Introito al otro

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JesRICART
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Introito al otro

Mensajepor JesRICART » 22 Ene 2019, 13:50

Al final resulta que la persona con la que te pasas la mayor parte de años conviviendo en la cotidianeidad y pasando por multitud de situaciones y experiencias no es la persona ideal sino la persona posible. Decirlo es un acto de realismo que no desmerece el amor y consideración que se sienta por ella. Esta clase de valoración es recíproca. Si los partners respondieran con total franqueza admitirán que al principio de sus proyectos de vivir en pareja apuntaban en una perspectiva que no se ha cumplido del todo. Es lo razonable, nunca nada se cumple del todo según se había previsto. Dentro de las previsiones la honestidad de cálculo ha de prever que nada va a ser como se habría deseado ni va a llegar a su final. Puede que la vida sea una teatralización continua pero no se ejecuta como un guión pre-escrito con pocas variantes al menos textuales en cada una de sus representaciones. Ni la vida es lo que uno espera que sea para sí ni tampoco lo es cuando está compartida con algun otro especial, en cuyo caso la suma de variables cuando menos se duplica. Eliges vivir con alguien porque prefieres esa compañía a vivir en soledad lo que no quiere decir que la compañía la elimine por completo. Hay cosas que van quedando en la zona incomunicada, en la del no decir, no porque se quiera hacerlo si no porque al hacerlo ase corre el grave riesgo de producir colisiones. Vivir con alguien implica vivir con las experiencias no planeadas que ese alguien te aporta, también con las restricciones que impone.
Hay una tipología femenina que desde el principio de una relación se plantean como cruzada íntima cambiar a su partner, descartando que el cambio tenga que ser asumido `por todos. Hay mujeres que después de intentarlo desisten de cambiar a un hombre, a sus maridos o a sus parejas, prefiriendo cambiar de hombre, para volver a intentar su directiva de transformaciones con el siguiente. Si no te gusta alguien en su modo de vivir, de hacer, en su ritmo, en su físico, en su aseo, en su atrezo, en su olor, en su color,…lo óptimo es no frecuentarlos, mucho menos en ponerte a vivir con él. Posiblemente de cada uno de los demás nos gustan unas cuantas cosas, pero no todo. Lo atractivo incondicionalmente no existe. La mujer más bella puede tener la personalidad más idiota, el hombre más fuerte y aparente puede estar totalmente vacío por dentro.
La persona ideal no existe, existe en todo caso la persona ideada(imaginada) en un discurso fantástico. Ni soy el sujeto ideal para quienes me conocen ni quienes conozco lo son para mí. Eso incluye a la persona más próxima, a aquella con la que convives y con la que te reúnes cada dia o prácticamente todos los días de cada año con la que coincides al menos en el proyecto de la convivencia. La convivencia y la idealidad del compañero son cosas diferentes. De hecho, la convivencialidad impone el principio de realidad que a la larga desmantela el proyecto del ideal. Uno espera encontrar en el aliado la complementación que no consigue por sí mismo, pero eso no va así. cada cual trata de encontrar en uno de sus submundos lo que no consigue tener en otros. Es así que se busca fuera de la pareja y de la familia lo que no se tiene dentro ni se va a poder tener nunca ahí. Cada submundo es constitutivamente limitado así como cada individuo lo es. La tendencia al encuentro con otros está directamente empujada por el desencuentro, disintonía o déficits en otros espacios previos de desencuentro.
Tener por compañera una mujer aventurera dispuesta a todo ni siquiera es un planteamiento sostenible más allá de las etapas más energéticas y con más sueños en la cabeza. Tener por compañera alguien que quiera practicar sexo cada dia y que tenga el atractivo suficiente y la libido mojada para hacerlo posible es estupendo. Concretarlo en la práctica tiene una época. Puede que después de 10 años de hacer sexualidad cotidiana unió se canse en el sentido más físico del significado cansancio, aparte de otros aburrimientos aleatorios por falta de novedades. Cuando tu partner te declara que es muy normal, está ya encerrando tus propuestas transgresoras en una sala de espera de las que no van a salir.
En el correo personal con tu partner si es lo suficientemente longevo implicando varias fases biográficas y de estados de ánimos pasará por varias situaciones combinadas. Distintas actitudes en momentos diferentes irán configurando toda una postura. El partner continuista es el que no le discute ya nada a su compañero/ra ni siquiera cuando este insiste en criticarlo todo. Si el futuro de una relación bipersonal es la de callar por temor a ofender lo que queda en su lugar es una representación armónica apuntalada en premisas falsas. Puede que ese sea la consideración final de todos los partners en conflicto si no quieren perder sus parejas o sus estilos de vida montados con ellas. Retrospectivamente muchas parejas se disuelven por chorradas o por cuestiones absolutamente secundarias. La única función que tuvieron esos enfrentamientos fue demostrar la escala de valores y de prioridades que tiene cada uno, también su rol de dominio o no.
Me gustaría poder decir que una relación de intimidad co n alguien siempre va a ser progresiva, que nunca va a retroceder, que todas las dificultades se van a vencer y que entre dos se pueden arreglar cosas que cada uno por separado no puede. No lo haré porque no puedo hacerlo. Tengo más noticias de las incompatibilidades que no de las reconciliaciones, de las distancias que no de las re-fusiones. Una pareja de larga duración es en sí misma una especie de fantasma que trata de aparentar una realidad a bordo que de hecho no existe. La continuidad sirve para evaluar la vida en común y hacer inventario de los ecos de las experiencias no para demostrar que se ha estado constantemente creciendo o progresando. De hecho, el progreso y la liberación pasa por las rupturas por dolorosas que sean y, por tanto, por los distanciamientos comunicativos. Un acto de emancipación lo es de separación y distancia para vivir en territorio propio lo que se te impide vivir en territorio ajeno. El miedo a la libertad es lo que está en la base de la continuidad relacional.

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