Sumision y demora progresista

JesRICART
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Sumision y demora progresista

Mensajepor JesRICART » 30 Dic 2018, 18:15

Sumisión y Demora progresista. Alienación personal y bloqueo histórico. jesRICART
Dividir el mundo entre amos y esclavos o, en su versión más light, entre ricos y pobres es un valioso y cómodo criterio interpretativo para colocar a cada cual, a voz de pronto, en su esfera de pertenencia. Los vaivenes de la economía internacional han hecho cambiar de categoría social a unos y a otros. Los procesos de desclasamientos están abiertos en la dinámica del sistema y de su mercado. Se viene hablando de una amplia clase trabajadora aburguesada y de lumpen cantera para afiliarse a las iniciativas mas violentas que protegen el sistema.
Los que eran campesinos y pescadores en el litoral mediterráneo en cuanto el turismo europeo lo descubrió como paraíso veraniego se convirtieron en burgueses y rentistas. Los campesinos pequeños propietarios que dejaron sus tierras de cultivo y sus villorrios por las variables climáticas e incertezas de las cosechas en cuanto se convirtieron en obreros industriales aumentaron su tasa de alienación con respecto a sus productos aunque aceptaran ser comprados por más dinero.
Desde que se generalizó la plastificación de los alimentos la desconexión del comensal en relación a lo que come no ha parado de aumentar. El peso de la alienación en la actividad humana es continua. El sirviente modélico para el sistema es aquel que acepta callar a cambio de que le llenen su vida o su estadía, su boca y su lugar, de todo l oque necesite en lo material mientras no quiera más libertad de la que ese sistema le conceda.
La relación alienante que guarda el sujeto humano con la mayor parte de actividades en las que participa ha sido una constante en la especie. La alienación es un concepto fácil de demostrar y difícil de entender. Es alienado todo aquel que no participa en las decisiones de los resultados a los que contribuye, sea en calidad de obrero asalariado, de ciudadano pagando impuestos directos, de consumidor pagando impuestos indirectos, de activista en una línea de militancia no entendida del todo o de progenitor no consultado.
La alienación en las relaciones de producción y consumo está muy relacionada con la sumisión. Sumiso es todo aquel que se somete sin presentar batalla. De la servidumbre voluntaria se viene hablando desde antiguo. De la relación entre amo y esclavo la filosofía se ha preguntado por la existencia dual de ambos y de su mutua dependencia. Eso no significa que el esclavo elija serlo. Quien pasa su primera infancia en una cárcel porque su madre es una presidiaria no elige vivir en ese lugar como tampoco lo hace el que tiene la mala suerte de nacer en una familia obrera hacinada en un pequeño cuchitril que llaman vivienda. Nadie elige donde nacer (a no ser que andemos errados y exista un tribunal cósmico de reparto de alamas que acepta las solicitudes de espiritus en la sala de espera de las reencarnaciones). Es a partir de la conciencia del propio inserto en una sociedad clasista que se decide luchar para escapar de esa determinante sociológica o por el contrario someterse a una larga biografía de obediencia. Es en torno a la adolescencia que el sujeto humano entre en crisis con su entorno y etapa en la que decide someterse o rebelarse, otros perfiles se demoran en ello y otros se anticipan desde la niñez antes de la pubertad y cumplir los 12 años.
Los papás y los mamás asi como el entorno familiar pronto cuelgan la etiqueta de si un niño es “bueno” (acomodaticio y sumiso) o “malo” (berreante y rebelde). Para la primera década biográfica son más las razones psicológicas que no la evidencia de una conciencia social lo que nos hace reaccionar a favor del dictum externo (por la vía generalmente paterna y adulta) o en oposición. Para la segunda, en distintos calendarios, la gente se va posicionando con mayor o menor aquiescencia ante el mundo: empezando por el entorno contiguo y cribando todo lo que le llegue sea de cualquier procedencia. Son cuantiosos los ítemes a diario que cribamos y ante los que nos vamos pronunciando. Cada Sí explicito o aquiescencia tácita con algo que te atornilla presupone mas grados de servidumbre a la larga (hipotecas bancarias, contratos laborales indignos, obediencia al estado,…). En la reflexión autobiográfica de cada cual no existe nadie que no tenga, si es honesto, evidencias de irresponsabilidad en su haber. Hay toda una cultura justificatoria que ha normalizado esa cadena de irresponsabilidades.
Quienes hicimos la llamada mili obligatoria, nunca mejor expresado, en lugar de negarnos como hicieron tantos otros por objeción de conciencia (testigos de Jehová y otros a partir de 1974 o1975 con P.Beunza) que les supuso años de cárcel o exilio, efectivamente nos sometimos eligiendo ese grado de pérdida de libertad. Ir a servir un uniforme y dejarnos entrenar para la guerra, para su guerra en el caso de que la hubiera, fue un prototípico ejemplo de sumisión., No en vano el MOC ulteriormente desarrolló el concepto de Insumisión como un arma de enfrentamiento fundamental. Pues bien lo que fue posible con lo de n o aceptar el entrenamiento militar a pesar de todas sus consecuencias represivas, tambien podría serlo negándose a empleos no éticos y a no participar en procesos de producciones antiecológicas. Hay un punto en el esclavo en el que decide serlo más o serlo menos. Incluso algunos esclavos en un ataque de locura extraordinario que algunos llaman revolución social deciden dejar de serlo totalmente.
La sumisión ha tenido distintos escenarios a lo largo de las sociedades clasistas. El sumiso actual acepta su sumisión a cambio de ventajas existenciales. Se suele preferir “no meterse en `problemas” que participar en las luchas por acabar con expolios y sufrimientos. No se trata de una sola clase de sumisión sino de varios tipos. Tampoco es cuestion de confundir sometimiento con aceptación de códigos lógicos de autorregulación de los comportamientos colectivos en sociedad a favor del bien común. Hay sumisiones tan atenuadas que apenas se notan.
La pulsión de vida justifica muchas servidumbres. Una de las experiencias más grotescas de gente sometida a la que ponen a prueba su disciplina y obediencia a los mandos es obligar a matar a gente cercana de la propia familia. (los niños-soldados cuentan asesinatos de este tipo). La mayor parte de actividades laborales alienadas no llegan a estos extremos pero forman parte del bastión social de obediencia a los amos.
¿Por qué los esclavos modernos no se rebelan engendrando una sociedad libre sin alienación ni sumisión en vez de estarle pidiendo al viejo sistema seguir formando parte con un mejor poder adquisitivo? Porque eso supone cambiar de sistema con una etapa de transición llena de dudas y de variables no controladas. Por lo general el perfil del sumiso prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer, es decir prefiere las cadenas cuyo peso puede suportar que una liberación de ellas sin garantías de que funcione una sociedad equitativa.
El diluvio universal de un propagandismo criminalizando una evolucion hacia el socialismo se ha ocupado del lavado de cerebros a escala de miles de millones de individuos.
La sumisión masiva presupone la demora progresista. Que episódicamente los sumisos dejen/mos de serlo, tomemos las calles y protestemos para volver al dia siguiente a nuestros roles insertos en una cadena de mando de la que somos sus peones, deja saldos de frustración y una crisis de confianza en el futuro, es decir una crisis de confianza en nosotros mismos.

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