vivir en la sociedad minusválida

JesRICART
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vivir en la sociedad minusválida

Mensajepor JesRICART » 28 Sep 2018, 13:45

Vivir en la sociedad minusválida. Discapacidad individual y discapacidad social. Sussana MARASELVA
Eso de la minusvalía se las trae. No hace tanto tiempo que en el lenguaje vulgar por no decir grosero el minusválido era el tullido, el imperfecto, el prácticamente inútil que no servía para otra cosa que para vender cupones. No es que la palabra sea inexacta o no más que la de discapacitado es que es lesivo su empleo. ¿Está segura esa sociedad de válidos de sí misma a la hora de asignar la etiqueta de minusválido a quien tiene dificultades para moverse? Cuando se habla de discapacidad se piensa en individuos y cuando se habla de enfermedades se piensa en enfermos. Hay una resistencia cultural a aceptar que es la sociedad entera con sus estructuras y superestructuras la que está enferma y es discapacitada. La discapacidad social se demuestra en varios campos.
1.porque es una sociedad de querellantes incapaz de resolver sus conflictos interpersonales por la vía del diálogo, el razonamiento la comprensión y la reconciliación.
2. porque es una sociedad de mentiras que vive de los préstamos de fetiches de las generaciones anteriores
3. porque es una sociedad del espectáculo que se entretiene con las mentiras publicas confundiéndolas con la realidad total.
4. porque es una sociedad que vive de espaldas a sus propios recursos tanto naturales como humanos.
Especialmente este cuarto punto demuestra la discapacitación intelectual compartida, hasta el punto que buena parte de los mas inútiles y nada éticos son los más trepas alcanzando los puestos de poder más importantes.
Matemáticamente la sociedad es un caos, aunque la gente conduzca por su derecha y haya unas cuantas leyes básicas que se cumplan para beneficio colectivo. Es ese caos porque desaprovecha sus capacidades reales. Se prefiere tener a tontos obedientes en cargos de peso (no hay nada más que ver a sucesivos presidentes gubernamentales) que a gente intelectualmente más potente para dirigir transformaciones efectivas. La historia de lo social y de los cambios va tan lenta porque la lucidez está apartada de las instancias directivas. Eso es así no porque los directivos tengan problemas especiales sino porque se mueven con las manos atadas en sus actividades.
El mundo de la minusvalía así etiquetada, el de los PCs, el de los poliomielíticos, los del síndrome postpolio, los de esclerosis múltiple, con licenciaturas universitarias en su haber y sobradamente preparados están condenados a trabajos marginales fuera de sus oficios porque sus presencias no cuadran con los interés de las empresas.
También el mundo del déficit intelectual, asi etiquetado, hay gente muy capaz, no porque su coeficiente mental sea elevado sino porque su coeficiente atencional y su disposición a servir sí lo es, puede contribuir más al mundo que los llamados “normales”. Riámonos a mandíbula batiente de esta chorrada. Recuerdo en una pequeña biblioteca1 con un equipo de dos empleados (un “normal” y un síndrome de down). Las 4 consultas que hice en un par de ocasiones que fui me las resolvió la persona con discapacitación que era la que no tenía el mando, la que sí lo tenía, ni flowers, no supo resolverlas.
La discapacitación guarda una relación muy directa con la disposición positiva. Hay, ciertamente, discapacidades crónicas que no tienen solución a diferencia de la disposición negativa que sí la tiene. La actitud termina por ser un valor superior en relación a la aptitud. De hecho la actitud ante la vida te hace más apto o te convierte en un verdadero inútil por mucho que ocupes un empleo si no tienes el mínimo feeling en superarte.
Recomiendo hablar más con personas visiblemente con border lines, así etiquetados. Te llevarás una sorpresa. Si hay gente que recuerda los valores humanos están en una intensidad mayor en ellos que en los llamados “normales”.
La sociedad en peso es deficitaria. Conforme más compleja es la civilización, mayores son sus peligros y peores son sus resultados a juzgar por las estadísticas de todo lo malo: paro, muertes por armas de fuego, minusvalías severas por accidentes de tráfico, malformaciones congénitas, saturación demográfica, enfermedades discapcitantes por ingestas alimentarias i farmacológicas peligrosas… Una sociedad que ve pasar su historia sin saber aprovechar energías elocuentes (la marina, la solar, aún bastante la eólica, la geotérmica,…) solo preocupada en su PIB y despreocupada de todo lo demás, no podrá ser jamás una sociedad feliz. Los felices años 20 lo fueron porque se preocuparon más de lo lúdico que de la economía, claro que el crack de 1929 les pasó factura. Un siglo después deberíamos haber aprendido como vivir en una sociedad lúdico cultural sin pagar el peaje dramático de la pobreza. Debe haber una solución. A pesar de la mucha gente que vive en el planeta hay medios sobrados para vivir bien si no nos dedicamos a jodernos los unos a los otros . Eso significa reconocernos todos en nuestras potencialidades y talentos, sea cual sea nuestro look, el color de nuestra piel, el tamaño corporal, la edad o la minusvalía crónica que se tenga.
Es más baja la talla mental promedio de la sociedad frente al minusválido que la de este frente a la sociedad. La persona con una minusvalía severa crónica ya lleva tiempo o reconciliada consigo misma y ha aprendido oa vivir con ella, a la sociedad todavía le cuesta reconocer que un porcentaje considerable de ella sea anormativa. Si bien ha desarrollado el asistencialismo (el paternalismo) todavía le falta aprender a tratar de igual a igual con cualquiera tenga lo que tenga. No solo esto, valorar a cada persona por lo que sabe y lo que es, por sus competencias profesionales e intelectuales, no por su aspecto. Recuerdo alguien con tartamudez trabajando en un mostrador de correos atendiendo al público en una ciudad norteamericana2. Ejemplar y eficiente aunque en principio eso pusiera a prueba la paciencia de los clientes y de paso darles tiempo para que reflexionaran sobre dos valores en liza: el tiempo y la deferencia.
Cuanto más ningunee una sociedad a sus recursos humanos más minusválida será aunque aparentemente se las dé de estupenda. Cuando deje de ningunearnos, veremos cambiar la morfología urbana. Gente con sillas de ruedas dirigiendo obras de la construcción u ocupando puestos de protección civil u organizando el tráfico, y todos los demás.

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