La fantasía de la violación

La fantasía de la violación

Notapor NestorEstebenzNogal » 05 Dic 2008, 21:37

En condiciones de civilidad y corrección cultural el encuentro sexual, en secreto y privado, puede desencadenar una furia que remite a conductas pretéritas que son inconfesas públicamente. El amor relacional maneja tantas energías en paralelo que no deja clara la frontera entre cada espacio quedado el sujeto seducido confundido por sus mismas reacciones: “Más que amor por ti lo que siento es el mal del animal” canta Aute. Es difícil aislar el amor puro para estudiarlo. En ese supuesto sería aquel que está por encima de la necesidad fisiológica del cuerpo del otro como territorio de penetración, conquista y dominio. Ese tipo de amor deriva a la filantropía, al humanismo universal, a la solidaridad impersonal o a una sentimentalidad genérica, todo ello fuera del amor homo o heterosexual. El discurso amoroso bipersonal es un discurso posesivo o al menos experimenta la condición de posesión del otro y de pertenencia a ese otro que se quiere aun dentro de un planteamiento más que liberal, libertino. Todas las canciones amorosas se remiten a ese fondo de tener al otro amado como pretexto existencial y como parte de la vida propia con promesas a menudo incumplibles pero que tienen una carga de significación importante para señalar la grandiosidad del deseo. En Lola la tavernera, la bella lola. Se oye ”Jo t estimaré fins la fi del temps si tu vols ser meva”. El final del tiempo va más allá del itinerario biográfico, una exageración, y la posesión como condición de la amada no deja de remitir a un pacto sutil de intercambio: amor para siempre a cambio de exclusividad o al menos a cambio de dominio. El amor no siempre es gratificante. Se puede sufrir por su ausencia, es decir por la ausencia de quien lo encarna, lo canaliza, lo procura, lo entrega o lo corresponde “Perquè em sé Malalt d’ amor si tu no hi ets” . Hay algo del amor que enloquece al amante, que lo coloca en un registro des-razonado, insaciable por los argumentos y que pide el elixir de la pasión: la saliva y otros jugos corporales. El hombre o la mujer privados de amor, de su posibilidad fáctica de ejercicio cotidiano, de praxis sexual concreta, de regustar el sabor ajeno para reactualizarlo en la propia memoria, pueden viajar con su imaginación a las escenas mas increíbles que nunca practicaran antes por falta de cómplice.
En el proceso de intimidad no basta la condición de amar para alcanzar el éxtasis de la pasión, es precisa la condición de la posesión, de la vinculación consolidada con otro elegido, que ha permitido esa elección y que a su ritmo te elige y que se lo has permitido. En el encuentro sexual, además de dos cuerpos que se abrazan, tocan, besan, lamen, penetran y orgasman está el lenguaje erótico concurrente y el intercambio de escenas imaginarias. Si los amantes fueran lo suficientemente atrevidos e inhibidos además de poner en acción los verbos en anteriores harían concurrir algo esencial: los productos de sus fantasías. La elaboración fantástica es toda una construcción de relato que puede acompañar, más o menos, según la fertilidad imaginaria de cada cual, los encuentros sexuales. Eso incrementa poderosamente la excitación. No está tan lejos de excitarse antes de ir a la cama o mientras se está en ella con imágenes de un video porno o con pósteres de desnudos. La falta de estimulación previa puede ser compensada con esto, pero también con espejos estratégicos que permitan panorámicas de los cuerpos enganchados que desde el mismo protagonismo de la acción no se permiten ver. El sexo es imaginación e invención por encima de la desnudez física y el contacto interpenetrativo. El primer órgano sexual no son los genitales sino el cerebro.
Desde un talante progresista los amantes nos preguntamos los unos a los otros, en ocasiones, no siempre, cuales son nuestras fantasías. Siempre me han sorprendido las respuestas muy generalistas a esta clase de pregunta. O bien las respuestas no son totalmente sinceras o bien el poder imaginativo de quien las responde es bastante escaso. También hay quien responde que no tiene ninguna clase de fantasía en cuyo caso habrá que ver si la ausencia de éstas se correlaciona con la ausencia de imaginación en general y de pulsión exploratoria en particular de nuevas aventuras y nuevos experimentos. Una de las fantasías femeninas extendidas es la de la violación: una mujer doble o triplemente penetrada, contando la boca y sus agujeros, vaginal y anal, por tres hombres o incluso mas que asistan a la escena y la mojan con sus sémenes. En el caso masculino también se fantasea con estar con dos o mas mujeres y aceptar su dominio teniéndolas que follar y lamer a todas e incluso siendo penetrado analmente por ellas con alguna clase de artefacto.
Ese tipo de juegos plurales para empezar ya no suelen ser proporcionados fácilmente en la vida real. Hay que acudir a sus sublimaciones por la vía artística que hagan referencia de ello: desde la literatura más seductiva a la pornografía mas explicita. Puede sorprender que personas, tanto de un sexo como de otro, cultas, elegantes e incluso fieles en sus vidas de pareja, fantaseen ese tipo de cosas. De investigarlo se podria establecer la tesis, controvertida desde luego, que el incremento de la excitación es directamente proporcional a los juegos de dominio. ¿Cómo entender ese mecanismo excitatorio que desde el imaginario se permite y en cambio no se tolera en el real en otros ámbitos serios, por llamarlo de alguna manera, de al vida? El autoritarismo es uno de los comportamientos más nefastos de la sociedad contra el que nos rebelamos y al que no acatamos desde el libertarismo. Sin embargo los juegos de dominio sexual, y una violación por fantaseada que sea, forma parte de ellos, son incrementadores de la acción en lugar de inhibidores, aunque todo quede sin ninguna ejecutividad práctica. Hay un tipo de amantes que proponen o ejecutan performances de dominio pero sin llevarlo a término. Basta ponerse unos correajes en el tórax y una minifalda de cuero sin nada debajo para crear todo un nuevo mundo de sensaciones. Recuerdo que en una ocasión “vestí” a mi mejor amante hasta ahora con mis tirantes que sujetaban, innecesariamente porque no se les caían, sus bragas elásticas sin nada mas puesto. Los tirantes pasaban por delante de sus dos pezones de unos voluminosos pechos. La simple escena era suficiente para incrementar el deseo. Los amantes que experimentan llegan a pasar por distintas situaciones que merodean lo que nos ha llegado de la literatura sadomaso aunque sin ejercer la violencia para dominar una voluntad que no la desea aumentan más su placer. Eso es así por una sola razón: cuentan con una mayor variabilidad de recursos para la cancha de la excitación. El simple y ya tópico ligamiento de muñecas y tobillos del amante a una cama en forma de cruz y amarrando esas ataduras para que le quede bien claro que no se va a poder desatar sin la ayuda de su amor, a quien a la sazón debe confiar plenamente para hacer eso, es una iniciación inequívoca al dominio. El rol del dominado se arriesga a ser manejado según los deseos del rol dominante: desde mantenerlo ahí durante una hora o más sin tocarlo, a follarlo salvajemente, a sentarse en su boca y cara, a ducharlo o a torturarlo con gotas de cera. Cada una de estas acciones colabora a favor de un recremento en la excitación tanto en quien recibe la secuencia de actos que le hacen probar la fuerza del otro como en este que los hace tomando la iniciativa.
La performance sexual antes de llegar al cuadro escénico montado expresamente puede pasar por su preparación. De hecho contarse la fantasía mientras se está en pleno juego amoroso ya forma parte de la performance aunque no se mueva ni un solo mueble ni se llegue a ninguna clase de aparatología. Hay que tener mucha iniciativa y valor para no espantar al amante al decirle lo que se llega a fantasear. Un estudio riguroso de la fantasía erótica demostraría todo otro mundo que se desea pero que no se practica. Tal vez en el mundo privado de las parejas no sale a relucir en toda su verdad, pero en el campo artístico sí. Todo lo que no se cuenta o no se hace en la vida real termina por ser explicado en el registro imaginario. ¿Cómo una esposa que fantasea con la violación por varios hombres puede decirle al marido eso sin que este se alarme? ¿Cómo un hombre, cabeza de familia, posicionado y con una relación marital de larga duración, puede decir a su esposa fiel y abnegada su fantasía con varias mujeres? Pero no solo eso en cuanto a declaración formal del título del tema, sino aún más ¿Cómo explicar con detalle la fantasía mientras se está haciendo el amor con el partner? La mayoría de gente sigue en la auto negación y en la inhibición verbal de ello. Todavía se hace el amor, predominantemente, en silencio salvo los ruidos del chapoteo de un pene en una vagina o los besos salivosos. Contar una fantasía en el partner como material de excitación significa invitar a la misma escena a otros personajes aunque no se personen presencialmente. Estos pueden ser personajes imaginarios no existentes en la vida real o personajes físicos identificables que el fantaseador conoce o su partner también.
En la fantasía por su propia estructura de relato se pueden hacer cosas que el deseo ambiciona pero que el cuerpo real no puede seguir y aun menos ser aceptado dentro de una sociedad estrecha. En la confidencialidad de las fantasías puede suceder de todo con el máximo de placer y el mínimo riesgo. En la vida real siempre hay que contar con las variables de sujeto de tantos sujetos intervienen cada cual con su cuadro neurótico y su temor a perder su rol en el constelograma de grupo. En las relaciones sexuales mayoritarias y presenciales, tanto uno como otro desde sus potenciales imaginativos respectivos pueden pensar en eventos que no se atreven a formular o a practicar, sin embargo están ahí como pre-actos que no llegan a la performance. Por atraparte gracias al poder fantástico de la imaginación lo que uno construye como fantasía privada inconfesable impacta a favor de una mayor excitación del momento. Este universo particular inevitablemente choca con los códigos culturales. En un país todavía tan recalcitrantemente moralista como España se te puede citar a una vista judicial como acusado porque tu vecina ha escuchado tus jadeos de orgasmo desde su piso contiguo .el mismo tipo de inhibición puede encontrar el esposo si cuenta sus fantasías sexuales con otros hombres mentiras está haciendo el amor con su mujer. El ámbito fantástico, a diferencia del real, es ilimitado y caben todas las posibilidades, también la del hombre que goza dando a su mujer para ser poseída por otro u otros. No existen noticias o tantas noticias de la misma escena al revés. Pero la cultura es algo mucho más basto que los dictados de la propia y de las conocidas. Eduard Roditi ,psicosexólogo, refiere que en una isla en el golfo pérsico y en el desierto del Sáhara eran habituales los matrimonios entre hombres. Entre los gatos está extendido también el incesto entre madres e hijos. Tanto la sexualidad homo como el incesto forman parte de las transgresiones capitales duramente castigadas por los distintos modelos sociales. La actualidad del XX se ha preocupado más de la homosexualidad que lo hecho por otras épocas. La escala humana no está tan lejos de la animal de la que parte. Cada individuo revive toda la historia de su árbol genealógico desde un estado protozoario a un estado humano. El autor traslada lo que se sabe de los planaria, que alcanzan un tamaño considerable de hasta alrededor de un cm de longitud y que están entre la frontera que separa la micro de la macrobiología. Se reproducen por escisiparidad, dividiéndose en dos como las amebas y otros protozoarios, en otras estaciones, que se reproducen por contactos sexuales. En la madurez son todos hermafroditas con órganos de ambos sexos. En cierto momento de su evolución ontogenética cambia de sexo y actúa como hembra. Antes del hermafroditismo pueden algunos reproducirse por escisión. En ciertas especies Thysanozoones, también planarias, el macho se sirve de su órgano sexual como arma defensiva más que como medio reproductor. Los machos de la prosteceracus albocintus y de la cripotocelia alba atacan a la hembra y la atraviesan a través de la piel con su órgano sexual para inocularle los espermatozos, que la fecundarán, no importando donde sea el lugar receptivo.
Ante actividades sexuales moralmente proscritas como el coito anal las autoridades que las prohíben, no precisamente expertas en la materia, olvidan que la mucosa anal y el perineo son ricos en filetes nerviosos solidarios por su inervación con los órganos genitales y la vejiga y el recto, haciendo de la región rectal una zona erógena privilegiada. Durante el acoplamiento heterosexual hay la presencia de ocitocina que es la responsable de las contracciones útero-anexiales y en el hombre de las de las vesículas seminales. La esteatopigia de las mujeres desde la adolescencia puede ser un determinante de la preferencia anal por el acumulo de grasas en las nalgas y abdomen o la preferencia de las de un efebo. Roditi opina que los monos sacrificaron por su derecho de prioridad sexual a acompañar al hombre en sus evoluciones. Posiblemente en su condición de animalidad viven el placer más intensamente de lo que el humano se puede permitir.
Posiblemente el humano más transgresor como homo-eroticus no irá más lejos de lo que la misma naturaleza ya ha ido antes que él. Fantasear con la dominación no tiene nada de particular salvo que indica psicológicamente el deseo del sojuzgamiento, la instintividad del esclavo, el placer de ser dominado/a. La ventaja de ese rol es que coloca la carga de la iniciativa en el otro. Finalmente la mujer que fantasea con ser violada recibe el placer por la vía de la imposición librándose de la responsabilidad ideológica de solicitarla. Ella, supuestamente, no puede hacer nada ante su violador. En la vida real esto es completamente distinto y la mujer que pasa pro la terrible experiencia de ser dominada y violada a su pesar además de las incertezas que eso le pueda producir por contagio es un ataque frontal a su libertad. En la literatura pornografía la fantasía de la violación se exhibe de distintas maneras: ella no tiene mas remedio que aceptar a los hombres que sucesivamente la penetran por todas partes, tímidamente atada. Experimentar la ausencia de autodefensa frente a la fuerza impositiva, tiene algo de excitante porque remite a la figura autoritaria que ha regido la dirección de los clanes y de las tribus.
En los diálogos de sondeo de juegos sadomaso los jugadores se preguntan inmediata y un tanto confusamente cual es el rol de cada cual ¿eres amo/a o sumiso/a? La pregunta es bastante reduccionista. El placer se puede experimentar en ambos roles según el momento de apetencia de cada uno. Además de la parafernalia y aparatología que existe para jugar a eso: vestuario de cuero y látex, aspas para atar al sujeto sexual dominado, látigos, correajes, pinzamientos, máscaras, está la propia invención imaginaria de cada cual. Es completamente distinta la práctica de un 69 en una posición horizontal a hacerlo en una posición semivertical donde uno de los dos tiene la cabeza recostada en una almohada a altura de asiento y el otro se le sienta encima teniendo los genitales alzados del que está abajo al nivel de su boca. Es completamente distinta una felación suave por una boca desinhibida pero con restos de timidez a la de alguien que pide ser follado enérgicamente en ella hasta ahogarla. Los detalles para el dominio, tanto del lado del dominante como del dominado, son continuos configurando en conjunto el tipo de personalidades en juego. En los momentos más apasionados se termina por aceptarlo todo. Una mujer que conocí en un espacio de cibersex me dijo que mientras hacia el amor en una playa nudista le pidió a su amante que se levantara y la duchara. Su desparpajo en decírmelo con absoluta transparencia me excitó poderosamente sin sentir la envidia de ninguna clase. Pedirlo la convertía en una tía desinhibida y al recibir “eso” de su compañero le estaba informando de su condición de territorio de su pertenencia. Una de las escenas porno televisadas que más excitación me produjo fue la de una mujer felando a un hombre con el pene completamente tieso y en vertical mientras meaba un chorro hacia arriba el cual ella no rechazaba por asco. La urofilia es una praxis ancestral de dominación a la vez que de compenetración. Los amantes que se beben mutuamente estarán más unidos durante el resto de su relación y se recordarán más durante el resto de sus vidas que los que no lo hacen.
La experiencia de los juegos de dominio en cualquiera de sus formatos fantaseados pone un plus de deseabilidad que puede extender el umbral de la realidad de las experiencias reales en cualquiera de sus formatos representados. Bastaría que las parejas se informaran de esos procesos mentales para tratar de convertirlos en eventos practicables, pero no hay que ir tan lejos para iniciarse, basta incidir vistiendo al partner o comprándole la ropa sexy que desde el deseo se quiere que lleve puesta para estar ejerciendo algo del registro del dominio. Basta utilizar los verbos en expresiones imperativas: haz esto, ponte asi, abre más la boca, separa más las piernas… para que el dominio sutil se esté dando. Basta acudir a frases exageradas del placer: me estoy muriendo de gusto, embísteme, mátame fallándome, clávamela en el culo, rómpeme para que el deseo latente de la dominación también quede manifiesto.
Evidentemente no todo el mundo está preparado para esto y los cuadros referidos pueden ser una sorpresa total para quien no los ha imaginado nunca en sus secretos y no los ha expresado como neo experiencias a practicar. En conjunto le parecerá que todo esto no es más que perversión y que para gozar no hay que complicar tanto las cosas bastando una cópula de estilo clásico. Olvidan que un orgasmo no es igual a otro por el hecho de garantizar una eyaculación o una penetración sino que se diferencian en intensidad y alcance de su clímax por toda la carga imaginativa que puedan contener. Cada pequeño nuevo gesto puede ser un gran paso en la continuación del descubrimiento mutuo de los amantes. La sexualidad pasa también por sexualizar al otro, enseñarle lo que no sabe a cambio de otro tanto, además, es equivalente a investigar el cuerpo para explotar las reservas de placer que contiene.
La necesidad práctica de un mundo mejor sigue pasando por la lucha teórica de los conceptos que lo vertebren.
NestorEstebenzNogal
 
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