Las violencias existenciales

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JesRICART
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Las violencias existenciales

Mensajepor JesRICART » 29 Sep 2018, 13:55

Las violencias existenciales. jesRICART
El tema de la violencia no es un solo tema ya que su referencia está repartida en multitud de situaciones de la vida, tampoco es una sola violencia. Ni es un solo tema ni es una sola violencia. Si se trata en singular se crea la ficción que todas las violencias son la misma. Esto no es así. Hay violencias de muchos tipos que comparten la intencionalidad de producir un mal o destruir a un contrario. De ella o de ellas tenemos noticia durante toda la vida. Tanto es así que no hay un solo dia existencial en que no se la refiera. Nunca un noticiero ha podido declarar: hoy es un dia feliz porque no hay noticia de ningun crimen ni acto de violencia en todo el planeta. Contrariamente, las noticias de la violencia son las que más expectación crean y de su estadística estamos relativamente actualizados a diario. A eso hay que añadir que hay percepciones especialmente dotadas para enterarse de los males del mundo e inventariarlas hablando siempre de ellos sin que comenten una sola cosa buena.
Recuerdo una situación familiar en que las horas de las comidas eran un repaso de las enfermedades o muertes de conocidos entre el vecindario. Tanto detallismo era para abrumar al más santo. A los ecos e informaciones de la violencia se puede dejar abierta la hipótesis de que quienes más hablan de ello puede que tengan un dispositivo particular a aceptarla. En un extremismo conceptual se llega a teorizar que todo es violencia: el acto de nacer en el paritorio lo es sin que se usen fórceps o cesárea por el solo esfuerzo de empujar para expulsar al neonato del vientre. El acto de comer no ya por ingerir carne o pescado que supone la muerte industrializada de animales sino también por la masticación mismo como acto de destrucción para facilitar la nutrición son actos e los que está implicada la fuerza.
Pero cuando hablamos de violencia no hablamos de los actos cotidianos de nutrición, ni siquiera la de los matarifes en los mataderos de vacuno o porcino o aviar, sino la de humanos contra humanos. Al ser planteada como tema universal desde su parcialidad se hace más difícil de encajar.
Gradualmente se está extendiendo la conciencia sobre la violencia a todas las demás violencias, a las que hasta hace poco no estaban visibilizadas como tales. Es así que se ha introducido el concepto de animalicidio a partir de la violencia taurina y otras que usan animales como espectáculo. A estas alturas la violencia no queda reducida al homicidio siendo este una entre otras e incluso puede que se le deba tratar como resultado de esas otras.
Potencialmente todos los humanos somos homicidas. El mas pacifista está dota psicológicamente para matar, aunque la perspectiva de hacerlo nos haya hecho pasar a muchos por la afirmación de “antes de matar a alguien prefiero morir”. Esta toma de postura lejos de santificarnos nos convierte en aliados de nuestros potenciales asesinos dándoles prioridad en el derecho a la vida a nosotros mismos.
Si la vida y la muerte son una combinación constante de los procesos existenciales, puestos a morir que mueran los que menos derecho tienen a la vida por su dedicación a corromperla. Para que no se entienda esto como una apología de la muerte, cuando no pasa de considerar la autodefensa como uno de nuestros atributos en vida, digamos que estamos envueltos en procesos de violencia mucho más constantes de lo que creemos. La violencia no es aquello que sucede solamente en países lejanos o en casas ajenas, también es lo que pasa en relaciones de proximidad y dentro de protocolos civilizados cuando la fuerza de uno impone la sumisión de otro, aunque no medie ninguna presión fisica ni amenaza explícita.
La información de la violencia es tan constante que asistimos a su banalización, hasta el punto que hay observadores con la percepción distorsionada hasta el punto que no distinguen entre los crímenes que ven en directo de los crímenes de ficción en teleseries.
En un intento de dotar de explicación a esta especie de morbo para seguir el curso de la violencia en el mundo se podrá pensar que la violencia que pasa en campo ajeno y desconocido genera una sensación de alivio porque asi se ha evitado en campo propio o conocido. En alguna parte de la mente se encapsulan esos ecos creyendo que eso es algo que no puede sucedernos a nosotros. Mientras destruyen ciudades a no tantos quilómetros de las nuestras tambien nos llegan informaciones que sus habitantes vivían en cordialidad y paz antes de que cayeran las primeras bombas o sonaran los primeros disparos. La bestia y la furia humanas esperan para desatarse y ahí donde habia seres civilizados y tranquilos resurge lo peor de la especie, posiblemente lo no visto nunca antes a lo largo del pasado de su historia. Luego se firman armisticios y sellan voluntades pacifistas, pero es difícil creer que tras los crímenes entre familias no queden rencores. En los países que han tenido guerras civiles como España, los rencores los han heredado generaciones que no participaron en ella unos 70 años despues de haber terminado.
De las violencias actuales lo que más sorprende es su gratuidad, su no justificación, matar por matar por el solo hecho de generar un impacto internacional y una sensación de inestabilidad permanente.
Que vivíamos y vivimos en un mundo peligroso, de eso ya estábamos advertidos, pero que los peligros se atribuyan a meras casualidades por estar en el momento inoportuno en el lugar equivocado es intelectualmente insoportable. No tenemos capacidad de comprensión suficiente para entender que una gente mate a otra por fanatismos. Nunca lo comprendimos del todo en el pasado, pero ahora mucho menos.
La violencia explicita e intencionada (el homicidio en primer grado) es la más sencilla de resolver. Un hecho probado (o confeso) que es punible se le aplica la receta revista para la situación y supuestamente la sociedad se pone a salvo del criminal. La cosa no es tan simple. Hay violencias de las que el violento no solo no se arrepiente por penas que le caigan encima sino que las consideran completamente justas.
Tampoco la violencia se instala a partir de un acto de fuerza fisica. La violencia sutil y verbal comparativamente es mayor a la violencia física. El maltrato humano empieza –mucho antes que el machismo o el hembrismo- en la discriminación negativa a los demás por sus diferencias étnicas, fisiológicas, estéticas o económicas.
En el trato desigual de las relaciones humanas hay quien sufre su marginación o lleva muy mal la mala educación cultural o subcultural en la que numerosos grupos se reúnen para hablar y no escucharse.
La violencia es algo que viene con el lote de vivir. El ideal sigue siendo vivir en un mundo sin ella y/o conseguir tener biografías longevas y pacificas sin entrar en sus reglas de juego aunque los demás no sepan apañárselas sin estar constantemente en pelea. Recordamos que esto tiene algo de atávico: la pelea fisica ha formado parte y sigue formando parte de las practicas de iniciación a la madurez sexual y a la vida adulta. La lucha libre, el boxeo, el judo, el karate y multitud de las llamadas artes marciales vienen a demostrar las habilidades y destrezas a parte de la fuerza de unos sobre otros. La violencia como espectáculo no sé ha limitado a la de los animales no humanos sino tambien a los humanos animales en lucha. El vencedor que lo es por mas fuerte o más astuto es la figura mitológica de todos los tiempos. La violencia pues ha sido exaltada en quienes la usaron al servicio de sus patrias o de sus sagradas misiones. Sigue siendo en los personajes cinematográficos, tanto más si la pone al servicio de una causa noble. Los guiones del llamado cine de acción son ensaladas justificatorias de la violencia de los “buenos” para contrarrestar la violencia de los “malos”. Se ha llegado a decir que el uso de la violencia en pantallas es una manera profiláctica para gestionarla a nivel imaginario y asi evitarla en el plano real. Eso no está demostrado del todo dado que criminales en 3D sacan muchas ideas tomadas de las noticias y de personajes de ficción.
No es concebible la historia humana sin una historia de violencias, en todo caso no existe una humanidad exenta de ellas. Sus avances y progresos en tecnología tienen mucho que ver con la preparación de nuevas armas de ataque o de defensa. Y siempre se ha distinguido entre la violencia criminal y la violencia legítima tanto a la escala pequeña y doméstica como a una escala mayor de guerras e invasiones. El país invadido o los habitantes de los territorios invadidos están en su legitimo derecho de contestar a los ataques con una violencia de signo contrario. A pesar de eso, occidente ha logrado hacer creer a sus masas que está en total legitimidad de ir a atacar a los habitantes de países extranjeros aunque queden en otros continentes y en sus antípodas. Millones de soldados han ido a prestar sus servicios de armas en territorios foráneos con la absoluta certeza de que servían a sus patrias. La violencia empieza por la mentira que conduce a credos insostenibles en virtud de los cuales se justifica masacrar al que no los comparte.
No se puede eludir la conexión que hay entre las grandes violencias determinadas por el estrés urbano y por los belicismos en curso con las pequeñas violencias de cada dia en el trato de tú a tú. Antes de que una mano abofetea una cara o se derribe a alguien con el puño hay toda una variedad de violencias ordinarias que se dan por dejes culturales. El maltrato relacional es una constante en el mundo social. El perjurio, la injuria, la difamación, la falsedad, el desprecio,…son variedades sutiles y no tan sutiles de violencia. La violencia implícita es la más difícil de diagnosticar pero no la menos lesiva en términos psicológicas. Quien se siente continuamente excluido en sus círculos de relación está viviendo en un estado de tensión y de violencia. La violencia sutil es una determinante de la violencia explícita. El concepto sesgado de algunas violencias como la de género (presuponiendo que únicamente es la machista) es en sí mismo un concepto violento. (el dia que los hombres salgan de sus armarios atreviéndose a confesar sus problemas domésticos se establecerá la categoría del maltrato a hombres vaciando la categoría del maltrato a mujeres como la categoría en exclusiva dentro del maltrato doméstico o convivencial).
La sola condición de existencialidad ya comporta un factor de violencia. En épocas pasadas y aun en determinadas zonas del mundo la supervivencia humana estaba directamente determinada por la caza. Para vivir habia que matar. La ecuación sigue básicamente en pie, aunque muchos nos resistamos a vivir de acuerdo con ella. La condición de omnívoros ya nos constituye en seres violentos, aunque durante nuestras comensalas platiquemos sobre la paz universal y el respeto a la naturaleza.
Como que no todas las violencias son de carácter criminal o al menos no así consideradas, la evolucion humana para librarse de comportamientos animalicidas va para largo.
Esa sola premisa restablece considerablemente la humildad humana para tratar el tema sin la soberbia ideológica.
Dentro de otras violencias está la del estado: tácita (impuestos por partidas que el contribuyente no decide) y fáctica (sometimiento por la fuerza a los disidentes políticos). Está la doctrinario-pedagógica (la de creer sí o sí en los dioses de los ancestros y orar en sus templos e iglesias). Está la laboral, sometiéndose a unas relaciones de producción que en esencia no contempla personas sino los productos y rentabilidad que aportan. Está la sexual, alcanzando las violaciones cifras pandémicas. Está la de la prostitución esclavizada. Está la explotación infantil en casa o fuera de ella. Está la violencia contra los ancianos por considerarlos un estorbo Está la violencia policial cuyos agentes confunden autoridad con autoritarismo. Está la violencia burocrática condenando a laberintos kafquianos a solicitantes de permisos empresariales. Y hay otras varias.
La violencia no comienza c on la bofetada, el golpe o la cuchillada. Desde el momento en que hay una actitud de amenaza ya se la está ejerciendo.
Es interesante ver la facilidad con que se cruza el umbral que va de la moderación, contención y cortesía a la amenaza cuando se entra en oposición con quienes no siendo democráticos ni aceptando opiniones distintas a las suyas pasan a la amenaza.
Vivimos bajo amenazas como la amenaza nuclear o la previsión de la elevación de nivel de las aguas inundando ciudades costeras que no siendo una amenaza se prevé como un factor que desencadenará violencias. Vivimos tambien bajo la amenaza latente de que no seguir las reglas del juego social con todas sus obediencias nos margina y excluye de la mayoría de mortales.
La violencia es algo tan contextual e interpenetrante que empaña la forma de interpretar y discutir las cosas. Resulta extraño porque aparentemente todos vamos con nuestras caras de póker compartiendo situaciones relativamente tranquilas. Por suerte tenemos la suerte –quienes la tienen- de vivir en sociedad relativamente tranquilas y estables a pesar de sus casi 10 suicidios por dia, sus muertes por infartos fulminantes, sus cánceres y enfermedades terminales, sus interminables listas de espera para trasplantes de órganos. Son otras tantas violencias, como lo es de la accidentalidad en las carreteras, en las fábricas o en los edificios en construcción, porque se manejan con descuido o con insuficiente precaución las máquinas.
La inmersión en la violencia aunque a ti y a mí no nos ataque directamente es de tal envergadura que concebir un mundo sin ella sería la mayor de las revoluciones del pensamiento práctico.
Es curioso que al hablar de revolución el solo substantivo evoque otra clase de violencia, la llamada revolucionaria, la supuestamente llamada a depurar todo lo malo para empezar de 0. Quizás es una no sospechada por sus propios apológicos, cumpliendo ese 0 de modo rigurosamente si no exacto sí dejando un par de parejas procreativas para volver a iniciar la historia humana desde el principio. Exageraciones aparte. Las violencias son tantas que casi todo está relacionado con ella. Están como causas o como efectos de las relaciones humanas, pero están.
El sueño de un mundo fraterno sin violencias verbales ni energéticas ni físicas es el mejor sueño de la utopía, pero entre que vamos hacia ese mundo, las indiferencias, als negligencias, las falsificaciones y los no compromisos con la palabra dada nos recuerdan que todo forma parte de un estado paraviolento de la situación humana.

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Re: Las violencias existenciales

Mensajepor Fernando » 01 Oct 2018, 21:23




JesRICART: Yo no soy tan pesimista. Toda la historia de la humanidad está plagada de hechos muy violentos, y de guerras, en todos los países. En la actualidad sólo hay guerras en los países subdesarrollados, o dirigidos por fanáticos. Actualmente no veo probable una guerra entre países de la UE, y ni siquiera entre Cataluña y el resto de España. La sociedad española ha soportado a los criminales etarras durante 60 años, sin tomarse la justicia por su mano (hace un siglo hubiera sido inimaginable). El odio que aún queda entre españoles después de la Guerra Civil provoca menos actos violentos que los que se producían antes de ella. Y lo mismo sucede en los países donde también hubo guerras civiles, desde EEUU hasta China, pasando por Rusia, Inglaterra, Francia etc. ¿Conoces algún gran país que no tuviera alguna guerra civil?

Creo que cada vez hay menos violencia, o si se prefiere, la que hay es de menor intensidad. ¿Quiere esto decir que debemos estar satisfechos? No; lo que quiere decir es que a pesar de ir lentos, poco a poco vamos reduciendo la violencia, a pesar de los "Capitanes Arañas" que "embarcan a la gente en disputas y ellos se quedan en tierra", como los dirigentes independentistas catalanes, o los que arengan a la población con frases como la de que "más vale morir de pie que vivir de rodillas", mientras ellos huyen como cobardes cuando ven el peligro, como Puigdemont.


"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).

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Re: Las violencias existenciales

Mensajepor JesRICART » 02 Oct 2018, 19:41

La tesis de que la actualidad es incomparablemente mejor a cualquier siglo precedente en todos los campos y también en el de la violencia, ahora comparativa y relativamente mas reducida, no ha logrado eliminar la hipótesis de que el mundo sigue a marchas forzadas hacia su degradación y la humanidad hacia su posible extinción. Que la violencia fisica en términos de quantum de muertos y lisiados crónicos sea menor en el siglo XXI que en el XX que fue el de las grandes conflagraciones bélicas habrá que esperar a los balances del año 2100. Lo que si parece constatado es que en términos relativos (numero de muertos por armas en relación a la población mundial) la proporción está siendo menor en el siglo actual que en el pasado, aunque en el actual nos horroricen los ejércitos con niños soldado (victimarios y victimas en los mismos individuos). Pero la cultura de la violencia no solo se mide por las bajas producidas en todos los bandos enfrentados por armas de fuego u otras. Hay otra violencia mas estructural, una violencia sutil de sistema que viene produciendo enfermedades terminales por una lineas consumistas autolesivas para los consumidores además de perjudiciales para la naturaleza.
No dejar encerrada en el cajón interior la hipótesis de la autodestrucción por un sistema de violencias implícitas en el comportamiento social hegemónica no es una opción pesimista es solo una medida profiláctica. Cuanto mas sepa la gente lo que se está jugando en su actualidad mas concienciara cambios de actitud para rescatar o reinventar la fraternidad y el humanismo. Mientras el ser humano no se reconozca como inquilino de paso en el planeta que contrae el débito de dejarlo mejor de como se lo encontró la probabilidad de que lo estropee mas es muy alta. En el rato que dura esta nota, incendios y talas que han reducido la masa forestal y tipos que han sacado sus bestias matando a gente ha arrojado datos que siguen alarmando. El ser humano lleva el principio de rivalidad con el prójimo en sus entrañas y la civilización aun no ha conseguido reprimir su furia destructiva de la que sigue teniendo recidivas y coreografías diferentes en cada situación dada.

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Re: Las violencias existenciales

Mensajepor Fernando » 03 Oct 2018, 20:27



Dices que,

JesRICART escribió: La tesis de que la actualidad es incomparablemente mejor a cualquier siglo precedente en todos los campos y también en el de la violencia, ahora comparativa y relativamente mas reducida, no ha logrado eliminar la hipótesis de que el mundo sigue a marchas forzadas hacia su degradación y la humanidad hacia su posible extinción.


Vamos a ver: una tesis es una proposición más fundamentada que una hipótesis. Por lo tanto, decir que “una tesis...no ha logrado eliminar la hipótesis...” es una osadía temeraria.

Pero es que además, decir que, “la tesis de que la actualidad es incomparablemente mejor a cualquier siglo precedente en todos los tiempos...”, es incorrecto, pues esa frase no es una tesis, si bien sí ha sido planteada como hipótesis en diversas ocasiones, especialmente por los dirigentes políticos, que todos creen haber contribuido al progreso mejor que sus antecesores. Lo que yo he planteado es la tesis de que a medida que avanza la civilización hay menos violencia, y esta tesis ni ha sido refutada, ni puede ser refutada por la hipótesis de que el mundo avanza hacia su destrucción, porque no son cuestiones antagónicas sino compatibles: disminuye la violencia, y posiblemente sea cierto que el mundo avanza hacia su degradación y la humanidad hacia su posible extinción.

También he oído plantear la hipótesis contraria: “cualquier tiempo pasado fue mejor”, proposición que tampoco está fundamentada.

Pero dejemos de filosofar con tesis e hipótesis, aderezadas con conceptos distintos a lo que se debate en este tema, que se ciñe a la violencia. Porque el tema trata de violencia; no de especulación, ni de corrupción, ni de materialismo, y ni siquiera de felicidad...

Y es importante acotar el término de la violencia y diferenciarlo de los otros conceptos, porque además de ser ese el tema de debate, la violencia es el peor de los crímenes que se pueden cometer: sospecho que la mayoría de los mortales aceptaría con menos rechazo:

a) Tener por vecino a Pujol, que a un asesino.

b) Convivir con un cónyuge que te pone los cuernos, que con otro que te envenena.

c) Sufrir a los especuladores, que ser aterrorizado por una mafia criminal.

d) Enterarte de que el pretendiente de tu hija es un materialista, que un violador.


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Re: Las violencias existenciales

Mensajepor JesRICART » 10 Oct 2018, 12:00

Una hipótesis es lo que está por debajo de una tesis. Es el parámetro inicial con que se plantea una investigación. De hecho es un parámetro complejo ya que una investigación puede partir de una o mas hipótesis. La tesis resultante confirma o niega la hipótesis de partida tras una recogida de evidencias. Dicho esto que forma parte de las nociones rudimentales de la metodología científica, en términos laxos, cotidianos y sin duda imprecisos y erróneos por falta de escrúpulos al hablar de una tesis circulante es un modo dicharachero de citar una presunción o creencia o manera de entender un tema dado. Efectivamente no se trata de una tesis seria es decir fundamentada. Se la refiere como equivalente a “postura”.
(gracias por tu corrección Fernando)


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