SUBSISTIR---EL FIN DE UN TODO-Capitulo I-II-III-IV-V-VI- VII

pablogarcia
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SUBSISTIR---EL FIN DE UN TODO-Capitulo I-II-III-IV-V-VI- VII

Mensajepor pablogarcia » 22 Abr 2012, 12:17

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EL FIN DE UN TODO

PABLO GARCIA CABRERO


A mi familia

PRÒLOGO




Sé ha vivido todo un siglo de esperanzas y ruinas. Constante romancero de guerra y llamada a la continua resistencia al fascismo. Pues los hombres no son tristes porque siendo libres por naturaleza no pueden realizar su libertad. De hecho, es el hombre el único animal capaz de morir alegre y esperanzado cuando escoge su muerte para que vivan sus semejantes. Pues la resistencia del hombre tan dura y humana como el árbol, al decir del poeta, no se realiza venciendo la propia naturaleza sino precisamente manifestándola.

La crónica del Siglo XX, en sus circunstancias más dramáticas seria la ilustración definitiva de esa literatura y poesía creadora, será la poesía anticipada de la novela y su experiencia en la lucha en sus circunstancias más dramáticas.

No obstante, para la extrema derecha fue y sigue siendo una cultura en su causa y para otros la militancia del orden establecido: - Oligarquía, Iglesia, Ejército y el partido Fascista correspondiente. Sin embargo, para los Liberales y para otros, el antifascismo era y es una cultura de redención. Hoy han muerto, muchos de los que vivieron esta lucha y se hacen perseguido-res de sí en cuerpo ajeno; porque el fascismo se cobra aun por sus funerales y por su cultura: – cultura de cuando el saber, la necesidad de radicar la ignorancia, está cargada de futuro.

Pero todavía cabe un entusiasmo triste, pero consuelo al fin y al cabo: – El consuelo de que en su día, se haga justicia a todas las víctimas de este fascismo cruel que tiene aun rostro familias y apellidos. No olvidemos que todavía hay muchas familias que lloran, al descubrirse nuevas fosas comunes. Como también nos recuerdan a muchos, las numerosas tumbas de los fusilados en las tapias de los campos santos.

Porque estoy seguro de que todos añoran y están convencidos de que los suyos fueron víctimas inocentes y que sus verdugos fueron, injustos, crueles, cobardes: en definitiva una muerte infame, para sus seres más allegados. El silencio es la cruel tortura de la memoria, al herir los recuerdos en carne viva. El silencio es mentalmente insano; porque ahoga la expresión emocional, escondiendo el dolor, sin el camino a su redención.




CAPÌTULO I


Después de casi un año de encarcelamiento en la sexta galería de Carabanchel y en espera de nuestro traslado a la prisión provincial de Palencia. Recuerdo bien que nos esperaba el autocar celular en el patio central y en el estribo un guardia-civil nos iba dando el sitio exacto donde debíamos sentarnos.

El autocar se hallaba brindado en el exterior con gruesas rejas que cubrían los cristales. A la vez el interior se hallaba dividido en dos compartimentos, separados por unos fuertes barrotes. En el compartimento que se hallaba en la parte delantera íbamos sentados los presos políticos y los guardias-civiles. Detrás de los barrotes y ocupando la casi totalidad del autocar unos cuarenta homosexual-es que trasladaban al penal de Burgos.

Estaba visto que al franquismo no le bastaba con encarcelar a sus adversarios políticos. Si no también a los testigos de Jehová, a los homosexuales y a todos aquellos que no estuviera en gracia de Dios. – ¿Cómo poderse explicar que aquellos “hombres” que por el mero hecho de no ser como los demás? Hay que reconocer que estos “pobres” intentaban llevar su calvario, lo mejor posible. Ellos no eran como los demás, y por tanto enemigos irreconciliables de todo lo que fuera Dios patria y Rey. Por eso en este mundo pequeño estos deformados por la naturaleza, no eran realidad seres de ningún parte.

El eslogan de igualdad de razas, de la fraternidad entre los hombres y todo lo que es suprema razón de un mínimo humanismo, allí y en este caso en especial resultaba mentira. Había que haber sido preso, para comprender la sensación de humillante en que se encuentra la persona y donde se ve reducida a su mínimo exponente. Aunque en realidad era curioso como ellos hacían frente a sus problemas.

Al grupo, se le veía tan unido que parecían llevar un estado de latente satisfacción, incrustada en el alma. Por eso intentaban llamar la atención y todo pese al clima malsano a los que se les sometía. Porque la verdad es que ellos parecían debatirse en una moral más que equilibrada de lo que la mayoría pensamos. La prueba de ese equilibrio moral que les caracterizaba, que fue al poco tiempo de que el autocar, circulara por la carretera general, fue cuando un murmullo ensordecedor invadió el autocar.

– ¡Qué os pasa tías, estáis como “canguis” es que no tenéis nada que decir! – Ho - tal vez os han cortado la lengua. Gritaba con voz afeminada uno de ellos.-Bueno muchachas alegría y a cantar todas conmigo. –Venga chicas todas al ritmo de - la - moda-pim - pam - fuego y al terminar la canción sedaban todo un fuerte cachete en los muslos.

La verdad que ni nosotros ni los guardias civiles sabíamos si reírnos o no; pero esto no importa, ya que ellos siguieron cantando.
–El patio de mi casa es particular y cuando llueve se moja como los demás. –Agáchate y vuelve té agachar. – Pero no te agaches mucho que te pueden dar por detrás. –Y fue aquí donde ya no pudimos aguantarnos y hasta los mimos guardias civiles lloraban de risa.

Palencia, es una capital de provincia como tantas otras existen en España y al llegar a dicha cárcel se observa desde el exterior, que fue construida por lo menos en la época Isabelina. Pero una vez en el interior a demás parecía un convento sumido en el silencio y se llegaba a creer en la posibilidad de un mundo muerto. Pero no, la verdad es que allí se hallaban encarcelados más de cien hombres y una veintena mujeres.

Un mes llevaba en aquella estrecha celda, de blanco jalbegado, cuyas desconcha-duras y garabatos, me sabía de memoria. El sol, apenas penetraba por entre los barrotes cruzados de la alta ventana y en el suelo losas de un rojo desgastado por su continuo lavado y que no se podían contar más de una veintena. La verdad es que la única distracción que teníamos, era pasear por el patio con los compañeros de adversidad.

En el patio al menos, veías el cielo libre y a través de los compañeros conocer como se iban desarrollando la lucha en el exterior. Era curioso, pero él creernos salvadores de este inhumano mundo a todos nos consolaba y nos hacía más llevadera la cárcel. Y mismo si alguno caían en el desconsuelo o se les hacía insoportable. El resto de los camaradas como formando una piña, buscaban ideas sueltas y apenas esbozadas, que parecían buscar y perseguir los complementos en las adversidades del pensamiento.

Las celdas con apenas capacidad para una persona, eran ocupadas por dos. Por suerte la celda que yo pernoctaba se hallaba en el primer piso y esto evitaba la humedad insoportable y las innumerables cucarachas que sufrían los de la planta baja. Las puertas eran de acero contrachapado y de un color sucio verdoso. Los números de cada puerta, destacaban por haber sido recientemente pintados. En el ámbito de actividades se había establecido un calendario escrito que marcaba el reparto de ellas, que era la que nos permitía salir de la rutina diaria y hasta a los presos comunes les ayudábamos dentro de nuestras posibilidades. La verdad es que era una especie de gobierno democrático entre rejas. Ya que entre nosotros, se había creado una verdadera universidad popular e incluso se proporcionaba los libros necesarios para los diferentes cursos por correspondencia que allí se desarrollaban.

En la cárcel, lo más importante era aprovechar el tiempo y salir lo más instruido posible. Para ello contábamos también que se podía redimirla condena asintiendo a la clase de a alfabetización que impartía la misma prisión. No obstante, había que reconocer que las clases de filosofía política eran las más concurridas. Tengo también que confesarles que nunca había imaginado ni sentido que fuera tan lenta la vida en la cárcel. Menos mal que siempre había una historia una pena que oír o una historia que contar. Pero los había que necesitaban contar y recontar sus problemas a todo el mundo y los había también que eran verdaderas momias de la palabra.

A mí me gustaba jugar mucho al ajedrez con Crespo o con un compañero suyo de expediente, conocido por Victorio. Este era un estudiante italiano, hijo de un conocido director de cine y condenado como Crespo y Agustín por pertenecer no lo sé muy bien a un partido Trotskista o Maoístas. Sin embargo, había que admitir que el tal Crespo, era un personaje curioso y de una inteligencia extraordinaria y al que años después por casualidad volví a encontrar en París. Como tampoco lo era menos Agustín Cuesta, su compañero inseparable que al parecer era un conocido profesor de letras en la Universidad de Madrid.

Agustín era físicamente agradable, pero además, tan pronto se le trataba se descubría sus grandes cualidades. Era discreto, ingenioso, convincente y poseía unos sus conocimientos culturales extraordinarios. Hasta el punto que llegaba a recitar a la mayoría de los ideólogos más conocidos de memoria.

La historia de su expediente, termine por conocerlo, no por él; sino por Victorio su camarada italiano. En la cárcel todos sabíamos por qué estábamos encerrados, pero cada celda tenía su propia historia obedeciendo a la particularidad de cada uno.
Que no se diferenciaba en mucho con la mía y, eso me permita con facilidad consolarme y evadir mis incertidumbres. Para ello recuerdo que cuando intentaba desesperada-mente los caminos del sueño, bastaba con extenderme en aquel triste camastro de mi celda y concentra la memoria en los curiosos y atrevidos relatos de cada uno de ellos.

Como bien digo anteriormente, la única distracción que teníamos, era pasear por el patio con los compañeros de adversidad. Pero últimamente entre Agustín y yo había surgido una sincera amistad y todo pese a que en realidad era hombre introvertido, a pesar de todo, conmigo no tardo en abrir con facilidad su misterioso pasado. Pero lo que más me inquietaba de su pasado era que pasaba la mayor parte de su tiempo observando una fotografía de una mujer muy bien parecida.

Cuando le pregunte con cierta admiración si era su esposa, él me contesto que no que era la viuda de un compañero de infancia. Un compañero que después las circunstancias de la vida les separarían para siempre. Por eso y al parecerme su actitud curiosa y sobre todo observar que sus ojos se humedecían no pude por menos de seguir preguntándole del porqué tanta tristeza. A lo que Agustín, de nuevo guarda silencio como si quisiera recordarme que era sobrio en palabras, como todos los hombres que tienen el pensamiento y la acción en continuo uso. Pero no pudo por menos que después, guardar dicha fotografía en entregarme un manuscrito pidiéndome que lo leyera con mucho cuidado y sobre todo no comentarlo con nadie.

–Sí, me gustaría que lo leyeras y así podrías comprender con más precisión las diferencias existentes, entre estas dos Españas. –Tú no habías nacido; pero dada tu situación y tu anegada lucha contra el fascismo, te doy mi confianza. –Pues la verdad es que por nuestros sentimientos humanistas, y el dolor moral no lo sentimos de la misma manera que ellos y por tanto el dolor ideológico y físico no lo podemos postergar a segundo plano.

–La verdad, es que ellos siempre nos dirán que seguimos dando palos a ciegas o asumimos el problema con falsa filosofía y por eso veras como él cuando escribe. –Inventa el personaje a su manera deformando la historia a su antojo. –Y además, lo usan como un sueño horroroso causa de una simple humillación y si ninguna revancha por el temor escondido.

Agustín sigue con dificultad y con una respiración cada vez más difícil. Contando, que de esta triste época misma si no le gustara, había marcado toda su vida y la de todos los españoles...Pero lo que más me sorprendió fue que incapaz de continuar, corto la conversación para hundirse en una fuerte y continua tos. A la vez que su respiración cada vez era más difícil y la tos también más continúa hasta el extremo que ya no pudo seguir hablando.

Al principio creí que era por tanto fumar, ya que por lo menos gastaba casi dos cajetillas de tabaco por día, pero al observar su rostro y especialmente sus ojos creí. Que debido al frio insoportable de Palencia, podía a ver agarrado un fuerte constipado. Al principio tuve la intención de decirle que si el tabaco no era perjudicial para su salud, pero luego pensé que Agustín guardaba en secreto algo más serio que un simple resfriado como él decía. Dado que de pronto, un mareo le impidió levantarse del banco.

–Bueno Pablo no te preocupes es un ligero mareo, que me ha impedido levantarme, pero ahora ya estoy otra vez despejado. Pero no fue así ya que al intentar de nuevo incorporarse, me confesó. – ¡Solo un momento de paciencia! –Pues todavía no me encuentro también como creía. –Sabes ayer por la tarde aunque me encontraba bastante bien, tuve la corazonada que tendría que a ver hecho caso al médico cuando me dijo que debía ser trasladado al hospital penitenciario de Carabanchel.

–Bueno Pablo no te preocupes es un ligero mareo, que me ha impedido levantarme, pero ahora ya estoy otra vez despejado. Pero no fue así ya que al intentar de nuevo incorporarse, me confesó.
– ¡Solo un momento de paciencia! –Pues todavía no me encuentro también como creía. –Por tanto creo que tendría que a ver hecho caso al médico cuando me dijo que debía ser trasladado al hospital penitenciario de Carabanchel

Después al intentar incorporarse se tambaleó varias veces, pero al finalmente dio con fuerza un último impulso y permaneció derecho; sin prestar ninguna atención a los dolores de pecho de los que pocos minutos atrás se quejaba. La verdad es que fueron apenas breves minutos, pues de nuevo volvió a sujetarse en el muro para de nuevo sentarse en el banco. Con esto había conseguido una mayor seguridad en sí mismo; para de nuevo callar y permitirme preguntarle con más tranquilidad lo que realmente le sucedía.

–Agustín, creo que tienes que hacerle caso al médico. – Pues pienso que puedes estar gravemente enfermo y debes tener a toda tu familia preocupada. Ya una vez incorporado y dada las circunstancias llamé a varios compañeros, para muy lentamente salir del patio y apoyado por dos de nosotros le conducimos a su celda sin que pudiera saber exactamente lo que le sucedía.

Intranquilo por todo lo sucedido a la caída de la tarde me acerque a su celda para comprobar que posible-mente se había despertado de su profundo sueño similar según él a una pérdida de conocimiento. Pero sin mi presencia, estoy seguro de que se hubiera despertado mucho más tarde. Ya que según él no se sentía lo suficiente-mente recuperado. Sin embargo, me dijo que agradecía mi presencia, pues aunque asustado torpemente me contó que no sabía si entre sueños o no; a él le había parecido oír unos pasos fugaces y el ruido de la puerta de la celda para luego ser cerrada con cuidado como si alguien le estuviera observando.

La verdad es que termine por dudar de sus afirmaciones y debido a su situación pensé que aun seguía asustado. No obstante, al observar su voz jadeante, intente calmarle al comprender que su fiebre no había bajado y su difícil situación le hacía delirar sin verdadera razón. Por eso dado las circunstancias y que todo a nuestro alrededor permanecía en silencio, a pesar de que a esas horas normalmente la galería servía de distracción y a la vez de cortar un poco el frio con los cotidianos paseos. Hasta que llegada la hora para él funcionario de turno una vez cerrado los patios con un silbido ordenarnos que fuéramos preparándonos para la cena.

Allí permanecí durante un buen rato, observando en buen parte como Agustín seguía inmerso en un sumí-sueño, del que una y otra vez se despertaba divagando, sobresaltado y preocupaciones confusas de las que yo intentaba con cierta consideración y paciencia calmarle. Sin embargo, recuerdo muy bien que él como si le doliera la situación en que se encontraba, concierta firmeza se dirigió a mí para decirme que empezaba reconocer que su enfermedad comenzaba seriamente a inquietarle.

Les aseguro que todo mi cuerpo se estremeció al oír de mi amigo esta afirmativa y grave declaración. Por eso y debido a la situación en que se encontraba lo primero que hice fue cerrar la puerta de la celda. Para que él se diera cuenta de que podía contarme lo todo sin que nadie más que yo le ollera; pero esto lejos de tranquilizarle le asustó. Sin embargo, y a pesar de su situación con un gran esfuerzo se fue incorporando en el camastro y todo pese a que tardo unos minutos en calmar su dolorosa respiración.

Ya más tranquilo comenzó a explicarme que para él su enfermedad no tenia cura, dado que ya en la enfermería de Madrid el médico al observarle superficialmente le dijo que el pulmón le tenía hecho polvo.
–Sabes, amigo cuando termines de leer mi diario veras que a mí ya no me queda familia. –Por eso esto que te cuento a los demás se lo vengo ocultando a todos y sobre todo a la única mujer que yo verdaderamente he amado en esta vida. –Y todo porque sigo pensando que ella es la que menos debía sufrir ni por su situación ni su enfermedad. –Por favor, dame un cigarrillo y fuego, ya que de perdidos al río.

– Que dices Agustín como vas a fumar en el estado en que te encuentras. –No sabes que es posible que esto haya sido la causa de tu enfermedad.

–Si llevas razón, pero es más fuerte que yo y no sabes las veces que he permanecido tumbado sin dormir toda la noche y fumando un cigarrillo tras otro. –Sí, no dormía ni un momento y a veces me levantaba para moverme entre estas cuatro paredes o bien retrocedía hasta la mesa y con gran esfuerzo empujaba la silla hasta la ventana, intentando trepar si conseguir jamás poder ver lo que había al otro lada. – Te lo aseguro que es algo muy doloroso. – Yo diría más bien insoportable ya que me era imposible dormir con ese vocerío de los guardias civiles cada media hora. –Centinela alerta-alerta el uno-alerta el dos y así sucesivamente.

Por eso al oír a mi amigo y al observar que a través de la ventana solo existía los muros de la cárcel y la celda con sus tristes cuatro paredes llenas de garabatos. Compuse a esa pequeña ventana una poesía.


MI VENTANA.

Pequeña ventana de gruesos barrotes. Celda de fríos recuerdos que apenas pasaba el Sol.
Me hace feliz esperar y espero mi despertar.
Rayos de sol de Levante que no tarden en llegar.
Vuelve la claridad y muere la obscuridad,
"Y la luz… Ya esta".
Deslumbran rayos del Sol…A través de sus barrotes.
¡Pero su belleza me hace daño! …

P.G

Al poco tiempo, Agustín volvió acallar unos instantes, para de nuevo decirme que cada día veía las cosas con menos claridad y que solo le estremecía pensar que el día que ingresara en es dicho hospital no saldría con más que con los pies por delante. –Bueno, yo sé que por unos y por otros estas al corriente de nuestra caída. –Como también sabrás que fue un chivatazo de alguien que infiltrado en la organización trabajaba para la policía política y esto me dolió más que la tortura durante días en esa siniestra calabozos de la Dirección General de Seguridad de esa famosa Puerta del Sol.

– Si amigo, da pena pensar en las pocas cosas que la vida regala; ya que las cosas no son como a primera vista parecen. – y es cuando empezamos a trabajar la memoria es cuando nos damos cuenta de que, a las desgracias, no se acostumbra nadie.
– Sí, te mentiría si te dijera que no me dan escalofríos al recordar mi pasado. –Al reconocer que pese a las desgracias, en él, no solo hubo penas, tristezas, desazones...– ¡Sino también alegrías, placeres, esperanzas!... – Seamos sinceros y reconozcamos que las cosas no desaparecen. – Solo se esconden o se recuerdan, se buscan o se olvidan. – ¿O, al caer en malas manos, se oculta una de las mitades y solo se enseña la otra?

Bueno por mi parte yo solo les diré que ante esta lamentable situación, yo lo que intentaba en realidad es hacerle lo más agradable posible el momento tan doloroso que se encontraba. Pero naturalmente cuanto más tiempo pasaba, tanto y más difícil me resultaba conseguirlo. Y todo pese a que Agustín iba adquiriendo lucidez y una visión más exacta en sus explicaciones. Sin embargo, y debido a esta penosa situación, intente convencerle que para él lo mejor es que yo le dejara descansar. Pero al instante cruzándose las manos detrás de su cuello, me pidió que si tenía tiempo le gustaría antes que lo trasladaran al hospital pedirme un favor.

– ¿Sí -Agustín si esta a mi alcance? – ¡Dalo por hecho!
Naturalmente, en ese instante yo comprendí, que ahora ya no se trataba de las animadas conversaciones de los días anteriores. Por eso acerque la silla a su camastro para que no tuviera que esforzar su voz. – ¿Dime - Agustín y no dudes de nada y explícame cuál es tu problema?

–Bueno. – ¿Leíste el manuscrito que te dejé?

–Si no te digo la verdad, mentiría ya que solo apenas comencé a leerlo y ahora me encuentro solo cuando hablas de tu niñez por esos campos de castilla.

– ¡Qué tiempos aquellos! Si la verdad que es de las pocas cosas agradables que me regalo este mundo y todo porque siempre partimos de la lamentación del poeta que deploraba la huida del tiempo, el desgaste del olvido y las esperas frustradas. Por eso veremos que pese a que todo pasa como el agua y nada se detiene ni de noche ni de día. Ya que ser humano se ve obligado a seguir viviendo su tiempo, constituido por un conjunto de todo lo que sucede y la totalidad de los acontecimientos que seguirá gravando en su memoria. Sin embargo, te aseguro que el juego del deseo es pedir por un momento a la vida que no sea otra cosa que la finalidad de sí misma.
–Pues te aseguro que el deseo de amar, es el deseo de aquello con lo que uno sueña y que se desea conseguir. –Dicho de otro modo, el juego del deseo, es el puro apetito de vivir. –Y no un determinado tipo de vida que la moda o las costumbres hacen deseable, sino la realidad tal cual es y no la ellos intentan crearnos.

–Por eso amigo, mis recuerdos en estos momentos difíciles sé trasladan a los juegos de mi niñez, que no son como los deseos de los adultos. –Ya que después la capacidad del deseo, actúa caprichosamente sin buscar un provecho que no se inmediato. Tras un corto silencio por su parte, comprendí que Agustín de lo que más le reconfortaba era contarme los años de su niñez y que esto pese a sus cabellos ya blanqueados venía a ser su verdadero placer.

– Sí y te mentiría también si no te dijera que no puedo pegar ojo, sin que en esas largas horas, me sea difícil compaginar este doloroso presente; sin no recordar el ayer. – Y es al recordar el pasado que uno siempre se detiene especialmente en ese tiempo en que los chiquillos están siempre con ganas de jugar inocentes todos. – Sí, esa época tan bonita que nos hace olvidar cuándo lo hemos pasado peor. –Por eso te aseguro que las personas siempre volvemos, inconscientemente a la niñez y te aseguro que para mí no se convierten para nada en recuerdos vagos ni confusos.

Luego ya más tranquilo, Agustín volvió a insistir en que por favor, leyera detenidamente su diario ya que en él vería que su insistencia particular estuvo marcada por tres personas que fueron cruciales en su vida. Pero sobre todo remarco que en él vería que fue Inés la persona que sin duda marco toda su vida. Les aseguro que no mentía pues después de esta breve confesión, note qué sus ojos se humedecieron y al observar de nuevo su rostro que de perplejo y sin saber que decir. Ya que era la primera vez que yo experimentaba una situación tan angustiosa. Por eso reconozco que no sabía qué hacer, ni cómo comportarme y todo porque ahora empezaba a comprender las razones que le llevaban Agustín a pedirme que si no salía de esta fuera a visitar a Inés y confesarla con su escrito algún secreto que él guardó toda su vida.

Si, reconozco que fue muy doloroso, pues además él al observar que yo seguía callado. El también siguió silencioso y apesadumbrado como queriendo profundizar aun más en sus dudas. Hasta que tras esta corta pausa de nueva me miro con cierta pena, pero también a la vez como si esperase de mi parte una respuesta a sus preguntas. Por eso les aseguro que ante tal situación no tarde en prometerme a mí mismo que al quedarme pocos meses para mi puesta en libertad cumpliría sus deseos.

Después y al observar, que seguía silencioso no tarde en preguntarle en que pensaba. A lo que me contesto que pese a que le dolía, su situación no dejaba de pensar en lo mal que se había portado con Inés. –Si Pablo meda mucha pena de ella y no sabes lo que lamentó él haberla ocultado mis actividades políticas. –Y te aseguro que por eso mi situación me produce en el cuerpo un escalofrió constante. Ya un poco más tranquilo, miro a su alrededor, como si quisiera que lo que acababa de decirme avía sido oída y entendida solo por mí. – Y ahora estimado amigo, solo me queda esperar que mañana lo mas tardar me trasladen a ese dichoso hospital, de donde estaba convencido que para él sería el fin de un todo.

Por mi parte yo seguía sentado intentando sobre ponerme a tal dolorosa situación, cuando de pronto los sonidos de las gruesas puertas metálicas de la galería comenzaron acerrarse. Y cuando Agustín se dio cuenta de la verdadera situación abrió mucho los ojos para decirme que sobre todo no olvidara entregarle a Inés su diario. Para después con los ojos humedecidos me agradeció de antemano mi promesa y que para él yo había sido un buen amigo. –Bueno Agustín como ves me tengo que ir y solo deseo que pronto vuelvas de nuevo Palencia.












CAPÌTULO II


En la cárcel de Palencia a nosotros, se nos dejaba la puerta de la celda abierta todo el día, ya que esta penitenciaria estaba considerada como un régimen de tercer grado después de la famosa huelga de hambre. Donde se pidió que se nos consideraran como presos políticos y se aplicara también el tercer grado como a los demás presos. Por eso y volviendo a mi situación tendré que decir que allí pasaban los días siempre tranquilos con esa teoría del subsistir mismo si la mayoría de las cosas fueran falsas. Y que pese a que la mayoría de las cosas en la tierra se repiten, como son los días y las estaciones. Para mí no lo era realmente, dado que siempre por mis ideales siempre afluyen esos malditos sentimientos que siempre terminaban complicando mi penosa existencia... Y todo por esa torpeza de los hombres, por crear un mundo artificial y de mentiras, que solo nos conduce por la pendiente de las bestias ya que en el fondo somos más desdichados que ellas... –¡Vaya unas ilusiones!

Volviendo a mi nueva situación tendré que decir que allí pasaban los días siempre tranquilos y solo notaba cierta lentitud en el paso de los días de la semana, hasta la llegada del domingo en que mi compañera se desplazaba desde Madrid para visitarme. También diré que las visitas ya no eran como antes y que al mes siguiente fue ya en la calle. Si bien a las nueve de la tarde ingresaba de nuevo en la cárcel, y eso es lo que llamaban régimen abierto.

Sí, bien recuerdo que todo empezó cuando apenas me quedaban dos meses para cumplir mi condena y ese día me anuncio el jefe de servicio que desde las ocho podía pasear libre en las calles, hasta las nueve de la noche. A la vez el jefe de servicio me puso al corriente de las consecuencias de una evasión y sobre la no-autorización de salir de la ciudad. Y además, ese día mi compañera me esperaba frente a la puerta de la cárcel que había un bar restaurante regentado por un asturiano muy simpático y siempre se portó muy bien con las familias de los presos políticos. Pero la verdad es que esta nueva situación inesperada que me pillo sin ropa adecuada para salir, fue mi amigo Piney que era un anarquista condenado en el famoso expediente de Edo; que no dudo en prestarme su flamante traje. Como también recuerdo que mientras me lo probaba me dijo: –Sobre todo no me lo estropees, ya que del “guardo gratos recuerdos”...

–Bueno te cuento. –Sabes este traje lo compre cuando en París se decidió llamar la atención ante la opinión internacional de la situación represiva que atravesaba nuestro país. –Para eso se pensó raptar en Roma a uno de esos muchos cardenales que viven en el vaticano y lo conseguimos. –Pero, además te diré que nos portamos también con él, que después de una semana y ya cuando la prensa internacional hablara de la situación política en España lo liberáramos. –Pero lo más curioso fue que el muy cachondo después término hablando mal de Franco y bien de nosotros.

Aquella mañana del mes de julio fue una de las más hermosas que recuerdo. Estaba contento porque, apenas me quedaban un mes para salir definitivamente y mi compañera todas las semanas hacia lo imposible por acudir a las visitas. Así la vida para mí se puso de nuevo en marcha, pero esta vez con mi compañera y de diferente manera. Por eso recuerdo bien que ese día me acicale y, con ese traje prestado que parecía hecho a mi medida; parecía un pavo real dispuesto a ganar de nuevo a mi esposa.

Pues ella pese a tanto sufrimiento y sacrificio, parecía muy feliz y recuerdo que no fuimos ni ella ni yo capaces de ingerir la comida del restaurante de los nerviosos que nos hallábamos. Luego ya más tranquilos pasemos cogidos de la mano por la avenida central de Palencia, pero al no querer alejarnos mucho de cárcel volvimos tras nuestros pasos. Pero fue ya que al llegar a una amplia plaza casi enfrente de la cárcel, me dijo: – ¡Pablo - sabes lo que vamos a hacer y es mi sorpresa! – ¡Subir a la pensión que yo me hospedo y no me digas que no porque yo sé que estás deseando!

Les aseguro que estaba tan enamorado ese día que la bese en la calle sin reparar que obstaculizaba la cera y luego una vez arriba. Reconozco que quede sorprendido del buen gusto que reinaba en aquella pensión y de la limpieza de aquella pequeña habitación. Cuándo quedamos solos experimente una sensación como si entorno a nosotros diera vuelta las cosas y tuviera el techo abajó el suelo encima. Sí, esa tarde fui con ella a la cama después de casi tres años, y recuerdo muy bien cada instante de ella. Si les aseguro que fui feliz, y que nunca olvidaré los delirios de esa tarde y su creciente frenesí. Después y cuando los deseos parecían acabarse, los dos quedamos abrazados, hasta que ella pegó su boca a mi oído. Para que con dulces frases persuasivas decirme: – Que a pesar de mis complicadas ideas, te he querido y te seguiré queriendo siempre. Luego ya más tranquilos continuamos hablando de la casa y de los niños como si nada hubiera pasado.

A ELLA

¡Ah, sus lágrimas!
Fresco caudal que emana
y surca la tierna
mejilla son rosadas.
¡Ah, sus lágrimas!
¿De qué pozo se surgen
para caer volcadas
en suaves avalanchas?
¡Ah, sus lágrimas!
Con notas de suspiros
de un vencido pecho
que en ellas se acompañan.
¡Ah, sus lágrimas!
Tan dadas que me son
en cálido mensaje
de luz esperanzada.
¡Ah, sus lágrimas!
Que me transmiten
el hondo dolor
de un pecho de esmeraldas.
¡Ah, sus lágrimas!
Tenidas en mis manos,
caídas en mi boca,
sentidas en mi alma.
PG

Lo peor había pasado y lo mejor era el resultado provechoso del conocimiento de esta tierra y personas ajenas. Y es que nadie se percata si se tiene amigos, hasta que nos encontramos enfermos y en dificultades. Por eso como seguía inquieto por la salud de Agustín, pregunte al nuevo subdirector que se portó muy bien con todos nosotros y que además luego supe que ante alguno de nuestros camaradas que era un simpatizante del PSOE. –Pablo yo sé que le tenias un gran aprecio, por eso me duele comunicarte que Agustín no volverá y todo porque sus días están contados. Y así fue porque días después se nos comunico su fallecimiento y les aseguro que todos sintieron la muerte de este hombre entregado hasta su muerte equivocada o no en ese humanismo que para algunos hoy no deja de ser más que una a utopía. Por eso estoy seguro de que sus últimas palabras fueron: –Adiós, camaradas, adiós, amigos, es decir – adiós y hasta pronto en una España libre y democrática.

Fue esa misma mañana mi compañera y yo quitamos Palencia en un tren que nos conduciría a la capital. Pero lo que más admire de este trayecto ya en libertad, fue que poco después de que el tren dejara la ciudad comenzaron a desfilar los campos secos y desolados de Castilla. –Pero al fin y al cabo la tierra donde yo nací. – Cielo, paramos, soledad y solo de vez en cuando aparecen en la llanura pueblos de piedra reunidos en torno al campanario. – ¡Hay si yo pudiera desmenuzar mis pensamientos en poemas...! – ¡Cómo Antonio Machado, Azorín o Unamuno!

Llegamos a Madrid, a las seis de la tarde y una vez en el andén, sentí deslizar mis lágrimas por mis mejillas, después que mis dos hijos se colgaran de mi cuello y me llenaran de besos. –Al fin parece que todo ha pasado... ya estoy con los míos y eso era lo esencial. Pero mi mayor alegría fue que a los pocos días mi abuelo Pablo nos invitaba a pasar unos días en el pueblo, donde después de tres largos años de nuevo podría disfrutar de la naturaleza.

Fueron maravillosos aquellos distantes días y sobre todo cuando el autobús comenzó runrunear su motor y ya en su marcha recuerdo que me suscitaba la misma sensación de alegría que cuando de niño, hacia este recorrido de Madrid hasta el pueblo. Y pasar mis mejores vacaciones de verano con mis abuelos y primos. Por eso mientras el autobús avanzaba hacia el pueblo, yo iba identificando y explicando, a mis hijos como el pequeño rio que se deslizaba por el prado nacía en El Cerro de Peña Colgada. Aquellos inolvidables días volví a recorrer con mis hijos los prados y disfrute viéndoles chapucear en los mismos riachuelos que yo en mis imborrables periodos de mi niñez me bañaba con mis primos.

Yo no recuerdo nunca una nostalgia tan apasionada como en esos días y, aunque los lamentos del pasado dentro de mí parecían en algunas ocasiones dispuestos a minarme el alma, descorazonarme y aniquilarme. Recuerdo que hice grandes esfuerzos para sobre ponerme en todo... -¡Sí, como si solo se tuviese derecho a seguir soñando, porque es eso solo era lo único el franquismo nos dejaba realizar! - ¡Aunque les aseguro que mismo solo por eso merece la pena seguir viviendo! -Y todo si los sinsabores de lo sufrido en estos últimos años seguían dentro de mí; pesando como una losa...

No me cansare de repetir que la vida es hermosa, lo afirmo como el resucitado que vuelve a la vida después de tres años de infierno. Hoy aunque sé que estoy vigilado e incluso yo diría como enjaulado, no dejo de sentirme libre como los pájaros y todo porque las ansias de seguir luchando saben abrirse camino y avanzar... Es verdad que era difícil mi situación y aunque me iba habituando a los procedimientos de continua vigilancia por parte de la brigada política social, la consigna de los camaradas era que evitara por una buena temporada hacer contacto con las organizaciones, ya que no aria más que perjudicar a los demás.

Fue después de varios días de busca ineficaz de trabajo, que termine por encontrar trabajo en un pequeño taller de calderería. Pero sin haber terminado el mes... –Amigó se trata de una orden administrativa y, aunque estoy consternado y muy contento de su trabajo le comunico que está usted despedido. La verdad es que yo cogí la noticia con optimismo y todo pese a que me preguntaba. – ¿Cómo esto puede ocurrir impunemente en nuestros días? – ¿Qué podía significar este despido improcedente para un hombre como yo, que acababa de pasar más de tres años entre rejas y expuesto a nuevas represiones? –Y además no era justo que yo pagara mis entusiasmos de igualdad de esa manera.

Días después volví a encontrar trabajo y esta vez en una empresa más grande del distrito de Carabanchel. Dicha empresa se dedicaba al aire acondicionado y en ella pase dos meses y esta vez porque en el mes de diciembre, al parecer las fiestas de Navidad hacen a la policía sea más vaga o más humana. Y todo porque después volví a ser molestado, aunque esta vez, solo fue una advertencia.

Tenía mucha razón un camarada que yo seguía frecuentando, aunque esta vez no era a nivel organizativo; si no en las conferencias que el club de Amigos de la UNESCO celebraba en su sede de la Plaza de Tirso de Molina y que a la mayoría nos servía de punto de encuentro. Dicho camarada me dijo que en mis circunstancias, lo mejor era perderme una buena temporada de Madrid o de España. Pero también me hablo que con mis conocimientos podría trabajar fácilmente en el montaje de alguna central o refinería y medio las señas de varias compañías importantes que tenían instaladas sus oficinas en la capital.

Por la empresa Nervión de montajes de tubería, fui contratado para las instalaciones de una gran refinería de petróleo en la provincia de Tarragona y la verdad que me sorprendió el salario que iba a ganar. Tengo también que decir que para mí fue una buena solución y no tuve ninguna dificultad en el trabajo. También tengo que reconocer que mi salario, bastante superior al de Madrid me permitía agrupar a mi familia y diré que si la vida fuese un cuento de hadas no habría más que decir, nada, más que el clásico dicho...–“Y fueron felices y comieron perdices”. Pero no es así, porque la vida continua haciendo historia y al final aparecen irremediablemente sorpresas inesperadas.















CAPÌTULO III
Última edición por pablogarcia el 23 Ene 2013, 18:06, editado 9 veces en total.
Amar y ser amado

pablogarcia
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EL FIN DE UN TODO- I/2/3/4/5/6/

Mensajepor pablogarcia » 30 Abr 2012, 18:41

Gracias y se sigue

CAPÌTULO III


A mi compañera no la dije nada; porque temía que ella no comprendiera mi actitud. Por eso a la mañana siguiente con el diario de Agustín y como a él le había prometido me dirige a la Gran Vía de Madrid. Para mí la Gran vía, me era familiar dado que yo viví muchos años a menos de quinientos metros de ella y exactamente en el edificio del cine Cervantes situado en la Corredera Baja de San Pablo donde mis padres regentaban la portería de dicho edificio.

Al salir del metro de la plaza del Callao se empieza a percibir esa amalgama de gente que circula en todas las direcciones al estar situada esta plaza al final de la calle Preciados y en el medio de la Gran Vía; se haya dicha plaza, que al parecer fue construida también entre los años 1910 y los 1940. El edificio donde yo me dirigía era el edificio Carrión, también conocido por edificio Capítol y uno de los más conocidos de la Gran vía. No obstante, les aseguro que al penetrar en el portal del edificio, y al preguntar al conserje del edificio por la señora Inés Pacheco y comprobar que correspondía bien a las señas que Agustín me había dado. Que de impresionado entre otras cosas por su limpieza, pero quizás más aún el lujo que me suscito al instante en mi memoria un hormigueo de reflexiones.

El ascensor me condujo al tercer piso y completamente de frente se hallaba la lujosa puerta que correspondía a la letra C. Soné el timbre y poco después abrió la puerta una doncella que después dar le detalles de mi visita la dije que si me podía recibir la señora. A continuación, la joven doncella tras de nuevo pedirme mi nombre, cerro tras de sí la puerta para minutos después apareció de nuevo pidiéndome en voz baja que la siguiera.

El salón donde se hallaba esperándome una señora de las que en Madrid diríamos de postín y que aparentaba ya los cincuenta años. Pero fue al observarla más detenidamente comprendí que Agustín no me había mentido en lo que se refería a su todavía bien conservada belleza. Después escudriñe con disimulo el amplio y lujo salón para fijarme en lo que más llamaba la atención que no era otro. Que un gran cuadro de un militar con muchas medallas en el pecho y que no podía ser otro que el marido de Inés del que tanto habla en su diario de Agustín.

Inés Pacheco, que era como ella dijo que se llamaba al observar que yo ya había escudriñado con detalle los pormenores del salón, espero un instante para terminar después ofreciéndome asiento. Sin embargo, les aseguro que después de tomar asiento no pude por menos de seguir ojeando el salón que por su amplitud parecía vacío, mismo si al final los muebles se hallaban todos bien organizados. A la vez una vez sentado en el diván lo que más me llamo la atención fue la sorprendente luz solar que los dos grandes ventanales daban vida a este amplio salón.

Inés que como bien digo se hallaba sentada frente a mí, con cierta cortesía por mi continua dedicación a observar los pormenores de la instancia, no levanto ni siquiera los ojos de una revista que parecía haber estado leyendo con interés. Pero al observar su continuo silencio, les aseguro que yo creo que fingía y todo porque en seguida tuve la certeza de que era todo una puesta en escena para intimidarme. Y todo porque en realidad ella no parecía estar segura de la importancia de mi visita.

–Bueno usted me dirá a que tengo el honor de su visita. –Porque en realidad lo que yo sé de usted, según la doncella es que usted quiere hablar conmigo y a la vez entregarme un manuscrito de Agustín. – ¿Pero si no es así, le ruego que sea breve y me diga exactamente quién es usted?

–Bueno, sí es por eso por lo que he venido. – Aunque en verdad no sé si en el buen momento. –Pero no obstante, empezaré por el principio para decirla simplemente que yo me llamo Pablo y que no se si sabrá que Agustín hace ya unos meses falleció en el hospital penitenciario de Madrid.

– ¿Que me dice usted, no será esto una broma de mal gusto? – ¿No señora Agustín llevaba ya mucho tiempo enfermo y posiblemente el frio intenso de la cárcel de Palencia cabo con su frágil salud?

Al recibir mi noticia extrañamente, no hizo ningún gesto como si ella no me creyera, o que la noticia no fuera verdadera; pero al percibir que yo no cambiaba de gesto al instante rompió a llorar. Y fue a partir de aquí, que sus palabras comenzaron a salirla confusas de entre sus labios que parecían a la vez como retorcidos y ante esta situación tan delicada yo fui incapaz de decir nada. Para después levantándome de sillón y dirigirme silenciosamente al ventanal para que ella pudiera desahogar su pena.

Desde este amplio ventanal y al divisar a lo largo de esta hermosa avenida quede impresionado ante su belleza. Pues allí que comienza la plaza España, que tantos recuerdos de mi niñez me traía. No obstante, las continuas lamentaciones de Inés hicieron que de nuevo volviera a sentarme delante de ella con el fin de intentar calmarla. Pero fue inútil dado que de no sé donde había sacado un rosario del qué no paraba de contar sus bolitas al mismo tiempo que balbuceaba lamentos que mezclaba con continuas oraciones. Por eso en ese preciso instante comprendí que pese a su profunda fe religiosa, y estar casada, siempre estuvo enamorada de Agustí y por su actitud me hizo dudar que lo estuviera igualmente de su marido.

La verdad es que estos pensamientos, o mejor dicho estas divagaciones, me hicieron pensar que estos personajes merecían por su romance. Ser el comienzo de una novela que por deslizarse en un periodo crucial de nuestro pasado podría convertirse en un buen libro de nuestro turbulento pasado histórico. No obstante, en ese preciso momento la situación era otra y yo me estaba dando cuenta de que Inés no estaba en ese momento para poderme ayudar a penetrar en su vida intima. Por eso pensé que debía ser respetuoso y continuar callado hasta que ella lo decidiera.

Mientras tanto continúe observándola con atención, pero lo que más me asombraba era que pese a mi presencia ella continuara entre suspiros recitando sus oraciones. Es verdad que la religión puede calmar el dolor, pero yo no pude por menos de decirme.
– ¡Valiente estupidez!
Finalmente, cuando me pareció que ella había agotado todas las bolas de su rosario, la dije: –señora-tranquilícese y la pido perdón porque creo que la culpa fue mía ya que no me debía haber presentado el fallecimiento de Agustín de esta manera.

–No, no por favor, no se haga usted mala sangre, pero le aseguro que esta noticia me dejo sin la sola esperanza de seguir viviendo. –Ya que como posiblemente usted habrá leído su diario, sabe ya mucho más que nadie sobre mí persona. –Por eso le aseguro que mismo así usted no sabe lo sola que me encuentro.

– Ya que por un lado perdí a mi marido tras una larga enfermedad y ahora me da usted la noticia del fallecimiento del ser que más quise en este mundo. Pero reconozco que si nos olvidamos fácilmente que todos venimos de la nada, debemos de pensar que como consecuencia llegara un día la muerte. –Sabe usted la muerte es un problema sin solución y este misterio hace intolerable imaginarnos nuestra propia muerte.

–Sí, yo ante mi triste soledad pienso en ella, y todo pese a que todos no la queremos ver ni hablar de ella porque nos aterroriza mirarla de frente. -La Verdad es que a todo el mundo, la muerte nos aterroriza, sea la nuestra o la de ellos y esta es la razón por la que yo me aferro a la religión.
–Sabe - yo vivo sola en este piso, que si bien es hermoso no obstante, le aseguro que es tan grande mi soledad que en él me llegan ciertos momentos en que me entra una pena tan intensa. –Que me parece de golpe ver con una clarividencia glacial toda mi vida y por todas partes sobre todo mis pecados.

– Sí y no hablemos de mis largas noches donde mis pensamientos se desdoblan, perdiendo su significado reduciéndose al fin a simple apariencias absurdas e incomprensibles y por eso me digo a mí misma: – Como una mujer tan devota como yo cometiera más de una vez adulterio.

– Pero le aseguro que no me remuerde la conciencia ya que mi marido fue un mujeriego empedernido. – Si le aseguro que no me pesa ya que Agustín fue siempre el hombre que yo más quise en mi vida.

–Bueno señora, por favor no se atormente y le aseguro señora que personalmente yo viví muy de cerca sus últimas semanas y él dejó en sus continuos delirios de acordarse de usted. –Si señora, además le aseguro que él murió enamorado intensamente de usted y que en su diario lo que cuenta es un verdadero delirio hacia su persona. –Y por lo que él cuenta y por sus alusiones se sobre entiende que sus relaciones están para mí más que justificadas.

Ya más tranquila Inés comenzó por decirme que todo empezó hace muchos años y en pueblo situado en la meseta castellana. –Bueno usted no sé si conocerá la provincia de Valladolid, pues si no la conoce se trata de un pueblo muy bonito que se llama Peñafiel y que fue donde nacimos el grupo de amigos que lo mismo Agustín que mi marido narra en sus respectivos diarios.

–El de mi marido que en paz descanse se lo dejaré, porque creo que Agustín cuando se lo dejo a usted no fue solo para que yo lo leyera. –Si no como dice aquí, para que yo diera mi autorización para que usted pueda publicar un día esta sufrida historia. –Sobre el diario de Antonio, que es como se llamaba mi marido. Como vera está escrito ingeniosamente, con una caligrafía impetuosa, si titubeos y al mismo tiempo ligero.

No cabe la menor duda que la confirmación que ella acababa de darme, para que un día pudiese esta interesante historia cobrar vida me dio una gran satisfacción. Ya que desde día que leí el manuscrito de Agustín me fascinaba conocer también con detenimiento la historia de estos tres personajes, al que les toco sobrevivir como a tantos otros el periodo más inhumano de nuestra historia.
–Sabe usted que es inevitable que para empezar por el principio de mis recuerdos situarme en ese pueblo que tantos buenos y malos recuerdos me traen de mi niñez.
–Por eso le aseguro que mentiría también si le dijera que no es difícil compaginar el presente, sin recordar el ayer y especialmente en ese tiempo en que los chiquillos estamos siempre con ganas de jugar con esa inocencia para todo.
–Reconozca que según Marcel Proust, toda persona, por poco inteligente y culta que sea, se ve obligada a afirmar: -“Que querría ser de nuevo niño”.
– ¡Quién no recuerda su mascota como su juguete preferido! –Convirtiéndolo en ese reino mágico e imposible, al que jamás nadie puede regresar y donde todos los habitantes son felices como los pájaros en primavera.

Pero en realidad, solo son personajes que antes de desvanecerse, dejan su breve sello en la memoria, y es verdad, ya que en ellos aparecen animales, plantas, seres vivos y conocidos, imaginados y que pueden estar vivos o muertos. Algunos de estos personajes pueden regresar, después, transformados para hilvanar una historia. Y en esta historia es, cuando se descubre, el verdadero e incomodo cambio de la infancia, que se corresponde muy poco con la realidad que inspira nuestra imaginación. La Verdad es, que este cambio tan brusco, no nos debería sorprender ya que en la adolescencia, cada día, la vida cotidiana se torna más diversa y complicada.

Quién de nosotros, del tiempo no haría un río para sentarse a su vera y observar su curso. Sin embargo, el tiempo real que existe en nosotros es consciente y sabe que hoy no es más que el recuerdo del ayer, y mañana el sueño hoy. Por eso a mí solo me queda el recuerdo del ayer, doliéndome intensamente en el alma todo lo que he perdido y condenada a un consumo sin tregua del tiempo y me digo: –«El Tiempo ya no transcurre, salta» Y todo porque usted también estará de acuerdo de que el tiempo no existe, somos nosotros los que lo contabilizamos al seguirnos devorando sin piedad nuestro mayor enemigo...

–El Tiempo. –Si ese tiempo pasa a ser así una dimensión cerrada, conjunto acabado de casillas vacías que hay que ir llenando. Es decir, que solo nos queda el consuelo de saber que nunca podremos explicárnoslo y sólo nos queda la solución subsistir, empleándolo de la manera más óptima posible.









CAPÌTULO IV

Para comenzar le diré que yo apenas tenía diez años y recuerdo bien estábamos afínales de julio del año 1928. Si, también recuerdo con exacta precisión como conocí Agustín y la impresión que me causo. Ese día estaba jugando con mi amiga Matilde, allí abajo, en el parque de las juderías que se haya a la orilla izquierda del rio Duratón. Cuando se acercaron a nosotras como siempre mi primo Juan, su amigo Zacarías y poco después Antonio el que fue luego mi marido acompañado de Agustín.

–Hace tantos años... – ¿Si, cuantos años han pasado desde aquella remota mañana de julio? –Posiblemente más de cincuenta años, sin embargo si cierro los ojos. –Agustín sigue ahí, mirándome como un tonto y sin llegar articular palabra.

En 1928, Agustín no era más un niño, si apenas un muchacho de trece años, delgado y con unos ojos claros y grandes. Yo por lo contrario una niña con mi lacito a la cintura, muy burguesa y vanidosa, a quien cualquier contratiempo bastaba para asumirme en una estúpida situación de niña caprichosa. Sí, bien recuerdo que los dos nos miramos fijamente y que además, el cielo por encima de nuestras cabezas estaba azul y sin ninguna nube que lo entorpeciera. Le aseguro que el impacto de simpatía fue reciproco y desde entonces ese momento sigue intacto en mi memoria. A los demás, le aseguro e incluidos mis primos los consideraba hasta ese momento seres simples y condenados a permanecer toda la vida sin darles más importancia de la que tenían. Bueno miento, pues Antonio fue para mí en todo momento una persona encantadora y que desde muy niño siempre él hizo lo imposible por agradarme.

También le aseguro que en cuanto pude pregunte a mi amiga Matilde por Agustín y especialmente por su familia ya que ella al parecer sus padres eran parientes de los padres de él. Matilde antes de responder a mis preguntas alzó los ojos al cielo y suspiró serio irónicamente para después una vez más descubrir entre sus finos labios una dentadura irregular que siempre intentaba ella ante los demás tratar de ocultar

–Inés, si no me equivoco el madrileño te ha hecho tilín y te aseguro que a mí también dijo mi amiga Matilde. –Bueno te explico, el madrileño es hijo de un profesor universitario que hace muchos años que vive en Madrid. –Pero que su padre a la vez es hijo de un terrateniente que al parecer pose además una bodega de renombre, situado al otro lado del Duratón y que también sus abuelos habían sido hidalgos desde siempre.–Ya ves como son las cosas, tú si puedes soñar con él y todo porque la posición de tu familia te lo permite.

–Por tanto te aseguro que el origen de mi familia fue muy distinto, ya que ella según cuentan era hija de un campesino pobre de Roa. –Que por estar al servicio personal de Don Pedro Girón, maestre de la Orden de Calatrava y conde de Urueña. Se hizo con una buena parte de las tierras situadas al otro lado del rio Duero.

Cabizbaja y las manos apoyadas en el manillar de la bicicleta y después de oír aquellas insinuaciones insólitas de su familia por parte de su mejor amiga. Le aseguro que me volví a mirarla con el rostro tenso y la dije: –Mira Matilde, tú me parece que deliras. –Pues yo no creo que hoy por hoy tenga nada que ver la situación social de cada uno de nosotros para que un día un joven de una mejor posición social tome partido. –Por una o la otra y además ellos, lo que buscan es una señorita educada en buenos colegios y si son religiosos mejor.

–En eso te equivocas, ya que su padre tiene fama por aquí de esos que ahora llaman liberales; o más bien republicanos. –Por eso el que nosotras estemos en el colegio de la Inmaculada o de las hermanas de la Caridad de Santa Ana; no tiene la mayor importancia para ellos

La Verdad, es que por mi posición familiar sus insinuaciones no me habían gustado y para hacerla ver que realmente no las aceptaba puse los ojos vidriosos para ponerla en guardia y pedalee con el fin de alejarme lo suficiente y no seguir oyendo estupideces. Bueno la cuestión poco después se resolvió sola, al sumarse de nuevo con toda la pandilla a la orilla del Duratón. Donde se las arreglo para que su primo le presentara de una forma personal al forastero.

– ¿Te piensas quedar mucho tiempo entre nosotros? Le pregunte con voz grave y casi áspera.

–Bueno hasta después de las fiestas, porque mi padre regresa a sus obligaciones en la universidad.

– ¿Te gusta Peñafiel?

–Bueno desde muy niño vengo todos los veranos, pero ahora con vuestra amistad espero que las cosas cambien para mí. –Ya que nunca creí encontrar amigos tan simpáticos y sobre todo unas chicas tan guapas como vosotras.

Le aseguro que de nuevo quede fascinada, sobre todo cuando volvió su cabeza lentamente hasta que sus ojos se posaran en mi rostro con ternura, pero a la vez con cierta timidez. Agustín por aquel entonces, aparentaba por su altura más mayor de la edad que tenía. Si era alto y tenía además, un cuerpo muy bien proporcionado que le hacía apuesto y diferente de los demás. Pero lo que más me llamaba la atención de él eran sus ojos claros que fueron siempre punto de referencia para recordarle los largos meses de invierno hasta que llegaba de nuevo el mes de julio del año siguiente.

Es verdad, que uno por uno mis tres amigos intentando ser objetiva, eran bien parecidos cada uno es verdad también en su estilo. Pero también tengo que reconocer que los tres eran diferentes en lo que respecta Agustín. Antonio por ejemplo era más rudo, más ascético y burlón y sus modales eran rígidos e implacables que daban la impresión de un futuro guerrero. Por lo contrario mi primo se percibía ya en él un dominio de sí mismo, virtudes que según su familia ella también poseía.

Por la tarde según sigue contando ella debido al calor y que todos casi en general se servían de la famosa siesta ellos habían quedado de rencontrarse en los soportales de la Plaza del Coso que es donde se celebran las corridas de toros y su peculiaridad hace de Peñafiel. Un pueblo medieval y caballeresco que cerraba la Extremadura castellana con sus murallas en una situación estratégica privilegiada. Pues en su época al parecer toda la villa estuvo rodeada de murallas que bajaban desde los extremos del castillo, con un perímetro total que abarcaría más de dos kilómetros, y con cinco puertas de acceso. Pero de estas murallas se conservan sólo cuatro cubos y diferentes trozos, principalmente en la margen del Duratón.

El calor a esas horas era insoportable, por eso buscamos ese antiguo árbol que en todos los pueblos de castilla. Si el Olmo ese viejo árbol que serbia de sombrilla y si usted es de castilla lo conocerá como yo, dado que es donde todos los hombres mayores pasan la mayor parte de su tiempo contando sus proezas, pero también sus penas. Desierta absoluta se hallaba la plaza y por eso mi amigo y yo estábamos tendidas bocas arriba deseosas que llegaran los demás. Mientras que un coro adormecedor de cigarras, se confundía con algún desgarrado canto de gallo y por último algún rígido chillido causado por las ruedas de un carro que pasaba cargado de cebada o trigo buscando la era más próxima para descargar su siega.

–« ¡Titi!» Palabra que solía usar Agustín para presumir de su argot madrileño. Me desperté de mi letargo sobresaltada. –« ¡Titi!» Alcé la cabeza despacio y al girar hacia la derecha, por el lado del sol. Tuve que parpadear para responder. – ¿Agustín, eres tú?

– ¡Si soy yo –Agustín él madrileño!
Extrañada debido a la pasión del sol en ese momento, cubrí con mi mano mi frente y entornar los ojos de nuevo vi que a mi lado se halla él, con su dulce mirada y su cabellera ondulada que seguía sin apartar sus ojos de mí.

– ¿Qué haces ahí mirándome como un pasmarote?

– Bueno bonita-llevo más de diez minutos observándote y sabes a quien me recordabas. – ¡Ni más ni menos que a la princesa durmiente del bosque! – ¿Por eso me quede con las ganas de versarte y a ver si con mis besos resucitabas? Le aseguro que lo que más cautivo de él fue su graciosa mueca de sus labios.

– ¡Bueno Inés perdona, pero como ves no me atreví! – ¿Por qué como veo que tu rostro se te cubrió de rubor?

–« ¡Eh chica pero estas ciega, vamos que ya están aquí!» Dijo Matilde con voz alegre, y la verdad es que después de levantarme solo me atreví a decirla si ya estábamos todos. No me dio tiempo a repetirlo, porque al instante Antonio que era el que siempre tomaba las iniciativas dijo señalando el castillo que des de la plaza parecía más impresionante que de cualquier otro sitio.

– Subamos al castillo, pero esta vez propongo subir por lo más difícil y no por la carretera. –Bueno si hay alguno y especialmente las chicas que este cagada que suba como siempre por lo más fácil.

No me dio tiempo responder y que enseguida Matilde dijo que si allí había algún cagado era él. –De acuerdo, de acuerdo, pero debes reconocer que la aventura esta vez es más peligrosa. La verdad es que yo estuve a punto de interrumpirla, pero al final mire un instante Agustín que con cierta ironía me guiño un ojo como asegurándome que él me ayudaría en todo momento.

Le aseguro que para mí fue una decisión loca, ya que desde niña he sufrido vértigo y por tanto la escalada me inquietaba. Pero él volvió a mirarme fijamente y al observar de nuevo la empinada cuesta, señalando la brusca pendiente me dijo: – ¿Quieres o no? Al tiempo que me señala el muro del castillo.
–Bueno a mí también me parece excesivamente muy alto. –Pero no te preocupes, yo marcharé siempre detrás de ti.

No tardamos todos en ponernos en marcha por el sendero, que poco a poco se iba perdiendo para después no quedar más que la loma con salientes pedruscos. Que por el momento nos servía de apoyo dado que para Antonio, avía que subir por lo más difícil y no por los senderos que los campesinos para llegar a sus bodegas había instalado.

Sí, son las famosas bodegas subterráneas ubicadas en la falda opuesta del Castillo. Algunas son muy antiguas, de finales del siglo XV. Las hay de grandes dimensiones, aproximadamente entre 150 y 200 metros de galerías, donde antiguamente antes de crearse las nuevas cooperativas o bodegas los cosecheros del vino lo guardaban en estas galerías. Y fue precisamente hace poco tiempo que un grupo de viticultores entre ellos mi padre y el padre de Antonio fundaron la bodega cooperativa Ribera Duero ("La primera en La Ribera"), que sería el germen de lo que posteriormente se les denomino como Bodegas de La Ribera del Duero.

– ¡Qué tranquilo y fuerte veía yo a mi príncipe! Sobre todo cuando en esta ocasión creí que al acercarse a pocos centímetros de mi cara y sentir su mano apretarme cada vez con más fuerza. Pensé había llegado el momento de recibir mi primer beso. La verdad es que no fue en ese momento, pero al llegar al fin ante el muro, y que los demás, ya habían penetrado en el castillo por hueco que el tiempo había perforado. Me sujeto con sus dos manos los hombros y acercando su rostro al mío a la vez que me miraba fijamente y observar que mis ojos se cerraban a la vez que mis labios. Me dio un beso como esos que yo había visto en las películas. Donde los besos siempre eran largos y apasionados. Si fue mi primer beso, ese beso que nunca se llegue a olvidar; esos donde no solamente los labios se unen sino que las bocas compenetradas se aferran una contra la otra.

Le aseguro que desde que le vi siempre le ame y estoy segura de que él también. Ya que después de su vuelta a Madrid, no dejo una semana de enviarme cartas y siempre acompañada de una poesía y tengo precisamente la que hace alusión a nuestro primer beso.

SU BESO
Como una fricción
el beso tuyo,
apenas nada
y todo un mundo
de finas caricias.
Sublimes, fugaces y
en perpetua llama.
Con tu beso siento
el acudir de nuevo
tu grata evocación
hoy surgida de mí
larguísimo sueño,
que sigue, oculta en mi memoria.
Grata evocación que hoy
Como todos los días sigue
surgiendo inesperada,
al velar mis ojos y
vagar por los recuerdos.

P.G

Después de este beso y pese a que ocurrió por fortuna, le aseguro que el tiempo no siguió transcurriendo para mí. Aunque le aseguro que en cuanto a mí, y envista de lo que había ocurrido no lo tomamos con calma y ante los demás compañeros fuimos muy prudentes. Por eso cruzamos el muro lo más rápidamente posible para ganar el exterior del castillo y también al resto de los compañeros.

– ¡Por fin! Dijo Antonio al vernos aparecer. – ¿Creímos que os habíais perdido? Ante estas alusiones por parte Antonio, Agustín con una mirada acompañada de un guiño y una sonrisa intento de nuevo darme confianza.

Seguimos unas escaleras en mal estado de conservación para ganar las almenas del castillo. Desde donde se divisaba el maravilloso valle que el Duratón al verter sus aguas en Duero nos ofrecía una vista imposible de olvidar. Tengo que decir también que este soberbio castillo resalta por su figura porque su promontorio se asienta, en una estrecha y alargada franja de terreno en forma de buque y que las murallas se extienden a lo largo de más de 200 metros con torres vigía almenadas con su única puerta de acceso situada en su lado oriental. Hay que resaltar también que en su interior, la gran Torre del Homenaje nace en un angosto espacio de casi 50 metros de ancho.

Le aseguro que ante tanta belleza el tiempo parecía no existir y en bobadas no llegamos a poner atención cuando Antonio nos propuso volver a bajar por el mismo sitio. Me negué rotundamente, por lo que al instante mi amiga y Agustín decidieron también negarse dado que la bajada era mucho más peligrosa y al no estar dispuestos arriesgarnos decidimos que bajaríamos por la carretera. Pero él de inmediato, sin considerar nuestro propósito y sin escuchar nuestra advertencia comenzó junto a mi primo y Zacarías la bajada hacia el centro del castillo.

Nosotros como ya le digo, por lo contrario bajamos por la sola carretera que conducía al castillo y además, lo hicimos cantando. Pues Agustín nos cogió de la mano y medio bailando y parrandeando una canción muy pegadiza que por cierto estaba de moda llegamos sin darnos cuenta a la plaza. Y una vez allí nos llamo la atención que en la puerta del boticario se arremolinaba la gente y entre ellos estaba Zacarías.

– ¿Primo que pasa?
–No pasa nada, solo que el cabezón de Antonio bajo rodando más de veinte metros y se ha roto el brazo.

Los demás, días de aquel inolvidable verano, le aseguro que pasaron sin sentir ya que todos los días nos arreglábamos para que la pandilla mañana y tarde lo pasáramos bomba. Y por lo que a mí se refiere en mis relaciones con Agustín siempre quedo para el resto de la pandilla que entre nosotros había algo más intimo que entre los demás. Si esas continuas miradas de entendimiento, los gestos continuos y confidenciales que él me dirigía no pasaban desapercibidos sobre todo para Matilde, porque Antonio desde ese día no pudo seguirnos en bicicleta.

Por la mañana bajábamos al parque de las Juderías, para después seguir hasta la orilla del Duratón y pasar la mañana bañándonos. Por la tarde ya más decididos recorríamos la comarca y en ocasiones llegamos hasta Roa e inclusive pasando por Laguna de Contreras llegamos hasta El Vivar de Fuentidueña. Situado en el nordeste de la provincia de Segovia limita con los municipios de Sacramenia Fuentidueña, Calabazas de Fuentidueña, Aldeasoña y la provincia de Valladolid.

–Bueno acaba de nombrar Calabazas de Fuentidueña que es mi pueblo y como verá usted por pura coincidencia somos paisanos. –Si ya veo que por eso posiblemente Agustín hizo con usted más simpatía que con otros. – La Verdad señora que no fue así pues el siempre creyó que yo era de Madrid, pues se dan las circunstancias que desde mis primeros meses deje el pueblo y solo iba a él los veranos.

Por fin llegaron, las Fiestas de Nuestra Señora y San Roque se celebran anualmente del 13 al 18 de agosto, donde son maravillosas y curiosas por los encierros, las capeas con dos toros a la vez. Pues unos por dentro y otro por fuera del ruedo, disfrutamos de la popular Chún-darà. Las fiestas se inician el día 13 con el desfile de peñas. Pero es el día 14 a las doce del mediodía en la plaza de España que se lanza el chupinazo y "empiezan" oficialmente las fiestas y donde la Banda Municipal de Peñafiel toca el primer chun-darà mientras suenan las campanas de la iglesia de Santa María de Mediavilla. Después es el desfile de gigantes y cabezudos por las calles del municipio. Por la tarde se celebra un encierro de probadilla y el desencajonamiento de los novillos-toros que serán lidiados durante las fiestas, después la merienda en la ribera del Valdobar, en el Duratón, y por la noche la verbena en la plaza de España.

Los siguientes días comienza la fiesta a las nueve y media de la mañana, con los Populares Encierros, que salen a las nueve y media y al ser expuesta la talla de San Roque del Valdobar (Que se deposita en la ermita del Valdobar) desde los corrales del cortijo del Valdobar, avanza por la calle de Don Juan Manuel y hasta la plaza del Coso. A continuación se celebran las famosas capeas, con un toro por dentro del ruedo y otro por fuera, creando situaciones especiales.

Desde las cinco de la tarde hasta las siete tiene lugar el Chún-dara. Se trata de un baile (pasacalles) cuya música es una adaptación del pasodoble "La Entrada" de Esquembre que en Peñafiel la Banda Municipal de Música toca sin cesar desde la plaza de España hasta la plaza del Coso. Después se celebran las novilladas por profesionales, y cuando estas terminan comienzan las capeas para los jóvenes. Cenas en las bodegas, verbenas y la diversión hasta la hora del encierro completan los días festivos. Pero le aseguro que nosotras esperábamos con impaciencia la verbena que se prolongan hasta la madrugada.

Como sucede todos los años, el ambiente que registraba en la Plaza de España de Peñafiel media hora antes del lanzamiento del cohete anunciador de sus fiestas en honor de la Virgen de La Asunción y San Roque era extraordinario. También para nosotras la misa cantada tenía una gran importancia ya que todo el mundo se aviaba con lo mejor que se tenía y que además, no serbia para observar si los demás ese año habían extremado ropa. Aunque, para mí como años anteriores mis padres no habían escatimado nada para que su hija luciera la última novedad que en las tiendas de Valladolid. Por eso en la iglesia y después en la procesión no deje de mirar para todos los lados intentando ver Agustín.

– ¿No mires que no lo veras? Me repetía una y otra vez mi amiga Matilde. –Ya que como te dique ellos no son creyentes y por tanto hasta la tarde no lo veras. Y a si fue ya que por la tarde no falto a los toros con sus padres. Pero le aseguro que yo lo que esperaba con impaciencia era la verbena que se prolongan hasta la madrugada. Por eso le aseguro que esas fiestas fueron inolvidables para mí y todo porque él no me dejó ni a sol ni asombra. Bailamos pero sobre todo lo que mejor sabíamos el pasodoble, si esa música que a los dos nos encantaba y que aquí guardo también una poesía que para recordarme esos días me dedico años mas tarde.

¡EL PASODOBLE!
¡Que distantes goces me enviáis
al volver de nuevo a mi memoria
y aumentar ese embrujo que fascina…!

¡Ay! de aquellos días de toros, ensueños y fiestas
y que hoy desde mi destierro aun sigo suspirando
el día que vuelva al pueblo de esa tierra mía.

Canto adornado de luz, oro y de alegría
que de nuevo retornas a la memoria mía
para recrear la ansiedad de mi fantasía.

Copla que naces con el hechizo de un beso
y tras la desventura de un alto celo,
alargas tu corazón partido en la agonía.

Y hoy, en un día de iluminada alegría
tus cantares se repiten de nuevo en mi memoria
perdurando el regalo de mi juventud perdida.
P.G

Las fiestas continuaron como siempre a lo largo de la semana y como bien digo fueron días inolvidables y además tuvimos de verdad mucha suerte. Ya que el tiempo durante la semana se mantuvo bueno y no como la mayoría de las fiestas estas por ser ya a últimos de agosto nos las aguaba. Si fueron días inolvidables pero el tiempo no perdona y se acelera como la vida misma terminando por destruirnos sin piedad. La verdad es que los días se presentaban demasiado bellas y, sabíamos los dos que días después todo se acabaría quedando todo esto en un simple sueño de verano.

Dado que en mi casa tenía que respectar los horarios lo que sucedía mismo si por todos los medios intentábamos estar asolas. Era en verdad por diversas circunstancias muy difícil; ya que al final debíamos encontrarnos con toda la pandilla en el parque de las juderías. No obstante, con esa picaresca que determina nuestros jóvenes años, nos las arreglamos para que la última tarde y en la oscuridad que aumentaba por la caída del crepúsculo buscar el lugar adecuado para estar los dos solos.

Le aseguro que ara tal el nerviosismo por parte de Agustín que no tardo en pedirme: –Como sabes Inés esta es la última tarde ya que mañana regresaré con mi familia a Madrid y no nos veríamos hasta el próximo verano. Después siguió hablando pero sin atinar a preguntarme, qué opinión tenía de él; ya que no nos veríamos hasta el próximo verano. Luego ya más tranquilo me pidió si podía escribirme, dado que para él sería insoportable no tener noticias mías. Para después besarme con más intensidad y valentía que lo hizo la primera vez. Pero la verdad es que no acabo aquí, ya que un poco más tarde cuando volvimos despacio hacia el pueblo cogidos de la mano y al observar, de nuevo que por los alrededores no quedaba nadie y la oscuridad era completa volvió a besarme con la misma intensidad. Poco después conseguimos calmarnos y fue cuando comenzó hablarme una vez más de que sus cartas serian para él un suspiro en su intimidad y me asegura que jamás me olvidaría.

Sí, puedo asegurarle que infinidades de veces durante todo el año seguí soñado con aquel verano inolvidable y sobre todo en ese próximo verano que por razones que en sus cartas me explicaba el porqué no pudo venir. La verdad es que nunca habíamos hablado de nuestras respectivas familias, pero ahora en su carta me explico que su padre había sido nombrado catedrático y que por este motivo le ofrecían una plaza en la universidad de Buenos Aires.

Le aseguro que pase una noche sin dormir presa de una angustia y cuando conseguía adormilarme era para no dejar de soñar con él. Sí, soñaba en ese verano inolvidable y en aquel apasionado y largo beso de aquel último día que nos vimos. Y le aseguro que si no hubiera sido por sus cartas hubiera dudado de todo y que en realidad no hubiera sido en mi imaginación o un simple sueño de verano. –Buen, para terminar le ruego que me perdone pues al recordar todo esto de nuevo, ya que siento un peso en el pecho que no me deja respirar.

Luego Inés como aturdida recogió de nuevo su abanico y moviendo su muñeca con fuerza me dijo que la perdonara un instante con el fin de recuperar fuerzas. Pero recuerdo bien que ella no tarda en volver hablar, pero esta vez para repetirme cosa que no entendí muy bien de su marido. Aunque poco después como inconsciente volver a hablar de nuevo de Agustín; pero esta vez para decirme que años después debido a la situación que atravesaba el país. Decirme que su padre conociendo bien la familia de Agustín, la prohibieron escribir y recibir cartas de él.

–Pero pese atado le diré que por mediación de mi amiga Matilde seguimos carteándonos y le aseguro que nunca dejamos de querernos y como ejemplo le leeré la última poesía que me mando en su última carta.


DULCES DESEOS

Los sueños no me abandonan, solo se van,
Descansan para volver luego más apasionados.
Desarmado y deseada tú sigues inspirando.
A este quien antes siempre tuviste susurrante.
Como una llama vigorosa quedo tu figura mítica
Trazada en mis sentidos, alma seductora que
Sigues guardando en mi escondido tumulto.
Hemos cambiado de lugar y de años
Pero tú deseo oculto como un Cupido
Sigue acechando con sus flechas.
Desnuda y ensoñada, sigue llegando
Tu mirada con serena gracia, fascinado
Aquel a quien antes tuviste hechizado.
Déjame seguir soñando y disfrutando
De ese día donde nuestro amor de nuevo
Calme la llama que en silencio me devora.
P.G

Puede estar seguro que nunca comprendí nada de política, ni el porqué los hombres como ocurrió en España, mismo entre hermanos tienen que matarse. Sabe desde entonces la asquerosa política no hizo más que hacerme sufrir y le aseguro que debido a mis circunstancias nunca tome partido por unas ideas frente a otras. Por tanto siempre pensé y por los comentarios de unos y otros de que Agustín era comunista. Sí, de esos rojos que se comían a los niños crudos pero nunca les creí. Y todo porque pese a sus ideas descabelladas, para mí fue la persona más humana que jamás conocí. Y, además, le asegura que cuando conozca la historia de Antonio, mi primo Zacarías, así como mi familia y la mayoría del pueblo vera que ellos no fueron tampoco buenos. Pero en fin espero que usted sea capaz de hacer de esta historia algo que cale en las conciencias. Y sirva para que de una vez y para siempre los españoles de una vez para siempre dejen de matarse y por fin sé amos capaces de instaurar una real democracia

Luego y tras un largo silencio se dirigió hacia el aparador para sacar del uno de los cajones un puñado de sobres de los cuales me entrego la última carta que de él había recibido desde Argentina. En dicha carta escrita por las dos caras Agustín se excusaba por la tardanza de su anterior carta y la pedía que comprendiera que como las cosas en España estaban cambiando radicalmente y como por su amiga sabía que sus padres no la dejaban cartearse con él. Y que con todo el dolor de su corazón al no quererla comprometer esta sería la última. Pero que no por eso la olvidaría jamás; ya que para él siempre seria su primer y único amor.

Como ve era evidente que tal situación pudiera continuar pues los acontecimientos se precipitaron y sobre todo en esta región donde el fascismo se extendió como una enfermedad repentina e inexplicable a tacando traicioneramente todos los que no pensaban como ellos. Por todo esto le aseguró que me resulta difícil continuar por diversas razones y entre ellas la dichosa guerra de la que nunca entendí nada de ella. Y además, de ella para mí lo más doloroso fue cuando el mismo Antonio y después mi familia al acabar la guerra me mintieron diciéndome que el nombre de Agustín aparecía en la lista de los muertos en la batalla de Ebro.

–Por eso no obstante, con lo que yo le he contado y los diarios de Agustín y Antonio usted sabrá mucho mejor que yo sacar sus conclusiones.

– Perdona señora pero creo que debo de retirarme, porque usted se encuentra cansada y no me queda ya más que agradecerla su confianza y la prometo que en otra ocasión volveré a visitarla.

–Vaya usted con Dios y le repito que para mí será un placer si tuviera alguna laguna en su escrito que vuelva visitarme. –Y además, gracias por todo lo que hizo por Agustín, porque le aseguro que hubiera dado mi vida pese a su idealista locura. –Estar con él en sus últimos días de su existencia.















CAPÌTULO V
Última edición por pablogarcia el 23 Ene 2013, 17:34, editado 2 veces en total.
Amar y ser amado

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Peron

Mensajepor pablogarcia » 11 May 2012, 16:02

Perdon, pero se sigue despues del capitùlo VI
Amar y ser amado

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Mensajepor pablogarcia » 07 Jun 2012, 16:06

Perdon, pero se sigue despues del capitùlo VI
Amar y ser amado

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Re: SUBSISTIR---EL FIN DE UN TODO-Capitulo I-4/5/6

Mensajepor pablogarcia » 23 Ene 2013, 17:26

[CAPÌTULO V


Estén seguros que no me resulto fácil, poner mis ideas en orden y todo por diversas razones. Entre ellas sobre todo por querer ser lo más neutral y por eso intente por todos los medios ceñirme en lo más estricto a los documentos históricos. Como también a los escritos que poseí de estos dos personajes sacados de una época tan significativa como fue nuestra historia reciente.

Bueno empezaré por el principio que no fue otro que los cambios políticos que a partir del 28 aceleraron una situación peligrosamente política que terminaría pocos años después en esa guerra civil tan cruenta que todos conocemos y todo porque la oligarquía reinante no toleró jamás ningún cambio de sus privilegios ni modernización alguna de sus estructuras arcaicas.

Por todo esto, la situación política se deterioró día a día y además, con esa absurda guerra en África de donde llegaban noticias cada vez más desastrosas. Por esto el 13 de septiembre de 1923, primo de Rivera dio un golpe de Estado militar para el que contó con el beneplácito apoyo del ejército y el del propio Alfonso XIII. También hay que sintetizar que en el periodo en que Primo de Rivera ejerció el poder en España. Se suspendió la vigencia de la Constitución de 1876 y su dictadura quedo dividida por los historiadores en dos etapas muy bien definidas: –La del directorio militar de 1923-1925 y la dirección civil de 1925-1930. Diferentes ambas por los dos gobiernos designados por él. La dirección civil de esta última se la conoció con el nombre de “dicta-blanda”.

Primo de Ribera termino creando un partido único: “La Unión Patriótica”. A la vez, disuelve el congreso de los diputados y el senado y reemplaza los consejos municipales por comisiones administrativas. La verdad es que en tiempos de la dictadura la paz, no existió y no solo en Marruecos sino también en las fronteras y en las calles. Ya que el 24 de junio Primo de Rivera tuvo que afrontar un complot el día de San Juan, conocido como “La Sanjuanada”; donde un grupo de oficiales se subleva contra la dictadura, y entre ellos “Weyler” un viejo capitán general cargado de medallas, y héroe de la legendaria guerra de Cuba. Como también el general Batet y Riquelme y el capitán Galán. Un mes más tarde serán los anarquistas emigrados en Francia que intentaran pasar la frontera, siendo cercados y reducidos por la Guardia-Civil.

Todo esto hizo que tres meses después de poner fin a la guerra de Marruecos se produjera una convocatoria de la Asamblea Nacional Consultiva. Encargada de redactar una nueva constitución, así como aprobar otras series de leyes fundamentales. No obstante, la oposición a la dictadura se acrecentó especialmente a partir de 1928, con las numerosas reuniones de intelectuales. Donde no faltaron Miguel de Unamuno, Ramón María del Valle-Inclàn, Fernando de los Ríos y José Ortega y Gasset por no citar a los que a lo largo de la charla no dejaron por sus ideas de hostigar la dictadura.

También hay que destacar los movimientos estudiantiles, políticos de casi todas las tendencias, sindicalistas y militares. Que se enfrentaron al régimen “primorriverista”y en algunas ocasiones con movimientos revolucionarios. Que, en enero de 1929. Encabezó el político conservador José Sánchez Guerra. Pero esto no calmo a la mayoría de los sectores de la población y ante la falta de apoyo de sus propios compañeros de armas. Primo de Rivera presento su renuncia al rey Alfonso XIII el 28 de enero de 1930, dejando tras de sí todo un cumulo de problemas irresueltos; incluida la misma viabilidad del sistema monárquico.

Ante tal fracaso Primo de Rivera se exilió a Francia y, el 16 de marzo de ese mismo año, falleció en París. Por tanto, todo el mundo quería a Don Primo de Rivera. Él era simpático, y como decían los españoles este hombre gordo, amigo de las comilonas y siempre tenía un especial apetito no solo por los manjares sino también por lo sexual. Se dice que amaba beber, charlar y fumar y cuando más bebía más le gustaba hablar. Como buen aristócrata y español, su debilidad eran las mujeres, gastando fortuna detrás de las elegantes cortesanas de París y también de las prostitutas que él frecuentaba en los bórdeles nocturnos de Madrid.

No cabe la menor duda que la dimisión de Primo de Rivera y la del rey, España quedo en un completo vacío político y fueron estos los catorce meses los más difíciles de la última monarquía española. Ante esta situación insostenible el rey llama al general Dámaso Berenguer a formar gobierno y este intenta una política de reconciliación a golpes de amnistías que fueron vanas. Ya que la unión de las izquierdas, en una reunión celebrada el 17 de agosto de 1930 en San Sebastián, había creado ya las bases del futuro régimen.

En ella estaban presentes, el republicano Lerroux, el neo-republicano Azaña, los socialistas – Indalecio Prieto y los monárquicos arrepentidos – Alcalá Zamora y Miguel Maura y los sindicalistas y separatistas. En fin, “El pacto de San Sebastián”, fue futuro gobierno provisional de la República y este mantiene sin fuerza a la monarquía. Hasta que los acontecimientos de Jaca y de Cuatro-Vientos traerán después, el germen de la inevitable Guerra Civil.

Como comprenderán, para empezar la escalofriante historia que les toco vivir a mis protagonistas no se puede en ningún momento pasar por alto estos históricos acontecimientos que sacudieron nuestro país. Por eso comenzaré diciendo que para Antonio en su diario no da ningún valor a todo lo contado anteriormente por Inés y en lo que se refiere a dicha pandilla de amigos a los únicos que menciona es a Juan, Zacarías y por supuesto a Inés. Y de la que dice que desde un principio fue el amor de su vida.

Para Antonio en realidad todo comenzó el en 1930, donde después de acabar el bachillerato sus padres lo envían a estudiar a Valladolid y con apenas 18 años comienza a conocer a ciertos personajes que no tardaron por marcarle hasta su muerte en esa ideología que en aquellos años se conocía ya como fascismo. Como bien dice en su diario el siempre tuvo grandes inquietudes sociales y quiso hacer política de las ideas y para ello decidió colaborar con Onésimo Redondo en el semanario “Libertad” órgano escrito que el líder indiscutible en Valladolid del fascismo más puro duro que existía por aquel entonces en España. Y que fue fundado para luchar por un Imperio hacia Dios y contra todo lo fuera anticatólico y antiespañol.

Este triste personaje que tanto influencio en Antonio. Nació en Quintanilla de Abajo (Valladolid) el 16 de febrero de 1905 en el seno de una familia labradora de agricultores castellanos y murió asesinado por los milicianos en Labajos (Segovia) el 24 de julio de 1936, al iniciarse la guerra. Pero del llamado Caudillo de Castilla por una serie de razones su vida ha sido escasamente estudiada. – De este personaje solo se sabe que fue idealista que vivió y murió por unos ideales.

Por eso Antonio escribe en su diario que cada ser humano era "un portador de valores eternos", pero no meramente como individuo; sus derechos y valores solo podrían ser definidos, expresados y defendidos en una sociedad nacional fuerte y unificada. Y lo que por eso no dudo con Onésimo dar un paso más al colaborar en la fundación de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica (JCAH) en agosto de 1931 para plasmar el discurso de las ideas al terreno de lo posible, es decir, para hacer política. Y lo hace según él sobre los principios fundamentales de Nación, Justicia social, Religión y Cultura.

Para él, España no se justifica por tener una lengua, ni por ser una raza, ni por ser un acervo de costumbres, sino que España se justifica por su vocación imperial para unir lenguas, para unir razas, para unir pueblos y para unir costumbres en un destino universal. Ya que España es mucho más que una raza y mucho más que una lengua, porque es algo que se expresa de un modo del que estoy cada vez más satisfecho y porque es una unidad de destino en lo universal.

Lo que no que no cabe la menor duda es que para él todo estaba justifica en aras de esa España copiada del nacional socialismo Alemán a aunque con más acentuación de la política italiana de Mussolini. Por eso ese verano con un grupo entre ellos sus inseparables amigos con el fin de conocer más de cerca el fascismo italiano consiguieron con ayuda de Onésimo Redondo desplazarse más de un mes a la capital italiana.

Antonio volvió fascinado por el sindicalismo alemán y su organización del trabajo. Así, que no dudo con Onésimo y sus amigos colaborar con el proyecto de este que no era otro que el Sindicato de Cultivadores de Remolacha de Castilla la Vieja y que a él por su intensa actuación le dio una gran popularidad entre los labradores castellanos.

Al parecer y según Antonio, mientras tanto dice que fue ganando poco a poco la confianza de Onésimo hasta llegar a ser una especie de secretario personal. Por eso en noviembre de 1931, le acompaño a Madrid y tras varios contactos con el grupo redactor de “La conquista del Estado” donde no dudaron en unirse desde un principio a las J.O.N.S. de Ramiro Ledesma Ramos y así nacía la nueva vanguardia española política y social: - Ósea las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas. Su emblema, el yugo y las flechas de los Reyes Católicos, evocadores de un pasado imperial. Y tras la fusión de las JONS con Falange Española en marzo de 1934, Onésimo llegó a ser el Jefe de la Falange de Castilla.

Mientras tanto, desde la proclamación de la República, la violencia fue cada día más peligrosa y todo porque «la República fue muy avanzada para su época». - Mejor que la actual democracia… Pero la causa real de tal situación fue porque la monarquía de la época fue negativa y con ella nadie estaba contento por la falta de libertad de expresión y la continua represión. Que fue en realidad la causa condujo al desprecio de la mayoría de la gente Alfonso XIII.

La verdadera República duro solo…hasta las elecciones de 1933 que ganaron los conservadores. Ante estos acontecimientos empezaron a organizarse manifestaciones, unos con las manos abiertas y alzadas, y otros con las manos cerradas y en alto. Al no dar solución a sus reivindicaciones los disturbios no cesaban, produciendo la rotura de los trabajadores con la República, a tal punto, que mismo la gente del pueblo tenía miedo a los “rojos”. Aprovechando que en aquella situación la Iglesia que tenía mucha importancia y al existir una especie de alianza entre las armas y la cruz los asesinatos continuos por ambas partes hicieron que los militares con ayuda de la falange, la Iglesia y la oligarquía se sublevaran.

La primera víctima falangista de la violencia fue el estudiante Matías Montero. A este siguieron otros asesinatos en Valladolid, Gijón y Madrid; los falangistas asesinaron al ex director general de Seguridad y fundador del Comité Nacional de Acción Republicana, Manuel Andrés Casaus, uno de los impulsores de la proclamación de la República en Éibar como también al periodista santanderino Luciano Malumbres. Por parte de la izquierda, el primer asesinato fue el de Juanita Rico, una costurera miembro de las Juventudes Socialistas, en represalia a la muerte del falangista Juan Cuéllar. Los asesinos de Rico la acusaron de haber tomado parte en la reyerta y haberse orinado sobre el cuerpo del todavía moribundo falangista.

Eran meses que siguieron al pacto Múnich y de sus consecuencias, no cabe la menor duda que a los militares Españoles al mando de Franco le favorecían para llevar a cabo ganar la guerra. Por eso Antonio en su escrito reconoce que Francia e Inglaterra al verse obligadas a firmar dicho tratado era una buena oportunidad para evitar la intervención de dichos países en la ayuda de la republica y sin embargo ellos contarían con el apoyo de Alemania e Italia.

Tras el triunfo de los partidos conservadores, las reuniones clandestinas dejaron de existir y las reuniones ya se efectuaban entre un grupo reducido para conspirar contra la república, lo que origino asesinatos selectivos de personas que de una manera particular se destacaban por su pertenencia a los partidos más radicales de la izquierda. Sus debates siempre eran escasos e intrascendentes; pero en su foro interno él no quería ofender a Onésimo Redondo. Pero en realidad él admiraba más a José Antonio Primo de Rivera, por su llamada continua a la acción directa y lo perfilaba como el verdadero caudillo de España.

Sí, este era su postulado:-(Cada ser humano era "un portador de valores eternos", pero no meramente como individuo; sus derechos y valores sólo podrían ser definidos, expresados y defendidos en una sociedad nacional fuerte y unificada). Como también:- (Nosotros consideramos al individuo como unidad fundamental, porque éste es en sentido de España, que siempre ha considerado al hombre como portador de valores eternos. El hombre tiene que ser libre, pero dentro de un orden).

Luego continua su diario, para decir que el largo periodo hasta el día glorioso de la sublevación nacionalista de 36 es decir, hasta la víspera misma reconoce que si bien lo esperaban no deja de reconocer que le sorprendió ya que a ellos nadie les comunicó con antelación nada de nada. Pero sigue para decir que ese día lo recuerda como una especie de admiración, pero a la vez con gran preocupación porque de antemano se imaginaba que sería una guerra larga y sobre todo con muchas bajas.

Antonio también cuenta que ellos llevaban tiempo organizando el levantamiento, porque sabían de antemano que el movimiento contaba en Navarra, y en algunas provincias del norte de Castilla, con su mayor base cívico-militar. De hecho los Requetés tenían organizados militarmente antes del inicio de la rebelión a más de ocho mil hombres. Pero sin embargo la alegría de todos ellos no llego hasta el día 20 de julio. Y sigue contando que después de un día de intenso nerviosismo cuando se hallaban sentados delante del ayuntamiento de Valladolid un buen numero de falangistas con sus relucientes uniformes y armados hasta los dientes. Un grupo indeterminado de camiones con militares se precipito en la plaza para al unisonó gritar y lanzar pasquines que castilla estaba controlada en su totalidad por los sublevados.

Al parecer y según escribe las cosas al principio no fueron tan fáciles entre los sublevados ya que surgieron roces importantes entre el bando rebelde. Las mayores dificultades estuvieron en Navarra, entre el General Mola “director de la conspiración” y jefe militar en ese territorio el jefe carlista Fal Conde. Y todo porque los Requetés exigían que la bandera de la rebelión fuera la bicolor, la actual española. Cuando los planes de los jefes militares rebeldes era usar la tricolor, la republicana, para engañar a la población. Finalmente sólo en Navarra y en Burgos la rebelión se inició bajo la bandera bicolor. Para seguir contando que debido a que Onésimo Redondo el 19 marzo había sido detenido en Valladolid, siempre permaneció en contacto epistolar con ellos y con el líder de su partido, José Antonio Primo de Rivera, también encarcelado. Y que pese a que el 25 de junio fue trasladado a la cárcel de Ávila, fue liberado el 18 de julio por los militares sublevados al iniciarse la guerra.

A los pocos días pudieron contar ya con él, donde no tardo en formar parte durante los primeros días siguientes del alzamiento con la denominada "patrulla del amanecer". Que se distinguía por fusilar a cerca de cuarenta personas diarias pero que a él lo mandaron junto a sus amigos a que se hiciera cargo como responsable del partido a su pueblo. Donde debido a que era un pueblo pequeño y todos se conocían los fusilamientos se contaron con los dedos de la mano.

Posteriormente, se puso a la cabeza de un grupo armado de falangistas que marchó hacia Madrid y combatió en el Alto de los Leones. Donde volvió a encontrarse con sus camaradas de Valladolid, para después de tomar el Alto de los Leones volver a Peñafiel donde permaneció un mes alistando por los pueblos limítrofes los futuros soldados que deberían por la fuerza incorporarse al ejército nacional. Por lo contrario nos dice que Onésimo decide continuar hacia Madrid con tanta mala suerte que el día 24 de julio, junto con su hermano Andrés, Eduardo Martín Alonso Calero, Jesús Salcedo y un falangista de su escolta Agustín Sastre. Pero al decidir pernoctar en el pueblo de Segovia de Labajos, donde llegaron en automóvil al pueblo y creyendo que era zona nacional. Murió en una emboscada organizada por un grupo de milicianos. Según parece, identificó erróneamente como falangistas a militantes anarquistas de la Confederación Nacional del Trabajo por el parecido de sus banderas y murió acribillado.

Él por lo contrario dice que en el pueblo seguía presumiendo con su flamante uniforme que sin lugar adeudas le ofrecía un poder sin límites ya que junto con sus amigos habían conseguido según él que en Peñafiel a las pocas semanas la tranquilidad fuera absoluta. Por eso cuenta que a sus 20 años se sentía como un gallo dispuesto a no dejar una gallina suelta. No obstante, reconoce que a la que él más deseaba no parecía darle la mayor importancia y por eso dice que aprovechando su situación intento en vano impresionar a Inés.

Por tanto, cuenta que pese a su nueva situación ante ella él intentó por todos los medios que su comportamiento fuera digno. Porque él ya sabía que pese a que contaba con sus padres como un buen partido para ella. Sabía que ella le había repetido en varias ocasiones que no se hiciera ilusiones, y que además, no intentara confundir sus relaciones en un plano diferente de una buena amistad. Por eso se preguntaba continuamente el porqué: – ¿Ya que pese a que él siempre se comportó como un caballero, ella no sintiera nada por él?

Bueno será que pese a su relación amistosa entre ellos nunca existió ningún vínculo físico. Aunque también pensó que ella no pasaba por su mejor momento dado que su amiga Matilde apenas hacia unos días que había fallecido con apena 18 años. Si él sabía que Matilde hacía tiempo que estaba enferma de una meningitis, epidemia que junto con la tuberculosis estaba haciendo estragos por toda España.

Sin embargo, pensó que por parte de ella el esfuerzo de superación era durísimo, pero él seguía esperando que tarde o temprano alguna compensación, a su pasión podía un día llegar. Y todo porque eran muy respetuosos el uno del otro, pero reconocía que cada día que pasaba su afán de romper el equilibrio de esa frialdad excesiva cada día le angustiaba con más fuerza al dejar de pensar en ella. Ya que a ojos de él, Inés cada día era más hermosa, y no había en ningún en la tierra ni en el cielo otra mujer más bonita que ella.
PIENSO EN TI
Te pienso intensamente,
Amada mía
y mi corazón te llama
pero tú no me respondes...
Y por eso tu silencio se hace
Cada vez tan espeso
que me traspasa el alma.
P.G
Como era de prever en pleno verano del 36, se les comunico a mis amigos y a mí que tenían pese a su joven edad de incorporarse a filas. Lo que suponía dejar el pueblo para presentarse en el cuartel de infantería de Zamora donde se nos prepararía militarmente para la guerra y esa misma noche con sus amigos recuerda que se fueron a la bodega donde terminaron todos subiendo los escalones a cuatro patas. Para después y ya solo vagabundeo sin rumbo fijo por las calles del pueblo meditando como poderse despedir de ella. Hasta que como un sonámbulo termine debajo de su balcón. Si me quede allí parado, sin saber qué hacer, hasta que me dije porque no me decidía y lanzaba una pequeña piedra contra su balcón. Por fin me dije que no debía tener miedo, y demuéstrala que la quieres ya que no puedes marchar a la guerra sin despedirte de ella.

Por fin Inés salió al balcón y al ver que él callaba ella se echó a reír. – ¡Pobrecillo! -me dijo después de confirmarme que estaba al corriente de mi incorporación al ejército.
– ¡Sí, como compadeciéndome me tiro un beso con la mano a la vez me pidió que tuviera mucho cuidado!
–Antonio vete a la cama, porque me han dicho que tienes un vaso de más y mañana no podrás estar en la estación con tus amigos que estarán ya durmiendo la mona.

Bien, lo de su borrachera la verdad es que no podía molestarle, ya que para él lo que percibió de ella no fue otra cosa que las palabras habituales de una buena amistad. Así que cabizbajo continúa dando tumbos, por esas callejas sin aceras y con un empedrado lleno de agujeros y que además, debido a su borrachera parecían más oscuras todavía. Hasta que por fin apoyándose en los muros de las casas consiguió llegar a la suya.


CAPÌTULO VI


Antonio sigue escribiendo, que no había cumplido los 20 años cuando fue movilizado y que como los demás, pese a ser un falangista de primera línea tuvo como sus compañeros hacer la instrucción en Zamora donde dice que los tres primeros meses fueron muy duros. Pero lo que más le llamo la atención pese a su sentimiento ideológico, fue la férrea disciplina que él ejército nacional mantenía entre la tropa. Y cuenta como dos soldados que él conocía de un pueblo cerca del suyo fueron fusilados delante la tropa por indisciplina. Condenados por el solo hecho que después de una posible borrachera no se presentaran la noche anterior al recuento nocturno del cuartel.

Pero fue poco después y tras esporádicas batallas sin la mayor importancia. Que un día recibió un comunicado donde decía que lo trasladaban a la capitanía de Burgos, con el fin de trabajar para los servicios secretos y en especial en la coordinación de la famosa Quinta Columna que operaba desde hacía meses en la retaguardia enemiga. Y así fue, pues apenas días después de su llegada a Burgos, ya le pusieron al corriente de su trabajo; que no era otro que ayudar a desarrollarse y poner en contacto a los grupos que ya trabajan intensamente en la capital. La Quinta Columna, fue “una forma de acción clandestina contra la República” en tiempos de guerra. Y su función principal era la de espiar, practicar el derrotismo, sabotajes y en definitiva entorpecer cualquier tipo de labor relacionada con la industria de la guerra, abastecimientos, etc.-etc.

El origen se debe atribuir al General Mola quien a inicios de octubre de 1936, afirmó que la caída de Madrid se debía a la acción de cinco columnas, las cuatro de Varela y una quinta que ya estaba dentro. El General Mola confiaba en la pronta entrada de las tropas nacionales en Madrid, de ahí su premura al hacer pública la existencia de una resistencia organizada en la retaguardia republicana. Pero a la vez escribe que el trabajo era muy difícil y peligroso porque el gobierno Republicano y más concretamente las organizaciones encargadas directa o indirectamente de la vigilancia de la retaguardia redoblaron sus esfuerzos en la persecución y represión de tales organizaciones, viendo quintacolumnistas en cualquier lugar y situación, llenando de sospechosos, la mayoría inocentes, las chekas de las grandes capitales.

Antonio en Burgos, lo primero que hizo fue colocar en su entorno a personas de su máxima confianza y para eso conto sin problemas con sus dos mejores amigos y después con la ayuda de un conocido de su padre que regentaba un almacén de vino en la capital intentar un contacto lo más rápido posible con Manuel Gutiérrez Mellado el jefe indiscutible de la red operaba desde hacia tiempo en Madrid. Para eso lo primero que hizo a su llegada a Madrid fue Contactar con el jefe de Falange, Manuel Valdés Larrañaga, que junto a Antonio Bouthelier y Antonio Ortega Lopo que con Gutiérrez Mellado de las tareas que a él le habían encomendado. Para eso él tenía que contactar lo más rápido posible con él con el fin que con su ayuda Gutiérrez Mellado reconstruirá la organización de información denominada con el nombre de los “Antonios”, destruida por la Inteligencia Republicana, que había dirigido un oficial de Intendencia desde la embajada de Turquía.

Escribe también, que no tardo en contactar a dicho oficial que se dedicaba a pasar hacia la zona nacional a personas, sobre todo militares y a la vez obtener información. Y recuerda que en su primera reunión le declaro: – Yo me llamaba Teodosio Paredes Laína aunque todos me conocen por el “miliciano Teodosio", y es que había un señor que se llamaba así al cual un amigo mío le robó la cartilla militar y desde entonces yo usé esa documentación falsa. Tenía preparado un rollo para colocárselo al que fuera, y era que yo era un estudiante de buena familia, pero que había dejado todo porque era de izquierdas. Por eso me recomendó que yo intentara lo mismo y por eso le pedir al amigo de su padre que lo hiciera pasar como comerciante en vinos.

En el Madrid de la época se les conocía por el sobrenombre de «emboscados y todo porque en los inicios de la contienda nunca existió en Madrid una estructura de suficiente entidad que velara de forma organizada por los intereses de las personas afines a los ideales de los sublevados. Sin embargo, Antonio cuenta que por desgracia la forma involuntaria que Mola, con sus desafortunadas declaraciones, provocó un intenso clima de desconfianza entre los madrileños sitiados. Esta suspicacia terminó desembocando en una fuerte acción represiva que culminaría con detenciones masivas, encarcelaciones y fusilamientos de todo aquel que fuese sospechoso de ser «quintacolumnista».

Ante esta nueva situación dice que cada vez era más difícil contactar a las agrupaciones de marcada significación falangista sin que miembros fueran descubiertos y arrestados. Por eso su trabajo cada vez se hace más difícil. Pero escribe que a finales de 1936 y en respuesta a esta dura acción represiva, con su trabajo y la ayuda de sus camaradas dichas agrupaciones comienzan a organizarse de forma cauta y sistemática con el fin de apoyarse mutuamente. En este sentido, una de sus actividades más relevantes consistió en la difusión de opiniones negativas sobre la situación de la guerra o las condiciones de vida en la capital. La consigna era dibujar un escenario tan desastroso que propiciara el deseo entre los ciudadanos de la llegada de las tropas nacionales. Las comunicaciones radiadas tendrían un cometido esencial puesto que con la recepción de emisiones provenientes de la zona nacional se obtenían noticias sobre el frente que estos grupos se encargaban de propagar convenientemente por bares, mercados y zonas públicas de la capital.

Para aquel que quisiera ganar la zona nacional. Dice que trabajo junto con el jefe de Falange, Manuel Valdés Larrañaga que con de ayuda se constituyó a crear una asociación clandestina denominada «Auxilio Azul. Que en principio fue gestionada principalmente por mujeres que se encargaba de la obtención de salvoconductos y documentación falsa; recaudación de bienes, fondos, medicinas y artículos de primera necesidad con destino a estos refugiados e incluso la prestación de asistencia médica a aquellas personas que lo requerían.

Para tos estos menesteres según escribe el amigo de su padre que vivía en la esquina de la calle la Luna con la Corredera Baja le cedió una habitación desde cual podía registrar todos los movimientos que justo en frente tenia la policía. Y esto dice que le permitía no levantar sospechas y todas las mañanas salía con su cartera como si fuera un simple comerciante que se dedicaba a vender su producto, pero esto le permitía que además, de las comunicaciones radiadas tenían un cometido esencial puesto que con la recepción de emisiones provenientes de la zona nacional. Donde se obtenían noticias sobre el frente que estos grupos él como tantos otros se encargaban de propagar convenientemente por bares, mercados y zonas públicas de la capital.

En este sentido, una de sus actividades más relevantes consistió en la difusión de opiniones negativas sobre la situación de la guerra o las condiciones de vida en la capital. La consigna era dibujar un escenario tan desastroso que propiciara el deseo entre los ciudadanos de la llegada de las tropas nacionales. También cuenta que él en numerosas ocasiones, dedicaba acordinar las labores de asilo y refugio, que incluía la confección de planes de huida hacia zona nacional.

En estos actos llegaron a participar, a título particular y de forma especialmente reseñable, numerosos ciudadanos extranjeros cuya situación en el país estaba credencialmente amparada - por ejemplo, el cónsul de Noruega Félix Schlayer o la mejicana Carmen Gabucio. Así como embajadas y legaciones diplomáticas de diversos países como Chile, Suecia, Perú o Finlandia, lugares todos que sirvieron de refugio a centenares de activistas. Con el tiempo, el uso de estas ubicaciones, en teoría seguras, acabó siendo de dominio público hasta tal punto que algunas de ellas (la de Finlandia y, con posterioridad, la de Turquía) fueron asaltadas por la policía republicana, acusadas de albergar prófugos en su interior.

Ante esta situación alarmante para la policía republicana. Recuerda como una de las contramedidas republicanas más conocidas fue la creación de una ficticia embajada de Siam en la calle Juan Bravo, número 12, donde se prometía asilo y huida a zona nacional a todo aquel que lo solicitase. Don decenas de falangistas fueron atrapados por las autoridades republicanas sirviéndose de este engaño y entre ello él.

La verdad que fue una acción absurda y temeraria por su parte ya que sin buscar la información necesaria por los canales oficiales cayó en la trampa al querer averiguar quién era en realidad el embajador de dicha embajada. Para eso me dirigí al barrio Salamanca y después me acerque al número 12 de la calle Juan Bravo, y me dio la impresión desde la calle, de un edificio elegante que podía muy bien albergar la dichosa embajada. Sin más cruce la calle y entre en portal amplio y adornado de mármol blanco donde colgaba dos murales que bien podían ser de dicho país.

Hasta aquí todo parecía perfecto, ya que incluso dos personas uniformadas con rasgos orientales charlaban en el umbral del portal e incluso cuando subí los primeros escalones halle una mesa con una serie de banderas y entre ellas la Italiana y Alemana. – ¿Que desea Usted? Le dijo un individuo tieso como un palo próximo a los cincuenta años, pero sin rasgos orientales. No obstante, escribe que hasta aquí para él todo le pareció natural e incluso al observar a dicho individuo que no podía negar que era español. Pensó que sería un empleado que dicha embajada había contratado para facilitar mejor los trámites burocráticos. – Bueno quisiera hablar con el embajador o bien con su secretario.

– ¿Podía explicar para qué?

– He de entregarle una carta confidencial.

– Bueno yo tengo que hablar antes con el secretario y como comprenderá me preguntara de que se trata.

–Lo siento señor, pero como ya le dije tengo que entregársela personalmente.

Sin embargo escribe, que dicho personaje no volvió a insistir y después de ausentarse unos minutos volvió a dirigirse a él de nuevo para decirle: –El embajador le ruega que espere usted un poco, pero mientras tanto por favor. – Le ruego sea usted tan amable de esperar en la sala de espera que se encuentra ahí de frente.

Ya una vez en la sala, dice que había junto a la puerta dos individuos con rasgos españoles y bien vestidos. Que al observarlos de nuevo y ver de la manera que lo miraban comenzó a sospechar de ellos. Pero dice también que no obstante, intento guardar su sangre fría y esperar a nuevos acontecimientos. Hasta que poco después, sonó una especie de campanilla, a la que acudió uno de estos personajes; para después de salir del despacho decirle con cierta sonrisa burlona: –El embajador está dispuesto a recibirle y por tanto le pido por favor, que me siga.

Al entran en su despacho quedo perplejo al observar que dicho embajador que le esperaba de pie, era también de rasgas españoles. Era alto y de unos sesenta años, pero lo que también le hizo sospechar más fue que la mesa estaba vacía salvo un teléfono y junto a la ventana se hallaba una bandera republicana. –Así que usted señor Antonio, tiene usted un mensaje para mí. –Sin embargo, espero que no sea para venderme vino de su tierra. –Le ruego que me sea sincero, o amenos que se halla usted equivocado de embajada. – Ya que aquí usted no podrá pasar a ningún facha hasta las líneas enemigas.

–Bueno –Bueno, bueno me parece señor Antonio que acaba de meter la pata y esto le va a costar muy caro. A continuación se dirigió a la ventana, para después sentarse en el sillón e hizo sonar la campanilla para llamar a los dos individuos que él había ya encontrado en la sala de espera y que con pistola en mano irrumpieron en el despacho para anunciarle que estaba detenido.

Aquel mismo día y después de pasar unas horas en la dirección general fue trasladado a la cárcel Modelo donde había cientos de presos. Pero que él desde un principio fue ayudado porque también en el interior existía una organización que se dedicaba a que la moral no se deteriorar y donde se repartía lo poco que llegaba de la calle. También cuenta que el trato con los carceleros no era malo, porque la organización cada vez era más eficaz, no solo fuera que dentro de la cárcel. Por eso él cuenta que no le fue difícil por medio de un funcionario comunicar a su familia su encarcelamiento.

En realidad las acusaciones que se mantenía contra él no eran referentes al sabotaje, cosa que minimizaba su situación y la esperanza que con un poco de suerte fuera pronto liberado. Porque según él, al contrario de lo que suele suponerse, entre las prácticas llevadas a cabo por la «quinta columna» no se dieron apenas acciones armadas dignas de reseña y éstas tan sólo se produjeron durante un periodo muy breve al inicio de la contienda.

Durante esos primeros meses, francotiradores falangistas En cualquier caso y salvo excepciones esporádicas, todas estas acciones armadas dejaron de llevarse a cabo en fecha muy temprana ante su evidente ineficacia puesto que casi siempre se saldaban con la detención y posterior ejecución de los individuos implicados y de gran parte de las personas de su entorno. Ante el evidente riesgo que conllevaban estas prácticas, los infiltrados optaron por acciones más subrepticias como actos de quebranto contra armamento y propiedades militares y el acopio de armas y municiones con las que colaborar en los primeros momentos de la entrada de las tropas nacionales en Madrid.

A lo largo de los tres años de contienda y en vista del desarrollo de los acontecimientos, la importancia de la «quinta columna» en Madrid fue haciéndose a cada momento mayor y más decisivo. La persecución a la que fueron sometidos estos grupos, sin abandonarse, sí se hizo menos intenso debido a que, con el transcurso de la contienda y en vista del cariz que tomaba la misma las preocupaciones de las autoridades republicanas en Madrid comenzaron a ser de otra índole.

CAPÌTULO VII




Para Antonio dado que la situación en interior se desarrollaba con cierta virulencia, los acontecimientos en el exterior eran cada vez más halagadores para los nacionales. Por eso pensó junto con los demás dirigentes de acelerar la posibilidad du motín que con la ayuda de las organizaciones en la calle proyectar una huida masiva. Para eso se puso en contacto con Sánchez Mazas que por aquel entonces se hallaba también encarcelado. Rafael Sánchez Mazas fue miembro fundador de la falange y por tanto la personalidad más indicada para su proyecto.

Al principio su teoría parece ser que fue calando entre la mayoría de los presos, pero recalca que al final él no llevarlo llevar à cavo. Primero porque no pudo contar con Sánchez Mazas, que era una pieza clave y todo porque aprovechando un permiso temporal por el nacimiento de su cuarto hijo, consiguió refugiarse en la embajada de Chile. Para después salir clandestinamente de Madrid con la intención de llegar a Francia, donde fue detenido de nuevo en Barcelona y donde versiones diferentes cuentan unos que fue liberado al parecer según el Diccionario de La Falange, tras un "rescate".

Pero para otros que se salvó de un a fusilamiento masivo, lo que hizo del un héroe sin pruebas. Lo que sí es verdad es que después fue nombrado. Entre agosto de 1939 y agosto de 1941 fue ministro sin cartera con franco. Antonio hace hincapié en este personaje, que dice que fue el inventor del grito ¡Arriba España! – Que a partir del año 1939 se convirtió en el Año de La Victoria siendo la consigna habitual del dominio de Franco a partir del último parte de guerra. Y sigue contando que una vez terminada la guerra y ser nombrado ministro, le pidió que colaborar con él.

Ante el inconveniente de no poder contar con la autoridad de Sánchez Mazas, dice que no consiguió avanzar gran cosa en su proyecto de escapar. No tuvo más remedio que abandonarlo, debido que una mañana sin esperarlo le llamaron a que tenía una visita en el locutorio y fue grade su sorpresa la de encontrase la persona que no podía a ver nunca imaginado. Si, reconoce que fue una gran sorpresa el ver al padre de Agustín en el locutorio. Si, reconoce que fue una gran sorpresa el ver al padre de Agustín en el locutorio. Bueno el dice que apenas conocía al señor Carlos y solo sabía de él que al parecer era un portento y por tanto no comprendía como se había equivocado de bando.

–Bueno Antonia la verdad es que no nos hemos visto más que cuando eras un chicuelo como mi Agustín, y corríais calle arriba y calle abajo con un griterío ensordecedor y sobre todo a la hora de la siesta. – ¿Estoy seguro de que te preguntaras que me trae por aquí, pero para empezar te diré que no comprendo sobre todo por mis ideas que es lo que te hizo tomar este derrotero tan radical y antidemocrático?

–Pero te diré que al fin y al cabo solo se te acusa de intentar por medio de una fortuita embajada pasar a la zona nacional y que por tanto haré lo imposible porque salga lo antes posible. – Si estoy dispuesto ayudarte, porque también tu madre me ha suplicado para que use mis amistades. – También te diré que por si no lo sabías tu madre y yo somos primos y por tanto eres no solamente fuiste amigo de mi hijo sino a la vez también de la familia.

Poco después y en respuesta a sus últimas palabras Antonio dice que por su carácter y no queriendo agradecerle nada de ante mano se sale por la tangente y solo se le ocurre preguntarle por Agustín. – ¿Que es de su hijo?
–Ya que no me ha dicho nada de él.

–Bueno poco puedo decirte, ya que una vez estallada la guerra se incorporó al Quinto Regimiento ya que debido a que termino siendo profesor de idiomas el gobierno lo envió como intérprete con las Brigadas Internacionales. –Y en realidad solo te puedo decir que de él solo sé que se hallaba en el frente y que después de la famosa batalla del Ebro perdí definitivamente su pista.

A partir de aquí, los dos dice que se miraron fijamente, lo que hizo que él callara por un instante, a la vez que intentaba esquivar la vista penetrante del padre de Agustín y reconoce que aquella inesperada visita le había perturbado. Pero reconoce a la vez que se sentía aliviado al escuchar sus últimas palabras donde le aseguraba su pronta puesta en libertad. De esta visita tan inesperada y debido a su carácter apenas en su diario habla. Ni tan siquiera da muchos detalles de cómo se desarrolló el proceso de su rápida puesta en libertad, pero si termina diciendo que después de esta visita. -Ya no volvió a verle.

– ¿Cuánto tiempo ha pasado desde aquella lejana tarde del mes julio? Y sin embargo le recuerda como si fuera hoy. Y todo porque no se le va de la memoria aquellas estrechas celdas donde nos hacinábamos más de diez presos y donde los detenidos. Pasábamos nuestra mayor parte del tiempo en a rascarnos, con el fin de ensayar de matar la mayor parte de piejos posible. Si, él recuerda perfectamente su salida de aquel infierno, donde el ser humano al cruzar la cancela dejaba de existir y por eso lo primero que hizo. Fue observar como por encima de su cabeza, el cielo estaba de un azul magnifico, y que además, su maravilloso cálido cielo del que no se divisaba el menor amago de nubes.

Estábamos en el caluroso mes de julio del 1938 y desde la calle Corredera Baja de San Pablo que era donde de nuevo. Fue acogido por esos amigos de su padre, él bien recuerdo que hasta allí llegaban los ruidos de los fusiles y de los cañones procedentes de las afueras de Madrid. Donde se libraban continuas batallas por penetrar las fuerzas nacionales en Madrid. Pero además, de los incesantes cañonazos los aviones bombardeaban sin cesar la capital. Lo que obligaba según cuenta a que era rara la noche que junto a esta familia. Salir corriendo la cuesta abajo de la corredera Baja hasta el refugio que se hallaba en la Iglesia de San Antonio esquina a la Calle la Puebla.

La verdad según escribe, es que la situación era infernal y cuenta como una noche los cristales de todo el edificio saltaron hechos añicos a penos a doscientos metros. Y con más detalles en el mismo callejón de Tudesco esquina a la calle la Luna donde una bomba no dejo nada de sus tres edificios. Sin embargo, reconoce que Madrid con su cientos de carteles por toda la capital, donde se decía no pasara. Hacía de ella que fuera cada vez más difícil penetrar y todo porque la batalla de Madrid pese algunos generales franquistas; no había hecho más que empezar. Ya que él 6 de noviembre el avance nacional quedó detenido en la casa de campo y más precisamente en una pequeña elevación próxima al río Manzanares conocida por el cerro Garabitas.

Al parecer fue en dicho sector que se produjo el bautismo de fuego el 12 de noviembre de la 11 y 12º Brigada International atacando desde la carretera Madrid-Valencia. También se sumó a la defensa la columna del líder anarquista Buenaventura Durruti, recién llegada de Aragón. Ante esta nueva llegada de refuerzos el general Miaja, responsable de las operaciones militares en la zona republicana; realizo un contra-taque en la Casa de Campo pero este también fracasó.

Durruti, furioso, prometió un nuevo ataque para el día siguiente pero entonces los nacionales decidieron avanzar y algunas de sus unidades alcanzaron el río e incluso lo vadearon. Pero su sorpresa fue mayúscula al darse cuenta de que el sector se encontraba indefenso por un error en el relevo de las columnas anarquistas en el frente. Pero al parecer, el error fue parcialmente subsanado el 15 de noviembre con el envío de la 11º Brigada Internacional que trabó violento combate en la Ciudad Universitaria que ya los nacionales habían ocupado casi en su totalidad. El 19 de noviembre Durruti fue mortalmente herido en dicho sector y murió al día siguiente. Se ha especulado mucho sobre su muerte pero aun hoy es un misterio establecer cómo murió Durruti.

Sin embargo, reconoce que Madrid pese a la consigna de (no pasaran) se hacía cada vez más difícil penetrar en ella. Pero a la vez reconoce que ya por entonces la supremacía del ejército nacional era cien veces superior a las fuerzas republicanas. Y a esto hay que añadir que después de la retirada de las Brigadas Internacionales y de la consigna de no intervención por parte de las potencias europeas, la suerte para ellos estaba echada.

La batalla de la Ciudad Universitaria se prolongó hasta el 23 de noviembre, pero debido a que los dos ejércitos se hallaban exhaustos y sin reservas se dedicaron a fortificarse en sus posiciones. Pero ese mismo día los gobiernos de Italia y Alemania reconocieron al gobierno de Franco como el gobierno legítimo de España. Por lo que Franco al darse cuenta de cómo había subes-timado la defensa de la capital decidió bombardear la capital con más intensidad con el fin de minar su resistencia.

Por esos intensos bombardeos y la proximidad del ejército nacional, el gobierno republicano decide trasladarse a Valencia. Lo que hace que la resistencia en la retaguardia intensifique sus acciones. Y es aquí donde Antonio explica en su diario que empieza su labor más peligrosa y efectiva desde que salió de la cárcel. Pues debido a la nueva situación que se había creado, debían multiplicar los contactos con los militares republicanos que comenzaban a comprender que lo más práctico era entregar con ciertas garantías la capital

En su diario dice, que fue a partir de aquí que recibió su primer contacto y donde le explicaban que debía contactar a una mujer de origen sudamericano en un café teatro que se hallaba en la calle Fuencarral esquina a la plaza de Bilbao. Ya había oído hablar de dicho café donde las tonadilleras más populares actuaban y donde al parecer también servía de punto de encuentro entre las personas que por aquel entonces comenzaban alejarse de la republica. La vedad, es que llevaba días esperando impaciente, pero al cabo de pocos días y más exacto el sábado de aquella semana, cruzando la plaza de Callao un chiquillo de apenas doce años me dijo si era de Valladolid y al asegurarle que si lo era. Le entrego un papel doblado donde se le comunicaba que esa misma tarde tenía un encuentro con una mujer que llevaría un sombrero rojo y que debería transmitirla una contraseña que no era otra que pasaremos.

Al recordar lo que le había ocurrido en la dichosa embajada Siam estuvo a punto según cuenta de dar media vuelta antes de entrar en dicho establecimiento y sobre todo debido a la gran cantidad de militares de alta graduación que no dejaban de entrar. Pero debido que era una orden que había recibido personalmente del coordinador de la quinta columna. José Ungrìa Jiménez, alto oficial del SIPM (Servicio de Información y Policía Militar). No lo dudo ya que después fue junto que iniciaron en secreto las negociaciones en febrero del 39 con el bando sublevado y con más detalles con el coronel Casado. Conversaciones que culminarían con la entrega de Madrid.

No sobria decir cómo fue porque, pero lo que si recuerda es que al penetrar en el amplio salón repleto de gente; no le fue difícil encontrar a su izquierda una mujer sentada con un oficial de alta graduación que correspondía a la totalidad de lo explicada en el papel. –Buenas noches, dijo a la vez que sonreía con cierta malicia.

– ¿Caballero a qué se debe tanta amabilidad?

–Perdón caballero, pero al estar el salón tan concurrido me era difícil poder pasar más adelante y por eso les pido perdón a usted señorita como también al caballero. –Sin embargo les aseguró que pasaremos. Al principio creyó que no había usado la palabra adecuada como para que se hubiera hecho entender por ella. Pero al volver a mirar intensamente a dicha señorita, dice que no se hizo esperar en gesto afirmativo. Porque en apenas unos segundos ella no tardo en responder con cierta sonrisa maliciosa: –Buenas noches caballero y a lo que se refiere su pregunta le puedo afirmar- que si pasaremos.
–Por favor siéntese con nosotros que le invito a degustar un coctel que ha hecho famoso este establecimiento y a la vez le presento al capitán Fuentes.

Y continuación asegura que al intercambiar entre ambos, la mirada de una convincente camaradería ya todo volvió a la normalidad. Sin embargo, Antonio asegura que no dejo de seguir observando uno a uno, pero más detenidamente a dicha señorita que después de quitarse su sobrero rojo dejo al descubierto sus hermosos cabellos morenos. Como también al cruzarse de piernas dejo al descubierto sus hermosas y largas piernas. Si era una mujer muy atractiva y además, lo que más le llamo la atención fueron sus ademanes y la soltura que se movía en dicho establecimiento.

–Bueno no creo que se todavía el momento de conocer nuestra verdadera identidad. –Pero en cuanto pueda debería usted advertir a las o la persona indicada que los contactos debido circunstancias tan peligrosas en que vivimos. –Por favor siéntese con nosotros que le invito a degustar un coctel que ha hecho famoso este establecimiento y a la vez le presento al capitán Fuentes.
–No obstante, señor X, le hablaré con franqueza y por eso no tengo más remedio que dadas las circunstancias, asegurarle que este oficial es el encargado de contactar al resto de los oficiales dispuestos a negociar una salida a este conflicto por lo que todos estamos dispuestos hacer lo imposible porque termine lo antes posible.
–Además, usted sabe que la retirada de las brigadas internacional, el reconocimiento de los gobiernos de Italia y Alemania al gobierno de Franco y su ayuda masiva están haciendo reflexionar a una parte muy importante del ejército. Y continuación dice que al intercambiar entre ambos, la mirada de una convincente camaradería ya todo volvió a la normalidad.

–Bien, yo lo único que puedo hacer es contactar con mis superiores para explicarles que ustedes están decididos a entablar serias reuniones al respecto y no dejare de tenerlos al corriente de todos los detalles. El oficial en cuestión apenas una hora después abandono el establecimiento, pero cuenta que ellos siguieron charlado en espera del espectáculo que ofrecía esa noche el Macumba. Nombre como se le conocía dicho establecimiento. Y la vedet del espectáculo según explica con detalle no era otra que la propia Chelito.

"La Verdad que merecía la pena quedarse a ver el presentación de la Chelito”. Ya que esta cupletista provocó un torbellino en todas las mujeres y en especial esta primera estrofa. – “Ay señor, la verdad es que esa chica/ es un diablo que a los hombres pica/ –Yo quisiera que mi marido/ no asistiera al estreno de la Chelito”. Sin embargo, ante la constatación de que el marido se vuelve más amoroso tras asistir al espectáculo y es por eso por lo que la canción termina: – “la verdad es que esa chica/ es muy buena, muy guapa, muy rica/ –Yo quisiera que mi maridito/ fuera siempre al debut de la Chelito”

Estaba tan emocionado que aprovechando dicho espectáculo y el alcohol que los dos habían ingerido no pudo por menos de volver su mirada hacia la bella cubana con intención de hacerla una confidencia. Pero esta vez no sobre la situación política ni militar. – ¿Señorita, me permites que la tutee? –Porque la verdad hacía mucho tiempo que no me encontraba tan a gusto con una persona y además, tan bonita como- usted...

–Bueno si le permito que me tutee y todo porque somos más o menos de la misma edad.

–Luego entonces, también me permitirá una broma, con referencia al estribillo de la Chelito.

“Ven, y ven, y ven…
Chiquilla vente conmigo;
no quiero para pegarte, mi vida
ya sabes para lo que digo…”

Pero a la primera mención que hizo sobre el tema, fue una chispa de dureza en sus ojos que le hizo comprender que lo que él había insinuado no era tan fácil. Después dice que trató de meterse en otras conversaciones, pero era como darle vuelta a una noria vacía. Por lo que, al fin, dice que puso aire de resignado como si se encontrara entre dos jóvenes apenas adolescentes; por lo que decidió dedicar su atención exclusivamente al champán y esperar que se produjera en ella el cambio que él deseaba.

–Sabe usted es la primera vez que veo a la Chelito, pero le aseguro que me encanta y supongo que usted como paisana de ella la conocerá personalmente.

–Si lleva usted mucha razón, pero no es por lo que estoy aquí sentada con usted. – Si no, la causa de frecuentar este local muy a menudo, es porque aquí es donde una puede realizar con más eficacia mi trabajo.

Por eso asegura acababa de entrar un hombre muy bien vestido, acompañado de dos mujeres que revoloteaban entorno a él con cierta desenvoltura. Cuando de pronto, al darse cuenta que estaba siendo observado por ella, alzo la mano con cierta elegancia y se alisó el nudo de su corbata a la vez que saludaba con la cabeza respetuosamente a los dos. – ¿Sabe usted quien este señor?

– En absoluto.

–Pues es nada menos que el marqués de Viñales y por su interés le diré que es el hombre que está intentando coordinar junto con el coronel Casado una rendición con condiciones de la capital.

Un poco extrañado por sus declaraciones, dice que de nuevo no salió de su asombro, cuando vio entrar un capitán moviendo con soltura entre sus labios un pedazo de puro en la boca apagada. El capitán en cuestión de pie mantenía una postura marcial a la espera que el camarero le ofreciera una mesa. Sin embargo, dejar de mirarnos, con cierta elegancia alisar-sé, para después con la mano enviar a la chilena un gesto de amistad.

– Ve usted ese militar que acaba de saludarme es el ayudante del coronel Casado y que más tarde usted sin moverse de esta mesa le presentaré.

Tina que era en realidad el nombre de la cubana, sonrió feliz al sentirse una persona valerosa, importante y llena de esperanzas. Pero él dice que a la vez sin embargo, parecía emanar de ella un aire triste que no llegaba a disimular como si predijera en su interior un final fatal. Pues después y una vez terminado el espectáculo, Ridruejo que era como se llamaba el capitán se acercó a la mesa y sin ningún preámbulo nos ofreció invitarnos a una copa. Pero cuenta, que al poco tiempo se hizo un tremendo silencio y en medio del cual los dos no pudieron reprimir una disimulada nerviosa risita. Y que fue entonces que se dio cuenta de que los dos eran viejos amigos o quizás algo más. – Perdonen pero no estaré con ustedes mucho tiempo, ya que mañana volveré al frente don esperamos que Franco haya aprendido de la derrota de los italianos en Guadalajara.

Antonio después de las maliciosas palabras del capitán se puso indignado, pero Tina trató con mucha diplomacia de eliminar todo lo que pudiera interferir en las buenas relaciones, ya que estaban condenados a entenderse. Para eso ella buscó la mirada de él y con una simple inclinación de cabeza bastó para que al instante la conversación siguiera sin más preámbulo.

No sabe lo que le paso esa noche; pero reconoce tal vez fue esas copas de chapan de más que le impidieron ser más diplomático. Mismo si reconoce que le había cabreado las palabras mordaces del capitán, al referirse a la derrota de los italianos en Guadalajara. Pues dicho individuo lo que quiso fue restregarle que los italianos al no comprender el castellano habrían salido corriendo a la camioneta. Porque lo confundieron, - "Con a la bayoneta

Algo más tarde y ya más tranquilo escribe que ella insinuó que era ya la hora de recogerse y debido a la hora tan avanzada que era le pidió si no tenía ningún inconveniente de acompañarla hasta su casa. Pero dice que él insistió en que la acompañaría si antes aceptaba bailar con él esa melodía tan romántica que la orquesta tocaba en esos momentos. Ella no puso según cuenta ninguna resistencia, por eso dice que al rodear con sus brazos el talle de la cubana. Se preguntó si fue la sobrecarga de alcohol, la cosa es que al poco tiempo hubo un momento en que no sabe si estaban bailando o sin simplemente abrazados.


SILUETA DE MUJER
Silueta de mujer, efímera
y blanca huella,
sutil como un sueño
obscuro de lejanías.
Bien amada sin nombre
un día acaso mía,
en aquel instante
imprevisto y dulce
Sueño lejano y ausente,
que nunca pude tenerte.
Amor que tal vez serás mío
no me dejes que despierte.

P.G


Debieron salir del café teatro por lo menos a las tres de la madrugada y cuenta que no era tan lejos donde ella vivía. Y por tanto podrían muy bien caminar un poco ya que eso les despejaría y les permitiría fijar los próximos encuentros que para ella serian decisivos para culminar la misión que les habían encomendado.

–Bueno en primer lugar le pondré al corriente de quien es el interlocutor y sobre todo el más importante de ellos que es el Coronel Casado. –La Verdad es que es un tipo muy maní-obrero que nunca se sabe cuando está bajando o subiendo la escalera.

–Por tanto, a hora que el gobierno republicano salió precipitadamente hacia Valencia. – Las cartas están en nuestras manos y no debemos ceder un apéndice de las órdenes que nos han dado y que no son otras que rendición incondicional o nada.

–Sobre todo ponga atención de lo que le voy a explicar aunque creo que antes comenzar deberíamos ya tutearnos.

Casado es hijo de militar e ingresó a los quince años en la Academia de Caballería de Valladolid. Era miembro y no sé si lo será todavía de la masonería como también Diplomado de Estado Mayor y comandante de la escolta del presidente de la República entre (1934-1936) al estallar la guerra civil. En septiembre de 1936 ascendió a teniente coronel y entre octubre y noviembre de 1936 se encargó de entrenar y organizar las Brigadas Mixtas del Ejército Popular Republicano. Participó en la defensa de Madrid, en la batalla del Jarama y participó también en la batalla de Brunete. El 17 de mayo de 1938, en el frente de Aragón, fue ascendido a coronel y sustituyendo al general Miaja al designarle la Jefatura del Ejército del Centro.

Te informaré también de que es un individuo rotundamente contrario de los comunistas durante toda la guerra y tras la Ofensiva de Cataluña se convenció que la guerra estaba perdida. Y de ahí su oposición a continuar dada la inutilidad de proseguir la lucha hasta el final. Porque eso llevaría al inútil sacrificio de civiles y soldados. Sí al parecer él estaba convencido que la guerra continuaba en beneficio de la Unión Soviética. Por eso y en unión de otros líderes del Frente Popular planifica una rebelión contra el gobierno de Negrín que no llego a su término.

Pero después siguió en su empeño y el 4 de marzo de 1939, convencido que el presidente del Gobierno Juan Negrín estaba planeando la toma final del poder por el PCE. Condujo un golpe de estado contra el gobierno legítimo de la II República, contando con el apoyo de la facción moderada del Partido Socialista Obrero Español, liderada por Julián Besteiro opuesto a Negrín y al PCE. También hay que contar que a su causa se adhirieron los desilusionados líderes anarquistas, así como a la mayoría de jefes del Ejército Popular Republicano...

Tras las explicaciones por parte de la cubana, cuenta que la misión que a él le habían encomendado; representaba un cambio de rumbo importante en su vida y guardaba ninguna relación con la función que hasta ahora había llevado a cabo. Por eso siguió replegado en sí mismo sin darse cuenta que después de más de media hora de bajar la empinada calle de la Corredera Baja ella se paró en el número 39, para decirle que era allí donde vivía.
– ¿No podríamos quedar para comer, o tal vez mejor para cenar otro día?

–No, no puede ser por el momento que nos vean en público a menudo, pero yo lo tendré al corriente de todo y cuando reciba mi aviso suba usted al cuarto letra D y suena la puerta con cinco golpes continuos.

– ¿Bueno, no me digas que es todo, lo que puedo esperar de ti?...

–Si Antonio, la verdad que me caes muy bien y por tanto entra al portal y te daré un beso como no le di a nadie. –Pero por hoy, eso será todo.










CAPÌTULO VIII
Amar y ser amado

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Re: SUBSISTIR---EL FIN DE UN TODO-Capitulo I-4/5/6

Mensajepor pablogarcia » 23 Ene 2013, 18:04

SE SIGUE DESPUES DEL CAPITULO VIII
Amar y ser amado


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