Retrato del Blindaje

JesRICART
Mensajes: 311
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

Retrato del Blindaje

Mensajepor JesRICART » 16 Dic 2009, 13:05

Retrato del blindaje. "No te conozco. No sé quien eres". JesRICART
Contra lo que pudiera parecer al principio, a la tecnología del contacto no le corresponde una mayor comunicación. Una mayoría aplastante de frases -las de tiro corto en los nuevos espacios de habla gráfica- llena de perplejidad las primeras impresiones. Un observador puesto a observar, por si mismo o para un estudio de mercado, sabe lo elemental: que la psicología de la personalidad y la formación de un individuo se estiman inmediatamente según las palabras que usa. Una figura de calle es apenas algo mas que un bulto o una sombra hasta que no toma la palabra convirtiéndose en hablante.
El juego de las palabras no es un juego de mesa más para reducir el aburrimiento de un domingo por la tarde. El juego de las palabras es la misma vida. Dime cómo hablas y qué dices y te diré quien eres. Para suerte de los deficitarios lingüísticos la actualidad proporciona toda clase de recursos internáuticos para conseguir las frases más preciosas para enfrentar toda clase de momentos. Cualquier cosa que necesites (dato, frase, referencia o palabra) te la proporcionará tu navegador. Esto viene posibilitando un epifenómeno: el de los plagiadores del copia-pega que en sí mismo no es grave ya que tras un corto numero de palabras copiadas si el mono no sabe generar discurso propio en mono se queda.
En los nuevos campos de relacionabilidad, proporcionados por plataformas de contacto, sorprende como sigue habiendo los mismos parapetos psicológicos de siempre. En algunos momentos da la impresión que los blindajes mentales de la actualidad superan los de la época de las páginas amarillas y de los listines telefónicos. En aquel entonces (bueno, todavía siguen en uso) alguien que recibía una llamada por primera vez de un solicitante de una información no contestaba diciendo, no te conozco y por tanto no puedo atenderte. Hoy en cambio sí puedes recoger esta clase de respuestas en quien hace una curiosa secuencia de premisas. 1.No se quien eres. 2. No te conozco y 3. No puedo tener una conversación contigo. Escrutado el subscriptor de esta especie de silogismo de nueva temporada, aterra pensar que la conciencia humana va a menos en tiempos en los que la tecnología -que debería/rá servir para la autoconcienciación- va a más. Como que de ha haber de todo en la viña del señor, las psicologías blindadas se disculpan dejándolas en el armario de los trastos. Por si aún queda alguien por saberlo: todo dato proporcionado a una ficha digital va a ser almacenado en distintos registros, multicopiado y difundido, llegando a espacios no controlados. Por si alguien lo duda, hay webs que se quedan con esos datos y los textos ahí dejados no facilitando siempre (a pesar de que existan las opciones informáticas para poder articular eso) la intervención de su autoría en modificarlos o suprimirlos.
Es así que nombres borrados por errores en el encuentro de hace años reaparecen no se sabe muy bien cómo en nuevas listas de coincidencias. Nada grave: en el billar de las carambolas terminaremos por tocarnos, en tanto que bolas que somos, al menos una vez a lo largo de nuestras vidas. Eso tampoco significa gran cosa: tan solo en una proporción muy escasa la tangencialidad puntual se convierte en interseccionalidad temporal (para unas horas o unos días). Esa previsión tan demostrada hace yuyú a quien no tiene sentido del control de un contacto no previsto que en su lista le aparezca: “¿pero quien eres? ¿cómo te atreves a hablarme?”. Así como antes gentes de alcurnia y habitantes de palacios no aceptaban a hablar con miembros de clases inferiores o así como siempre hubo miedo de hablar con desconocidos, no fuera que fueran destripadores agazapados, la actualidad tecnoinformática de la comunicación no ha acabado con miedos para el habla. ¡cuidado, todo lo que escribas puede volverse en contra tuya!
Para suerte de la filosofía todavía hay quien se atreve con las palabras, para suerte del psicoanálisis todavía hay quien sigue dictados de sus pulsiones sentimentales. Lo uno y lo otro choca contra mentes parapetadas y frases de pasmo. Hay que decirlo: la claridad es la cortesía del filósofo decía Ortega y Gasset, solo que esa claridad comporta el daño para quien no trasiega con la verdad que lo descubre como huraño de confiabilidad y algo corto de intelectualidad. Quien para hablar necesita ser presentado se autodescarta como hablante y como potencial de mensaje. Hay quien necesita compartir el mantel de una mesa de viandas antes de pasar por el habla de las opiniones. ¡increíble pero aún actual! Para ilustración de neófitos en internáuticas, las listas de listas están facilitando que basta pertenecer a una para llegar a prácticamente todos los rincones de todas las demás. La sociedad tecnológica nos ha fichado a todos. No deja de ser una ventaja ante los tiempos en que los ficheros solo eran de orden policial y solo desde unos departamentos de espías nos espiaban a los demás. Ahora tenemos la gran suerte de la accesibilidad reciproca de todos con todos. ¿Por que tanto miedo a la palabra personalizada y al texto compartido? Se debe seguir suponiendo como siempre que un sujeto es tanto mas restrictivo de su intimidad cuanto más necesita esconderse ante el mundo, por lo que es, por lo que piensa o por lo que hace. Seguimos viviendo en tiempos de desconfianza. Nos miramos los unos a los otros con recelo. Cualquier información personal y muy privada depositada en otro puede volvérsenos en contra trasladada fuera de contexto. La información es poder y esa premisa sigue llevando al parapeto y al miedo a la entrega confidencial. Tanto es el miedo que la belleza andante que recibe el piropo espontáneo sigue haciendo que no lo escucha o se sabe que ha de hacer oídos sordos. Si lo responde dirá: no puedo hablar contigo porque mi mamá me ha prohibido hablar con desconocidos.
El concepto actualizado de poder que se va abriendo paso incluye el de contrapoder o el de poder compartido. La tecnología de las relaciones y las canteras de mensajes y otras informaciones irán dejando las plataformas de las versiones dominantes y únicas fuera del lugar predominante que ocupan. Entre tanto cada fuente de emisión opinativa e informativa, en su particularidad, no podrá dejar de recordar lo que dijo Tierno Galván: “el poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado o estalla”. Quienes no tenemos poder más preciado que el de la palabra podemos seguir apostando por decirla y extenderla esperando tener la suerte de reencontrarnos con los hábitos de la educación que pasan por la escucha y la lectura.

Avatar de Usuario
CK
Mensajes: 525
Registrado: 01 Nov 2008, 15:40
Ubicación: Crisistown.

Mensajepor CK » 17 Dic 2009, 13:37

Venga, aunque salga mi sobresaturado nick, no voy a dejar de contestarte en positivo :lol: .

Me lo leí ayer, antes de salirme, como casi siempre da gusto muchas de tus apreciaciones.

A lo simple y sencillo, para mí, no careces de razón y lo reduciría a que somos como simples animalillos domésticos con los pros y los contras del mostrarte como eres, porque puedes caer en manos cazadoras o enprevenir demasiado porque entonces pierdes la posibilidad de empatizar con otr@s. Como la vida misma, pero bajo el mayor riesgo del anonimato físico. Saludos, JesRICART. :)
ImagenYo sería eremita pero no tengo dinero para pagar el Ibi de la choza.

JesRICART
Mensajes: 311
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

Mensajepor JesRICART » 04 Nov 2010, 11:46

Por sensibilidad, conciencia y pensamiento evolucionado uno puede optar por no ser un depredador pero lo tiene más difícil para dejar de ser una presa. Tras sus cuidados y con mucho esmero puede posponer su cita como víctima pero no perder la prevención de que tal condición le puede alcanzar. De hecho, la vida productivo-consumista queda vertebrada en torno a distintas secuencias de victimidad que ingresan en el costumbrismo y en el mal hacer. Hay distintos grados de predación. La victima de accidente de tráfico por negligencia ajena o el obrero de la construcción muerto por la caída desde un andamio en el que no está amarrado o el de quien hace la ingesta de un producto tóxico vendido como fármaco o alimento pertenecen a una categoría de destrucción física y la victimidad derivada por el fraude comercial, la negligencia profesional o los errores organizativos es de otro grupo. Hay otro tipo de victimización: la incomprensión de los decires a veces con intencionalidad confusionista y otras por no concurso de las habilidades intelectivas. Los factores concurrenciales por la victimización es de tal extensión que es difícil en las interacciones sociales que pase un solo día sin que se sea víctima en un asunto u otro. Para que no haya victimas no debería haber predadores. La desconfianza como medida cautelar y autoprotectora configura una sociedad de cobardes y masivamente formada por individuos no implicados por construir una realidad mejor.


Volver a “Tecnología e Internet”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 6 invitados