Hola a todos, soy nuevo en el foro.
Soy Francisco Estepa, a continuación escribiré parte de mi obra "UN PASEO POR NUESTRA HISTORIA- VENTIPPO" . Depósito Legal: SE-3981-04.
Espero que disfruten de su lectura.
1ª PARTE:
VENTIPPO
Yacimiento arqueológico Protegido nº 1.
Tres Kilómetros al Norte de Casariche, en la margen derecha del río Yeguas y sobre un montículo que en el pueblo llamamos “La Atalaya”, es posible que se hallen las ruinas de “Ventippo”, ciudad antiquísima anterior a los romanos.
No he podido consultar documentos oficiales sobre este yacimiento, excepto el realizado para la Real Academia de la Historia en 1864 y referencias del mismo en documentos de otros yacimientos. Su descripción se basa, sobretodo, en testimonios de personas que han visto este lugar durante distintas décadas, por mis visitas allí realizadas, por la descripción de otros autores y por los comentarios que se escuchan por el pueblo. Es posible (por desgracia) que al día de hoy no existan algunos de los restos que más adelante describiré.
(...suprimo esta parte del texto debido a los errores que cometí y que en próximas publicaciones corregiré).
En esta zona se pueden encontrar, en la superficie del terreno, abundantes restos de cerámica que distintas culturas nos han dejando. Dichas culturas, a mi parecer, son la Ibera, la Cartaginense, la Ibero Romana, y la Romana, pero, como carezco de facultad, no lo puedo dar por seguro. También es posible que se encuentren restos de otras culturas: la Fenicia, la Tartesia, Turdetana, Árabe e incluso Griega.
En la falda del monte y alrededores destaca la cerámica propia de la dominación romana: gruesas tégulas (tejas), ladrillos, las típicas ánforas, etc. También nos podemos encontrar un pasadizo subterráneo que se viene identificando con galerías militares. Hasta hace unas décadas se podían distinguir varias entradas-salidas de la galería, de la que actualmente se conserva tan sólo una, con entrada descendente no directa, es decir, desciende unos metros y gira a la derecha también descendiendo, llega a un lugar más o menos llano donde se ramifica en tres o cuatro galerías, estando tapadas a escasos metros de sus arranques. En dicho llano se conserva un gran bloque de sillería, tal vez de la muralla que rodeaba la ciudad.
También se podía apreciar el arranque de varias cloacas.
En el llano que hay entre el río y el montículo existía una zona con edificaciones, que en la actualidad no son visibles. Confío en que se encuentren enterradas para su mejor conservación, aunque nadie ha sabido confirmármelo. Se comenta que podría tratarse de pequeñas quintas o villas peri urbanas que debieron ser ricas y lujosas, debido a los objetos que allí encontraron, y de los que se adueñaron, algunos “piteros”, sobretodo en la década de los 60 y 70. Tal vez estas viviendas pertenecieran a patricios residentes en Lora de Estepa y/o Estepa; o tal vez casas de legionarios licenciados que edificaron en las correspondientes parcelas que les fueron asignadas para su asentamiento.
Al iniciarse la subida, podemos ver, en buen estado de conservación, una construcción circular con un diámetro aproximado de siete metros, y una altura, sin contar la que se encuentra enterrada, de unos dos metros aprox., tiene una pequeña puerta, que, según algunos autores, se abrió con posterioridad, y arranque de cornisa que serviría para el apoyo de la bóveda. Su verdadera utilidad en la época romana no se sabe con exactitud. Podría tratarse de un fornax (horno) para la cocción de ladrillos, vasijas, etc. o de un edificio funerario, pero se ha venido difundiendo que hay más indicios para suponer que se trataba de un depósito de agua -“TURRIS AQUARUM”-, que serviría para el suministro de agua a la ciudad, suposición que a mi parecer no ha sido apoyada por un estudio arqueológico. Se basa en el descubrimiento décadas atrás de una conducción de agua que la abastecería desde la Fuente Sustancia, en el Rigüelo, a unos cinco kilómetros río arriba, y que hoy se pueden ver a su paso por el Cerro Bellido.
No estoy de acuerdo con esta suposición por:
1º- El mero echo de la proximidad del río a la ciudad, por lo que no existiría (en un gran porcentaje) la necesidad de traer agua de otro lugar.
2º- La incógnita que nos brinda D. Domingo Caballero (q.e.p.d.) en su libro “Breve reseña de la localidad de Casariche”-1969-, que dice así: “ El paso del río durante más de 2000 años ha ido erosionando su margen derecha, que es de la Atalaya; y al mismo tiempo, profundizando su lecho no menos, seguramente, de 4 milímetros por año, es decir: ocho metros en total. Durante el mismo tiempo el arrastre de las tierras de la pendiente por efecto de las lluvias subió esa orilla sus dos o tres metros. Pues bien, si miramos hacia el punto cero de donde parten esas dos cantidades de signo contrario en la pared del barranco que hace el río frente a las piedras que en el pueblo llaman las escaleras, veremos incrustados en la tierra unos restos de edificación a la altura de ocho metros sobre el nivel de la aguas. ¿Restos del revestimiento de un pozo...?.-¿Desagüe de una alcantarilla procedente de la ciudad? Brindo esta incógnita a la juventud del pueblo y a los estudiantes de Bachillerato. La empresa no es ni difícil ni arriesgada: bastan unos metros de cuerda o una escalera, una piqueta y un poco de entusiasmo1, y con eso desharemos las vulgares suposiciones de la gente del pueblo menos instruida.”
Es decir, cabe la posibilidad de la existencia de pozos para la extracción de agua que se usarían para abastecer a la ciudad. Aunque insisto en la proximidad del río.
3º- Aguilar y Cano, en su “Memorial Ostipense”-año 1886- hace la siguiente referencia: “El tercero, que señalan en la misma atalaya, que tiene seis metros de diámetro; puerta y arranque de muralla adosada a la parte N., nos parece resto de torre o fortaleza.”
Dicho todo esto, supongo que se trataría del resto de alguna torre o fortaleza.
En el caso de que el agua se trajera de El Rigüelo, y que los restos de conducción de agua que hay en el Cerro Bellido sean de origen romano (algo que no he podido confirmar), cabría pensar que dicha conducción estaría complementada con acueductos para salvar los desniveles existentes. Se comenta que en alguna que otra ocasión se han podido ver restos de arcos entre el Cerro Bellido y El Rigüelo, que podrían tratarse de restos del acueducto (que tampoco he podido verificar). Todo ello sería una gran obra arquitectónica e hidráulica. Para demostrar la existencia de dicho acueducto sería necesario realizar un minucioso estudio.
En la parte alta del monte se encuentran los restos de los cimientos de un anillo de muros, y en la cima del mismo, al lado opuesto del río, el firme del piso de algunas dependencias y restos de sus cimientos. Al parecer, sobre el suelo de algunas dependencias, a unos 50cms, había otro superpuesto, y el espacio intermedio relleno de escombros, lo que hace suponer que se hizo obra en la vivienda o que se construyó sobre edificios destruidos, como acostumbraban los antiguos. Se comenta que una esquina de esos cimientos, de 1,40m de largo por 1 de ancho, se encontraba, a finales de la década de los 60, perfectamente enlucida en su interior, y que tenía una profundidad de casi dos metros respecto al suelo. El color de las paredes de estas viviendas, según se comenta, era rojo y azul, y que se puede confirmar según los minúsculos trozos de enlucido que se pueden ver en la superficie de este lugar. Los cimientos de varias viviendas podían verse en 1998, casi cubierto de tierra, hoy no visible. Todos estos restos creo que aún se conservan. Hace unos dos años aprox, unas fuertes lluvias u otro hecho dejó a medio descubrir lo que sería el firme o solería de una de las viviendas, realizado con chinos de caliza blanca de varias formas y tamaños, dispuestos irregularmente, separados en varias secciones por piedras negras (¿caliza negra?) con forma de rombo, que en su mayor longitud miden de 8 a 10cms, siendo posible que formaran una especie de asterisco, en cuyo centro había un hueco del que sin lugar a dudas se ha extraído alguna pieza, lo que me hace pensar que fuese de cierto valor y que alguien se ha llevado. Volví a taparlo para su protección. Este conjunto es el que ha dado mayor número de hallazgos (cerámica, estatuas, lucernas, etc.).
Tal vez estas viviendas pertenecieran a patricios residentes en Lora de Estepa (Olaura) y/o Estepa (Ostippo); o tal vez casas de legionarios licenciados que edificaron en las correspondientes parcelas que les fueron asignadas para su asentamiento.
Hay estudios que indican la posibilidad de que Ostippo fuera colonizada por veteranos de la legión VI ferrata, no dejando de ser municipio.
A poca distancia aparecen también otros pisos de viviendas.
El tiempo transcurrido, el empuje devastador de los vándalos, el saqueo posterior de los árabes y la actual labor expoliadora han reducido buena parte a ruinas y cascotes.
Según Aguilar y Cano, “Allí estuvo el anfiteatro, que sin piedad destruyeron para las obras del ferrocarril...”. Seguramente se corresponda con los escalones que por el lado del río se ven en la roca del monte, y que se conocen en el pueblo como “las escaleras”. Si realmente existió un anfiteatro fue destruido. Como bien dijo Domingo Caballero2, “Esos peldaños tienen 0’50 metros de altura y los antiguos eran bastantes cómodos y prácticos, no hacían escaleras para gigantes. Por otra parte, si fueran gradas de un circo, se vería continuidad en ambas direcciones. Se trata, sencillamente, de vaciados sucesivos y escalonados de una cantera de extracción de bloques.”. “De ella se sacó el balasto para la construcción del ferrocarril – alrededor del año 1860- y firme para las carreteras del pueblo”.
Tal vez esa continuidad exista y no sea visible por estar enterrada, es cuestión de investigarlo.
“ Allí restos de murallas y allí el ábside de un pequeño templo, cuya forma desafía los agravios de los siglos.”. “ La Atalaya bien explorada suministraría objetos para una colección de antigüedades.”
“ En poder del aficionado don Antonio Cano paran, entre otras curiosidades extraídas de la atalaya, una cabeza de piedra, un trozo de estatua, un casco de tinaja con marca, varias lucernas, monedas, etc.”.
“El que esto escribe conserva, de igual procedencia, una cabeza de estatua, y lo que es más notable, una escultura de la Virgen de las Angustias que, según las personas peritas, pertenece a los tiempos de Don Juan II o los Reyes Católicos, últimos del arte gótico, en que se vislumbraba ya el Renacimiento. Esto ha hecho concebir la idea de que en la Atalaya hubiese alguna torre de la Edad Media con su oratoria y que a él perteneciera la escultura. ¿Se veneraría acaso esa imagen en el pequeño templo romano cuyos restos se conservan, convertido al efecto en templo católico?” 3
Los restos de ese pequeño templo-eremitorio (el ábside) aún se conservan junto al montículo. Actualmente se desconoce el lugar donde se puedan encontrar la cabeza de estatua, la escultura de la Virgen de las Angustias, las lucernas y demás objetos antes mencionados.
Se sabe que existía una calzada romana que unía Badolatosa (Vadus Latus o Badus Latus) con la Atalaya-Ventippo, pasando por el Cortijo Villalata. Otra calzada, como continuación a la anterior, unía Ventippo con Laura (Lora de Estepa) y Ostippo (Estepa), hasta Carteia (Algeciras). Esta cruzaba el Río Yeguas sobre un puente y pasaba por el Almajar, muy próximo al Cortijo Parejo (¿Carruca?). Enlazaba seguramente con una derivación de la calzada de segundo orden que unía Cástulo (Cazlona) con Astigi (Ecija).
También se conservan restos y señales de otra vía romana que desde el Puente Viejo, hoy destruido, que estaba sobre el Singilis (Genil), cerca del Castillo-Anzur (Angellas), se dirigía a Ventippo, y desde allí pasando por el puente del río Yeguas, atravesaba los términos de Estepa y Herrera (¿Cedrippo?), trazado que siglos después utilizarían para realizar la vereda del Santo Rey Don Fernando.
Aguas abajo del Río Yeguas, al distanciarnos un kilómetro de Casariche, se podían ver en el fondo del mismo algunos restos del citado puente romano. Lo que sí podemos observar es el comienzo de dicho puente en la margen derecha del río.
