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el diario de Eva compartido

Publicado: 30 Dic 2018, 18:13
por JesRICART
El diario de Eva compartido W.Sumionda
Cierto dia Eva dio un gran paso: dar a conocer sus diarios a su clientela.
-a ver un minutito de atención gente–dijo por el micro conectado al sistema de estereofonía por donde siempre reproducía buena música-. Queridos amigos y amigas os comunico que a partir de hoy están a disposición pública lo cuadernos de mi diario. Es el único libro que he escrito en mi vida pero es un libro interminable. Hay escritores que dicen que por muchos títulos que den a publicar no pasan de escribir siempre el mismo libro. Yo no tengo tantos tilos solo uno: Diario de Eva. Sus miles de páginas están a vuestra disposición. He habilitado ese pequeño espacio contiguo para que confortablemente podáis leer y enteraros de mis más íntimos secretos. Hablo de mi pero también de vosotros y de toda la gente que ha pasado por aquí en esos 20 años de llevar ese local, soy franca y directa. Esos cuadernos son originales y bajo ningun concepto pueden salir del lugar donde están, tienen que ser leídos in situ. He puesto al lado un libro de notas por si queréis ponerme a parir o me queréis elogiar, usadlo. Solo os diré una cosa: todo lo que hay escrito se ajusta a la verdad y nada más que a la verdad y toda la verdad ,es decir a la parte que yo he llegado a conocer de ella.
Sus páginas no son para molestar a nadie, me han servido para meditar sobre mí misma. El diario ha sido mi oratorio. Sigue siéndolo pues cada dia escribo un rato antes de que me venza el sueño. Os aseguro que al escribirlo nunca pensé que un dia pudiera confiarlo de eta manera tal como lo estoy haciendo ahora. Me expongo claro a que alguien pueda utilizarlo en mi contra. Toda verdad circulante puede ser utilizada para hacer daño. Correré ese riesgo. Creo que si doy a conocerlos es porque quiero que sirvan como instrumental excitante complementario. Es a su manera un libro porno, un libro transgresor en todo, de pensamiento y de obra. En fin, disfrutadlo, pero si no queréis dedicar tiempo a hacerlo o creéis que es perder horas, no pasa nada. Todo lo que puedo decir es que su cuarto de lectura quedará disponible para quienes quieras leerlo. Al mismo tiempo lo iré actualizando periódicamente, pero no cada dia, con la continuación de mi manuscrito .
Aquel mismo dia algunos de los comensales según fueron terminando sus comidas se acercaron a la habitación de lectura en la que había colgado un rotulo explicito: el diario de Eva, lectura libre. Confidencialidad máxima. Los originales no pueden salir de aquí. No se prestan. No hay excepciones.
Ofrecía veinte años de biografía personal pero también de la historia de un país descrita por las gentes que había tratado estaban ahí archivadas en un estante con varios cuadernos, los primeros manuscritos, los siguientes mecanografiados y los últimos imprimidos desde el ordenador que uno de sus amigos le había reglado, traído, instalado y enseñado a manejar. Habría unas 10mil páginas casi un millón de palabras. Nada mal para una persona que había venido hasta aquel lugar 20 años atrás y de donde llevaba todo este tiempo sin salir. ¿Tantas cosas se pueden contar? Pues, sí, al menos Eva las contó de sí misma y de su entorno. Esa cabían de lectura quedó adjunta a la que tenía como despacho de consultas, estaba acristalada y se veía desde todos lados quien estaba en ella leyendo. Era un lugar cuco y apetecible para estar a salvo de los ruidos del resto de la clientela pero no de su vista.
Eva no contaba con que la idea pasará de ser eso; una idea, pintoresca sí, pero no tan seguida ya que a la gente no le gusta leer y cuando lo hace es por cuestiones muy particulares o porque directamente la involucran. Eva se atrevía a enseñar su confidencialidad. Acababa de cumplir los 70. Si a los 70 no puedes mostrarte tal como eres ¿Cuándo lo harás?. Ella era sumamente discreta lo que hacía con su coño solo le interesaba a ella y a su visitante, pero no era de intimidades sexuales de lo que más iban sus diarios sino de ideas escritas en clave lírica, que no se revelaban fácilmente a la primera lectura. Eva era un gran escritora y eso se lo debían e parte a no haberse dejado contaminar por las formas de hablar y de noticias de otros por radio y tele. Después de tantos años de estar consigo mismo había descubierto la autenticidad sin necesidad de buscar que nadie le explicara lo que era eso. No creía en teorías ni en mundos futuros mejores, creía en sí misma y en la gente concreta siempre y cuando fuera coherente con lo que dijera. Su casa estaba abierta para todos sin que a nadie se le permitiera la violencia o los malos rollos. Era un oasis de energía y nadie que vinieran a contaminarla era bien recibido. Entrar en su espacio era cruzar un umbral para vivirlo con el maxi o de energía sin tener que pasar por ninguna solemnidad. Era el único lugar de todo el país en medio de una carretera en que la gente se miraba a los ojos sin conocerse y se sonreía. Solo ese detalle ya valía la pena para que figurara en uno de los máximos logros de la historia de la humanidad. Ningun libro internacional de récords recogería eso.
Si Eva era famosa, el diario de Eva dado a leer sin censura la haría aun más famosa.
Cupieron distintas interpretaciones sobre si lo que contaba era todo cierto o algunas de las anécdotas no eran más que fantasías o sueños. Es la ventaja que tiene la literatura: los distintos registros que usa permite que unas formas protejan a otras dejando a las lecturas más atentas el descubrimiento de las verdades.
A partir de dar a conocer su diario Eva tuvo que aceptar la consecuencia directa de ser preguntada sobre las cosas que en él había escrito. Lo habitual era que le preguntaran por tal o cual asunto comentado pero no aclarado.
-sigue leyendo chico, todo está escrito salvo lo que aun me queda por vivir y seguiré escribiendo.
También le preguntaban para que se había tomado tantas molestias armando tantas páginas is al final de todo no queda nada.
-Seguramente he inhalado más veces aire y todo lo que inspiro lo expiro y seguiré haciéndolo.
Sus respuestas eran para poner en evidencia el absurdo de las preguntas.
Sin duda a Eva le gustaba ser una estrella a su modo, ser centro de atención. Tenía en cuenta a los demás pero sin perder sus coordenadas en la juta equidistancia de todo y sin permitir que se la dejara de lado. Dar a conocer sus confidencias en vida era todo u acto de valentía, quizás la aventura mayor de la que fuera capaz. Habían pasado más de 20 años desde el asunto de la cámara frigorífica. Creía que los crímenes prescribían. En todo caso ninguno de aquellos violentos de aquel grupo de violadores fue reclamado jamás por familiar alguno ni tenía constante de que fuera investigado demasiado.. Lo que ella había hecho no era más que arte literario en la práctica. Como lectora se enteraría mucho después que eso de matar a la gente congelándola ya había sido escrito y planeado. En Patricia Highsmith hay un relato que refiere la cámara de congelación como una trampa en la que morir.
Los parroquianos de Eva tampoco le preguntaban directamente por los asuntos más mórbidos de sus revelaciones. De otra parte, la gente prefería leerle en lo reciente o saltando de un año a otro que no de un modo ordenado desde el principio. Es posible que la forma de leer indique en la gente la forma que tiene de vivir y la no lectura sus dificultades para enterarse de la vida que hace.
Cuando la cabina del diario estaba vecina sin un solo lector ofrecía cerveza gratis a quien se metiera en ella para leer.
Decía algo gracioso como:
-Invito a una birra extra a quien vaya a leer mi diario durante una hora seguida.
Eso levantaba a dos o tres de sus asientos para dirigirse a la cabina donde tampoco había espacio para mucho mas, ya que solo había un sofá y dos butacas. Se ilusionaba y casi se le humedecían los ojos las ocasiones en que durante todo el dia los 5 asientos estaban ocupados y la gente iba pasando página tras página sin levantar los ojos. En esas ocasiones cada cierto tiempo pasaba a recoger las bebidas vacías y a recibir el encargo de otras rondas.
Eva había calculado que su confidencia le pudiera salir cara si alguien se iba de la lengua o si al contar lo de su diario a terceros estos quisieran perjudicarla de algun modo. Sabía que para buscar enemigos no hace falta haber hecho algo especialmente en contra de ellos, bastaba en caer mal o en ser objeto de envidia. En su vida anterior de mujer rica y acompañante de su hombre de marca había visto innumerables situaciones en las que gente de una misma clase de delataba o se saboreaba mutuamente para ganar más dinero y más poder., eso sí, lo hacían con suma discreción y diplomacia. El mundo de allá fuera era en su conjunto un mundo de criminales. Estos estaban divididos en dos clases. Los que habían ya delinquido y los que estaban esperando su ocasión para hacerlo. Las mafias organizadas, con los estados como variedad de ellas, eran una expresión sintomática de la patología endémica que alcanzaba a cada ser humano.
Esa filosofía era compartida por bastante gente que se detenía en Eva’ s Paradise, pero al final del tema todos volvían sin excepción al mundo, retomando una carretera dirección siempre al conflicto. Hubo quien se quedó temporadas junto a Eva, como amantes de turno o como inquilinos descansando de sus viajes y de sus aventuras. Provisionalmente creaba el clima familiar para que todos se sintieran como en casa. Nunca tuvo demasiados problemas con nadie que quisiera pasar a convertirse en dueño de lugar o que tratara de someterla, pero sí paso por algunos enfrentamientos y tuvo que marcar los límites más de una vez.
Sus cuadernos estaban repletos de descripciones y de nombres de sus visitantes. Las confidencias de ,lo suyo venían mezcladas con las confidencias de los demás. Eso blindaba los propios diarios ante posibles revanchistas. Eva decía que la verdad te hace libre y que garantiza la continuidad de esta libertad. Sabía que la primera parte de la frase había sido dicha por alguien importante pero no se acordaba de quien. La cuestión era que toda verdad involucraba a todas las partes. Tratar de utilizar la verdad de algo contra quien lo dice también comprometía a quien hacia ese uso.
Posiblemente haber tomado esa iniciativa al principio del Paradise le habría arruinado su proyecto y sus años de residencia allí. Ahora, después de tanto tiempo de permanecer, se encontraba absolutamente segura. Si esa confidencialidad pública le fuera a crea problemas se decía a si misma que nada de lo que pudiera pasar le iba a quitar la vida que habías vivido. Nadie, ningun carroñero ni vengador podrían hacerle daño.
Del diario de Eva hablarían los comensales y daría ideas a más de uno para empezar a escribir también su propia vida. En cierta ocasión un viajero joven (no más de 20) que llegó a lugar viajando en autostop se quedó tan fascinado por la escena del sitio que en lugar de continuar con el camionero que le había recogido y con el que aun podía hacer otras 200 millas optó por quedarse in situ. Habló de que detectaba una energía especial en el sitio y que su intuición le hacía sentir que algo importante iba a descubrir ahí. El local era en sí mismo un museo con tantos objetos curiosos colgados de la pared.
-me encanta todo eso, yo tambien pinto y dibujo. –le dijo acercándose a la mesa tras irse el camionero con el que había entrado el cual había pagado la consumición de los dos - ¿puedo mostrarte mis dibujos?
-Oh claro. -Dijo Eva siempre con su sonrisa guapísima y su escote desvergonzado-.
El chico sacó de su pequeña mochila un bloc en el que habían dibujos muy detallados y acuarelas. Retratos y paisajes. Dijo preferir dibujar a fotografiar aunque también hacia fotos. Los dos simpatizaron en seguida. Esta vez Eva le propuso que tomara lo que le apeteciera que le invitaba. El chico dijo que a cambio le haría un dibujo para que lo colgara en la pared de su museo si le gustaba. Oh estupendo dijo ella e inmediatamente se puso a bocetarla. Solo al hacerlo ella se quedo en la pose espontanea con que se encontraba. Desatendió dos o tres demandas de consumiciones mientras el chico la estaba pintada.
-¡sírvete tu mismo dijo cada vez, que la llamaron! ¿no ves que me están inmortalizando?
Por cierto a Eva la llamaban siempre por su nombre, si en alguna rara ocasión alguien se atrevía a decirle señora, camarera, o utilizaba un verbo del tipo oiga, o un por favor a secas ella soltaba . Soy Eva, llámame Eva si quieres algo de mí o que te atienda. Lo decía con gracia pero con contundencia.
La acuarela estuvo terminada en seguida. A Eva le encantó. Sus años habían desaparecido de la imagen. Se sintió tan agradecida por ese regalo improvisado que se comportó como una niñita con unos zapatos nuevos. Buscó un lugar en la pared y en cuanto tuvo ocasión al final de aquel dia fue al trastero a buscar un viejo cuadro para enmarcarlo. Eva quedó fascinada por la iniciativa del chico y le dijo que se podía quedar aquella noche ahí y seguirla pintando al dia siguiente. En el bloc de dibujos del chico había algunos desnudos y ella le insinuó que también podría dibujarla sin ropa.
El chico era tímido y paso el resto del dia en el bar con sus cosas, dibujando y leyendo. Cuando advirtió la cabina de lectura del diario se trasladó a ella. Se pasó desde las 7 de la tarde hasta medianoche hora de cierre del local leyendo cientos de páginas del diario.
Por la noche, Eva le enseño la habitación en la que podía pernoctar y dejar sus cosas, pero luego hizo que le acompañara a la suya para enseñársela y comprobar si era deseable para él. En el dormitorio de Eva tenia fotos desnuda de cuarenta años atrás cuando tenía material para ser toda una sex symbol. Una septuagenaria como ella tenía que tomar sus precauciones para medir el potencial de deseo de un veinteañero como el chico. Podía ser perfectamente su abuela.
Le invitó a una copa en su dormitorio mientras le contaba un poco su vida pero sin pasarse No hay nada que deteste tanto de un viejo un joven como que le cuenten cosas del pasado como si fueran mejor que las cosas del presente. Tampoco la psicología de Eva era para vivir de sus leyendas o de sus memorias. Desde que había empezado su vida nunca jamás ni una sola vez había hablado de lo que hizo en sus primeros cincuenta años de vida. Por lo que su pasado empezaba a partir de su 51 año existencial que tampoco quedaba tan lejos. Era en toda regla, la época actual.
El chico no preguntó nada de lo que había leído en la cabina de abajo. No sabía cómo tomarse tanta discreción si no se había enterado de la gravedad de lo leído o si era tan permisivo con todo que le parecía todo lo contado pura lógica. En cierto momento el chico si expresó deseo cuando ella le enseñó su foto poster diciéndole que era así de bonita. El puntualizó que seguía siéndolo. En ese momento le pareció advertir un buen bulto en la entrepierna de él.
-¿crees que puedo ser una buena figura para dibujarme a mi edad? –le pregunto Eva des cubriéndose los hombres y bajando su suéter a la altura de la punta de sus pezones-
-No hay ninguna edad que no pueda ser dibujada.
-Me voy a denudar íntegramente para que me veas y tu juzgas si podrás hacerme un buen cuadro –dijo empezándose a quitar la falda. El chico no dijo nada, pareció un poco descolocado. Mientras Eva fue desnudándose dijo que en el trastero, donde había de todo, creía recordar que también había materiales de pintura, de los que podría disponer a partir del dia siguiente.
-bueno no sé si me dará tiempo, debería continuar viajando a partir de mañana –dijo sonando la frase a huída-
-¿deberías? ¿Qué deberes puede tener alguien que está viajando como tú a tu edad? –replicó Eva sin obtener ninguna respuesta-
Ante la desnudez de Eva, el chico compuso un extraordinario rostro de satisfacción y sorpresa. Eva dio una vuelta muy lentamente sobre sí misma para que pudiera ser observada en todos los ángulos.
-¿Y bien?¿crees que sirvo como modelo?
-Más que eso, como diosa, como musa,…-acertó a decir casi titubeando y enrojecido-
-¿crees que una mujer como yo puede calamar la furia sexual de un chico como tú? –le dijo directamente a los ojos mientras bajo sus dedos acariciándolo desde los labios hasta los jeans donde efectivamente la erección de él estaba a punto de romper el pantalón. Ella supo lo que hacer bajar a hasta su pene que encontró de una enormidad más que aceptable y chupárselo. Eva encontró en los bajos fondos de él el olor a semen seco lo que la excitó mas y le hizo pensar que el chico se masturbaba.
Aquella noche fue fantástica. Hacía tiempo que no era tan follada de un modo tan repetido. Contó 6 penetraciones de él con otras tantas eyaculaciones y ella tuvo el doble de orgasmos. Excepcionalmente dejó que se quedara en su mano mientras ella bajaba a media mañana a abrir el local. El local solía estar abierto al público desde las 10 a las 0h, aunque los clientes más fijos sabían que podían venir a cualquier hora y entrar y servirse si no había nadie o tomar una habitación y registrarse por su cuenta.
Eva estuvo pletórica a la mañana siguiente a pesar de la falta de horas de sueño. Parea cuando se despertó el dibujante, se aseó y bajo a desayunar, era muy tarde y había bastante trabajo. Decidieron dejar lo de pintarla para el dia siguiente. Cosa que sí pasó. Eva quiso que la pintara en un cuadro de tela, material y tamaño con el que no tenía experiencia el chico, pero que aceptó el reto.
Hacer ese cuadro costó varias semanas. Fue la contribución del chico al patrimonio artístico del local. Aquellas semanas compartieron muchos orgasmos aunque el chico no llevaba muy bien que ella también continuara con sus citas de intimidad con otros hombres.
Para cuando volvió a la carretera Eva supo que él volvía al mundo con una experiencia inolvidable que le permitiría vivir con más fuerza lo que le reservara la vida. El tenia que conocer amores y otras gentes, y ella se sentida agradecida a la naturaleza por sus atractivos corporales para poder atraer la energía de ejemplares humanos tan vitales como el de aquel chico.
Durante todos los días que estuvo en Eva’ s Paradise, fue a leer a la cabina del diario varias horas por dia. Como que siguió una secuencia temporal y ordenada de las lecturas le leyó los primeros 10 años de confidencia.
-¿De verdad que mataste a aquellos moteros?–le preguntó y era la primera pregunta que le hacía sobre sus confidencias.
-en un diario no se miente nunca si no es una novela –le contestó ella-
-Deberé venir alguna vez para terminar de leer tu libro –dijo el chico-
-Ojalá puedas hacerlo aunque yo ya no esté.
Se abrazaron y el subió a la cabina de un camión de un cliente al que le pidió que le llevara.
Eva se quedo un rato largo viendo como desaparecía la figura del vehiculo a lo lejos, imagen esa que había hecho ya con otra gente querida y que aun repetiría unas cuantas veces.
El cuadro de Eva, que fue un óleo, lo pondría en un lugar destacado en el salón, detrás de la barra. Pasó a ser sus señas de identidad actuales. Si alguien quería tener sexo con una septuagenaria esa era la figura que se iba a encontrar. Aunque había algo de trampa, la pintura le daba una belleza magnética. En la posición en la que estaba y desde el sitio que Eva servía las bebidas tras las barra podía detectar los movimientos de pupila de los clientes recién llegados en dirección a ella.