Manola

Supermicio

Manola

Mensajepor Supermicio » 05 Sep 2007, 18:11

Como otros participantes en el foro yo también he hecho mis pinitos. El primero se llama "MANOLA". Cuenta la historia de una chica humilde que, merced a la estupidez masculina, consigue prosperar en la vida (o lo que ahora se llama "prosperar") utilizando lo que la Madre Naturaleza ha puesto a su disposición. Lo he colgado en PDF en el EMULE (1,31 megas) por si alguien lo quiere leer. Aviso: pese al nombrecito que algún otro usario le ha dado al archivo es un libro de HUMOR. "Lo otro" nunca aparece explícitamente.

Londrio

Realmente muy divertida

Mensajepor Londrio » 09 Sep 2007, 20:51

Es muy difícil reirse a carcajadas con un libro. Y yo con éste, lo he conseguido varias veces. Aún no he terminado de leerlo. Cuando lo haga ya te diré qué me ha parecido.

Londrio

Me lo he leído entero

Mensajepor Londrio » 11 Sep 2007, 17:56

La verdad es que al ver que tenía más de 200 páginas pensé que no lo leería, pero me fue gustando y me lo he leído enterito. Al prinicpio cuesta un poco pero luego engancha. Y te ríes mucho.

Enhorabuena.

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 16 Sep 2007, 19:30

Muchas gracias por los comentarios.

Por otra parte veo que poco a poco se la va bajando cada vez más gente. Espero que alguno más se anime a poner su opinión.

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 20 Sep 2007, 23:36

Por ver si se anima alguien más, como he hecho en alguna ocasión envio un fragmento. Es un pasaje que alude a un restaurante de lujo.

"El Sorensen, según me informó Antonio y ratifiqué en internet, pasaba por ser uno de restaurantes más chic en la ciudad en los últimos meses. Uno de esos locales de inmerecida y misteriosa buena fama cuya desaparición no les impide vivir muy bien varios años a costa de paletos y rezagados dispuestos a pagar un pico por pacer en el antiguo pesebre de los socialmente guapos. Por tan sólo mi sueldo de varios días podías morir de hambre ante un plato con un pegote de comida irreconocible adornado con hojitas de algún hierbajo aromático y un chorrito de salsa cuyos ingredientes recordaban a las pociones mágicas de las brujas de mi infancia. Antes, como entrante, podías mirar un dedal de espuma de rábano a las mil hojas, e incluso humedecer la lengua en él. En ciertos casos una gota podía alcanzar el garganchón. Luego desfallecías lánguida y elegantemente ante el segundo plato: unas bolitas de chicha de bicho raro -resecas se hubieran confundido con media docena de olivas negras- también adornadas con profusión de hojitas y plastitas de salsa de calabaza ilustrada que podías hartarte de perseguir por todo el plato hasta embadurnarlo como si hubieras celebrado las bodas de Camacho. A los postres, con el estómago únicamente relleno por la botellita de vino de precio quintuplicado con que habías engañado hasta entonces al gusanillo, podías tripear un reconfortante microhelado de chocolate caliente y, ya que te ibas a gastar tanta pasta en fenecer de inanición, celebrar el suicidio con un café al que rendía honores un desfile de terrones de azúcar de todas las texturas y colores cuya misión no era tanto edulcorar como prevenir hipoglucemias. Una copita de algo más caro que bueno pero, al menos, no perpetrado por el malvado cocinero responsable de tu desnutrición, era el adecuado colofón. Si cumplías el ritual, cuando, beodo, confundías los efectos del alcohol con los de la comida, con el café el camarero te servía unos dulces chiquitines, como a los monos se les recompensa con cacahuetes cuando hacen bien las cosas. Finalmente llegaba lo único abundante: la factura. Debía pagarse sin hacer preguntas, mostrando indiferencia para que el camarero no pudiera averiguar si el dolor por el dinero dilapidado era superior al ansia por saquear el frigorífico."

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 23 Sep 2007, 19:26

¿Alguien sería tan amable de decirme si puedo poner en este foro la dirección de "rapidshare" donde he puesto a "Manola" a disposición de quien la quiera?

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 25 Sep 2007, 19:56

Si no es que no, será que sí. Allá va:

http://rapidshare.com/files/57019526/MANOLA.pdf

Espero que os guste.

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 13 Oct 2007, 10:15

A ver: explicación de cómo se baja de Rapidshare:

1. Después de pulsar en el enlace, donde pone
select your download, se pulsa en FREE

2. Después sale un código de 4 números y/o letras que hay que introducir donde pone HERE (ese código varía de un acceso a otro y tiene como finalidad evitar descargas automatizadas).

3. Una vez introducido el código se pulsa DOWNLOAD VÍA….

4. Eliges dónde lo quieres guardar, y ya está.


Que lo disfrutéis.

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 22 Oct 2007, 23:12

Otro trocito más, a ver si alguien se anima: parte del relato de la primera cita del protagonista con una amiga de Manola:

Su aspecto me había sorprendido hasta el punto de considerar la invisibilidad una propiedad muy deseable, sino para ella, al menos para mí. La gente la miraba, embutida en unas horripilantes prendas de colorines que la hacían parecer aún más gruesa. Unan la quincalla colgada de brazos y cuello con la profusión de cazuelas en una ferretería e imagínenla moviendo mucho las manos y hablando en voz muy alta y mucho más aguda de lo que yo recordaba. Espeluznante, ¿verdad?

Hablaba sin cesar, reía nerviosamente emitiendo grititos chirriantes; sus ojos no estaban quietos ni un instante. Las mujeres, al entrar, la miraban como a una aparecida. La mayoría de los hombres no, vencidos por el reclamo del fútbol en el televisor del fondo.

Su incesante y atolondrado parloteo, su gesticulación gimnástica, sus ojos bailando como rabos de lagartija y el florido envase de su cuerpo fofo, embotaron mis sentidos provocando que, cada vez que bajaba la vista a la humildad blanca y silenciosa del plato, creyera cambiar de planeta.

Habló largo y tendido de su programa favorito, empezado a aquella misma hora. Lo estaba grabando en video, en una cinta de cuatro horas, porque con la de tres seguro que no llegaba. Hoy salía, me informó, el papá de una señorita a contar que a su hija la habían engañado: determinado individuo con el que iba a contraer matrimonio era un golfo redomado, un crápula pervertido, un indeseable marrano y un peligroso corruptor que, por si fuera poco, había osado beneficiarse a una indecentísima furcia al tiempo que hacía lo propio con su incauta hija, beatífica muchachita que con el dinero obtenido relatando al país entero las vicisitudes de un par de polvos tontos podía comprar cinco veces la totalidad de mi patrimonio. Mi acompañante se las prometía felicísimas. Después de los graznidos del papá habría que esperar la reacción del pérfido engañador de niñas tontas. Con un poco de suerte la burlada volvería a salir en televisión a matizar que no era tan ceporra como ocho millones de españoles habían llegado a pensar, lo que aprovecharía algún intrépido “periodista” para invitarla a estrenar el cerebro. Llegaría luego el turno a la tercera en discordia, cuyo aspecto de zorrón era tan previsible como la explicación de que en su cama sólo se metía quien ella quería, insectos al margen. Si la cosa conseguía mantener el interés de unos cuantos millones de seres sin nada mejor que hacer con su única vida, volvería a empezar repitiéndose hasta el infinito.

Inés Romero tomó mi aturdimiento por concentración e interés. Apenas terminaba una frase volvía a la carga con otra, más vehemente, atropellando a la anterior. Se excitó a medida que el trote de sus palabras se transformó en galope y, de pronto, en uno de esos extraños instantes en los que, sin razón aparente, los decibelios caen en los bares durante unos segundos, su voz se oyó hasta en los urinarios diciendo:

-...aunque a mí lo que de verdad me gustaba era “lo que necesitas es amor”.

Escuché alguna carcajada. Al divisar demasiados ojos en nosotros oculté los míos en las migajas achicharradas del rebozo de las dos croquetas transformadas en carne de mi carne. Inés no pareció darse cuenta. Comenzó a entrarme una prisa diarréica por esfumarme.

Hacía rato que el apetito se había volatilizado de mi estómago a pesar de la sensación de vacío causada por la expectación de la cita. Arrasé lo que quedaba de la jarra de cerveza que había hecho más llevadera la exhibición intelectual de Inés Romero. En cuanto estuvo dos minutos sin mirar de reojo la fuente de croquetas, pregunté:

-¿Nos vamos a tomar una copa?

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 23 Oct 2007, 17:40

Ayer se me olvidó decirlo: GRACIAS a todos los que se están descargando Manola de Rapidshare. Ya he perdido la cuenta de cuántos son. Para ser un e-book gratuito de un desconocido la verdad es que marcha de maravilla.

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 26 Oct 2007, 16:30

Otro pedacito más, para quienes aún no se la hayan bajado. Charly era un profesor de bailes de salón, alcohólico y estrábico, que en verano trabajaba de socorrista en una piscina. Muy normalito no es. Habla Charly:

"Pues sí. En verano estoy de socorrista en la piscina. Pero a ver si alguien se cree que socorrista puede ser cualquiera, ¿eh? Que hace falta un cursillo y todo el copón. Y luego la gente se cree que estás para que no se ahogue el personal, como si el público fuera tan gilipollas de irse ahogando por ahí a las primeras de cambio. Lo de los ahogados es lo fácil, porque o alguien pide socorro o los identificas rápido: son los que flotan tripa abajo. Y nadie se ahoga por no saber nadar. Es curioso, pero los que no saben nadar son los que menos se ahogan; porque no se meten al agua claro, y cuando lo hacen toman todas las precauciones: aún no se han mojado el dedo gordo del pie se agarran al borde con más fuerza de la que ha abrazado a la parienta en toda la vida. Alguno hay que cualquier día se echará a navegar con un flotador de los de cabeza de patito. ¿Os acordáis de ellos? La gente se ahoga porque le da un infarto o cualquier tontería en el agua y se quedan tiesos dentro del puchero. Si las piscinas fueran un plato de sopa ellos serían los tropezones. Pero bueno, todo esto es teoría. A mí nunca se me ha ahogado nadie. Lo que no se sabe es que en las piscinas hay más descalabrados que ahogados. Como todo dios va descalzo y está todo mojado se resbalan y se estozan la cáscara que da gusto. Además los niñatos son muy brutos y en las piscinas hay muchos. Saltan como gorilas y caen unos encima de otros. Un compañero me contó que no olvidará nunca el ruido que hicieron al chocar las calaveras de dos tontainas cuando uno de ellos se tiró en plan salvaje desde la orilla. Se quedaron los dos flotando más allá que acá y hubo que llevarlos al hospital sin saber en qué mundo estaban.

Lo más importante de mi trabajo, y eso nos los tiene repetido hasta la saciedad el concejal del asunto, es que no se nos muera nadie en las instalaciones, así que llevamos siempre encima el teléfono móvil por si hay que llamar corriendo a una ambulancia. Es mucho mejor que el accidentado se les muera a ellos, porque así no te comes el marrón.

Luego está lo de vigilar que la gente no haga lo que no debe. Pero eso es muy fácil. Yo lo que hago es echar un par de broncas por megafonía a las primeras de cambio. Todos piensan que soy un hijo de puta, pero luego van marcando el paso; a nadie le apetece que le echen una reprimenda en público y menos cuando va con la tripa al aire y todos los que lo rodean no tienen nada mejor que hacer que contemplarlo y descojonarse de él. Aún así lo que no tiene remedio es que la gente se mee en la piscina. ¡Si es que los ves venir! Ves un tío que lleva dos horas tumbado y dices: “este hipoputa ya debe tener ganas de mear”. Y no falla: al cuarto de hora ves que se levanta y se da un chapuzón. Nada un poquito y enseguida se queda quieto en el agua, como oteando el panorama. Es entonces cuando mea. Él y todos. Después sigue nadando, sale del agua y vuelta a empezar. Pero eso no da trabajo, así que me queda mucho tiempo para tocarme las bolas encaramado en una silla elevada desde la que se ve toda la piscina, que es tan grande que valdría para melonar. Eso es lo que más me mola: que me paguen por estar sentado poniéndome guapo tostándome el sol y mirando a las pibitas guapas sin que nadie se mosquee por hacerlo con prismáticos. ¡Y qué prismáticos, eh? ¡Que los paga el Ayuntamiento! ¡Si yo os contara la de cosas que he visto con ellos! Hay tías que parecen feas como demonios y luego, cuando las ves medio en pelotas, dices “¡joder!”. Porque al fin y al cabo todos los culos son iguales, ¿no? Dos cachos y una raja; todos los que no están fofos están para comérselos, ¿a que sí? Lo que pasa es que los tíos nos empeñamos en mirarle el careto a las tías no sé por qué, si luego es muy difícil correrse con los ojos abiertos, así que ¿qué más da cómo sea la chavala?

Eso de que todos los culos son iguales es más cierto que en el caso de las tetas. Sólo hay dos clases de culos. Los buenos y los fofos. Todos los que no son buenos son fofos. Dentro de éstos últimos están los culos intrínsicamente mantecosos, los flácidos y, en general, los grandes culos. Porque no hay un culo grande que no esté más o menos fofo. Con las tetas es diferente. Al menos hay cuatro clases de tetas. O más. Casi mejor voy a decir que hay seis. Seis, no. Siete. "

Londrio

Mensajepor Londrio » 14 Nov 2007, 21:46

La he dado a leer. Manola está triunfando Supermicio. Enhorabuena.

Supermicio

Blog

Mensajepor Supermicio » 18 Nov 2007, 20:36

Acabo de inaugurar el blod de Manola :shock:

http://manola.blogcindario.com/


A ver quién lo estrena.

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 08 Ene 2008, 21:47

Aquí no ha aparecido nadie comentando Manola, pero en otros foros sí. Cuelgo algunos mensajillos para ver si se anima alguien a decir algo:

Tiene puntos muy buenos, y es bastante amena de leer. Muy divertida.

La novela refleja, quizás, todo lo que vivimos diariamente. Y eso es genial: al final, como en Manola, la vida no es más que un montón de circunstancias que se te escapan. Que te llevan por donde no querías.

Y bueno, hay diálogos que no tienen desperdicio y he acabado riendo a carcajada limpia.


Hay bastantes más del mismo tenor :wink:

Supermicio

Mensajepor Supermicio » 10 Abr 2008, 19:29

Hace unos días que Manola superó el medio millar de descargas, en un proceso que desde que empezó no ha hecho más que acelerar y, de seguir así, puede alcanzar el millar en menos de un año (lo cual, por el "boca a boca", está muy bien, o al menos me lo parece).

Por si os interesa, se ha comentado bastante en el foro de "ábrete libro". Poniendo en Google "Manola" y "ábrete" se localiza enseguida.


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