La vida en conflicto permanente

JesRICART
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La vida en conflicto permanente

Mensajepor JesRICART » 11 Jun 2010, 13:13

La vida en conflicto permanente. JesRICART
He llegado a la conclusión que vivir en una sociedad como ésta uno se arriesga a vivir continuamente con problemas por “descuidos” ajenos o por ser víctima de desconsideraciones deliberadas. Para hacer un memorándum de lo más reciente: a mi compañera le birlaron la chaqueta de cuero con el llavero de casa de la cesta de su moto eléctrica mientras estaba montada leyendo, el operario de Mapfre que ha venido por dos veces para pintar el techo del vestíbulo de la escalera donde vino a hacer una reparación lo ha dejado mal pintado, habrá que llamarlo para que vuelva (como curiosidad estaría dispuesto a exigir que viniera hasta un centenar de veces para dejarlo correctamente con este tipo de reparación u otra mal terminada). El operario que acaba de instalar el toldo del vecino no ha tomado las medidas para que todo el polvo producido por su taladre ensucie las plantas de nuestro patio. ¿sigo? El coche comprado a un concesionario de Peugeot, un 306, hace unos 8 años y 140mil kms, se le ha roto la cadena de transmisión con daños tales cuya reparación está tasada en 2500euros (por este precio se consiguen buenos coches de ocasión usados con unos 50mil kms) y es que los objetos del mercado se hacen para no durar. La impresora ML-1630 ha dejado de funcionar sin haber impreso en total en los meses que la tenemos más de 20 páginas, el adaptador TDT ha dejado de funcionar después de unos días de usarlo. El ordenador clónico que compré antes de cumplir su primer año empezó a hacer un ruido incompatible con el trabajo intelectual que por suerte desapareció del mismo modo en que se instaló.
No quiero seguir porque me frustro aun mas. Solo cito lo más reciente, lo de estos días. Tengo tan asumida la condición de víctima que ir a comprar algo sé que me arriesgo a una alta probabilidad de que me timen. El timo no es directo ni intencional es la consecuencia lógica de una estructura de mercado basada en la impostura y la falsedad. Las cosas no se fabrican para durar sino para aparentar o para cumplir con las necesidades de una temporada breve. No se deja que la gente elija el cambio de sus cosas sino que se la empuja a que lo haga porque las cosas no se fabrican para durar. Nuevas leyes de garantía vienen a regular el fraude productivo y comercial. Se habla de dos años. Cuando llevé una cámara digital que dejo de funcionar a los pocos días al estable cimiento donde la compré (un Marjane) no quisieron saber nada de su sustitución alegando que había recibido un golpe, lo mismo les decían a los anteriores reclamantes por otro producto.
Psicológicamente nos conviene creer que aquello que compramos va a funcionar y a comportarse de acuerdo a lo que dice su prospecto o su promoción. Nos resistimos a pensar que comprar o contratar una cosa sea una de las variables del atraco moderno. El consumista necesita segurizantes y hace del objeto que consume el fetiche que le va a resolver sus problemas de la vida.
La condición de victimidad es múltiple, Hasta ahora he referido la de la víctima comercial, pero la victimidad es mucho más complejo: la de súbdito que paga impuestos sin derecho a la participación directa en el negociado de sus presupuestos (los de estado, los de región y los de la localidad). Venimos pagando impuestos (unos muy directos por el devengo de nuestros ingresos y nuestros intereses bancarios que van directamente a engrosar las arcas del estado y otros indirectos que no abaratan precisamente la vida) según los cuales se puede asegurar que no hay prácticamente transacción social en la vida que escape de ellos. Cada ciudadano/a es un/a contribuyente obligada y hay una lógica que explica esto: todo el mundo tiene que contribuir al maqueamiento urbano y a los equipamientos colectivos. De hacerlo como aportación voluntaria la realidad seria aún más injusta: unos colaborarían y otros no y probablemente las necesidades económicas generadas no se cubrieran a tiempo.la discusión no es tanto la de la contribución al espacio comunitario compartido (calles, red viaria del país, playas, estadios, polideportivos, transportes colectivos, parques etc) como la de estar a merced de lo que gestores sin escrúpulos o cuando menos incompetentes hacen con las contribuciones. Hay calles que ven pasar las décadas sin que parte del presupuesto sea dedicado a reparaciones pendientes (aceras, reposiciones arbóreas, alumbrado o suciedad…) que llevan tiempo apuntadas en una lita burocrática y mucho más recordadas en el deseo popular de los más implicados. La denominación de tesoro público dejó de ser la expresión adecuada cuando son minorías administrativas las que planean reformas urbanísticas sin reformas estructurales previas en la propia concepción de la gestión. Sabemos que una parte considerable de los impuestos están dedicados a pagar intereses bancarios por esa práctica (antiética aunque legal) que siguen los ayuntamientos y las administraciones en general endeudándose. El itinerario dramático no termina en esa condición de víctima del estado, la victimización ha empezado en el perfil de cada individuo mucho antes: en su condición de empleado contratado más por sus plusvalías que por una relación equilibrada entre trabajo y producto. El sometimiento a las necesidades del mercado sustitutorias de las necesidades reales para la vida de calidad ha convertido al obrero manual y al empleado en general en un títere de la contratación que acepta para vivir. En sí mismo no es el trabajo lo que victimiza sino una función laboral que prioriza el resultado económico a la función en sí. No hay salario que pueda justificar un trabajo mal hecho. Uno de los problemas de la clase obrera sistemáticamente silenciado es el de la crisis profesional que operario a operario se reproduce cuando saben que dejan cosas sin arreglar, dan el visto bueno de salir a productos para rodar o circular sin que estén realmente asegurados. Debería haber una ley –de hecho hay una ética- por encima de las ordenes y de las prisas. Nadie en su trabajo debería aceptar ir a ritmos no humanos para complacer a la dirección de su empresa. La víctima del empleo pone las bases para las patologías por las que su cuerpo le recordará que todo el trabajo hecho en las peores condiciones y todos los salarios ganados no le compensarán un final de vida poco feliz y con pérdida de lo esencial: estar a gusto uno consigo mismo.
Esa triple victimidad anda sobrada para no dejar escapar a nadie de un altercado u otro. Para vivir consecuentemente y bien se tendría que tomar mucha distancia del espacio social lo cual es una tremenda contradicción. Necesitamos a los demás para construir una sociedad comunitaria robusta, pacífica y feliz, pero resulta que el otro, el otro inmediato (no ya el otro nominal pero también un tanto fantasmático que conspira para envenenar al mundo o que ha llevado al caos a la economía mundial además de armar a los ejércitos para que se sigan matando) es el principal adversario para esa reconstrucción social. Sí, necesitamos una nueva sociedad pero sin los habitantes que están destruyendo ésta (¿dónde meterlos puesto que se trata de una mayoría abominable? ¿En una estructura artificial dejada en el cosmos que pueda producir sus propios alimentos y con un programa para que no volviera a pasar nunca más por la tierra? Esa ficción se me hace menos imposible que la tesis de la reeducación). La existencia no es llana dijo Arturo Graf, es un viaje con altibajos en la que hay que contemplar –añado- la nómina de quienes ya no van a remontar nunca sus situaciones por la total falta de interés en el futuro y ansias de superación.
La triple condición de victimidad trae la constante de las interacciones con los demás. Los demás es una amalgama de desconocidos con los que a menudo tenemos tratos puntuales sin más vocablos que los estrictamente necesarios para gestionar una transacción (un acto burocrático, uno de compra o uno productivo). Añadir alguna frase divertida para ridiculizar la situación no alterará el motivo principal del contacto. Son demasiadas las transacciones por las que hay razones de arrepentimiento. Una defensa auto psíquica consiste en ignorar inconscientemente la proporción estadística de los errores de los que se es víctima tanto como de los errores cometidos con los que se victimiza a otros.
Los esfuerzos por modificar la sociedad chocan con una realidad cotidiana compleja de conflicto renovado con la inmediatez. Elegir vivir rodeado de gente es una de las temeridades mayores. De tanto en tanto encuentro quien ha llegado a la misma conclusión: no querer tener ninguna clase de vecinos. Un vecino es un problema potencial y si no lo es significa que todavía no le ha dado tiempo de constituirse como tal. Claro que el vecino potencialmente peligroso para ti puede considerar que tú lo eres para él. En una imaginaria ciudad re planificada las casas donde vivir estarían separadas las unas de las otras al menos por un espacio de jardín por los cuatro lados. Las plantas amortiguarían posibles conflictos. Esto sería individualista sin duda alguna, pero el individualismo entre vecinos contiguos de rellano puede ser mucho mayor. Las apologías de egoísmo no paran de circular y sin duda querer poner distancia entre el yo y un foco de conflicto o de colisión potencial en la figura del vecino inmediato también lo es. Hay demasiada prisa por el yo-conmigo mismo como para rescatar otra noción de individuación más solidaria y empática, más creativa y armoniosa. Lao Tsé dijo que el hombre corriente al emprender una cosa la echaba a perder al tener prisa por terminal, el hombre es finalístico en lugar de procesual. Se prioriza la agenda y el expediente al hecho en sí, lo formal a lo esencial, la imagen a la función. El problema es que las cosas quedan mal hechas y la suciedad resultante es dejada para otros. Las cabezas de avestruces no miran para atrás para no advertir lo que han dejado a su paso. Schopenhauer lo dijo muy claro señalando la vida como una guerra sin tregua en la que se muere con las armas en la mano. Tendemos a pensar con las noticias reportadas a diario (no todas desde luego, todas vendría a aumentar la cuota de dramaticidad) que el crimen está del lado de alguien lejano y desconocido, que las grandes responsabilidades están en manos de seres ocultos y abyectos hechos con ácido sulfúrico y nacidos para el mal pero lo cierto es que la potencialidad para los errores y no solo para la negligencia despistada es de lo que estamos rodeados y que la coexistencia con el crimen reconsolida una psique humana menos segura de sí misma y más dada a la infelicidad.
Habría que consultar para todo y asumir los problemas personales como problemas de la sociedad, algo que no se hace ni se quiere ni se va a hacer en aras al derecho a la privacidad. Se pone el énfasis en las cuestiones del poder político ignorando la responsabilidad individual de cada cual en su cuota de poder personal. Lo que es peor, se presupone que liquidando a los hacedores de los grandes males (desde los que siguen invadiendo Afganistán a los de la British Petroleum que han ocasionado desde abril del 2010 la peor catástrofe ecológica jamás contada) los sustitutos al cargo de estados y petroleras lo van a hacer mejor. Un proverbio alemán menciona que el todopoderoso dio las nueces pero que no las casca. La humanidad tiene todo (bueno, lo tenía) en su haber, solo tenía que gestionarlo adecuadamente. Teníamos el paraíso y lo hemos perdido pero no por comer del fruto prohibido de un dios perverso y con guasa sino por comernos los unos a los otros malbaratando las energías de todos.
En esa consulta por todo que recomendaba Madame Swetchine también decía no para seguirlo todo pero sí para tener iluminación suficiente. El mundo, generaciones enteras, viven de espaldas a sus propios recursos. La patología peor no es la de los virus físicos que matan sino la de la indiferencia total, la de la ignorancia recíproca, la del vivir sin apostar por el ser humano como solución. Para escapar, al menos mentalmente, a eso necesitamos creer en un gran cambio general. Cada década se oye decir lo mismo: las condiciones están maduradas para el gran cambio, pero ese gran cambio no se da, y en cuanto hay propuestas, antes de constituirse en decretos-ley, para modificaciones serias la resistencia al cambio es monumental. La estirpe humana demuestra lo inmovilista que es en los billones de hábitos cotidianos. Por suerte concienciar todo esto debería dar suficientes opciones para vivir mejor reduciendo la cuota de fatalidad en los tres tipos de victimidad mencionados, la conclusión es que para reducirla hay que reducir también las transacciones humanas y eso choca con una pulsión vital, la de la mezcla, la de buscar el grupo. Al humano le falta mucho de aprender del gato y de otras figuras animales más autosuficientes y reservadas. Como premio el cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida, que dijera Noel Clarasó para seguir viendo la película hasta el final aunque no nos engañemos el final lleva tiempo escrito. Verlo así supone estar al tanto de todas las variables que quedan por vivir, pues sí, en gran parte son predecibles y al contar con ellas cuando se las vive no son sino una puesta en escena de lo que fuera tanto tiempo anunciado.

Paloma
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Mensajepor Paloma » 11 Jun 2010, 15:55

muy buen post. Muy interesante, y muy bien escrito.

JesRICART
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pre-publicacion y re-publicacion de las mismas notas

Mensajepor JesRICART » 22 Oct 2012, 12:29

Efectivamente, notas de debate, mini-infos, notas de campo u observaciones que prepublico como notas breves en distintos espacios (como puede ser en Facebook) puedo reunirlas como si se tratara de un artículo con varios subpuntos y re-publicarlas enteras en otro soporte (como ha podido ser en el foro de el Periodista Digital). Eso descarta que los textos recompuestos aquí sean una copia de los otros, simplemente son un traslado con alguna modificación formal. Basta comparar el nombre del autor para inferir que se trata de la misma persona (yo diria que JesRICART y Jes Ricart Mo-mi nombre en Facebook-, se parecen mucho verdad). Me resulta sumamente interesante la observación que me ha hecho alguien acerca de que lo leido en un foro ya ha sido leído en otro porque eso me hará tener más en cuenta el detalle nominal a pesar de que un autor está en su derecho de usar pseudónimos y heteronimos a parte de su nombre con un solo apellido o con dos, con abreviaturas o entero). Decir, que no, no necesito copiar a nadie, ni siquiera a mi mismo, ya que a pemundo me resulta más ra´pido y práctico rehacer temas rehaciendo desde la primera linea textos que no buscarlos ahí donde los tenga en la red o en la memoria de mi ordenador para re-exponerlos. El hecho de que unas notas aparecidas en un soporte sean reconocidas en otro soporte por un mismo autor me satisface, lástima que quien haya hecho esta detección no haya cotejado los dos nombres de autor para advertir que se trata de la misma persona. Estoy completamente de acuerdo que nadie tiene que tomar originales de nadie haciendolos pasar por propios.

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Fernando
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Re: La vida en conflicto permanente

Mensajepor Fernando » 26 Oct 2012, 07:28

JesRicart: Te compadezco; eres un idealista y, los idealistas habéis venido a este mundo a sufrir. Si te quejas de la sociedad de un país como España, situado en un continente como Europa, en el actual siglo XXI, ¿qué sociedad, de qué país, de qué continente, en qué siglo, dispone/disponía de mejores servicios y gobernantes? ¿Crees que los africanos, sudamericanos, asiáticos, etc. viven mejor?

Una cosa es quejarse de ciertos problemas (yo también me quejo), y otra quejarse de la sociedad en general. Por otra parte, la principal culpa de que los productos disminuyan de calidad, es de los propios consumidores, que les gusta:

_Comprar productos de países emergentes por ser más baratos
_Comprar en las tiendas de todo a 100
_Comprar en los mercadillos
_Comprar marcas "Blancas" en los supermercados
_Cambiar de aparatos y ropa porque se han pasado de moda, aunque estén seminuevos
_Cambiar la cocina o el baño porque les da envidia que lo haya hecho la vecina
_Cambiar de coche con frecuencia, para presumir

Y lo mismo podemos decir respecto de nuestros dirigentes; la culpa es de los ciudadanos, por no castigar como se merecen a los políticos sinvergüenzas.

Pero tanto en el problema de la calidad de los productos como en la calidad de la clase dirigente, se ve que no estamos muy descontentos cuando nada hacemos por invertir la tendencia. Ya sabes el dicho: "Sarna con gusto no pica"

Etc. Etc. Etc.

En definitiva: lo que quiero decir es que debemos mojarnos y, en lugar de quejarnos de manera generalista pongamos nombre y apellidos a los productos/políticos más "defectuosos", según la opinión de cada cual. Por ejemplo: yo no compro productos chinos ni de marcas blancas. Yo no voto a personajes como nacionalistas y zapateristas. Y si Rajoy no cambia...tampoco a Rajoyistas.

*
"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).

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Re: La vida en conflicto permanente

Mensajepor JesRICART » 10 Ene 2013, 23:12

La disposicion idealista está condenada al fracaso, los idealismos de todas las époicas fracasaron coyunturalmente y arrojaron multitud de mártires, pero ¿que hubiera sido de la historia a no ser por ellos?¿qué seria también de nuestra actualidad sin gente que pretendió utopias aunque siguan lejos de nuestro alcance y que con toda seguridad no serán alcanzadas al menos en este siglo? El idealismo es expectativismo extricto: cuenta con hipotesis de futuro lo que no es garantizado por las certezas del pasado. Lo que mejor tiene es el empeño en poder escribir el futuro de una manera alternativa a como fue escrito el pasado.
Cada idealista , a su turno, toma nota de las compasiones recibidas (a veces con admiración y otras con toques de desprecio) porque inevitablemente es un reo a estrellarse. Preferira recibir comprensiones o cuando menos empatías, pero ¿como empatizar con alguien que sigue creyendo en futuribles desprendidos más de los deseos que no de los analisis rigurosos de realidad? Los idealistas llegamos a un mundo descomplaciente en el que no nos adaptamos y quisimos cambiarlo sin advertir que el ,mundo tenia poderosas inervcias fraguadas con millones de años antes de que llegáramos y eso iba a ser muy duro de sostener. Inevitablemente chocamos contra muros limitantes y represiones de todo tipo aunque ninguna fuerza bruta nos derrotó. Lo que sí terminaria por derrotarnos seria nuestra propia autocensura lo cual nos recolocaba en un rol comparativamente peor: la de ser exidealistas. Un exidealista no sufre menos que un idealista aunque encuentra recursos para ironizarlos todo y advertir desenlaces de politicas de paises con décdas anticipadas. El exidealsita es el que te saluda volviendo cuando tú vas pero no te quita la ilusión de ese ir, alguien distinto del realista que sí te impedirá el derecho a tu sueño u utopía.
Pero ya no hay un u-topos al que ir, nunca lo hubo (o si se describió uno fue un relato de envidia de la sensualidad nativa de una tribalidad desonocida por los encorsetados europeos) sino eco-topos que construir en nuestras propias coordenadas ¿como? Cambiando de actitudes y habitos de consumos, generando contextos concretos de interacciones dinámicas y cooperativas entre quienes estan por otro diseño de la dignidad humana. Eso sigue siendo un ideal solo que en manos de cada exidealista no cuenta tantpo en los demás para cumplirlo como exigiendoselo a si mismo como compromiso endopersonal e intransferible.
La sociedad es el gran teatro de las performances de todos los individuos co-creando una gran realidad que luego les aplasta. De nada sirven las critivcas generales sino se actúa en consecuencia en lo particular, en lo cotidiano, en lo doméstico. Tampoco sirve de mucho seguir denunciando la estafa del sistema (incluso enlistando nombres de los malfactores, cosa que hacemos) sin implementar una nueva metodologia en los actos de compra que son elecciones cotidianas concretas asi como en los avtos politicas que son elecciones estratégicas puntuales.

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Fernando
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Re: La vida en conflicto permanente

Mensajepor Fernando » 11 Ene 2013, 14:31

Ante todo, feliz año.

No tengo nada en contra de los idealistas, entre otras cosas porque casi todos (supongo), hemos sido idealistas de jóvenes y, en mayor o menor medida seguimos siéndolo en alguna ocasión. El problema está si se cae en el error de anteponerlo a la realidad, por lo que conviene contrarrestarlo con pragmatismo, cuando no hay forma de avanzar.

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Re: La vida en conflicto permanente

Mensajepor JesRICART » 23 Ene 2013, 13:41

idem, feliz año, y feliz siglo
Yo sí tengo algo en contra del idealismo cuando se extiende, a sabiendas que la mejor parte de sus ideales no se alcanzará y a pesar de eso se siguen proponiendo. Tal extensión no está siempre de las mismas manos. Podríamos decir que los roles idealistas se van heredando de generación en generación y pasándonoslos unas personas a otras conforme los exidealistas ingresamos o reingresamos en el redil del realismo. Ese comportamiento no es opcional. Mientras el idealista cree en lo que cree está viendo el posibilismo de sus ideas incluso en el cortoplacismo de unos pocos años dedicados a la lucha por sus ideales. Su entusiasmo (no exento de ideación y fantasía) lo transmite al círculo de su influencia. El embrujo del sueño de la utopía moviliza corazones, actos y energía. El exidealista que va encontrándose con distintas hornadas de generaciones idealitas las deja pasar permitiendo que vivan sus propias experiencias para que lleguen a sus propias conclusiones sabiendo que no les puede educar anticipándole las suyas a las que ya llegara con anterioridad. Cada generación necesita crear su plantel de héroes y su reversión especifica y de época de los ideales tradicionales, pretendiendo creer que son distintos cuando no pasan de cambiar las maneras de formularlos.
La cuestión es esta: ni los exidealistas podemos advertir de los caminos que consideramos erróneos que van en pos de zanahorias ideológicas no alcanzable ni los idealistas saben mientras aún lo son que después de una parte considerable de sus biografías dedicados a sus espejismos deberán replantear sus perspectivas y reorganizar sus energías.
Ambos roles son necesarios. Sin el romanticismo perspectivista infundado no se fundaría nada nuevo y sin el exidealismo refundando un neo-realismo no se contrabalancearía los excesos de incongruencia de aquél. A efectos prácticos y en la especulación artística cotidiana, el idealismo sirve para soñar despiertos y para reactivar neuronas y pasiones haciéndote crear que estás participando del alumbramiento de algo nuevo, y el neo-realismo para sobrevivir en sociedad sin aclimatarse a sus errores ni doblegarse a sus chantajes y crímenes, construyendo una especie de realidad aparte.


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