LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO

Adolfodoq
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LA EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO

Mensajepor Adolfodoq » 26 Mar 2011, 10:26

La evolución del pensamiento
Una ley, ya lo dijimos, rige la evolución del pensamiento, como la evolución física de los seres y de los
mundos; la comprensión del Universo se desenvuelve con los progresos del espíritu humano.
Esa comprensión general del Universo y de la vida fue expresada de mil maneras, bajo mil formas diferentes
en el pasado. Ella lo es hoy en otros términos más amplios, y lo será siempre con más amplitud, a medida que la
Humanidad vaya subiendo los escalones de su ascensión.
La Ciencia ve ensancharse, sin cesar, su campo de exploración. Todos los días, con auxilio de sus poderosos
instrumentos de observación y análisis, descubre nuevos aspectos de la materia, de la fuerza y de la vida; más, lo
que esos instrumentos verifican, desde hace ya mucho tiempo que el espíritu lo discerniera, porque el vuelo del
pensamiento precede siempre y excede los medios de acción de la ciencia positiva. Los instrumentos nada serían sin
la inteligencia, sin la voluntad que los dirige.
La Ciencia es incierta y mutable, se renueva sin cesar. Sus métodos, teorías y cálculos, construidos con gran
costo, se desmoronan ante una observación más atenta o una inducción más profunda, para dar lugar a nuevas
teorías, que no tendrán mayor estabilidad 8. La teoría del átomo indivisible, por ejemplo, que, hace dos mil años,
servía de base La Física y a la Química, es actualmente calificada como hipótesis y pura novela por nuestros
químicos más eminentes.
Cuantas decepciones análogas no han demostrado en el pasado la debilidad del espíritu científico, que solo
llegará a la realidad cuando se eleve por encima del espejismo de los hechos materiales para estudiar las causas y
las leyes!
De esa manera fue que la Ciencia pudo determinar los principios inmutables de la Lógica y de las
matemáticas. No sucede lo mismo en los otros campos de investigación. La mayor parte de las veces, el sabio lleva
hacia ellos sus preconceptos, tendencias, prácticas rutinarias, todos los elementos de una individualidad estrecha,
como se puede verificar en el dominio de los estudios psíquicos, principalmente en Francia, donde hasta ahora pocos
sabios hubieron lo bastante corajudos y suficientemente ilustrados para seguir la estrada ya ampliamente trazada
por las más ilustres inteligencias de otras naciones.
No obstante, el espíritu humano avanza paso a paso en el conocimiento del ser y del Universo; nuestro saber,
respecto a la fuerza y a la materia, se modifica día a día; la individualidad humana se revela con aspectos
inesperados. A la vista de tantos fenómenos verificados experimentalmente, en presencia de los testimonios que de
todas partes se acumulan 9, ningún espíritu perspicaz puede continuar negando la realidad de la otra vida,
esquivándose a las consecuencias y a las responsabilidades que ella acarrea.
Lo que decimos de la Ciencia se podría, igualmente, decir de las filosofías y de las religiones que se han
sucedido a través de los siglos. Constituyen ellas otros tantos estadios o trechos recorridos por la Humanidad, aún
infantil, elevándose a planos espirituales cada vez más vastos y que se ligan entre sí. En su encadenamiento, esas
creencias diversas nos aparecen como el desarrollo gradual del ideal divino, que el pensamiento refleja, más brillo y
pureza cuanto más delicado y perfecto se vuelve.
Es esa la razón por que las creencias y los conocimientos de un tiempo o de un medio parecen, para el
tiempo o el medio donde reinan, la representación de la verdad, tal cual la pueden alcanzar y comprender los
hombres de esa época, hasta que el desenvolvimiento de sus facultades y conciencias los torne capaces de percibir
una forma más elevada, una radiación más intensa de esa verdad.
Desde ese punto de vista, el mismo hechicerismo, a pesar de sus ritos sangrientos, tiene una explicación. Es
el primer balbucear del alma infantil, ensayándose para deletrear el lenguaje divino y fijando, en trazos groseros,
en formas apropiadas a su estado mental, la concepción vaga, confusa, rudimentaria de un mundo superior.
El Paganismo representa una concepción más elevada, aunque más antropomórfica. En los dioses son
semejantes a los hombres, tienen todas sus pasiones, todas sus flaquezas; mas, ya la noción del ideal se perfecciona
con la del bien. Un rayo de Belleza Eterna viene a fecundar las civilizaciones en la cuna.
Después viene la idea cristiana, esencialmente hecha de sacrificio y abnegación. El paganismo griego era la
religión de la Naturaleza radiante; El Cristianismo es la de la Humanidad sufridora - religión de las catacumbas, de
8 El Profesor Ch. Richet así lo reconoce: "La ciencia nunca dejó de ser una serie de errores y aproximaciones, elevándose
constantemente para constantemente caer con rapidez tanto mayor cuanto más elevado es su grado de adelantamiento." (Anales de
las Cienclas Psíquicas, enero, 1905, pag. 15.)
9 Ver mi obra En lo Invisible - "Espiritismo y Mediunidad", passim.
las criptas y de los túmulos, nacida en la persecución y en el dolor, conservando el cuño de su origen. Reacción
necesaria contra al sensualidad pagana, ella se tornaría, por su misma exageración, impotente para vencerla, porque,
con el escepticismo, la sensualidad renacerá.
El Cristianismo, en su origen, debe ser considerado como el mayor esfuerzo tentado por el mundo invisible
para comunicarse ostensivamente con nuestra Humanidad. Y, según la expresión de F. Myers, "el primer mensaje
autentico del Más Allá". Ya las religiones paganas eran ricas en fenómenos ocultos de todas clases y de hechos de
adivinación; pero la resurrección, o sea, las apariciones de Cristo, materializado, después de haber muerto,
constituyen la más poderosa manifestación de la que los hombres han sido testigos. Fue la señal de la entrada en
escena del mundo de los Espíritus, entrada, que, en los primeros tiempos cristianos, se produjo de mil maneras.
Dijimos en otra parte 10 como y por que poco a poco fue descendiendo de nuevo el velo del Más Allá y el silencio se
hizo, salvo para algunos privilegiados: - videntes, extáticos, profetas.
Asistimos hoy a un nuevo reflorecimiento del mundo invisible en la Historia. Las manifestaciones del Más
Allá, de pasajeras y aisladas, tienden a convertirse en permanentes y universales. Entre los dos mundos se abre un
camino, al principio simple atajo, estrecha senda, más que se ensancha, mejora poco a poco y que se tornará una
autopista ancha y segura. El Cristianismo tuvo como punto de partida fenómenos de naturaleza semejante a los que
se verifican en nuestros días, en el dominio de las ciencias psíquicas. Es por esos hechos que se revelan la influencia
y la acción de un mundo espiritual, verdadera morada y patria eterna de las almas. Por medio de ellos se rasga un
claro azul en la vida infinita. Va a renacer la esperanza en los corazones angustiados y la Humanidad va a
reconciliarse con la muerte.
*
Las religiones han contribuido poderosamente para la educación humana; han opuesto un freno a las pasiones
violentas, la barbarie de las edades de hierro, y gravado fuertemente la noción moral en lo íntimo de las conciencias.
La estética religiosa creó obras-primas en todos los dominios; tuvo parte activa en la revelación del arte y
de la belleza que prosigue por los siglos venideros. El arte griego creara maravillas; el arte cristiano alcanzó lo
sublime en las catedrales góticas, que se yerguen, como Biblias de piedra, bajo el cielo, con sus altaneras torres
esculpidas, sus naves imponentes, llenas de vibraciones de los órganos y de los cantos sagrados, sus altas ojivas, de
donde la luz baja en ondas y se derrama por los frescos y por las estatuas; su papel está por terminar, visto que,
actualmente, o se reproduce a sí misma o, exhausta, entra en pachorra.
El error religioso y, principalmente, el error católico, no pertenece al orden estético, que no engaña; es de
orden lógico. Consiste en encerrar la Religión en dogmas estrechos, en moldes rígidos. Cuando el movimiento es la
propia ley de la vida, el Catolicismo inmovilizó el pensamiento, en vez de provocarle el vuelo.
Está en la naturaleza del hombre agotar todas las formas de una idea, ir hasta los extremos, antes de
proseguir el curso normal de su evolución. Cada verdad religiosa, afirmada por un innovador, se debilita y altera con
el tiempo, por ser casi siempre incapaces los discípulos de mantenerse a la altura a la que el Maestro los atrajera.
Desde ese momento, la doctrina se torna una fuente de abusos y provoca poco a poco un movimiento
contrario, en el sentido del escepticismo y de la negación. A la fe ciega sucede la incredulidad, el Materialismo hace
su obra y solamente cuando él muestra toda su impotencia en el orden social es que se torna posible una renovación
idealista.
Corrientes diversas – judia, helénica, gnóstica, se mezclan y se chocan, desde los primeros tiempos del
Cristianismo, en el camino de la religión naciente; se declaran cismas. Se suceden rupturas, conflictos, en medio de
los cuales el pensamiento de Cristo se va poco a poco velando y oscureciendo.
Mostramos 11 cuales las alteraciones, las acomodaciones sucesivas de que fue objeto la doctrina cristiana en
la sucesión de los tiempos. El verdadero Cristianismo era una ley de amor y libertad, las iglesias hicieron de él una
ley de temor y esclavitud. De ahí que se apartaran gradualmente de la iglesia los pensadores; de ahí el
debilitamiento del espíritu religioso en nuestro país.
Con la perturbación que invadió los espíritus y las conciencias, el Materialismo ganó terreno. Su moral, que
pretende foros de ciencia, que proclama la necesidad de la lucha por la vida, la desaparición de los débiles y la
selección de los fuertes, reina hoy, casi como soberana, tanto en la vida pública, cuanto en la vida privada. Todas las
actividades se aplican a la conquista del bienestar y de los goces físicos. Por falta de preparación moral y de
disciplina, el alma francesa pierde sus energías; se insinúan por todas partes el malestar y la discordia, en la familia
10 Ver Cristianismo y Espiritismo, Cap V.
11 Ver Cristianismo y Espiritismo. (1ª parte, passim).
y en la nación. Es, decíamos, un período de crisis. No obstante las apariencias, nada muere; todo se transforma y
renueva. La duda, que asedia las almas en nuestra época, prepara el camino para las convicciones de mañana, para la
fe inteligente e iluminada, que ha de reinar en el futuro y extenderse a todos los pueblos, a todas las razas.
Ya que todavía nueva y dividida por las necesidades de territorio, de distancia, de clima, la Humanidad
comenzó a tener conciencia de sí misma. Por encima y fuera de los antagonismos políticos y religiosos, se
constituyen agrupaciones de inteligencias. Hombres preocupados con los mismos problemas, aguijoneados por los
mismos cuidados, inspirados por lo Invisible, trabajan en una obra común y buscan las mismas soluciones. Poco a poco
van apareciendo, fortificándose, aumentando, los elementos de una ciencia psicológica y de una creencia universales.
Un gran número de testigos imparciales ve en eso el preludio de un movimiento del pensamiento, tendiendo a
abarcar todas las sociedades de la Tierra. 12
La idea religiosa acaba de recorrer su ciclo inferior y se van diseñando los planes de una espiritualidad más
elevada. Puede decirse que la Religión es el esfuerzo de la Humanidad para comunicarse con la Esencia eterna y
divina.
Es esa la razón por que habrá siempre religiones y cultos, cada vez más liberales y de acuerdo a las leyes
superiores de la Estética, que son la expresión de la armonía Universal. Lo Bello, en sus reglas más elevadas, es una
ley divina y sus manifestaciones en relación con la idea de Dios revestirán forzosamente un carácter religioso.
En la proporción que el pensamiento se va perfeccionando, misioneros de todas las órdenes vienen a
provocar la renovación religiosa en el seno de las Humanidades. Asistimos al preludio de una de esas renovaciones,
mayor y más profunda que las precedentes. Ya no tienen solamente hombres por mandatarios e intérpretes, lo que
tornaría a la nueva dispensación tan precaria como las otras. Son los Espíritus inspiradores, los genios del Espacio,
que ejercen al mismo tiempo su acción en toda la superficie del Globo y en todos los dominios del pensamiento.
Sobre todos los puntos aparece un nuevo espiritualismo.
Inmediatamente surge la pregunta: "¿Qué eres tu, ciencia o religión? Espíritus de pocas luces, ¿creéis
entonces que el pensamiento ha de seguir eternamente os caminos abiertos por el pasado?"
Hasta aquí todos los dominios intelectuales han estado separados unos de otros, cercados de barreras, de
murallas - la Ciencia de un lado, la Religión del otro. La Filosofía y la Metafísica están erizadas de zarzas
impenetrables. Cuando todo es simple, basto y profundo en el dominio del alma como en el del Universo, el espíritu
de sistema todo complicó, apocó dividió. La Religión fue emparedada en el sombrío ergástulo de los dogmas y de los
misterios; a Ciencia fue enclaustrada en las más bajas camadas de la Materia. No es esa la verdadera religión, ni la
verdadera ciencia. Bastará que nos elevemos por encima de esas clasificaciones arbitrarias para comprender que
todo se concilia y reconcilia en una visión más elevada.
Nuestra Ciencia, tan elemental, cuando se entrega al estudio del espacio y de los mundos, ¿No provoca,
desde luego e inmediatamente, un sentimiento de entusiasmo, de admiración casi religioso? leed las obras de los
grandes astrónomos, de los matemáticos de genio. Os dirán que el Universo es un prodigio de sabiduría, de armonía,
de belleza, y que ya en la penetración de las leyes superiores se realiza la unión de la Ciencia, del Arte y de la
Religión, por la visión de Dios en su obra. Llegado a esas alturas, el estudio se convierte en contemplación y el
pensamiento en oración!.
El Espiritualismo moderno va a acentuar, desarrollar esa tendencia, darle un sentido más claro y más
riguroso. Por el lado experimental, todavía no es más que una ciencia; por el objetivo de sus investigaciones, penetra
en las profundidades invisibles y se eleva hasta los manantiales eternos, donde dimanan toda la fuerza y toda la
vida. De esa manera une al hombre al Poder Divino y se torna una doctrina, una filosofía religiosa.
Y, además de eso, el lazo que reúne dos Humanidades. Por él, los Espíritus prisioneros en la carne y los que
están libres llaman y se responden unos a otros. Entre ellos se establece una verdadera comunión.
Cumple, pues, no ver en el una religión, en el sentido restricto, en el sentido actual de esa palabra. Las
religiones de nuestro tiempo quieren dogmas y sacerdotes y la doctrina nueva no los necesita; está patente para
todos los investigadores. El espíritu de libre crítica, examen y verificación presiden sus investigaciones. Los
dogmas y los sacerdotes son necesarios y lo serán por mucho tiempo todavía a las almas jóvenes y tímidas, que
todos los días entran al círculo de la vida terrestre y no se pueden regir por sí mismas, ni analizar sus necesidades y
sensaciones.
O Espiritualismo moderno se dirige principalmente a las almas desarrolladas, a los espíritus libres y
emancipados, que quieren por si mismos encontrar la solución de los grandes problemas y la fórmula de su Credo.
Les ofrece una concepción, una interpretación de las verdades y de las leyes universales basadas en la experiencia,
en la razón y en las enseñanzas de los Espíritus. Acrecentad a eso la revelación de los deberes y de las
12 "Sir O. Lodge, Rector de la Universidad de Birmingham, miembro de la Academia Real, ve en los estudios psíquicos el próximo
advenimiento de una nueva y más libre religión (Annales des Sciences Psychiques, diciembre de 1905, pàg. 765.)
Ver también Los fenómenos Psíquicos, pág. ll, de Maxwell, abogado general en la corte de Apelación de París.
responsabilidades, única condición que da base sólida a nuestro instinto de justicia; después, con la fuerza moral, las
satisfacciones del corazón, la alegría de tornar a encontrar, por lo menos con el pensamiento, algunas veces hasta
con la forma 13, a los seres amados que juzgábamos perdidos. A la prueba de su vivencia se suma la certeza de que
iremos a juntarnos con ellos y con ellos revivir vidas innumerables, vidas de ascensión, de felicidad o de progreso.
Así, se aclaran gradualmente los problemas más oscuros, se entreabre el Más Allá; el lado divino de los
seres y de las cosas se revela. Por la fuerza de esas enseñanzas, el alma humana tarde o temprano subirá y, y de las
alturas a que llegue, verá que todo se liga, que las diferentes teorías, contradictorias y hostiles en apariencia, no
son más que aspectos diferentes de un mismo todo. Las leyes del majestuoso Universo se resumirían para ella en
una única Ley, fuerza al mismo tiempo inteligente y consciente, modo de pensamiento y acción. Por ella se
encontraran unidos en una misma unidad poderosa todos los mundos, todos los seres, asociados en una misma
armonía, arrastrados hacia un mismo fin.
Vendrá un día, en que todos los pequeños sistemas, estrechos y envejecidos, se fundirán en una vasta
síntesis, abarcando todos los reinos de la idea. Ciencias, filosofías, religiones, divididas hoy, se reunirán en la luz y
será entonces la vida, el esplendor del espíritu, el reinado de Conocimiento.
En esa magnifica armonía, las ciencias proveerán la precisión y el método en el orden de los hechos; las
filosofías, el rigor de sus deducciones lógicas; la Poesía, la irradiación de sus luces y la magia de sus colores; a la
Religión se le juntara las cualidades del sentimiento y la noción de la estética elevada. Así, se realizará la belleza en
la fuerza y en la unidad del pensamiento. El alma se orientara hacia las más altas cumbres, manteniendo al mismo
tiempo el equilibrio de relación necesario para regular la marcha paralela y ritmada de la inteligencia y de la
conciencia en su ascensión hacia la conquista del Bien y de la Verdad.

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