De la denuncia y la persecución.

JesRICART
Mensajes: 395
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

De la denuncia y la persecución.

Mensajepor JesRICART » 06 May 2010, 00:05

De la denuncia y la persecución. El desenmascaramiento del error como neutralización del mal.JesRICART

La lucha entre 2 o mas individuos deja de ser una cuestión particular para formar parte de los intereses de la colectividad cuando las consecuencias que se deriven de la pelea le afecta. Es una evidencia elemental que no necesita un razonamiento extra. Dejar a que un conflicto de dos se desarrolle por libre albedrío puede poner a perder la moqueta cuando menos pero lo grave es que al aceptarla se constituye en via de trtaiento de las diferencias -las que sean- sin serlo para una resolución del conflicto -el que sea-. La educación indica la educación de la razón, aprender a razonar situaciones. La intuición, por necesaria que sea, no basta para resolverlas. Ante una batalla entre dos que maneja la agresividad la mediación de un tercero termina por ser impuesta. Ese esquema necesario acaba implementándose en los grandes conflictos, aunque a veces la intervención de una potencia mediadora (o un ejercito para la pacificación, entiéndase los cascos azules) llegue tarde y fatal y ademas venga a estropear mas la situación.
Hay demasiados conflictos interhumanos irracionales y aun menos justificados ni explicados. Hay tradiciones para-bélicas que propician enfrentamientos gratuitos para generar mercados de armas o codicias de poderes. Lo que pasa a escala de gigantismo social pasa también en las pequeños cuadros constelacionarios de las relaciones. La nómina del maligno (la de individuos que van mas allá de los errores por negligencia para convertirse en verdaderos enemigos sociales), verdadero nombre del mal, no para de crecer. Su denuncia es creciente pero insuficiente.
De los falsos culpables se han sucedido muchas historias con agravios jamas indemnizados. Lo que no significa que no haya culpables reales en un tiempo en que la producción de errores es la constante y la de aciertos la excepción. El paso de la comisión de un error negligente a un error voluntario tiene una línea de separación tenue. La que va del error por desidia al error intencional para producir un daño tampoco es tan evidente siempre. Las distintas naturalezas del origen del error concurren en el común denominador de producir un mal. Obviamente es distinto el mal cuando ha sido intencionado ha cuando ha sido precipitado por falta de control. Esa matización no quita las secuelas ni tampoco disculpa la comisión de un error por segunda vez a la vista del desastre producida la primera. Las listas de denunciables no paran de aumentar y los procedimientos de juicios mal que bien se cuantifican. Los sistemas judiciales son imperfectos e injustos y no resuelven situaciones pero son reflejos estadísticos de la conflictividad social creciente. Ésta abarca un extensísimo arco que va desde las negligencias profesionales y las estafas comerciales a los actos voluntariamente delictivos e inequívocamente criminalizables.
No diré que los errores cometidos en un ámbito predeterminen la comisión mas grave de otros en otro ámbito. Mas bien cada comportamiento se especializa en un área de actividad entre otras cosas porque la potencialidad de un individuo no es tan grande como para poder probar todas las experiencias.
Jeff Anderson, abogado de Minessota, sabe desde hace décadas que la pederastia sacerdotal ha sido encubierta por las altas instancias jerárquicas del clero y por el sistema legal. Su cruzada particular aspiraría a sentar en el banquillo de los acusados al supuesto intocable papa en curso , el Benedicto XVI ( podríamos agregar también a los anteriores) ya que era director de la Congregación para la Doctrina de la Fe (¡que titulo mas brutalmente imposicionista para un organización religiosa!) cuando Lawrence Murphy, el cura degenerado de Wisconsin, abusó sexualmente de unos 200 niños. (curioso modo de entender la labor pastoral). Presuponer la impunidad de un solo ser humano por muy jefe de estado que sea va contra los derechos humanos. La humanidad tiene derecho a purgar a sus individuos mas miserables y lesionarios por muy altos que hayan sido o sigan siendo sus cargos. El problema se agrava cuando las cotas de criminalidad no paran de crecer y los individuos desquiciados, patológicos, enfermos psicópatas, antisociales y destructivos son el ejército enemigo más numeroso de cuantos existen.
Los elementos en activo que se oponen a una sociedad justa son numerosos y proceden de todos los flancos. Los criminales de definición son detectables con facilidad. Un ladrón llevándose lo que no es suyo con coacciones o un asesino disparando a sangre fría y por la espalda son actos perfectamente definibles e imputables. Si ambos actos se hacen en caso de guerra llamándolo a una confiscar y al otro defender a la patria siguen siendo igual de atroces aunque la suspensión de las leyes para esos eventos no los haga punibles.
El problema no termina en una nómina mas o menos abultada con millones de nombres de individuos reprochables y con las medidas tomadas para su reeducación y/o rehabilitación si esta es posible. Sigue con la dilución de comportamientos pertrechados con la cultura que ha hecho de lineas tradicionales absurdas paradigmas incuestionados. El mal está mas consentido, perpetuado y activado por actitudes irresponsables y de permisión tácita que por los mismos criminales en protagonismos inequívocos instalados en el delito flagrante.
Hay dos clases de factores de confusión en la interpretación del error: Uno, delimitar y detectar realmente que la comisión del delito y que sea realmente la comisión de un delito y a quien se le imputa, y dos, evaluar la potencialidad perversa de la conducta mediocre, la difamación y la mofa de tanteos pre o peridelictivas. Gente que no levantará nunca la mano y ni siquiera el tono de voz puede hacer mucho daño desde el perjurio y la difamación. La libertad de expresión concede o debe conceder toda la libertad con una condición que toda afirmación, en particular toda acusación, tenga que seer sustentada con una demostración, en caso contrario el acusador se constituye a si mismo en acusado si no acredita con pruebas aquello de lo que acusa a otro.
La complejidad de las polémicas y la confrontación entre diferencias conceptuales y metodológicas por muchos artefactos verbales que disparen no impide nunca perder de vista el sostenimiento argumental de cada predicado o por el contrario su ausencia. Cada afirmación del tipo A contiene (hace, ejecuta, cumple,...) z, tiene que ser demostrada. Si solo es conjeturada la formulación es/debería ser A pudiera contener z. El recurso gramatical a los subjuntivos salva de la afirmación categórica al hablante que no sale del cerco de los tiempos en indicativo. Cuando un hablante no sale del modo indicativo su arco literario es escaso y además tramposo cayendo en un simplicismo verbal que lo compromete en algo de lo que no está o no puede estar seguro. Solo eso ya lo convierte en un farsante o en un fantasma verbal. Los predicados sentenciales que son aplicados a las relaciones entre entes y sus propiedades que han de tener un tratamiento científico con mas razón lo han de tener aplicados a sujetos de conducta y personas. De otro modo el polemista exagerado puede caer en el saco de un prototóxico viciando el lenguaje y la comunicación directa.
Hay una lucha histórica en contra del error. Las consecuencias complicatorias de la civilización tecno ha incrementado objetivamente las posibilidades de comisión de errores. Predominancias circunstanciales y dejes en las formas de habla pasan por alto continuos elementos de discurso lesivo, con injurias y arsenal de desinformaciones confusionistas incluidas.
La sociedad está por hacer cuando uno de sus fundamentos culturales : el de la comunicación lingüística se halla con tantas fallas y sus protocolos de gestión son tan controvertidos. Cada vez que la industria de la resonancia mediática supermultiplica una declaración fraudulenta no solo pone en evidencia a quien protagoniza el fraude (el mal no queda circunscrito ahí) sino que lo extiende a quien se lo escucha y lo cree. Así como cada día se vierten toneladas de partículas tóxicas dañinas a la atmósfera que atentan a la vida planetaria, tambien cada día se vierten millones de ítemes descriptivos que intoxican la cultura de la comunicación. Sin una depuración de eso la hipótesis de una realidad alternativa queda pospuesta sine die. Esa depuración no es posible sin la persecución de los errores imperdonables y su contrapeso con aciertos que laven sus secuelas.

Volver a “Filosofía”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado