ALMA Y VIDA ETERNASEGÚN ARISTÓTELES

Hermenegildus
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ALMA Y VIDA ETERNASEGÚN ARISTÓTELES

Mensajepor Hermenegildus » 16 Jul 2009, 03:45

ALMA Y VIDA ETERNA SEGÚN ARITÓTELES:


A continuación pasamos, a Aristóteles, que como hecho curioso, podemos contar, que el Peripatético creía que el hombre pensaba con el corazón y que en realidad nunca supo para que servía el cerebro, a pesar, que puede ser considerado como un biólogo, aunque Hipócrates ( -460 A.E.C. – 377 A.E.C. ), había dicho: los hombres deben saber que es el cerebro, y nada más que del cerebro de donde vienen, las alegrías, el placer, la risa y el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones.

Para Aristóteles (384 A.E.C. Estagira, Macedonia a 322 A.E.C. Calcis, Eubea), el tema básico de la filosofía, es definir en que consiste el ser, determinar las causas o principios que condiciona a algo a ser lo que es. Para Aristóteles, lo fundamental es la Física, habida cuenta que para percibir algo, antes debemos conocer qué y como es la naturaleza, physis, diciendo que es como la esencia propia de los seres naturales, que es el principio del movimiento, árjé tes kinéseos, también se le puede llamar cambio, de las cosas. En la Física Aristóteles demostrará que todos estos procesos son regulados por principios y causas invariables. Los procesos de la naturaleza no son imprevisibles, las especies definen la esencia de cada cosa, delimitan el número y tipo de posibles cambios, a esto les llama Formas, permaneciendo idénticas a través de los cambios, el árbol viejo y el joven son esencialmente el mismo árbol, y eso nos permite reconocerlos.

Cuando las cosas cambian, es decir, dejan de ser lo que son para convertirse en algo diferente, Aristóteles, introduce el concepto de Materia, que es lo que hace que el ente natural se transforme, siguiendo el orden de las especies, así, la semilla se transforma en árbol, siendo esta materia la que hace posible que se pueda distinguir al individuo dentro de su especie.

Teniendo en cuenta que la materia y forma regulan los cambios de las cosas naturales, éstos llevan a cabo lo que ya está contenido en las cosas, en su materia y en su forma, es decir, actualiza aquello que está en potencia, dynamis y llega a ser aquello que esencialmente puede llegar a ser, es decir, pasar de la potencia al acto, énérgeia; como la potencia es potencia de un acto determinado, el acto ya está presente en la misma potencialidad, por lo que el acto es anterior, ontológicamente, a la potencia, pero Aristóteles no quiere decir con esto que, por ejemplo, el roble ya esté presente en la bellota. La teleología aristotélica consiste, en la realización de las potencialidades propias de la especie, o bien, la realización de las potencialidades de la esencia a la que pertenece cada cosa. Este paso de la potencia al acto, tiene tres fases, “aún no ser”, el “ya no ser”, entre estos dos extremos está el mantenerse en los límites que definen la forma perfecta de la especie, Aristóteles, a esta permanencia dentro de los límites, que es la finalidad del proceso, la denomina Entelequia.

Aristóteles sostiene la permanencia de las especies, en contra de la opinión mantenida por Empédocles de que en la naturaleza se producen mutaciones y unas especies salen de otras, en esto, como en lo referente a la cosmología de Aristarco de Samos, que decía que el sol estaba en el centro y que era la Tierra y los demás planetas los que giraban a su alrededor, Aristóteles, demuestra una rara habilidad para desentenderse de las mejores hipótesis y apostar por las peores, que al actualizar sus potencialidades, reproduce la especie fielmente a si misma, representando su forma perfecta en un nuevo individuo, para Aristóteles al contrario que para Empédocles, no existe la evolución de las especies, por tanto, su teoría se puede calificar de fijista.

Aristóteles llevó a cabo una profunda reforma de la doctrina platónica del alma, para empezar, las Ideas dejan de ser lo verdaderamente real, y lo real pasa a ser la cosa sensible, aquello que se puede ver y tocar, revisó las teorías de Platón, de lo que extrajo las siguientes conclusiones: Platón duplicó el número de cosas, el mundo de las Ideas Eternas, el mundo inteligible y el mundo sensible.

Que el número de Ideas debía de ser infinito; me pregunto, ¿cómo puede haber un número infinito de Ideas? El explicar la génesis de las cosas, Platón creía que la realidad eran las Ideas de las cosas, y no las cosas en si mismas, que eran meras copias defectuosas de las Ideas Eternas, que Dios está pendo constantemente, pero se olvidó de este mundo, el mundo sensible, el mundo de las copias imperfectas, y no dio ninguna explicación de cómo las Ideas se transformaban en copias.

De como participa el mundo inteligible de las cosas sensibles. Esto lleva a Aristóteles a preguntarse, cómo las Ideas Eternas podían explicar el mundo, teniendo en cuenta que están fuera de él, ya que las cosas para comprenderlas, para conocerlas, hay que verlas y sentirlas, y las Ideas Eternas, no podían ser vistas ni sentidas, esta falta de interacción, es lo que lleva al Estagirita a postular que las Ideas Eternas, no podían explicar el mundo.

Aristóteles, se da cuenta de que las cosas, prágmata, son algo de las cuales se enuncian sus propiedades, a ese algo Aristóteles lo llamó ousía, esencia, cuyo equivalente latino es essentia, pero posteriormente fue traducido por substantia, pero sólo en el sentido de hablar de substancia primera, substantia prima, por ejemplo este hombre, este árbol, esta piedra. Aristóteles dividió la substancia primera, en diez categorías, predicamentos, flexiones o caídas del ser, en la lista más completa, el modo en que las cosas se definen, no es unívoco, por eso dice que el ser se dice de muchas maneras, pero no de un modo equívoco sino analógico, ya que tienen una conexión o unidad analógica, por eso el ente es uno y múltiple a la vez.

A la categoría primera, Aristóteles la llama substancia, siendo esta, la cosa individual, realmente existente, irreductible, único, que se determina a si mismo; es entidad, pero llamar categoría a la substancia, resulta ilógico, siendo como es la substancia entidad y no un predicamento del ser.

Aristóteles añadió el concepto de substantia secunda, otro tipo de entes, que son los universales, los géneros y las especies, el hombre, el árbol, la piedra, es decir, una similitud con las ideas platónicas, que es una forma confusa de expresarse, porque la substantia secunda, no es substancia, en sentido riguroso de cosas separadas, lo que se predica de las substancias primeras, por lo cual no deberían llamarse propiamente substancias, sino géneros, especies. Las verdaderas substancias por ser sujetos últimos, son “separables”, estos llamados sujetos, se presentan como materia, aquello de lo que está hecha la cosa o como forma, morfé, eídos, que es lo que hace que algo sea lo que es, no pueden existir separadas, sólo existe la materia informada por una forma, y la forma informando una materia, el compuesto de materia y forma, compuesto mórfico, es decir, el todo concreto y separable. Para Aristóteles el filósofo de la naturaleza, es aquel, que da de la cosa una definición conforme a la física y, además, completa porque habla de la materia y de la forma.

El universal es forma, pero no, como en las ideas platónicas, separado de las cosas, sino presente en ellas, informándolas, con esto se explicó la relación entre las ideas o especies con las cosas individuales, que Platón había intentado explicar con el concepto insuficiente de participación. Los universales son, momentos abstractos de cada cosa individual, llamándolas Aristóteles, substancias segundas, según mi criterio, utilizando el término substancia aquí, de forma impropia. Resulta evidente, la relación entre materia-forma y potencia-acto, siendo la materia simple posibilidad, es potencia sólo que se actualiza informándose; no tiene, pues, realidad en si misma, eso de que la materia no tiene realidad en si misma.

Para Aristóteles, el movimiento, es la actualidad de lo posible en tanto que posible; cuando esa potencia, en lugar de permanecer como posible, se actualiza, entonces hay movimiento o dicho de otro modo cambio, el movimiento era imposible desde Parménides, porque se lo entendía como un paso del ser al no-ser y viceversa, pero la teoría de la analogía del ente, hace que se trate de un paso de un modo del ser a otro, el corolario a todo esto, es que resulta posible la física como disciplina filosófica.

Aristóteles rechazaba las creencias espiritualistas, fuesen estas pitagóricas o platónicas, también rechazaba, las explicaciones puramente materialistas de la sensación y el pensamiento, que fueron defendidas por Empédocles y por los Atomistas: Leucipo y Demócrito. Para él de la teoría de Platón se deducían dos problemas insolubles, el no poder entender que el alma tiene que ser concebida como una unidad, aunque poseyendo quizá facultades, dynameis, que Platón había llamado incorrectamente partes del alma, como segundo problema no comprender su relación con el cuerpo, de hecho, hablaba del alma como algo “separado”, algo que tal vez podía disociarse del cuerpo y vivir separada por si misma; pero el alma misma es una unidad, es así la criatura viva toda, alma y cuerpo conjuntamente. Por tanto, las teorías de la “transmigración” de un alma en cuerpos diferentes eran absurdas. Aristóteles, no se muestra seguro, de que, siendo el alma en si la criatura viva toda, pueda el alma, separarse del cuerpo y vivir separada de éste.

Hay que tener presente que el libro De Anima es un libro de física, pero también de biología, situando el alma dentro de la esfera de ésta. En De Anima: libro primero, dice: Pero si el pensar es una especie de imaginación, o al menos depende de la imaginación, ni aún esto puede existir fuera del cuerpo.

Si, pues, alguna función o afección del alma es peculiar y propia de ella, el alma debe poder ser separada del cuerpo; pero si no hay nada que sea peculiar al alma, no podrá ser separada. Para Aristóteles, el alma es movimiento y sensación, siendo el motor inmóvil sólo movido per accidens y en unión con el cuerpo que ella anima, no es perceptible por los sentidos.

No es necesario que lo que produce el movimiento se mueva ello mismo, en Física VIII,5, Aristóteles prueba que el primer motor es inmóvil. Ahora bien, hay cuatro clases de movimiento: traslación, alteración, disminución y crecimiento, Aristóteles suele emplear el término movimiento para el cambio que se da en cualquier categoría que no sea la substancia; y reserva para esta el término generación y su correlativo corrupción.

Además si el alma se mueve hacia arriba, será fuego, y si se mueve hacia abajo, será tierra. Aristóteles habla de que el alma se mueve y que además esta necesita un lugar natural, pero todo esto es absurdo, desde el punto de vista, que sostiene el propio Estagirita, es decir, la inmaterialidad del alma; porque si esto es así, el movimiento es un atributo de la materia, consistente en desplazar sus átomos de un lugar a otro, pero el alma de Aristóteles es no-materia, luego carece de un substento atómico, por lo cual en rigor el movimiento es imposible precisamente porque falta el qué mover; el argumento anterior es igualmente válido para explicar que el alma del que habla Aristóteles no puede ocupar un lugar natural, porque la no-materia no ocupa ningún lugar en el espacio.

Más adelante Aristóteles, pone límites a lo que ha dicho con anterioridad, porque el alma, que, en cuanto alma, se mueve a si misma y que es así sujeto de su movimiento, experimentará una verdadera destrucción de su naturaleza y su esencia al moverse a si misma, pero aun así sigue creyendo que al alma se le puede imprimir un movimiento accidental por obra de otra cosa distinta de ella.

Mi objeción respecto a esto es que el alma según Aristóteles es no-materia, ¿qué es entonces lo que puede ser movido? Continúa diciendo: el ser vivo no parece ser movido por el alma, sino por medio de una cierta elección y una cierta intelección.

Ahora bien, el intelecto parece ser una substancia independiente engendrada en nosotros y parece ser imperecedera. Así, pues, la capacidad de pensamiento y de conocimiento decae a causa de algo distinto que perece en él; pero el intelecto es, en si mismo, impasible.

Es, pues, evidente, según estas consideraciones, que el alma no puede ser movida; y si en absoluto puede ser movida, evidentemente no se mueve a si misma. La materia es substancia tan sólo en cuanto potencia para la determinación; la forma, esencia es substancia segunda; y el compuesto individual concreto es substancia primera.

Tal planteamiento llevará a Aristóteles a probar que el alma sólo puede ser forma. Ahora bien, la materia es potencia, y la forma es entelequia o acto. Todo cuerpo natural, pues, que posee vida, debe ser substancia, y substancia de tipo compuesto, es decir, substancia en el más propio sentido del término: substancia primera, ser individual concreto, compuesto de materia y forma.

Pero puesto que en un cuerpo de una especie definida, a saber, en posesión de la vida, el cuerpo no puede ser alma, porque el cuerpo no es algo predicado del sujeto, sino que es él, más bien, lo que se considera substrato o materia, el razonamiento de Aristóteles es el siguiente: los cuerpos naturales son considerados substancias por excelencia.

Hay cuerpos naturales que poseen vida, es decir, alma. Los cuerpos naturales serán, pues, substancias. No serán substancias en el sentido en que lo es la materia, porque esta es indeterminada, ni en el sentido en que lo es la forma, que excluye toda corporeidad , lo serán, pues, en el sentido propio y pleno de substancias primeras o compuestos de materia y forma; pero este argumento resulta ininteligible.

Porque si la forma excluye la corporeidad y la materia es indeterminada, cómo puede lo incorpóreo dar un cuerpo a lo que es indeterminado, cómo uniendo lo no-corpóreo con lo no-determinado se consigue un todo que es substancia primera, ser individual concreto.

No es posible que la materia sea indeterminada aunque sea amorfa, la materia es un existente, además, la forma debe ser la forma de algo, no una forma en abstracto, no veo posible la separación de la forma de la materia, ya que la forma informa a la materia, el planteamiento de Aristóteles de que el alma es sólo forma resulta ilógico, porque la forma y la materia son inseparables, cómo puede existir una forma sin materia, además, la esencia de la forma es informar a la materia, pero si el alma es sólo forma entonces carece de su esencia y en rigor no sería forma.

Este concepto de materia y forma tal como lo expresa Aristóteles, resulta totalmente absurdo, en realidad creo que se trata de una falacia, que la materia sea indeterminada.

De esta manera, el alma debe ser substancia en el sentido de ser la forma de un cuerpo natural, el cual posee potencialmente la vida. Y la substancia es, en este sentido, la entelequia o acto. El alma es, pues, la entelequia de la clase de cuerpo que hemos descrito; es decir, de un cuerpo potencialmente apto para vivir.

Por consiguiente, el alma podría definirse como la entelequia primera de un cuerpo natural que posee potencialmente la vida; y es tal cualquier cuerpo que posea órganos.

Por lo demás, lo que posee en potencia la capacidad de vivir no es el cuerpo que ha perdido el alma, sino el que todavía posee alma. Aristóteles, quiere decir aquí qué cuerpos poseen alma: sólo los cuerpos vivos; no los cuerpos muertos. Es completamente evidente, pues, que ni el alma, ni al menos determinadas partes de ella, si es que tiene partes, puedan separarse del cuerpo, pues respecto de ciertas partes del cuerpo la entelequia es la de las mismas partes, porque no son entelequias de ningún cuerpo, así ocurre, por ejemplo, con el intelecto, que es separable.

Tampoco es evidente si el alma, considerada como una entelequia, tiene con el cuerpo la misma relación que el piloto respecto de la nave. Aristóteles, se refiere aquí tan sólo al alma noética. Si el alma noética, puede separarse del cuerpo, en rigor no es la forma de un cuerpo en concreto, lo cual me lleva a razonar que este alma noética, no es nunca individual, sino que es algo presente en todos los hombres, pero no en forma diferente en cada uno de ellos.

Por lo que a este alma noética habría que darle un sentido de ser algo general y no concreto y que por lo tanto no se trataría de nuestra alma individual, por lo que no tendría nuestros recuerdos, es decir, no sería nuestra identidad, tal tipo de alma noética parece apuntar en un sentido de mente cósmica ajena a toda individuación.

Pero en el caso del intelecto; parece tratarse de una especie distinta de alma y solamente ella admite una existencia separada del cuerpo, pero las demás partes del alma no son separables.

El término substancia se emplea en tres sentidos: el de forma, el de materia y el de compuesto de los dos. De estos, la materia es potencia, y la forma, entelequia; y puesto que el compuesto es un ser animado, el cuerpo no puede ser entelequia del alma, sino que el alma es la entelequia de algún cuerpo.

Desde mi punto de vista, toda materia es un existente, es algo que está ahí, es lo que es, y niego la existencia de la materia indeterminada, mi razonamiento es el siguiente: 20m3 de madera de roble es materia prima, siendo en potencia el entramado de una cubierta, cuando esa madera sea manufacturada será en rigor entelequia del entramado de una cubierta, pero en tanto sean 20m3 de madera de roble, es absolutamente cierto que es en acto unos reales y verdaderos 20m3 de madera de roble.

Por tanto que no se me diga que la materia permanece siempre en potencia. El alma no puede existir sin un cuerpo, ni puede ser un cuerpo. No es un cuerpo sino que es algo del cuerpo, es decir, algo que debe ser concebido en función del cuerpo, sin ninguna idea de subordinación a él, sino más bien con la idea de interdependencia, y, por tanto, reside en un cuerpo, y en un cuerpo de una determinada especie, es decir, tiene que haber una íntima adecuación entre un alma y un organismo.

El alma humana, no puede residir en el cuerpo de un animal, ni tampoco dar vida a distintos individuos. El alma es el principio de la locomoción, la alteración, el crecimiento y el decrecimiento se deben también al alma, Aristóteles atribuyó muchas facultades al alma, de forma absolutamente inapropiada, puesto que la locomoción es una actividad orgánica, basada en los movimientos de ciertos músculos que actúan cuando reciben una orden del cerebro, que no alma.

La sensación proviene de nuestros sentidos, siendo percibida en el cerebro como resultado de la interacción de sucesos que producen un efecto en aquellos nervios conectados a los diferentes órganos sensoriales; en cuanto al crecimiento o decrecimiento resulta de la asimilación o no de nutrientes, como resulta evidente de lo anteriormente expresado, el alma de Aristóteles, no realiza en absoluto esas funciones, que son puramente orgánicas y que pertenecen al cuerpo, es decir, la materia, precisamente eso tan denostado por el Estagirita. El órgano sensorial primero, es aquel con una capacidad de aprehender la forma sin materia.

El intelecto agente existe, en acto, separado del cuerpo, pero no el intelecto paciente. En el libro III, Aristóteles dice lo siguiente, este intelecto es el que es separado, impasible y sin mezcla, siendo, por esencia, acto, sin ninguna potencialidad ni materia; mientras que el intelecto paciente, que es el que viene a ser el propio inteligible, es en potencia todos los inteligibles, con lo que no es entelequia.

Sólo una vez separado es el intelecto no más que lo que esencialmente es, y sólo es decir inmortal y eterno. Después de la muerte, no conservamos ningún recuerdo de nuestra vida pasada, por tanto, eso es como no vivir, en rigor no es continuar viviendo, porque nuestra memoria queda interrumpida con la muerte y lo que continúa vivo carece de nuestros recuerdos, por tanto, para Aristóteles queda claro que no existe ninguna supervivencia del alma individual de un ser humano.

Este no recordar la vida pasada está basada en el hecho de que la memoria no sobrevive a la muerte; el intelecto agente, en efecto, es impasible, con lo que no puede retener ninguna impresión de nada, y el intelecto paciente, que si es pasible, no puede recibir y conservar impresiones de la vida del individuo, muere con éste.

Para conocer los contrarios, es preciso que el ser que conozca sea, en potencia, ese contrario y que sea una sóla con él. Si, por el contrario, alguna cosa no tiene contrario, ella se conoce a si misma, y existe en acto y estado de separación, Dios, causa que no tiene contrario, será su propio objeto: será acto puro, ya que todo cambio se realiza por contrarios, y poseerá, una existencia separada.

Si estuviese realizado en una materia poseería contrarios y habría en él cambios. Ahora bien, la idea de un Universo creado, es algo ajeno al pensamiento griego, como también lo era para Aristóteles, el cual debe de querer decir que el Universo existe desde siempre, al igual que su Dios, esta es la única forma de que exista en acto puro, es decir, que haya sido siempre acto y nunca potencia, por lo que el Dios de Aristóteles, debió estar antes del Universo y haber creado este.

Porque de no haber sido así, no podría ser acto puro, porque si el Universo precediese a Dios, éste hubiese comenzado a encargarse del Universo a partir de cierto tiempo transcurrido desde su creación, con lo cual durante ese periodo de tiempo Dios no hubiese sido acto puro, sino Dios en potencia, por tanto, el hecho de que Aristóteles afirme que Dios es acto puro, es equivalente a afirmar que el Universo existe desde siempre y que Dios existe desde siempre.

En cuanto a la idea aristotélica de que Dios es inmaterial, porque si fuera materia poseería contrarios, es algo que no se puede afirmar tajantemente, según lo expresado por Aristóteles, la creencia cristiana en el demonio es imposible, dado que Dios no posee contrarios, pero como no puede afirmarse rotundamente que Dios no tenga contrarios, queda en suspenso el hecho de atribuir según Aristóteles la inmaterialidad a Dios.

Continúa Aristóteles al final de su libro III, diciendo: La piedra no existe en el alma, sino solamente la forma de la piedra, esta afirmación de Aristóteles, no deja lugar a dudas acerca de la idea que él tenía realmente de la forma; que aquí queda claro que para Aristóteles forma es un sinónimo de imagen, figura; por tanto, su concepto de materia y forma, siendo ésta la que informa a la materia resulta totalmente falsa, pues, resultaría que nada menos que una imagen daría forma a la materia, lo cual es del todo absurdo, como lo es todo el concepto de materia-forma, que en realidad su sentido nos resulta inaprehensible.

El corolario, que se sigue de la doctrina del alma como forma del cuerpo, interpretada de forma estricta, constituye una objeción, para cualquier especie de inmortalidad, ya que, ambos componentes son inseparables, el alma es la forma o actualidad de un cuerpo vivo, no se trata de que el alma se superponga o agregue al cuerpo, sino que el cuerpo, como tal cuerpo viviente, lo es porque tiene alma. El hombre posee sensación, aistesis, que es un contacto inmediato con las cosas individuales, después viene la imaginación, que por medio de la memoria proporciona una generalización; en tercer lugar, la facultad superior, el nous o entendimiento.

Aristóteles rechaza la doctrina de las ideas innatas y de la reminiscencia platónica y todo esto lo substituye por el concepto de tabula rasa; el nous es pasivo, pero, además, existe un entendimiento activo o agente, de este nous dice Aristóteles, en De Anima, III,5: es tal que se hace de todas las cosas y es tal que las hace todas, al modo de un cierto hábito, como luz; pues en cierto sentido luz hace ser colores en acto a los que son colores en potencia, este entendimiento es separable, impasible y sin mezcla.

Ya que es por esencia una actividad, solamente una vez separado es lo que es verdaderamente, y sólo, es decir, inmortal y eterno. El Estagirita se interesa poco por la supervivencia del alma humana, contrariamente a Platón, para quien la supervivencia del alma humana era primordial.

Ahora bien, a tenor de lo dicho anteriormente, en lo concerniente al alma, según él parece un género diferente de alma, siendo ésta la única capaz de existencia separada, ya que, no pertenece al cuerpo, le viene a éste desde fuera. Pero todas las otras partes del alma, son incapaces de existencia separada, con lo que queda claro, que para Aristóteles, no puede haber ninguna supervivencia de la personalidad individual, ningún sitio para la escatología órfica o platónica de premios y castigos, ni ningún ciclo de reencarnaciones, todo esto queda claro basándonos en la doctrina de la materia y la forma.

Para Aristóteles, algo es natural cuando tiene en si mismo el principio de su cambio, siendo, por tanto, las cosas naturales, verdaderas; pero cambian, llegan a ser y dejan de ser, y en esta medida no son plenamente entes, hay otro tipo de entes que no cambian, como son los objetos matemáticos, pero tienen el inconveniente de no ser cosas; existirían en la mente, pero no fuera de ella, separados, si en cuanto a inmóviles son más entes, al no existir como cosas son menos entes.

Para que un ente reúna las dos condiciones, tendría que ser inmóvil, pero separado, una cosa. Este ente, si existiera, se bastaría a si mismo, y sería el ente supremo, el que merecería en plenitud llamarse ente. A este ente Aristóteles lo llama Dios, Teós, y la ciencia que tratase de él sería una ciencia teológica, teologiké episteme.
Dios es en Aristóteles el conjunto de condiciones metafísicas que hacen que un ente lo sea plenamente y Dios tendrá una vida teorética, por eso Dios es pensamiento del pensamiento, noésis noéseos.

Entelequia no es equivalente a acto, mientras acto indica la simple actualidad, entelequia significa lo que ha llegado a su fin, télos, y, por tanto, supone una actualización, Dios, que es acto puro, no tiene potencia ni movimiento; es, pues, actual pero no actualizado, es acto, pero, en rigor no- entelequia.

El intelecto es la parte del alma a través de la cual el hombre conoce, comprende, pero el intelecto se activa con la imaginación, teniendo las imágenes, que son las impresiones sensibles, que ascender hasta llegar a la opinión, dóxa, a la ciencia, epistémé, y a la intelección, nous.

La opinión y la ciencia son funciones que se activan con la imaginación, necesitan imágenes, pero la intelección es una forma de actividad intelectual superior, porque es capaz de aprehender los principios y es inmaterial e independiente del cuerpo, mientras que la capacidad sensible no existe sin el cuerpo, el intelecto está “separado”.

Según declara el mismo Aristóteles: Las Ideas están en el intelecto, pero no en acto sino en potencia, para que lo inteligible, la forma pura, se separe de la materia, el objeto sensible y se convierta en acto es necesario, un agente capaz de producir todas las cosas, de actualizar lo que está en potencia, este intelecto, la existencia de este agente, sugiere la existencia de dos intelectos, el intelecto pasivo y el intelecto activo o agente, aplicando a este intelecto los atributos de: está separado, impasible, sin mezcla, inmortal y eterno, considerando al intelecto activo como un principio inherente al alma humana, pero transcendente a su actividad consciente.

El pensamiento activo, acerca del cual baste decir que no tenemos evidencia alguna, el intelecto agente, parece ser la parte inmortal del alma, la parte separable y eterna, pues las demás partes del alma son incapaces de existencia fuera del cuerpo.

Sólo la razón, nous, entra de afuera y es divina, pero entonces la doctrina del alma como forma, morfé, eidos, del cuerpo tendrá que ser reelaborada y modificada, pues el alma es la vida, unidad total cuerpo-alma, además, ese nous, es la razón cósmica.

No se trata de ninguna razón individual, si existiese el nous, sería algo extraño a nosotros, no tendría nuestros recuerdos, no tendría memoria de nosotros mismos, por ello el ser humano como sujeto pensante individual no continuaría existiendo, solamente existiría la mente cósmica.

La obra De Anima nos presenta una orientación aristotélica en el sentido de ciencia antropológico-fisiológica, que a mi entender se aleja de una interpretación espiritualista por parte de Aristóteles, presentando una ruptura con la visión platonizante, que en su opinión tardía postula la no-supervivencia del alma tras la muerte del cuerpo, en el sentido de alma individual, un alma tal que para Aristóteles resulta imposible que el ser humano continúe existiendo después de la muerte porque lo que sobrevive a la muerte es el intelecto agente, que es impasible.

Por lo cual carece de nuestros recuerdos y sin nuestros recuerdos aunque ese intelecto agente continúe existiendo en rigor nosotros dejaremos de existir como seres individuales dotados de una memoria y de una identidad personal, De Anima, es un libro contradictorio, en que se mezcla una visión platonizante con otra estrictamente fisiológica.

Aristóteles no está investigando el anima cristiana, sino, vivir, sentir y conocer tomados todos ellos como procesos biológicos, se está haciendo la pregunta: ¿qué es exactamente la vida?

El Aristóteles auténtico, el que al final queda es en cierta medida monista y materialista y es el que dice: Digamos que tienen razón quienes pensaron que el alma ni existe a parte del cuerpo, ni existe lo mismo que el cuerpo; porque no es realmente el cuerpo; sin embargo, es algo del cuerpo; porque el alma, pues, es el primer acto de un cuerpo físico capaz de vida.

Ciertamente, la tesis de Aristóteles implica el rechazo de las ideas materialistas primitivas de que el alma es un objeto material, pero, igualmente cierto es que ello entraña un rechazo total del concepto platónico del alma como una substancia incorpórea, es decir, espiritual, como opuesta a una substancia material.

Al final Aristóteles tiende hacia un cierto materialismo, en definitiva una visión materialista del hombre, en tanto que, como ser humano individual no sobrevive a la muerte del cuerpo debido a que su memoria muere con éste.

Como resulta, desde, mi punto de vista, evidente, que hablar del concepto de alma, no son más que meras digresiones, que hablan acerca de algo supuesto, es un a priori, en ningún momento el Estagirita pretende demostrar empíricamente, todo aquello de lo que está hablando, entre otras cosas, porque toda demostración empírica, resulta que es imposible en su época, en la que lo único realmente importante es la teoría, lo empírico no interesa.

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