La construcción del lenguaje funcional

JesRICART
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La construcción del lenguaje funcional

Mensajepor JesRICART » 14 Mar 2009, 18:49

El lenguaje antecede al neonato, lo envuelve con sus sonidos precisos que poco a poco van adquiriendo sentido. La palabra es la voz que pasa de ser un sonido modulado a un significado concreto. Ese precedente hace del hablante que lo aprende su reproductor. Cada hablante consolida y extiende la lengua –o lenguas- en la/s que nace o aprende. Basta que se haga su usuario regular. En tanto que existe en razón al proceso comunicativo que alimenta, cuando no hay palabras denominativas para algo el hablante las inventa o, habiéndolas, usa neologismos o formas metafóricas para enriquecer su discurso. El lenguaje se activa de dos maneras; usándolo a partir del caudal mayoritario de un vocabulario-básico conocido e incorporando neologismos con los que hacerlo más preciso y que forman parte de un léxico-minoritario menos conocido y que queda a la espera de su difusión.
La gente se distingue la una de la otra por sus formas de hablar y por su riqueza linguïstica. Cuantas más palabras tiene una persona más sabe, mas conceptos puede desarrollar, mas riqueza expresiva puede emplear. Y al revés: a menor cantidad de palabras menores posibilidades comunicativas. Satisfacemos o no nuestras demandas con palabras, sintonizamos y desintonizamos con ellas, nos enamoramos y desenamoramos también con ellas. Además de los gestos y de los actos, las palabras son cruciales para los acercamientos o alejamientos con los demás. La vida incluye juegos verbales continuamente que demuestran esos fenómenos. A veces basta la manera con que alguien se auto presenta o asiste a una rueda de presentación para tomar posiciones a favor o en contra de esa persona. Evidentemente, el rito de la presentación incluye además de la palabra el rictus, la mueca, la cara, la mirada. Algo que sigue sorprendiéndome en las presentaciones es que la gente no suele memorizar los nombres de quienes le son presentados. Al menos eso lo he vivido varias veces en Europa. En África toman mejor nota, generalmente también porque hay que hacer repetir los nombres por las grafías y sonoridades distintas a no ser que los nativos usen nombres cristianizados. Los hablantes que aprenden de su entorno un lenguaje heredado se suben al carro lingüístico, no pueden hacer otra cosa. Para sobrevivir en sociedad hay que interaccionar con ella y el lenguaje es el instrumento esencial con que hacerlo. Este se emplea siguiendo unas reglas de uso preestablecidas, una sintaxis, una acentuación. Cada pueblo tiene sus rasgos lingüísticos y cada hablante tiene su timbre de voz especial.
A partir del instrumento-base cada hablante puede hacer lo que quiera y adquirir más amplitud de vocabulario o menos según sus propios intereses hacia su o sus lenguas. También puede destacar más o menso en oratoria. De alguna manera tiene los colores en la paleta, depende de su creatividad si va a pintar un cuadro excelente o va a hacer uno mediocre. Con el mismo idioma de referencia se puede vivir para las transacciones supervivenciales indispensables o escribir las páginas literarias más extraordinarias. En ese proceso vivo el hablante se toma sus licencias: inventa los sonidos que necesita cuando no los tiene. El lenguaje es también representación escénica. Cuando alguien se expresa en un idioma extranjero que no domina, tiene más necesidad de acudir a la onomatopeya, al gesto y a la invención sonora que en su propio idioma en el que cuenta con todas las palabras necesarias. También, cuando alguien es políglota, lo que no sabe expresar en un idioma acude a otro en el que encuentra una mayor exactitud de significado. Pero toda lengua viva además de utilizar el bagaje de palabras comunes a todos sus hablantes las hay específicas que solo son conocidas en determinados gremios o clubes. El argot hay que tipificarlo en esta perspectiva. Los neologismos científicos para dar nombres a nuevas especies descubiertas también. Pero hay más: todo hablante por su condición de tal dispone de recursos creativos suficientes para inventar nuevos vocablos que vengan a cubrir vacios o ampliar el volumen de palabras que refieran situaciones, cosas o actos determinados. Otro asunto es si su neologismo tendrá el suficiente gancho para que sea extendido y asumido por un colectivo cada vez mayor. Hay palabras especificas en el lenguaje cariñoso que solo tienen sentido para los dos que las conocen y utilizan entre ellos formando parte de su bagaje de carantoñas y cortejo amoroso.
Un lenguaje es un proceso que va renovándose en el que cada miembro de la comunidad lingüística podria tener la posibilidad de enriquecerlo con nuevas palabras siempre que vengan a cumplir una función útil para el desarrollo de la comunicación. Una nueva voz es aceptada tanto por su originalidad como por su mayor carga de significado o de precisión de significado.
Cuando una nueva palabra es útil pasa a penetrar al caudal socializado del lenguaje colectivo sin que realmente la mayoría sepa cual es su origen, quien la ha aportado o desde cuando se usa .Desde que ando por internet y antes, palabras que usé e introduje que al principio nadie, que yo sepa, usara, tales como entrevecinos, fluencia, transcultural, creante, hiperrealidad, teleterapia, yoes, margaritismo, las he encontrado luego en distintos ecos. Otras de las que me valgo como dia-sophia, agrupalidad , trilenitas, sintomatograma, infinitizar, grafogagia, Digitilandia, egodomótica y combinados de dos palabras tales como democracia electrónica, aldea digital, selva digital no dudo que también se extiendan. Caben dos posibilidades: una, que dos o mas personas al mismo tiempo o en tiempos distintos lleguen a la misma creación de un neologismo sin saber que ya ha sido creado; dos, que siendo uno el autor-madre de ese neologismo pase a formar parte del vocabulario ajeno. El único modo de demostrar quien fue primero en su creación seria acudiendo a su fecha de edición pero ni siquiera eso demostraría nada. El que corre más puede llegar antes a la oficina de patentes pero el invento puede ser de otro. Además ¿qué importancia tiene eso? Las palabras son portadores de significado y el mejor apoyo que pueden tener es con su uso. Otra cosa es que una misma palabra tenga significados distintos según su usuario o a partir de una lectura tergiversada. Sí hay una importancia añadida a cada neologismo en tanto además de una nueva grafía viene acompañada de un nuevo concepto. Hay obras de autores que se les recuerda por unas cuantas palabras clave que inventaron y que son el eje vertebral de sus pensamientos.
El proceso creativo de nuevo lenguaje no pasa tanto por crear un nuevo diccionario nuestro, según he podido leer sino por ampliar los existentes. Existen y deben continuar existiendo los diccionarios específicos, los hay de sociología, de psicoanálisis, de mineralogía,..pero hay todo un volumen de palabras que todavía no está contemplado por el diccionario de la lengua de un país, solo porque quienes lo establecen y renuevan periódicamente todavía no les han dado el visto bueno. Eso ya pasaba en regímenes moralistas proscribiendo palabras que era consideradas pecado tales como puta o follar. Con o sin inclusión en uno o mas diccionarios el valor de una palabra se valida y renueva con su uso y con su permanencia en los textos escritos y en las bocas que lo hablen. En cuanto a un diccionario nuestro incluye un peligroso campo de lo nuestro frente a lo otro, a lo ajeno o a lo de ellos. La semántica nos traiciona si queremos establecer una línea fronteriza entre nosotros y ellos. ¿quiénes somos nosotros? ¿Los escritores? ¿los subscritos a un determinado portal? ¿los que leemos poesía? ¿los que nos regalamos nuevas palabras al menos una por semana? No, nosotros somos todos, o todos –potencialmente- somos nosotros. Nosotros es una palabra que cobra sentido para cada situación concreta que se emplea para describir un estado del sujeto. “Nosotros” puede ser desde todos los espectadores de las gradas que asisten a un campo de tenis a una pareja que encarga el menú en un restaurant. No hay un nosotros univoco y preciso que nos conceda la propiedad de pertenencia a un grupo determinado dentro de la construcción lingüística a no ser que se hable de aquellos que hablan de una determinada manera idiomática. Es asi que los mexicanos pueden decir: “nosotros los mexicanos”, o los tuareg, “nosotros los tuareg” porque eso remite a estructuras lingüísticas determinadas, otro asunto es emplear tal pronombre para marcos no suficientemente claros o preestablecidos. Claro que en las licencias discursivas podemos abusar del pronombre para cualquier referencia pintoresca: nosotras/as los que chateamos, …que navegamos por la red,..que sabemos tres palabras de suahili,… que amamos a los gatos,…que escribimos un poema en cada luna llena, etc. En propiedad el nosotros se puede utilizar para condiciones estables y con suficiente prudencia para no caer en los abusos de representacionismo. No hay nada más odioso que el nosotros de los mítines políticos en los que el vocero mete a todos los que escuchan en el mismo saco pasando por alto que no todas las sensibilidades coinciden en lo mismo. Yo había participado y abusado de este nosotros: nosotros los revolucionarios, nosotros los viajeros, o nosotros los bohemios. Son expresiones que he dejado de usar y en el momento en que las usaba ya tenían, objetivamente, algo de absurdo. Sí, reconozco, que su uso sirve para proporcionar a quien lo usa la marca distincional de quienes están con él y quienes no. La discursería política de los USA utiliza el nosotros para hablar de aliados y enemigos. En todo caso es mas un pronombre explotado por expertos en fuerzas sociales que no en hablantes interesados en comunicarnos.
La sociolingüística es el conjunto de métodos utilizados dentro de la sociología del lenguaje o de la lingüística social para buscar en las producciones discursivas los trazos de las estructuras sociales. Se distingue la lengua de su uso, dos sistemas interconectados pero diferentes .Generalmente la mayoría de hablantes están/estamos por debajo de las posibilidades lingüísticas que ofrecen los idiomas que manejan/mos.
Para inventar algo, dijo Paul Valery, hacen falta dos, uno idea combinaciones; el otro, escoge. Es lo que hacemos con el lenguaje. Al escribir y al hablar no paramos de sugerir propuestas tácitas que residen en la misma base creativa de un discurso antes no dicho por nadie. Quien lo lee puede hacer suyas partes del mismo y a partir de eso activar la prodigiosa cadena de la interinfluenciabilidad reciproca entre hablantes.

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Jesusita
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Re: La construcción del lenguaje funcional

Mensajepor Jesusita » 09 Abr 2009, 19:21

JesRICART escribió:El lenguaje antecede al neonato, lo envuelve con sus sonidos precisos que poco a poco van adquiriendo sentido.


Me permito suponer que el lenguaje lo inventó el homo sapiens y que antes de inventarse ya habría habido millones de neonatos que carecían de lenguage, lo cual pone de manifiesto que tu artículo parte de un error.

Por otra parte, los lenguages son son sino una clase de signos o señales como pueden ser las de tráfico o el simple $5 que algunos tienen la mala costumnbre de pronunciar chincue dólari y otros go doru. Las plabras, per se, carecen de significado unívoco si se prescinde de nuestra entonación.

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