La comunicación como hipótesis

JesRICART
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La comunicación como hipótesis

Mensajepor JesRICART » 27 Ene 2009, 01:14

La dotación psicolingüística tiene el bagaje de la praxis del habla y la intencionalidad del mensaje. La facultad volitiva lleva al uso del lenguaje por razones supervivenciales y para logros efectivos. El lenguaje se ha ido desarrollando a partir de las indagaciones con los objetos (físicos y temáticos) que el ser humano ha ido descubriendo. Cuanto más desarrollo complejo de las sociedades y de los objetos de los que se valen mayor cantidad de lenguaje sofisticado y mayor volumen de neologismos. Es demostrable que no hay dia sin nuevas palabras. La creación y la adquisición lingüística es de tal magnitud que no es pensable en una finitud del campo semántico. Toda la envergadura lingüística viene a complacer las demandas expresivas del ser humano en sus ansias comunicativas con su semejante. Todo apunta/ría a unas enormes posibilidades de compresión recíproca y de incesante producción de textos para los recrementos culturales, el saber socializado y la empatía recíproca. No es para nada evidente que eso sea así. Una hipótesis despegada del evolucionismo per se quiere ver en el más saber una mayor comunicación o progreso intelectual humano. No es así o no siempre es así bajo todas las condiciones. Si bien los instrumentos para la comunicación no paran de crecer, tanto por lo que hace a su arsenal semántico como a su tecnología telemática, las zonas de conflictos inter-incomprensivos tampoco paran de hacerlo. El deseo de comunicación es algo directamente formulado por la voluntad que pretende encontrar la empatía en otro con quien desarrollar un proyecto común o el simple placer del entendimiento mutuo. Ese deseo encuentra restricciones desde distintos factores cuando los mensajes enunciados no son de recibo por intereses creados. Eso da lugar a la experiencia de la no-comunicación que al ser repetida en varias situaciones y marcos de habla se puede hipotetizar como un estado más general del inicialmente estimado. La no-comunicación no es algo únicamente reservado para relaciones rotas o personalidades e ideologías antagónicas también se puede dar dentro de estados comunes de feeling. Tan pronto la evaluación del otro es que no puede ser depositario de una información o un análisis o una crítica se inicia un proceso de separación empática. Externamente la relación continúa pero internamente está reservada para transacciones domesticadas que no creen problemas. Es así que los amigos tienen secretos entre ellos, así como los cónyuges y, por supuesto, también, en todas las demás relaciones humanas estrechas. Eso convierte los procesos lingüísticos en el arte de hablar sin pasarlo todo por el habla. Los déficits relacionales en los actos verbales es lo que empuja a conducir la palabra a otros ámbitos artísticos de expresión. Un poema dice lo que la acción directa prohibió o una obra de teatro escenifica una situación vivida pero que en la vida real no pudo ser discutida in situ. La mayoría de personajes literarios están tomados de la realidad convenientemente retocados para que ni siquiera los mismos en la vida real adviertan que se habla de ellos en el cuadro de ficción.
Se dice que la mayor verdad es que todo es mentira y no discutiré eso a pesar de su tinta absolutista. Todo es mentira –si le damos uso valido a este enunciado por un momento- por dos causas fundamentales: la falta de voluntad para la transparencia total y la falta de la instrumentación lingüística suficiente para decir lo que sea. Lo segundo quiere decir que carecemos de palabras suficientes (unas porque no se tienen o no se conocen, otras porque teniéndolas, los hablantes no se atreven a usarlas por inhibición o conveniencia) y lo primero quiere decir que se carece de valor crítico. El sumo cuidado en decir las cosas y expresar los deseos no evita enfrentamientos y antagonismos. Antes de la cita verbal se puede apostar por el encuentro o el desencuentro de acuerdo con dos fuentes de información: los datos recogidos y la intuición (sí, también la intuición). La intuición por acientífica que pueda ser interpretada no deja de ser un afluente de impresiones y datos -aunque no estén del todo elaborados- del otro. En cuanto a los datos contantes van convergiendo desde el primer momento en que se tiene noticia de alguien, sea por su origen, por su campo de relaciones, su licenciatura, su oficio, su idioma o su cultura. No existen las coordenadas cero desde las que empezar un proceso comunicativo totalmente libre de pre-juicios. Si bien concurren las declaraciones ex profeso de no prejuiciosidad se miente a la descarada sobre eso. En todo caso antes del primer momento, el presencial o directo, una serie de eventos ya existen en el plano psíquico. Este no está exonerado de las posiciones ideológicas y de los valores. ¿Cómo poder tener una relación comunicativa libre y completa con otros que en vez de colocarse en la posición de diálogo (dia-logo, el logo a través de la interlocución) lo hace en el rol del dominio acústico? Cuando el rol del hablante es identificado como el del depredador que en vez de utilizar la palabra como instrumento de información propia y ajena o utiliza como púlpito de prédica o artillería de ataque, no hace falta perder energia reconsiderando una vía de entendimiento que no es facilitada. Aranguren y otros insistieron en que el dialogo era posible sin importar las posiciones ideológicas. Hay costosos procesos de negociación que han alcanzado conclusiones pactadas y que sin embargo no se han llevado a la realidad (las de camp David e referencia al conflicto reina palestinos-israelíes). En la vida privada hay una intolerancia al otro y a continuar con una convivencia o un proyecto a pesar de haberse puesto de acuerdo en reconciliaciones. La razón no es suficiente para aplacar las emociones. La comunicación que está tan apologizada como el gran logro del logos no pasa de ser una mera hipótesis ante las escenas vitales que la ponen en ridículo al girar en torno a unitemas que agotan por obsesivos. No hay nuevas soluciones para que los hablantes se comuniquen mejor. Deberían acudir a las antiguas formulas metodologizadas con las conocidas fórmulas clásicas: alternancia entre la escucha y el habla, acuse de recibo de lo dicho, desarrollo de cada argumento hasta el ultimo elemento. La comunicación no es sencilla, puede engañar el hechio fácil de describir los componentes de una mesa pero si el objeto a explicar es el de la placa base de un ordenador la cosa se complica. Todo tema complejo convoca una comunicación compleja. Un tema complejo es el que contiene una trama de elementos y una comunicación compleja es la que reúne datos procedetes de varios filones argumentales. Pretender la claridad escueta es propio de una demanda ingenua. Claro que hay formas comunicacionales que se les da el valor de mas directas , son las llamadas cara a cara. Qien la pide olvida la feomenologia telemática y el absurdo de tomar un avión y reocrrer miles de kilómetros para hablar con otra persona sobre algo que ecesita miles de palabras y que se puede hacer por escrito. La comunicación oral tiene mas visos de formar parte de las escenas soportables y de entretenimiento que no del deseo de verdades. La comunicación escrita, que las facilita y propone, pone pies en polvorosa a quienes no están educados para ellas. Tan pronto se dice por escrito algo que el destinatario lo recibe como un estigma se traduce por la pérdida de un contacto (no diré de una amistad, porque los amigos son los que aceptan las criticas y perdonan las pasadas o que así las juzgan por lo que hace a exceso discursivo). En una ocasión alguien que me llamaba amigo en sus notas o cartas se enfadó por discutirle su forma no didáctica de darme una explicación inentendible sobre un determinado circuito de energia solar de la que era técnico. Otra compañera (fílico-africana, médico) ya no me contestó cuando le dije mi opinión critica de las Ongs para las que había trabajado, Las verdades generan enemigos y peor que eso es la gente que pasa al limbo del silencio y de la que ya no vuelves a saber nada y no tuvieron en su momento el coraje de discutirte tu critica. Como pedir a las grandes potencias que se entiendan en sus negociaciones cuando en las relaciones habituales del mudo, se gestionan las diferencias teóricas o interpretativas por la vía del silencio. Esa es la máxima cuota de civilización que parece se puede aportar. Tristísimo.
En las tentativas orales de expresión aún pasa más. Tan pronto se dice algo no aceptable por los oídos del otro, no suele dejar que termines con tu exposición y de hacerlo no la va a escuchar. El análisis psicolingüístico de las transacciones verbales lleva a conclusiones alarmantes. Cuando todo un presidente gubernamental se somete a las preguntas de un público seleccionado y que sus respuestas son televisadas de directo está obligado a contestar de tal forma que sus respuestas sean correctas, impecables y aceptables a escala de país, para que su imagen no se vea perjudicada. Sucede que muchas de las preguntas son egoístas, sesgadas, indocumentadas y hasta ignorantes, a las que la comunicación exige contestar con radicalidad y rotundidad y no con un talante impracticable de reconciliación con todo y con todos. La comunicación se viene abajo cuando las formas enmascaran los contenidos confundiéndolos.
Mientras el hablante no recupere su función de dicente de u saber demostrado en el que crea con convicción el habla está condenada a ser ruido verbal y los mensajes de contenido seguirán arrinconadas o se presentarán a cuentagotas.

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