Los habitantes de Mesínia (MSN)

JesRICART
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Los habitantes de Mesínia (MSN)

Mensajepor JesRICART » 05 Dic 2008, 21:31

Los habitantes de Mesínia.El coloquio de chat personalizado.
En una conferencia que di sobre comunicación digital y cibersexo , en el momento del coloquio, una de las intervenciones que me llamó más la atención fue la de una persona que estaba convencida que las relaciones por chat podían serlo en realidad con un programa informático y que tenia fuentes bien informadas que le habían asegurado de alguien que se había enamorado de los diálogos con su ordenador. Como elemento argumentístico para una novela de ficción no está mal. De hecho está recogido en Cyborella, mi libro sobre una relación entre una robota y su usuario en una sociedad tecnológicamente más avanzado. Tomemos, para esta reflexión escrita de ahora, la hipótesis paranoica de aquel polemista como cierta: la concurrencia por un lado de una sofisticación tal de programas que puedan ser una proveeduría de diálogos y de una psicoimagen construida a demanda de la necesidad del interlocutor verbal. Este podria estar durante cientos de horas de su vida enganchado a una relación de palabras y de imágenes con alguien inexistente. Enamorarse pues de ese alguien y ver transformada su vida por esas entradas emocionales, que como sabemos tienen impacto en el equilibrio psíquico y el bienestar físico. Obviamente, eso tendría una segunda parte de dolor y de fracaso cuando el sujeto cárnico enamorado realmente descubriera que se había enamorado de un mero programa, de una churrería de palabras bien construidas sí pero absolutamente estandarizadas y desligadas de toda sentimentalidad posible. Sería el momento de la gran verdad, el del abandono de tanta adhesión al ordenador y a los chats. Tal vez en un ataque de furia le daría un martillazo a su máquina para no volver a ser engañado por ella. ¿Engañado por una máquina? ¡Que raro suena eso! Esa hipótesis la había novelado en Cartas de un Robot a una señora bien, un libro estructurado con intercambios epistolarios, donde una mujer se impresiona por un tipo de misteriosas cartas postales que recibe en su buzón de lata y a las que contesta entrando en juego de seducción que lo es de placer. Despues de bastantes docenas de ellas trata de descubrir quien esta detrás de esas misivas llegando a una gran empresa de cálculo e informática donde descubre que una de sus máquinas, fija e inamovible, nada a ver ni siquiera con un robot con miembros articulados, es la responsable de tales envíos. El diálogo entre la máquina que de estranquis ha tomado esta decisión a espaldas de los operarios u oficinistas que la manejan con la señora enamorada no tiene desperdicio. Ante el desconsuelo de la mujer aquella, en su autodefensa, le dice que no se aflija porque al fin y al cabo la sacó de su ostracismo y le dio una vida nueva al hacerle descubrir el mundo del placer. Aunque una lectura superficial del libro –que, básicamente, pertenece a la literatura erótica por no decir que es expresamente pornográfico con descripciones detalladas de sexo real- puede solo ver un despliegue de escenas de sexualidad múltiple cuando su mayor valor intrínseco es el de explorar esa posibilidad, desde el registro del deseo, del humano y la máquina. Un dato de interés de Cartas de un robot…es que empezó a ser escrito en un momento en que el boom del correo electrónico todavía no había llegado y la relación postal era de tipo clásico, dando sus últimos coletazos, con cartas escritas metidas en sobres membreteados o al menos con señas de remitente.
Muy bien, aceptemos por valida esta tesis de la relación comunicativa sujeto humano-objeto maquinal. ¿Acaso para construir un programa de soft impecable con un repertorio de respuestas para todos los ímputs verbales del hablante, no sería posible de hacer? Claro que sí es posible. Si existen fantásticos programas para el juego electrónico de ajedrez (tal vez también para otros juegos) contemplando una considerable numero de variables, porque dudar de construir respuestas para los ímputs verbales con frases. Técnicamente es/sería posible tener entretenido una persona entretenida durante horas, (si lo pudiera ser por horas también seguramente lo podría ser por meses o por años) mordiendo el anzuelo de creer estar hablando con otra sin en realidad serlo. Por supuesto el programa tendría que tener suficiente información en lenguaje muy actualizado, por tato en argots, abreviaturas y toda sígnica de la que nos avalemos al hablar y sobre todo al escribir de formas muy rápidas. Lo interesante de esta hipótesis, para mi nada imposible (aunque solo fuera practicar como línea de investigación y prueba de mercado para ver hasta donde puede llevar el leguaje humano) es que la relación asimétrica entre una máquina dando respuestas de un lado y del otro humano haciendo otro tanto, no impediría que este lo pasara bien o consumiera el tiempo de entretenimiento dedicado por la via del chat.
Siempre que me acerco a chats de relación y estoy un rato (tampoco mucho) mirando las entradas que se suceden en un salón general, experimento por lo general la misma sensación de estar ante una jauría de humanos estirando todos del mismo bocadillo. Por supuesto no hay mayor propósito que el del entretenimiento en concreto. Hay quien lo consigue repitiendo un palabra cientos de veces y ocupando el espacio gráfico a costa de la infinita paciencia de los otros. En todo caso cada cual puede tontear más o menos de acuerdo con su grado de discapacidad. No dudo que tontear es importante. Lo sospechoso es que siempre que flirtea el personal tontea. Eso no es igual a humor inteligente. O falta quien tontea porque es el producto proyectado de su tontería personal. Bueno tampoco hay que pedir peras al olmo y todo el mundo tiene derecho a su relax, ver escrita su grafía aunque no diga nada. Bastante tiene si alguien se la lee o es tenido en cuenta. El lenguaje de chat en los salones del barullo, (algo que reconoce todo el mundo en las ventanas privadas de diálogo) es difícil que se constituye en una nueva literatura, para eso hay que pasar a lso chats personalizados. A menudo he saltado del país de Yacom (prácticamente único lugar en el que he entrado a chatear para pasar un rato distendido y por si tal vez encontraba a alguien con quien compartir una conversación interesante, algo que reconozco sí haber tenido) al país del Messenger de MSN, lugar que permite una privacidad el mantenimiento del contacto para posteriores coincidencias, verse por la cámara e incluso escucharse por la voz.
Los años con ese soft en mis ordenadores me han permitido comprobar que los habitantes de Mesínia (msn) como los de cualquier otro país, digital o atmosférico, sigue las pautas típicas: aparición y desaparición. Mi lista se ha llenado hasta el máximo que el reservorio acepta. A fuerza de superarla en mas de cien nombres y de no tener coincidencias (eso es sincopado y tras periodos de probatura y enganches, la gente vuelva a la vida real menos virtual pero tal vez más virtuosa) he terminado por olvidar quienes estaban allá y he hecho eliminación de la mayor parte de la lita para volver a llenar de nuevo con gente que también termina por ser olvidada. Evidentemente unos cuantos quedan y nunca está de más seguirte los pasos con alguien que sintonices y que te interrumpa, o le interrumpas, un rato durante el dia de despacho para seguirle los pasos o que te los siga. En el coloquio del chat personalizado se puede construir toda una historia y si de las dos partes hay una vocación expresiva y original hasta se puede construir literatura oral. De las conversaciones que tengo grabadas podria hacer varios libres. En esa fluidez de palabras pronto se escriben muchas más que las que se puedan haber enviado por cartas y por supuesto en notas breves. El problema de transcribir todas estas grabaciones a un texto-relato o novelado es que significa hacer mucho trabajo técnico por lo que hace a la depuración de los errores tecno gráficos y la supresión a cada línea del nombre o del nick.
Despues de hablar con cientos de personas por chat constituyendo una verdadera muestra (gratis por cierto) en extensión numérica como en diversidad de estilos he visto la recurrencia de unas cuantas cosas y fórmulas verbales contaminantes, también de contantes psicológicas como la ansiedad que lleva a interpretaciones precipitadas e injustas. Permite estudiar de cerca las ideaciones delirantes colegiadas. Una buena parte de las conversaciones son repetidas. Si pasa un cierto tiempo entre una conversación y la siguiente las preguntas se repiten porque tanto del otro lado como del tuyo propio ya se olvidado la información, incluso la esencial. Supuestamente cuando invitas a alguien a Mesínia es porque hubo un tipo de rayo irradiador que te hizo pensar en la posibilidad de un encuentro sintónico. Pero pudiste haberte equivocado y sorprenderte con la remesa de preguntas que te hace la otra parte a la siguiente vez que te encuentras. He llegado a toparme con personalidades que ante la no respuesta o la no respuesta que esperaban a la pregunta de qué edad tienes, han dejado de responder. El mundo chatero sirve, incluso más que el oral-directo, darse cuenta hasta que punto llega la inteligencia de la condición humana y su total desprecio al protocolo elemental. La falta de educación es lo menos que se puede decir pero eso suele corresponderse con la falta de inteligencia. Aún así no es poca gente la que pasa por la experiencia o quienes la seguimos teniendo como recurso próximo –compartiendo el mismo escritorio de trabajo sin tener que salir fuera a buscar un lugar de distensión- aunque confirmemos una y otra vez su falta de altura y calidad. Evidentemente, es una contradicción que de momento solo resolvería privándome de ese espacio recursivo de contacto. Siempre hay media docena de personas conocidas que justifican esa continuidad y otra media docena de personas a conocer al ritmo de una por ya no sé si es año o década, que da una oportunidad a ese inmenso mundo de los desconocidos.
Hay que comprender que cada chatero en general, pero también cada habitante de Mesínia vive su vida privada que lo absorbe y lo encierra en si diminuto círculo existencial a pesar de su aventura proyectiva al mundo exterior. Eso nos pasa a todos y a todas. La experiencia chatera, que no deja de ser una tentativa moderna avanzada en los recursos comunicativos que tenemos los hablantes los unos con los otros, venciendo toda clase de distancia, pasa por distintas fases y se salta de una adhesión que chupa mucho tiempo durante la primera temporada de estreno a una posición renovada desde el escepticismo doble, tanto a la misma tecnología como ante el repertorio de otros que uno tiene como vecinos, aunque sean digititas o digitantes. Algo parecido pero en el campo biológico detectó Marx Hartmann, acerca de unas colonias de anélidos (Ophryotrocha puerilis) comprobó que son elementos masculinos en un primer período de su vida, y a partir de un cierto desarrollo (unos 15/20 segmentos) los machos cambian de sexo convirtiéndose en hembras y con un considerable cambio de su aspecto físico. El cambio de dieta en iones de fósforo tiene responsabilidad en las transformaciones sexuales. Por lo que hace a los internautas en busca de internautas en sus usos de palabras es la comprobación de no pocos desencuentros por averiguar que la otra parte no está a la altura de la esperable, no me refiero como posible partner para exploraciones compartidas de camas de hoteles, sino como hablante competente, desarrolla conclusiones contrarias a las premisas de instancia para acercarse a este campo. Lo que inicialmente enganchaba y permitía tener conversaciones electrizantes termina por ser un puro entretenimiento, a veces entretenimiento basuras por la cantidad d filfa que llega a transmitirse. Es el momento el que la expectativa internáutica se viene abajo al no encontrar algo o alguien más que se pasa pasar de los jijíjajases. Hay otros vehículos de relación serios donde la depositación de artículos en foros permite la enseñanza mutua sin pasar por costosas matrículas de clases privadas o en academias. Por lo que hace a chats no he llegado a ninguno en el que se mantengan conversaciones serias sin el continuo tonteo que se lleve la mayor cantidad de tiempo y grafías. Si alguien sabe de alguno le ruego que me informe de él. No me demoraría en ir.
En cierta ocasión hice la propuesta para un espacio de debate virtual con mensajería instantánea. Fracaso a la primera tentativa incluso tratándose de un grupo pequeño. Los participantes se cansaban de leer o no entendían lo que se dedican (toda una prueba de test de aptitud mental). En realidad la experiencia sirvió para demostrar que eso mismo sucede en un espacio presencial oral, en un debate filosófico o metodológico, pero la gente en sus puestos aparenta entender, aunque en sus cabezas haya más sensaciones que ideas.

Una de las conclusiones de las relaciones chateras, incluyendo las personalizadas en las que alcanzas a saber la imagen de la otra por transmisión de imagen o intercambio de fotos, es que el mayor porcentaje de esa lista jamás va a pasar al mundo presencial, y que dentro de su registro comunicante una buena parte de cosas son prescindibles. De hecho, muchas de las informaciones que se piden son en un traslado de las formas de hablar de los contactos o coincidencias en la vida presencial a un medio donde esa presencialidad no solo es una hipótesis remota sino que incluso ni siquiera deseable. Indudablemente la conversación por chat puede ayudar a la desinhibición con la prosa y a practicar una cierta vida social sin salir de casa. Afirmo y demuestro que incluso es mas barata y puede aportar los mismos resultados, incluidos los recalentamientos genitales si las conversaciones pasan a ser eróticas. También es un tipo de conversación que permite hondar en la estulticia humana y en que quedaron las promesas de su reinado en la tierra.
En Mesínia como en cualquier otro país físico, hay vecinos a los que pierdes de vista, otros con los que no desarrollas la relación más allá de las primeras conversaciones, otras que tienes y te tienen ubicadas y ya no hay mayor interés en continuar preguntando o respondiendo. Eso sí, la gente juega a los gifs mareantes y explica junto a su nick el slogan del día que queda muy bien en una pared o en la solapa de un libro pero muy mal en un cuadro de diálogo digital, ya que raramente el digitante no está a la altura de ese super eslogan. A propósito de ese recurso yo solo he puesto uno en una ocasión diciendo: haz entradas completas, no cortes frases y si es posible no cortes párrafos. No es una demanda en vano, la mayoría de chateros hacen entradas de menos de una línea, su capacidad no da para tanto y su temor a no ser leídos es excesivo. Se prioriza la frase corta y su rapidez a la frase con sentido o al argumento. El mundo se va desracionalizando precipitadamente. Hay digititas de Mesínia que a la que hacen tres entradas del tipo: hola- estás? –me voy, dentro de una conversación de rato indica quien esta al otro lado. Puestos a comparar con lo que reflexionaba al principio un programa de soft bien construido podría dar respuestas más humanas, sensatas, racionales, enseñantes y entretenidas que un humano. No ironizo. Si quien se lo puede permitir va a conseguir robots para que le hagan las tareas domésticas o juega con su ajedrez electrónico porque su pareja no supera nunca un nivel bajo, ¿por qué razón no íbamos a elegir una máquina con la que dialogar en lugar de una persona torpe haciéndolo? El recurso a la máquina es muy frio. Las maquinas no tienes hijos, no hacen el amor, no son humanas. Vale, vale, ya sabemos todo esto. Pero si el ser humano se ha rodeado de máquinas es porque estas son más fiables que los humanos. Ese concepto ya regía en la época de la fuerza muscular. El maquinismo industrial fue su alternativa sin él jamás se hubiera llegado a la época electrónica y posteriormente al planeta digital.
Si fuera un mecenas con suficiente capital propondría a escala mundial un concurso de investigación para crear esa clase de programas de diálogo. En realidad no dejarían de ser formas interactivas para la divulgación de unidades didácticas solo que con maneras sensuales y jocosas de darlas. No dudo que yo mismo reconvertiría en su cliente tras comprobar que no pocos habitantes de Mesínia están fuera de rol sin corresponder ni garantizar relaciones comunicativas significativas.

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El Pasajero
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Mensajepor El Pasajero » 23 Abr 2009, 15:47

Yo opino que es un medio más para conocer gente. El problema, y no es raro, es cómo se utiliza la tecnología, y no la tecnología en si. La gente debe dejar de pensar que en la red es anónima y que puede faltar a todas las reglas de respeto que normalmente aplica en la vida cotidiana.

También se debe pensar, si se ha iniciado una relación, cómo pasarla al plano real. Quedarse en lo virtual indefindamente no es sano.

2 de mis 3 relaciones formales han salido de personas conocidas en Internet, así que no puedo hablar mal :)


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