La trampa del Self

NestorEstebenzNogal
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La trampa del Self

Mensajepor NestorEstebenzNogal » 11 Ago 2008, 04:37

Lo que más a mano tienes eres tú mismo. Ni siquiera las personas que están en tu vida, que te rodean, que te quieren o que colaboran contigo, que comparten tu espacio vital, que te mandan o que te obedecen, están tan cerca de ti como tu mismo. Ese reconocimiento convierte a cada cual en una cantera prodigiosa de anécdotas, un escenario continuo de ideas, un pozo del que sacar aguas, un proceso abierto nunca concluso del todo. Basta estar atento a sus acontecimientos para producir una palabrería continua que convenientemente tratada puede dar lugar a libros. Un sujeto deviene tal cuando reflexiona acerca de sus tesituras, sus miedos, sus contradicciones y por supuesto sus relaciones. Basta permitir la libertad de observación y de auto observación para tener al alcance del decir un interminable banco de informaciones. En principio es más fácil hablar de lo que uno conoce de si mismo que no del otro con parcelas inaccesibles o secretos no revelados. El uno mismo sin embargo no está exento de la presencia del otro. Cada uno se constituye y se referencia en relación a los demás. De hecho, la toma de actitudes y de ideas queda expuesta frente a las de los demás. No se puede hablar de ideas puras que no tengan ni la más mínima conexión con las precedentes. Todas, de alguna manera, pertenecen a una cadena de significantes. Esa concatenación las hace parte de un corpus universal relegando al rol de contribuyentes ordinarios quienes, como protagonistas, se hacen, nos hacemos, cargo de ellas. Me valgo de la palabra Self para referir a esa unamismidad que implica un campo cercano: el de los coprotagonistas de la historia que se comparte. Es así que el individuo-uno solo como categoría de estudio se hace difícil de aislar. Cada uno pertenece a su especie, a un grupo de características que refieren un tipo de locomoción, un tipo de fisiología, un tipo de pensamiento. Todo eso lo clasifica en un determinado lugar. A la hora de referirse a si mismo es casi imposible que no acuda a su entorno, inmediato o remoto, personalizado con un cargamento más o menos intenso de emociones. La auto-referencialidad continua del yo y mi inmediatez convierte al auto-referido en un ego-céntrico que se separa del mundo o que toda interpretación del mundo la vive a través de su privacía. El síndrome de autor referencialidad ya ha sido descrito como un obstáculo intelectual por razones de bloqueo emocional que impide al sujeto que lo padece tener capacidad de objetivización. A fuerza de insistir monotemáticamente en sus conversaciones sobre si mismo olvida su condición de pertenencia a los lugares y a las tramas universales alienándose en su propia salsa ególatra para librarse de toda solidaridad y empatía con el mundo de los demás. Es fácil caer en la trampa del Self cuando el sujeto está arrojado a si mismo si quiere comprender lo que es, quien es, adonde va, lo qué debe hacer y su pertenencia al todo. La literatura del yo es indispensable para la conjugación de las acciones en cualquier otro tipo de pronombre. No se puede hablar de lo otro y de lo ajeno con una metodología objetiva sin ser sujeto interpretativo, sin ser un yo en acción. Sin embargo el yo que habla del otro autoexcluyéndose en la interpretación puede fraternizar con otro síntoma si no peor de la misma categoría el de la exoculpabilización. Nos encontramos con éstas variables:
1-Cada individuo necesita constituirse en yo para ser un sujeto interpretativo.
2-En su proceso de autoconocimiento corre el riesgo de subjetivizarse tomándose según las fases, como lo primero, lo más importante hasta lo único importante
3-la construcción del yo es indispensable para territorializar las diferencias con el tú, con el él/ella, con el vosotroas/as, con el ellos/as y por supuesto con el nosotros/as.
4-El exceso del yo pronominal falto del equilibrio correspondiente con el resto de denominaciones de la condición humana sume en la trampa del Self quien hace de su dimensión yoica la única dimensión de trato.
5-Cuando el Self (yo+entorno inmediato) es el único tema de conversación y la atención de una persona queda polarizada solo en si misma, su potencialidad de cooperación por un mundo de todos se reduce considerablemente por no decir que queda anulada como su contributaria.
6-El Self auto examinado y revisionado continuamente no para de producir texto y discursividad: la del analizante o del sujeto auto o heteroanalizado, pero no necesariamente aporta una renovación a la teoría para una transformación social de los valores.
7-la trampa del Self tira la llave de salida cuando el enfermo de su yo pierde la perspectiva de colocarse en cualquier otra posición ajena perdiendo toda posición empática y todo criterio solidario.
La trampa del Self es tanto mas posible cuanto más se auto examina una persona desconectando tal examen de su inserción en estructuras que lo han acompañado desde su nacimiento a su actualidad.
La pasión del yo es indiscutible: el mundo del arte en todas sus disciplinas es un campo de riquezas donde abundan distintas versiones del narcisismo. La paradoja artística es que pasa a ser de consumo objetivo a partir del traslado de proyecciones subjetivas. En defensa del yo que gira en torno a si mismo como única dimensión que pueda tratar (el yo neurótico) hay que decir que cada individuo pasa por estadios y experimenta sensaciones que son de orden universal. El yo creativo por egocéntrico que pueda ser terminará por tratar temas por los que pasan los otros yoes aunque no sean ni creativos ni egocéntricos.
Hablar del yo en acción, dependiendo de cada biografía concreta, puede proporcionar un impresionante caudal de situaciones que hacen de base para el relato o la novela de vida o el análisis riguroso. Teorizando o anecdotizando siempre hay un yo detrás que se expresa. Incluso en la formula teórica más austera la experiencia de la personalidad autora que la proporciona es expresada.
Una vez el autor o el expresante cae en la trampa del Self, con todo su conjunto productivo de géneros expresivos ad hoc: poesía, diarismo, epistolaria, retratos reales, crónica, fantasías,…no podrá por menos que reconocer que viene dedicando su energia a una literatura intimista en detrimento de una literatura científica. Es difícil mantener una dedicación creativa sin un yo autoafirmativo en la creación. El creante elige los objetos creados como los fetiches que lo confirman en su condición electora. Jordi Marlet recoge las características del bibliófilo como coleccionista y como lectores remarcándole su fetichismo .
De otro lado se hace difícil una discusión in extremis de cualquier tema sin trasladarlo a las condiciones subjetivas de quien participan en la discusión. Siempre me ha sorprendido la raza de los incombustibles que no ponen en duda jamás su actividad o su activismo y no entran en expresar sus contradicciones al respecto. Su supuesto objetivismo al que no ponen jamás en discusión no es que signifique un yo sin contradicciones sino un yo controlado, suficientemente estable y sometido como para que no dé problemas. Nadie puede ser ejecutor de una obra si está continuamente dudando de si mismo. El yo inestable puede ser fascinante como personaje literario más que como autor creativo del universo literario. Por otra parte la distancia entre el autor que escribe y el actor que inspira a aquel para que lo escriba pone los derechos de creación al menos a partes iguales.
En el discurso creativo la combinación del yo con el resto de singulares y el magma de plurales invita a la discriminación continua de cada momento, cada creante y cada rol. Cuando el Self lo acapara todo, la oportunidad de la colaboración para terceros queda prácticamente negada. Por otra parte cuando el Self es negado como campo de batalla lo que nos encontramos es una conducta ritualística-obsesiva aunque siga una metodología productiva. Habrá que considerar la conexión entre obsesión y creatividad pero ese es otro asunto. Pasar por la trampa del Self es prácticamente inevitable si se quieren alcanzar los valles de la fertilidad en otros asuntos creativos que hablen del otro distante con el que no se tiene nada que ver emocionalmente o sobre el paquete de otras cosas que nos se comparten como objetos de vida que se eligen estudiar.
La necesidad práctica de un mundo mejor sigue pasando por la lucha teórica de los conceptos que lo vertebren.

Adolfodoq
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Mensajepor Adolfodoq » 22 Sep 2008, 14:57

Hola muy buenas, Nestor Estebenz Nogal:

Yo pienso que el prójimo más cercano a uno es uno “mismo”. ¿Y después está nuestra familia? ¿y después la familia universal? O sea todas las personas todos los hombres por que todos somos hijos del creador.

El que el prójimo mas cercano a nosotros seamos nosotros mismo y que en segundo lugar sea nuestra familia, se debe a que el Espíritu antes de encarnar o nacer elige sus compromisos mas cercanos esos compromisos más cercanos son; ¿uno mismo y nuestra familia?

El hombre a sido creado para ser útil no solo con sus compromisos sino también con las personas que le rodean su prójimo y esa utilidad se consigue con la practica de la caridad y el amor al prójimo que realiza en su vida de relación con sus hermanos en la creación Dios.

Un cordial saludo:

JesRICART
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Mensajepor JesRICART » 26 Jun 2012, 19:35

El concepto de prójimo es un tanto surrealista. Si bien existe la proximidad también existe la distalidad y la importancia del otro humano (el otro congénere) no viene dada por los centímetros o las leguas de diferencia que haya sino por el lugar que ocupe en nuestro universo de sentimientos, cálculos y valoraciones. Es más apropiado hablar del otro con todas las variantes que incluye, este o no cercano, se le conozca o no, se le pueda llegar a tratar alguna vez o nunca. Claro que la probabilidad de las conexiones y las vibraciones se dan tanto más cuanto mayores sean las coincidencias y se compartan espacios que las comportan por la aproximación fisica pero el balance de lo que queda finalmente de un nucelo de personas muy unida esta por encima de las distancias geográficas que pueda haber entre ellas. En cuanto la unomismida,d ésta centra la conciencia del self pero también del egocentrismo por lo que es necesario adoptar criterios para diferenciar el uno mismo de los demás y lo distinto de lo propio. Decir que todos somos iguales puede tener un sentido por su carácter poético pero cientificamente no es cierto o solo lo sería desade unas terribles condiciones de seriedad. Esa diferencia crucial del otro en relación al yo permite estudiar y comprender el self de una manera mas útil para la soberanía personal y ser explicado más didacticamente. En cuanto el self es confundido con el yo o el yo lo totaliza convierte el espacio de insercio en su espacio, algo muy lejano del criterio y opción de aprender a vivir como espacio recursivo plural y compartido.


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