La demanda de lo que no se entiende

JesRICART
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La demanda de lo que no se entiende

Mensajepor JesRICART » 24 Mar 2013, 12:21

Enseñar al que no sabe. La demanda de lo que no se entiende.
Como se suele decir y no hay nadie que no diga eso de vez en cuando a la gente se la conoce más por sus formas que por sus grandes discursos. En todo caso, el contenido de un valor se le visibiliza antes por la actitud en la manera de ser expresado que por su argumentación. Realmente los valores son actitudes independientemente del grado de aptitud que se tenga. El menos dotado para un aprendizaje (desde un oficio de artesanía a estudiar lenguas minoritarias en peligro de extinción) puede adelantar al más dotado intelectualmente en la adquisición de conocimiento si aquel tiene la voluntad que a este la falta. Apuntar esto no ha sido más que la recreación de una antigua y conocida advertencia: no hay mayor ciego que el que no quiere ver. Este tipo de enunciado se puede extender a otros parámetros: no hay mayor impotente que el que no tiene deseo sexual, mayor inculto que el que no quiere enterarse, no hay mayor negado para la comprensión que quien no quiere enterarse o mayor desgraciado que el que no quiere probar las opciones de felicidad que se le presenten. Resumiendo: hay siempre un factor subjetivo que está en las causas que determinan los resultados de la vida que se tiene, de los atributos que se alcanzan, de las alegrías que se consiguen, de los conocimientos que se adquieren, de las experiencias que se disfruten. Resumiéndolo aún más: sin sujeto en activo que desee vivir los parámetros más estimulativos y ricos que se le presenten le pueden resbalar y no servirle para absolutamente nada. Por supuesto los objetos que se te van presentando en la vida no te son inmediatamente regalados ni fácilmente asequibles, seguramente la mayoría no lo son. Todos los objetos sin excepción son comparables: desde las imágenes del paisaje por un sendero al que se va a andar una mañana de rocío a un video clip a un artículo. Todo son objetos desde el punto de vista metodológico de cosas objetuadas a tratar. De cada cosa referida (el paisaje, el video o el articulo entre miles de ellas) el sujeto puede llegar mas o menos a los contenidos que encierra según sus características personales (sensibilidad, interés, capacidad, percepción, cultura, amor,…). Consensuemos en inferir que a menos atributos personales menos capacidad de asimilación de aquello con lo que se trata. ¿Resultado? Ante un mismo objeto temático o experiencia (el paseo por el bosque, la atención a un film o la lectura de un texto) hay diferentes enseñanzas adquisiciones. ¿Verdad que no todos los paseos son exactamente el mismo paseo aunque se haga el mismo itinerario de sendero y se vista el mismo chándal? No, no lo son; cambia la climatología, la coloración de las plantas, los juegos de los rayos de luces, la humedad ambiental, la sinfonía de los pájaros cantores, etc. Tampoco los visionados de un documento fílmico repleto de datos son los mismos las segundas veces que las primeras. Se puede decir eso con mucha más contundencia con respecto a los textos escritos. Posiblemente todo texto (creo que se puede decir de todo objeto) tiene distintos niveles de información o de entrega. Por decirlo en terminología moderna, tiene distintos currículos (desde el currículo aparente o mas elocuentemente expositivo, al curriculum oculto o más encriptado que solo segundas o terceras vueltas a él buscando su sentido se le revelará a quien esta en condiciones de voluntad para encontrar). Siempre hubo exégetas para textos cuyos mensajes escaparon a las primeras lecturas. Eso tampoco quiere decir tomando al pie de la letra que todos los textos enrevesados o de entrada complejos tengan cosas que decir, pero si no los dicen habrá que demostrarlo.
El asunto es el siguiente: para entender las cosas hay que estar en condiciones subjetivas para hacerlo. A determinados conocimientos no llegamos nunca porque no conseguimos el dominio de los niveles de conocimiento anteriores. Las licenciaturas son fundamentalmente actos burocráticos y sus títulos no son documentos que realmente acrediten dominios de conocimiento sino la demostración de que se pasaron las pruebas mínimas para tenerlos. Es así que tenemos médicos ineptos, psiquiatras aturdidos, políticos negligentes, banqueros corruptos cosa que no podemos decir de los zapateros, los conductores de autobuses de línea, los actores de teatro o entrenadores de gimnasios.
En parte cada persona llega en su vida al nivel que quiere llegar y no solo al que “las cicunstancias de la vida” le han limitado. Uno puede optar por dedicar sus ratos de ocio a juegos de parchís o de cartas o al ajedrez o al scrable, hablar de trapos y peinados o hablar de ecología y de belicismo mundial. Puede optar también por leer y formarse como autodidacta o creer que la formación que tenga otro se la pueda facilitar con palabras sencillas. Las palabras sencillas existen pero por mucho que se usen los conceptos complejos son y seguirán siendo complejos. La misma demanda de “explícamelo por cuarta vez y explícamelo para que lo entienda” es una demanda imprecisa. Para conocer el nivel del demandante tiene que plantear un interrogatorio específico, definir lo que entiende y lo que no entiende, para partiendo de lo uno facilitarle el acceso a lo segundo. Explicar las cosas n veces no es el problema, el problema es que no haya una demanda explicativa específica.
Ante una demanda explicativa de algo concreto el demandado puede contestar con que no lo sabe o transmitir lo que sabe. Impugnar la totalidad de algo por no visualizar una coma o más descuidadas, es tanto como no querer enterarse de la película porque viene en versión original y con los anteojos no se alcanza a leer los subtítulos a pie de pantalla.
La presuposición del demandante de que los demás tienen su mismo nivel y en consecuencia la ponencia de un texto se tiene que condicionar por ese nivel ignora que cada texto (en tanto que parámetro estimulario) preselecciona el sector objetivo al que va dirigido. Resumiendo también esto: cada objeto elige a su sujeto y no al revés como los sentidos podrían indicarnos. Si un determinado tema no va con mi carácter ni tiene cabida en mi agenda (por ejemplo jugar al “Remigio” o ver “el gran hermano” puede que alguien me invite a una timba de cartas o a ver la tele, pero yo declinaré cortésmente esa oferta: no gracias, tengo otras cosas que hacer –diré- sin tener porque sacar mi artillería verbal criticando a quien me invite por perder el tiempo tan miserablemente en lo uno o en lo otro).
Otro detalle de la demanda explicativa es que en la misma cancha o forum de palabra abierta hay unos mínimos educativos o protocolarios a usar. No se puede particularizar una conversación con un tercero sobre lo no entendido de un dicente cuando el dicente está ahí. ¿Por que no precisar directa y específicamente la demanda? Resulta que de lo que estamos hablando, por si quien tiene tantos interrogantes en la cabeza no se ha enterado, es de metodología. Ya no importa si el punto de partida era de carácter teológico, lo cierto es que ha derivado de un habla sobre algo a un habla sobre el habla misma. Esto es filosofía pura y también psicolingüística, disciplinas un tanto colaterales a la mayoría de temas que se suelen hablar en la vida ordinaria. El hecho de que un 1% o si se quiere un 99,99% no las sigan, ¿significa acaso que hay que callarlas? A diferencia de la mayoría de temáticas que se nutren de anécdotas, esa otra forma de hablar sobre lo que hablamos es el comodín inter temático. En cuanto el hablante conciencia de qué habla y para qué le puede ir mejor en su crecimiento personal y en su cultura intelectual. Eso requiere esfuerzo y método. ¿O quieres que lo que ha alguien le ha costado décadas de dedicación te lo facilite con un supositorio que a modo de chip te inocule todo lo que sabe? No ¿verdad? En todo caso no sería posible. Está previsto que en el futuro haya conexiones neuronales de acceso a bancos de datos -enciclopedias enteras- inoculadas en forma de chips, (posiblemente subcutáneas ni siquiera endocerebrales, en un fase de investigación adelantada y que serán recargables) lo podrá tener o incorporar quien quiera o pueda pagárselo. Es decir, será la celebración tecnológica en que los menos preparados e inteligentes del espécimen humano tendrán las mismas oportunidades de acceder a todos los datos lo mismo que los más preparados y más inteligentes. ¿Significará eso que tanto unos como otros sepan hacer los mismos razonamientos? Me temo que no. El conocimiento bancario es la hemeroteca por encefalizada que quede, mientras que la argumentística y la deducción pasan por el arte de la relacionabilidad, Puedes tener todos los datos pero si no tienes habilidad para relacionarlos te va a servir de muy poco.
Desde la plataforma subjetiva de cada cual, uno decide hasta donde llevar su autodidáctica o abandonarla a la mitad o ni siquiera empezarla. Posiblemente puede sentirse fuera de juego al no saber de lo que se está hablando. Esto también les sucede a quienes le cuentan un buen chiste pero no entienden por qué y de qué se ríen los demás. Prefieren presuponer que los demás se han reído porque lo han entendido pero que en el fondo no lo ha entendido nadie. El más lerdo tiende a creer que los demás son de su condición lo mismo que al ladrón le parece que todos los demás practican el latrocinio. Ahí donde uno disfruta con una lectura o una conversación o un documental o una partida de ajedrez, a otro le puede parecer todo de un aburrimiento insufrible. Está en su perfecto derecho de no hacer ningún esfuerzo, de no acceder a una introducción básica de una disciplina y prefiere aguardar que le cuenten en una viñeta de periódica el resumen de toda una actualidad. Es su derecho constitucional, la cultura no lo echará en falta. Estará a salvo, nadie irá tras ese perfil para preguntarle que le explique nada conceptualmente complejo.

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Gustavo
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Re: La demanda de lo que no se entiende

Mensajepor Gustavo » 17 Abr 2013, 15:16

Gracias por este artículo muy bueno. Me encanta la frase que no hay mayor ciego que el que no quiere ver, es una sabiduría tan simple pero a la vez tan cierta. Tenemos que trabajar por siempre adquirir nuevos conocimientos y no dejar de aprender nunca. Desde hace una buena cantidad de años tengo la intención de por lo menos aprender un talento nuevo cada año. Este año mi proyecto es el diseño y la creación de una página web para un grupo musical en el cual participa un familiar mio. Después de elegir el dominio y un servicio de web hosting profesional estoy en la fase de diseño de la página. Aunque es un proyecto difícil y complejo, no dejo de aprender cosas nuevas y ya cuento con una buena base de conocimientos en el diseño web. Creo que es esta disposición a siempre aprender cosas y habilidades nuevas que es muy importante de conservar.

Un saludo
"El que un perro haya mordido a un hombre no es ninguna noticia;
una noticia es el que un hombre haya mordido a un perro."

JesRICART
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Re: La demanda de lo que no se entiende

Mensajepor JesRICART » 30 Ene 2014, 21:57

ese es el camino Gustavo, suerte
Jes


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