La presencialidad y sus desventajas.

JesRICART
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La presencialidad y sus desventajas.

Mensajepor JesRICART » 19 May 2010, 23:16

La presencialidad y sus desventajas. JesRICART
Lo del trato cercano, el llamado calor humano, sigue teniendo muchos adeptos. Se (nos ) dice que ahí donde hay un contacto presencial no hay nada que pueda sustituirlo. Entendido: Esa reclamación de la presencialidad por encima de la ausencialidad supone que el sujeto presencial da de sí todo lo que puede dar en la escena en la que participa. Eso, es rotundamente falso. Hay escenas en las que se participa y otras en las que no. De las escenas de la existencialidad, su teatro en bruto, se puede informar que unas invitan a la participación en distintos grados: desde el tontear a los debates; y otras invitan a la escapada. No hay nadie que participe de absolutamente todas las escenas que le proporcionan sus contactos con la sociedad, o sea, con los demás. Hay un proceso de selección tácito de los acontecimientos que vienen. De hecho, de la mayoría de acontecimientos de los que se tiene noticia no se participa en directo, se les refiere indirectamente. Lo virtual es lo dominante desde el momento en que viene dado como algo diferido. En cuanto a los espacios rigurosamente directos tienen a ser una minoría cada vez mas pequeña en un mundo mejor tecnocomunicado y del que se saben mas cosas. Las distintas pantallas de las que se rodea un individuo vienen a substituir las ventanas. Las ventanas que daban al exterior además de ser una entrada natural de luz a la casa era una proyección de la mirada de sus habitantes hacia afuera. Eso ha desaparecido. Es raro ver a alguien mirar a través de su ventana a la calle, tanto como ver a alguien posicionado en su balcón -si tiene la suerte de tener uno- y hacer otro tanto o platicar con el vecino. En occidente se vive más de puertas para adentro que en las calles o en los espacios públicos. El modo de habitar éstos es con formas de socialización muy reguladas en las que nadie se sale de rol o puede pasarse de la ralla. El proceso interactivo presencial con todas sus posiciones festivas y cooperativas no siempre presenta desventajas. Los desplazamientos hasta cualquier punto al lugar de escena supone considerables dedicaciones de tiempo. La forma de desplazarse que puede llegar a ocupar dos o mas horas por día a veces iguala el tiempo presencial en el sitio donde se ha ido. Algunas de las actividades hechas pueden ser sustituidas sin pasar por esos desplazamientos. Hay razones obvias para hacerlas: muchas de las acciones se tienen que llevar a cabo ahí donde se va, tales como hacer una reparación o un trabajo de mantenimiento o poner en funcionamiento una máquina. También hay razones no indispensables: como la de tener que juntarse a otros para hacer algo que se puede hacer por separado. Cada vez hay mayor numero de personas que trabajan on line o lo que es lo mismo decir que en casa o en el lugar que elijan de tránsito sin tener que ir a la oficina o al menos a diario. Desde siempre de los trabajos mas codiciados con los artísticos se estimaba esa oportunidad de hacer por cuenta autónoma su dedicacion sin tener que ir a un espacio de su control: fuera la fábrica o el despacho o el centro asistencial.
Algunas de las supuestas ventajas de la presencialidad se tornan en sus contrarias cuando la energía dedicada para ir no compensa los resultados. Verse las caras y beber unas cervezas tiene su valor social. Alguna vez diseñé para mi propio ritmo lúdico verme a diario al final del día con alguien para compartir conversaciones, paseos o ratos tras una jornada de dedicación al propio proyecto. En realidad es lo que vengo haciendo siempre: lo que ha variado es el lugar y el quien, tambien el grupo. Convivir con alguien simplifica esta necesidad, no hay que ir muy lejos para reunirte con él/ella. Lo que sí he comprobado es que en épocas de máxima dedicación al otro que me llevaba a continuos actos colectivos (desde reuniones y conferencias a manifestaciones y hasta algunas fiestas) han ido dando lugar a una época de menos necesidad del acto público y presencial y su sustitución por las relaciones virtuales o distales. El teléfono y el correo postal ya habian permitido relaciones a distancia sin tener que quedar con alguien para hablar. Ahora el correo electrónico y la mensajería instantánea cualifican este tipo de relación. La funcion del otro aunque no se le tenga al alcance de la mano y de la mirada sigue siendo ejercida. Hay multitud de espacios presenciales de coincidencia que por clientelismo de un espacio se reconoce la imagen del otro y hasta se tiene un supuesto de como es y que tal presencialidad no le da a nada más, como mucho a un saludo rutinario o mini-referencial. Es obvio que la presencialidad no tiene porque garantizar relaciones profundas o importantes. Liv Ullman definió a Hollywood como la soledad alrededor de una piscina. Hay multitud de lugares que todo lo que se quiere de los demás es verlos a distancia y ser visto por ellos. Hay una tendencia a la aglomeración. A la gente le gusta coincidir en las horas de máximo flujo en las carreteras o en los metros o en las colas de los estrenos. No suele autorregularse espontáneamente para repartirse en toda la extensión horaria. Uno de los valores cruciales de los demás es las experiencias comunicativas que proporcionan (incluyendo dentro de lo comunicacional la intimidad en sus distintas variantes). A la experimentación se la puede concebir como una fuente de aprendizaje o enseñanza siendo dos posicionamientos complementarios ante el saber. Del otro -lo pretenda o no- siempre se termina aprendiendo algo aunque solo sea dedicándole la observación apropiada, a veces más que cuando trata de enseñarnos algo impositivamente. Churchill a quien le he citado otras veces por sus observaciones magistrales -independientemente de su funcion en el poder británico- dijo que siempre le había gustado aprender aunque no le gustaba que le enseñaran. Una famosa y brillante ocurrencia suya “la imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son” seguirá siendo valida durante mucho tiempo: mientras el humano viva bajo el peso de sus mentiras y medias verdades. En los actos presenciales se suponía que se consigue hacer lo que la ausencia por obvias razones impide. Las relaciones internáuticas y en general las tecno-distantes han permitido desarrollar comunicabilidad, goce intelectual y hasta placer erótico (si incluimos el cibersexo) que no permiten siempre las presenciales, embutidas en corsés restrictivos. Muchos contactos presenciales, tanto los dados por coincidencias en espacios comunitarios (desde reuniones de grupo a auditorios para conciertos a la calle en la que se termina por coincidir) como los preparados expresamente con el otro no permiten hacer lo que desde el imaginario se ha deseado o preparado. En cambio y en contrapartida la cita a distancia posibilita conversaciones que son eludidas de aquel otro modo. El potencial del virtuosismo de la virtualidad es de tal magnitud que el poder o poderes que regulan el sistema muestran su prevención y miedo invirtiendo en una paranoización generalizada frente a los peligros de la red. Siento vergüenza ajena cuando con la excusa de la piratería informática y de la copia sin pago de derechos de originales y creaciones artístico-intelectuales se apela a los instrumentos de control coactivo con las que cerrar blogs y páginas1. La navegación internáutica permite libertades antes no sospechadas. Traslada a otro registro la libertad incrementado el valor de la de expresion por encima de la de movimiento físico-personal. Internet es el nombre de lo impresencial que además demuestra la superfluidad de la presencialidad en muchas situaciones que se mantienen por nostalgia o costumbrismo no por necesidad objetiva y real. Internet en toda su eclosión es el nombre de la libertad democrática y de la socialización de recursos que supera los limites impuestos por la libertad en los espacios presenciales.
Multitud de actos presenciales pasan por espacios (las citas en cafeterías) comunitarios pero salvo con quien quedas todos los demás quedan relegados a la funcion de paisaje decorativo. Esos actos tienen que pasar por protocolos o imposiciones ambientales (humo de tabaco, ruidos, tráfico automovilístico, tiempo de desplazamiento, consumiciones mal preparadas,...) que son altamente disuasorios. La necesidad de presencialidad es un chute que permite estar en contacto con los demás sin tener el menor contacto verbal con la inmensa mayoría de ellos (los que se suman a los elementos paisajísticos). Este contacto presencial tiene por resultado que queda reducido a otro tipo de virtualidad. La cultura dominante es el arte de ignorarnos los unos a los otros de la manera mas civilizada posible compartiendo espacios societarios (restaurants, avenidas ,autopistas, óperas, aviones o metros). No apuesto por la idea de que es suficiente vivir cada cual encerrado en una habitacion limitandose a mirar por la ventana internáutica al mundo, propongo una revisión de la sacralizacion del encuentro presencial. Si bien hay actos presenciales no reemplazables (el amor y el sexo, sobre todo el sexo, los requieren) hay multitud de actos no presenciales que preparan las condiciones para esencializar a aquellos, para cualificarlos y aguardarlos para cuando sean realmente necesarios.

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Mensajepor JesRICART » 02 Jul 2010, 20:09

La desconfianza es un eje regulador planetario. Está presente en todas las culturas y razas y lo estuvo en todos los modelos sociales de los que tenemos noticia. El comercio electrónico tiene que luchar en contra de ella con distintos protocolos de lo que se hace en el comercio presencial. Lamentablemente la falta de honestidad (la peor de las crisis humanitarias) encuentra en las transacciones on line la jungla ideal para enredos y fraudes.

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Mensajepor JesRICART » 24 Oct 2011, 12:25

El trato humano en el sentido de un tratamiento presencial, fisicamente contextual compartiendo un escenario o una circunstancia, suele preferirse al diferido, al digitalizado, al virtual o incluso al telefónico. Sin embargo los residentes en el XXI estamos ya haciendo pasar lo que tiende a ser la mayor parte de contactos, referencias, estímulos y obtenciones por las relaciones en Digitalandia. Evidentemente ni todos los contactos virtuales prosperan ni tampoco lo hacen todos los presenciales por mucho que se diga aquello de que desprenden mayor calor. Quedar con un amigo o una amiga en el local preferido, chic y acogedor, con otras figuras fisicas en las mesas contiguas, asi mismo bonitas y pacíficas, es un episodio convivencial que dificilmente podrá superar nunca en el encuentro virtual. Si además esta cita da lugar a refriegas de mucosas y orgasmos de los de verdad, no hay ordenador por otra que pueda dar eso (aunque todo se andará, la robótica terminará por crear prototipos sexuados con texturas muy parecidas a las humanas). El debate sobrfe lo preferible de lo presencial en el trato al virtual se puede comparar a los comentarios que se suelen hacer sobre las lecturas de libros. Casi todo el mundo (todo el mundo que lee, claro) dice preferir el libro clásico, el impreso sobre papel.al mismo tiempo se queja del cargamento físico que le ha supuesto el acarremaneto de ellos en sus trasiegos interdomiciliarios. Yo, también lo digo. Al mismo tiempo nos toca reconocer su caducidad como instrumento u objeto de bibliotecas particulares siendo sustituido por el libro electrónico. En uno solo podria caber toda luna biblioteca privada de miles de libros, ocuoando el espacio de uno solo. No hay color. El libro electronico superará la práctica de la compra o adquisicion del ibros de papel, mucho más ahora que el precio de uno electrónico se ha bajado ya practicamente a los precios de los libros de serie mas caros. En resumen, el recurso digital dejará de ser una opción para ser la opción. Algo parecido pasará en una mayoria de contactos humanos. Hay algo más: el quantum de personas con las que te tratas y que jamás te verás en la calle –o de hacerlo, no sabrás que son ellas- no para de aumentar. De otro lado con muchas no querrás ni necesitarás hacerlo porque lo que te vincula a ellas es una cuestion particular, el punto de un debate, un auxilio técnico o un envío o recibo informativos. Quienes participamos de debates on line, sabemos que la inmensa mayoria de transacciones verbales que nos hacemos no se van a acompañar de coincidencias en foros presenciales donde repasarlas o retomarlas.


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