La Otra Ecología: la Deep Ecology

menganito
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La Otra Ecología: la Deep Ecology

Mensajepor menganito » 20 Abr 2017, 10:55

La ecología en cuanto que construcción mediática se presenta como una opción indiscutible por:
- la bonanza de intenciones,
- la lógica sencilla y aplastante de sus argumentos,
- la facilidad de identifcación con sus fines, etc.
Ha cautivado a millones de personas.

Y por contra el gran público pocas veces:
- puede acceder a información que descalifique las posturas ecológicas, o
- pone en duda los argumentos y el espectáculo mediático.

Pero el cosmos ecologista es mucho menos idílico de lo que se le supone. El abanico de contradicciones se despliega a medida que se profundiza en los principios y actitudes de ciertos movimientos ecologetas. Para algunos de éstos a mayor elevación del fin que dice defenderse más justificación queda de la perversión de los medios usados.

Un ejemplo simbólico: no es raro que quien frecuenta ambientes ecologetas se haya encontrado, citadas hasta la saciedad, las frases del Gran Jefe Seattle. Este jefe de las tribus Suquamisch y Duwamish se le atribuye un memorable discurso al Presidente de EEUU en 1854. Y frases enteras de ese discurso pueden encontrarse en carteles ecologetas o en multitud de publicaciones constituyendo parte del imaginario ecologista.
A todos nos suenan expresiones como: "La Tierra no pertenece al Hombre, es el Hombre el que pertenece a la Tierra", o quejas del estilo: "He visto mil búfalos pudriéndose en la pradera, dejados por el Hombre Blanco que los había matado desde un tren que pasaba", etc.

Dejando de lado que el ferrocarril aún no había llegado a Seattle en la época del discurso, se hace sospechosa la terminología ecologeta excesivamente posmoderna para ser del XIX. Con motivo del 125 aniversario de la muerte del jefe indio, una periodista de investigación: Paula Wissel, descubrió el fraude. El famoso texto no había sido escrito por él. En realidad se redactó en 1970, un siglo después, por el guionista de telivisión: Ted Perry.
La cadena ABC emitía Home, un programa mediambiental y Perry ensayó un texto para acompañar un reportaje sobre el Jefe Seattle, fueron los productores los que decidieron atribuir el texto al Gran Jefe y así ha pasado a la "historia" ecologeta.

El propio periodistas se sorprendió por la apropiación indebida, pero calló. Los silencios sobre los ecologetas son frecuentes. Corrección política basada en el fundado temor a poner en duda la finalidad del movimiento: salvar la Tierra ¿Quién podría negarse a un fin tan excelso?
Pero la relación de la naturaleza con el hombre no es tan sencilla. En esta relación no cabe el principio de igualdad: o el hombre se subordina a la naturaleza o ésta al hombre. Y éste es el drama de la ecología posmoderna.


LA DIFÍCIL DEFINICIÓN DE LA ECOLOGÍA.
En 1989 la revista Time declaraba personaje del año al "Planeta Tierra". Ese mismo año el Ayuntamiento de San Francisco -ciudad progresista por antonomasia- aprobaba un reglamento municipal por el que a los homeles se les prohibía dormir en los parques. Era un argumento ecológico, pues los pobres estropeaban la vegetación y atentaban contra el medio ambiente. Otra de tantas incongruencias del nuevo espíritu ecológico que ha invadido las conciencias del mundo occidental ¿hay que sacrificar al hombre para salvar el medioambiente?

La aparición de la ecología, en cuanto que valor posmoderno, está repleta de contradicciones. Los estudios sociológicos indican que los habitantes de las zonas rurales no se sienten tan vinculados al sentimiento ecológico como los habitantes de las grandes ciudades donde arraigó primero en las clases altas y lentamente, por influencia mediática y mimética, ha sido acogida por los más jóvenes.
Pero dicha juventud, en las encuestas sobre sus prácticas de ocio, declaran que pasar un día en la naturaleza es una de sus últimas opciones.

Es decir, la ecología no es un sentimiento de personas mayores que viven en ámbitos rurales y tienen hábitos naturales. Al contrario, la ecología es un valor al que se adhiere fácilmente la población joven, habituada a las modernas tecnologías, hiperconsumistas y escasamente relacionados con el mundo natural real.

El sentimiento ecológico se ha ido extendiendo a lo largo y ancho de las zonas industriales y postindustriales. Alentado por ciertas élites que lo han transformado más en una actitud simbólica que en un principio que genere comportamientos coherentes.

Ante las propuestas radicales de los primeros ecologetas, que llamaban a abandonar la sociedad capitalista, la "ecología" se ha integrado en la cultura de masas. Ha quedado incorporado con facilidad a la sociedad de consumo. La austeridad que se reclamaba para salvar el planeta pronto cayó en el olvido. Hoy, una importante parte del entusiasmo ecologeta se traduce en "consumir productos ecológicos".

Pero el ecologismo es una realidad compleja que no podemos encasillar en una única forma de pensamiento o actitudes. Luc Fery, en su obra (El Nuevo Orden Ecológico) distingue tres tipos de ecologismo:
1º.- antropocéntrico. considera la relación hombre-naturaleza protagonizad por el hombre.
2º.- ecologismo activista: especializado en la lucha por la "liberación animal" que pretende elevar la dignidad de los animales a la humana, busca una "personalización" del animal.
3º.- ecologismo radical y "ecocéntrico" en que el hombre es reducido a una especie más, la más peligrosa e incluso se plantea su eliminación. Es la corriente denominada Deep Ecology. Es la más minoritaria pero es la vanguardia del ecologismo.


DEEP ECOLOGY : FUNDACIÓN Y FUNDAMENTOS.
El inventor de la denominación y unos de sus principales inspiradores, es Arne Naess, que popularizó el término en le mundo anglosajón con su obra (Ecology, Community and Lifestyle).
La Deep Ecology se presenta como la garante del verdadero espíritu ecologeta ante lo que se considera una peligrosa desviación de la "ecología superficial".

La crítica es fácil pues buena parte del espíritu ecológico posmoderno ha quedado reducido a prácticas comerciales. Se han subsumido en la vorágine consumista ciertos anhelos e inquietudes naturalistas. Vivir ecológicamente ha quedado reducido a la práctica del ecoshopping. Una extraña constelación de sentimientos y hábitos quedan saciados con la búsqueda de la famosa "etiqueta verde" en los supermercados.
Triunfan los productos "bio" y las "dietas sanas".

Como seña de identidad ecológica se precisa el uso de papel reciclado (más caro y contaminante que el normal). La cultura del reciclaje nos ha invadido y retroalimenta la maquinaria capitalista: si reciclamos, podemos salvar el actual sistema económico.
La doctrina de la economía sostenible triunfa pues tranquiliza, podemos salvar el Estado (capitalista) del Bienestar, si somos más ecológicos.

Los partidarios de la Deep Ecology consideran el capitalismo "verde" como una perversión del original espíritu ecologista, es propio del consumo de masas, una expresión del egoísmo que pretende seguir viviendo bien. Es demasiado antropocéntrico.

Los Deep bajo un lenguaje ecléctico de inspiraciones místicas, New Age, panteísmo y budismo Zen reivindican el "biocentrismo", el derecho compartido por todas las especies a vivir en "igualdad de condiciones". El hombre es una especie más y no tiene más derechos que otras. Entre los argumentos propuestos por Naess median citas de Spinoza, Heidegger y filósofos nihilistas o panteístas. Defiende la sustitución del "egoísmo de la especie humana" por un nuevo "igualitarismo biosférico". La vieja propuesta revolucionaria de la igualdad de las clases sociales la recicla en una nueva propuesta, también revolucionaria: "la igualdad de las especies".

Así la Deep Ecology propone una radical igualdad de derechos para animales, vegetales e incluso minerales. Los más intransigentes condenan la Declaración Universal de los Derechos del Hombre por antropocéntrica y tratar de forma desigual al resto de especies.


LA LIBERACIÓN ANIMAL Y LA EXTINCIÓN DEL HOMBRE.
Peter Singer y Paola Cavalieri han escrito la Liberación Animal. Así como la Teología de la Liberación decía pretender la redención de las clases humildes, esta nueva religión ecológica pretende liberar a los animales de la presión humana.

Esta "elevacion" de la dignidad animal no es nueva y casi siempre se ha saldado con la desintegración de la dignidad humana. Desde la Ilustración hasta hoy se han pensado y practicado planes para generar subhombres.

En el XVIII Zimmermam había propuesto inseminar prostituas parisinas con semen de orangutanes para configurar una nueva fuerza de trabajo obrero.
Igualmente Vacher de Lapougue propuso la inseminación de orangutanes con semen humano con el mismo fin.
En el XX el propio Stalin soñó algo parecido, pero para crear un ejército invencible y barato. Envió a Ilya Ivanov (1926) a África para estudiar qué tipo de simios podría cruzar con humanos. Tras un rotundo fracaso fue al Instituto Pasteur donde intentó fecundar tres hembras de chimpancé con seres humanos. Un nuevo fracaso le llevó a la ciudad de Sokhumi (Kazajstan) donde abandonaría el proyecto.
Por esas fechas el famoso psicólogo Gordom Gallup, de la Universidad de Albany, aseguró haber conseguido una extraña hibridación, pero afirmó que el embrión había sido destruido por motivos éticos.

Una de las obsesiones de Singer y otros Deep Ecologistas es el Código de Nuremberg.
Es un código ético surgido a raíz de la II GM por le horror supuestamente causado por los nazis con seres humanos.
En el art. 3 se prohíbe la terapia experimental con personas siempre que no se haya experimentado antes con animales. La ciencia farmacológica y médica han avanzado notablemente con esta normativa. Pero a los del Deep Ecology no les parece justa y piden su anulación por ser humillante para los animales. La supresión de este art. 3 condenaría a muerte a millones de personas que no podrán beneficiarse de nuevos medicamentos.
Pero si por salvar el planeta hay que condenar a millones de personas, la Deep Ecology acepta el precio.


Más radicales fueron las palabras del fundador de la WWF (la del anagrama del panda): el archirico Felipe de Edimburgo: "en mi próxima reencarnación quiero ser virus mortal en el Tercer Mundo". Este "filantropo" aboga por una drástica reducción de la humanidad a tan sólo unos 1.000 millones de personas (20% de la actual, es decir, que desaparezcan el 80% unos 5.000 millones de seres humanos).

No hablamos de excentricidades, sino de hechos y una auténtica filosofía. Por ejemplo Granpis denunció a EEUU por enviar 26.000 toneladas de maíz a Zambia. ante la hambruna, el Gobierno norteamericano había decidido enviar maíz transgénico pero las presiones ecologetas ante la ONU se suspendió el envío haciendo peligrar la vida de 2,5 millones de personas.


EL ECO - TERRORISMO.
Dave Foerman, fundador del grupo radical Earth First! se opuso tenazmente a la ayuda internacional a Etiopía cuando el país fue azotado por una pertinaz sequía. La postura más ecológica es dejar morir a millones de personas para que la naturaleza busque su propio equilibrio.
Foreman publicó una obra: Confessions of an Eco-warrior e la que reinvindica un eco-terrorismo (de baja intensidad).
Otro fundador de Earth First!: Michael Roselle, actualmente en nómina de Greenpis, recae una orden de búsqueda de la Interpol, a petición del gobierno noruego, por minar un ballenero anclado en un puerto.
Otra hazaña de Earth First! es introducir gruesas púas de acero en los troncos de los árboles para cuando sean tratados en los aserraderos salten como metralla hiriendo (matando) a los operarios.

El investigador Barry Clausen, infiltrado en el grupo eco-terrorista, pudo publicar, en 1994 su obra Walking on the Edge donde desvela las conexiones del eco-terrorismo con Granpis.
En EEUU apareció una filial eco-terrorista autodenominada Keep it Wild!. Sus dirigentes, Michael y Daniel Carter están condenados, en una cárcel de Montana, por introducir pernos de acero en los árboles para dañar a los operarios de los aserraderos.

En los '90 aparece en Gran Bretaña el Animal Liberation Front famosos por sus atentados con bombas contra laboratorios o empresas que experimentan con animales. Y actualmente el ALF está en las listas del FBI como una de las diez organizaciones terroristas más peligrosas. Y en documentación interna del ALF se acusa al "hombre" de ser una especie depredadora y peligrosa, digna de exterminarse.
En 1995 moría un funcionario de la Asociación Forestal de Sacramento al explotarle una carta bomba enviada por eco-terroristas.

En España hicieron una breve aparición pero los abortaron rápidamente. En 1978 se detenía a 9 integrantes del Grupo Acción Directa Ecologista (GADE) que planeaban secuestrar cazadores ricos y, con los rescates, financiar campañas ecologistas. Entre el "ecológico" material incautado había panes de nitroglicerina, pistolas y granadas de mano. Etc. etc.


EXTRAÑOS COMPAÑEROS DE CAMA.
En 1967 la revista Science publicaba un artículo de Lynn White: "The Historical Roots of Our Ecological Crisis" donde se reprochaba al cristianismo haber eliminado el mundo pagano, iniciando así la crisis ecológica.
Según el articulista el animismo confería a las plantas y animales unos espíritus protectores. Por eso los pueblos primitivos respetaban la naturaleza siendo auténticamente ecológicos. El cristianismo era un atentado al mundo natural al proclamar que, por mandato divino, el hombre debía someter la Tierra.
Este posicionamiento antirreligioso ayudó a inclinar el ecologismo hacia la izquierda y el actual maridaje del ecologismo con la izquierda es sorprendente si se considera la antigua ideología marxista.

El propio Manifiesto Comunista destila una aversión hacia el mundo rural y aplaudía que la burguesía hubiera arrancado la población del campo y alababa el sometimiento de las fuerzas de la naturaleza.

Lo que no quieren reconocer los ecologistas radicales es que la primera ley ecológica moderna fue promulgada por Hitler en 1933. Esta ley (Tierschtzgeset) es la más completa que se haya promulgado jamás en relación a la protección de los animales. En el preámbulo de la ley se confirma su "modernidad" al afirmar que es la primera ley en la historia que considera al animal en sí mismo, y no en relación con el hombre. Para que no hubiera dudas, Hitler, en 1935 ampliaría la ley haciéndola extensiva a toda la Naturaleza (Naturschutzgeset).
Claro que esta política avanzada del nazismo no aparece en los folletos de los ecologetas actuales.

Como tampoco en los tratados de los movimientos feministas se mencionan ciertas propuestas del ecologismo radical.
En el nº 20 de marzo 1991, la publicación Earth First Letter proponía la "reconsideración de la noción de infanticidio selectivo de las niñas". pues controlando el exterminio de las futuras madres se podría extinguir paulatinamente la humanidad.
Peter Singer, en una obra en colaboración con Helga Kuhse (Shoud the Baby Live?) también proponía el infanticidio de bebés con malformaciones.


LA GUERRA CIVIL VERDE.
Pero el ecologismo no es un movimiento compacto. También hay ovejas negras que han sido convenientemente silenciadas. El control del ecologismo "ortodoxo" es férreo y la disidencia es relegada al ostracismo. Dos casos son dignos de mención.
El famoso ecologista Jmaes Lovelock, autor de la Teoría Gaía, las Eras de Gaia y Gaia, una nueva mirada a la vida de la Tierra.
Tras conseguir varios doctorados honoris causa por diversas universidades, y prestigio mundial, ahora ha caído en el olvido. Su pecado: argumentar que la energía más limpia y que contribuye mejora a la conservación del planeta es la nuclear.

No ha sido el único, Patrick Moore, cofundador de Granpis, abandonó la organización tras abrazar la solución de la energía nuclear. Admás Moore, para gran escándalo de sus ex compañeros, se ha posicionado a favor de los cultivos modificados genéticamente como una de las mejores soluciones contra la desnutrición.

Otro medioambientalista reconocidos internacionalmente, Bruno Comby, autor de Envoronmentalist for Nuclear Energy, un alegato en favor de la energía nuclear.
Otro es Bjorn Lomborg, autor de El Ecologista Escéptico, antiguo militante de Granpis y profesor universitario, se dispuso a consolidar, científicamente, las tesis ecologistas radicales. Tras varios años de riguroso estudio comprobó que la mayoría de tesis no soportaban demostración científica alguna, y así surgió la obra mencionada.

Michael Crichton es otro "herético" esta vez en el cambo del calentamiento global. Aportando argumentos científicos que niegan el fenómeno. Autor del libro: Estado de Miedo. También critica a la revista Science y su entreguismo a la corrección política. Ningún articulista puede publicar en esa revista si niega el calentamiento global.
Esa es la razón por la que los negacionistas son, en su mayoría, profesores retirados, libres ya de la censura de la corrección política.
La Iglesia es intolerante en los principios porque cree; pero es tolerante en la práctica porque ama. Los enemigos de la Iglesia son tolerantes en los principios porque no creen; pero son intolerantes en la práctica porque no aman”.

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