En el túnel del tiempo.En el estanco.

JesRICART
Mensajes: 311
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

En el túnel del tiempo.En el estanco.

Mensajepor JesRICART » 27 Nov 2009, 13:54

En el túnel del tiempo. En el estanco. JesRICART
Yo habia sido cliente habitual de los estancos De eso hace una eternidad. Hacia mas de 15 años. con toda seguridad. que no habia entrado en uno y casi 30 que habia dejado mi adicción al tabaco, una de las actividades más irrentables de los humanos a pesar de que reconozco un cierto valor en las piruetas que se hacen con las volutas de humo (hay quien le salen no sé si por carambola o por intrusión de espíritus que se manifiestan, formas que parecen caras). Un día, una falta de sello y de sobre me llevó a entrar en uno donde permanecí unos pocos minutos, los justos para que me atendieran y para escribir una dirección en el sobre, los suficientes para sentir haber entrado en el túnel del tiempo.
En ese breve rato entraron unos 5 clientes, cada cual pidiendo su par de cajetillas (cuarenta pitillos) con una convicción de vetaranía, En un estanco nadie pregunta a que sabe una determinada marca, cada tabaquista tiene la suya comprobada, sabe a lo que va y no se demora en obtenerla. Sigue el protocolo del saludo a la llegada y del saludo a la salida. Los estanqueros al cargo del mostrador han aprendido que parte de su oficio pasa por repetir la misma clase de frase algunos cientos de veces al día. Si alguien necesita ser saludado o confirmar de que existe que entre en un estanco con el pretexto de que necesita una caja de cerillas. Detectarán su presencia, le saludarán y le preguntarán lo que desea.
Tras la mampara de cristal, las dos empleadas servían, diligentes, el tabaco pedido. Interesante el negocio este que vende timbres de estado y otros papelajos y una droga legal que está absolutamente reconocida como etiopatógena. Presumiblemente para cuando legalicen las drogas blandas, la mariguana concretamente -condición que viene siendo reivindicada por décadas- también será el lugar que la venda. El tabaco que es peor que ésta pero que deja pingues beneficios por impuestos al estado es distribuido impunemente. Todo el mundo sabe que el tabaco mata pero los establecimientos que lo proporcionan siguen abiertos. Es como dejar que un farmacéutico venda un poderoso anestésico para que los suicidas se quiten de medio. Ninguna objeción. Un suicida tiene derecho a que se le suministre pentobarbital o lo que sea si quiere desaparecer del mundo de los vivos. Pero hay una diferencia crucial con el otro tipo de suicida: el tabaquístico, éste se mata lentamente y en su práctica autodestructiva se lleva por medio a los que conviven con él o les toca aguantarlo con sus humos, ascos y mal olor.
En el estanco me retrotraje a los tiempos en los que yo era uno de esos clientes que entraba decidido a pedir mi marca de tabaco. Tuve un periodo de tabaco negro, el Ducados, también fumé Record y Habanos y cuando mi bolsillo racaneaba me instalé durante un tiempo en el Celtas corto o largo (con filtro), fumar celtas era como tener un distintivo de clase, un acreditativo de pobreza. En el colmo de mis miserias llegué a comprar Pensinsulares, que costaban por aquel entonces 3.5 ptas, cantidad que incluso en ocasiones tuve que solicitar como préstamo. No llegué a la picadura ni al Ideales, pero en cuanto me remonté económicamente pasé al Fortuna y Peter Stuyvessant y probé otros rubios., Pasé por el Benson y hasta por uno mentolado. No entiendo como puedo seguir acordándome de todo esto después de tanto tiempo y por lo demás, datos nominales totalmente irrelevantes ahora para mi pero también para quien no los haya probado y diferenciado sus distintos sabores. En alguna parte debo tener un inventario de todos estos nombres con mas fiabilidad que aquí. El caso es que sí, yo fui un adicto. El fumador se define por un tipo que no ha superado su trauma del destete, entre otro caudal de definiciones peores que lo dejan mas mal parado. De todas las idioteces humanas la de echar humo y de paso destruir bronquios y pulmones, los propios y los ajenos, es de los impulsos tanatoriales mas despreciables. Por otra parte,hay muchas cosas que echan humo. La revolución industrial se distinguió por incrementar el maquinismo y el humo resultado de la combustión que las hacia marchar.
Los humos industriales fueron disculpados durante una época porque se tomaron como una consecuencia inevitable de los ritmos evolutivos. La máquina de vapor fue la línea fronteriza entre el ayer agropecuario y una nueva fuerza motriz con la que morder las ricas canteras que esperaban en el mundo para la compulsiva voracidad humana. El humo tabaquístico, a diferencia de todos los demás, no es consecuencia de una motorización energética, todo lo contrario, es la causa de un desgaste corporal, de su salud y de su energía. El ritual del tabaquista pagándole al que le vende la dosis no tiene desperdicio desde el punto de vista escénica. Es un drogado que vive en la trampa del engaño que su droga no es perseguida como tal. No entiendo la razón aun de su prohibición total. Tal vez porque la gente volvería a fumar cualquier hierbajo de alcantarilla que se encontrara y los peligros para la salud pública serian peores. El establecimiento que vende tabaco es de aspecto horrendo, afea las zonas comerciales o calles ahí donde está ubicado. Por su lado los empleados/as que lo sirven saben que distribuyen la enfermedad y la muerte por mucho que estén al amparo legal de desarrollar tal actividad.
Mientras terminaba mi gestión (sello y sobre) experimenté un sentido profundo de asco por los caretos de los adictos que entraron. También sentí compasión. Hay quien ha definido la compasión con el mayor sentido de la inteligencia. Pensé que era al revés: que compadecerse de alguien porque perpetúa en su error es el reconocimiento del fracaso de la inteligencia humana: la suya por no poner su voluntad al servicio de su liberación y la propia por haber agotado los argumentos de persuasión para que lo haga.
¿Qué hubiera pensado yo, en mis tiempos de fumador (¿que hubieran sido de aquellas reuniones de conspiraciones en las que participaba sin humo?) hubiera leído un artículo como éste? Me habría enfadado al pensar que un intelectual no adicto a ese vicio no podría comprender a quien lo sufría (no diremos a esta altura que se goza fumando). Han cambiado las cosas. El fumador está en minoría, enferma y hace enfermar. Es un peligro público.

Volver a “Ecologia y Medio Ambiente”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado