El Origen Silenciado del Fraude Ecologeta

menganito
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El Origen Silenciado del Fraude Ecologeta

Mensajepor menganito » 07 Jul 2018, 11:31

En sus últimos años, el masón Antoine Fabre d'Olivet (1767-1825) instituyó una "religión" de corte sincrético y pagano inspiradora de muchas de las patrañas de ese tipo que aún padecemos en la actuqalidad.

D'Olivet creó una especie de simbolismo ecologeta denominado El Celeste Cultivo. Idiotez que explicó e su obra: La Verdadera Masonería y la Cultura Celeste.

En ella vinculaba su sistema a las teorías pitagóricas y a una ridícula parafernalia de supuesto misticismo orientalista basado en Confucio y Lao Tse así como a una inventada tradición iniciática egipcia.

Los "misterios" del Celeste Cultivo se constreñían a las tres potencia: providencia, voluntad y destino. Al igual que la masonería especulativa, la iniciación implicaba tres grados: Pórtico o aspirante; segundo grado del pórtico o labrador; y atado del pórtico o cultivador.

La palabra sagrada para los tres grados era Hermes y el signo de admisión general consistía en poner un dedo de la mano derecha sobre la boca para expresar el silencio exigido por los "misterios".

Las ideas de este nigromante recuerdan mucho a lo que hoy se nos muestra como el dogma ecologeta, fundamentado en el "totalitarismo verde" de raigambre cuáquera y esotérico-masónica, que hay que aceptar por decreto en las sociedades ricas para entre tanto, ahogar a los económicamente pobres.


EL GURÚ ECOLOGETA AL GORE.
Una de las sectas ecologetas hoy triunfante es la fundada por el cínico jerarca Albert Arnold Gore Jr. Al que la academia sueca ha tenido la caradura, otra vez, de entregarle un Premio Nobel de la Paz, a lo que ha respondido el otro premio español, también desprestigiado Príncipe de Asturias con el de Cooperación Internacional.

Este Al Gore tiene entre sus extensas propiedades una explotación minera de zinc, altamente contaminante y el patrocinio financiero de sus campañas mundiales (y electorales en USA) ha sido y es de Occidental Petroleum.
Gore es hijo de otro jerarca, lo normal en el método sinárquico, fundamentado en criterios aristocráticos hereditarios.

Ya en 1980 en su Carta Abierta al Movimiento Ecologista, Murray Boockhin (1921-2006) insigne anarcotrotskista y pionero del movimiento: Ecología Social, denunciaba la transformación del Ecologismo en un negocio: "la ecología se está usando contra la sensibildiad ecológica; las prácticas y las formas ecológicas de organización están siendo usadas para "conquistar" amplias audiencias, no para educarlas ...

Muchos de los autodenominados "fundadores" del movimiento antinuclear se han convertido en lo que A Kopkind ha definido como "managerial radicals", es decir, manipuladores del consenso político que opera dentro del sistema so pretexto de oponerse al mismo ...

En nombre de "las opciones energéticas blandas" de una "descentralización" espuria y de unas estructuras tipo partido inherentemente jerárquicas, recrean los peores hábitos y formas que fomentan la pasividad, la obediencia y la vulnerabilidad del público ante los mass-media".


LOS CRÍMENES ECOLOGETAS.
Los dogmáticos ecologetas NUNCA reparan en las consecuencias de las medidas que imponen e intentan imponer a toda costa, y NUNCA son responsables de las mismas, gozan de total impunidad.

Así la prohibición mundial de los CFC que han promovido para supuestamente proteger la capa de ozono ha supuesto la eliminación de los refrigerantes baratos del mercado. Esto afecta poco o nada a los bolsillos occidentales, pero provoca el deterioro masivo de alimentos ya de por sí escasos de los habitantes del Tercer Mundo. Ahora muere más gente por intoxicación alimentaria.
Ningún ecologeta se muestra preocupado por estos hechos pues en su pijotería de progre occidental le importa más el lince ibérico o la gallina vasca que las vidas de unos niños negros o indios hasta cuyas aldeas no le conduce el GPS de última generación que se ha comprado.

Tampoco se puede esperar ni pedir a los dogmáticos ecologetas que aprendan de sus propios errores. Se entiende: viven, y muy bien, de ello.

Sería esperable que los que se ven engañados por el criminal dogma ecologeta reparen de una vez en sus patrañas.

A finales de los '60 e inicios de los '70 se tomaron, progresivamente, medidas internacionales para instar a la prohibición del uso del DDT (curiosamente, ya le caducaba la patente).

El DDT era, y aún es, el mejor y más seguro agente contra mosquitos, hasta el punto de que se puede comer (sin excesos, claro) sin efectos adversos.
Pues bien la imposición ecologeta de su supresión ha condenado desde entonces a la MUERTE por malaria, casi erradicada antes de tal restricción y prohibición del DDT, a entre 30 y 50 MILLONES de personas, en su mayoría niños, lo que supone más muertes que cualquiera de los otros terribles genocidios del siglo XX.

La Malaria era endémica en Grecia e Italia, despareció de Europa gracias al uso del DDT.
En Sri Lanka, los casos de malaria habían descendido gracias la DDT de 2.800.000 en 1948 a 17 (en 1963).
En la India la cifra bajó de 100 millones de casos en 1935 a 300.000 en 1969.
En Bangla Desh pudo declararse, gracias al DDT, zona libre de Malaria.

Pero los ecologetas presionaron hasta conseguir la prohibición de su uso, sabían que era falso que tuviera efectos cancegeríneos pero corrieron la especie y consiguieron que se negaran las ayudas internacionales a los países que permitieran su uso.

Uno de los sustitutos presentado por los ecologetas como alternativa fue el Paratión, mucho más caro, (y con patente en vigor, claro) muchísimo más peligroso. Al no estar acostumbrados a manipular pesticidas tan tóxicos, docenas de trabajadores agrícolas perecieron en los primeros meses de su uso y hubo de prohibirse al poco tiempo.

Recientemente el 15 de septiembre 2006, la OMS anunció que el DDT volvería a ser parte de su programa de erradicación de la Malaria.

Pero ¿a quién se le piden responsabilidades por el genocidio cometido?

Como siempre los dogmáticos y supremos poseedores de la verdad ecologeta dirán: pío, pío que yo no he sido, entre tanto seguirán nuevas patrañas para vivir estupendamente del cuento y a costa de los desmanes y muertes que causen.

Por ejemplo la Oficina de las Ciencias de la Casa Blanca se tasó el coste por el "miedo ecologeta esotérico" provocado por la falaz (como de costumbre) afirmación de las asociaciones sandías (verdes por fuera rojas por dentro) de que los cableados de alta tensión provocan cáncer. El bulo ha costado ya más de 25.000 millones $ (en USA), un coste equivalente al que supondría mantener 34.000 millones de personas durante un año.

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