¡Socorro, tenemos un nuevo idioma!

charrodellen
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¡Socorro, tenemos un nuevo idioma!

Mensajepor charrodellen » 03 Dic 2007, 23:47

Fin de Semana El Cultiberio
EL CULTIBERIO
¡Socorro, tenemos un nuevo idioma!

@Incitatus
Sábado, 01 de diciembre de 2007

Acabo de enterarme de que tengo un idioma propio, mío, ancestral, autóctono y prístino, del que no sé una sola palabra. Se llama “llïonés”. Estoy completamente desolado. Es como una pesadilla esto.

Manda huevos, que hubiese dicho don Federico Trillo. Toda la santa vida tratando de hablar y escribir bien el español; toda la vida leyendo a Cervantes, Lope, Onetti, Cortázar, Delibes, Neruda, Carpentier y por ahí; tantos años obedeciendo sin rechistar las severas enseñanzas de Lázaro Carreter; tanto esfuerzo dedicado al soneto quevedesco, a la novela según san Márquez, al artículo de inspiraciones umbralianas, aromas millásicos o aderezos juliocambenses, y ahora resulta que lo estaba haciendo todo mal. Que mi obligación de buen patriota, de buen hijo de mi tierra, era escribir en “llïonés”, que ahora resulta que es mi lengua, ¡mi idioma, nada menos!, aquel con el que nací y me crié (y si así no fue, ¡pues muy mal hecho!), y el que debería hablar con toda corrección y fluidez y sintaxis. Porque yo, sépanlo de una vez, no nací en León, como siempre me hicieron creer las malas personas que tanto abundan, entre ellos mis padres, ¡esos agentes secretos pagados por el centralismo castellanista!, sino en “Llïon”. Oigan, y yo sin enterarme. Tengo un disgusto…

Vamos a ver, seamos serios. La aparición en el mundo de una nueva lengua no es cosa banal, y menos cuando esa lengua resulta que es la de uno y uno estaba en la más completa inopia. O, por mejor decir, en Babia, comarca de mi tierra de León (perdón: de “Llïon”) (es que no me acostumbro a esa diéresis tan pimpante y zangolotina que le han puesto) a la que se retiraban los reyes de “Llïon” para descansar del gobierno de los “llïoneses”, que siempre dieron mucha lata y tuvieron actitudes algo extravagantes.

Esta calzoncillada del “llïonés” procede, en rigor, de las últimas elecciones municipales de mi pueblo, las de 2007. Les cuento y, además, anoto los nombres que se les da en la calle a los protagonistas para que se hagan ustedes cargo de cuál es su aproximada catadura. El socialista Francisco Fernández, de toda la vida “Paco Raquetas” por su afición al tenis, pero últimamente “Paco el Pobre” o “El pobre Paco”, necesitaba, para ser alcalde, los votos de los tres concejales de una formación política residual, electoralmente mínima y desgalichada, de carácter (vamos a llamarlo así) secesionista-leonesista, que se llama “Unión del Pueblo Leonés”. No llegaron estos mozos a ocho mil votos en las últimas municipales. Tienen un diputado provincial y un diputado a Cortes autonómicas. Una docenita de alcaldes. Vamos, que no son precisamente el Partido Republicano de EE UU, ¿eh? Ahora les comanda un tal Chamorro, que no sé quién es, pero, antes de la última y enésima escisión del partido, su líder era un oscuro abogado de la localidad al que todo el mundo llama “El Pelines”. Si los tres concejales “leonesistas” se iban de novios con el candidato de la derecha, Mario Amilivia, por mal nombre “El de la gomina” (cuando fue alcalde cargaba las facturas de su fijador del pelo a los gastos municipales), “Paco Raquetas” o “Pobre Paco” se quedaba sin el sillón. Así que prometió a los muchachos del Chamorro todo lo que quisieron. Cosas de la política, dirán ustedes. Así es, convendré yo. Pero anoten: este asunto se dirime entre personajes que se conocen por “Paco Raquetas”, “Pelines”, “Mario el de la Gomina” y por ahí. Vamos, que es como para estar tranquilos.

Pero es que los muchachos del Chamorro, o sea los “leonesistas”, una vez en el equipo de gobierno, exigieron la creación de algo asombroso: la Concejalía de Educación y Cultura Tradicional Leonesa, algo jamás visto por mi tierra “llïonesa”. Tan curioso puesto recayó sobre las espaldas de un señor que se llama Abel Pardo, a quien tampoco tengo el entomológico placer de conocer. Dicen que tiene estudios universitarios y que habla italiano. Puede que así sea pero me extraña, porque una persona con cierta formación académica y con las neuronas en su sitio jamás se atrevería a impulsar, y menos a proponer como asignatura en las escuelas, una cosa que no existe ni ha existido jamás, que es el “idioma leonés”. Perdón (es que me distraigo, coño), “llïonés”.

Uno, en su humildad, respeta todas las opiniones políticas a condición de que esas ideas no provoquen que se mate a alguien. Así pues, admite con naturalidad que haya personas, sin duda muchas y buenas personas, que sueñen con que la provincia de León se segregue de la Comunidad de Castilla y León y forme una autonomía propia. Yo no estoy de acuerdo y, además, ese asunto me parece una cuestión rancia y de muy menor importancia para las gentes, pero están en su derecho. A esas personas quizá no les importe saber que ese “leonesismo”, con su correspondiente sentimiento de animadversión hacia Castilla, nació impulsado por los más cavernarios caciques de mi tierra, los dueños de la provincia durante los años del franquismo, a quienes, para seguir medrando y gobernando y cortando el bacalao, les convenía más un asiento a solas (aunque fuese de tercera) que un vagón compartido con ocho provincias más. Eso es cosa suya.

Pero lo del idioma es otro asunto. Es sabido que el nacionalismo, cualquier nacionalismo, necesita, para existir, de tres cosas indispensables: una bandera, un idioma y un enemigo. Todo lo demás es secundario y puede esperar, pero eso no. La bandera, los “leonesistas” la adoptaron pronto. Bien. Hubo problemas con los colores, pero bien. El enemigo lo buscaron a toda velocidad: Castilla, contra la cual los leoneses no habíamos tenido jamás un problema, un enfrentamiento, una diferencia, un pleito de lindes, ni siquiera una rivalidad regional futbolística. Los leoneses teníamos tirria, de toda la vida, a los asturianos, y viceversa; pero jamás nos llevamos mal con Castilla, con la cual nos integramos hace setecientos años sin que desde entonces haya habido es que ni un catarro. Ah, pero nuestros cagamandurrias “nacionalistas” convirtieron a Castilla, de la noche a la mañana, en la Potencia Opresora e Invasora, en la causa de todos los males y en el pararrayos de todos los odios. Como todos los nacionalistas, reinventaron, manipularon, falsearon la historia a su conveniencia (no hay espacio aquí para contar cómo, y además da mucha vergüenza) y hasta han entrado a saco en Wikipedia para pervertir y reescribir a su conveniencia la historia de León, de Castilla y, desde luego, de su “idioma”. Compruébenlo ustedes mismos. Y luego piensen si hay que fiarse de Wikipedia.

Porque con el idioma sí que tuvieron problemas. El “llïonés”, y encima con esa diéresis tan elegante, no existe. No ha existido jamás. Nunca. No lo habla absolutamente nadie. ¡Ni una sola persona! A los niños de las escuelas de mi pueblo, desde este curso se les está enseñando en clase una lengua absolutamente inventada. Como el “idioma canario” que se iba imaginando por la radio, desde Argel, todas las tardes a la hora de merendar, aquel loco de Antonio Cubillo. Al “llïonés” yo le he oído llamar, en los últimos veinticinco años, “lleonés”, “lleunés”, “llaunés” y de muchas formas más. Es como el Yeti o el monstruo del Lago Ness: la gente que gana dinero con ello llama de muchas maneras a algo que nadie ha visto… porque no existe. En realidad se trata del modo de hablar que tenían las viejas en la montaña de León. Una corrupción del bable que variaba extraordinariamente de un valle a otro, de un pueblo a otro… y de una vieja a otra. Pues ése es el ahora llamado “llïonés”… ¡que están enseñando a los niños en los colegios!

Se han matado los “talileoneses” (¿o “talillïoneses? No sé) para encontrar documentos antiguos que den carta de naturaleza a algo ficticio, artificial, pero que ellos necesitan para seguir chupando del bote de sus concejalías. Y hallaron, en los legajos de la Catedral y comentados muy brevemente por algún ilustre erudito, las anotaciones de un monje del siglo X que escribió, sin duda a toda velocidad y reproduciendo la fabla de su abuela la del pueblo, una especie de inventario de quesos. El texto, al que ahora llaman solemnísimamente “Nodicia de Kesos” (menos mal que no han escrito “Nodïcia”, ¡con lo que a estos palurdos les gustan las diéresis!), contiene, en pocas líneas, un pésimo latín y un aún más patético “romance” primitivo; el que lo escribió era un patán iletrado de padre y muy señor mío, pero eso ha bastado a los “patriotas” leonesistas para inventarle abuelos a su no menos falso idioma, que es de lo que se trataba.

El colmo: los leonesistas dicen que la Unesco, nada menos, ha dado carta de naturaleza al “llïonés” y lo considera una lengua en grave peligro de desaparecer. Pero coño, ¿cómo va a desaparecer si jamás ha aparecido? No he tenido tiempo de comprobar si eso de la Unesco es verdad o es otra mentira más, porque esta gente no se corta un pelo. Pero, si es cierto, ése sería un hallazgo… teológico. Significaría la demostración de que Nuestro Señor, en su infinita ecuanimidad, habría repartido entre todos los hombres por igual la facultad de decir gilipolleces, ya sean éstos pescadores, fariseos, publicanos, galileos, samaritanos, gentiles o funcionarios de la Unesco.

Y el gil… el cret… el alcalde de León, “Paco el Pobre”, ha tenido los hígados de salir en los periódicos diciendo que ese fraude, esa idiotez del “llïonés”, es “nuestro idioma” (¡¡!!) y “nuestra lengua”. Ah, ¿lo habla él? ¿Lo hablaron sus padres, sus bisabuelos siquiera? Claro, qué va a hacer: si dice lo que de verdad piensa y se le enfadan esos talibanes de la UPL, le quitan la Alcaldía. Así que a tragar…

El premio Cervantes Antonio Gamoneda, que nació en Oviedo pero vive en León desde hace 74 años; que no le debe nada a nadie y que jamás ha consentido que le toquen mucho los nísperos, lo ha dejado claro: el “llïonés” que esta tropa de descerebrados está haciendo enseñar en las escuelas gracias al inmenso poder de tres votos en un Ayuntamiento, es una invención que procede nada más de lo que hablaban las gentes de las montañas próximas a Asturias. Una podredumbre del bable. No es, desde luego, un idioma, ni una lengua, ni un dialecto siquiera. No es nada más que una pirueta política.

El “llïonés”, “lleunés”, “llaunés”, o como quiera que a estos cretinos le apetezca llamarlo en lo sucesivo, sólo ha tenido hasta la fecha (y sólo puede tener en realidad, porque los idiomas los hace la gente y el uso, no los concejales) una aplicación práctica: enguarrar los letreros indicadores de tráfico hasta hacerlos completamente inservibles. Los “leonesistas”, spray en mano, han “corregido” tantas veces la grafía de esos letreros que, cuando llegas a mi tierra, ya no hay forma humana de saber dónde estás ni cuánto falta para Ponferrada. Sólo para eso sirve esta gente.

Yo espero que la concejalía de “Educación y Cultura Tradicional Leonesa”, tan parecida al Ministerio de Educación Popular y Propaganda que creó Goebbels, desaparezca pronto y sin dejar demasiada memoria: ya está bien de que la gente se ría de los leoneses porque nos tengan, como decía el humanista Martín González de Cellórigo en el siglo XVI, por “homes desatinados, fuera del orden natural de las cosas”.

Este caballo se esforzará toda su vida para escribir mejor en un idioma maravilloso: el español, que hablan 400 millones de personas. Y a inventos artificiales como este que les cuento, que no lo habla absolutamente nadie ni maldita la falta que hace, que les den por… Ahora que lo pienso, ¿cómo se dirá eso en “llïonés”? ¿Le pondrá el concejal Abel Pardo la diéresis en la U o en la O? Qué intriga, caramba.

http://www.elconfidencial.com/saltiberi ... sp?id=4752

CANTABRIA ES NACION

Mensajepor CANTABRIA ES NACION » 05 Dic 2007, 14:06

La presencia de la lengua y la cultura leonesa en los centros escolares de la ciudad de León será un hecho el presente curso. A pesar de las fuertes campañas realizadas en contra, a pesar de los ríos de tinta vertidos porque nuestro idioma es utilizado con normalidad por la administración pública leonesa, el proceso para que el leonés sea una lengua normalizada, utilizada por aquellos que así lo deseen y dignificada continúa un proceso continuo y firme.

La presencia del leonés en documentos de la Concejalía de Cultura Leonesa del Ayuntamiento de León ha situado a cada uno en su lugar. Resulta cuando menos sorprendente que la presencia de la lengua leonesa en formularios del Ayuntamiento de León pueda provocar que los sectores más retrógrados de nuestra sociedad se rasguen las vestiduras. Aquellos que no tienen reparo alguno en que el Ayuntamiento de León publique folletos en inglés, en francés o en alemán, aquellos que no han tenido jamás reparo alguno en que, incumpliendo flagrantemente la legislación internacional, las administraciones públicas rechazaran la utilización de nuestra lengua propia, se indignan ahora porque parte de un documento, junto con el castellano, se halla escrito en leonés.

Resulta penoso comprobar cómo los títeres que el PP tiene en la ciudad de León no han tenido reparo en criticar lo que bajo el gobierno de un alcalde 'popular' era conocido, incentivado y promocionado. El PP que dice que Galicia es «un país», el PP que dice que Andalucía es una «realidad nacional», el PP sólo habla en catalán en el Parlament de Cataluña… pero el PP ¿de León? Critica que un simple formulario del Ayuntamiento de León esté en leonés y en castellano.

Resulta triste comprobar cómo algunos concejales del PP en la legislatura en la que la UPL compartió gobierno con el PP dicen no recordar hechos como la utilización del leonés no ya preferentemente, sino exclusivamente por parte del Ayuntamiento de León. Nueche Celta Llïonesa, Expoxoven, Branu Xoven, Xornadas d'Esaltación de la Cultura Tradicional Llïonesa, el Cursu de Monitor de Llingua Llïonesa, los de Cultura Tradicional Llïonesa y un largo etcétera o bien utilizaron el llïonés de forma prioritaria o bien lo hicieron con el leonés como única lengua de comunicación, bajo el gobierno del PP y con la aprobación en comisión de gobierno de estas propuestas por parte de aquéllos que ahora critican que se haga exactamente lo mismo.

La firma de Mario Amilivia, alcalde de León, o la de Javier García Prieto, presidente de la Diputación de León, están en documentos similares a los que ahora critica sin sonrojarse el PP. Y la pregunta es ¿por qué similares actuaciones son criticadas al equipo de gobierno PSOE-UPL y no lo fueron con un alcalde del PP? ¿Tal vez la demagogia lleva a la derecha leonesa a una especie de esquizofrenia lingüística? ¿Tal vez es porque la derecha leonesa tiene la nueva consigna de atacar cualquier tipo de seña de identidad leonesa?

Sorprende también la actitud de quienes debieran transmitir informaciones y no tratar de manipular la realidad. La Concejalía de Educación del Ayuntamiento de León planteó a la Federación Provincial de Ampas la posibilidad de que la lengua y la cultura leonesa formaran parte de las actividades extraescolares en el curso 2008-2009. Para garantizar un proceso de rodamiento, nos pareció oportuno que en el presente curso, como experiencia piloto, de uno a seis centros y con un máximo de dieciséis alumnos por centro pudieran participar en dichas experiencias piloto. Han sido los representantes de madres y padres quienes han propuesto el número de alumnos, quienes han propuesto los centros, y quienes recibirán por parte del Ayuntamiento de León, como no podía ser de otra manera, todo el apoyo necesario para que esta iniciativa se lleve a cabo. Por ello, seguiremos la misma línea de colaboración entre Ayuntamiento y Ampas, por ello seguiremos garantizando que los leoneses podrán conocer la lengua leonesa y podrán utilizarla, por ello continuaremos trabajando, difundiendo, promocionando y enseñando el leonés y por ello seguiremos incentivando su uso a todos los niveles.

Y que nadie se haga lugar a engaño.

Algunos estamos orgullosos de ser leoneses, de tener una lengua propia, una cultura propia, unas señas de identidad propias y una manera propia de ver el mundo, que forman parte del gran mosaico que es la humanidad.

Y no sólo no vamos a pedir perdón por ello, no sólo no vamos a pedir perdón por ser leoneses, por sentirnos leoneses, por tener cultura leonesa y por utilizar la lengua leonesa, sino que estamos orgullosos de ello.

charrodellen
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Registrado: 29 Dic 2006, 21:37
Ubicación: CASTILLA

Mensajepor charrodellen » 05 Dic 2007, 18:09

Discurso sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta tu nick..¿ O esque te has confundido y cogiste el equivocado para la ocasión?

Ahora resulta que el "Cantabria es nación" es un cazurro¿?

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liliac
Mensajes: 437
Registrado: 22 Nov 2007, 23:11

Mensajepor liliac » 05 Dic 2007, 22:27

Propuesta num 56050504 del PSOE en las próximas elecciones, sección incultura:
Cada pueblo y municipio tendra una lengua propia diferente, y se impondrá niveles de normalización, aquellos que osen no usarlos, serán quemados en la plaza del pueblo o lanzados al quetto pertinente...
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Que haya una casilla para los sindicatos en la declaración de hacienda YA http://www.facebook.com/group.php?gid=82641522822

cavi

Mensajepor cavi » 11 Dic 2007, 16:22

Si señor. A partir de ahora La comarca del Valle del Tietar, al Sur de Avila tendra lengua propia y quien se niegue a usarla, seran quemados. Esta comarca tiene todo lo necesario, se encuentra separada del tresto de la provincia de Avila , tiene bandera y no se entiende a la viejas cuando hablan. ¡ Ya tengo algo para salir del paro!


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