Autonomía y Consejo Regional de Cantabria de 1937

Nacionalista Cántabro

Autonomía y Consejo Regional de Cantabria de 1937

Mensajepor Nacionalista Cántabro » 03 May 2007, 17:15

Autonomía y Consejo Regional de Cantabria de 1937
LUIS CARLOS LÓPEZ PORTILLA/DOCTOR EN FILOLOGÍA HISPÁNICA

LA Guerra Civil impediría la puesta en vigor de un Estatuto de Autonomía para Cantabria elaborado en vísperas del 18 de julio de 1936 por el Partido Federal. Durante el desarrollo de la contienda, no obstante, la prensa regional, sobre todo 'El Cantábrico', comienza a hablar de la autonomía individualizada de Cantabria. Es así como el 10 de octubre de 1936 este periódico, el más importante de la región, publicaba en su primera plana un editorial sobre el Estatuto y la personalidad histórica de Cantabria. La República se debatía entre los que deseaban una España federal y quienes propugnaban, de acuerdo con el texto constitucional, un Estado Integral de las Autonomías.

El 15 de septiembre se había constituido un Comité de Guerra de catorce miembros, presidido por Juan Ruiz Olazarán, gobernador civil, entre el que sobresalía el político socialista Bruno Alonso como encargado del Departamento de Guerra. De él formaban parte algunos políticos que, más tarde, estarían al frente de las consejerías. Se empieza incluso a hablar de un autogobierno, a pesar de no encontrarse en vigor el anteriormente citado Estatuto cántabro, al no haber dado tiempo a entregarlo en las Cortes Generales.

Durante los meses de octubre y noviembre del 36 vuelve el diario 'El Cantábrico' a hablar de los proyectos a llevar a cabo una vez concluyera la guerra, especialmente en los campos de la industria y la economía. Se insiste en el tema del autogobierno regional y la prensa populariza el término 'País Cántabro autónomo'. Se habla también de la creación de una Universidad del País Cántabro. El citado rotativo titulará al 3 de noviembre: «El País Cántabro. Ya se ve que podemos los montañeses autogobernarnos».

En los primeros meses de 1937 se hablará también de fijar los límites territoriales del futuro País Cántabro, ante la posibilidad de que términos municipales limítrofes, pertenecientes en su día a Cantabria, quisieran integrarse en la misma, así como de las fuentes de ingresos de la región ('El Cantábrico' 17, 19 y 21 de febrero de 1937). En opinión de Benito Madariaga, de cuya bien documentada obra 'Crónica del Regionalismo en Cantabria' tomo algunos de estos datos, «en estos momentos, Cantabria se veía estimulada por el ejemplo de sus vecinos los vascos.»

El Gobierno del Frente Popular, presidido, por Francisco Largo Caballero, aprobaba por Decreto de 26 de noviembre de 1936, la constitución de los denominados Consejos Provinciales e Interprovinciales. De estos últimos, se contempla la creación de tan sólo tres: el de Aragón, el de Oviedo y León y el de Santander, Palencia y Burgos. Al día siguiente, el gobernador Ruiz Olazarán encabezaba sus notificaciones con el título de Gobierno General de Santander, Palencia y Burgos. Estas dos últimas provincias se hallaban en su práctica totalidad ocupadas por el ejército franquista desde los comienzos de la Guerra Civil, por lo que la jurisdicción del referido Consejo, obviamente, abarcaba únicamente el territorio de la antigua provincia de Santander.

Se nombraría un número de consejeros igual al doble de diputados provinciales. A nuestra región le correspondían siete, razón por la cual los consejeros designados para componer el Pleno del Consejo fueron catorce. A fecha de 8 de febrero de 1937 se constituía en el salón de actos de la Diputación el citado Consejo formado por dos representantes del PSOE, dos del PCE, dos de Izquierda Republicana, uno de Unión Republicana, un Republicano Federal, dos de UGT, dos de la CNT, uno de la FAI y otro de las JSU. Una de las competencias del Consejo era la de proponer al delegado del Gobierno a los responsables de las distintas Consejerías, que en principio fueron 12, todas con funciones ejecutivas: Hacienda, Obras Públicas, Transportes, Asistencia Social, Sanidad e Higiene, Cultura, Agricultura, Ganadería, Propaganda, Crédito Popular, Interior y Exterior, además de un vicepresidente y un consejero secretario. Además de las citadas consejerías, el Consejo podía solicitar del Gobierno, a través del ministro de la Gobernación, la delegación de funciones que estimasen útiles y necesarias y no cabía ejercerlas sin previa publicación en la Gaceta o Boletín Oficial.

Dice el profesor Ruiz Martínez: «Haciendo una breve comparación con la actual autonomía de Cantabria, veremos que no existió ningún órgano legislativo, como lo es hoy la Asamblea Regional. En cambio, si hacemos un repaso de las actuales competencias de la Diputación Regional de Cantabria y las comparamos con las del antiguo Consejo Interprovincial, vemos algunas muy parecidas o similares, y aunque dicho órgano, en nuestra opinión, y por la brevedad de su vigencia, no pudo realmente poner en funcionamiento todas sus competencias, no es menos cierto que nos encontramos ante una institución de auténtico autogobierno, más provincial que interprovincial, ya que sus efectos sobre las provincias de Burgos y Palencia fueron prácticamente nulos» ('Gran Enciclopedia de Cantabria', 1ª edición de 1985).

El Consejo llegaría a acuñar en Bilbao dos monedas de cuproníquel, de 50 céntimos, así como de peseta. También durante la Guerra Civil emitiría el Banco de España en Santander billetes sin serie de varias denominaciones.

El partido Unión Republicana, al cabo de unos meses de la existencia del referido Consejo, hacía pública una declaración instando al máximo fortalecimiento del mismo, «en el que se vinculan los principios del futuro Estatuto de nuestra autonomía administrativa. Propugna, consecuentemente, una conciencia popular autonomista que sitúe a esta región en condiciones de recorrer los primeros pasos conducentes al logro de un amplio desenvolvimiento económico, librando a la región de su perpetua servidumbre...» ('El Cantábrico' , 2 de junio de 1937). Cinco días más tarde, en un artículo del mismo periódico titulado «La conciencia autonomista. Hace tiempo que existe en el País Cántabro», el consejero de Hacienda, Domingo Samperio, proponía al Consejo Regional, «se digne acordar por los señores consejeros se estudien aquellos servicios de sus respectivos Departamentos que sean susceptibles de ser traspasados por el Estado a la Región, dentro de las normas constitucionales...»

La guerra impediría el desarrollo de esta breve autonomía de Cantabria -que ya en ocasiones históricas anteriores nuestro pueblo ejerció- hace ahora siete décadas. El autogobierno no sería, por tanto, un fenómeno surgido por generación espontánea tras la caída del Franquismo y el advenimiento de la democracia como nuestra ilustre clase política trata repetidamente de hacernos creer, sino una aspiración de los cántabros de todas las épocas apoyada en nuestra milenaria Historia. El autogobierno no sería un fenómeno surgido por generación espontánea tras la caída del Franquismo y el advenimiento de la democracia

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