Juicio ciudadano contra el crimen organizado

JesRICART
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Juicio ciudadano contra el crimen organizado

Mensajepor JesRICART » 02 Oct 2018, 19:42

Juicio ciudadano contra el crimen organizado del sistema.Jes Ricart
Ningún parlamento del postfranquismo de todos los hasta ahora constituidos ha planteado una ley para perseguir la corrupción. La partitocracia aliada con la plutocracia han participado del festín de los beneficios sin pensar en términos de futuro para crear una sociedad cualitativamente mejor. Para cuando se plantea una ley de la transparencia llega tarde e insuficiente. La paradoja coyuntural es que sea el conglomerado de la derecha (reunido en el PP) el que esté planteando –tímidamente- la persecución de los corruptos de lo que aún está por ver hasta qué punto cree en ese proyecto.
Más allá de todos los individuos a encausar por haber llevado la economía a la bancarrota y seguir disfrutando de ventajas y carisma social habrá que pensar en nuevas leyes para poderlo hacer y sobre todo para que no se repitan sus roles en nuevas tandas de defraudadores.
Una ley del máximo beneficio, es decir una ley que limitara el máximo beneficio privatizado y garantizara el mínimo, serviría para impedir el lucro a ultranza e ilimitado de los espíritus más dotados para embaucar a sus semejantes. El beneficio es uno de los motores de la economía y seguirá siéndolo mientras los principios de solidaridad no reemplacen las inercias conductuales dominantes en el comportamiento humano. El beneficio es el objetivo del trabajo. En términos más primarios se trabaja para obtener unas condiciones benefactoras ante la demanda determinada por unas necesidades. Trabajar, invertir y organizar el tiempo creativo-productivo para obtener un beneficio no es lo grave, lo grave ha sido y es que unos trabajen para el beneficio de otros y que ese beneficio sea usado para el enriquecimiento privado en lugar de revertirlo a la satisfacción de las demandas colectivas. En algun momento del proceso por la obtención del beneficio la codicia privada lo pervierte y lo convierte en lo contrario de su primera instancia: la dinamización social de las ventajas compartidas.
Más allá de la buena voluntad de cada cual, para quien esté muy metido en los tinglados de los negocios si su praxis no se ajusta a unas leyes restrictivas, lo más probable es que se vuelvan a repetir hornadas de estafadores. Cuando decimos que la crisis no es una crisis sino que es una estafa damos en el blanco pero olvidamos de agregar que es una estafa inscrita y tolerada por el sistema legal. Hasta donde sabemos, la mayoría de protagonistas del timo que ha alcanzado a tanta gente no han obligado a firmar a nadie sus contratos apuntándolo con un revólver desde el otro lado de la mesa de despacho.
Nos enfrentamos a un nuevo tipo de crimen, el crimen financiero, que necesita ser tipificado y elaborado para que haya aparatología judicial que pueda instrumentarlo y usarlo para imputar a los malfactores.
El parlamento actual ,de recoger el sentir ciudadano de los últimos años ,debería estar discutiendo ya a estas alturas un tipo de proyecto restrictivo del máximo beneficio con el que los inversores de todos los niveles y procedencias deberían reinvertir sus excedentes de dividendos a la sociedad.
Podemos y debemos juzgar éticamente (otro asunto está por ver si será posible hacerlo penalmente) a los defraudadores del sistema pero sin olvidar que eso será insuficiente si no se cambia de sistema económico que los ha tenido por sus triunfadores principales. Podemos enlistarlos y denunciarlos por sus fechorías y por sus malas artes. Juzgar forma parte de las culturas humanas (en último término nadie queda a salvo del juicio ajeno) aunque lo ideal sería que la humanidad alcanzara un nivel en el que nadie tuviera que juzgar a nadie porque no hubiera motivos para ello y el respeto mutuo imperara como el principal de los principios de relación. Entretanto, ya que ese paradigma de futuro va para largo, en el proceso denunciativo y reinvindicativo se pueden emplear distintas armas propagandísticas: además de las casetas de feria o stands de monigotes con caras de corruptos conocidos a los que tirarles pelotas no estará de más en instalar las que evolucionen hacia tentativas de juicios ciudadanos contra el crimen organizado del sistema. Posible título: el pueblo contra el estado o la sociedad contra el sistema.
Los procesamiento sumariales concretos y el juicio nominal contra individuos concretos que han amasado fortunas por la vía del fraude empobreciendo y victimizando por el camino a aquellos que han sido esquilmados no dejarán de ser parches a todo ese asunto. Sistema y sociedad continuarán siendo criminógenas si de su lado la estructura empresarial y de mercado de los países estimula la inversión por encima de cualquier otra consideración y de otro lado la cultura sigue consintiendo y admirando a los triunfadores por su estatus económico independientemente de cómo alcanzaron sus riquezas. La voluntad de querer tener más dinero y patrimonio es lo que hay que atajar y sustituirlo por la voluntad cooperativista en los procesos organizativos complejos para cubrir necesidades, avanzar en la investigación científica, moderar el crecimiento o el decrecimiento según corresponda y actuar de acuerdo a una planning visionario del conjunto de la realidad y del conjunto de gentes.
Se objeta que si se limita el beneficio máximo privado también se coartará la entrega al riesgo empresarial. Está por probar esto. La limitación del máximo beneficio no significa impedir ninguna clase de beneficio. Es devolver ese parámetro a su concepto originario: el de hacer un bien, y que el bien para el uno lo sea también para los demás, o dicho más taxativamente, que ningun bien particular sea conseguido a costa de producir un mal ajeno.
El beneficio descontrolado es específicamente un factor criminógeno en sí mismo. La condición del deseo de enriquecerse por encima de todo no importando los medios ha inoculado ya mentalmente en el ambicioso al criminal en prácticas en el que antes o después se convertirá. El objetivo de la economía de planning no es que unos se enriquezcan a costa de que otros se empobrezcan sino que todo el mundo viva sobradamente bien sin pasar penurias ni sufrir extorsiones en un mundo cuya naturaleza sigue siendo más que generosa con sus habitantes.
Hay otro factor de fondo a aportar a ese debate, se trata de las propias curvas innaturales de crecimiento poblacional y de hacinamientos demográficos ilógicos. El capitalismo sigue propiciando masas paupérrimas y crecimiento poblacional dentro de su logica de crecimiento industrial y de productos nefastos y sobrantes. La conciencia por la calidad de vida con las cosas no es inseparable de la conciencia del auto reproducción racional.

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