Hacer gestiones.

JesRICART
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Hacer gestiones.

Mensajepor JesRICART » 27 Sep 2010, 13:08


Hacer gestiones en el patético mundo de la incomunicación.JesRICA
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Odio hacer gestiones. Soy un inadaptado confeso para dedicarme a ellas. Me refiero a toda clase de gestiones con la administración pública y privada, con la gran empresa del estado en todas sus ramificaciones o con las muchas empresas particulares de servicios. Dejo el teléfono para seguir los protocolos pregrabados para quien tenga aguante para eso. Reconozco que hay personalidades con formación en secretariado o ganas de jugar al tiro porque me toca que son capaces de seguir esos periplos. Yo no. Cuando muy de tarde en tarde, porque ya no me queda otro remedio, tengo que llamar para aclarar algo, deshacer un entuerto o modificar un pedido o resituar una demanda en su justo lugar, la situación me supera. Indíquenos brevemente el motivo de su llamada, teclee los digitos de su numero telefónico. Si es cliente pulse 1, si no lo es pulse 2, si es para una cuestión relacionada con su contrata pulse 1, si es para un asunto técnico pulse 2, si es para otro asunto pulse 3. Le transferimos su llamada a un operador. No importa la de combinaciones que has hecho cuando al fin un operador te atiende no te puede resolver tu tema y para que te lo resuelvan tienes que marcar un numero 902 que es de pago. La pérdida de tiempo es total. Acabamos de recibir un router de Orange a partir de una consulta telefónica que hicimos a propósito de su ultima promoción de ADSL. En la misma fecha deshicimos esa solicitud pero esa empresa se quedó con el registro de una demanda pero no con la consiguiente contrademanda. El proceso siguió su curso y han un aparato que no nos sirve para nada. Como Seur en el envoltorio no ponia el nombre de la empresa remitente y tampoco en el albarán de envío (solo el de la empresa intermediaria) firmé sin saber de qué iba. Para que el contrato no funcionara bastaba no firmar el contrato escrito que iban a enviar, pero ese contrato no lo han enviado y de manera fraudulenta utilizaron la llamada telefónica informativa para grabarla como contrato. Me ha tocado llamar a Movistar para que no acepte la portabilidad solicitada de Orange (no es que Movistar sea la gloria, hemos tenido problemas por 6 meses de distintos tipos, pero desde que cambiamos el ruter defectuoso y el módem externo de wifi del ordenador universal por uno homologado de la compañía, funciona sin interrupciones ni colisiones entre los distintos ordenadores portátiles y uno de consola).
Las llamadas a la atención al cliente son tantas que cuando al fin consigues con que alguien se apiade y ocupe de ti una sala llena de ruidos verbales de tantos operaciones atendiendo a clientes disgustados convierte la tentativa de comunicación en una odisea. Todo eso son materiales para el humor rabioso pero mientras te toca resolver un problema y te pasan las horas de la mañana sin hacerlo el enfado va en aumento. Algunas compañías que no te resuelven nada o te hacen confiar en que si lo van a resolver pero no lo hacen tienen la caradura de hacerte perder algunos minutos más para evaluar la calidad atencional.
Hay gestiones que te llevan presencialmente a departamentos como una que hice a la oficina de recaptación del ayuntamiento de Barcelona protestar por una sanción por un antiguo vehículo mio para reclamar unos 250euros que me birlaron, gestión a la que nunca me contestaron. El llamado silencio administrativo es grave. Nunca sabes si existes para ellos o pasan de ti. De la no-respuesta ni escrita de ninguna otra forma de los ayuntamientos hay sobrada constancia. Sin pasión literaria y paciencia de santo no tiene razón de ser llevar un texto a timbrar a una oficina de registro de entradas a no ser de que quieras convertir una colección de ellos en un dosier para atestiguar la desconexión de toda una época entre poder y ciudadanía.
Las cosas tendrían que ser mucho mas sencillas, mucho más en una época en que las posibilidades de hacer las gestiones on line abaratan enormemente los costes. Hay webs de importantes compañías que no permiten voluntariamente los campos de reclamaciones o para darse de baja, mucho menos los campos de criticas. El mundo funciona como una gran maquinaria de tal manera que aquello que no compete a la subfunción de la subfunción del encargado especifico corre el riesgo de perderse en el complejo laberinto de las complicaciones. Antes tocaba llamar a ventanillas o puertas de despachos que no eran los adecuados, ahora se llama a teléfonos que no son los que puedan resolver las cuestiones. ¿en que se ha cambiado? Mas sofisticación, mas lenguaje estandarizado, el del locutor real o el de la locución pre grabada.
No es nada extraño que haya gestorías en todas partes y que la profesión de gestor haya triunfado. Ahí donde unos somos totalmente incapaces para ir a hacer colas o perder horas para asuntos simples en los que bastaría recoger un no, no quiero; el proceso se complica enormemente. A la sociedad de rivalidades y escasa cooperación le corresponde una sociedad irascible: ya nadie tiene tolerancia. Al menor error ajeno injustificable detectado se hace difícil perdonarlo. K.Horney explica la neurosis como angustia vital determinada tanto por la frustración de la infancia como por la sociedad competitiva. Es cierto que nadie llega a la edad adulta con todos los problemas resueltos de su pasado pero sea la que sea su posición de seguridad de partida, las interacciones con el mundo de los negociaciones, los servicios y los productos, generan incerteza e inestabilidad. Noam Chomsky sostiene que cultura es todo aquello que sea un producto y lo que sirva para producirlo lo cual pasa por técnicas y procesos. Un simple aparato demuestra la capacidad de toda una época para haber alcanzado su logro. En la actualidad que podemos hablarnos con aparatos inalámbricos y a distancias impresionantes desde los lugares más remotos los humanos seguimos teniendo una gran incapacidad comunicativa al no entendernos en nuestras necesidades reales y en nuestros mensajes más importantes.
Como usuario tengo la necesidad de confiar en un sistema de servicios que no falle técnicamente y que no cobre más de lo pactado por lo que ofrece., como ciudadano me veo burlado continuamente por aparatos que no funcionan o se estropean al poco tiempo de adquirirlos. Eso prepara las condiciones psicológicas para que uno se resarza en la medida en que pueda por los agravios recibidos incrementando la cadena de desajustes. El perfil del mercado y en general del comportamiento social dominante le debe mucho a los estudios que se hicieran sobre obediencia1. La población mayoritaria es capaz de obedecer las pautas de una instancia superior hasta niveles increíbles. El incremento de la conciencia de la victimidad recarga el estado de subjetividad de deseo para que las cosas cambien a mejor algún día, pero contradictoriamente cada acto de usuario de las nuevas sofisticaciones de las que no sabemos prescindir nos encadenan mas al sistema. Las cadenas modernas no son ya las de los esclavos de las galeras y de los centros de producción sino las de las canchas de liberales e interclasistas atadas por los hábitos del consumo.
El gran dilema es cómo simplificar los sistemas de gestión para resolver los desajustes, confusiones y problemas sin incrementar las masas asalariadas en la burocracia de control y en el funcionariado privado-empresarial o público estatal.

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