Eso de hablar de política

Política Internacional (exterior a la U.E.)
JesRICART
Mensajes: 395
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

Eso de hablar de política

Mensajepor JesRICART » 02 Oct 2018, 19:44

Eso de hablar de política. JesRICART
Creo que sí hay espacios y no pocos en los que se habla de política. Entiendo por esto hablar mal de los gobernantes o de quienes aspiran a serlo. El autentico debate político hay que buscarlo con lupa y cuando se da esa cuenta gotas o con fricciones continuas. Se diría que los polemistas lo antes que buscan es la categoría del otro con el sabido: “o estás conmigo o estás contra mí”.
El debate como escuela de desarrollo mental brilla por su ausencia o asusta. De hecho, el debate político circunstancialista (el de repasar metódica y obsesivamente la coyuntura a diario) desprovisto de una visión cultural mayor no existe en los partidos políticos ni en los gobiernos.
Cuando alguien se le ocurre relacionar la política con existencialismo o con una visión mayor de la vida se le acusa pronto y rápido de filosofar sin eficacia alguna o de hacer literatura.
Para quienes sufrimos (o gozamos) del mal de letras poco interés tienen esos improperios ya que todo se integra en la olla donde cocer realidades sazonadas con personajes varios.
Pero ese hablar dominante de la política lejos de crear alternativas de liberación social refuerzan mecanismos de alienación ideológica o de entretenimientos varios.
De algun modo la política hablada hace de chivo expiatorio o de salón de catarsis para que los hablantes se sientan mejor creando mundos en sus cabezas.
No varía mucho de lo que pasa en los bares españoles de toda la vida en los que siempre había un comentario en contra del gobierno porque como es vox populi la culpa de todo la tiene el gobierno (sea el que sea que esté de turno). Tanto es así, que de la política bien se podría hacer escuela de psicoterapia o versión adaptada de los entrenos de pugilistas con el petate de arena. En principio, cuantos más golpes se le dé, el boxeador fortalecerá sus músculos.
Mera ficción en la cuestión social, cuantas más veces se objeta lo que hace y sobre todo lo que no hace un gobierno, más se mantiene la ilusión de estar haciendo algo por una causa grande: eso de la liberación social del sistema del capital.
En tiempos de dictadura hablar de política está prohibido y en tiempos de pseudodemocracia se permite siempre y cuando no ponga en serios aprietos al poder. Hay una diferencia de grado de libertad entre un tipo de régimen y otro , pero a la larga los dos consiguen lo mismo: mantener entretenido al personal en vías de conversaciones que llevan a encerronas intelectuales. ¿Significa eso que no hemos de hablar de política? No, nada de eso, hemos de hablar de ella, claro, como hemos de hablar también de cine, de poesía, de pintura, de senderismo, de ecología, de vida cotidiana, de relaciones interpersonales, de condiciones laborales, de nutrición, de ropa, de peinados, de viajes, de deportes, de mecánica del automóvil, de ajedrez, de locales, de música, de conciertos y de tantas otras cosas, solo que todo eso de lo que hablemos no hay que alejarlo nunca demasiado del ahora y aquí de cada uno de nosotros.
La lucha política que es lo que pretende la discusión política mejor intencionada desprovista de una lucha personal por superarse, es decir por vivir éticamente como personas íntegras, es una lucha meramente superestructural sin ninguna garantía de dejar una herencia mejor tras nuestros pasares y pesares biográficos. Quienes aun estamos enganchados a los debates políticos o a sus conatos, pero ya sin ninguna aspiración de conseguir poder político alguno (es decir poder sobre el resto de la sociedad) más centrados en conseguirlo sobre nosotros mismos para ser mejores personas, nos es difícil encajar en las polémicas coyunturalistas que consideramos un tanto superficiales cuando no hipócritas. A pesar de eso una nueva línea discursiva mas filosófica universal y menos política circunstancial se va abriendo paso en nuestra época, una época en la que no lo olvidemos el acceso al arte y a la filosofía pueden ser una prerrogativa de las multitudes a diferencia de otros tiempos que estaba reservado a aristocracias y minorías muy elitistas.
La actualidad que ha abierto la tapa de las denuncias de corrupción (con cientos de imputados en los tribunales a los que le podrían seguir miles) y que se conjuga el verbo poder en primera persona del plural como fuerza favorita que acabaría –si las cosas fueran bien- con el bipartidismo para siempre y ayudaría cambiar ese país de pandereta, tambien podrá ayudar a hablar de política en términos más constructivos pensando en la construcción de un estado social en beneficio de todos. Eso del bien común es u n antiguo y cansino parámetro que nadie se ha prohibido de mencionar. El bien común es el que nos sirve tanto a ti como a mí, a esos como aquellos, a los que tienen más y a los que tienen menos. Es lo de las infraestructuras y equipamientos, lo de los recursos públicos. Lo del tesoro colectivo para cubrir necesidades colectivas. Simple ¿no? Los problemas empiezan y se complican cuando esa noción tan fundamental y elemental no es entendida por trepas, oportunistas y malnacidos que se aprovechan de la confianza ciudadana para esquilmarla. Esos que entienden tan mal que n o se puede meter mano a la caja del dinero de todos para pagarse sus lujos particulares. Argumento inapelable, éste, ¿no? Pues bien, hay quien insiste año tras año país tras país en no quererlo entender. Y es que las tentaciones son muchas y las carnes son débiles y corruptas. A falta de una ley expeditiva que ampute con todos los mimos y anestesias las manos de los ladrones (somos civilizados) les pagamos estancias carcelarias sin garantías de que devuelvan lo que se han llevado fuera de nuestras fronteras. Ese fenómeno es de tal envergadura que al hablar de política en realidad hablamos de dos cosas: de ladrones no pocas veces y en el mejor de los casos de ineptos.
Veremos si los Reyes Magos de oriente, generalmente muy cargadas con tantas sacas de correo infantil, nos conceden nuestros deseos en esta dirección.
Mientras tanto seguiremos hablando de política porque en ellos nos van los cuartos y nuestro futuro, convirtiendo cada conversación de sobremesa en una célula de conspiradores que esa sí tiene las soluciones entre postre y café.

Volver a “Política Internacional”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados