Empatía y apoyo compañerista

Política Internacional (exterior a la U.E.)
JesRICART
Mensajes: 311
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

Empatía y apoyo compañerista

Mensajepor JesRICART » 04 Sep 2010, 17:41

Empatia y Apoyo compañerista. A la lucha por todos.JesRICART
Los actos que reúnen correligionarios sirven frecuentemente más para la consolidación en sus propias ideas que como manifestaciones de fuerza o de influencia para cambiar las circunstancias. Esa sensación de arropamiento empieza con la alianza básica de dos cuando uno le cuenta al otro sus inquietudes o aspiraciones y se siente comprendido, y así respaldado, por el otro que en esa comprensión lo acoge. En la reunión de grupo se crea un factor de identificación mutua al manejar un lenguaje especifico común con el que se trasiega con unos temas y/o deseos. La empatía es algo necesario para la comprensión y para la consolidación de un proyecto común. Los movimientos de todo tipo generan sus ritos específicos para verificar cuantos son y para que se unen. Los ritos religiosos es donde más plásticamente se ve la función ceremonial de la confirmación mutua de creencias y conductas. En el espacio donde fuere que uno va a compartir su speech o a escuchar las intervenciones de otros cuenta con un mínimo concurso de voluntad empática para que fluyan las unidades comunicativas y tengan una proyección de utilidad. Parte de este tema es una mera presunción. No todo el mundo que oye escucha y no todo aquel que escucha está de acuerdo con lo que se dice y hace aunque calle y no lo objete. Hay que contar con ese porcentaje o proporción dentro de la no sintonía comunicativa aunque haya un decorado genérico empático. Somos humanos y vulnerables, nos equivocamos y nos repetimos en los errores. Tenemos necesidad de ser apoyados en nuestros momentos down y al turno de otros apoyarlos para remontarlos. Las durezas militantes llevan una y otra vez a la desesperación o al desaliento. De hecho el primer acto de lucha consiste en romper el bloqueo de la indecisión o el conformismo para proteger cualquier cuota de esclavitud en lugar de arriesgarse a un mundo sin amos ni esclavos. Suelen ser las conciencias más adelantadas las que convocan a las que lo están menos a la movilización y a la protesta para exigir derechos no contemplados por el sistema o para medir la posibilidad de una existencia mejor. En la historia se ha pasado por cuantiosas coyunturas en las que no hubo una tercera vía: o lucha o conformismo, riesgo o pasividad, evolución o inmovilidad.
Esta dicotomía ha dependido de la interpretación de la mirada. Lo que para unos era una lucha sin cuartel para otros era una temeridad, lo que para unos era el único posible activismo para otros era una performance de teatro de calle. En cualquier historia de activismo social hay tres clases de posiciones que se expresan con mayor o menor intensidad: en primer lugar, la de quienes proponen iniciativas de cambio y los planes tácticos concretos para llevarlas a cabo; en segundo lugar, quienes se desmarcan de ellas sea por miedo o por considerarlas irrealizables y en tercer lugar, quienes cíclicamente navegan entre su defensa militante y sus dudas para continuarla. Se trata de tres grupos de individuos distintos pero también de tres clases de roles. A lo largo de un itinerario biográfico individual se puede pasar por periodos distintos rotando con las diferentes actitudes: conocemos a personas que fueron muy militantes y que terminaron por dejar de asistir a reuniones y manifestaciones, a quienes tras una vida de conformismo eligieron su protagonismo para una causa que al fin comprendieron. Es difícil que una vez alcanzada la conciencia combativa se pueda ir hacia atrás pero lo que sí varia es la intensidad militante y el tipo de militancia. La militancia se mide por la cantidad de energía, esfuerzo y tiempo personales dedicados a una causa social por la que se quieren cambiar los hábitos colectivos. Se puede confundir con la cantidad de reuniones conspirativas y actos de protesta en los que se participa. El desenlace de la historia recibe el impacto multifactorial de muchas situaciones distintas. Largos procesos de militancia pueden preparar nuevas situaciones pero no ser sus desencadenantes. Posiblemente los dos empleados explotados que dieron muerte a Eugene Terreblanche, el líder racista blanco de Sudáfrica, no militaban en el sentido definicional de su palabra y Julius Malema exponente de un racismo militante negro contra los afrikanners con su grito rescatado “kill the bóer!” ayuda de peor manera al cambio positivo de la realidad del país. No todo activismo favorece a la causa por la que se levanta y hay un tipo de militantismo partidista que al frenar la espontaneidad de sus militantes a la espera de las condiciones ideales para ejecutar determinadas acciones radicales nunca terminan por llevarse a cabo.
Distinguimos la lucha política de la lucha social según el tipo de militancia que concurre. Mientras la una está repartida por sedes y líneas políticas programadas definiendo lo qué hacer y lo qué no hacer en cada coyuntura, la otra es de una heterogeneidad tal en la que participan personas organizadas o no, partidistas o no, por una causa genérica. Sociológicamente se puede demostrar y establecer que la mayoría de personas que participan de luchas sociales no son ni quieren ser políticas, y no buscan ni buscaran organizaciones en las que encuadrarse. Ni siquiera en los países de revoluciones que dieron golpes de estado en la nueva organización social los miembros o socios de los partidos dominantes llegaron a la mayoría de la sociedad.
La lucha por una nueva sociedad implica distintas líneas de pensamiento, tantas que dentro del capitalismo hay reformistas que estando de acuerdo con el capital y la plusvalía como factores dinamizadores no lo están con la irracionalidad del sistema. De hecho, la figura del empresario (o más exactamente la de emprendedor) está en proceso de ser rescatada como la del héroe con iniciativas para crear trabajo, riqueza y resultados con dotes subjetivas de implicación que no reúnen todo el mundo. Para una visión clásica paternalista del proletariado, el explotado tenía el auspicio histórico para su rebelión para superar su estado de desgracia; para una nueva visión económico-alternativa, la condición de explotado no es la de ilustrado ni la de vanguardista a no ser que se luche por aumentar el nivel formativo y se implique por transformar las cosas. Es así que el concepto de militancia trasciende al de militancia clasista contando mas una militancia social por cambiar, paso a paso, la realidad que no otra partidista por conseguir más cuota de poder en el aparato de estado. Cuando Harvey Milk ,militante por los derechos homosexuales en St Francisco., llevó el movimiento reivindicativo a colocar a alguien en el estamento de dirección de la ciudad como concejal (supervisor según su terminología) el proceso de militancia con todas su fases de continuas convocatorias de protesta y búsqueda de adeptos para el voto fue continuo. Se diría que no hay otra forma de militar que la de convencer a los demás con las ideas más avanzadas, la militancia es la dedicación a extender la conciencia. Para muchos temas de sociedad solo cabe un actitud muy actitud muy clara. La militancia que apela al respeto a todas las actitudes no lo es, se trata de otra cosa: una contemporización con los errores y los erróneos.
Mientras la lucha por una nueva sociedad encuentra apoyos y alianzas, la empatía con los demás va in crescendo. En cuanto los compromisos con los estados de gestión de las cosas genera separaciones entre bases combativas y sus representantes politizados la militancia es algo que pasa a ser revisado por cada militante. El desenlace mayoritario tiende a que se deje el partidismo a un lado para abrazar una causa genérica y más ambiciosa como lo primero. Una denominación en boga indica cómo se entiende el partidismo como una forma de castración de la individualidad critica. Es así que se dice que por disciplina de partido se acatan órdenes y se deja de defender lo que se cree. Por doquier se aprende más de la disidencia que de la complacencia. Como ejemplo, Bao Tong, ex miembro del cc del PCChino y disidente político, vive permanentemente vigilado tras su excarcelación. Fue uno de los signatarios de la carta 08 un manifiesto que pide profundas reformas democráticas desde 2008, inspirado en la carta 77 en la antigua Checoslovaquia. Según él el PC representa a los millonarios del país.
La militancia por un mundo mejor genera una expectancia de fusión entre quienes participamos de este sueño sin ignorar que hay distintos enfoques y maneras combativas. El mundo actual no se divide en los dos bloques con los que se caracterizó la segunda parte del siglo XX ni tampoco el de los países modélicos que seguir y el de los retrasados que no seguir. Las ventajas introducidos por algunos no han superado sus equivocaciones quedando todos bajo la revisión y la crítica. Cuando John Gray, un tanto procubanista por las ventajas conseguidas en sanidad y educación algo que –ciertamente- ni siquiera se da con los más desfavorecidos del país más rico del mundo, deja a un lado que la valoración más importante de cada realidad, por encima de sus avances en lo material, es la de la libertad y la justicia.
Seguimos estando convocados a la lucha por y para todos por un derecho consubstancial a poder vivir en un mundo más feliz, al mismo tiempo esta lucha no es contra un poder no solo el localizado e inequívoco sino también contra todas las actitudes que destruyen la autenticidad humana. Que cada cual desde sus recursos personales y saberes contribuya a su manera a dejar resultados prácticos para el futuro mientras no deja de vivir su dicha en el presente.

Volver a “Política Internacional”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 2 invitados