Derrota de la Armada Invencible Inglesa

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Fernando
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Derrota de la Armada Invencible Inglesa

Mensajepor Fernando » 04 May 2016, 17:43

Hoy 4 de mayo es el aniversario del enfrentamiento y posterior derrota que los españoles infligieron a la Armada Invencible Inglesa que atacó España en el año 1589. La armada inglesa estaba comandada por el pirata Drake, que fue humillado por el ejército español en La Coruña.
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La Contra Armada Inglesa:"El mayor desastre naval de la Historia de Inglaterra"

La Invencible Inglesa fue una flota de invasión enviada a la Península Ibérica por la reina Isabel I de Inglaterra en la primavera de 1589.

Los ingleses lograron ocultar durante siglos que la expedición del pirata Drake para acabar con el Imperio concluyó con un desastre aún mayor que el español . Esta batalla forma parte de la guerra anglo-española que termino con la victoria española reconocida en el tratado de Londres 1604.

La Contra Armada Inglesa, un hecho totalmente desconocido y olvidado por la mayoría de los historiadores del mundo y lo que es más lamentable, por el conjunto de la sociedad española.

La Invencible Inglesa

Inmediatamente después del fracaso de la Armada Invencible 1588, Isabel I de Inglaterra preparó una flota de represalia de proporciones aún mayores que su antecesora. Fue la llamada Contra Armada o Invencible Inglesa. Su objetivo era aprovechar la debilidad de la marina española tras el descalabro de la Invencible, y asestar un demoledor golpe a España que acabase con la guerra ya iniciada.Para ello debía cumplir tres misiones.

La primera y fundamental era destruir, en Santander, la Invencible regresada, que estaba en urgente reparación. Conseguido esto dejaría a España huérfana de flota en el Atlántico europeo.

Entonces tendría el mar expedito para cumplir su segunda misión: conquistar Lisboa. Así convertiría a Portugal en país satélite de Inglaterra y penetraría en el imperio luso. Para ello conducía al Prior de Crato, pretendiente al trono luso que Felipe II acababa de heredar de su madre, Isabel de Portugal. Crato había firmado previamente unas rigurosas clausulas que, de cumplirse, transformaban a Portugal en un protectorado de Inglaterra.

Su tercera misión era apostarse en las Azores y capturar la flota de Indias. De este modo, Inglaterra sería la nueva dueña del Atlántico y se aprestaría a usurpar las rutas oceánicas españolas.

El Pirata Drake y la Contra Armada

Esa Contraarmada contaba con más de 150 barcos ( La Armada Invencible española contaba con 120 barcos) y unos 23.000 hombres era capitaneada por el almirante Francis Drake y por el general John Norris (el más prestigioso militar inglés de su tiempo, como general en jefe de los ejércitos transportados). Las claras órdenes dadas por su reina de dirigirse directamente a Lisboa las torció a su gusto el más famoso de los piratas (Drake) que prefirió venir en busca del desquite contra la ciudad desde la que había partido la Gran Armada, un año antes hacia Inglaterra).Se dispuso a atacar primero, el que entendían el puerto más débil, el de La Coruña.

Ataque a La Coruña (1589)

Las defensas de La Coruña eran bastante deficientes. El 4 de mayo la flota inglesa se asomaba al puerto de la ciudad gallega. La San Juan, la Princesa y la Diana se apostaron junto al fuerte de San Antón y cañonearon, apoyadas por las baterías del fuerte, a la flota inglesa a medida que esta se iba introduciendo en la bahía, forzando así a los atacantes a mantenerse alejados. Unos 8.000 ingleses desembarcaron al día siguiente en la playa de Santa María de Oza, en la orilla opuesta al fuerte, llevando a tierra varias piezas de artillería y batiendo desde allí a los barcos españoles que no podían cubrirse ni responder al fuego enemigo. Finalmente, los marinos españoles tomaron la decisión de hundir las naos y resguardar las galeras en el puerto de Betanzos, dejando a la mayor parte de las tripulaciones en la ciudad para unirse a la defensa.

Durante los siguientes días, las tropas inglesas bajo mando de John Norris atacaron la ciudad, tomando sin demasiada dificultad la parte baja de La Coruña, saqueando el barrio de La Pescadería, y matando a unos 500 españoles, entre los cuales se contaron numerosos civiles. Tras esto, los hombres de Norris se lanzaron a por la parte alta de la ciudad, pero esta vez se estrellaron contra las murallas españolas. Apostados tras ellas, la guarnición y la población de la villa, incluyendo a mujeres y niños, se defendió con total determinación del ataque inglés, matando a cerca de 1.000 asaltantes. Fue durante esta acción donde se distinguió la que hoy en día sigue siendo considerada heroína popular en la ciudad de La Coruña: Doña María Mayor Fernández de la Cámara y Pita, más conocida como María Pita. La leyenda cuenta que muerto su marido en los combates, cuando un alférez inglés arengaba a sus tropas al pie de las murallas, doña María se fue sobre él con una pica y lo atravesó, arrebatándole además el estandarte, lo que provocó el derrumbe definitivo de la moral de los atacantes. Otra mujer que aparece en las crónicas de la época por su distinción en los combates fue doña Inés de Ben. María Pita fue nombrada por Felipe II alférez perpetuo, y el capitán don Juan Varela fue premiado por su actuación al mando de las tropas y milicias coruñesas.

Finalmente, y ante la noticia de la llegada de refuerzos terrestres, las tropas inglesas abandonaron la pretensión de tomar la ciudad y se retiraron para reembarcar el 18 de mayo habiendo dejado tras de sí unos 1.000 muertos españoles, y habiendo perdido por su parte unos 1.300 hombres, además de entre 2 y 3 buques y 4 barcazas . Además, en aquel momento las epidemias empezaron a hacer mella entre las tropas inglesas, lo cual unido al duro e inesperado rechazo en La Coruña contribuyó al decaimiento de la moral y al aumento de la indisciplina entre los ingleses. Tras hacerse a la mar, otros diez buques de pequeño tamaño con unos 1.000 hombres a bordo decidieron desertar y tomaron rumbo a Inglaterra. El resto de la flota, a pesar de no haber conseguido aprovisionarse en La Coruña, prosiguió con el plan establecido y puso rumbo a Lisboa.

http://www.eldistrito.es/frontend/eldis ... icia=18871

http://www.abc.es/historia/abci-cuando- ... ticia.html

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"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).

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Re: Derrota de la Armada Invencible Inglesa

Mensajepor Fernando » 04 May 2016, 17:44


«22 derrotas navales británicas», el libro que desmonta la invencibilidad inglesa

Víctor San Juan ha seleccionado los más representativos fracasos de la Royal Navy para trazar una obra donde la intervención de la Armada española es crucial. De las incursiones castellanas en la Guerra de los Cien años al punto final que supuso Singapur, 570 años de victorias y tropiezos

http://www.abc.es/cultura/libros/201502 ... 71547.html

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Re: Derrota de la Armada Invencible Inglesa

Mensajepor Fernando » 18 Sep 2018, 17:08



El «glorioso» buque español que se enfrentó y humilló a doce navíos británicos en 1747

El capital Pedro Mesía de la Cerda comando este mítico buque en la travesía desde América a España en la que tuvo que verse las caras con poderosas escuadras de las Royal Navy

Cabo de San Vicente, madrugada del 17 al 18 de agosto de 1747. Aun sabiendo que se encontraban en los últimos instantes de un combate en el que ya solo podían encontrar la derrota, con los mástiles y los aparejos destrozados, el casco agujereado, la cubierta sembrada de cadáveres y la sangre corriendo por el suelo, los supervivientes del San Ignacio de Loyola, conocido como el «Glorioso», no quisieron dejar de pelear hasta que gastaron su último proyectil al amanecer. El buque español perdió y quedó en un estado tan lastimoso que los británicos solo pudieron venderlo como chatarra, pero una chatarra que acababa de escribir una de las páginas más emocionantes y épicas de la historia de la Armada española.

Prueba de ello fue el respetuoso recibimiento que brindó el enemigo a los marinos españoles que no habían muerto, encabezados por el capitán Pedro Mesía de la Cerda, cuando subieron a bordo de los barcos de la Royal Navy. Eran casi héroes y los devolvieron a su patria vivos, sabiendo que acababan de enfrentarse y humillar con tan solo un buque a doce de sus navíos, hundiendo a dos y dejando prácticamente para el desguace a la mayoría de los otros.

La historia del mítico Glorioso comienza en 1738, cuando fue construido en los astilleros de La Habana con los planos de Antonio de Gaztañeta. Contaba con 70 cañones. Aunque se trataba de un barco robusto, lo cierto es que España no había alcanzado todavía su apogeo en lo que a la industria naval se refiere. Felipe V (1700-1746) había sentado las bases económicas que permitirían al marqués de la Ensenada a partir de ahora, con Fernando VI (1746-1758), impulsar la renovación de las fuerzas navales. Como le dijo este al Rey en una carta fechada precisamente un mes antes de partir el Glorioso hacia la aventura que les vamos a contar: «Yo no diré que pueda tener una marina que compita con la de Inglaterra en pocos años, porque, aunque hubiese caudales para hacerla, no hay gente para tripularla. Pero sí que es fácil tener el número de barcos que baste para que, unidos con los de Francia, se prive a los ingleses del dominio que han adquirido sobre el mar».


Cuatro millones de pesos
Poco antes, Mesía de la Cerda había recibido la orden de traer de América cuatro millones de pesos duros en plata con los que el monarca pretendía seguir sufragando la Guerra de Sucesión austriaca (1740-1748). El capitán cordobés llevaba dos años al mando de la nave. El viaje de ida transcurrió sin incidentes y, a principios de julio de 1747, el Glorioso iniciaba la travesía de vuelta con su tesoro a bordo y dos escuadras inglesas muy superiores esperándole en el Atlántico, tal y como cuenta Jorge Cerdá Crespo en «Conflictos coloniales: la guerra de los nueve años 1739-1748».

El primer combate se produjo el 26 de julio a la altura de las Azores. Un día antes, Mesía ya había avistado varias embarcaciones enemigas que no pudo reconocer en un primer instante debido a la niebla. Estaban escoltados por el navío Warwick, de 60 cañones, e incluían una fragata de 44 cañones (Lark) y un paquebote de 20, comandados todos por el capitán John Crookshanks, que vio en el solitario Glorioso una presa fácil.

En mitad de la noche salió con la fragata y disparó por sorpresa los primeros cañonazos. Combatió esta con valor y cumplió con su cometido de ocasionar desperfectos en los mástiles y las velas del enemigo, con el objetivo de que el buque español perdiera velocidad y fuera después alcanzado por el Warwick. Sin embargo, el Glorioso consiguió destrozar la arboladura y el casco de la fragata inglesa, hasta el punto de que no fueron capaces de tapar las múltiples vías abiertas y tardó pocos minutos en irse al fondo del océano. Visto y no visto.

Todavía era de noche cuando el Warwick tomó el relevo y ambos buques se vieron las caras. En un hábil movimiento, Pedro Mesía de la Cerda viró en redondo y se situó con la banda de estribor frente al navío británico. El primer ataque, una vez que el Glorioso se encontraba a una distancia suficiente, alcanzó de lleno al enemigo. Herido de muerte, el Warwick intentó continuar la batalla durante dos horas más, pero nada pudo hacer mientras trataba de arreglar los mástiles, las velas y el mastelero de trinquete, además de contener el agua que entraba por algunas grietas del casco.

Superado el primer escollo, el buque español continuó libre su travesía durante las dos siguientes semanas. En Inglaterra, la derrota sufrida fue tan vergonzosa que el capitán Crookshanks fue expulsado de la Armada, después de un consejo de guerra en el que fue acusado de negligencias en el combate contra unas fuerzas considerablemente inferiores y por su denegación de auxilio a la fragata Lark.

Pérez-Reverte asesoró a Ferrer-Dalmau en la realización del cuadro del Glorioso
Los daños sufridos por el Glorioso, como le ocurriría a lo largo de toda esta heroica travesía, también fueron importantes: sus velas estaban agujereadas, se habían abierto vías de agua, se había perdido el bauprés y la parte del casco que no se encontraba sumergida sufría daños considerables. Todo fue reparado con la máxima urgencia para avanzar a toda vela hacia España. El botín era importante y debía llegar intacto a las arcas de Fernando VI.

El 14 de agosto, el Glorioso divisó por fin la costa de Finisterre, pero en medio de su camino se encontró de nuevo con una escuadra británica formada por el navío Oxford, de 50 cañones; la fragata Sorehan, de 24, y la corbeta Falcon, de 14. Al igual que le ocurrió al Warwick, todos estos barcos de la todopoderosa Royal Navy pensaron que el Glorioso sería presa fácil. No en vano, eran superiores en número de cañones, marinos y toneladas, pero también se equivocaron: enviaron otra vez en primer lugar a la fragata y a la corbeta, más ligeros y rápidos, para que causaran los suficientes destrozos como para que el Oxford pudiera alcanzarlo después y rematarlo.

Sin embargo, cuando los dos buques más pequeños se acercaron, Mesía de la Cerda les recibió con el fuego suficiente como para destrozar sus arboladuras y dejar sus cascos haciendo aguas por todos los lados. Estaban fuera de la batalla, más preocupados por no ir a pique, cuando el Oxford se acercó confiado. El Glorioso realizó entonces una maniobra arriesgada que hace tres años fue representada por el pintor Augusto Ferrer-Dalmau en uno de sus impresionantes cuadros de batallas («El último combate del Glorioso», realizado para ilustrar el libro sobre este buque histórico que escribió el capitán Agustín Pacheco Fernández).

Aquella maniobra de Mesía de la Cerda, un alarde impresionante de pericia marinera, sorprendió de tal manera al capitán enemigo que con ella obtuvo la victoria sobre el buque inglés poco después de abrir fuego. El Glorioso no tenía más enemigos en los que centrarse y pudo emplear todos sus cañones contra del Oxford, en un movimiento que dejó a los británicos humillados y obligados a batirse en retirada.

Dos días después, el buque español entraba orgulloso en el puerto de la localidad de Corcubión (A Coruña) con el tesoro intacto y la misión cumplida. Y de nuevo, los capitanes británicos fueron sometidos a consejos de guerra y castigados. Ya eran seis los barcos ingleses de la Royal Navy que el buque español había hundido o a los que había provocado daños severos en su camino. No parecía que hubiera nada que pudiera detenerle.

La batalla final
El Glorioso estuvo tan solo un día en Corcubión, lo suficiente como para hacer las reparaciones más urgentes antes de zarpar rápido hacia Ferrol el día 17 de agosto. Pero los daños eran tan importantes en lo que respecta a los aparejos, que no pudieron vencer los vientos en contra y decidieron dar media vuelta y dirigirse a Cádiz. Era la forma, además, de evitar a los barcos ingleses que merodeaban por aquellas aguas, sin saber todavía que acababan de cometer su mayor error.

Tras navegar todo el día sin incidentes rumbo al sur, el Glorioso se topó esta vez con una flota de cuatro fragatas corsarias inglesas a la altura de la bahía de Lagos, cerca del cabo de San Vicente: King George, Prince Frederick, Duke y Princess Amelia. Nombres que hicieron que fuera conocida con el sobrenombre de la «Royal Family» (Familia Real). Estaban comandadas por el comodoro George Walker y sumaban 120 cañones y 960 marinos. De nuevo superioridad.

Como todas las escuadras anteriores, los corsarios iniciaron una persecución contra el Glorioso. Sin embargo, el viento se detuvo y ambos barcos se quedaron sin poder avanzar, quietos, a distancia de cañonazo. Ni uno ni otro se atrevió a atacar primero, entre otras razones porque no consiguieron ver la bandera y averiguar la nacionalidad de sus visitantes. El King George y sus compatriotas, de hecho, tenían patente de corso para hacer la guerra a España, pero esperaron, mientras que Mesía de la Cerda ordenaba abrir las portas de la artillería de batería baja para abrir fuego ante el primer gesto hostil que detectara.

Cuando por la mañana volvió a levantarse el viento, ambos barcos se acercaron y descubrieron a qué país pertenecían los desconocidos vecinos, se inició el combate. Una vez más, el Glorioso daba buena cuenta de su puntería y dejaba al King George prácticamente destrozado en su primera andanada, con graves averías y multitud de heridos a bordo. Después de aquello, no les quedó más remedio que ser prudentes y alejarse al ver que las otras tres fragatas iban hacia ellos en búsqueda de venganza.

Ascensos y recompensas
Durante la caza, apareció otro navío británico, el Russell, con 80 cañones. Poco después, el Darmouth, con 50 más. Ambos se unieron a la «Royal Family» para acabar de una vez con el maldito barco español. La fragata Prince Frederick comenzó recibiendo una soberana paliza del Glorioso, a pesar de que la superioridad inglesa era evidente. Pero lejos de amilanarse, Pedro Mesía de la Cerda ordenó maniobrar y abrir fuego como si no hubiera mañana.

Uno de los proyectiles alcanzó al Darmouth, provocando un incendio que debió alcanzar la santabárbara porque, minutos más tarde, el navío inglés saltaba por los aires y acababa con la vida de toda la tripulación, excepto doce o catorce marinos. Según se cuenta en «Rincones de historia española», de León Arsenal y Fernando Prado, entre los supervivientes había un joven teniente que acabó flotando en el agua y medio desnudo. Cuando fue resacatado por el Prince Frederick, comentó: «Sir, debe excusar la falta de mi uniforme al presentarme en un barco extraño, pero abandoné el mío con tanta prisa que no tuve tiempo de cambiarme».

Era el segundo buque inglés que el Glorioso hundía en pocas fechas, sin contar con los que había dejado con importantes daños. El Glorioso también se encontraba en serios problemas, con los mástiles y los aparejos prácticamente inutilizados, el casco agujereado y con 33 muertos y 130 heridos en su cubierta, a pesar de lo cual no dejó de pelear hasta que se quedó sin munición nueve horas después.

Fue al amanecer del 19 de agosto de 1747 cuando Pedro Mesía de la Cerda, acorralado también por la presencia del Duke y el Princess Amelia, ordenó arriar la bandera y rendir la nave, con el tesoro seguro ya en tierras españolas. Todos los marinos del Glorioso que habían sobrevivido a su odisea recibieron ascensos al regresar a casa. Y su capitán, nombrado jefe de escuadra primero, teniente general de la Mar después y, por último, virrey de Nueva Granada.

https://www.abc.es/historia/abci-glorio ... ticia.html


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Re: Derrota de la Armada Invencible Inglesa

Mensajepor Fernando » 18 Sep 2018, 17:13



El marino español cojo, manco y tuerto que humilló a una gigantesca flota inglesa

Un reportaje de Manuel P. Villatoro y César Cervera. Fuentes: F. M. Laínez, H.C. Stevenson, A.M. Roca y L. Hanke.

El 13 de marzo de 1741, una de las armadas inglesas más grandes de la historia llegó hasta Cartagena de Indias para expulsar a los españoles

Sigue el camino de los ingleses (línea negra) hasta Cartagena de Indias y compara las fuerzas presentes y las bajas durante la batalla (estas últimas, en rojo). En el mapa inferior, pincha sobre las distintas ubicaciones para seguir el asedio o sigue la historia por orden con la flecha ubicada a la derecha.

https://www.abc.es/historia/abci-blas-l ... &ns_fee=26

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