EL DERECHO DE PERNADA Capitulo -XIII-XXIII y termina

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EL DERECHO DE PERNADA Capitulo -XIII-XXIII y termina

Mensajepor pablogarcia » 12 Sep 2013, 16:51

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EL DERECHO DE PERNADA

Pablo García Cabrero












PRÒLOGO
El derecho de pernada fue una costumbre extendida en la edad media según la cual el señor tenía derecho a acostarse con la novia antes que su propio esposo cuando había una boda. Esta costumbre probablemente se deriva de costumbres ancestrales, significaba la plena posesión del amo sobre sus siervos y todas sus pertenencias y además, se basaba en la idea de que los poderosos generaban riqueza. Ya que en aquella época un hijo era un elemento productivo ósea un elemento de prosperidad. No obstante, el siervo podía librarse de este derecho del señor pagando una elevada suma de dinero, como no lo tenían en la practica no podía librarse de tan aberrante derecho de su señor (a menos que la novia fuese muy fea).
Estas leyes confirmarían la existencia de un auténtico Derecho de Pernada, por más que la ley del silencio parece haber corrido un manto de oscurantismo sobre la naturaleza real de este fenómeno. Sin embargo, este ritual sexual de la primera noche, siguió en práctica durante siglos, dado que las mujeres y los vasallos asienten y callan por miedo al señor. Al sentirse impotente frente su enorme poder, caen en un consenso fatalista que admite las prestaciones corporales y actúa, en casos extremos, como una especie de servilismo del buen vasallo que busca quedar bien con su señor prestándose al uso de la hija, la hermana o la esposa como objetos sexuales. Al final, el derecho de pernada, residual en su aplicación, ya no interesa a nadie.
Pero hay que reconocer que el servilismo debido a las enormes diferencias sociales, al menos al principio, lo admitían como un mal necesario, amparado por una tradición consuetudinaria. Por tanto, no solo se trata de una violación, que lo es; sino que iba acompañada de una coacción mucho más profunda que no era otra que la miseria en que las familias feudales ejercían entre el campesinado pobre. Y por eso los siervos, al menos al principio, lo admitían como un mal necesario. Pero independientemente de cómo se introdujese la costumbre, lo concreto es que el “derecho de pernada” se convirtió en una tradición, sobre todo en la vida rural.
Sí, todo venía del Derecho Divino y como tal había que cumplirlo sin rechistar, no hacía falta entenderlo, solo obedecer. Con estas mismas pretensiones, hoy todavía los medios de comunicación de masas vomitan que la situación es muy mala y que no vale más que aceptar los designios divinos de los Sumos Sacerdotes del Dinero.
Está es la indefensión de los afectados que, a menudo, no consentían, pero carecían de medios para defenderse frente a la ira señorial. Dado que el señor consideraría una negativa como un acto de rebeldía frente a su autoridad y su poder sobre sus siervos. Pues no debemos olvidar que, al igual que ocurre actualmente, la víctima se siente culpable de su propia deshonra y tiene miedo a las represalias.


CAPÌTULO I

En efecto, los latifundios muy de la época que nos ocupa, eran de grandes extensiones de tierras continuas, bajo una sola linde, pertenecientes a un solo propietario, resto de las antiguas vinculaciones señoriales... Mientras tanto, las grandes masas de campesinos, desposeídos de tierras, padecían el hambre y la injusticia de aquellos que gozaban del poder, el ocio y la riqueza.
Este fue, sin duda, el principal motivo que indujo la rebeldía de hombres de cierto temple que sé “echaron a la sierra” para obtener, “sui generis”, lo que otros poseían:- riqueza, ocio y poder. El bandolerismo fue una forma de reaccionar de aquellos hombres que se veían oprimidos secularmente por el “cacique” y en el que no faltaban manifestaciones de justicia y venganza a favor de los humildes y los pobres.
El señorito andaluz era, según las crónicas de la época, soberbios, altanero y dominador de los “esclavos”, que tales eran los jornaleros adscritos a las faenas agrícolas; los obreros del campo, analfabetos, mal alimentados, mal tratados, sin capacidad política ni social, sin otra conciencia que la del odio inteligente al señorito que lo explotaba. Por otra parte, en ocasiones, era tan ladrón como el propio bandolero con el que compartía los robos llevados a cabo por este, sirviéndole de protección y procurándole refugio en sus propias casas y cortijos.
Volviendo a las causas del bandolerismo, ya en 1767, denunciaba el asistente Olavide que la mayor parte de los habitantes de las provincias andaluzas, estaban en unas condiciones peores que la de los esclavos, porque las tierras estaban en muy pocas manos; ya que los cortijos y haciendas, las menores eran de 1.000 fanegas. Y que todos los que se ocupan de las faenas son meros jornaleros que en las temporadas de siembra y recolección ganan un simple jornal. Mientras que el resto del año tiene que dedicarse a mendigar y que muchos de ellos se hacen ladrones, contrabandistas y malhechores inducidos, por un aparte de la necesidad y, por otra, de no tener casa, hogar, ni nada que perder.
Pero lo más curioso es que hoy todavía, los grandes latifundios siguen estando en manos de cinco familias; las cuales poseen los principales latifundios andaluces. Entre ellas hay que señalar las zonas de influencia de los cinco grandes estados señoriales de Andalucía. Que correspondían primero a los duques de Madinacelli, segundo a los duques de Medina-Sidonia, tercero a las propiedades de la familia Arcos, cuarto las zonas señoriales de los duques de Osuna. Y finalmente corresponde a los duques del Infantado, situada, todos en las provincias de Almería, Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla.
Tampoco hay que olvidar al resto de familias de la de nobleza que poseía fincas de más de 1000 fanegas. Fincas que ya no existen y no sabemos si alguna vez existieron. Pero este al que se refiere mi libro si existió y el marques en cuestión no era otro que el Marques de Villa Fuentes. Su finca se extendía por todo lo largo de uno de los valles más fértiles de la sierra de Pelada hasta los limites de la frontera Portuguesa y su pueblo más cercano situado a más de cincuenta kilómetros era Rosal de la Frontera.
Este señor tenía cuatro hijos naturales y un buen número de lo que en la época se les conocía como bastardo. Que cuando llegaban tiempos de sequía, años de malas cosechas, los animales morían su mayoría y los niños nacían muertos o deformados y a los pobres campesinos solo les quedaba que dirigirse al Divino en busca de alguna explicación a tanta desgracia. Otras veces la lluvia era tan torrencial que las cosechas quedaban anegadas y al acercarse a la orilla de los riachuelos los cuerpos de los animales flotaban río abajo. Sin embargo, y ante tantas calamidades el marques y su familia pasaban la mayor parte del año en su palacio de Sevilla.
Al parecer el comienzo de esta aristocrática familia se remonta a los famosos tercios españoles, donde el primer marques se enroló como alférez, a las ordenes de don Gonzalo Fernández de Córdoba-“Gran Capitán”. El alférez, era el lugarteniente del capitán a quien sustituía cuando este se hallaba enfermo, herido o ausente, Los hombres que nutrían las filas de los Tercios españoles, eran voluntarios en su gran mayoría, contratados para campañas militares concretas o para periodos de tiempo establecidos. Si la mayoría eran soldados mercenarios, que con el trascurso del tiempo se fueron convirtiendo en tropas profesionales permanentes. Pero su procedencia, eran gente humilde o hidalgos venidos a menos, pero todos ellos endurecidos por la crudeza de la vida de aquellos tiempos.
Otros eran simples mercenarios que no sabían otra cosa que no fuera desenvainar su espada y envainarla manchada con la sangre de sus enemigos y donde los futuros botines que pudieran tomar en los saqueos y capturas al enemigo eran suficientes para reclamar su atención. También el hecho de que se pudiera ir ascendiendo dentro de la jerarquía militar, peldaño a peldaño, sin importar la condición social de que se viniera, significaba un gran reclamo.
Ya que en aquella época daba mucho prestigio y era algo apreciadísimo en la sociedad española la distinción y jerarquía que se tuviera... En definitiva, eran hombres endurecidos por la batalla y por la vida que les tocó vivir, pícaros, disciplinados como ningún otro en los campos de batalla, diestros con la espada, enormemente valientes y con un gran sentido del honor que aquella época requería y emanaba.
En los tiempos de gloria de la infantería española estuvieron dirigidos a cargo de generales ilustres y que han pasado con letras de oro a la historia militar española y mundial:-Don Gonzalo Fernández de Córdoba “el Gran Capitán” quizás sea su principal precursor y uno de los más afamados jefes de los ejércitos españoles, pero no el único...don Juan de Austria, Alejandro Farnesio, Ambrosio de Spínola, Conde de Tilly o el mismísimo Duque de Alba, por poner algunos ejemplos, han dirigido a la infantería española por tierras hostiles y lejanas, infundiendo el temor y el respeto que su solo nombre producía en los enemigos de España.
Envejecido a su vuelta de Italia, al parecer se hizo con una considerable fortuna, lo que le permitió por su renombre adquirir esta extensa propiedad y titulo de Marques. Para después sus progenitores seguir sus pasos en el ejército y donde alguno de ello fue nombrado virrey de algún país centro americano. Donde continuaron enriqueciéndose con la miseria de los demás y ahora además, quedan sus progenitores que se enorgullecen de sus ante pasados.
Ernesto el marques Villa Fuentes, en el 1780 era el heredero de estas tierras y abolengos situados en la provincia de Sevilla. Pero su instancia en la hacienda se limitaba a la época de la caza, donde la emprendía para dejar impresa su imagen de poder invitando a sus cacerías la flor innata de la sociedad española. El resto de su tiempo lo pasaba entre viaje y viaje, donde asistía a las fiestas donde no faltaban mujeres de todas las condiciones. Y por tanto sucedía por sus enormes poderes lo que tenía que suceder:- Pues Ernesto se enamoraba fácilmente de la muchacha más linda e inocente.
El marques estaba casado con Inés una joven de una familia perteneciente a una de las cinca familias más ricas de Andalucía. Pero debido a que su marido era un mujeriego ya en la noche de boda lo trato fríamente, no obstante, cumplió con su obligación por no cometer un pecado mortal, para después refugiarse en la iglesia y pese a tener con él cuatro hijos jamás lo amo. Sin embargo, para ella años después todo término, si fue en una de esas famosas cacerías donde recibió dos disparos de escopeta que uno le perforó el pecho y el otro le voló la cabeza.
Al parecer según su amante y acompañante que no era otra que una casada inglesa:- Los disparos fueron intencionados y además por hijo del capataz. El gañan en cuestión desapareció entre la maleza para dejarlo tendido en el suelo y en un charco de sangre donde sus tres perros giraba a su alrededor gruñendo. De Antonio que era como se llamaba, se dice que años después formó parte de los famosos niños de Écija.

CAPÌTULO II

Muchas han sido las definiciones que se han dado sobre la palabra “BANDOLERO”. Derivada de la palabra latina bannitus (desterrado), que se aplicaba a los que, forzosa o voluntariamente, se apartaban de la sociedad civil para hacer la vida en los montes y despoblados, convirtiéndose en lo que hoy llamaríamos bandoleros, por qué se dedicaban claramente al robo, en lucha continua contra la autoridad y las leyes. Está indefensión de los afectados que, a menudo, no era consentida; pero que no tenían otros medios para defenderse frente a la ira del poder establecido.
Pues la autoridad consideraba una negativa como un acto de rebeldía frente a su autoridad y su poder sobre sus siervos. Pues no debemos olvidar que, al igual que ocurre actualmente, la víctima se siente culpable de su propia deshonra y tiene miedo a las represalias. Pero la clave de su éxito se mantuvo, básicamente, en la habilidad para burlar a sus perseguidores. Dado que entre la población se extendió la idea que estos ayudaban a los más humildes de lo que robaba a los ricos. De esta manera, se ganaba su simpatía y así garantizaba el silencio y complicidad para no ser descubierto.
Podemos decir que es aquí, con la expulsión de los franceses de la serranía, cuando comienza toda la más famosa historia de los bandoleros. Que en las guerrillas asaltaban a los franceses de manera legal y que luego sin recursos para poder subsistir y mantener a sus familias. Siguen asaltando de manera ilegal y por eso unas veces son tratados de forma malvada y otra de forma romántica o añorada. Pero sobre todo hay que destacar el carácter liberal de Los Rondeños siempre enfrentados a la disposición opresora y dictatorial. No obstante, estos siguen amantes de la naturaleza y de su forma de vida, a la vez que unidos por la pobreza y las injusticias de la época. Se ven perseguidos por continuos bandos; proclamados una vez en su defensa y otras en su contra.
Los Niños de Écija, en los años de 1814 y 1815, se hicieron verdaderos señores de vidas y haciendas en las provincias andaluzas. Pero jamás pasaron el número ostensible de esta cuadrilla del misterioso número siete; pero apenas alguno de sus individuos era muerto o herido, inmediatamente era reemplazado por otro, con una puntualidad tan prodigiosa, que su relevo se verificaba como por encanto. Con una habilidad tal combinaba sus operaciones, que tenían aterrado el país con la audacia de sus ataques y la rapidez de sus movimientos.
Para evitar las pesquisas de sus perseguidores, apaleaban sin piedad a los pastores y labradores y aún a los mismos afiliados en la pandilla, que decían a los jefes de las partidas de tropa o a alguno de ellos, la dirección que llevaban los otros. Y tal era el terror que causa de esta práctica feroz se había apoderado del ánimo los pastores y labradores, que cuando alguno de los individuos de la cuadrilla se extraviaba, le era casi imposible acertar con el paradero de sus compañeros. Entre las empresas arriesgadas que esta cuadrilla acometió, se cuenta la del robo de una conducta de tabacos y otros regalos que venían de América para Rey D. Fernando VII, de la cual consiguieron apoderarse, atacando y maltratando cruelmente la numerosa escolta que la custodiaba.
Tan osados bandidos se burlaron durante un largo espacio de tiempo de todas las persecuciones; hubo ocasión en que estuvo empleada en su seguimiento una fuerza de 4.000 hombres del Ejército. La infantería, y sobre todo la caballería del Ejército, padecieron horriblemente en aquella época en esta clase de servicio, pues ningún regimiento de caballería pudo reunidos en sus cuarteles más de 150 caballos. Así es que en aquella diseminación de fuerzas, el soldado olvidaba la instrucción y perdía los hábitos militares. Y a la vez que el vestuario se destroza los caballos sufrían y se inutilizaban la moral y la disciplina de las tropas se relajaban, como todo militar entendido y celoso de sus deberes puede suponer. Pero lo peor de todo, es que tan grandes sacrificios comúnmente, si no eran estériles, producían muy escasos resultados.
Los Siete Niños de Écija comenzaron siendo una partida de guerrilleros que lucharon contra los franceses en la guerra de la independencia, pero acabaron convirtiéndose al bandolerismo. Estos forajidos terminaron no encajando en el modelo romántico, ya que terminaron haciendo uso sistemático de la violencia y como simples malhechores y asesinos. Tanto es así que los propios ciudadanos de Écija siempre rechazaron que los bandoleros fueran hijos de su ciudad, y si los bandoleros tomaron ese nombre fue porque su campo de acción se circunscribía a la ciudad de Écija.
Como su nombre indica, la banda la componían siete bandidos y a cada baja, sustituían al fallecido por un nuevo bandolero, con lo que siempre formaban el mismo número. Los relatos que hablan de ellos los describen identificados con la naturaleza, como si formaran parte de ella. El monte era su medio y era allí donde se sentían más cómodos. Los sucesivos jefes que estuvieron al mando permanecen anónimos, aunque se conoce al primero -Pablo Aroca, Ojitos- y al segundo -Juan Palomo. Su campo de operaciones se delimita a la zona comprendida por Écija, Carmona, Lora del Río, Marchena y Osuna, aunque también protagonizaron algunas incursiones ocasionales en la provincia de Málaga.
El 1 de julio de 1817, se hace público un edicto, pregonado por la audiencia de Sevilla, de persecución de los niños de Écija. El edicto incluía estos nombres: Pablo Aroca, El Ojitos; Diego Meléndez; Juan Antonio Gutiérrez, El Cojo; Francisco Najero, Becerra; José Martínez; El Portugués y El Fraile. Se armaron cuadrillas de escopeteros en los pueblos más importantes de la comarca anteriormente señalada y consiguieron prender a varios de los señalados, unos vivos y otros muertos. El jefe consiguió escapar. Luis López y Antonio Fernández fueron ahorcados, descuartizados y puestos en los caminos. El resto fue víctima del Garrote Vil, excepto José Alonso Roxo, que fue ajusticiado en Sevilla.
Junto a Luis López que siempre le unió una gran amistad después de ser apresado fueron conducidos a la cárcel donde el lunes 18 de agosto de 1817 fueron ahorcados y descuartizados exponiéndose en los caminos los cuartos. Sin embargo, es curioso que personajes como Luis López y Antonio Fernández nuestro protagonista, mismo si fueron miembros de la banda no llegaron a ser reseñados por las autoridades en ningún cartel ni pregón del bando.

CAPÌTULO III

El calabozo, está sucio y oloroso, apenas iluminado por una mecha que arde en su candelero. Antonio paseaba de un lado a otro de la celda, hasta que volvió a tenderse boca-arriba en el sucio jergón, para volver a sus recuerdos.- Dios lo quiso así ya que todo lo que ocurre según algunos está de antemano profetizado. -No obstante, no es un razonamiento perfecto, ya que no es todo verdad de lo que se le acusa.
En la penumbra del calabozo, Antonio sigue revolviendo su pasado. Pasado que lo traslada como en volandas hasta al patio central de la finca de los marqueses de Villa Fuentes, donde su padre ejercía de capataz. El edificio en si posee varios patios que dan al final con la puerta principal del caserón. Allí jugaba siendo todavía un niño con su hermana y su mejor amigo, hasta que los tres aburridos de correr y saltar por el patio penetraron en el edificio. Pero ese día recuerda que intentando descubrir que había detrás de una puerta que para ellos les estaba prohibida, comprobaron que esa puerta se podía abrir.
Ya una vez abierta descubren un amplio salón con dos ventanas idénticas y muy altas con vidrios de color naranja con el fin de que nadie pudiese ver lo que había fuera. Después, ya en los recovecos de un pasillo se detuvieron delante una puerta condenada con dos tablas clavadas en cruz. Y recuerda que su curiosidad fue tal que no dudaron en romper las tablas, para después subir despacio debido a las múltiples telarañas que les impedía avanzar. Pero ya una vez arriba encontraron muebles destartalados, ropa vieja y más ropa, pero lo que más les llamo la atención fue un enorme baúl.
− Abramos el baúl dijo su amigo jacinto, no valla haber algo de valor. A la vez que un olor insoportable les obliga a colocarse la mano en las narices, pero no obstante, la curiosidad es tal que con un palo retiran la ropa que había encima y recuerda como hoy que una mujer con un niño en brazos yacía en estado de descomposición en su interior. En una precipitada carrera, los tres ganaron la puerta principal, para después seguir huyendo por el patio central.
− ¿Por qué os cubrís la boca con las manos? − ¿Y el porqué de esa carrera tan desenfrenada? Sin hacerla casa a su madre, los tres siguen corriendo hasta llegar a la barriada de pequeñas casas donde vivían los jornaleros. Y una vez en su cuarto los tres decidieron que seria prudente esperar unos días para comunicárselo a su padre, ya que la culpa era de ellos.
Por eso pensaron también que bastaba con olvidarlo y sobre todo de no hablar con nadie de lo sucedido. Sin embargo, los tres después de estas reflexiones, quedaron largos ratos cabizbajos e incapacitados de creer lo que habían visto. Ya que los envolvía el temor a las represalias que el marques pudiera ejercer sobre ellos y sus familias. Y fue por eso que pensaron que debían mantenerse unidos además, era muy importante que a ninguno se le soltara la lengua. Ya que solo si la situación lo requería se lo contarían a su padre... Por tanto no les quedaba más remedio que esperar ya que el poder de los patronos es inmenso y a los servidores solo acumulan los privilegios de la miseria.
Llevaban ya más de dos meses sus padres completando los preparativos para recibir a los marqueses y Antonio reconocía que seria en ese preciso momento que él marques se daría cuenta de que alguien había descubierto su macabro escondite. Por eso cada día que pasaba los tres estaban más inquietos; sin embargo, ellos acordaron preguntar la desaparición anterior de alguna mujer recién parida. Su hermana fue la primera en escuchar cierto rumor que las viejas en sus corros contaban de los gañanes de las eras y pastores de los cerros. Sí, se decía que alguien había visto, que en las noches después de la cacería el marques con un sin número de amigos, organizan un bacanal junto al río y donde no faltaron hermosas mujeres.
Si embargo luego contó su hermana, que las viejas todas juntas después incrédulas de estos rumores terminaron diciendo que todo era una mentira. Para después de oírlas rezar, volver a cuchicheo sobre una tal María que todos creen que fue embarazada por el marques y que después nadie volvió a verla. A la vez que luego seguir hablando que el marques no dejaba en paz a ninguna moza rellena de carnes y mientras tanto su pobre mujer según rumores para calmar sus celos pasaba las horas en compañía de su capellán.
Después contarnos con todo detalle los chismorreos de las viejas, su hermana les miro asustada como si de pronto se asomase a un mundo horrible y sus labios temblorosos a la vez que su rostro quedo con fuerza tensado. Para luego romper a llorar, como si a la pobrecita algo fuera a partirla el alma y en sus ojos de repente ya no queda nada de su hermosura infantil. − ¿Hermano, ante esta evidencia qué es lo que debemos hacer?
− Nada y por el momento lo que tenemos que hacer es esperar a que el marques se de cuenta que alguien a descubierto su macabro refugio.− Sí, hermana desde ahora en adelante debemos los tres convertirnos en sordo mudos.
− ¿No os comprendo, me pedís que me calle y por tanto a un que quisiera me seria difícil obedeceros? − ¿Pero vosotros creéis que eso están fácil, cuando yo por las noches, sueño que me veo acorralada por ese monstruo?
− Si hermano yo sigo oliendo ese putrefacto olor y esa ropa vieja embadurnada de sangre seca que me bloque los pulmones. − No-no me vengáis exigiendo algo que de noche y de día me atormenta y no me deja vivir como la niña que aun soy.
− Te comprendo Rosita, pero te recuerdo que el marques tiene muy mala leche. − Miren lo que le hizo a Jerónimo, el marido de Antonia; que por desobedecerlo con la fusta le arranco una oreja.
− El patrón lo sabéis bien, no tiene compostura y por tanto si averigua que fuimos nosotros quien lo descubrimos nos ara lo mismo. − Pero sobre todo, al final serán nuestros padres que paguen el pato. − En una palabra, hermana y tu Jacinto a callar y con el tiempo terminaremos olvidándolo todo.
Los marqueses, como todos los años volvieron un día cualquiera de mes julio a la finca y siguieron viviendo casi como siempre. Pero eso si cuando él descubrió que alguien había forzado la puerta, una noche cerrada y que a los tres no paso desapercibida. Vieron como el marques acompañado de un gañan transportaron el pesado baúl en una carreta para enterarlo a menos de un kilómetro del caserón. Pero para ellos reconoce que el tiempo fue decisivo, ya que pronto siguieron jugueteando ya que denunciar tal monstruo hubiera sido perjudicial para ellos y sus familias. Pues había que reconocer que era un hombre que continuaba manteniendo la semilla monstruosa de sus antepasados y por tanto enfrentase a él resultaría no solo peligroso sino terrible.


CAPÌTULO IV
Última edición por pablogarcia el 26 Sep 2013, 16:42, editado 6 veces en total.
Amar y ser amado

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Re: EL DERECHO DE PERNADA Capitulo-I-II-III-IV

Mensajepor pablogarcia » 16 Sep 2013, 16:47

SE SIGUE Y GRACIAS
CAPÌTULO IV

Sí, al final todo resulto como él había dispuesto y lo mismo su amigo como su hermana terminaron por olvidar durante largos años lo ocurrido. Porque cuando no queremos recordar nada vasta con volver el culo al pasado, aunque reconoce que le fue fácil. Dado que cansado de mirar el muro semi-oscuro del calabozo, al intentar no pensar en todo esto le ahogaba impidiéndole respirar. Pero reconoce que incapaz de pegar ojo de nuevo volvieron a borbotones sus recuerdos trasportándole otra vez a esos campos donde a los diez años tuvo que ocuparse con Evaristo un gañan dedicado desde muy niño al pastoreo del marques y que muy joven ya cubrió la plaza de su padre que murió despeñado.
Pero como él bien recuerda que fue a los diez años apenas cuando comenzó el pastoreo por esa interminable Sierra de Pelada y no volvería con los suyos hasta el otoño. La sierra en primavera estaba florida y perfumada como un jardín descuidado y los matorrales bajo la acaricia de un sol generoso las mariposas cubrían las silvestres flores. En las lomas los pinos retorcidos por el viento, se movían creando un majestuoso rumor; a la vez que de cuando en cuando dejaban filtrar los rayos del sol.

En realidad su trabajo consistía en vigilar con la ayuda de sus perros que el rebaño no se desperdigara y siguiera devorando esos pastizales de hierba que crecen en las calvas de la sierra. Mientras a lo lejos sonaban los cencerros de las vacas y toros que pastaban por la parte más llana del valle. Sí, era todavía un niño pero recuerda que parecía embriagado por la calma y los olores de aquellas tardes serenas hasta la llegada del crepúsculo donde pasaban la noche en las cabañas que los pastores cuidaban con gran esmero.

Evaristo al calor de la lumbre recuerda que le contaba que pese a que no podía ocuparse de su novia, estaba seguro de que ella lo amaba y que le era fiel. Ya que él estaba convencido que ella también lo amaba y me aseguraba que era como una flor rara que pese su pobreza su hermosura destacaba de las hijas del marques. La verdad es que no mentía ya que él también pasaba por ser el mozo más apuesto y templado de la finca. Pero lo más notable de Evaristo, era que ya sin haber cumplido los veinte años, tenía la capacidad de engañar al marques ayudando a los bandoleros de la sierra con algunos corderos que asegura que habían sido devorados por los lobos.

De él fue con él tiempo conociendo todos los lugares de la sierra donde los bandoleros campaban a sus anchas. Sí, él reconoce que no tardo en admirar a estos forajidos de la justicia y que pese a lo que se hablaba de ellos con los pobres campesinos que les ayudaban eran corteses y generosos. Para él el tiempo que paso con Evaristo estuvo cargado de constantes peligros ya que las autoridades siempre creyeron que eran los pastores y la gente del campo que les suministraban.

Así trascurrieron cinco años sin que Evaristo creyera que las cosas iban a torcerse tan horriblemente para él. Pues en una de esas famosas cacerías que él marques montaba en la finca, su novia que servia de doncella a la señora marquesa desapareció sin dejar rastro. Pero debido a la fama del marques todas las familias ha incluido él pensó que el amo o algún amigo de él la había secuestrado para satisfacer sus caprichos. Pero no fue fácil engañar a este hombretón, valiente y silencioso, por eso cuando en otoño volvimos a la finca. Al parecer Evaristo sin pensarlo se fue a la capital en busca de su prometida. Sobre todo al asegurarle la señora marquesa que desde la última cacería de su marido no la volvió a ver y tras estas afirmaciones de la señora sin pensar se dirigió al casino don se reunía la flor y nata de la aristocracia Sevillana.

Por lo visto según cuenta él no iba armado solo quería pedirle explicaciones, pero medio bebido el marques le zarandeo. Y mismo que fue el marques que le insultaba, a él como llamándola puta a su novia; la gente del casino sé avalazo sobre él. Pero de un revés Evaristo le rompió la nariz y fue por lo visto cuando el marques le disparo dejándole tendido como un perro en el suelo. La verdad es que después nadie molesto al marques y de ella nunca más se supo.

Tras este doloroso recuerdo, sigue sin poder adormirse y sigue con los ojos fijos en el oscuro techo. Mientras ensaya de colocar sus recuerdos de esos momentos precisos, para luego sin darse cuenta humedecérsele los ojos; al recordar su dura e inconcreta vida infantil. -Sí, destruí a muy temprana edad mi niñez; así como a mi hermana y mi buen amigo Jacinto. -Y ahora aquí encerrado en espera de una segura sentencia a ser horcado hasta que mis pies dejen de moverse. -Si les aseguro que lo que ahora haría; seria limar los barrotes para después descolgarme con cuerdas amarradas y huir. -Pero como si en realidad por no tener mi calabazo no tiene ni ventana.

No, no entiendo nada de lo que me está ocurriendo, porque aunque ellos digan lo contrario; todo es mentira ya que yo no hice más que defenderme de estas leyes inhumanas que ya condena a los nuestros desde la cuna.- ¿Será en realidad que nuestro destino es literalmente, el pobre, desgraciado y por fin miserable? -Mientras ellos viven en sus palacios con grandes ventanales donde se desbordan torrentes de luz, mientras nosotros seguimos como los perros sueltos por las calles de la noche, sin ningún derecho y a la merced de ellos. -Sí, él no debió entrar en este mundo donde las reglas del juego, de ante mano estaban ya formuladas y pese a que él hubiera preferido otras formas de vida las circunstancias le colocaron desde un principio fuera de juego. -Y ahora solo le quedaba soñar con ella, esa mujer que a sus dieciocho años conoció en ese pueblo olvidado de la sierra. -Pero pese a que la deseo toda su vida, él se prometió respetarla y debido a las circunstancias jamás pudo poseerla.


















CAPÌTULO V

La noticia de la muerte de Evaristo, por el marques causo una verdadera consternación y todos los lugareños recordaran mucho tiempo los servicios de este sencillo pastor dispuesto siempre ayudar aquel que lo necesitaba. -Pero que podían hacer, más que ceder a sus caprichos y humillarse y por tanto el capricho es siempre momentáneo ya que el monstruo ávido vuelve a sacar sus garras para exigir a sus deseos más y más placeres.

Cuando llego la primavera y la sierra comienza a verdear, bien recuerda que ese año se incorporó con él un nuevo pastor conocido por el Bola y que vivía en pueblo conocido como Cazalla de la Sierra y no muy lejos de la finca. Días después el redil se abrió y los perros comenzaron a dar vueltas tras la manada de ovejas y a partir de aquí comenzaba la marcha conocida como trashumancia:- Que se define como un tipo de pastoreo en continuo movimiento, adaptándose en el espacio a zonas de productividad cambiante.

Con lagrimas en los ojos su madre y su hermana Rosita que se hallaban en el lavadero colgando de unas tensas cuerdas dos blancas sabanas. Para después despedirse de su amigo Jacinto, el que abrazándole le dijo que no se preocupara por su hermana que el la amaba y cuidaría de ella. Meses después y ya cerca de la frontera con Portugal era verano y las chicharras recuerda que entonaban el conocido concierto del calor en esos magníficos valles de la sierra. Donde se cruzaron con un grupo de contrabandistas o bandoleros que usaban la frontera para intercambiar toros y caballos robados en las dehesas y que Juan su compañero también conocido como el Bola bien conocía.

Y era verdad, pues no tardo en averiguar que cuando se acercaba algún pueblo de la serranía, le dejaba solo mientras que Juan volvía con las alforjas cargadas que por la noche les entregaba a ellos. Por eso al poco tiempo no tardo en preguntarle, a lo que él le contestó que no debía contar nada a nadie ya que su hermano por problemas con el amo tuvo que huir con los bandoleros y que además, con el dinero que le daban ayudaba a los más necesitados del pueblo. A él le gustaba la gente de ese pueblo de existencia sencilla que disfrutaban con sus relatos. Algunos contaban sus peripecias por esos países de América y otros con sus largos años en el norte del África salvaje donde se ocultaron mucho tiempo por un simple robo o acusados como cazadores furtivos.

La amistad con la familia de Juan se estrechó, hasta el punto de que al terminar el pastoreo él pasaba los fines de semana con esta agradable familia. Pero sobre todo porque festejaba a Margarita la hija mayor de su amigo y además, se sentía como en familia porque en realidad a él agrado desde siempre este pueblo. Sí, le gustaba esta gente pese a que para los aristócratas no veían en ellos más que un rebaño miserable nacido para el hambre y la fatiga. La verdad es que era una época donde no era fácil rebelarse contra una monarquía absolutista y donde el clero era su mejor aliado.

Pero a él en realidad debido a su juventud, lo que le preocupaba era que Margarita se había convertido en la muchacha más guapa del pueblo. No era muy alta; pero sus cabellos de un rubio claro, a la vez que sus ojos verdes llamaban la atención al contraste de las con las demás mujeres de color aceitunado. Sí, poseía una piel blanca, de una claridad trasparente y sin ningún grano que la afeara, si algo que destacaba sin la menor duda de las otras mujeres del lugar.

Por eso recuerda que cada día frecuentaba más la casa de los padres de Juan, si él ya no podía pasar sin ella. Sí, él que hasta entonces había vivido tranquilo la mayor parte de su tiempo en la sierra; ahora era incapaz de resistir más de una semana sin verla. Sin embargo, ella pese a que lo miraba con cierta simpatía; esos hermosos ojos verdes carecían de luz por su inexpresión hacia él. Y en realidad a si fue ya que con el tiempo comprendió que para ella, él no era más que un simple pastor abandonado en la sierra; mientras ella era adulada por los hijos más ricos de todo el contorno.

Sin embargo, él como ciego a estos rumores creía por su lado todavía infantil; que ella todavía sentía por él algo más que un afecto de simple amistad. Pero la realidad es que los años no perdonan y en ella había desaparecido ya la inocencia. Una inocencia que ella ya no deseaba, al pensar en las grandes señoras que en una ocasión había visto de lejos en unos de los viajes que con su padre hizo a Sevilla y además, estaba segura de que no eran muy dichosas en aquel rincón de la sierra rodeada pobres labriegos.

Pasaron unos años sin que él diera importancia a las fantasías de Margarita y en realidad tampoco nada importante que recordar, hasta que de vuelta a la finca con sus padres las cosas se torcieron sin posible vuelta de hoja. Pues con apenas veinte años fue llamado servir a la patria y reconoce que no le dio importancia el ser llamado afilas. Posiblemente fue su juventud la que no le dejo pensar en los sufrimientos y peligros que esto podría acarrearle. Y además, la mayoría tenían que ir al ejército por la fuerza, porque no tenían el suficiente dinero para pagar las más 1000 pesetas que valía librarse del servicio militar. Ese año recuerda muy bien que apenas faltaba unos años para acabar el siglo XVIII y que su primer destino fue Sevilla donde quedo impresionado por sus altos edificios y sobre todo de la elegancia de su gente. Para después de presentarse en la capitanía general conducirle a un cuartel situado a las afueras de la capital donde le comunicaron que había sido destinado a la infantería y donde después de embarcar en Cádiz su primer destino seria las islas Canarias.

La ciudad de Cádiz se sitúa en lo que se llama, geográficamente un accidente sedimentario. Se denomina así cuando se une una isla al continente por un istmo muy fino. En el caso particular de Cádiz, este relieve no se une directamente con el continente, sino con lo que se ha llamado históricamente la isla de León, donde se encuentra la ciudad de San Fernando. Cádiz es una ciudad marcada por su estratégica situación militar y comercial, a caballo entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Él recordaba todo aquello con la misma precisión que el primer día que llego a esta ciudad maravillosa y sobre todo porque era la primera vez que veía el mar. Como también no olvidara que fue allí donde le entregaron el uniforme y para él habituado a las albarcas y los pantalones siempre remendados el uniforme le pareció como si se lo hubieran hecho a medida. Pero reconoce que apenas pudo visitar la ciudad, ya que a los pocos días de su llegada fue embarcado rumbo a Tenerife; donde al parecer la armada inglesa pretendía invadir la isla.
El archipiélago Canario está situado en el océano Atlántico, próximo a las costas africanas, frente a Marruecos y el Sahara Occidental. Está formado por siete islas, que son, en un recorrido este a oeste:-Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. Las Islas Canarias en aquellos tiempos por su relevante relación estratégica; ósea una ubicación privilegiada entre tres continentes y en las proximidades de uno de los principales pasajes obligados marítimos hacia Europa y orillas del Mediterráneo. Y a la vez está abierta al Atlántico por tanto es la puerta natural para Iberoamérica y plataforma obligada para África.
Alas pocas horas que la fragata española San José dejara atrás el puerto de Cádiz, ya comenzó divisar la costa más occidental del continente Africano y como la mar ese día estaba picado él hecho por la boca y el trasero todo lo que había ingerido en el cuartel. Pero a pesar de todo, recuerda que quedo cautivado por ese inmenso océano, donde la vista al perderse en el horizonte solo el agua seguía siendo su dueño. Hasta que a los dos días siguientes bien recuerda que al salir el sol y a la derecha, una gran montaña nevada cerraba el horizonte. Y ante su sorpresa un marino experimentado le informaba de que era el pico del Teide, con una altitud de 3.718-metros sobre el nivel del mar y por tanto se aproximaban ya a la isla de Tenerife.
El desembarco se hizo en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde después los enviaron a unos barracones al norte del barrio del Toscal. Conocido como "Huerta de los Melones", que se encontraba en un punto estratégico entre la desembocadura del barranco de Almeida y el mar, ya ocupada por baterías artilleras desde mediados del siglo-XVII. Allí comenzaba la falda de Teide y, debido a su situación con el océano Atlántico el verdor era impresionante y su clima envidiable debido a los vientos elíseos. No obstante, ellos no habían sido enviados allí solo para disfrutar del paisaje; si no adiestrase en el combate y por tanto como los demás debía familiarizarse en cargar lo más rápidamente en el fusil la pólvora y también en el manejo defensivo con la bayoneta.
Llevaban ya varios días que un rumor recorría las instalaciones militares y además, los oficiales formaban ya un apretado grupo entorno al teniente general Gutiérrez y así fue porque a la mañana siguiente se abrió ruidosamente la puerta del barracón. Donde un oficial después de mandarlos a linear comunicó que los ingleses se acercaban a la costa con la intención de invadir la isla. Pues por lo visto el almirante Jerwis ya había colocado sus barcos frente a la isla para tomarla. Pero los planes de Nelson comenzaron a torcerse, ya que sus buques fueron avistados en la noche del 21 al 22 de julio y por tanto el gobernador de Tenerife así como el teniente general Gutiérrez dieron la orden de preparar las defensas para un inminente ataque. Por lo que reunió y desplegó por la zona todas las fuerzas isleñas de las que disponía, siendo en su gran mayoría milicias formadas por los propios vecinos de la isla (pues Canarias tenía pocos efectivos militares y la defensa corría a cargo de estas milicias) como además de un destacamento francés.
Todo ocurrió en la madrugada del día 22 de julio, donde tres fragatas inglesas se situaron a unas tres millas de tierra, y comenzó el movimiento de dos formaciones de lanchas de desembarco hacia la costa. La primera, con 23 lanchas, se dirigió al barranco del Bufadero para llevar a cabo la primera fase del plan. La segunda, con 16 lanchas, navegó hacia Santa Cruz para realizar la segunda fase del plan. Pero el hecho de que los defensores ya estuvieran alertados de los planes de Nelson y los vientos desfavorables hizo fracasar este primer intento.
Bien recuerda su primer bautismo de fuego, ya que mismo si hacia unos meses que se hallaba en la isla por las circunstancias antes bien explicadas se vio en una batalla que nunca hubiera imaginado. Si, él recordaba todo aquello tal como ocurrió y con la misma precisión de aquellos inolvidables días. Todo comenzó el mes de julio cuando los infantes de la marina británica, se lazaron al asalto dejando en la costa cientos de cadáveres. Pues la artillería con un estruendo ensordecedor incrustaba sobre la lanchas su metálico estallido.
Pero para ellos todo ocurrió horas más tarde cuando cesó la artillería, en medio de una desordenada situación cargaron a la bayoneta. Y allí fue donde por primera vez en su condición que arrastra el insaciable y malvado ser “humano” acumulo toda su fuerza física incrustando su bayoneta en los cuerpos del enemigo. Si, fue allí donde después de esta sanguinaria batalla cuerpo a cuerpo; que todos querían vanagloriarse de un falso heroísmo y de como avían clavado la bayoneta o roto alguna cabeza de culatazo al enemigo. Sin embargo, la realidad era otra, ya que lo que a la mayoría le sucedió; no fue más que un miedo horrible acompañado de continuas arcadas. Que sin lugar a dudas al más valiente le debió de poner la carne de gallina y al final hasta posiblemente se les agarrotara el cerebro
Sin embargo, reconoce que había que hacer de tripas corazón ya que una vez destrozado el primer desembarco, rápido hubo un segundo intento. Y este fue sobre las diez de la mañana del día 22, las fragatas inglesas fueron remolcadas por las lanchas para fondear todo lo cerca que pudieron del Bufadero, y se produjo el desembarco de unos 1.000 hombres en la playa de Valleseco. Pero a pesar de que tomaron una pequeña cota, no pudieron progresar al encontrarse con el fuego cruzado de los defensores, que disparaban desde el castillo de Paso Alto y desde otras posiciones fortificadas; por lo que no pudieron tomar dicho castillo. Pero además, el teniente general Gutiérrez envió refuerzos para ocupar los pasos de Valleseco, que se prepararon para frenar una posible incursión en la ciudad de los asaltantes de Paso Alto. Tras un intercambio de fuego el 23 de julio y debido a lo escabroso del terreno, a la imposibilidad de movimientos y a la carencia de fuego naval de apoyo, los ingleses iniciaron su retirada y se reembarcaron en la noche del 23 al 24 de julio. El segundo intento tampoco resultó exitoso.
No obstante, hubo un tercer intento y esta vez fue a primera hora del 25 de julio, donde las lanchas de desembarco comenzaron a navegar hacia el muelle, en plena noche, con visibilidad escasa y prácticamente en silencio total. Según parece, los ingleses cubrían sus lanchas con lonas, para evitar ser descubiertos, pero la fragata española San José las detectó y dio la alarma, y el castillo de Paso Alto hizo lo mismo. Las baterías no tardaron en hacer fuego sobre las fuerzas invasoras, que tardaron dispersar las lanchas. Solamente tres grupos pudieron dirigirse al muelle, de los que únicamente lograron desembarcar los hombres de cinco lanchas.
Las restantes se estrellaron contra las rocas, donde tuvieron que soportar el fuego de la artillería y la infantería españolas. Al mismo tiempo, las baterías defensoras hicieron blanco sobre el Fox, causándole 97 muertos y gran cantidad de heridos para poco después enviarla al fondo del océano con mucho material y municiones. Pero al parecer Nelson que viajaba en el cuarto bote que logro desembarcar, antes de llegar a tierra firme recibió un impacto que le destrozó el brazo, aunque tuvo la suerte de ser evacuado a tiempo.
Los otros tres grupos de lanchas restantes, arrastrados por el mar, también fueron castigados por la artillería, y algunas desembarcaron al sur de la ciudad. Unas cuantas, dirigidas por Troubridge, lo hicieron en la playa de La Caleta y llegaron a La Plaza de La Pila para aguardar la llegada de las demás. Y la mayoría de las unidades desembarcó en la playa de las Carnicerías, desde donde avanzaron por tierra con cierto éxito hasta que fueron arrinconados en la plaza de Santo Domingo. A Troubridge se le agotó la paciencia y dejó la plaza de la Pila para unirse a los atacantes de Santo Domingo, donde fueron rodeados por los defensores, que les obligaron a refugiarse en el convento de Santo Domingo.
Donde el teniente Vicente Siera capturó cinco soldados ingleses en La Plaza de La Pila y los entregó al general Gutiérrez, dándole información sobre la situación de las fuerzas británicas encerradas en el Convento, lo que levantó el ánimo de Gutiérrez que estaba mal informado y creía que estaba perdiendo la batalla. Por eso el general Gutiérrez, de forma rápida, movió sus fuerzas y fijó a los británicos en sus posiciones. Ocupó el muelle para evitar la llegada de refuerzos y aumentó la intensidad del cerco alrededor de la iglesia de Santo Domingo. Todos los intentos de ayuda de Nelson a sus hombres cercados fueron infructuosos. Aquella situación llevó a Troubridge a negociar con Gutiérrez, y logró una capitulación honrosa y la salvación de la vida de sus hombres y por tanto el tercer y último intento también fracasó.
Allí Nelson no tan solo perdió el brazo derecho sino que fue humillado por el ejército español, al intentar de nuevo desembarcar el 25 de julio de 1797 en Santa Cruz de Tenerife, donde fue rechazado por nuestra artillería y las Milicias Populares de la isla movilizadas por el gobernador y comandante general de las islas Canarias; el teniente general Antonio Gutiérrez de Otero y Santillana, el cual causo más de 500 muertes en los infantes de marina británicos que desembarcaron en Tenerife. Obligándoles a retroceder y a reembarcar en sus barcazas y volver a sus buques.





















CAPÌTULO VI

En el maloliente calabozo e incapaz de dormir, él sigue reflexionando sobre su primera vez que mato a más de un hombre: - Claro que esta mal matar hombres... -Pero él que culpa tenía si en esas circunstancias o era él o eran los otros que acabarían con su vida. -Es verdad y puede que ese pobre soldado británico tenga su familia e incluso una novia; pero a él meses ante le habían instruido una y otra vez en disparar lo mas rápido posible y en clavar la bayoneta. - Por eso para él estaba claro, ya que el bien y el mal son pura verborrea; dado que el cómo tantos otros estaban al servicio de malos amos...
Sí, reconoce que aquellas batallas y después de los largos años que había vivido en esa tranquila y hermosa sierra marcarían para siempre el resto de su vida. No obstante, reconoce que la vida continuaba su curso y ahora solo le quedaba que el tiempo que le quedaba de mili fuera lo más agradable posible en esta isla paradisíaca. Y así fue, ya que al poco tiempo la rutina merecida volvió a establecerse y la llega del invierno solo estaba marcada cuando se observaba la nieve que cubría el Teide.
Meses después, recuerda que fueron enviados a trabajar a un complejo fortificado en La Huerta de los Melones debido a que tenía una posición dominante sobre la playa de San Antonio y el Puerto. Se le dio el nombre de Almeyda por estar situado cerca del barranco de ese nombre. La idea surgió a raíz del ataque del contralmirante inglés Horacio Nelson a Santa Cruz de Tenerife en 1797, se puso de manifiesto la necesidad de un sistema defensivo cuya disposición pudiera rechazar posibles ofensivas por tierra y por mar. Por ello, se decidió reconstruir un complejo fortificado en La Huerta de los Melones debido a que tenía una posición dominante sobre la playa de San Antonio y el Puerto. Se le dio el nombre de Almeyda por estar situado cerca del barranco de ese nombre.
Comenzaron a trabajar después de un permiso de tres días, que aprovecho para visitar los lugares y sobre todo con otros tres amigos buscar un burdel donde pudieron desahogar sus necesidades masculinas. Para después dirigirlos a una fortaleza medio derruida y donde en el patio, se hallaban grandes montones de barro mezclado con cascotes negros como el carbón pero que en realidad era piedra fundida que sale en forma líquida de los volcanes. Poco después y cuando llegaron formados al centro del patio un oficial de estatura media y ya entrado en años. Con las manos hundidas en su guerrera, con una alegre sonrisa en unos minutos les explico en que consistía su nuevo servicio.

Vosotros, a partir de ahora trabajaran a mi servicio y por les aseguro que los escogí porque sé que cumplirán raja tabla los trabajos que se les encomiende. − Y si cumplen con disciplina su trabajo al final de mes serán remunerados con la misma paga que otro obrero. Para después con una sincera sonrisa, volvía a mirarles más alegremente todavía, para terminar diciendo venga muchachos mano a la obra. Y así fue, ya que con su nuevo trabajo fueron pasando los meses, hasta que un día del año 1798. EL Teide hizo erupción, lo que les obligo abandonar la zona, no sin antes ayudar a los isleños durante más de una semana en su evacuación hacia otras islas.

ÇÇÇÇÇÇY bien recuerda que fuero días de mucho pánico, ya que a la gente les gano el pánico y no era para menos al observar, ese volcán día y noche echando espumarajos de fuego por su cráter. Pero lo más sufrido era también esa densa humarada con un olor azufre irrespirable. Ellos en el puerto intentaba sin conseguirlo apartar hacia dique al gentío que resbalaba entre la ceniza amarillenta y sucia que trataba a toda costa ganar las barcazas. Su trabajo consistía en mantener el orden, pero cadáver era más difícil, ya que la gente dominada por justificado pánico se dirigía a las barcazas sin orden ni concierto.

Al final, recuerda que la evacuación se hizo posible con la ayuda de los servicios de un grupo de voluntarios civiles que no dudaron enfrentarse duramente con sus paisanos. Después, y una vez que el volcán enmudeció los acontecimientos se desarrollaron a una velocidad vertiginosa ya que el trabajo se multiplico. No obstante, a él esto le permitió conocer más de cerca a los nativos con los que desde un primer momento confraternizo. Y además, nunca olvidara aquellos meses otoñales donde las gaviotas revoloteaban a sus anchas por toda la costa mientras el azul mar al choque frontal del sol brillaba a lo lejos.

Seis meses después los principales trabajos de limpieza terminaron y la gente se disperso por la isla enmudeciéndose todo a excepción de las voces de los sargentos, oficiales y los gritos de los centinelas. Para después de nuevo ser destinado a la reconstrucción del complejo fortificado en la Huerta de los Melones conocido por la fortaleza de Almeyda. No obstante, recuerda que ya añoraba a su novia y su familia y por eso contaba ya los días que le quedaban para que lo licenciaran después de que pasar más de tres años que fue llamado a filas.

Con pocas palabras se despidió de sus amigos y recuerda que le parecía imposible que hubiera llegado el día de su licenciamiento. Si, que gente tan noble había conocido y recuerda el cariñoso discurso que para él y los demás licenciados un sargento del destacamento, hombre modesto y callado que termino por abrazarlos y desearles mucha suerte. –Hemos vivido juntos todos estos años, con el peligro continuo de nuestras vidas, pero el corazón abierto, si como amigos de verdad... – En adiós y os deseo a todos mucha suerte. Después se abrazaron, se estrecharon las manos. – ¡Que gente tan buena y fiel había conocido en estos últimos años!

El barco habría podido llegar a Cádiz con el tiempo preciso, pero un temporal imprevisto les hizo acostar en Tánger; (Una ciudad del norte de Marruecos situada en la costa oeste del estrecho de Gibraltar) donde pasaron varios días hasta que el estrecho de Gibraltar volviera a su calma. Díaz después lego por fin a Cádiz, donde percibió de nuevo el olor al chorizo, el tocino y el ajo. Por eso con los ahorros del peculio recibido por su trabajo en el ejército, lo primero que hizo fue buscar una taberna donde pidió un potaje y una buena botella de vino.
Poco después de la salida del sol, ocupo su lugar en la diligencia que lo llevaría hasta Sevilla. Como una orden, él cochero hizo trotar a sus caballos tierra dentro, para al poco tiempo de caer la tarde parar en una venta donde cenaron y pasaron la noche . A la mañana siguiente, y después de degustar un buen cazuelo de sopas de ajos la diligencia rueda por caminos cada vez más amplios y a eso de las seis de la tarde nos percatamos que nos aproximábamos ya a la capital. Y ahora el camino ya es una avenida urbanizada donde por su continuo adoquinado la diligencia, su continuo movimiento y su rechinar se hace cada vez más insoportable.
Sevilla es el puerto de las Américas y por ello al entrar en Sevilla nos damos cuenta de su belleza. Pero lo que más llama la atención es ese vericueto de estrechas callejuelas que debido a las altas temperaturas del verano los moros y judíos edificaron. También hay que resaltar la belleza de la mujer Sevillana con esos ojos negros y mas grandes que en el resto de la península; como al igual que su atractivo por esa mezcla Árabe y Visigoda. Bien recuerda el primer día de su instancia en Sevilla, se dedico a pasear por las estrechas calles donde él se encontraba con su clase y por eso procuraba evitar las anchas avenidas paralelas al río demasiado concurridas. Y además, estas estrechas callejuelas como pasillos, en los balcones cuelgan cientos de tiestos repletos de flores que despiden un olor a jazmín mezclado con ese olor particular que despide el clavel.
Al salir del laberinto de callejuelas de pronto se encuentra con la catedral de Sevilla, donde quedo impresionado por su grandeza. La catedral de Santa María de Sevilla es la catedral gótica cristiana con mayor superficie del mundo y en ella se hayan enterrados el famoso navegante Cristóbal Colón y el del Rey Fernando III de Castilla (1199-1252), canonizado en 1671 como San Fernando, siendo papa Clemente X. Y después visito La Giralda que es la torre y el campanario de la catedral de Sevilla. Destaca por su altura de 104m, lo que la hace visible desde gran parte de la ciudad. Su base cuadrada se sitúa a 7,12m sobre el nivel del mar, teniendo 13,61m de lado. Fue construida a semejanza del alminar de la mezquit Kutubia de Marrakech (Marruecos), aunque el remate superior y hermoso campanario que eleva y estiliza su estructura, es renacentista.
A la mañana siguiente de nuevo vuelve a coger una diligencia que esta vez le dejara a unos cinco kilómetro de la finca del señor marques donde por fin estará de nuevo con los suyos. Y según vamos dejando la capital, va tomando la rivera un aspecto más hermoso y los campos de olivares ya le hacen pensar que poco le queda para llegar a su tierra. A partir de aquí nuestro camino empieza a ascender con rapidez y la diligencia se ve obligada a continuas curvas y el aire comienza ya más fresco flotando a hora en el aire olores a musgos y de pequeñas flores de la sierra.

A la caída de la tarde la diligencia por fin se detiene en un cruce de caminos que él bien conoce y donde el conductor tira con fuerza de sus riendas para frenar el galope de sus caballos. Por fin y auque un poco cansado, con su fardel a las costillas y ya en tierras del amo solo le queda ahora que caminar los kilómetros que le queda hasta la finca. Si, él sentía en el fondo de su alma una gran nostalgia por su seres mas queridos y sobre por esa tierra que le vio crecer. Pero ahora volvía a la edad de veintitrés años y había llegado a la triste conclusión que tendría que subsistir como todos los suyos de nuevo de la explotación del señor marques.

Después se limito a sonreír amargamente, al recordar aquella joven que considero su novia y que por las cartas de su hermana supo que se había casado con prospero comerciante.
Pero pese a que hubo momentos que se formo el propósito de olvidarla tal propósito reconoce que tuvo que sostener una lucha constante con sigo mismo y así y todo se daba el caso que, a veces se sentía con un deseo inexplicable de volver a ver de nuevo aquella sonrisa acariciadora y sentir sus labios entre los suyos. Sin embargo, reconocía que el tiempo le había ayudado a olvidarla, al comprender que su situación social no estaba a la altura de las aspiraciones de ella.




CAPÌTULO VII

Sí, esta etapa de su vida recuerda que fue decisiva y por eso pese que faltaba poco para que amaneciera y a ver intentado cerrar los ojos comprobó que el sueño le huía. Por lo que siguió recordado todo lo que para él representaba estos lugares, no solo para él sino también para sus seres más queridos. Sí, este lugar perdido en la sierra y donde todavía los niños como la gente mayor vivían sin percatarse que halla en otros lugares se hacia la guerra y se vertía sangre. Por eso al echar pie a tierra y aunque se sentía cansado decidió seguir adelante al reconocer de pronto que se le había apoderado una impaciencia frenética; por ver a su buen amigo Jacinto y al resto de su familia.

No obstante, para él había trascurrido más de tres años y ahora comprendía que él no había nacido para seguir de pastor para seguir enriqueciendo a esta familia sin ningún escrúpulo. Por tanto las cosas parecían claras a sus ojos, si emigraría en busca de una vida mejor y luego sacaría de allí a los suyos. Mientras tanto ahora no le quedaba mas remedio que adaptarse a la realidad, que no era otra que seguir adelante por ese camino mal cuidado con contornos indecisos sobre un cielo pálido, a la vez que un viento flojo refrescaba el la tarde.

Después y tras mas de cinco kilómetros de marcha, pudo vagar su mirada ya sobre los campos labrados que se divisaban entorno a la hacienda y fue ya cuando cuervos y urracas revoloteaban recelosas su movimiento. Y reconoce que aquella soledad del campo, con aquel caserío enorme rodeado de pequeñas pobres casuchas le traspasaron el alma; experimentando en sus sentimientos a la vez dulces y tristes presentimientos. Aunque por otro lado sentía que su corazón se hallaba cargado de emoción al reconocer que volver a encontrarse con los suyos, no dejaba de tener cierto encanto. Si, todo esto evocaba el recuerdo de su niñez, que eran tan claros como el cielo sin ninguna nube que embellecía la tarde. Luego volvió a sacudir sus pensamientos para deslizarse en el recuerdo de su hermana y de su buen amigo Jacinto para luego surgir de nuevo los mismos escenarios que no eran otros que esa triste realidad que acompaña siempre a los desposeídos.

Cuando el sol comenzaba a perder su brillo sobre el cielo, fue cuando detuvo su caminar al hallarse frente a las casitas de los trabajadores del señor marques. Pero su mayor sorpresa fue cuando los padres de su amigo Jacinto que estaban sentados delante de su casa, al verle sin saludarle se precipitaron cerrando la puerta al interior de su vivienda. Por eso al llegar frente a la casa de sus padres, su primera corazonada fue de tristeza al observar, que ni su madre ni su padre se hallaban como siempre sentados en podio que hay delante de la casita. Aunque su mayor sorpresa fue cuando sin golpear la puerta con el picaporte y abrirla se encontró entorno a la mesa, a toda su familia acompañada también de su amigo Jacinto. No obstante, lo primero que pensó que por las relaciones entre su amigo y su familia debido al noviazgo de Jacinto con su hermana existía una corriente de simpatía. Pero bien pronto se reveló ante él por sus gestos y tristes miradas que algo grave estaba ocurriendo en la familia.

– ¡Perdonar! – ¿Pero podrían explicarme que es lo que esta pasando aquí? – ¿Por favor padre no se valla y dígame que es lo que esta pasando? Pero bien recuerda que su padre cabizbajo y sin contestarle, salió precipitadamente de la instancia cerrando la puerta bruscamente. Después su madre, se levanto y se abrazo a él para decirle. –Perdona hijo mío, por este frío recibimiento; pero las cosas por aquí no han ido bien últimamente. –Por eso os dejo solos y que tu hermana y Jacinto te lo expliquen. Luego su madre sollozando sin darle más explicaciones precipitadamente abandono el comedor.

Ante tal circunstancia él, apretó los puños y golpeo el suelo con los pies, para después dirigiéndose a su amigo Jacinto le dijo: – ¿Me puedes explicar de una vez que es lo que esta pasando? –Naturalmente- Dijo su amigo. – ¿Pero no seria mejor que estuviera toda tu familia? Para después de unos segundos de silencio, volver a repetir la frase y fue ya cuando el temblor de sus manos se hicieron visibles. Al observar, su hermana en la situación en la que se hallaba Jacinto rompió a llorar y dijo con voz entrecortada: –Sí, hermano me convertido en una mujer para siempre desgraciada. –Pero te aseguro que para evitar mas problemas sabre resignarme.

– ¿Pero bueno me podéis decir de una puñetera vez que es lo que a sucedido? Después su hermana se levanto de su asiento con la intención de abandonar el lugar, pero fue en ese momento cuando su madre interrumpió en el comedor para decirle a ella: – ¿No te marches te lo ruego ya que quiero pediros un favor a los tres y es que el marques tiene tanto poder que si lo crearais algún problema sin el mayor remordimiento podría destruir a toda la familia?

– ¿Pero por favor madre pueden decirme que es lo que a pasado?
–Si hijo que tu hermana esta preñada por el hijo de puta del marques y Jacinto que ahora es su marido no se leva de la cabeza el matarlo.
–Perdóneme madre. Dijo su hermana. – Pero eso es lo que yo trato de evitar, porque Jacinto no piensa en otra cosa que el de matarlo.
– ¿Perdonar a ese hijo de puta, ni hablar y si nadie me ayuda lo are yo solo y además, usted me pide que lo perdone cuando ese cabrón seguramente está plenamente satisfecho de sus actos? –Sí, algo así como si fuera todavía existiera el derecho de pernada.
– ¿Y vuelvo a repetir que no debemos olvidar lo que descubrimos siendo niños de aquella moza muerta en el baúl o lo de tu amigo que también él fue quien los mato? –Sí, ustedes, no saben de lo que es capaz de hacer todavía esa alimaña y, ustedes encima quieren que yo lo perdone y abandone la idea de matarlo.

Al terminar de pronunciar las ultimas palabras su amigo y ahora cuñado Jacinto con un ligero temblor su rostro se crispo para decir sin ningún titubeo que contara con él para lo que fuera. No obstante, debido a su experiencia de estos últimos años en el ejército, no debían precipitarse ya que él encontraría la manera de acabar con ese mamón. –Por eso te pido amigo Jacinto de nuevo que ante todo debemos de actuar inteligentemente. –Si amigo mío en lo que a mí se refiere la vida me ha cambiado mucho y por tanto he dejado de creer en la bondad porque el hombre al ser carnívoro es malvado por naturaleza. –Pero te pido que reflexiones de las consecuencias que todo esto puede acarrear.
Sí, pero eso no es una razón; yo también soy un hombre y, por tanto, este es un caso lícito y sé cómo sea he decidido pasar a la acción contigo o sin ti. –Bueno, no creas que no me doy cuenta de la situación, por tanto, esperaré el tiempo necesaria hasta que aparezca esa oportunidad de la que tú me hablas.-Haciendo a la vez un gesto categórico con la mano. Después, ninguno de los dos se decidió a marcharse y siguieron hablando del tema aun más de una hora. Pero su conversación ya fue más apacible y sin que sus voces sobrepasaran su tono normal. Además, no era necesario precipitarse y dos llegaron a la conclusión que la mejor oportunidad era esperar la llegada en que el marques orquestaba con los de su realeza la cacería que normalmente para el mes de octubre se desarrollaba en la finca. Y antes de marcharse, él le prometió después de largo rato de conversación, que estudiaría los pormenores y que después actuarían concertada-mente los dos. Luego quedo solo en el umbral, mirando fijamente como su amigo se alejaba meditabundo, hasta que lo perdió de vista. Pero recuerda que algunas de las frases que con su cuñado había discutido se habían clavado con fuerza en alma.















CAPÌTULO VIII

En un principio la situación de él, habituado al ejército le fue muy penosa, hasta que de una forma lenta supo adaptarse a las exigencias de su padre y el trabajo de la labranza le termino gustando más que el pastoreo. A pesar de todo se sentía triste al ver que su padre seguía apesadumbrado y sin apenas intercambiar palabra, por lo que hacia en él una sombra de involuntaria esquivez. Sí, así trascurrían los días en el trabajo hasta la llegada de la noche, donde en la caso todo parecía dormitar mientras él intentaba preparar el momento y lugar adecuado para acabar con marques.

Así fue trascurriendo el mes julio y donde él no encontraba remedio para su rutina diaria, hasta que un día la criada que la marquesa tenía a sus órdenes visito a su hermana. Juanita que era como se llamaba, no era una joven muy bonita; pero si de ojos muy dulces y de finos rasgos; pero sobre todo de gran corazón. Y bien recuerda, que pronto el imán del sentimiento surgió entre ellos; pero no instante al recordar su primero y último amor se dijo:-Que la vida es una corriente de continuas amarguras y aunque se suele decir que el amor todo lo puede al final por fuerte que sea no cura bien las heridas.

Sin embargo, él seguía haciendo un titánico esfuerzo por desistirse de la idea de acabar con el marques y todo porque no podía evitar que el recuerdo del agravio a su hermana. Y ahora le atormentaba también la idea que le pudiera ocurrir a esta nueva doncella lo mismo que a otras y esto le seguía hundiéndole cada vez más su corazón. Pero su verdadera y continua tortura consistía en que si fallaban el asesinato del marques, el pasado y el porvenir, así como el resto de su familia quedaría dañada para siempre.

Así su pensamiento recuerda que se sucedían continuamente y sus decisiones eran tan vagas como las nubes que ese día cubrían el cielo. No obstante, al ver que la joven no le apartaba la vista, cambio sus pensamientos para intentar distraerla hablándola de su tiempo pasado en las islas canarias. Sí, fue así que él sintió la necesidad de seguir aprovechando la ingenuidad de la muchacha, ya que ella le escuchaba con tanta admiración que él no pudo resistir la tentación de pedirla seguirse viendo con más frecuencia. La muchacha por la prisa que llevaba por volver al caserío a penas le contesto; sin embargo, él leyó en su rostro cierta satisfacción a su propuesta que dejaba sin lugar a dudas un modo de afirmación.

Él estaba convencido que a veces ocurre que entre dos personas que apenas se conocen, ya con la mirada se establece de pronto una corriente de simpatía que se revela en las miradas, en la dulce expresión de la sonrisa y hasta en su gestos. Y reconoce que esto fue lo que ocurrió entre ellos, ya que al despedirse instintivamente le apretó con fuerza la mano; a la vez que su rostro se ilumino con una graciosa sonrisa y hasta sus ojos rieron también y fue cuando él noto que ella también estaba deseando volverle a verle de nuevo. –Hasta mañana o pasado – pues. Dijo volviéndola apretar las manos con fuerza. –Sí. Dijo ella acompañado de una dulce sonrisa.

Dos días después, volvieron a encontrarse dando fe al cumplimiento de su promesa y además, con gran placer al comprobar que entre ambos continuaba existiendo una profunda admiración; ya que ella le volvió con la misma sonrisa apretarle con fuerza la mano. Después continuaron caminando cogidos de la mano por un camino rodeado de cañizales que suavemente se movían a su alrededor, para luego sentarse protegidos del sol debajo de una enorme encina. Y la conversación por solicitud de ella volvió a sus años pasados en esas islas maravillosas donde él un día volvería a visitar.

Pero lo que más recuerda de su primer encuentro con ella fue, la gracia con que animaba los rasgos de su rostro un tanto moreno, como a la vez así sus hermosos ojos agradables, que le miraban atento y dulcemente. Como a la vez también recuerda la malicia que se leía en su mirada y esto hizo que no pudiera separar sus ojos de ella. Si fue sin duda uno de los momentos más hermosos de esa tarde, ya que ella no tardo en inclinar su cabeza hacia él, lo que hizo que bajo el influjo de su mirada no pudiera resistirse y la beso en la mejilla. Después ella se inclino más hacia él y al sentir la brisa perfumada de la tarde acabo por apoyar su brazo sobre sus hombros. Para luego sin separar sus ojos de su rostro, con frases sencillas y precisas esperaron que languideciera la tarde que fue ya cuando ella expreso el deseo de regresar.

Aquella noche recuerda, que no llegaba a encontrar el sueño ya que tenía el presentimiento de que ese día había comenzado a comprender el encanto que nos puede ofrecer la vida. Sí, era como si con ella, desaparecieran de repente aquel vacío que continuamente le estaba causando su obsesión continua por acabar con el marques. Y sin embargo ahora su único deseo, que sentía era la necesidad de sentirse feliz de nuevo con ella; por eso desde aquel día no dejo de hacer frecuentes paseos con Juanita. Pero lo que más le llamo la atención fue, que apenas finalizaba el mes de agosto, ella represento en su casa invitándole a él; pero también a su hermana y su marido a la fiesta de Écija que era el pueblo de ella.

La verdad es que no tardaron en convencer a su padre para que les prestara la carreta y así recorrer los más de setenta kilómetros que los separaban. Y así fue pues, el seis de setiembre a las siete de la mañana emprendieron el camino que les separaba de Écija. En la sierra hacia ya unos días que reinaba una ligera niebla, a la vez que un viento seco soplaba ligeramente que refrescaba el lugar. Era Jacinto que conducía el carruaje, mientras que él se hallaba pensativo contemplado el paisaje que se ofrecía alrededor, despertando en él un sentimiento a la vez dulce y triste en sus recuerdos. Sí, sus pensamientos se sucedían con lentitud, aunque sus personajes eran de aquellos que con él pastorearon durante largos años por esos parajes de la sierra y que tan trágico final tuvieron.

Luego con un ligero movimiento giro la cabeza y sus ojos se dirigieron hacia Luisa que cogida de la mano de su hermana mantenían una animada conversación y se dijo:- Mira por fin donde he encontrado un nuevo amor que puede cambiar su vida. Sí, es hermosa y me encanta verla como sonríe y además, tengo el presentimiento que es feliz cuando se halla con él y los suyos. – ¿Bueno me podéis explicar de que os reís con tantas ganas?
– ¡Si de las fiestas de mi pueblo y sobre todo de mi hermano, que después de andar detrás de una amiga suya termino metiéndose a fraile! –Como también que si aquí hace fresco en mi pueblo, por su elevada temperatura; popularmente conocida como la ciudad de las Torres y la sartén de Andalucía.

La carreta después de recorrer unos treinta kilómetros y atravesar La Puebla de los Infantes. Siguieron su camino pero esta vez ya por caminos más seguros hasta atravesar también la ciudad de Palma del Río, donde encontraron de nuevo en plena campiña. Pero fue cuando de rodar por un camino bien cuidado, que Jacinto sujeto las riendas con fuerza para después obligar a la mula a salirse hacia la derecha con el fin de encontrar el sitio adecuado para poder comer. A partir de allí el camino ya no era el mismo, dado que las herraduras de la mula levantaban chispas de vez en cuando al chocar con las piedras enterradas entre la arena del camino.

Ya luego delante de ellos el campo se hallaba cubierto de cardos mezclados de ortigas tan verdes y espesas que hacían casi imposible el paso de la carreta. Sin embargo Jacinto logro a duras penas acercarse pocos metros de la ribera del río Genil. Este río es un de los más largos del sur de España y nace en Sierra Nevada situada en provincia de Granada para desemboca después en el río Guadalquivir cerca de Palma del Río. Después y mientras ellos para que se aprovechara del verde pasto, resabiaban a la mula de sus aparejos. Ellas a la sombra de grandes olmos extendían y colocaban sobre el mantel la hogaza de pan y las cacerolas de barro. Para después de saborear el buen jamón y el queso de la sierra, tumbarse a la sombra de los enormes árboles que crecían en la ribera del río. Sí, que lugar tan hermoso y sobre todo cuando ella tumbada junto a él termino por apoyar su linda cabeza en su pecho.

Al recordar este hermoso pasaje de su vida, entre esas cuatro mugrientas paredes en su memoria estos inolvidables momentos se incrustaban como la reja del labrador profundiza el surco sobre la tierra. Como recuerda ahora ese ambiente apacible de inolvidable paz y donde a la vez en medio de los campos la espesa hierva se balanceaba con el apacible viento. Y era ahora que se daba cuenta de los errores cometidos por su exacerbada conciencia social. - ¿si como él no hizo parte de esa mayoría silenciosa? - y ahora ya tarde, se daba cuenta de lo que había perdido inútilmente. - Si cuanta energía derrochada para ahora al encontrarse, intentando ahogar los impulsos de su corazón que seguían sumergiéndole en esta desesperada agonía.- Sí, buen rato recuerda que quedo pensativo, ante estos hermosos recuerdos del pasado, que como un cuchillo bien afilado seguían incrustándose en su alma.

No obstante, debido a esos inolvidables momentos, no tardo de nuevo a volver a sumergirse en el recuerdo de aquellos años; ya que así se esforzaba en olvidar su actual y preocupante situación. Si volver ahora a recordar como al acariciar los ondulados cabellos de Juanita le proporcionaba una felicidad absoluta, ya reconocía que desde que la conoció siempre había sentido un vivo y poderoso amor por ella. Sí, una paz completa lo que les rodeaba; ya que ni tan siquiera el viento agitaba las hojas y hasta los pájaros rozando casi por tierra sus alas remontaban sin ningún esfuerzo su vuelo. Pero esta tranquila y dulce serena calma en su corazón. Recuerda que duro poco, ya que la voz intransigente de su hermana y Jacinto no lejos se hoyo exigiéndoles reanudar de nuevo el camino.

Antes de emprender de nuevo la ruta, tuvieron jacinto y él que buscar la mula que por su ansiable apetito estaba ya río abajo. Para después una vez de nuevo aparejada en el la carroza emprender el camino a Écija. El relieve de este territorio es uno extenso valle con muy pocas pendientes y debido a que solo le separan unos veinte kilómetros de ella al atardecer llegarían a dicha ciudad. En el trayecto y debido a su diversidad pudieron observar la gran extensión del término ecijano cubierta por especies diferentes de vegetación:- Como son sobre todo los olivares que como un ejército disciplinado se alineaban en las laderas y en el llano entre media de los frutales se destacaban los algarrobos con sus verde oscuras hojas.

Ahora la carroza redaba de nuevo por un camino bien cuidado y el sol aun brillaba todavía con fuerza y en los bordes del camino la hierba reverdecía debido a las últimas tormentas del verano. Este resplandeciente follaje hacia que las diferentes especies de pájaros volaran entusiasmadas entorno a ellos y este verde paisaje dejaba bagar su mirada sobre esos campos ahora bien labrados y donde los cuervos y las urracas buscaban entre la tierra removida toda clase de insectos. Ante exuberante belleza sus pensamientos se sucedían lentamente, hasta que de pronto al remontar una loma y divisar una gran cantidad de campanarios fue cuando Luisa nos comunico que estábamos llegando a Écija.









CAPÌTULO IX
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: EL DERECHO DE PERNADA Capitulo-I-II-III-IV-IX

Mensajepor pablogarcia » 21 Sep 2013, 15:47

SE SIGUE Y GRACIAS
CAPÌTULO IX

Écija, geográficamente se encuentra situada al este de la provincia y asentada en el valle del Genil. Limitando al noroeste con la provincia de Córdoba, al sur con la sierra sur de Sevilla y al oeste con la campiña de Carmona. Por tanto, se encuentra más cerca de Córdoba, que de Sevilla. Ya en el siglo XVIII, Écija vive un esplendor de construcciones civiles y de iglesias vinculadas a la concentración de la propiedad y del poder eclesiástico y aristocrático. –No en vano en esta época radicaron en la ciudad unos cuarenta títulos nobiliarios, trece de ellos Grandes de España.
Por eso al atravesar la calle central quedo atónito al observar esta histórica ciudad, donde se conserva uno de los mejores legados de arquitectura y arte barroco de Andalucía y, probablemente, de toda la península ibérica. Pues palacios, iglesias (con las torres que han hecho famosa a la ciudad), por sus conventos, edificios públicos y casas-palacio que hacen de esta una ciudad excepcional y todo pese a que sin ni que Dios lo remediara, en 1755 las torres de la ciudad fueron dañadas por los efectos del terremoto de Lisboa.
Después de recorrer el casco antiguo el carruaje se dirigió según Juanita a las afueras de la ciudad conocida por los Arenales, donde Jacinto paro el carruaje después de que Juanita le señalo la puerta de una vivienda que por su parecido con las demás, no se notaba ninguna diferencia. Y solo minutos después fue cuando un hombre de unos treinta años salió de la casa, se acercó a la tartana y cuando reconoció a su hermana corrió abrir el Portillo para que el carruaje y ellos penetraran en la casa.
Pero fue ya una vez que la tartana se había instaló en el cobertizo. Cuando los padres de Juanita se acercaron, para abrazarla con lágrimas en los ojos.
– ¡Ay, que alegría hijita mía! – ¿Peo cómo adivino, ustedes son los amigos de mi hija y por tanto son bienvenidas en esta modesta casa? Para después su propio hermano rectificar lo ya dicho por sus padres.
Luego, el padre de Juanita les condujo hasta el comedor donde ya sobre la tabla se hallaba la cazuela para la cena. Para después, poco a poco una corriente de simpatía se fue estableciendo entre todos, pero sobre todo lo que mejor recuerda fue esa alegría y dulce acogida de sus padres y hermano. Por eso no le sorprendió cuando la madre de Juanita, sin pensarlo mucho le pregunto si entre él y su hija existía algo más serio que una simple amistad.
– ¡Si señora y no tema usted por ella, pues en realidad hace ya unos meses que somos novios! Juanita ante la respuesta afirmativa por parte suya, quedo pensativa; pero no tardo en lanzar una sonrisa de aprobación a su familia. Para después levantarse ir hacia sus padres, rogándoles su aprobación termino besándoles en la frente.
Sí, fue aquí donde conoció por primera vez a Diego hermano de Juanita y al que después volvería a encontrar en la sierra luchando codo a codo contra los franceses. Para después incorporarse a la partida conocida por los 7 niños de Écija. Que según el dicho: - “Los siete niños de Écija, ni eran siete, ni eran niños, ni eran todos de Écija” - Y la prueba de que fueron más de 7. -Es que como se puede comprender como pidiéramos ser solo 7 capaces de robar en cierta ocasión la recaudación del estado que iban escoltadas por mas de 200 soldados. -Por eso no pudo ser más que por interés de los propios franceses quienes les pusieran ese nombre.
Al día siguiente en honor de la Virgen del Valle comenzaba la fiesta grande de Écija y como ya habían decidido asistieron a la misa mayor en la iglesia de Santa María, ya que tras el terremoto de Lisboa de 1755. La iglesia Mayor de Santa Cruz quedó medio destruida, para después a partir del año 1776 reconstruirla sobre la anterior iglesia arruinada.
De esta iglesia y de su antigua construcción solo conserva un arco mudéjar que perteneció a una de las puertas de acceso y también parte del claustro y la torre. Después y ya una vez la misa mayor terminada, se celebra una solemne procesión popular que recorrió las principales calles de la localidad. Y bien recuerda como una multitud de fieles de Écija y de diferentes localidades cercanas por ser el día más importantes del año recorrían beatamente las principales calles detrás de la virgen.
Ya por la tarde se celebró un encierro de los novillos-toros que serán lidiados durante las fiestas por profesionales, para luego cuando esta termina comienza las capeas para los jóvenes. Caída la noche la banda municipal toca sin cesar hasta la dos de la madrugada. Los siguientes días comienza la fiesta a las nueve y media de la mañana, con los populares encierros, que desde los corrales avanza por la calle hasta la plaza de toros. Estas populares capeas, con un toro por dentro del ruedo y otro por fuera crean situaciones especiales. Esas fiestas fueron para él inolvidables y todo porque no dejo ni a sol ni asombra a Juanita.
Si fueron días inolvidables, pero el tiempo no perdona y además, se acelera como la vida misma para terminar a los pocos días por acabarlo todo sin piedad. Sí demasiado hermoso; para que después todo terminara quedando en un simple sueño de verano. Pero la vida es así, y por tanto como ya estaba previsto tenían volver lo antes posible a sus quehaceres y por eso aparejaron de nuevo la mula. Para después, despedirse de esa inolvidable familia emprender el viaje de vuelta.
Una vez en el carruaje, recuerda que se sintió el hombre más feliz de la tierra, ya que ella extendió su brazo y con la mano no dejo de acariciarle la cabeza. Si ella también parecía feliz, ya que no dejo de separar sus ojos de él y además, su dulce voz pronunciaba continuas sencillas y precisas frases halagando a su persona. Para luego recostando la cabeza sobre sus hombros se durmió y sin atreverse a despertarla llegaron a la mitad del camino.
De nuevo y después de la parada obligada, reprendieron el camino y ya al remontar la sierra la frescura del aire humedecía su frente penetrando en todo su ser como una reconfortante acaricia. Sí, ya todo lo que le rodeaba le parecía familiar y por eso al acariciar ahora su ondulada cabellera se sintió por completo fascinado ante el encanto de esa maravillosa tarde afínales del verano.
Sin embargo, también recuerda que durante el viaje de vuelta, no todo fue de rosas, ya que su hermana y Jacinto se hallaban como absortos en sus meditaciones. Sí, como si fueran incapaces de olvidar su humillación, así como los futuros perjuicios debido a su embarazo; ya que esto supondría una barrera infranqueable para los dos.
No obstante, él reconoce que intento distraerles, pero fue incapaz por qué ellos no articulaban palabras y todo por qué los dos debían sentir una incontrolable desesperación. Pero él ahora no quería pensar de nuevo en su venganza y por eso pidió a Juanita que les cantase una copla, con el fin de no desbaratar esos instantes y poder seguir acariciando el pelo de su Juanita.
Aproximadamente dos horas más tarde, y con el sol ya en poniente llegaron a la finca donde sus padres no tardaron en salir a recibirlos. Ya en el interior y después despedirse de Juanita como siempre una cazuela en la lumbre despedía un olor a patatas con conejo que su madre les tenía habituado. Sí como olvidar a esos padres que solo hasta que no estamos lejos de ellos no llegamos a comprender su constante y abnegado sacrificio. Como también recuerda que esa noche debido a su cansancio, durmió con un sueño dulce y reposado.
Los días siguientes fueron bastante parecidos, ya que por la mañana ayudaba a su padre en el campo y solo hasta el domingo no pudo ver a Juanita que era lo que realmente le importaba. Pues enamorado como estaba, reconoce que ese día al observar su rostro le pareció la mujer más bonita de este mundo y además, ese día un ligero viento despeinaba sus cabellos que con cierto encanto movía su undulado pelo. Para después de caminar cogidos de la mano largo rato sentarse debajo de un longevo algarrobo, donde gozaba con la sola idea de hallarse junto a ella. Donde no tardo en recostar su cabeza en su pecho, para luego apretar con fuerza sus manos en su cara y ella decirle: – ¿Antonio me quieres?
–Claro Juanita si te quiero y además- mucho.
Ante estas sinceras afirmaciones, recuerda que no cruzaron palabra entre ellos y solo se limitaron a mirarse porque los dos estaban convencidos que estas declaraciones les unían más estrechamente. Era ya tarde cuando embelesados y pese a que él no quería perturbar la serenidad de esos inolvidables momentos, ella acompañadas de una adorable sonrisa le pidió que debieran ya regresar. Luego ya por el camino fueron decidiendo nuevos encuentros, no sin antes ella de puntillas darle un largo beso; pero esta vez en la boca. Sí, ahora estaba seguro de que lo quería y si hasta ahora estaba indeciso después de aquel beso ya no podía:- ¡Si ella le amaba!
Ya de vuelta a su casa pese a que se encontraba dichoso, radiante de alegría; recuerda que esa misma noche antes de entrar en su casa lanzaba fuertes suspiros de alegría. Pero muy pronto todo esto lo olvido al encontrar a su hermana llorando y su cuñado borracho perdido. Si otra vez surgía el mismo problema y pese a que él hacia titánicos esfuerzos por abandonar la idea que a su cuñado le atormentaba.
Y por eso bien recuerda que al verlos en ese estado era incapaz de evitar que el dolor se hundiera en él como cuchillo que se hundía cada vez más en su corazón. Pero sobre todo al observar que mismo su madre como hermana se pasaban el día llorando y su mayor tortura era también observar como su querida hermana intentaba disimular ya su abultado vientre. Por todo esto, recuerda que estaba decidido a pasar a la acción en la próxima cacería que el hijo-puta del marques efectuaba todos los años en la finca y sus alrededores.
Entregado en sus meditaciones, paso la noche dando vueltas sin apenas llegar a dormir y para después como todos los días al amanecer con su padre y demás cuadrillas se dirigieron a los viñedos para recoger la uva. Esta recolección se realiza por corte a mano con una cuchilla curva en forma de hoz. Para esta operación se coloca la mano izquierda bajo el racimo y con la otra mueve la cuchilla o "corquete" en sentido ascendente contra el extremo del raspón. El racimo cae suavemente sobre su mano y lo pasa a los cestos de recogida, que son envases de mimbres entrelazados. Para después de esto duro trabajo como símbolo de la alegría al final de la cosecha se celebra una fiesta.
La fiesta como todos años, se celebraba en amplio patio del caserón señorial de los marqueses. Donde en el esquinazo un gran tonel de madera repleto de uva era pisoteado por tres mozos, con el fin de estrujar la uva y trasformarla en exquisito mosto. En el centro de patio se hallaba la mesa que presidía la fiesta y que sentada no era otra que la señora marquesa con su madre y sus dos hijas. Y a pocos metros de ellas, se hallaba también unas mesas repletas de pasteles y frutos secos elaborados por las paisanas y así como fruta fresca.
A la derecha se colocaban los ancianos sentados con sus mejores ropas detrás de improvisadas mesas y la mayor parte de ellas con sus jaras y vasos llenos de vino. A la izquierda las mujeres más jóvenes con sus trajes más nuevos, mientras que las ancianas se situaban modestamente colocadas al fondo con sus pañuelos negros y sus mantones castigados por el uso.
Hay que destacar, que entre ellas también estaban alineadas las mujeres casadas pero todavía jóvenes con sus niños cuidadosamente peinados. Mientras que los mozos luciendo sus mejores ropas merodeaban en grupos y a sus anchas por el patio. Si, todo ese día tenía aire de fiesta y todo era alegre, encantador. Y bien recuerda que por unas horas el instinto de bestia asesina que vivía en él se había trasformado en un hombre moralmente bueno.
Pues además, Juanita ese día estaba tan radiante que sin pensarlo más se sentó a su lado y recuerda que ella tardó poco en estrecharle la mano y sonreírle alegre y confiada. Y además, recuerda también que en su cerebro seguían luchando dos opuestos sentimientos incapaces de borrar por un lado sus descabellados proyectos y por otros los recuerdos cálidos del amor cada vez más profundos por ella.- ¿Cómo juzgaría ella su acción? - ¿Y hasta que punto ella podría perdonarle? -Pero estaba decidido y por tanto lo que pudiera suceder en realidad no le preocupaba lo más mínimo.
No obstante, y mientras paseaba nerviosamente de la mano con ella y después de estas reflexiones que de nuevo se dijo: -¡AH!- ¡Qué bonita estaba ese día con aquel vestido blanco y aquel lazo sobre los hombros! - ¿Pero como también resolver la manifiesta contracción, entre lo que debía ser la justicia, que permitía a estos orgullosos terratenientes violar los derechos más fundamentales de la persona?
Ya cerrada la noche regreso a su casa, recuerda que era una noche clara, fresca, iluminada por una luna llena cuando se detuvo antes de penetrar en su casa. Debía reflexionar sobre lo que Juanita le había informado sobre la llegada para la próxima semana del marques. Aunque reconoce que el que la marquesa con sus hijos y su madre llevaban ya tiempo en la finca le calmo los ánimos en relación con la seguridad de ella. Sin embargo, lo primero que tenía que hacer era ultimar los detalles con su cuñado sin que su padre se percatar y además, pareciera a la vez un simple accidente de caza acabando así de una vez con la vida de ese hijo de perra.













CAPÌTULO X


Reflexionando en ese oscuro calabozo, sobre su conducta reconoce que seguía acusándose. Para terminar luego reconociendo que no era un hombre tan malvado y todo porque al recordar su justa venganza sentía una sensación placentera y consoladora. Luego intento calmarse, pero no lo logro y solo consiguió seguir en un estado de bajo abatimiento moral y por tanto solo deseaba que toda esta tortura acabara cuanto antes. Y todo porque estaba convencido que sin remedio él seria ahorcado, para después su cuerpo descuartizado y fue al imaginar tal atrocidad que sus ojos sin querer se le llenaron de lágrimas. Por eso solo pedía a Dios que le reconfortara sino también comprendiera que él todo lo hizo por vengar el honor de su familia.
Después de estas tristes reflexiones, incapaz de dormir siguió recordando aquellos días; volviéndole a torturar las injusticias. Ya que otros por su condición social salen bien parados y él por lo contrario como tantos otros de su clase seria condenado a la horca. Por eso de nuevo volvieron a sus recuerdos esos cruciales días, que insensiblemente seguía atormentando su memoria. Pero reconoce que no por eso sentía ningún remordimiento por haber actuado de esa forma y reconoce que si el tiempo se detuviera él volvería actuar de la misma manera.
Sí, fue aquella mañana a finales del mes de septiembre, que al no poder consolar a su hermana que definitivamente decidió pasar a la acción. Pues su hermana se creía muy desgraciada y constantemente repetía que quería morirse. –No, no te apures hermana; ya veras que pronto todo volverá a su cauce. La dijo abrazándola con ternura, para después reinar de nuevo los llantos y suspiros de su madre y hermana. Hasta que al fin no pudo aguantar más, se levantó y se dirigió en busca de su cuñado.
Por fin lo encontró rezando de rodillas en la capilla y al ver como de sus ojos le resbalaran lagrimas. Le dio tanta pena que pensó que no podría contar con él y si bien necesitaba información de él y de su padre de los pormenores de la caza debería actuar solo. Pues después de todo él era el único que se creía capaz de tal acción y además, él en realidad era en la familia el único que no creía en Dios.
Ya que consideraba que esas creencias solamente concernían a los débiles de espíritu. Y él después de esa atroz carnicería de las islas canarias, cuando se hablaba en su presencia de religión y de ese Dios creador de tanta injusticia su respuesta un poco contrariado rascándose la cabeza era:- ¿Por qué un ser tan poderoso no podía remediar tanta injusticia?
Si Ahora veía claro, como la luz del día que no debía dudar ni un instante apartar la idea de llevar a buen término su propósito. Era evidente que el principal motivo era la injusticia existente que aquejaba a los de su clase, ya que mientras ellos lo poseían todo ellos estaban desposeídos de la tierra. Sí, todo esto para él era suficiente y por tanto resultaba claro que era preciso empezar por eliminar este ser abominable que disfrutaban con estas terribles injusticias. Y por eso mientras paseaba bajo los árboles, seguía elaborando su proyecto y a partir de ahora buscaría a través de su padre que era el que preparaba dichas monterías que lo incorporara a ella.
A mediodía del día siguiente, su padre como era habitual reunió a todos los que de una manera o de otra participarían en la cacería. Su padre se sentó frente a ellos y les explico los pormenores relacionados con la misión que a cada uno le correspondía y recuerda qué con astucia consiguió que su padre lo situara lo más cerca posible del marques. Pero a pesar de todo, recuerda que esa noche imposible de continuar resistiendo sus divagaciones. Salto de la cama para ir asomarse a la ventana y allí siguió concentrado en sus pensamientos mientras contemplaba como las nubes se disipaban volviendo la luna a reaparecer de nuevo.
Al día siguiente se levantó tarde, ya que esa noche no pudo conciliar el sueño hasta el amanecer. Para luego buscar a su padre que lo encontró en el patio central blasfemando. Dado que las mujeres con sus barreños repletos de ropa estorbaban a las carretas que llegaban cargadas con motivo de la montería. Dichos carreteros llegaban cubiertos de polvo, con caras tristes y fatigadas.
Si esta categoría de trabajadores pertenecía a gente que por vivir en la ciudad se creían superiores a los desgraciados campesinos; pero en realidad sufría las injusticias sociales tanto o más que ellos. Pero fue ya a partir de la tarde comenzaron allegar los lujosos carruajes tirados por caballos todos ellos de pura raza y conducidos por elegantes cocheros. Los amos recién llegados al patio, eran en general la flor y nata de la aristocracia andaluza como al parecer también dos familias inglesas.
Pues como es de saber, la estructura de la sociedad agraria de la Andalucía del siglo XVIII estaba, en lo sustancial, conformada por cuatro grupos. En primer lugar, la nobleza y el clero, que aglutinaban prácticamente al conjunto de grandes propietarios de tierras y representaban un porcentaje muy reducido de la población andaluza; los nobles, por ejemplo, suponían alrededor del 0,9% de la población de Sevilla y en torno al 0,4% de las poblaciones de Jaén, Granada o Córdoba. Y los ingresos que obtenían de sus tierras eran destinados, por parte de la iglesia, a la construcción de edificaciones religiosas, a engrosar su patrimonio rústico y a aumentar su riqueza artística; y, por parte de la nobleza, a comprar más tierras y a mantener su fastuoso nivel de vida.
Por todo esto, no tardo de nuevo en invadirle una ira ciega contra estos asquerosos privilegiados y como en otras ocasiones sintió un deseo intenso y brutal de acabar cuanto antes con él. Sí, al verlos salir de aquellas carrozas tan elegantes y con esa lujosa ropa, cuando ellos pasaban los años con el mismo pantalón. Experimentaba una verdadera repugnancia por aquella sociedad que fingía no advertir los padecimientos de la gran mayoría de los españoles y por tanto para él seguía siendo incomprensible tanta crueldad.
Más tarde y después estas reflexiones, busco a su padre con el fin de que le explicara con todo detalle todos los pormenores. Ignorante de las ideas macabras de su hijo su padre hombre experimentado en estos menesteres, no tardo en explicarle como se desarrollaban estas monterías. – Si hijo, esta la montería es la más clásica y tradicional modalidad de caza mayor española. –En ella se abaten generalmente jabalíes y venados, aunque también otras especies como el gamo y el carnero salvaje. –En la sierra monte se puede manchar de varios cientos de hectáreas se dispone una serie de armadas, o líneas de puestos con cazadores, que rodean y cubren el terreno.
Sí, él le siguió explicando que desde un extremo determinado, o desde más de uno, se procede a la suelta la jauría que, conducidas por sus respectivos perreros, batirán la mancha en diversas direcciones con el objeto último de que las piezas de caza en su huida traten de atravesar las líneas de monteros y sean avistadas por estos. A pesar de esta acción tan planificada, lo cierto es que la montería es una modalidad de caza que requiere de la máxima observación, atención, silencio y puntería (en blanco móvil) por parte del cazador. Ya que de lo contrario se les ofrece inmensas posibilidades de escapatoria a jabalíes y venados. Pero lo más característico de estas monterías tradicionales es observar a los rehaleros y cazadores vestidos con ropa tradicional y provista de sus respectivos trabucos.
También hay que remarcar que en ocasiones, los perros son sustituidos por personas que profiriendo gritos y haciendo ruido tratan de conducir las piezas en su huida hacia la línea de cazadores. La espera o aguardo es, junto a la montería, la modalidad más practicada para cazar el jabalí en España, especialmente durante los atardeceres y las noches de los meses de finales de verano. Comprobadas las querencias, los pasos "fijos", los lugares de alimento o baña de los animales, el cazador esperará oculto a una distancia prudencial teniendo siempre en cuenta la dirección y el sentido del viento.
Los detalles de su padre, él las acogió con una sonrisa un poco irónica y deteniéndola un instante lo primero que hizo es pedirle a su padre que lo colocara donde el marques oculto esperaría la presa. Su petición, su padre aprobó sin titubeos su propuesta, pero recuerda que después de su petición su padre comenzó a imaginarse sus intenciones; sin embargo siguió optando por el silencio haciéndole comprenderse que un hombre perspicaz se daba cuenta de sus intenciones; pero desde un principio le intento hacer comprender que solo él seria el responsable de sus aptos. Luego, como si nada hubiera pasado, continuo explicando los últimos detalles de la montería; para terminar forzando una fingida sonrisa con la intención de hacerle comprender su satisfacción a su proyecto.
Dos días después fue el fijado para la montería y por eso él se dirigió al patio central donde él marques y su padre comenzaba a dar órdenes para que se desarrollara con éxito la cacería. Delante de la majestuosa puerta principal del patio, estaban ya preparados los carruajes que conducirían los enseres, mientras que los invitados emprendían el camino montados en preciosos caballos hasta lo alto de la sierra. Donde ya su padre como todos años tenía situado los diferentes refugios para poder abatir la pieza.
Por eso aquel día era decisivo y a pesar de que el objetivo que se había trazado y estuviera sembrado de obstáculos estaba seguro de que su venganza daría sus frutos. – ¿Es usted quien se encargara repostar las escopetas? –Si soy el hijo de Esteban vuestro encargado. Para después con una breve sonrisa, mover la cabeza afirmativamente como si el nombre de su padre le causara cierta seguridad.
Ya instalados cada uno, se acordó que la cacería no tardaría en comenzar y así fue pues al poco tiempo comenzó a resonar con fuerza el aullido de los perros. Mientras que el ya tenía preparada una de las escopetas de un solo cañón del marques y se preparaba a recargar de pólvora la segunda aunque reconoce que el aullido ensordecedor de los perros le puso nervioso. Pero bien recuerda que fue en ese preciso instante, ocurrió lo no calculado por él y fue la llegada al refugio de la inglesa acompañado de su esposo. Esta era una mujer más bien alta y de rostro muy lindo; no obstante, el padre dirigiéndola una frase en su idioma a su esposa se alejó dejándoles a los tres solos. Pero lo que más le sorprendió después es que los dos sin ningún pudor no tardaron en besarse fuertemente en la boca.
Esta situación recuerda, no favorecía en absoluto sus cálculos. Sin embargo, por el momento reconocía que debía aguardar la ocasión favorable para lograr su propósito. Por otra parte, para él le era imposible permanecer indiferente; ya que él marques sin ningún escrúpulo después de levantarla la falda, a estilo perro término por poseerla. Después y ya cuando esta se estaba aviando, incapaz de retenerse dado que su corazón comenzaba a latir con golpes fuertes y descompensados; hizo que sin dudar un instante empuñar la escopeta disparándole a quemarropa destrozándole el pecho y la cabeza.
Continuación, la joven inglesa aterrorizada no tarda en gritar con todas sus fuerzas y él rápido observo en su rostro la afirmación de un total reproche a su actuación. Por tanto, dada la situación no podía ni un instante permanecer indiferente y optó por abandonar precipitadamente el lugar. Para ello sin dudar más, salto a la lama del caballo del marques que estaba todavía sin ensillar y a galope tendido se dirigió hacia lo más escarpado de esa sierra.













CAPÌTULO XI

Los acontecimientos para él se habían precipitado totalmente diferentes a sus cálculos y por tanto no tuvo más remedio que echarse al monte. Por tanto, reconocía que no tenía ninguna posibilidad por mucho tiempo de volver a ver a su familia y por lo contrario tendría que vagar como tantos otros bandoleros por la sierra. Y bien recuerda, que tras galopar varias horas tuvo que echar pie a tierra, dado que el escarpado terreno no permitía al caballo seguir su marcha como antes. Como también recuerda que la noche le sorprendió y durante mucho tiempo anduvo errante tirando del ramal del caballo, hasta que termino por encontrar un estrecho sendero que él ya conocía. Y donde pasaría la noche en una de esas cabañas que los pastores cuidaban con gran esmero.
Durante dos días estuvo vagando por la sierra y le venia a la memoria cuando ayudaban a los bandoleros en sus años pasados en el pastoreo. Y en medio de esos recuerdos la imagen de Juanita se le aparecía sin cesar, recuerda que trataba de rechazarla y a veces lo lograba. Pero luego otra visión le perseguía con más intensidad y pese a que intentaba olvidar la cabeza destrozada del marques y los gritos de horror de la inglesa le seguían atormentando. Pero al fin recuerda, que cansado y cuando creyó encontrado el sueño la puerta de cabaña se abrió con gran fuerza. Dando paso a cuatro individuos que a la vez que le apuntaban con sus trabucos; le ordenaron que se levantara.
Extrañado por tal situación se levantó bruscamente para inconscientemente intentar recuperar su fusil. – ¿Quieto ahí- si no quieres que te levantemos los sesos? – ¿Qué haces tú y tu caballo por aquí?
– ¡Y bien, para empezar- Buenos días! – ¡Y después os diré que no hace tantos años, como pastor trabajaba con el Bola que vivía Cazalla de la Sierra y os ayudábamos con comida!
–Si Juan, baja el trabuco. Dijo uno de ellos que él todavía recordaba. –Siéntate, siéntate-Añadió cambiando el gesto y hasta el tono de la voz el tal Juan. ¿Y dinos que es lo que te trae de nuevo por aquí?
– ¿Bueno yo no quisiera demostraros que poseo una gran dosis de audacia? –¿Pero yo después de acabar de un trabucazo con la vida del marques de Villa Fuentes, por violar a mi hermana y también violar y asesinar a barias sirvientas así como acabar con la vida de Evaristo. –Y como el perro busca cobijo para no ser golpeado, yo busco la sierra para evitar ser ahorcado y por todo esto os diré que no espera de vosotros este recibimiento.
– ¿Bueno no tardaremos en comprobar que no mientes? –No obstante, mientras tanto vendrás con nosotros y mañana el jefe decidirá si te incorporas a lo que queda de la cuadrilla de Diego Corrientes Mateos
A este bandolero, recuerda que cuando él aun era un niño se convirtió en una leyenda popular debido a su generosidad con los más pobres (este le robaba a los ricos y repartía entre los pobres algo de lo robado). De manera que esto hacía que subiera la estima que de él tenían en los alrededores; para morir luego ahorcado en la misma ciudad que nació. Donde con apenas veinticuatro años, fue arrastrado, ahorcado y descuartizado, para después sus pedazos se pusieron en los caminos y la cabeza metida en una jaula.
Los bandoleros, también llamados salteadores o forajidos, eran un grupo de hombres armados que se dedicaban al robo, sobre todo en caminos apartados y solitarios en las montañas. No actuaban individualmente pues se organizaban en cuadrillas. El fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; se origina en regiones donde la miseria y la injusticia se han cebado especialmente con algunas personas empobreciéndolas y arrojándolas en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueo organizado.
Al atardecer llegaron a los picos casi gemelos del Reloj y el Simancón, donde tuvieron que ya a pie continuar hasta una cueva o gruta que era el lugar idóneo para el escondrijo de los bandoleros. Ya que desde allí dominaban el valle y por tanto la llegada de los de la Santa Hermandad o algún batallón militar y además, permitía hacer fuego sin ser vistos. Una vez en la cueva se encontró con otros seis hombres y tres mujeres que se ocupaban de que no faltara de comer. Esta según luego pudo comprobar eran compañeras de ellos, que para huir de la tortura se habían unido a la cuadrilla. Y donde también gracias a ellas el cante y el baile tradicional hacia más llevadero el largo invierno en estos desalojados.
Y así llegaron los primeros fríos y donde la cueva no dejaba de ser el refugio ideal en ese paisaje cubierto de nieve. Hasta que de nuevo la primavera muestra sonriendo a la naturaleza y los bosques sus indiscutibles encantos. Sí, todo vuelve a florecer y a modular un sentimiento de esperanza. Esperanza que con la llegada de los pastores se rompen en él, ya en lo que se refiere a la noticia desoladora en la que se encontraban sus seres más queridos.
Pues por lo visto, su padre incapaz de resistir continuos interrogatorios por parte de la policía; su corazón deja de latir. Pero para el resto de la familia, también la situación se fue deteriorando cada vez más y todo pese a que la señora marquesa consciente de los desmanes de su marido intentó que pudieran seguir en la finca. Sin embargo, y debido a presión policial como también de la familia del marques tuvieron junto con Juanita que abandonar el lugar.
Por otra parte, a su madre debido a la penosa situación que se encontraba a los pocos meses de su llegada a Écija. Donde se establecieron con la ayuda de la familia de Juanita; tuvieron que ingresarla donde murió a los pocos días. Sin embargo, no todo fue triste ya que su hermana tuvo una niña preciosa y además, con la ayuda del hermano de Juanita que tenía una buena amistad con el fraile Antonio de La Grama. Les dio trabajo en el convento de la Orden Tercera de San Francisco de la ciudad de Sevilla donde él estaba internado. A este fraile años después también él lo conoció cuando la partida vagaba por los alrededores de La Luisiana en el verano de 1815, en la que él se incorporó.
La verdad es que el bandolerismo como bien cuentan, fue sin duda la respuesta al latifundismo de una sociedad atrasada y en realidad poco tiene que ver con la situación que hoy oprime a los trabajadores. Por consiguiente, fue una reacción de carácter individual en la que puede que no falten razones de justicia y venganza. No obstante, y pese a que el fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; se desarrollo con más virulencia en las regiones donde la miseria y la injusticia empobrecieron especialmente a la mayoría de la población.
Sí, al arrojarlos sin remisión en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueo organizado. Y se desarrollan en Andalucía más porque aquí se crean las condiciones mejor que en otras regiones pese a las imágenes de ficción de este movimiento. Y además, se favorece porque ese terreno escarpado que va desde los desfiladeros hasta las enmarañadas cañadas, así como la enorme extensión de sus fincas y sus los caminos llenos de dificultades.
Para muchos es difícil comprender el porqué muchos hombres que no se dejaron amedrentar ante te la lamentable situación se echarán al monte. Ya que la miseria del campesino andaluz se veía aumentada por la dureza del clima, por los rudimentarios métodos de cultivo, y por unas circunstancias de pobrísima vida:-fuerte paro, precarias viviendas, bajos salarios, dieta insuficiente, etc. Estas condiciones en las que vivían los jornaleros, no dejan de ser los hombres más infelices de toda la Europa
Su subsistencia consistía en ir a trabajar a las fincas de los grandes señores, pero no van sino cuando los llaman los administradores de las heredades, esto es, en los tiempos propios del trabajo. Entonces, aunque casi desnudos y durmiendo siempre en el suelo, viven a lo menos con el pan y el gazpacho que le dan; pero cuando llega el tiempo muerto, aquel en que por la intemperie no se puede trabajar, como por ejemplo la sobra o falta de lluvias, perecen de hambre, no tienen asilo ni esperanza y se ven obligados a mendigar.
Estos hombres la mitad del año son jornaleros y la otra mitad mendigos". Estado social y personal que los abocaba, al menos en sus elementos más inquietos, a buscar otras soluciones más drásticas. Así "no teniendo nada que perder y no creyendo en la justicia se convierten en salteadores de caminos, ladrones de ganado o cosechas, contrabandistas y un etcétera"
La respuesta de las autoridades para evitar el desarrollo del bandolerismo andaluz no fue escasa, pues mucho se legisló y se decretó a través de provisiones y órdenes que se remitían a todas las justicias locales. Y en diferentes decretos se puede leer: "que no había seguridad en los caminos, ni se podía transitar de unos pueblos a otros sin grave riesgo de ser muertos o robados", para aclarar a continuación que la principal causa de la inseguridad era el "poco celo y vigilancia de las Justicias".
Pero al analizar las circunstancias que impregnaban este período dicen: - Sabed, que habiendo sido informado de las inquietudes y escándalos que causan en algunos lugares de estos en nuestros reinos, y señoríos. Ya que esta llenó de diferente gente perdida, que roban y falsean, ejecutan venganzas, odios y enemistades particulares en los caminos y se hacen sufrir en los pueblos de corta vecindad.
Por todo esto al cometer estos individuos delitos y ofensas a Dios nuestro Señor, y a lo vez que impiden el comercio público y además, que cada día se va aumentando el número de dichos salteadores, sin que hayan sido bastantes los remedios a semejantes excesos. Nos vemos obligados a incrementar las diligencias que establezca las medidas pragmáticas necesaria, destacando aquellas que nos dan a conocer la convivencia de las autoridades locales con los salteadores y bandidos, ordenando así:- "Que ninguna persona, de cualquiera condición que sea, pueda receptar, ni encubrir en su casa, huerta, cortijo o heredad a ninguno de los dichos salteadores, ni lo pueda socorrer, ni socorra voluntariamente con bastimentos, vestido, pólvora, balas, ni otro género de armas, ni les de avisos, ni les sirva de espía...
Para él no fue muy difícil incorporarse a dicha cuadrilla, ya que años antes y tras la caída de Diego corrientes la mayoría poco a poco fue cayendo y ejecutados de la misma manera. El primero Diego Corriente tras un decreto en el que se ofrecía dinero por vivo o muerto, huyo a Portugal y después de trasladarse a Olivenza. Por lo visto fue denunciado por una mujer acabando detenido por más de cien hombres y siendo destinado a Badajoz y después a Sevilla; terminando descuartizado con apenas 27 años.
Como también pocos años después una parte de la cuadrilla entre ellos Francisco Mateos, el Tenazas que contaban como ayudantes fueron sorprendidos con otros en una venta de Sevilla, donde fueron detenidos y encarcelados en la cárcel de Sevilla. Tras el juicio se le condeno también a Pedro Guillén, Juan González a morir ahorcados y posteriormente descuartizados.








CAPÌTULO XII
Aunque en el valle, todavía la niebla envolvía parte del paisaje ya muy de mañana el sol naciente comenzaba a iluminar el alto de las montañas. Por eso y con a la llagada del buen tiempo, cada día las reuniones eran más frecuentes; con el fin de estudiar los pormenores del próximo robo de caballos. Era verdad que a simple vista para él, el robo de caballos no parecía complicado y además, la información que los pastores les facilitaba a un más la operación. Ya que por aquellos parajes no se veía un alma y podían moverse a sus anchas sin temor a la llegada de la Santa Hermandad.
Sí, recuerda muy bien su primer robo, ya que después de buscar el sitio exacto donde apacentaban unos treinta caballos de pura raza; permanecieron tendidos más de una hora junto al borde de un riachuelo. Detrás del riachuelo se extendía una pradera verde en la cual se levantaba montones de heno recién cortado y a lo lejos dentellaban las paredes de los oscuros bosques.
Bosque donde el aire debía ser perfumado, puro y trasparente y no allí donde se respiraba un olor penetrante que las heces de los caballos mezclados con paja podrida se metía en pecho y les hacia lagrimear los ojos. Más allá del cerco de los caballos solo se divisaba un cobertizo donde no se veía a nadie, no obstante, siguieron agazapados hasta que Juan dio la orden de pasar a la acción.
Todo aquello se hizo tan rápidamente que él, le sorprendió la capacidad de maniobra de sus compañeros; ya que apenas media hora a galope tendido, mezclando los alaridos con el chasquido de los látigos penetraba ya en lo profundo de la sierra. La ruta aseguir ya de antemano se había decidido y por tanto habituados a este tipo de contrabando según ellos era como coser y cantar.
Por todo eso como un sueño agradable, su imaginación se dejaba llevar como sí volara seguro de si mismo y reconoce que aquel mundo a aunque arriesgado a la vez le parecía una simple rutina. Sí, se veía ya en su imaginación que después de unos años y con el dinero necesario como para pedir a Juanita que lo siguiera para después ya casados abandonaran estas tierras para siempre. Por eso y sin dar respiro a los caballos, ya al atardecer se hallaban muy cerca de la frontera portuguesa y donde sin descanso deberían cruzarla por la noche cuando la vigilancia era nula.
La frontera de Portugal apenas prácticamente tiene modificaciones sustanciales desde su instauración y la vida en la frontera amparada en su ancestral aislamiento permanece prácticamente inalterable. Por eso como bien recuerda fue por la noche y por un vado del río Guadiana que delinea gran parte de la frontera y que ya conocía Juan y su cuadrilla. Para después dirigirse a una finca muy cerca de Monsaraz, donde como se había convenido con el dueño, se les entrego el peculio combinado por cada caballo.
De allí salieron apresuradamente hacia un bosquecillo que se hallaba a la orilla del Guadalquivir, para después en plena oscuridad de la noche volver atravesar el río por el mismo vado. El galope termino al salir el sol y cuando ya se hallaban en plena sierra donde desde allí podían dominar todo lo largo y ancho del horizonte. Después de un merecido descanso se pusieron de nuevo en marcha, pero esta vez por la escarpada montaña ya a pie y sujetando los ramales para que los caballos no se precipitaran al vacío. Luego ya de nuevo en la gruta y tras varios días de descanso, pensaron como siempre debían de guardar la máxima precaución e impedir que nadie saliera de la cueva, ya que los de la Santa Hermandad husmeaban por los alrededores.
Fue apenas unas semanas después y cuando los vencejos volaban muy altos anunciando los días claros y calurosos. Que el pastor que normalmente les abastecía de comida anunció que un alguacil de Badajoz quería ver a Juan para un asunto importante. Ante esta noticia que parecía muy importante para la cuadrilla, de pronto la compañera de Juan con una voz que resonaba aun más alta debido al eco de la cueva comenzó a cantar una copla muy de moda. Juan que parecía alegrarse mucho de la nueva noticia, se acercó por detrás de Mercedes y después de permanecer inmóvil dijo: – ¡Mercedes, qué bien cantas!
– ¿Juan tu que crees que puede ser lo que quiere el alguacil? Dijo Mercedes con voz profunda y extraña.
– ¡No lo sé, pero puede ser que este al corriente de que alguna diligencia cargada doblones vallan a pasar camino de Sevilla o viceversa! Ante esta respuesta para Mercedes tan afirmativa después de dejar escapar un alegre suspiro, para repetir: – ¡Juan si esta sale bien dejaremos esta arriesgada vida y nos iremos los dos fuera de España!
Después Juan abrazó a su compañera y acariciándola para tranquilizarla la dijo: – ¡Si bonita si tenemos suerte y conseguimos un buen botín este podría ser el último! –¿No obstante, abra que admitir que el peligro será mucho mayor, dado que si va cargado de doblones la escolta será considerable? A continuación, Juan torció los labios con una triste sonrisa para asegurarnos: –Qué está operación era verdaderamente peligrosa, por eso si alguno de vosotros no esta decidido a matar o a que lo maten que lo diga ahora ya.
La cosa estaba clara, ya que nadie sé hecho para atrás y pese a que en la cueva reinaba un mayor silencio que de lo habitual. Sin embargo, al día siguiente como de costumbre, Juan al atardecer les volvió a reunirlos para revisar los pormenores, pero sobre todo el recuento de la munición que disponían. Después, siguió reinando el silencio acompañado de una sensación confusa y parecida a la que experimentan los animales cuando advierten que un peligro va a llegar. Sí, era una sensación inexplicable, como si presintieran que esta vez tendrían que actuar de una forma totalmente diferente al simple robo de caballos.
Más tarde y cuando ya él creyó que los pormenores de la operación, Juan la daba por concluida. Este puso los ojos en el suelo y después de un corto silencio, se acercó a la entrada de la cueva y escudriñando la lejanía de la sierra dijo: – ¿Antonio, espero no equivocarme, ya que te veo lo suficientemente experimentado para que seas tú el que me acompañes a Badajoz para ultimar los detalles con alguacil? –Y además, espero que te decidas lo más pronto posible, ya que saldremos por la mañana temprano. –Bueno en fin, la reunión ha terminado y ahora que ya hemos discutido todos los pormenores, cada mochuelo a su olivo y adormir que mañana será otro día...
Para después, cada uno al caminar hacia el interior proyectaba su sombra sobre el suelo seco la vez la pálida luz de la fogata y a la vez en lo alto de la espaciosa cueva revoloteaban varias parejas de murciélagos que dibujaban sus endemoniadas siluetas.
También esa noche recuerda que no pudo conciliar el sueño, ya que el continuo recuerdo de su pasado le golpeaba el pecho al no dejar de repetirse que no tenía más remedio que seguir viviendo de esta manera. Y aunque reconocía que le era difícil por sus actos, poder cambiar y la sola solución era la de huir al extranjero donde nadie lo conociera. Porque vivir con los suyos y como había vivido hasta entonces resultaba imposible. Es verdad que no era la primera vez que se vería obligado a matar, porque ya la guerra rozó con su dedo de fuego y por tanto todos los muertos incluido la del marques, no tenía más remedio que abordarlos con valentía y sus pesares continuaran siendo suyos y solo suyos.
Como se había convenido, al día siguiente y muy de mañana se pusieron en marcha ya que el tiempo que mediaba en su galopar entre la cueva y Badajoz era primordial para llegar al anochecido a la capital. Además, ya al salir de la cueva salieron aviados cambiando sus vestiduras por las de tratantes de ganado, con el fin de pasar desapercibidos entre la población. Este término municipal, hace frontera por el oeste con Portugal y enfrente en la margen derecha del río Guadiana se encuentran las Cuestas de Orinaza o cerro de san Cristóbal. Como también el Casco Antiguo conocido como barrio histórico que compone el sector más antiguo de Badajoz y ya una vez en él, buscaron una taberna conocida con el nombre del Corsario.
Al parecer y según Juan la única razón de entrar en este establecimiento, era que allí les esperaba el alguacil. El local a esa hora estaba lleno de gente y a la vez reinaba un bullicio ensordecedor que junto al humo del tabaco y las mesas tan cerca una de ellas hacia casi imposible encontrar dicho personaje. Por eso decidieron preguntar a una de las camareras si conocía Eustaquio el alguacil, lo que sacudiendo la cabeza y, sin permitirse siquiera reflexionar ante tal pregunta con el dedo les señalo una mesa donde un hombre solo se hallaba en un extremo del salón. – ¡Hombre Eustaquio, parece que la buena comida y la vida fácil y esas juergas continuas en fin de cuentas te sientan bien! – ¡Vaya, vaya parece que no te va tan mal! – ¿Pero podrías decirme lo más pronto posible la razona exacta de este urgente encuentro?
–Bueno la urgencia tiene sus razones, porque creo que tú y solo tú con los tuyos podéis llevar acabo este interesante asalto. –Sin embargo, tranquilízate y mientras saboreamos una buena botella de vino te explicaré los pormenores
Él mientras destapaba la botella y rellenaba los vasos, no dejo de escudriñar las palabras y gestos de dicho individuo ya que su expresión era preocupante al mantener fruncido el entrecejo. –Bueno es verdad que el asalto no es fácil, pero según mi información es interesante por el botín que trasportan y si es que estáis interesados os explicaré todos los pormenores. – Pero de ante mano quiero saber el porcentaje que yo me puedo llevar de lo que logréis apoderáramos ya que por mi parte quisiera el 10 % y si es así esta oportunidad no será la ultima.
Juan, después de mover la silla con un movimiento brusco, le respondió que si no le parecía mucho sin exponer en la operación nada de su persona. –Bueno os aseguro de nuevo que merece la pena y por tanto o lo aceitáis o no hablemos más. Después y una vez que Juan acepto tal proposición, le estrecho la mano afirmativamente y para continuación el individuo en cuestión termino por explicar sobre un plano los pormenores de la operación.
Asalto que según el alguacil consistía en esperar la diligencia a dos o tres kilómetros del desfiladero de Despeña-Perros. Al parece este gran desfiladero atraviesa en dirección norte-sur posee un perfil abrupto con laderas de fuertes pendientes y paredes casi verticales. Con desniveles de más de 500 m de altura y muy utilizado por el hombre a lo largo de la historia, al ser paso natural de La Sierra Morena y punto de conexión principal entre Andalucía y la Meseta de Castilla-La Mancha, o lo que es lo mismo, con el resto de España.
A continuación, el pequeño alguacil se rasgó su pelado cráneo y luego su arrugada cara para seguir precisando que el dinero que les correspondía fuera entregado a un familiar suyo que vivía en Ècija. – ¿Bueno para terminar el resto de como neutralizar la diligencia es cosa vuestro? – ¡Y por tanto si os portáis bien conmigo y sois capaces nos aremos ricos! – ¡Sobre todo porque yo conozco gente en Madrid que nos puede comunicar, si en la diligencia solo van pasajeros y como también si va cargada de doblones! A continuación, y ya cuando dicho individuo parecía que ya había terminado sus sugerencias, Juan se echa a reír y mirándole le dijo fríamente: –Para usted todo parece fácil y además, habla como si nosotros no nos jugáramos el pellejo. – Pero bueno la verdad que si queremos subsistir en este mundo incruento no nos queda más remedio que encima agradecerle y pagarle lo que nos propone.
Cuando dieron por terminada la reunión, salieron a la calle y de pronto les envolvió un aire dulzón que este en el interior de la taberna se hacía ya irrespirable. – Antonio hace una noche preciosa, que invita a recorrer la capital y buscar algún burdel; pero habrá que darse prisa, ya que estamos obligados aprovechar la oscuridad para salir lo antes posible de la ciudad. Juan llevaba razón, ya que al salir de ese maloliente garito por las calles no se veía un alma y ante esa tranquilidad absoluta lo mejor era aprovecharla salir al galope hacia la sierra.
CAPÌTULO XIII
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: EL DERECHO DE PERNADA Capitulo -I-II --IX-XIII

Mensajepor pablogarcia » 22 Sep 2013, 17:48

GRACIAS Y SE SIGUE

CAPÌTULO XIII

Para la cuadrilla el tiempo se les echaba encima y por tanto había que ultimar los preparativos para esta nueva y arriesgada actuación. Y por eso al otro día en la cueva se acordó organizar todos los detalles para que nada fallara y entre lo que se acordó fue derribar un árbol para impedir que la diligencia pudiera seguir su camino. Despeña-Perro se encuentra situado al norte de la provincia de Jaén, en pleno corazón de Sierra Morena y donde el paisaje vegetal dominante se compone de encinares y alcornocales y por eso decidieron hacerlo a pocos kilómetros de "Los Órganos" donde las rocas de cuarcitas toman la forma de tubos gigantescos conocido por "El Salto del Fraile".
Un día después, y muy de mañana, dejaron el refugio y los cinco se pusieron en camino con todo lo necesario que determinaba dicha operación. Y recuerda que una frenética decisión de lograr que el atraco fuera un éxito les envolvía a todos ellos y mismo a Benito que los días anteriores parecía el menos decidido no dejaba de sonreír mostrando su entusiasmo. De allí y después de atravesar el estrecho pasadizo que les separaba del valle corrieron al trote por los caminos de ellos bien conocidos de esa densa vegetación que cubría la sierra.
Al llegar al punto convenido, ya reinaban la oscuridad y el silencio y el bosque olía intensamente a alcornocales y encinas. La noche recuerda que era húmeda y los caballos agrupados en un desnivel del terreno masticaban ruidosamente la hierba mientras ellos seguían buscando el lugar más idóneo de la carretera donde colocar el tronco del árbol. Más tarde y mientras uno vigilaba el camino un kilómetro más arriba los demás descansaron hasta la llegada del día, que fue cuando alrededor de las diez de la mañana Benito avisó de que la diligencia se acercaba acompañada de dos jinetes que la servían de escolta. Escolta que reconoce que no estaba prevista en sus cálculos.
Por todo esto Juan no tarda en dar las órdenes oportunas, que eran otras de ellos dos se ocuparía de la escolta cuando estuvieran retirando el tronco del árbol. Para eso lo primero que hizo fue decirle que no había que dudar en amenazarles con sus trabucos mientras a los demás, mientras tanto se apoderarían del botín. Al detenerse bruscamente la diligencia, no tardaron en aparecer los dos jinetes en desmontar e intentar arrastrar el tronco hacia la orilla y fue cuando encañonándoles les pidieron que levantaran las manos.
Hasta aquí todo parecía que estaba de antemano resuelto el problema, pero uno de los conductores de la diligencia sacó la pistola y sin atino disparo al los que se acercaban a la diligencia. Juan no lo dudo y pidiéndole que vigilara a los de la escolta dispara contra el conductor, pero esta vez con atino ya este cayo muerto de bucees al suelo.
Sin embargo, y después de esta inesperada situación que les dejo atados desconcertados, Juan de nuevo y con exigente voz dio la orden de precipitar la operación y ya una vez desarmados todos e incluidos los pasajeros los ataron a las ruedas de la diligencia. A continuación, cargaron el botín e incluido las pertenencias de pasajeros y al galope tendido salieron del lugar.
Hasta que por fin como bien recuerda, en medio del agotamiento entre las ocho de la tarde llegaron a la gruta donde después de la continua excitación, fue cuando restablecieron la calma. No obstante, recuerda que fue aquella misma noche que se pusieron a recontar entre todos el adquirido botín, ya que allí se hallaban protegidos de todos los peligros dadas las condiciones inmejorables que les ofrecía la montaña.
Después del recuento ya cuando apenas se hallaba iluminada hoguera. Juan sin poder contener sus nervios se levantó para intentar de nuevo justificarse: –Este chepudo de alguacil, nos prometió que la diligencia esta repleta de onzas de oro. – Y por lo contrario como veis si no fuera por las joyas y dinero de los viajeros el botín no cubriría el peligro y la muerte de ese estúpido cochero.
–Por tanto, como visteis no tuve más remedio que disparar contra ese imbécil y a partir de ahora las autoridades comenzaran a pregonar que fue un héroe. –No os parece que el caso está claro, ya que el problema del robo y del asesinato lo resolverán como siempre de un modo positivo para ellos.
–Sí, compañeros siempre esa moral establecida desde el poder, es decir, ese código civil y penal que nos considera sus enemigos. –Cuando sin embargo sabéis todos que fueron ellos con sus leyes autoritarias que nos arrastraron a la sierra. – Como también estamos de acuerdo que el asesinato y el pillaje desde siempre ha sido organizado por esta monarquía inquisidora y absolutista.
– ¡Pero eso os aseguro que no serán ellos que limiten nuestra sed de venganza ni nuestros derechos a defendernos! –Ya que al fin y al cabo todos terminaremos comidos por los gusanos.
Después de estas duras palabras él recuerda, que se produjo un largo silencio; si algo como si el las últimas palabras de Juan hubieran creado en todos un empujón en el estado de ánimo. Dado que al unísono no tardamos el gritar todos: – ¡Estos orgullosos aristócratas, se equivocan de hombres!– ¡Ya que nosotros continuaremos sin ningún reproche de conciencia y como el león usando la ley de la selva!
Luego, Juan al estar convencido que todos aprobaban lo que en realidad les unía, dejo escapar un pequeño suspiro para seguir hablando de lo que después de recuento habría que hacer con ese familiar del alguacil que tenía en Écija. – ¿Bueno, yo os propongo que sea Antonio que conoce la ciudad y tiene allí a su amiguita que sea él que lleve la parte que le corresponde del asalto a este individuo? – ¿Y además, que sea él el que contacte para las próximos atracos que ese hijo de su madre nos pueda proporcionar? – ¿Y por eso os pregunto, si es que hay alguien esta en contra que se explique? La verdad es que no hubo el mínimo rumor a la proposición de Juan y por tanto él que tenía ya en su cabeza bajar a ver a Juanita no tarda en aceptar dicha propuesta
Días después y una vez de que Juan le había descrito precisamente de qué modo contactaría a dicho individuo. A él le surgió en la memoria la imagen de Juanita y pensó que ella podía estar con él de la misma manera que las compañeras de los otros. No obstante, él se esforzó por ocultar la alegría que le producía volver a verla y por tanto lo más adecuado era infundir una energía de hombre verdaderamente capaz de todo. Sin embargo, reconoce que esa mima noche busco de nuevo los recuerdos de cuando la conoció como si esto le sirviera de remedio, pero no fue así ya que sus pesares volvieron a parecer abrumándole de golpe.
Poco después de la puesta del sol abandono la cueva con las joyas, el dinero y la comida necesaria en la alforja. También con la ayuda de sus amigos logro retocar su parecido, para mejor pasar desapercibido una vez en la ciudad, se cambió de indumentaria. Ese día recuerda, que la sierra de principios de otoño se hallaba tranquila, sin embargo, su inquietud seguía embargándole al salir de lo más profundo de la sierra. Ya que él no dejaba des ser un fugitivo y por eso cuando galopaba por un desarbolado camino que las lluvias había ya deteriorada, ya fue cuando llego al borde de un precipicio desde don se divisaba perfectamente el pueblo de Cazalla de la Sierra.
Fue allí donde decidió pernoctar y donde mejor que en casa del Bola su buen compañero del pastoreo, ya que por sus compañeros sabía que seguía aportándoles comida. Así como todo tipo de información relacionada con las batidas que la Santa Hermandad o el ejército. Y recuerda que fue cuando ya la oscuridad era absoluta, después de dar un rodeo par asegurarse que las calles estaban vacías; que por fin se decidió a con los nudillos golpear la puerta donde vivía la familia de su amigo el Bola.
Pero la mayor sorpresa, fue él mismo que abrió la puerta y pese a reconocerle se sorprendió ya que la presencia de los bandoleros en el pueblo no entraba en los acuerdos pactados con ellos. Sin embargo, bien recuerda que su amigo no tarda en dominar su extrañeza, a la vez que él a los pocos instantes sintió la confianza y el optimismo que de su amigo esperaba.
Sin embargo, al mismo tiempo, le daba miedo que alguien pudiera haberle seguido y por consiguiente poner en peligro a su amigo y familia. No era la primera vez que en su existencia había sentido el mismo miedo por sus imprudentes actos. Sí, era como si en su interior existieran dos personalidades antagónicas, pero reconocía que la de la prudencia le inspirara cada vez más confianza que la otra. En años anteriores, ya se había vivido situaciones iguales o peores y por eso reconocía que por su experiencia debía salir con más facilidad de trances mucho más difíciles. Por eso no debía dar crédito a las amenazas continuas de las autoridades locales y por tanto debía darse confianza para afrontar todos los inconvenientes.
La acogida de esta inolvidable familia fue de lo más cordial, pero no obstante, le aconsejaron que abandonara la casa antes del alba ya que ellos se sentían vigilados. Después, la cena no pudo ser más exquisita y además, luego ya sentados alrededor de la chimenea la conversación se hizo cada vez más amena. Él bien recuerda que intento explicarles su nueva situación, pero ellos no tardaron en convencerle que estaban al corriente de todo y por tanto eran ellos que le podían poner al corriente de los últimos partes de las autoridades.
Pues al parecer, la Audiencia Sevillana había promulgado un auto ante la caótica situación que se padecía en la provincia donde decía: -Que teniendo constancia de "los repetidos asesinatos, robos y raterías que se están causando en los términos, haciendas, cortijos y caseríos de la circunscripción de esta Real Audiencia por diferentes hombres acuadrillados con uso de todas armas prohibidas, dando motivo a la inquietud, y ninguna seguridad y tranquilidad de las personas que les precisa el viajar de una parte a otra".
Por todo esto se aconseja a continuación, a todas las justicias de los pueblos afectados "que inmediatamente celen y vigilen que en sus respectivos términos no se cometan semejantes delitos". Para conseguirlo se les propone que se valiesen de las tropas regulares, y en caso de no ser posible esta opción se les indicaba que se reuniese a un grupo de vecinos, suficientes y competentes, para que se "limpien los campos de semejantes gentes.
No obstante, auque hubo un momento que parecía que los esfuerzos de las autoridades provinciales estaban dado su resultado, la verdad es que no conseguían los efectos apetecidos. Pues los robos y crímenes que la cuadrilla cometía en los caminos seguían quedando impunes. Ya que estas contaban con numerosos cómplices, que le hacían conocer el movimiento de los escopeteros con la suficiente antelación, y estos se mostraban ineficaces a la hora de prenderlos. Sin embargo el Bola les dijo que según los últimos rumores que corrían, cada vez se veían en las afueras del pueblo a caballo más escopeteros vigilando los contornos. Pues la verdad es que especialmente en La Puebla de los Infantes y hasta en Palma del Río se había detenido e incluso matado algunos.
El Bola luego deja de hablar, porque creyó que él no le estaba dando importancia, ya que sus continuos movimientos afirmativos de cabeza así como su sonrisa continua le pareció como si él estuviera exagerando los acontecimientos. Pero al observar que el Bola dejo de hablar para dirigirse en dos ocasiones a vigilar la calle desde la ventana, empezó a convencerse de que el peligro que corrían era evidente. Por eso le afirmo a su amigo de que se acogía a sus consejos para mejor tranquilizarle. –Sabes amigo que llevas razón y al amanecer saldré para continuar mi camino a Écija. –Sí, debo entrevistarme con un individuo de poca confianza y a la vez intentar ver a Juanita.
El Bola acogió tales palabras con un movimiento de cabeza afirmativo, al mismo tiempo que sus labios parecían sonreír maliciosamente. Por eso al observar dicha sonrisa, no tardo en preguntarle, si sabía algo más sobre ella, a lo que su amigo le respondió. –Bueno tú sabes que ella cantaba muy bien y por tanto su hermano la convenció a que ganara su vida actuando en ciertos locales de la ciudad.
Después, de estas revelaciones, él silencioso y sorprendido quedo mirándole como si no quisiera dar razón a sus palabras. Para luego seguir pensativo como si estuviese en realidad contemplando un de esos espectáculos molesto para él. Ya que si lugar a dudas el local estaría lleno de hombres devorando el cuerpo de las cantantes. Él bien recuerda que después de estas afirmaciones por parte de su amigo, esta visión no tarda en desvanecerse para recobrar después el mismo aire de seguridad vanidosa. Al decirse que estaba seguro de que ella no le habría olvidado.
Pero a pesar de estas reflexiones, él continúo haciéndoles preguntas, para que pudieran servir a la cuadrilla. Por lo que el Bola aprovechó para volver a cargar el acento en los principales y últimos hechos acaecidos esos años. Bueno como sabrás y si no estás al corriente, te diré que mismo Diego Corriente, que se sentía tan seguro no pasó mucho tiempo para que su partida fuera apresada y ejecutados sus miembros en Sevilla. Diego Corriente se vio obligado a huir a Portugal, pero hasta allí le persigue el humillado Gobernador.
Pues al parecer tras una brava resistencia, y sin munición es apresado, para luego fuertemente custodiado es trasladado a la cárcel de Badajoz para, posteriormente, ingresar en la de Sevilla, donde después de ser juzgado. Y una vez celebrado el juicio en la ciudad del Guadalquivir Diego Corrientes fue condenado por sus fechorías, según dictaba literalmente la sentencia, a “ser arrastrado hasta el patíbulo, ahorcado y descuartizado, exponiéndose sus despojos por los caminos”.
Esta amenaza, unida la consideración de su importancia, reconoce que lentamente le fueron inquietando ante ese presentimiento y al observar que su amigo como el resto de la familia no hacía más que asomarse a la ventana. Antes que se apagaran las sombras de la luna, se despidió de ellos; no sin antes entregarles la suma de dinero que Juan le había entregado para ellos.

CAPÌTULO XIV

En su continuo galopar, no dejaba de recordar las caricias de Juanita; como a la vez evocaba los alegres paseos con ella y por eso ahora le apenaba el angustioso peligro que él colocaba a las personas más queridas. Sin embargo, reconoce que él mantenía una firme voluntad, de que él no cometería los mismos errores, ya que la experiencia de su belicoso pasado le aseguraba continuamente en sí mismo:- Ya que por lo que unas personas pudieran fallar en sus intentos, no tienen por qué también ocurrirle a los demás. Después de sus ya más seguro, de sus reflexiones y cuando ya los rayos de sol se escondían por poniente no dejo de mirar a un lado y a otro para convencerse de que el camino escogido para llegar a Ècija era el adecuado.
Fue ya cuando dejo de contemplar desde lejos las más de las doce torres que dan fama a Ècija, dio un rodeo a la ciudad para luego ya de noche entrar por uno de sus suburbios. A esas horas ya las calles estaban desiertas y las pequeñas casas jalbegadas de blanco tenían cerradas puertas y ventanas y solo se oían los ladridos de los perros.
La verdad es que tanto silencio y como todos los que viven en continuo peligro, él se sintió supersticioso y reconoce que en su interior se encomendó a varias vírgenes a la vez. No obstante, recuerda que cerro los puños y pese a que habían ya trascurrido varios años el aspecto del barrio no había cambiado nada le fue fácil reconocer la casa de los padres de Juanita.
Muchas veces en sus largas horas de reflexiva soledad en esa dichosa cueva se preguntaba cuál habría sido la suerte final de Juanita, pero ahora por boca de su amigo sabía que ella era una mujer muy conocida en toda la provincia. Por eso ahora se la imaginaba como una especie de artista rodeada de admiradores dispuestos a ofrecerla el oro y el moro.
Por eso no dejaba de preguntarse, que seguramente él para ella seria ya como un fantasma del pasado y por tanto en estos momentos su aparición no seria bien vista pues significaba para ella que volvía para entrometerse en su nueva vida. Sin embargo, las respuestas a estas preguntas iban escarbando su memoria, para decirse que al fin y al cabo ella podía aun despertar esos recuerdos tan hermosos que los dos vivieron aquellos inolvidables días.
Con unos simples golpes con los nudillos, la puerta se abrió para en el umbral manoseando la punta de su delantal apareciera la madre de Juanita. Que tímida pero segura no tardo en pedirle que antes de entrar llevara su caballo al corral. – ¿señora muchas gracias, pero debo irme ya que solo vengo a preguntar por su hija?
La madre de Juanita manifestó su extrañeza ante tal respuesta, pero no tardo afirmativamente a pedirle que lo más prudente fuera a dejar el caballo en la cuadra. Después de tal afirmación, él juzgó normal recordarla que era un fugitivo y por tanto no quería ponerlos en peligro. – ¿Bueno, si a usted le da miedo seguir aquí...? – ¿Valla sé?
–No, no señora yo con gusto me quedaría. –Pero por mi parte yo no quisiera crearles ningún problema.
–Hágame caso ya que si mi hija y mi hijo se enteran que ha estado aquí y no le he dejado entrar no me lo perdonarían. – ¿Pase, pase usted que le pondré algo de comer que seguro que traerá hambre?
Mientras saboreaba la deliciosa cena que le había preparado la buena madre de Juanita, no dejo de pensar con miedo que la prolongación en su casa no podía continuar por mucho tiempo. Por eso como no podía faltar a la cita con el familiar del alguacil, la pregunto donde actuaba su hija y reconoce que quedo perplejo al coincidir que se trataba del mismo local.
Ante tal coincidencia, él intentó animarla les a que continuara hablando de dicho establecimiento. Paro lo mismo el padre de ella como la madre, al observar su sorpresa intento calmarle asegurándole que su hermano no dejaría que alguien la molestara. Sin embargo, ante estas consoladoras y precisas afirmaciones él siguió intentó animarles para que continuaran hablando de dicho establecimiento.
–Bueno usted sabe que mi hija canta y baila muy bien y por tanto al cantar y bailar en las fiestas locales terminaran por ofrecerla un buen contrato en dicho establecimiento. –Pero además, le aseguro que ella como bien le digo no dejo nunca de mentarle y por eso le aseguro que sigue enamorada como el primer día de usted.
Luego de estas consoladoras explicaciones y después que le ofrecieran la mejor ropa de su hijo. Los tres abandonaron sus sillas y le acompañaron hasta la puerta donde él prefirió marchar a pie hasta el sitio indicado por ellos. La verdad es que no tardo en localizar el local ya que al llegar a la plaza, esta se hallaba repleta de carrozas y caballos amarrados a los palos colocados en los bordes del edificio.
Antes de penetrar en el establecimiento quedo indeciso, pero pese al miedo y a la duda una prevista decisión impulsó abrir con cierta energía la puerta. Al recorrer con la vista el local vio un sin número de mesas con sus respectivos clientes y a un lado un mostrador con las paredes cubiertas con estanterías repletas de botellas. Y en la barra una mujer más bien mayor con los ojos y la cara embadurnada de coloretes.
Luego de haber bebido a lentos sorbos el contenido de su vaso, a un camarero le pregunto si conocía a un tal Raimundo, a lo que él camarero si dudar un instante le señalo una mesa ocupaba por hombre y una mujer con rostro tan pintorreteada que hacia predecir que sin la menor duda debía de ser una prostituta. – ¿Perdone es usted familia de Evaristo el alguacil de Badajoz?
–Sí, sí y le diré que lo estaba esperando con impaciencia. –Margarita, haz el favor de dejarnos solos por un instante y ya te llamaré yo cuando haya terminado con este caballero.
Una vez realizada las presentaciones, él hizo un esfuerzo de memoria para repetir las mismas palabras que Juan le había encargado que manifestase a tal individuo. Es verdad que en los momentos difíciles se reconoce a la gente sincera, pero desde el primer momento que lo vio este individuo se dijo que no era de fiar. Sin embargo, él como no era más que un emisario tal inquietud reconoce que debía vencerlas y por tanto lo primero que hizo fue entregarle el dinero convenido.
Y ya una vez bien guardado el dinero, el individuo en cuestión le recomendó que fuera discreto y tratara de dejar la ciudad lo más pronto posible. No obstante, y después de esta advertencia le siguió afirmando con voz entrecortada. Qué además, le aseguraba que Juan podía estar tranquilo en cuanto a su sinceridad y prudencia con que él estaba acostumbrado a cumplir los encargos de su cuñado.
Antes que el se levantara de la mesa, como se había convenido, este personaje que después el mimo Juan lo tubo que eliminar cuando supo años después que era un confidente al servicio de el absolutista Fernando VII. Le entrego unos papeles donde les detallaba cuando y como se efectuaba las salidas de Madrid a Sevilla de ciertas diligencias, que podrían tener interés en asaltarlas.
Para al poco tiempo y cuando ya él intentaba levantarse, antes de estrecharle la mano, con una falsa sonrisa se limito a decir: –Le estrecho la mano y le diré que mismo si dicen que ustedes son unos bandidos para mí son los únicos que son capaces de hacer frente a estos ricachones sin ninguna conciencia por sus semejantes.
Al dar por terminada la conversación, prefirió estar solo por parecerle que era una buena manera de seguridad y para eso vusco una mesa vacía desde donde podría ver la actuación de Juanita sin ser visto por ella. Cuando al poco tiempo se sorprendió al ver entrar vestido con elegante ropa al hermano de ella y recuerda que de golpe le pareció otro hombre. Sí, Diego Meléndez parecía otro y recuerda que con gran satisfacción que después de estrecharle la mano, posiblemente de alegría termino atropellando el curso de sus palabras. Para luego ir desvaneciendo sus palabras, por que seguramente él creyó que él no estaba al corriente de lo de su hermana
– ¿Necesito que me oigas y sobre todo que nos comprendas? –Sobre lo tuyo mi familia lo sabe todo, pero no te preocupes ya que mi hermana sigue queriéndote como el primer día. –Si ella no tardara a salir cantando y bailando, ya que su nombre comienza a ser popular y no la faltan contratos y yo soy como su apoderado. –Pero además, no te preocupes porque mientras él este con vida nadie se atreverá a molestarla
Él recuerda que no quedo sorprendido por tales afirmaciones ya que coincidían con las de sus padres. Por eso recuerda que aunque que pasar varios segundos si responder, le afirmo que ya que estuve en tu casa con tus padres y fueron ellos los que le pusieron al corriente de todo. –Y por tanto ahora me toca a mi explicarte mi pasado y porque estoy aquí. –Y además necesito que me escuches.
– ¡Mira la verdad es que vosotros sois los únicos después de mi hermana que me quedan en este mundo y por tanto os necesito porque sé que lo mismo tú hermana que tú comprendéis el porqué de mis actos! Diego al verle tan afligido quiso decirle algunas palabras para infundirle valor, pero él interrumpió de nuevo para decirle: – ¿Sí, yo sé que como buen amigo intentas darme ánimos, pero yo quiero con locura a Juanita y dime tú que es lo que yo puedo ofrecerla?
A continuación, mirándole otra vez de frente y esperando que este le infundiera más confianza del comportamiento que los clientes realizaban con ella. Diego ante tanta duda terminó pareciendo un náufrago buscando esa tabla de salvación capaz de conseguir razones más sólidas para convencerle de su error. – ¿Tú, que para mí eres un buen amigo y me conoces lo suficiente crees que si tuviera ella algún amante yo te iba a mentir?
Luego con un gesto de dureza, Diego se limitó aguardar silencio; silencio que él término por interpretarlo como una respuesta afirmativa. Este después se levantó para pedirle a la mujer del mostrador una botella de buen vino y al pasar a su lado con una mano antes de sentarse le acaricio la espalda con una expresión de simpatía que le calo hasta el alma.
Cuando ya llevaban casi terminada la botella de vino, creyó escuchar el sonido de una guitarra que rompió el murmullo de la sala y así fue pues unos grandes cortinones se abrieron dando paso a un escenario ya de antemano establecido. Y recuerda que él al seguir el escenario con sus ojos de asombro lo primero que observo, fue salir entre las parejas de bailadores a ella elegantemente vestida con un traje de cola ceñido y de lunares. Y reconoce que ante aquella mujer que tanto le seguía atormentando, que al verla tan hermosa y con tanta gracia cantando siguió sus movimientos con ojos devoradores.
Cuando Juanita comenzó a cantar y después del sonido preciso de las guitarras se desvaneció su visión para dar paso a sus oídos y quedar asombrado de esa voz fuerte y a la vez preciosa.
El cristal se rompe
Del calor y del frió
Como se parte del frió y pena
Este corazón mío.
Estrella de fuego fuiste
Que en mi corazón en contraste
Y dejaste prendido de fuego
Y luego te (a) rretirastes.
Si alguien te diga que yo te olvide
Di le que su boca miente,
Yo soy como el agua del río
Y tu los ojos del puente
Adonde pasa todo el cariño mío.
Para él los hechos empezaron a sucederse con tal rapidez que en todo momento pensó que estaba soñando, sí como si fuera un simple episodio más allá del tiempo y del espacio. Pero no porque una vez terminada la primera canción, todo el mundo se puso de pie pidiendo a unísono que volviera a cantar otra. La verdad que por su situación en sala y la falta de alumbrado ella no pudo en ningún momento distinguirle y eso realmente le dio pena porque la copla parecía en todo momento hacer referencia a su persona.
Después se desvaneció su visión, al recordar de nuevo con aquella Juanita, vergonzosa y humilde joven que tanto había amado. Ahora al verla con que gracia movía el cuerpo en el escenario reconoce que la miraba con ojos devoradores. La verdad es que tardo en olvidar a la vez los alegres paseos con ella y aun más aquellos abrazos interminables. Por todo eso a la vez comenzó sentir que debería por una serie de razones, comprender que debía salir de ese arriesgado mundo que había rígido su existencia. Y por tanto comenzar a reflexionar como sacarla de ese mundillo y todo pese a que reconocía que por ahora para él le pareciera imposible.
Al terminar su función y sabedora que su hermano la esperaba siempre en la misma mesa, al llegar a ella quedó como petrificada al verle. Pues fue tal su emoción, que no dejo de mirarle con ojos de incrédula, algo así como si no diera credibilidad de que para ella fuera la misma persona que tanto amaba. Al fin con lágrimas en los ojos primero le dio un beso en la boca y después le abrazo largo tiempo. Él a la vez él como aturdido por tanta caricia le vino al recuerdo lo que los padres de ella como su hermano le asegurado de lo que ella seguía sintiendo por su persona.
Luego se sentaron los tres en la mesa y siguieron celebrando con gozosa simpatía su encuentro. Mientras ella volvió a recobrar su carácter animoso sin poder en ningún momento retener en todo momento hacia él sus ojos de expresión acariciadora. Sí, a ella se la veía tan contenta que de vez en cuando intentaba con un gesto de sus labios seguir acariciándole a la vez que desde lejos con sus sonrosadas mejillas. Le trasmitía la esperanza y el optimismo de lo que harían seguramente después cuando estuviesen los dos a solas.
Al fin bien avanzada la noche abandonaron los tres sus asientos y salieron a la calle, donde su hermano se despidió de ellos; mientras que ella prefirió marchar a pie hasta llegar a su casa. Era una noche calurosa de verano donde Écija se lleva la palma de oro de ser la ciudad más calurosa de toda España. Sí, él recuerda que marchaba con una alegría juvenil, ya que no dejaba de deslizarse por su memoria aquellos felices días cuando se prometieron como novios.
Sí, esto para él era extraordinario y además, desde entonces reconoce que seguía su imagen como el primer día fresca en su memoria. Además, cuando esa noche caminaban de la mano bien recuerda que él, se detuvo un instante para mejor observar su esbelta figura y fue cuando ella con picaresca mirada le sonríe. Ante esta sonrisa atrevida él siguió con el rostro fruncido e inmóvil mirándola y fue cuando ella volvió a sonreír y mover lentamente su seductora figura invitándole con la cabeza que la siguiera.
La verdad es que apenas dieron varios pasos, cuando ella se detuvo ante la cancela de una posada de aspecto solitario y recuerda que él quedó indeciso a la vez que se sentía atraído por el sincero atrevimiento de ella. No obstante, el miedo a que él fuera reconocido le puso en guardia ya que esa deseada aventura pudiera crearla problemas. – ¿No tengas miedo mi vida, ya que tu retrato no aparece por ningún lado? – ¡Mientras la de otros están pegados por todas las esquinas! – ¡Sí, Antonio al parecer la Santa Hermandad no conoce todavía tus andanzas y eso te puede por el momento permitir moverte libremente!
Después de estas afirmativas palabras y al entrar en posada donde él se encontró ya más seguro. Y sobre todo cuando ya él observó que la patrona les acogió con una picaresca sonrisa. – ¿Tal vez me equivoque, pero para mí que ustedes son dos recién casados? – ¿Pero lo que me extraña es que no lleven sus anillos de matrimonio? – ¿De dónde son ustedes? – ¡Aunque por sus acentos hay que reconocer que son ustedes andaluces! afirmativamente Juanita movió la cabeza, para después contestarla: – Se equivoca los dos somos solteros, pero quisiéremos antes de casarnos pasar una noche juntos. – ¿Amenos que tenga usted algún inconveniente?
La patrona después de volver a sonreír burlonamente, sin perder su maliciosa sonrisa soltó una afirmativa respuesta y sin tardar les entrego las llaves de la habitación. Una vez en ella él bien recuerda como ella pese a su anterior valentía con la patrona del local. Observo como sus ojos reflejaban de pronto la inquietud del miedo a lo desconocido y por eso sé hecho para atrás con esa expresión de animal asustado. Para después, de nuevo recobrar su enérgica voluntad y después, de mirarlo si pestañear a los ojos y al terminar abrazándole dijo: – ¡Antonio, te quiero tanto que lo mejor es dejarnos de remilgadas y amémonos hasta que quedemos extenuados!
Luego continuo, como si hablase para ella misma, susurrándole palabras en los oídos y que él siguió apreciando su total sinceridad. – ¿Tu no sabes que terribles han sido estos últimos años, siempre pensando que te habrías ido lejos y con otra? – ¡Pero ahora sé que eres mía y que me has de prometer que pronto volveremos a estar juntos y esta vez para siempre!
Más tarde y como él permaneció en silencio después de estas ultima afirmaciones por parte de ella, Juanita volvió a pedirle una respuesta a su pregunto. A lo que él y sin rodeos termino por asegurarla que no tenía más remedio que volver a la sierra porque se había comprometido con la cuadrilla. Y por tanto al ser hombre de palabra lo haría. – Pero te prometo mi amor que pronto volveré y con un poco dinero que ahora te daré y otro poco que consiga nos iremos los dos a comenzar una nueva vida en las Américas.
Después de estas dolorosas afirmaciones, ella se llevó las manos a la cabeza y hundiendo sus dedos en su undulado pelo, hizo una mueca que reflejaba en su rostro el dolor a esta nueva separación. –Bueno se hará lo que tú digas, pero ten mucho cuidado y sobre todo no dejes de pensar en mí ya que te estaré esperando con los brazos abiertos. Para luego, ella de nuevo estrecharle silenciosamente al mismo tiempo que le empujo de manera que los dos cayeron en la cama. Donde no dejaron de abrazarse y besarse con un entusiasmado impudor.
Sí, ahora todas las palabras sobraban para emprender un viaje que en realidad era más que una fuga con un placer tan intenso que termino trasportándoles a los dos hasta el sétimo cielo. Para más tarde y ya cuando el día recibía sus primeros rayos de sol volver a la calle abajo hacia la casa de sus padres. Donde además, sus padres sin ningún reproche al verla tan contenta a su hija le recibieron de nuevo con los brazos abiertos. –Muy pronto volveré. Dijo con cierta tristeza dirigiéndose a los padres y hermano de ella. –Ya que estoy seguro de que las cosas se arreglaran, pero por el momento no me queda más remedio que volver a la sierra.
A ella después de sus afirmaciones no tardaron las pupilas en dilatársela, demostrando en ellas un real temor por su situación. Pero como siempre, no tardo en recuperar de nuevo su graciosa sonrisa, para luego no tardar su rostro en transformarse de nuevo en tristeza, al pensar en los peligros que él podía de nuevo afrontar.
Y ante tal temor por parte de ella, él no tardó en intentar calmar sus ánimos alegando: – Mi vida, confiemos nuestra suerte en el Señor, pero no obstante yo te prometo que ocurra lo que ocurra cuando llegue el momento como te prometí huiremos de todo esto. –Sí, un poco de paciencia, ya que yo te sacaré de aquí y nos iremos América donde podamos encontrar una nueva existencia.
CAPÌTULO XV
Activando al caballo como si necesitara alejar del peligro a esta familia, esa misma mañana salía de Écija; pero ya con la alegría de dejar atrás los muchos temores que mantuvo antes de volver a verla. Y recuerda que sin poder olvidar sus amores de la noche anterior, no tardo en perder de vista los múltiples campanarios de la ciudad y por tanto pronto encontraría el poco transitado camino que le llevaría hasta perderse en la sierra.
Pero fue ya cuando cansado de galopar y el crepúsculo comenzaba aplastar el globo solar que encontró una choza de pastores abandonada en aquel avanzado otoño. Allí permaneció toda la noche sin que sus pensamientos con una sensación confusa, se extendía en su interior como una inquietud inexplicable. Pero basto el recuerdo de aquel cuerpo tan deseado que fue suyo la noche anterior para que en su pecho resurgiera con nueva fuerza el deseo de abrazarla y fue así que a través de su silueta imaginada quedo profundamente dormido.
Fue ya cuando la luz solar penetraba a través de las rendijas de paja que cubrían el techo de la choza que despertó. Para después, de nuevo a galope seguir el largo camino que le conduciría a la cueva, donde estaba seguro que la cuadrilla le estaría con impaciencia esperando. Y ya una vez todos reunidos les contó todo con la mayor sinceridad y con todos los detalles.
Si les hablo sobre todo del familiar del alguacil, pero sobre todo que a él le cayó mal dado que le pareció un pendenciero y de poco fiar. Aunque no obstante, los detalles de las diligencias y sus salidas así como las horas que estas atravesarían la sierra parecían de fiar. Después continuo explicándoles todos los pormenores que el Bola le había explicado sobre los carteles que la Santa Hermandad a fichaba por todos los pueblos de la provincia y sobre todo que el retrato de Juan y alguno más de la cuadrilla estaban por todas partes.
Al terminar de explicarles todo esto guardo silencio, sin dejar de observar el rostro de Juan como el de los demás y al instante comprendió la complejidad del momento. Pero lo más preocupante para todos ellos, fue cuando luego les siguió explicando con detalle lo que el Bola le contó sobre como sucedió la detención de la cuadrilla de Diego Corriente. –Bueno no sé si sabéis, que de nuevo La Santa Hermandad está ofreciendo dinero como cuando terminaron con la cuadrilla de Diego Corrientes. – Y que además, la persecución por parte de la de la Santa Hermandad, así como el ejército fue tan contante que mismo si Diego Corriente se sentía hasta ahora seguro. – No pasó mucho tiempo para que su partida fuera apresada y ejecutados todos sus miembros en Sevilla.
–Además, según me contaron también en Ècija, mismo que Diego Corriente se vio obligado a huir a Portugal, donde se creía seguro, hasta allí le persiguió el humillado Gobernador. –Donde al parecer tras una brava resistencia, y sin munición es apresado, para luego fuertemente custodiado es trasladado a la cárcel de Badajoz para, posteriormente, ingresar en la de Sevilla. –Donde después de ser juzgado y una vez celebrado el juicio en la ciudad del Guadalquivir Diego Corrientes fue condenado.
–Para después, según dictaba literalmente la sentencia, “fue arrastrado hasta el patíbulo, ahorcado y descuartizado, exponiéndose sus despojos por los caminos”. –Bueno solo nos queda confiar a que a nosotros nos acompañe la suerte y pronto acumulemos el suficiente dinero para dejar este asqueroso país en el momento decisivo.
No tardo Juan, que fue él único que le había escuchado sin dar muestra de preocupación; que con voz recia repetir: –Trae esos papeles y sobre todo que no cunda el pánico. –Y Por tanto comencemos a preparar lo antes posible un nuevo asalto y a ver si esta vez el botín es más importante. – ¿Pero además, os pido de ante mano que si entre vosotros hay alguno que este asustad? – ¿No tiene más decirlo y ahora mismo debe abandonar la cueva?
Con el entusiasmo con que dijo esto, no cave la menor duda que conmovió a todos hasta el punto de que todos solevantaron para como signo de aprobación le cerrara la mano con fuerza. Este gesto de afirmación Juan lo aprovecho para seguirles asegurando que los golpes que dieran serian estudiados con todo detalle y además, él estaba seguro de que no seria fácil que esos cabrones les apresaran. –Ya que antes de que a él le apresaran caería más de uno de ellos
Luego todos guardaron silencio, ya que la determinación de un día ser ricos hacia que la melancolía y el miedo se tradujeran en esperanza. Por eso Juan no deja de hablar de los nuevos proyectos y los demás, le siguieron escuchando sin pestañear por aquel arrebato de venganza que aúno y a otros les condujo a tal situación.
La reunión se mantuvo durante casi toda la noche. Donde por fin llegaron al acuerdo de interceptar la semana siguiente una diligencia que según la información que poseían era un trasporte de oro hacia un banco de la capital. Pero esta vez recuerda que el asalto fue más fácil, ya que él conductor fue tal la brusquedad conque tiro de los ramales; que hizo volcar la diligencia. Por tanto, sin ocuparse de los heridos recogieron con rapidez el botín que parecía a simple vista importante, para luego con gran rapidez alejarse del lugar.
Sin embargo, reconoce que el éxito logrado en esta como en los siguientes asaltos, hizo que la situación se volviera cada vez más peligrosa que ese invierno tuvieron que refugiarse el país vecino porque la Santa Hermandad no deja de peinar durante meses el terreno de la sierra. Y así usando este tipo de escaramuzas transcurrieron unos años, en los que la cuadrilla se incrementó y los robos de caballos y los asaltos aumentaron e incluso el asalto a los caseríos de los ricos propietarios.
Pero además, otras cuadrillas hacen que las comunicaciones; así como robos y raterías que se están causando en los términos, haciendas, cortijos y caseríos por diferentes hombres acuadrillados con uso de todas armas prohibidas, dan motivo a la inquietud, ya que ninguna seguridad y tranquilidad de las personas que les precisa el viajar de una parte a otra", es imposible.
Por todo esto mandándose, a continuación, a todas las justicias de los pueblos afectados "que inmediatamente celen y vigilen que en sus respectivos términos no se cometan semejantes delitos", para conseguirlo se les proponía que se valiesen de la tropas regulares, y en caso de no ser posible esta opción se les indicaba que se reuniese a un grupo de vecinos, suficientes y competentes, para que se "limpien los campos de semejantes gentes"
Bien recuerda que dada la nueva situación su decisión de volver a ver de nuevo a Juanita, fue una locura. Pero al enterarse por el Bola que Juanita se hallaba actuando en un café teatro de Sevilla con el permiso de Juan días después se puso en camino hacia la capital. Donde después de tres días de intenso galopar volvió divisar el Guadalquivir y su Torre del Oro y a medida que avanzaba por las calles céntricas de la ciudad y en medio del silencio. Pero el incontrolable deseo de volverla a verla, le calmaba ese temor a poder ser detenido. Y todo por qué de nuevo recordaba que mismo si estaba envuelto en un real peligro, debía esforzarse a continuar. Ya que él y solo él, pesar de todo; su forma de vivir ya hacia parte de su “él”.
La verdad es que todavía no había decidido como hacer, pero el haber pasado por las manos de un peluquero le tranquilizo y si a eso se le añade los deseos de volverla a verla le fue calmando los ánimos. No tardo con dar con el famoso cavaré conocido por el andaluz, este conocido también como café- teatro tenía fama de ser a la vez muy popular por su cochinillo y cordero asado. El local era muy amplio y decorado con buen gusto y al penetra en él pudo comprobar que estaba lleno.
Pero era tal su vocerío que mismo si en tablado un pianista tocaba mientras esperaba que comenzara la función; parecía como si nadie lo escuchara. Pese a todo él lo primero que hizo fue pese al poco alumbrado de la sala, buscar al hermano de Juanita al que no le fue difícil reconocer pese a que por las circunstancias su vestimenta había sustancialmente mejorado. Pero como siempre por parte de Diego Meléndez, observo una sincera simpatía; porque después de un fuerte abrazo sentaron tras una buena botella de un buen vino la conversación fue cordial.
En el tablado había comenzado ya espectáculo con ese peculiar zapateo que caracterizaba el folclore andaluz por excelencia, mientras los guitarristas hacían maravillas con sus dedos. Como siempre acompañado por una docena de mujeres y dos hombres y tras el largo zapateado, Juanita comenzó su repertorio que como pudo comprobar cada vez en sus oídos sonaba con un delirio difícil de imaginar. La copla flamenca como un relato histórico es trasmitido de una forma ora muy especial y por tanto este Cante servía expresamente para amortiguar los dolores y no invitaba nunca a combatirlos. Pero hay que destacar que la Copla no es canción Española, es Copla Andaluza
SE DICE DOS VECES:- Tirititrán, tran, tran
Tirititrán, tran, tran
Tirititrán, tran, tran
Tirititrán, tran, tran
Que cuerdas tiene un navío
aunque me den más balazos
que cuerdas tiene un navío
no se han de romper los lazos
entre tu querer y el mió.
Que le llaman relicario
A Caí no le llaman Caí
que le llaman relicario
porque tiene por patrona
a la Virgen del Rosario.

Y, por fin, llega el remate con los mencionados juguetillos:
Tienes los dientes
Tienes los dientes
que son granitos
de arroz con leche.
Viene a lo lejos, llena de luz, blanca de azahar, un reflejo de sol en la madruga. En el arco de la Macarena, nardo hierbabuena, esperanza que ríe su pena, la Virgen que está Morena.
(Copla muy popular en aquella época).
Después de su actuación, ella vino al encuentro de los dos y al quedar sorprendida por su presencia ella dijo con tono de asombro: –Parece que ha pasado un siglo desde que estuvimos juntos la última vez.
– ¡Tanto tiempo!...Respondió él, para que luego los tres rieron con gran regocijo casi infantil. Un poco más tarde y cuando ellos estaban cada vez más ilusionados, un grupo de clientes fieles a su canto se acercaron a la mesa para expresarla su admiración. Mientras que su hermano, intento sin dejar de sonreírles y habituado este tipo de situaciones con mucha diplomacia término por deshacerse de ellos.
Y ya una vez de nuevo los tres a solas, sin tardar Diego se despidió de ellos pidiéndoles que fueran prudentes ya que la capital estaba más vigilada por las autoridades que Écija. Pero eso Juanita que tenía cierta facilidad para adaptarse a las diversas circunstancias, le dijo que esta vez no irían a ningún establecimiento público. Sino que aprovecharían la casa de una amiga intima que sabría muy bien guardar sus secretos.
Después de pasar por el camerino y desprenderse de ese traje poco apropiado para pasar desapercibidos por la ciudad y una vez con su nueva vestimenta. Él miró detenidamente y, con un gesto de admiración haciéndola girar en redondo la sitúo de frente para terminar diciéndola que cada vez la encontraba más guapa. Avanzada ya la noche, salieron del establecimiento para como dos tórtolas se dirigieron a su vivienda suya y la de su amiga.
Y ya una vez en el interior Juanito le miro maliciosamente y abrazándole le agradeció su visita, por lo que él besándola en la boca término diciendo con una admiración irónica: –¿Por qué dices eso?
– ¡Ya sabes que yo muero por tus huesos y por tanto en cuanto me entere que estabas actuando en Sevilla no lo dude ni un instante!
Luego ya más tranquilos recuerda que olvidaron los problemas que les separaban a sí como sus preocupaciones inmediatas para regresar a lo real que en ese instante no era otro que volver a extenuarse en ese amor físico tan deseado. Pero ya fue a la mañana siguiente que ella le dijo: – Cariño si tú quieres, desde hoy puedes instalarte conmigo en esta casa y acordaré con mi amiga que se aloje el tiempo que estés conmigo en casa de otra amiga.
No mostró él gran asombro a la proposición de ella, ya que no obstante en realidad era lo que en realidad él esperaba: – ¿Qué pensara tu hermano y la gente de todo esto?
–Bueno Antonio comprende tus preocupaciones, pero mi hermano como mi amiga lo comprenderán y lo aceptaran sin ninguna reserva. – Pero por lo contrario deberíamos ser lo suficiente prudentes para que nunca salgamos ni entremos juntos en el edificio.
A los pocos días de haberse instalado en la casa, recuerda que vivió sus mejores días de su vida. Sí, algo inolvidable y sí mismo apenas salían por el día en las largas horas del encierro voluntario. Pasaban las horas recordando como se conocieron y los buenos tiempos de esa juventud truncada por esos terribles acontecimientos. Como así ella, una y otra vez ensayaba las canciones que por la noche tenía que interpretar.
Sus cantos eran tan hermosos y los interpretaba con tanta pasión que él sin poderlo resistir cada vez que terminaba una de ellas avanzaba lentamente hacia ella para abrazarla y besarla con tal entusiasmo que ella terminaba subyugada para después cerrar los ojos ante tanta pasión. – ¡Qué mujer más hermosa! ! Reconociendo a la vez que solo una mujer hermosa como ella podía cantar con esa gracia.
Al día siguiente lo primero que hicieron, fue ir a visitar a su hermana que seguía trabajando con su marido en el convento de la Orden Tercera de San Francisco. Su hermana como también su cuñado Jacinto, les recibieron con ese cariño que siempre le tuvieron a él como a Juanita a la que a la vez admiraban por su cante.
– ¡Qué voz de ángel y que alma de artista tienes! A lo que ella abrazándoles de nuevo y fingiendo modestia les agradeció sus elogios. Para después mirándole a él y sonreír melancólicamente agradecerles de nuevo sus elogios decir: – ¡Es posible que cada vez mi cante impacte con más fuerza entre el público! – ¿Pero mi verdadera filicida seria que tu hermano dejara la sierra de una vez y pudiéramos huir de este país para poder sin miedo vivir juntos?
Después de estas tiernas palabras, él sonriendo a la vez con un tono de agradecimiento le contesto: –Juanita nunca es tarde y ya veras que pronto podremos realizar tus sueños. No obstante, y pese a sus afirmaciones ella miró fijamente al mismo tiempo que le reprochaba ella: – Le aseguro que las palabras se las llevaban el viento, pero al final es el buen Dios que dispone.
A continuación, y tras estas afirmaciones, los cuatro continuaron hablando para recordar el pasado y recuerda que ella como quedo encandilada con él; en ese tiempo inolvidable que paso con él cuando trabajaba en casa del marques. Sí, él observó que de sus ojos parecían salir continuos destellos de felicidad por aquellos inolvidables tiempos, para continuación cambiar de conversación al sentir cierto sonrojo ante los demás, en su pasión amorosa.
Después, Juanita terminó callando al observar como su hermana y su cuñado estaba pasando por un mal trance al recordar que para ellos por lo contrario pasaron por una situación que cambio para siempre sus vidas. Por eso su hermana, rápido cambio de conversación y les dijo que prepararía algo de comer. Pero que se irían a una pradera cerca de Guadalquivir ya que el convento si bien era una necesidad para ellos, cada vez les era más insoportable.
Antes de sentarse a comer, recuerda que pasearon por la orilla del río para después en una pradera rodeada de grandes Sauces Llorones, extendieron el mantel, mientras que Juanita jugando corría tras su travieso sobrino. Sí, para él recuerda que fue un día inolvidable, ya que ellos representaban el todo de su difícil existencia. Pero como el tiempo no perdona al atardecer tuvieron que despedirse, no sin antes él entregarles una cantidad de dinero que ellos no esperaban. Y una vez que su hermana recontó las monedas y quedar asombrada, no tardo en abrazarle para asegurarle que con esa cantidad podrían comprar una vivienda que les permitiría vivir lejos del convento.
Con un gran abrazo y una sonrisa que la llegaba hasta las orejas, su hermana y cuñado siguió contando sus ambiciones para encontrar vivienda y trabajo en la capital. Para luego después de contarles la dura realidad presente en que vivían, para asegurarle que con su ayuda y lo mañoso que era Jacinto saldrían adelante y así podrían ofrecerle al niño un futuro que se diferenciara en mucho con su mísero pasado.
Bien recuerda también como quedaron emocionados al pensar que con su ayuda saldrían adelante. Una vez terminado de comer, recogieron el mantel de hierva la pasaron contando, para eso al unísono los tres le pidieron a Juanita que siguiera cantando acompañada con unas palmas bien orquestadas.
Luego, al observar lo avanzado de la tarde decidieron volver al convento, porque además; Juanita tenía que prepararse para su actuación. Y así transcurrieron algunas semanas, hasta que sin poderlo remediar tuvo que volver con la cuadrilla.

CAPÌTULO XVI
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: EL DERECHO DE PERNADA Capitulo -IX-XIII-XVI

Mensajepor pablogarcia » 25 Sep 2013, 17:33

GRACIAS Y SE SIGUE
CAPÌTULO XVI


Una vez que se hubo despedido ya de todos, emprendió de nuevo su marcha, pero esta vez hacia abajo y más precisamente hacia la provincia de Huelva. Ya que remontar la sierra para luego cruzar la frontera resultaba ahora peligroso, debido que la Santa Hermandad y el ejército acuadrillaban la sierra en busca de lo que ellos llamaban bandidos o bandoleros.
Antes de cruzar la frontera por Sanlúcar de Guadiana, donde compro un caballo, para luego sin detenerse en el pueblo a galope cruzo esa frontera imaginaria para no detenerse hasta encontrarse en Serpa un pueblo portugués perteneciente a la región del Alenjo. Allí pernocto y al amanecer al trote de nuevo se dirigió a donde ese invierno por seguridad había encontrado refugio en una finca, donde precisamente cuando robaban caballos en España los vendían al dueño de esta finca.
Ya de nuevo con los suyos, le pusieron al corriente de las batidas de la Santa Hermandad por toda la sierra y él explicó a la vez los pormenores de sus averiguaciones en Sevilla. Explicaciones que no gustaron algunos, pero especialmente a Juan cuando les contó que sus retratos y nombres los habían pegado en los muros de las calles. Al mencionar el nombre de los otros, algunos sin dejar de observar el rostro de preocupación del jefe.
Con una sonrisa forzada torcieron sus ojos hacia él como intentando creer que lo que acababa de contar era una simple exageración. Después ya todos más tranquilos, Juan lo aprovecho para decirles que todo no eran noticias pésimas, ya que por sus contactos sabía que las batidas del Ejército y la Santa Hermandad en la sierra habían terminado.
Sin embargo, recuerda que tuvieron que trascurrir aun unos meses para que la cuadrilla, que ya contaba con más de quince. Decidiera volver a la sierra y más precisamente a la cueva debido a que seguía siendo el mejor lugar para observar a lo lejos y no ser vistos. Para más tarde volver a sus continuos asaltos ahora que sabían que los de la hermandad estaban ya lejos de la sierra.
Para eso lo primero era dividirse en pequeños grupos con el fin de peinar mejor el terreno sin ser vistos, para después encontrarse todos en la cueva. La verdad es que no esperaban encontrar la cueva intacta y con los enseres sin revolver e incluso lo que más les alegro fue que los barriles de pólvora estaban intactos.
Emocionados aún por a verlo encontrado todo en su lugar, Juan dio la orden de que desde ahora en adelante al apearse de los caballos para llegar hasta la cueva. Una vez apeados con ramas borraran las huellas de los caballos desde los tres primeros kilómetros de la cuesta. Ya que si ahora tuvieron suerte que la lluvia había borrado todo en otra ocasión sino hacia esta operación no tendrían tanta suerte. Dado que desde ahora mismo si se retiraron volverán como perros detrás de ellos, pero os aseguro que si seguimos unidos les va a ser duro roer nuestros huesos. Para después, ya con voz más chillona añadir una serie de palabrotas que les hizo reír a todos.
A partir de ese día, recuerda que los acontecimientos se precipitaron, ya que los asaltos fueron en aumento; aunque ahora cada día se volvían más peligrosos. Y todo dado que las diligencias cada vez iban más protegidas por las autoridades e incluso el ejército fue movilizado para estos quehaceres.
Esto por consiguiente mismo si la cuadrilla se había triplicado las bajas fueron también en aumento, hasta el límite de lo insoportable y por esto Juan ya era otro hombre porque ya no acogía con esa risa fingida sus continuas bravuconadas. Por lo contrario, ahora se ofendía cuando alguien le reprochaba los muertos y heridos por sus difíciles y continuas actuaciones. Pero él siguió fingiendo y en sus treces sin querer oír los consejos de nadie, error que a lo largo a él mismo le costo caro.
Para él llego ese día, ya que si ellos habían doblado su astucia; también ellos lejos de ir toda la escolta junta con mucha astucia se desimanaban por el terreno y caían sobre ellos causándoles cada vez más bajas y además, la mayor parte de las veces se veían obligados a huir sin el botín. Y además, él bien recuerda que en una de estas acciones él mismo recibió en el hombro una bala que le obligo a pasar a Portugal donde con suerte fue intervenido.
Sí, él bien recuerda que esto le costo más de tres meses si poder actuar y por tanto no tener contacto alguno con la cuadrilla. Es verdad que hasta ahora siempre había conseguido un remedio en sus mayores apuros de su vida, pero sin embargo hasta ahora siempre logro salir más bien. Pero ahora no encontraba la solución necesaria, ya que se hallaba herido y además, en un país extranjero.
Sin embargo, no olvida que en ese momento solo una idea le reconfortaba y era la de abandonar Portugal y volver con Juanita. Ya que solo ella no le abandonaría en su naufragio y le ayudaría a conseguir ganar la orilla más adecuada. Pero como llegar hasta ella herido y posiblemente debido a sus andanzas ya su nombre podía estar ya entre los más buscados por las autoridades.
Durante esta reflexión se sintió como abandonado a su suerte, pero reconocía que la prudencia le había sido útil hasta la fecha y por tanto lo más adecuado era esperar por lo menos que la herida terminara por curarse. Y pese a que cada día la prolongación de los celos le era cada vez menos intolerable, reconoce que debía de reflexionar para decirse que ella siempre le había demostrado que le quería. Y que por tanto fue él y solo él el que se alejó de ella por volver a sé mundo que ya empezaba con dureza a castigarle.
Por todo eso y para poder mejor olvidar su impaciencia, se dirigió a la única taberna de Serpa; nombre del pueblo portugués donde le habían curado. Allí pudo saber que los franceses después de penetrar en España su intención era invadir Portugal. La noticia hacia ya varios días que circulaba por el pueblo y ante el temor a esta realidad grupos de hombres como de mujeres y chiquillos esperaba con impaciencia el pregón del alguacil que confirmara tal noticia.
Como tantos otros, él no llegaba a explicarse las razones de tal invasión; por eso lo primero que hizo fue hablar con el capataz de la finca que le hablo con toda sinceridad de las últimas noticias. – ¿Estas noticias son exactas y por tanto, te aconsejo que cuanto antes vuelvas con los tuyos? – ¿Ya que allí puedas ser más útil y además, estarás más seguro? Pero como él no llegaba a explicarse tal peligro, recuerda que le pidió de nuevo que le explicara con detalle porque se estaba llegado a tal situación.
Al parecer, todo comenzó en 1805 cuando la alianza entre Carlos IV y Napoleón provocó la participación española en la guerra naval contra Inglaterra, que se decidió en la Batalla de Trafalgar, acontecida en aguas de la costa gaditana y que resultó en la derrota de la escuadra franco-española frente a la flota inglesa. Y partir de todo esto en 1808 las tropas napoleónicas, entraron en la península ibérica con el pretexto de invadir Portugal junto al ejército español. Sin embargo, la verdad es que Napoleón lo aprovechó para derrocar a traición a los gobernantes españoles e invadir la Península.
Pues al parecer Napoleón, todo lo empezó después de sus arrolladores triunfos en Europa. Donde a partir de aquí fija su codiciosa mirada sobre España, obligando al rey español Carlos IV, para que sea su aliado en la conquista de Portugal. Este es el pretexto que utiliza el ambicioso Emperador para invadir la Península. Es verdad que a esta política de Carlos IV, instigado por su favorito Godoy, se opone su hijo, el príncipe de Asturias don Fernando.
Para después sin venir a razones, el general francés Junot entra en España con sus tropas el 18 de octubre de 1807 apoderándose de casi todo Portugal, que hizo huir al Brasil los soberanos portugueses. Pero la realidad es que continúan entrando tropas francesas en España, hasta unos cien mil hombres, al frente de los cuales pone Napoleón a su cuñado el general Murat.
Mientras parte de los ejércitos invasores ocupan el norte, un tercer ejército atraviesa los Pirineos Orientales y entra en Cataluña. Godoy, inquieto ante las numerosas fuerzas invasoras, empieza a recelar de las intenciones de Napoleón, tratando infructuosamente de salvar la situación. Pero como era de esperar el Pueblo, con su claro instinto, nota algo anormal al constante movimiento de tropas extranjeras por el suelo español y se manifiesta en contra de la política de Godoy, amotinándose en Aranjuez contra el favorito del Rey.
Por todo esto aumentan los partidarios de Fernando VII y, temeroso Carlos IV, destituye a Godoy y abdica en su hijo Fernando el 19 de marzo de 1808. Cinco días más tarde, entra en Madrid el nuevo monarca Fernando VII, haciéndole los madrileños tal reconocimiento, que desde la Puerta de Atocha, por la calle de Alcalá, hasta el Palacio de Oriente, tardó seis horas. Murat, que ha entrado con sus tropas en Madrid veinticuatro horas antes, no reconoce oficialmente al nuevo Rey y convence a Carlos IV para que dirija una carta a Napoleón, negando la validez de su abdicación. Para eso lo que hace es entretener a Fernando VII, con la promesa que Napoleón en persona viniera a verle.
Como era de esperar Napoleón no viene a verle y Murat convence a Fernando VII, para que salga hacia la frontera a recibir al Emperador y así, con engaños, llega hasta Bayona. Allí le proponen los franceses que renuncie al trono y, en vista de su negativa, esperan la llegada de Carlos IV, su esposa y el favorito de ambos, Godoy. Pero Fernando VII al darse cuenta de la traición de los franceses y después de discutir con Carlos IV. No consigue que este le devuelva la corona y su padre termina por ¡abdica en Napoleón!
Mientras tanto en Madrid, el ambiente es muy hostil hacia las fuerzas francesas y en una atmósfera cargada de inquietudes, llegamos al glorioso día del 2 de mayo de 1808; desde bien temprano se congregó la multitud ante el Palacio Real, en la Plaza de Oriente y al subir al coche para conducirlo a Francia al infantito Don Francisco, que iba llorando, alguien lanzó el histórico grito "¡que nos lo llevan!" y al momento, hombres y mujeres, rodean las carrozas tratando de impedir el viaje. Pero sin ningún miramiento, las fuerzas del invasor disparan y la sangre de los primeros mártires de la Independencia española, abre una página gloriosa, grabada a sangre y fuego, en el libro de la Historia de España.

« ¡Guerra! Clamó en el altar
El sacerdote, con ira;
¡Guerra! Repitió la lira
Con indómito cantar;
¡Guerra! Gritó, al despertar,
El pueblo que al mundo aterra;
Y cuando en hispana tierra
Pasos extraños se oyeron,
Hasta las tumbas se abrieron
¡Gritando:- Guerra!
Sin duda, fue ya a partir de 1809 que la lucha española contra el francés, se generaliza en todo el país y fueron las guerrillas las que constituyeron un elemento genuino de la guerra de la independencia. Hasta la saciedad se han resaltado sus maneras de actuar:- Al principio fueron partidas de pequeñas dimensiones en cuanto a efectivos, pero se movían con rapidez aprovechando al máximo las características del terreno, atacaban por sorpresa. Para más tarde si era necesario se retiraban cuando no existía una gran certeza de victoria. Y no pocas veces, aprovechaban las villas y ciudades para camuflarse entre la población civil. Sí, fue esta labor de hostigamiento de desgaste, que se hizo muy preocupante para las tropas francesas.
Sí, fueron ellos artesanos y jornaleros, chulillos y majos, aguadores y chisperos, jaques de castoreño y caleseros y faja grana, bravías de los corrales y los lavaderos, pillastres, bandoleros y estudiantes, sacristanes y clérigos de misa y olla. Sin embargo, no se ven entre ellos a los petimetres de la burguesía, ni a los servidores de palacio, ni a las dignidades de la milicia o de la iglesia.
Sí, allí sólo está el pueblo, en su más exacta definición. Gentes inflamadas de patriotismo, luchadores fieros, indómitos, dispuestos a batirse con las tropas imperiales hasta la muerte. Ni una gota de sangre azul tiñó las guijas del suelo de Madrid: - toda fue roja y derramada con generosidad.

CAPÌTULO XVII
Una vez que él se puso al corriente de lo ocurrido, regresa a sierra con los suyos y recuerda que en esos seis meses que paso con el brazo en cabestrillo le bastaron para que el hombro quedara como nuevo. Volvió recuerda de nuevo a subir la cuesta que conducía hasta la cueva y los primeros que se encontró fue dos de sus mejores compañeros que después de una sincera sonrisa siguieron sentados en el suelo con sus trabucos entre las piernas.
Para luego hablar con ellos de los últimos acontecimientos, pero debido al escarpado terreno no se detuvo mucho tiempo con el fin de seguir su empinado camino. Donde una vez ya en la cueva, pudo comprobar que las cosas ya no eran como antes. Pues Juan hablaba con tono altivo y les decía a todos los que se hallaban en el corro: – ¿Desde ahora nada de pensar en el dinero ya que debido a la invasión de esa canalla, esto se convierte en una simple venganza?
Como en realidad era difícil para la mayoría debido a sus orígenes, uno de ellos con una sarcástica sonrisa dijo: – ¡Buen jefe algo si podremos guardarnos de esos gabachos que todos vienen con los bolsillos llenos! Para luego y después, de esta respuesta con cierto optimismo empezó por razonar de diferente manera, para también decir: –Si puede que lleves razón y de la misma manera que ellos entran a saco robando a manos llenas yo os daré carta blanca para rapiñar con todo lo que tenga algún valor.
Sí, el bien recuerda como si fuera hoy que durante la guerra de la independencia contra los franceses, la guerrilla y la delincuencia fueron de la mano. Algunos guerrilleros se hicieron delincuentes y por el contrario, algunos bandoleros dicen que fueron indultados para luchar contra la invasión napoleónica, ya que su conocimiento de la sierra propició que los franceses cayeran en emboscadas.
Fueron los guerrilleros tal pesadilla para los invasores, que el general francés Soult expidió en Andalucía este decreto: – "No hay ningún ejército español fuera del de S.M. católica don José Bonaparte. Así que todas las partidas que existan en las provincias, cualquiera que sea su número y cualesquiera que sean sus comandantes, serán tratadas como reuniones de bandidos y los individuos de ellas cogidos con las armas en la mano, serán fusilados y sus cadáveres expuestos en los caminos públicos". Sin embargo, y pese a tales advertencias los guerrilleros siguen hostigando cada vez más a los franceses y especialmente en la sierra donde las tropas de napoleón cada vez se ven obligadas avanzar más numerosas.
Desde el principio de la guerra de la independencia, las partidas fueron en aumento, pero él recuerda la primera vez que apareció por la sierra una partida conocida como los siete hombres montados, que se decían naturales de Écija. Que pronto en muchas ocasiones concedieron con ellos en operaciones donde el enemigo era numeroso y que no se empleaban en otra cosa que en seguir a retaguardia las columnas francesas, fusilar a los rezagados, acometer a los destacamentos y apoderarse de los convoyes de víveres destinados a los franceses.
Esta cuadrilla, que se contaba que nunca pasaban de siete ni dejaban de tener este número, prestaba grandes servicios a la nación durante la guerra de la Independencia y por eso. Los franceses los perseguían como a nadie con el único propósito de exterminarlos, mataban a veces a uno o dos de ellos, y ocasión hubo en que sorprendieron a casi toda la partida y la fusilaron.
Con ellos recuerda, que concedió por primera vez en un ataque que termino con éxito y que supuso la muerte de más de 50 franceses y la huida hacia Badajoz el resto de los invasores. Pero tuvo que pasar algún tiempo para que al ser necesario coordinar cada vez más las acciones contra el invasor que en una de esas reuniones, donde él asistió cual fue su sorpresa que acompañado al capitán Luis Vargas se encontró con Diego el hermano de Juanita.
ÈL había oído ya que muchos de ellos eran de Ècija, pero nunca sospecho encontrarse allí con Diego. Como era de esperar el abrazo fue sincero e inolvidable, pero recuerda que lo primero que hizo fue preguntar por Juanita, a lo que su hermano le respondió que encontrándose su madre muy enferma ella dejo de cantar para cuidarla.
Sin darse un respiro, en la reunión se decide seguir golpeado al enemigo no dejando pasar hacia el sur ningún destacamento por numeroso que fuera. Y se da el caso de que en ocasiones por el escarpado terreno de la sierra la cuadrilla que ya cuenta con más de 60 hombres reducen sin tener que pegar un solo tiro a diligencias que trasportaban suculentos botines.
Estas esporádicas acciones les permitían incrementar el grupo y por tanto no era de extrañar que los franceses cada vez les tomaran más en serio. Lo que hacia que ellos a la vez dadas las circunstancias tienen que afrontar batallas cada vez más peligrosas. Sin embargo, poco a poco fueron logrando combatir con éxito las filas francesas, lo que obliga a estos soldaditos que ellos les apodan los soldaditos de plomo a huir y perderse al galope perdido en la lejanía.
Sin embargo reconoce que no siempre fue así, ya que a veces los franceses ya más numerosos lejos de huir salían tras ellos y en la batalla los dos bandos dejaban una cantidad importante de vidas. Pues durante larguísimo rato, la cuadrilla se ve obligada a luchar cuerpo a cuerpo contra los imperialistas y donde a sablazos y en medio del revolver de los caballos que relinchan nerviosos. Los franceses resistían a los de la cuadrilla sin cesar en su empeño.
Sin embargo, estos en la mayoría de las ocasiones lograban abrirse brecha en las filas de los franchutes y a galope tendido perderse en la sierra. Pues ya una vez en la sierra los franceses convencidos que ellos en las montañas pueden defenderse con más precisión abandonaban la persecución. Una vez escapados de las manos de los imperialistas, el grupo hacia su recuento de las pérdidas en esta trágica batalla. Pero en esta comprueban con gran dolor que entre más de las veinte perdidas esta la de Juan.
Para él Juan no solo había sido un excelente estratega, que sino desde un principio se había comportado con él como su mejor amigo. Ante estas situaciones cada vez más peligrosas por el continuo acecho del enemigo. Se ven obligados a adoptar medidas más eficaces y en concreto la solución no puede ser otra que volver a la tradicional emboscada, dividirse en pequeños grupos y evitar permanecer en la misma zona siempre que sea posible. La técnica con el tiempo resulto ser la más eficaz, ya que al poco tiempo consiguen los resultados deseados y sobre todo despistar y dividir a los franceses que temen en todo momento caer en nuevas emboscadas. Esta estrategia da sus resultados ya que poco a poco, se van organizando las fuerzas españolas y en tierras de Andalucía, se cubren de gloria luchando contra el invasor.
En lo que se refiere a él, que pierde su mejor colaborador que mostró en muchas ocasiones generosidad y valentía. Él como los pocos que quedan de la cuadrilla se une a la partida de grupo formado por los luego conocidos por los siete niños de Écija. Que debido a las circunstancias decidieron cubrir el número, que si bien siempre solían ser siete, cuando decaía el número en alguna acción era remplazado para que pudieran parecer siempre siete. Y todos reconocen que la guerra de guerrillas el número bario en muchas ocasiones y debido a esta estrategia prestaron grandes servicios a la nación durante la guerra.
Sí, los Niños de Écija terminaron generalmente por crear un gran temor y sobre todo a los que tenían que emprender un viaje, ya su estrategia consistía en esperar a que pasase un convoy. O una caravana compuesta de carruajes de todo generó y de arriaría, que iban escoltadas por un regimiento de infantería y uno o dos escuadrones de caballería. Estos convoyes escoltados no tenían lugar sino de tiempo en tiempo, cuando era necesario el envío de caudales desde las intendencias de Andalucía, y la Tesorería Real.
Las decisiones, no obstante, siempre se tomaban en las reuniones que solo participaban siete hombres. Esto podrá aparecer exagerado, pero es verdad, es que estos siete hombres hacían necesario que debido a su popularidad, los franceses se vieran obligados a destacar regimientos de tres mil plazas y dos escuadrones de cien hombres para que le convoy se pusiese en marcha con probabilidades de seguridad. Y pese a todo eso muchas veces, a pesar de esta enorme escolta, los caudales de la Real Hacienda habían sido robados por la cuadrilla de los niños de Écija.
La verdad sin embargo pese a sus robos, fue que ellos en su lucha guerrillera sirvieron para inmovilizar en el terreno a miles de soldados imperiales y si no fueron quienes vencieron a las tropas de Napoleón. Pero si ayudaron a los generales españoles e ingleses a derrotar a las tropas invasoras uniéndose a ellos en las batallas más decisivas de la guerra.
Ente esta situación cada vez más desastrosa para los franceses, el general francés Dupont, sale de Toledo con sus fuerzas, dirigiéndose a Cádiz. Derrota a los españoles que se le oponen en el Puente de Alcolea, entra en Córdoba entregando esta ciudad al más horroroso saqueo y a las violencias más escandalosas. Mientras tanto los españoles, bajo el mando supremo del general Castaños, resuelven atacar al enemigo.
El general francés sale de Andujar al anochecer del 18 de julio, deseoso de ocultar sus movimientos y salvar el inmenso botín del saqueo de Córdoba y Jaén. Castaños le corta el paso y tiene lugar en Bailén la célebre batalla en que fueron abatidas las águilas napoleónicas por vez primera el 19 de julio de 1808. Tres días después se firmó la capitulación de Bailén, entregando los franceses banderas y 20.000 prisioneros de guerra así como vasos sagrados, robados a su paso por Andalucía.
No cave la menor duda que Bailén supuso la primera derrota en la historia del potentísimo e invencible ejército napoleónico, la Gran Armée. El combate tuvo lugar el 19 de julio de 1808, en el se enfrentaron el cuerpo de ejército francés del general Dupont con 21.000 soldados, frente al ejército español del general Castaños, con 24.000 efectivos. Las fuerzas españolas estaban compuestas por tres divisiones y una división volante de reserva.
También, hay que reconocer que las guerrillas sirvieron para inmovilizar en el terreno a miles de soldados imperiales, aunque no fueron quienes vencieron a las tropas de Napoleón, ayudaron a los generales españoles e ingleses a derrotar a las tropas invasoras. De los diferentes intentos de calcular las bajas de los franceses los generales Marbot, Lumière y Bigorré; cifran las bajas en unos 100 muertos diarios, lo que daría un total de 180.000 hombres muertos y heridos, una cifra quizá muy exagerada. Aunque existen otros cálculos del general Lumière de Corvey que estiman las bajas de los soldados franceses en España entre 6.000 y 8.000 muertos al mes, lo que daría una cifra cercana a las 500.000 bajas.
Según recuerda las cosas sucedieron así:- Sobre las 3 horas de la madrugada del día 19 de julio las primeras unidades francesas comandadas por el mayor Teulet cruza el río Rumblar usando para ello el puente de piedra, a unos 5 Km. al oeste de la población de Bailén. Los franceses comenzaron a ascender hasta alcanzar las alturas al oeste de Bailén. Pero cuando los franceses comenzaron a descender la ladera, a un kilómetro aproximadamente del puente de piedra, se encontraron con una compañía de cazadores perteneciente a la Guardia Valona que estaba posicionada en los puestos avanzados españoles, que estaban situados en un ventorrillo aislado.
Tras entablar un pequeño combate los españoles se retiran pero todos empiezan a ponerse en guardia ante el inminente ataque. Las tropas de Teuler siguieron con su avance otros tres kilómetros más, para alcanzar la zona llamada la Cruz Blanca, donde es interceptado por las tropas españolas mandadas por el brigadier Venegas. Empieza a estar claro que la guerra de movimiento de las semanas anteriores ha terminado y que ambos bandos están dispuestos a trabar combate.
Pero los españoles, dado que las tropas del imperio napoleónico, avanzaban en pleno verano andaluz con 40 grados a la sombra y ellos gracias a que la batalla se está desarrollando muy cerca de la población de Bailén. La población civil ha suministrado continuamente agua a los españoles lo cual les ha permitido mantenerse en mejor estado físico así como refrescar regularmente las piezas de artillería. Pero fue cuando los españoles comenzaron a lanzar sobre ellos toda la potencia de fuego que les era posible. Las columnas francesas, rápidamente comenzaron a flaquear. Tan solo los Marinos de la Guardia aguantaban el tipo y seguían avanzando pero las cosas empiezan a empeorar para los franceses ya que el general Dupont es herido por un disparo en la cadera.
Por todo esto los franceses creyendo muerto a su comandante en jefe se retiran una vez más hacia la cruz blanca. Los Marinos de la Guardia se vieron forzados a retirarse para no quedar aislados del resto de las fuerzas francesas. Pero para ellos el cúmulo de fatalidades no había terminado, ya que los suizos de la Brigada Rouyer, se ponen frente a frente a frente con el Regimiento Réding nº. 3 también suizos, esta circunstancia hace que los hombres de Rouver se nieguen a pelear con sus compatriotas. Más tarde, mientras se negocia de rendición de los franceses, se pasarían a los españoles 1.380 soldados suizos, mientras que los oficiales de ambos regimientos y 308 soldados permanecieron con los franceses y fueron incluidos entre los prisioneros de guerra. Tres días después se firmó la capitulación de Bailén, entregando los franceses banderas y 20.000 prisioneros de guerra así como vasos sagrados, robados a su paso por Andalucía.
Sí, los franceses fueron derrotados, tuvieron 1.500 muertos, 3.000 heridos se hicieron más de 17.000 prisioneros. El ejército español tan sólo tuvo 189 muertos y 567 heridos. La Batalla de Bailén, desde el punto de vista puramente militar, demostró a los generales españoles como vencer a los franceses. Aquella batalla representó que Napoleón no era invencible y que sus ejércitos podían ser derrotados en el campo de batalla. Bailén fue un triunfo del Real Ejército heredado de la Ilustración, con sus virtudes y defectos; apoyado por miles de campesinos, comerciantes y artesanos.
CAPÌTULO XVIII

Incapaz de conciliar el sueño, siguió paseando por esa estrecha y maloliente celda recordando con cierta satisfacción aquella victoriosa batalla de Bailen. Que no cave la menor duda marco un antes y un después de esta atroz guerra que entre civiles y militares acabó con la vida de casi un millón de personas. Pues tras la gran derrota infligida a los franceses en Bailén, queda tan comprometida la situación de la Corte del Rey José- Botella, que este decide marcharse de Madrid y retirarse con sus tropas hacia el Ebro, en espera de los refuerzos que le envía el Emperador.
Para eso Zaragoza ha sido sitiada por el general francés Lefebvre, que amenaza con pasar a cuchillo a todos sus habitantes si no se rinden; los valerosos aragoneses contestan negativamente y se aprestan a realizar la heroica defensa que los inmortalizará. Y cuando tras una pieza de la artillería española caen todos los hombres, surge la heroína famosa. Es una mujer del pueblo, "Agustina de Aragón", pues con este nombre pasó a la historia, la que prende valerosamente la mecha del cañón que contiene a los asaltantes.
La salida José Bonaparte de la capital de España, a consecuencia de la batalla de Bailén y de las sucesivas derrotas de los franceses. Las Juntas Provinciales acuerdan entonces constituir una Junta Suprema Central gubernativa del reino, constituida por dos diputados de cada provincia. Al frente de ella ponen al anciano y respetable conde de Floridablanca, instalándose en el real sitio de Aranjuez; se celebra la primera reunión el 25 de septiembre de 1808.
También en Madrid se celebra en 1º de octubre, un consejo de generales, dividiendo en cuatro los ejércitos españoles: uno en Vascongadas y Norte de Castilla, a las órdenes de Blake; otro en Cataluña, mandado por Juan Manuel Vives; un tercero para el Centro, dirigido por Castaños y el cuarto para Aragón, al mando de Palafox. Mientras Fernando VII permanece en cautiverio, acuerdan que el poder de la asamblea es soberano, procediendo la nueva Junta a ordenar la vida económica y militar del país.
Viendo los hechos adversos para el ejército francés en la Península Ibérica, Napoleón en persona decide ponerse al frente de sus más aguerridas tropas y el 8 de noviembre entra en España con 250.000 veteranos, vencedores en las principales ciudades europeas. Avanza desde la línea del Ebro y en una rápida campaña de tres semanas, el ejército francés derrota a las fuerzas españolas tan ligeramente formadas en Espinosa, Burgos y Tudela, avanzando camino de la capital de España.
El 20 de noviembre ataca Somosierra y aunque las tropas españolas, bien situadas, causan muchas bajas al enemigo, éste, superior en número y más organizado militarmente, pasa por la sierra del Guadarrama. Ante la vista del Emperador, está ya el Madrid heroico, como presa codiciada. Y el día 2 de diciembre entra el corso en Chamartín. Y ante esa delicada situación, la Junta española en pleno, marcha a Badajoz, con objeto de seguir organizando la resistencia.
Sin embargo, los franceses vuelve a encontrar la resistencia de las fuerzas regulares y las tropas inglesas, pero además, hay un factor primordial en la historia de la guerra de la Independencia: -¡Los guerrilleros! Que siguen acechan los movimientos del ejército enemigo, atacan avanzadas, asaltan convoyes y correos y tras causar pérdidas a los franceses, desaparecen por el desigual terreno que conocen mejor que los invasores, a los que desesperan y traen constantemente en jaque.
Pero solo un guerrillero aventaja a todos en fama:-Juan Martín Díaz, conocido por el sobrenombre de "El Empecinado". Este legendario guerrillero, nacido en Castrillo de Duero (Valladolid), tiene 33 años al estallar la guerra de la Independencia. Pero ya antes había luchado contra Francia en el Rosellón. Él bien lo recuerda cuando perseguido por el absolutista Fernando VII tiene que refugiarse en Portugal y reconoce que su fortaleza física, hermana con su corazón generoso y amor a la libertad. Este al parecer comenzó formando una guerrilla de media docena de convecinos equipados y armados por él mismo.
Con ellos intercepta correos, combate y hace prisioneros. Sorteando mil peligros, lleva unos pliegos importantísimos al general inglés Moore. Recibe mil duros de recompensa por este servicio, los que dedica a comprar caballos y monturas para aumentar su guerrilla. Con ella se convierte en el adversario más temible de los franceses. Sus muchas hazañas, le valen ser nombrado general por la Regencia. Más tarde fue perseguido por pedir a Fernando VII que restableciera la constitución. Cuando en 1825 le conducen al cadalso, rompe sus ligaduras y muere luchando contra sus verdugos.
En lo que se refiere a ellos, las cosas se complican ya que Durante el año 1810 nuevas desgracias amenazan a España. Ya que Napoleón, después de vencer a los austríacos, envía más refuerzos a sus ejércitos de la Península. Con estos refuerzos, el Rey José manda al general Soult hacia Andalucía. Con poca resistencia toman Sierra Morena, por lo que la cuadrilla incapaz de hacer frente a tal cantidad de hombres bien armados se ven obligados replegarse hacia el vecino país con el fin de ganar las tropas inglesas.
Lo que permite a los franceses, entran en Sevilla y sitian a Cádiz. Pero a la población gaditana se le unen las fuerzas españolas de Extremadura y 5.000 hombres, entre ingleses y portugueses que envía el Gobernador de Gibraltar. Los gaditanos forman una milicia de 8.000 voluntarios. Cádiz es protegida desde el mar, por las escuadras inglesa y española.
Pero con tal mala suerte que el día 6 de marzo, un gran temporal causa a los españoles la pérdida de varios navíos, uno de ellos inglés. Los franceses disparan contra los náufragos arrojados a la costa y les incendian los buques. A sus peticiones de rendición, las valerosas mujeres cantan:-"Con las bombas que tiran los fanfarrones
se hacen las gaditanas tirabuzones"
Ante tan adversa situación la Junta Central trasladarse a la Isla de León y allí es nombrado un Consejo de Regencia constituido por el Obispo de Orense Don Pedro de Quevedo y Quijano, el Consejero de Estado Don Francisco de Saavedra, el general Castaños, el marino don Antonio Escaño y el mejicano Don Miguel de Mendizábal. No obstante, la situación se ve degrada por todo el territorio Español. Ya que desde los Pirineos hasta Cádiz, se halla nominalmente en manos del Rey José, pero el pueblo se resiste y la guerra toma aspecto feroz.
Ante tal resistencia Napoleón sólo concede beligerancia a los soldados de profesión y en vez de respetar el sentimiento patriótico de la nación que lucha por su independencia, trata a las tropas irregulares con bárbara crueldad y las mujeres son ultrajadas. Sin embargo, a los motivos personales, se une un sentimiento religioso, por haberse apoderado el Emperador de los estados Pontifícios y haberse llevado prisionero a Francia al Papa Pío VII. Por estas causas, las guerrillas aumentan y el Rey José, acaba siendo sólo dueño de las plazas ocupadas por tropas francesas.
A pesar de todo, la realidad es que la situación para los españoles se complica cada vez más, ya que de nuevo 36.000 hombres y sesenta cañones, bajo el mando de los mariscales franceses Moncey y Morlier atacan nuevamente a Zaragoza, defendida por los bravos aragoneses a las órdenes de Palafox. Para después de un mes de infructuosos ataques, el general Lannes organiza el ataque y después de haberse apoderado del Monte Torrero, el día 1º de febrero de 1809 penetran los franceses en la ciudad, luchando durante tres semanas calle por calle y casa por casa, se ataca al enemigo desde tejados y ventanas.
Es verdad que se producen innumerables casos de heroísmo, pero el hacinamiento de los defensores y la escasez de víveres, producen el hambre y la peste. Pero la ciudad, que contaba al empezar el sitio con más de 55.000 habitantes, y ya sólo tiene 18.000 y de éstos, 14.000 enfermos. Por tanto para seguir combatiendo ya sólo quedan 4.000 combatientes y además, el mismo Palafox, está enfermo; humanamente ya no hay posibilidad de resistencia y el 20 de febrero capitulan. Cuando entran los franceses, aquello no es una ciudad, ¡es un vasto cementerio!
Dado que la nueva situación no es la misma que después de la gloriosa batalla de Bailen e incapaces de hacer frente a los invasores porque la cuadrilla ya no es lo suficiente numerosa para ataques. Se ven obligados a volver a la sierra y recuerda que la retirada pudo ser peor, ya que en esta refriega, ellos junto con los demás guerrilleros perdieron más de la mitad de la cuadrilla. Pero como siempre no tardaron una vez más en recuperar el susto y de nuevo ingresar en la cuadrilla nuevos componentes hasta volver a ser otra vez más de siete, que siguen combatiendo junto con los guerrilleros las tropas francesas.

Por eso los guerrilleros viendo que las operaciones de los ejércitos tienen poca fortuna, mientras que las partidas combaten con buen éxito, intensifican sus acciones de guerra por sorpresa.
Pero hay que esperar hasta enero y febrero de 1812, para ver capitular Valencia, Peñíscola y Denia, mientras que Tarifa resiste y Lord Wellington toma Ciudad Rodrigo. Y es entonces que Las Cortes promulgan en Cádiz la Constitución que es aclamada con entusiasmo por el pueblo el 19 de marzo. Se convoca a la nación a elecciones para Cortes ordinarias en el año de 1813.
También a la vez Lord Wellington consigue tomar Badajoz y derrota completamente a los franceses en la batalla de los Arapiles, cerca de Salamanca, el 22 de julio; en esta batalla se les hacen 7.000 prisioneros y otros tantos muertos y heridos, entre ellos tres generales. Lo que permite que triunfalmente llegar al general inglés hasta Madrid, obligando a evacuarlo precipitadamente al Rey José, entrando victorioso en la capital de España el día 12 de agosto de 1812.
Ya por fin, los franceses se retiran de España y el mismo día toman San Sebastián los anglo-portugueses. A la vez Wellington toma Pamplona el 31 de octubre de 1813 y penetra después en territorio francés. Napoleón trata entonces con Fernando VII, su prisionero de Valencey, para devolverle el trono de España, firmando un vergonzoso tratado de paz. Sin embargo, ya el 6 de febrero abdica Napoleón en Fontainebleau. Se pacta la suspensión de hostilidades entre Wellington y los franceses Soult y Suchet, en los días 18 y 19 de abril de 1814, obligándose a devolver a España todas las plazas ocupadas.
CAPÌTULO XIX
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: EL DERECHO DE PERNADA Capitulo -IX-XIII-XVI-XIX

Mensajepor pablogarcia » 26 Sep 2013, 16:38

GRACIAS SE SIGGUE
CAPÌTULO XIX
Después de estos largos años de sufrimiento, de nuevo una inmensa alegría remueve sus recuerdos y todo por este indiscutible y valeroso triunfo por parte del pueblo español don se confundían guerrilleros, con bandoleros y ejercito regular. Pero reconoce que la guerra de la Independencia ayudó a aumentar el número de bandoleros a gran escala, los cuales vivían de diversos delitos de extorsión, secuestro, coacción y robo.
Las causas de estos grupos fueron debidas en gran parte a los dispersos, a los grupos de desertores de las tropas imperiales (austriacos, Yugoslavos, rusos, prusianos, italianos, belgas, holandeses, irlandeses, suizos, alemanes etc...) y sobre todo, debido en gran parte, a la crisis de la agricultura por culpa de la guerra y a la impunidad con la que pudieron moverse estos grupos durante toda la guerra.
Sin embargo, y pese a lo que se quiera decir en la guerra contra los invasores. Ellos combatieron heroicamente como cualquier guerrillero y este fue el caso de la temible cuadrilla de Los Niños de Écija. Y centrándose en el papel que desempeñaron durante la contienda mismo siendo perdonados su evolución posterior fue la de seguir, hasta convertirse en afamados bandoleros.
Por esas nuevas circunstancias, él en esos momentos y aprovechando que la mayor parte de las cuadrillas de bandoleros por su participación en lucha contra la guerra de la independencia se les permitió acogerse a este decreto real donde se les perdonaba todo su pasado si abandonaban sus acciones. Aprovecho para volver a Écija con el fin volver a ver de nuevo a Juanita y además, se decidió a dar este paso porque por informaciones seguras al parecer su nombre no aparecía de nuevo en ninguna parte. Y por eso extremando toda precaución emprende la marcha, para después de atravesar la sierra ya a campo abierto se adentra por la noche en Ècija.
La casa no había cambiado nada y recuerda que al acercarse a la puerta el corazón le latía muy fuerte como si fuera hacer algo prohibido. Sin embargo, ya más tranquilo se decidió a sonar la puerta con los nudillos, hasta que hoyo abrir la puerta. – ¡Te veo muy nervioso mi amor y me parece que hace mucho tiempo que llevas ahí plantado delante la puerta! – ¡Pasa- pasa mi vida ya que después del anuncio del fin de la guerra, te esperaba impaciente como agua en mayo!
Para después, y sin haber acabado casi de hablar, se lanzo a sus brazos buscando sus labios desesperadamente y reconoce que no exageraba ya que no tardo en humedecer su rostro las lágrimas desbordaba ya las mejillas de ella. – ¿Dime mi amor que esto no es más que un sueño y que todo esto sé verdad? Después, la conversación giró entorno a la nueva situación que se había creado después de la guerra y sobre todo si su hermano seguía en la sierra.
Juanita a continuación de que él la explicara con todo detalle los pormenores de esa cruel y larga guerra, siguió manteniendo las manos rígidas como si las atrocidades que él la describía fueran difíciles de asimilar. Por eso recuerda que dejo de dar más detalles de la contienda y preguntarla como ella había vivido estos últimos años. Dado que por su hermano supo que su padre había muerto y su madre estaba muy enferma. – ¿Bueno Antonio, yo deje de cantar para dedicarme estos últimos años cuidar de mis padres y ahora mismo sigo sufriendo con mi madre ya que no creo que dure muchos días?
Al parecer y según contó los últimos tiempos para ella la vida no pudo ser más triste ya que paso los días cuidando de sus padres sin esperanza alguna y con un doloroso sufrimiento dadas las contradictorias noticias que recibía de la contienda. – ¿Si mi vida hay algo más triste que esta vida que llevo? – ¿Si tengo ya casi treinta años y aquí me tienes ya mustia esperando tu regreso o esa mala noticia que me invade continuamente, que no es otro que el temor de tu muerte?
A continuación, ella guardó silencio y aspirando un profundo suspiro se levantó y acercándose al espejo y se puso a remover sus largos cabellos, para terminar diciéndole que si seguía viéndola tan bella como antes. – ¡Si mi niña, sigues teniendo esos ojos que me fascinan y ese cuerpo salvaje que devora!
– ¿Ósea que sigues queriéndome como antes? – ¡Si es precisamente una locura y estos años no sabes las noches que pase envela pensando en ti! Después tomo las manos de ella y alejándola un instante de su cuerpo la desnudo con la vista, para luego abrazarla con todas sus fuerzas. – ¿Por dios no me mires así, que me das miedo? – ¡Aunque creo mi vida que como yo me necesitas!
Luego y tras un corto silencio, él comenzó a besarla cada vez con besos más largos y profundos. Para después retocarla los pechos, por lo que sin dudarlo mismo si al instante sintió vergüenza se despojó de la blusa levanto la cabeza y lo beso fuerte y vivamente en la boca.
Sí, él bien recuerda que se sentó en la cama y ofreciéndole su cuerpo lo miro con ojos dulzones para luego de sus labios carnosos enviarle una dulce sonrisa. Si fueron momentos inolvidables y recuerda que sintió una ternura de esas que en la vida jamás se olvidan.
Así amaneció un nuevo día, que se distinguió de los muchos peligrosos días de la sierra. Pero recuerda que de estos tristes años poco a poco se fue calmando y con la cabeza entre las manos siguió pensando que podría hacer de ahora en adelante para que ella se sintiera dichosa.
Es verdad que estaba viviendo días de placeres continuos, pero reconocía que debía pensar en como rehacer la ocupación de sus vidas o por lo contrario ser simples mariposas condenadas a seguir volando sin rumbo aparente. Pero el recuerdo que aquel desordenado pensamiento fue tomando una respuesta concreta y meditando llego a la conclusión que con el dinero de él y lo que a ella su hermano la enviaba, podrían rehacer la casa de Juanita y después pensar en casarse.
La verdad es que todo resulto como el decidió, ya que Juanita aceptó su proposición más contenta que unas castañuelas. Y así fue pues el trabajo de construcción de la nueva casa que ahora ya contaba con dos pisos tardó varios meses en llevarse a cabo. Él sabía que debía olvidar muchas cosas de su pasado para decidirse entrar en este mundo de nuevo y reconocía que su pasión por Juanita lo colocaba en estas nuevas reglas de juego. Pues al estar rabiosamente enamorada de ella, solo le quedaba para que sus deseos se cumplieran que Juanita terminara siendo la esposa perfecta.
La boda se celebró un domingo, pero antes del día señalado, decidieron que en una discreta taberna se celebrara una fiesta con todas las personas más allegadas. Y donde por supuesto no faltó su hermano y casi todos los que en ese momento componían los siete niños de Écija.
Más tarde la cena se celebró con alegres cantos para luego los hombres ya alegres con el calor del vino, concertaron los pormenores de las próximas acciones a llevar acabo. Mientras tanto Juanita miraba con ojos risueños jugando desde el otro lado de la mesa al escondite tras uno de los porrones de vino que cubría su mirada con la de él. Para luego lo mismo su hermano como los demás de la cuadrilla, la cubrieron de regalos y la pidieron a unísono que les cantara.
Sin embargo, ella que no dejo de mirarle al observar que la cuadrilla seguía después reunida con él. Sus ojos quedaron tristes al percatarse que la cuadrilla le hablaban con él en voz baja y esto la terminó perturbando. Y todo porque ella no alcanzaba a comprender porque, tenía que seguir ablando en voz baja. Pues en realidad eso la colocaba en una situación de constante miedo a que él en cualquier momento la pudiera abandonar par ingresar de nuevo en la cuadrilla. Auque reconoce que quedo más tranquila, cuando él la explicó de lo que hablaban; ya que de lo que se trataba era que ellos pudieran discretamente almacenar los objetos robados para luego entregárselos a un usurero que lo traduciría en monedas contantes y sonantes.
En la ceremonia recuerda que había menos gente que en la cena. Pues solo apenas asistieron algunos vecinos y su hermana el niño y su cuñado. No obstante, ellos entraron en la basílica con rostros complacidos y orgullosos de que todos se dirían que formaban una bonita pareja. Todo salió bien como ella deseaba, por eso esa noche, se entrego a él completamente satisfecha.
Pues ahora ya podía sin cometer el pecado venial, ofrecerle su cuerpo al que era ya su marido ante dios y los hombres. Sí, ella logró triunfar en su mayor deseo y por eso esa noche recuerda que le ofreció su cuerpo como si fuera la primera vez. Y además, esperando que siempre fuera así y que él a cambio no volviera acometer la locura de echarse de nuevo a la sierra.
Al día siguiente decidieron acompañar a su hermana hasta Sevilla con el fin de pasar una semana en la capital, donde pasaron unos días inolvidables. Pero también fue allí donde se pusieron al corriente de las andadas de la cuadrilla ya famosa con el sobre nombre de los siete niños de Ècija.
Para empezar se les denominaba bandidos y forajidos, concepto que para ellos no encajan en el modelo romántico, ya que para las autoridades ellos seguían haciendo el uso sistemático de la violencia. Sí, fue esa continua propaganda que hicieron de ellos las autoridades que los propios ciudadanos de Écija siempre rechazaron que los bandoleros fueran hijos de su ciudad.
No obstante, los relatos que hablan de ellos no todo es perversos, ya que muchos los describen como si las circunstancias les obligo a que formaran parte de la sierra. Como bien dice el comunicado, el monte era su medio y era allí donde se sentían más cómodos.
Pero lo que les llamo la atención fue que apareciera siempre entre ellos un fraile, que les acompañaba en toda sus fechorías y se le conocía por fray Antonio de Legama De este recuerda muy bien que nunca se remarco como fraile, pero el si lo sabia ya que fue él el que ayudo a su hermana dándoles trabajo en el convento de Sevilla. Los sucesivos jefes que estuvieron al mando permanecen anónimos, aunque se conoce al primero Pablo Aroca, Ojitos y al segundo Juan Palomo. Sin embargo lo que les extraño es que ni antes ni después en los bandos de las autoridades nunca figuraban ni el del ni tampoco su cuñado Diego.
Con estas noticias que venían de recibir, que las autoridades redoblaban la persecución de sus amigos, a ellos les amargo los pocos días que pasaron en la capital y por tanto decidieron regresar lo más rápidamente a Écija. Sí, ahora cualquier cosa era suficiente para que los piquetes que se estaban creando lo detuvieran. Pero reconoce que él no conserva debido a su feliz luna de miel un recuerdo de a verle aterrorizado tales proclamas por parte de las autoridades.
Esta nueva situación, hizo pronto que Juanita como mujer tuviera momentos en los que tiritaba de mido. Miedo que en sus ojos y en sus facciones a pesar de su disimulo cada día iban en aumentase notaba. Y todo pese a insistirla en que su nombre como el de su hermano, no aparecieran en los carteles era muy importante.
Una vez ya de nuevo en su casa, recuerda que al comienzo del matrimonio y cuando ya esa desesperanza por las noticias que corrían por la ciudad iba desapareciendo. Ellos continuaron su vida como cualquier vecino, y además, sin preocuparse lo más mínimo de sus cotilleos. Y así fueron pasando los días y los meses, hasta que recibió de la boca de Juanita que estaba embarazada.
Y este deseo de tener un hijo recuerda que le seguía dando nuevas energías. Aunque también recuerda que no tardaron en desvanecerse pues los acontecimientos en el país eran cada vez más desoladores.

CAPÌTULO XX

A partir de ese día recuerda que los acontecimientos en el país se desarrollaban a una velocidad vertiginosa. Pues a partir de la Constitución Española de 1812, llamada la-Pepa. En razón de la fecha de la promulgación del texto, día de la San José. Y que sin lugar a dudas fue esta Constitución de 1812, el primer texto constitucional de la historia de España. Pero también fue a partir de aquí que comenzarían las luchas fratricidas entre los absolutistas y los llamados liberales.
Si, fue después de la derrota de los franceses cuando se desarrollo en España la etapa más decisiva de esta lucha entre dos mundos opuestos. Es la lucha fratricida entre los llamados liberales y los facciosos, que se dibujaron en las Cortes de Cádiz de 1812. Y que quedaron cuarteadas brutamente con la vuelta de Fernando VII en 1814 y el triunfo de los ultra-conservadores y por tanto la implantación de nuevo de un régimen absolutista.
El absolutismo fue la expresión desesperada de ese mundo clerical y retrogrado, que como siempre y sin piedad quería seguir manteniéndose en el poder a toda costa. Si fue a partir de aquí, que la policía y el ejército comenzaron a desarrollar una campaña dispuesta a acabar con todo lo que supusiera un obstáculo para sus intereses.
Para eso comenzó por realizar de forma indiscriminada una represión llevada a cabo “legalmente” por una institución instaurada por Fernando VII. Institución que tuvo como objetivo el restablecimiento del tribunal de la Inquisición y que aunque en su programa juzgaba principalmente “delitos” de herejía y brujería su cometido fue otro acabar con el bandolerismo, pero sobre todo con todos sus opositores políticos.
Si con Fernando VII se abre una década dolorosísima para España. La represión, el asesinato legal desde el trono, son las armas con las que se combate las ideas liberales que intentan abrir una luz en esa España que desde siempre atenaza todo sentimiento de progreso. Si por ese sistema feudal y aristocrático, que mismo en plena decadencia, se aferra cuando el resto de Europa surge con fuerza una nueva mentalidad una burguesía liberal.
Que intenta desplazar a esa aristocracia reinante vieja y caduca. En medio de toda esta efervescencia política, los amigos y los enemigos de la Constitución son bautizados con llamativos apodos. Los absolutistas pasan a ser llamados "realistas", y a su vez denominan a los liberales con los motes de "negros", sin distinguir entre exaltados y moderados. Por todo esto el monarca se ve obligado a iniciar una segunda etapa de su y de nuevo se vio obligado a jurar la Constitución de 1812.
Y tras una amnistía los liberales regresaron del exilio. Las Cortes continuaron la revolución burguesa iniciada en Cádiz para acabar con el feudalismo rural y liberalizar comercio e industria:- Así como supresión de los mayorazgos y de los señoríos, reforma fiscal, desamortizaciones, supresión de la Inquisición, libertad de imprenta.
Instaurando a la vez la Milicia Nacional, un cuerpo de voluntarios armados en cada provincia para defender las reformas constitucionales. Pero la a aparente sumisión de Fernando VII al nuevo sistema político hace que los liberales (siempre ingenuos y confiados) crean en su palabra y tengan por sinceros sus juramentos. Al verle caminar decididamente por la senda constitucional, no saben cómo mostrarle su agradecimiento y caen en las mayores exageraciones del halago y la complacencia.
Pero secretamente, Fernando VII empieza a adiestrar a grupos de absolutistas para que socaven el régimen liberal. Estas milicias se van organizando de forma cada vez mas rápida y sin ningún juicio los enemigos del absolutista Fernando VII son colgados en las celebres picotas instaladas en cada ciudad o pueblo de toda España.
Ante esta nueva situación cada vez va en aumento la angustia de de Juanita ya embarazada. Por eso él se encuentra ante un grave dilema y pese que recuerda que para él fueron los días más felices de su vida cada vez se sentía que los días a su lado estaban ya contados. Por eso en esa celda mugrienta y tras dolerle los riñones de esa cama sin colchón y dura como una tabla. Continuo con apesadumbrado recordado como ella intentaba sonreírle melancólicamente pero no tardo en decirle: – ¿Si yo se que la lucha continua en esta España sin remedio, pero tu no sabes lo que yo he deseado estos momentos? –Yo no tuve nunca desde que te conocí hasta ahora tuve tranquilidad ni solidez. –Y por lo contrario siempre temiendo perderte.
–Sin embargo, ahora que empezaba a sentirme esperanzada, que empiezo a pensar que por delante de nosotros se abre una brecha infranqueable. – ¿Ya que por tu temperamento tengo miedo que de nuevo no tardaras en echarte a la sierra?
La verdad es que ella en su intuición llevaba mucha razón, ya que en toda la ciudad no se hablaba más que de ellos y de la situación peligrosa que la cuadrilla se encontraba. Y todo porque con la instauración del poder absolutista de Fernando VII los cuerpos policiales a la vez que el ejercito habían con los piquetes formados por voluntarios, no dejar como ellos decían títere con cabeza.
Por eso él, debido a que empezaba a sentirse inquieto por estas continuas denuncias por parte de la población y vivir en continua angustia por el peligro que corría él como Juanita y el recién nacido. Y además, como quiera que la cuadrilla por sus últimas acciones había perdido alguno de sus componentes le pidieron que se incorporara a ellos y un día de gran calor recuerda que monto a caballo para de nuevo volver a la sierra.
Y bien recuerda que hasta llegar a la sierra la tierra en esa época de verano parecía temblar bajo ese sol, si se hallaba como desecada y solo cambiaban las líneas rectas por los pequeños contornos de las resecas colinas. Pero ya fue poca antes de la puesta de sol que llego hacer contacto con ellos y ya una vez delante de Luis Vargas, de Pablo Araco el (ojitos) y su cuñado Diego se decidió su incorporación en la cuadrilla.






CAPÌTULO XXI

A partir de aquí recuerda, que se desarrollaron los acontecimientos a una velocidad sorprendente. Ya que la cuadrilla a partir de los años de 1814 y 1815, se hicieron verdaderos señores de vidas y haciendas en las provincias andaluzas. Sí, fue a partir de aquí y no antes que jamás pasaba el número ostensible de la cuadrilla del misterioso número siete. Pues apenas alguno de sus compañero era muerto o herido, inmediatamente era reemplazado por otro, con una puntualidad tan prodigiosa, que su relevo se verificaba como por encanto.
Y además, con una habilidad tal combinaban sus operaciones, que tenían aterrado el país con la audacia de sus ataques y la rapidez de sus movimientos. Para evitar las pesquisas de sus perseguidores, apaleaban sin piedad a los pastores y labradores y aún a los mismos afiliados en la pandilla, que decían a los jefes de las partidas de tropa o a alguno de ellos, la dirección que llevaban los otros. Y reconoce que fue tal era el terror que causa de esta práctica feroz, que termino apoderándose del ánimo los pastores y labradores. Que cuando alguno de los individuos de la cuadrilla se extraviaba, ya no podía contar con nadie y por tanto le era casi imposible acertar con el paradero de sus compañeros.
Entre las empresas más arriesgadas que él recuerda fue la del robo de una conducta de tabacos y otros regalos que venían de América para Rey D. Fernando VII, de la cual consiguieron apoderarse, atacando y maltratando cruelmente la numerosa escolta que la custodiaba. Y además, se permitieron el lujo de burlarse durante un largo espacio de tiempo de todas las persecuciones; hubo ocasión en que estuvo empleada en su seguimiento una fuerza de 4,000 hombres del Ejército.
No obstante, la infantería, y sobre todo la caballería del Ejército, padeció horriblemente en aquella época en esta clase de servicio, pues ningún regimiento de caballería pudo reunir en sus cuarteles más de 150 caballos. Así es que en aquella diseminación de fuerzas, el soldado olvidaba la instrucción y perdía los hábitos militares, el vestuario se destroza los caballos sufrían y se inutilizaban. Y además, la moral y la disciplina de las tropas se relajaban, como todo militar entendido y celoso de sus deberes puede suponer. Y lo peor de todo, es que tan grandes sacrificios comúnmente, si no eran estériles, producían muy escasos resultados.
Se verdad que todo esta era debido a la experiencia de todos ellos en guerra de guerrilla contra los franceses les favorecía ante una policía y un ejercito poco preparado ni conocedor de la sierra. Como la partida que las autoridades siempre solían decir que eran siete, en ocasiones eran simples colaboradores. Pues la verdad era que las decisiones importantes siempre las tomaban siete.
El número de SIETE se debe a un informe del Jefe Superior Político, nombrado por Sevilla para perseguirlos, Don Luis María Salazar, que en oficio de 30 de julio de 1813, el Corregidor de Écija decía: - Que el día anterior a dos leguas de esta capital, en el camino de Mairena, al sitio Callejón de Pitas... robaron a unos caminantes, una cuadrilla de dos hombres a caballo y siete u ocho a pié; y otra cuadrilla de tres a caballo y cuatro a pié, ha sido vista en la vereda que parte del Almacén de la Pólvora.
Al parecer estos SIETE últimos, vestían de paisano, con chaqueta y pantalón de pana, sobrero portugués, botín de cordoban y pelo atado... El número de “siete” que precisa el Jefe Superior Político, quedó marcado para siempre: - Siete eran los bandoleros, siete, se repite en los posteriores informes, y siete, es la banda de niños que asaltan.
Incapaces las autoridades de dar fin a la partida, la Capitanía General de Sevilla, con fecha de 25 de enero y 17 de febrero de 1816, creó una contribución o arbitrio de dos maravedíes mensuales por cada fanega de tierra que abonaban los propietarios o arrendadores de las mismas y con el fin de costear las tropas creadas o comisionadas para combatir a dichos bandoleros.
Estas tropas al mando del comisionado regio D. José García de la Torre, se asentaron en Écija, por ser la ciudad que ofrecía mayores servicios, y estar en el centro territorial, donde poder hacer sus operaciones de búsqueda. También se centralizo en Écija el cobro de tal contribución y envío de dinero, terminando el bando por repetir:- Que allí estaban ellos para que nadie se olvide de pagar dichas contribuciones.
Los labradores de Marchena, de Dos Hermanas, Utrera, Carmona, Cantillana o de cualquier otro pueblo, que se quejaban del pago de los dos maravedíes que tienen que mandar a Écija, para combatir a esos bandidos. Se convoco una reunión en el Cabildo, donde se acuerda crear una partida de escopeteros para combatirlos, y esta compuesta por 40 hombres de a pié al mando de D. José Díaz, siendo aprobado su nombramiento de manera oficial nada menos que por el Capitán General, Conde de Abascal con fecha 24 de noviembre de dicho año de 1812.
O sea que Écija, desde el comienzo del bandolerismo toma medidas para evitarlo, combatirlo, y exterminarlo, y con hombres y dinero de la propia ciudad. Los trabajos de este grupo de escopeteros comienzan a dar sus frutos. Ya que lo mismo su casa como la casa de Pablo Araco (“el ojitos”) también casada con una ecijana llamada María Campos en el corral de la misma, enterrados, encontraron, botones de plata, alhajas y unos 5000 reales en moneda de oro. Sin embargo en el registro de su casa debido que Juanita se hallaba en Sevilla con su hermana tuvo la perspicacia de llevarse el dinero a tiempo.
Pese a todo estas medidas, para ellos las incursiones eran cada vez más provocadoras ya que ellos recorrían aquellos campos con la mayor tranquilidad, nunca se ocultaban, desaparecían hoy de un sitio para mostrarse a la mañana siguiente en otro muy distante de donde estuvieron el día anterior, y para ellos no había migueletes ni soldados de línea, ni escuadrones de caballería.
Pues estaban acostumbrados a batirse con fuerzas que les duplicaban el número y hasta ahora las habían derrotado. Y había llevado su audacia hasta el extremo de penetrar en la misma ciudad de Sevilla, residencia de las autoridades donde se hallaban reunidas la mayoría de las fuerzas que salían en su persecución, y habían entrado y habían salido sin que fuera posible detenerlos.
No obstante, el cuerpo de escopeteros continúa su trabajo al mando del Sr. De los Ríos, y en poco tiempo consigue limpiar a los primeros salteadores de caminos que según constan, fueron los siguientes:- Francisco Benavente, Antonio Gregorio López y José García de La Campana, José de los Reyes de Fuente Palmera, Juan Antonio Martínez de La Lusiana, Juan Pérez de Osuna, Andrés de la Torre de Lucena, Miguel Rodríguez de Los Corrales, Antonio Muñoz de Vélez-Málaga y Antonio Reina de La Puebla de los Infantes.
Este grupo de diez hombres, ninguno de Écija, ni vecino, terminaron su vida en el patíbulo. Es verdad que dentro de la población, el trabajo de los escopeteros resulta eficaz. Ya que una madrugada, practican una redada en el café Sol y otra en el café Reina en la plaza de Santa María y detienen a 26 personas, la mayoría no ecijanas, desertoras del ejército y sin ocupación especial, todos los cuales son conducidos a Cádiz donde también muchos de ellos terminan decapitados.
Sin embargo ellos su fama fue en aumento, pese a que en ocasiones eran abatidos o apresados una buen aparte de ellos, seguían siendo el terror. Ya que, generalmente los que tenían que hacer un viaje, esperaban a que pasase un convoy, una especie de caravana compuesta de carruajes de todo genero y de arriería, que iban escoltadas por un regimiento de infantería y uno o dos escuadrones de caballería. Estos convoyes escoltados no tenían lugar sino de tiempo en tiempo, cuando era necesario el envío de caudales desde las intendencias de Andalucía, y la Tesorería Real.
Todas estas precauciones se tomaban solo por ellos. Esto podrá aparecer exagerado, pero era verdad, ya que su astucia como su experiencia de todos ellos. Hacían que los gobernantes les fuera necesario uno de aquellos pasados regimientos de tres mil plazas y dos escuadrones de cien hombres para que le convoy se pusiese en marcha con probabilidades de seguridad. Y digo con las mínimas probabilidades, porque muchas veces, a pesar de esta enorme escolta, los caudales de la Real Hacienda habían sido robados por ellos si no por fuerza, por astucia.
Que días aquellos ya que recuerda que además, eran la envidia de los hombres y la admiración de las mujeres ya que su vestimenta era digna de admiración. Usaban uniforme de la remonta de caballería de línea; sombrero Calañés con escarapela; chaqueta azul con vuelta solapilla, collarín y bocamanga encarnados; pantalón pardo bombacho con franja y vuelta encarnada, chaleco amarillo, espada de montar con tirantes, canana corrida con cuatro pistolas sujetas a ella por los ganchos, trabuco corto de bronce de gran calibre, de los que llamaban naranjeras, en los que se arrojan un puñado de balas y que causan tanto estragos como una pieza de artillería cargada de metralla, botones negros morunos, abiertos por el costado, bordados con hilo blanco; zapato de becerro color avellana, espuelas vaqueras y manta de muestra ó capote de monte, según que la estación era seco o lluviosa.
Caballos y jinetes hacían maravillas, maniobraban, huían en falso, se diseminaban y a cada momento el enemigo sentía sobre si el disparo o metrallas de sus trabucos. Si vencían, exterminaban; si sucumbían, eran exterminados, y a los pocos días era remplazada la partida por otros renaciendo de nuevo la cuadrilla montados y uniformados del mismo modo. Sí, eran los que se incorporaban eran tan atrevidos y conocedores del terreno como lo habían silo los otros ya muertos.
No miento y confieso que por todo eso se permitían excesos de todo género, como también tenían fama de que no había muchacha que respetaran y además, habituados ya al robo cuando se iban de la casa donde eran alojados siempre faltaba algo. Pero además, a las muchachas les importaba muy poco se supiese que habían sido los amantes de un día de uno de estos mocetones de sombrero Calañés y trabuco. Pues se daba el caso que cuando se echaba de menos alguna cosa de valor en el alojamiento que acababan de dejar, el despojado decía tranquilamente: - Aunque se hubieran llevado más, bien empleado estaba.
Todo esto era posible dado que los Niños de Écija hicieron pues, numerosos servicios durante la guerra de la independencia. Pero él mismo reconoce que fue verdaderamente lamentable, que cuando se hizo la paz y los franceses evacuaron a España, ellos no se retirasen con sus honores cargados de dinero y de laureles a sus casas. Pero se habían acostumbrado a esa vida especial de campaña, que mismo él no se resignaron a renunciar a ella. Bien recuerda ese día cuando asaltaron un día en Córdoba, un convoy de carruajes y arrieros había sido acometido en la Carlota, y robado por ellos y la gente se preguntan: - Deben de ser bandidos disfrazados con el uniforme de los niños, dijeron algunos. -Eso debe ser, contestaban los que oían aquella opinión. -Y todo porque a los andaluces les dolía mucho el ver de que se convirtieran en bandidos los héroes de los que estaban tan orgullosos.
CAPÌTULO XXII
Por todo eso ahora y esperando que el veredicto del tribunal le sentenciara a muerte, recuerda como después de que había terminado aquel periodo heroico, no fuera capaz de abandonar esa forma de vida. Porque luego ya no fueron los franceses los que les persiguieron con una rabia encarnizada, sino las tropas españolas y los miqueletes del país. Aunque no obstante, reconoce que aconteció lo que había acontecido antes, ya que por cada uno de la cuadrilla que se mataba o se prendía y se ahorcaba, perecían a la vez doce o quince soldados o miqueletes.
Pero reconoce a la vez, que pese a que muchos les seguían ayudando, la gente de los pueblos aunque les protegían terminó aterrada. Ya que los propietarios se veían obligados a pagar fuertes contribuciones, para que ellos Niños no les incendiaran los trigos próximos a recogerse, los cortijos, los molinos de aceites, los lagares. Y encima nadie se atrevía a viajar por temor de ser robado o de ser maltratado o muerto por el delito de no haber llevado consigo cosa que le robasen.
Para empezar a estudiar este tema y porque se extendió por toda Andalucía el bandolerismo y para buscar el origen de este fenómeno en Andalucía y sus causas. Se tiene que reconocer que no para todos fue la venganza contra los que por su gran poder económico avasallaron a los llamados por ellos los plebeyos, sino también entre otras y principalmente fueron dos: - La primera, la gran epidemia de fiebre amarilla que en el año 1800, entrando por Cádiz, asoló a gran parte de la población andaluza y extremeña y, la segunda causa, la invasión de las tropas francesas, y la ocupación por éstas de numerosos pueblos importantes. Estos dos hechos, dieron motivo a que por un lado, ante el temor de contagio y muerte segura, y por otro ante los desmanes de las tropas francesas, todo el que podía, abandonara los pueblos y se “echara al monte” para sentirse mas seguro.
Cuando se sufrió la epidemia referida, el número de fallecimientos en poblaciones fue terrible y como las medidas sanitarias aconsejaban evitar el contagio y distanciarse lo más posible de los enfermos, familias enteras se fueron a vivir al campo. Con la invasión de los franceses ocurrió igual, ya que así se evitaban humillaciones, persecuciones, ultrajes y males mayores. Acabadas las subsistencias, o bien desaparecidas las causas descritas, dichas familias volvían a sus lugares y a sus casas.
Aunque en realidad, no siempre ocurrió así, ya que se daba el caso también, que muchas personas, apretadas de necesidades alimenticias o de dinero, cuando se vieron angustiadas, se apropiaron de todo lo que en el campo había, por las buenas o por las malas. Fueron escasos grupos, pero existieron, y así comenzaron a desmantelar cortijos, haciendas y otras viviendas agrícolas. Como también una vez acabadas también las subsistencias en el campo, optaron por apostarse en los caminos y a la fuerza, asaltaban a viajeros o simples caminantes, intentando conseguir dinero, joyas u otros objetos con que poder seguir manteniéndose.
La situación de este sistema de vida de la que era difícil salir fue la continua práctica del asalto, el robo y la coacción, no ya solo para subsistir, sino para enriquecerse. La verdad que termino siendo ciertamente la de unos pocos, pero produjeron muchos daños y sobre todo cuando comenzaron a juntarse en grupos para organizar los golpes.
Y así como fueron apareciendo bandoleros célebres en toda Andalucía y partidas de bandidos que atemorizaron no solo la campiña ecijana, sino en las sierras de Córdoba, por tierras de Jaén, de Málaga y otras regiones, pero desgraciadamente, de todas estas partidas, la que más fama adquirió y ha conservado con el tiempo, fue la de Los Siete Niños de Écija de la que él hizo parte hasta su detención.
Pero la verdad es que esta situación precipitó los acontecimientos de tal manera, que reconoce que le fue muy difícil escoger otro camino para salvar su pelleja y por tanto no le quedo otra que echarse al monte. Sí, fueron años muy difíciles, pero también recuerda sus buenos ratos pasados con Juanita que sí mismo también fueron difíciles, no cave la menor duda que para él fueron inolvidables.
Pero sin embargo ahora y dadas las circunstancias, apenas pudo desplazarse que dos veces a Sevilla; donde Juanita después de bien vender su casa de Écija compro otra más grande en la capital. Bueno entre ellos como era de costumbre, los que tenían mujeres o novias cuando robaban se decía vamos con nuestras novias y recuerda una anécdota del capitán Luis de Vargas. Que decía que en ningún sitio se sentía tan a gusto que en Écija la llana, que al ser tan acogedora y atractiva las veladas con su novia eran inolvidables. Pues esas noches, a la luz de la luna con la silueta de sus torres hacia el cielo y el encanto de sus calles presenta un embriagador embrujo, que no tiene ninguna otra población de Andalucía.
Idilios que muchos de sus compañeros según precisa D. Joaquín Nogueras, hicieron que se produjera la detención en el postigo de San Rafael del Capitán Luis de Vargas, “cuando pelaba la pava” con su novia. Pero la realidad fue otra ya que si se cuenta como acierto tal detención el 14 de febrero de 1814, por el propio alcalde accidental de Écija, Don Bernardo Heredia. Fue al parecer y que cuando iba de ronda con varios hombres armados que creyeron sorprenderle saliendo de una casa de la calle Merinos con la de Dos Pozos. Y no precisamente de una casa honrada, ni de ver a su novia, a un bandido al que seguían sus pasos.
Aunque él mismo reconoce que de nuevo se equivocaron ya que a quien detuvieron fue al llamaba José Piña, que por cierto era de Lucena. Este Piña, se resistió al darle el alto, y pego un pistoletazo que atravesó la capa del primer teniente de Alcalde, siendo reducido por la fuerza y termino siendo asesinado. Pero del capitán Luis de Vargas, ni del Postigo de San Rafael se supo nada.
Él por lo contrario si pudo desplazarse en varias ocasiones hasta Sevilla donde Juanita dadas las circunstancias y el los continuos registros termino vendiendo la casa de Ècija y comprando otra en Sevilla donde ella siguió actuando en el tablado para no levantar sospechas. Para él cada vez que volvía a encontrarla experimentaba una ilusión difícil de definir con palabras.
Pues ya en el camino se la imaginaba poseyendo por entero aquella boca tan carnosa como bonita, para luego avanzar por inauditos contactos de estremecedora complacencia sensual. Pera ya una vez con ella creyendo a ver agotado ya todos los placeres entre ellos recuerda que nuevas sensaciones carnosas, suaves y húmedas bajaban recorriendo verticalmente por su cuerpo fuertes escalofríos de placer.
Él se dirigió al café teatro cuando ya empezaban a retirarse los clientes, con el fin de no ser visto y no perjudicar el trabajo de ella. Y bien recuerda que como siempre ella se abalanzaba entre sus brazos con esa alegría que la caracterizaba. Luego al llegar a su casa con silenciosos pasos subieron las escaleras, donde llamaron discretamente a la puerta, hasta que después de unos instantes la puerta se abrió asomando el rostro su hermana. Era su hermana que al parecer cuidaba con tanto cariño de su hijo como el de ella y ya una vez que abrazo a su hermana y cuñado se fueron a ver a su pequeño que dormía placidamente en la habitación de Juanita.
Ya una vez en la habitación recuerda que fue la última noche que durmieron juntos y ahora entre estas cuatro paredes y en espera de lo irreparable solo los recuerdos de aquella noche calmaban su continua angustia. Si no tiene porque cerrar los ojos para recordarla ya que esa noche llevaba su cabellera separada por dos trenzas y cada una con un lacito en su extremo. Y mismo si intentaba cubrir sus brazos una parte de sus pechos hermosos pronto se quedaron al descubierto para que él la desabrochara el corpiño. Para después sus ojos maliciosos y antes que él hablase ella con amabilidad le invito con el dedo que se acostara con ella.
Nunca en su complicada vida, reconoce como ahora que aunque no era la primera vez que él se había encontrado en tal percance. Era ahora cuando en realidad dudaba que esa situación pudiera durar mucho tiempo. Ya que las cosas para la cuadrilla cada vez iban de mal en peor y por eso Juanita volvía de nuevo y con razón con sus reproches. Es verdad que hasta ahora siempre había salido airoso, pero ahora una mala intuición le decía que si volvía a las andadas esta vez podría ser la ultima.
Pero dadas las circunstancias él hacia tiempo que se había comprometido con la cuadrilla, para las verdes y para las maduras. Por eso pese a ese miedo que cada día experimentaba más Juanita, para él que no quedaba otra solución, ni tampoco le faltaban agallas y de todos modos su palabra estaba por encima de todo. No obstante, reconoce durante estas reflexiones se sintió angustiado por diversas razones, ya que sus pensamientos como si se partieran en dos.
Pues la personalidad de Juanita cada vez volvía a pesar con más fuerza y su situación angustiosa le sobre pasaba con creces. Por tanto, él no se determinaba como hombre dominador, pero los avatares de la vida le convirtieron en hombre sin escrúpulos a la hora de perdonar a los que él consideraba como sus enemigos. Pero como salirse ahora de esta crítica solución por sí mismo y todo pese a que reconocía que cada vez se encontraba más fatigado. Y además, cada vez sentía con más fuerza el dolor de los celos de esta mujer dada al espectáculo donde estaba seguro de que por su hermosura debía levantar pasiones.
Luego recuerda que al observar como Juanita cuidaba de su hijo comenzó a desechar las dudas que empezaban a enturbiar sus sentimientos. Y sin dudarlo se esforzó por dominar su orgullo varonil, para decirse que no era a ella reprocharla todo lo que pudiera suceder sino a él mismo por su mala cabeza. Para que poco después reconoce que fue cortando sus absurdos pensamientos para volver de nuevo a la áspera realidad en la que el vivía.
No obstante, los reproches de conciencia se desvanecían al recordar aquellos años heroicos contra los franceses y esto solo esto era lo que de nuevo le devolvía la sonrisa. Para después volver desaparecer al reconocer, que ahora las cosas estaban cambiando tan radicalmente, que mismo la gente humilde por miedo a las represalias no dudara por una mísera recompensa delatarlos.
Por todo eso al despuntar el alba y sin querer despertar a Juanita ni a su hijo salió de la capital misma sin despedirse de su hermana y cuñado. Es verdad que paso con ellos días inolvidables, pero ahora sentía esos continuos temores que anunciaban la cercanía de un real peligro aunque en realidad no pudiera adivinar de lo que se trataba. Pues al llegar a la sierra todo parecía distinto al de días anteriores ya que todos a simple vista los encontró más nerviosos que de costumbre. Pues como él todos estaban convencidos que cada vez era más difícil aquellos innumerables ataques y por tanto debido a las persecuciones constantes de las que eran objeto por fuerza un día terminarían mal.
Sí, todos estaban convencidos que tarde o temprano tendrían que hacer frente a un enemigo cada vez más numeroso y mejor organizado. Y así fue, ya que el Edicto con sus espléndidos premios, el despliegue de tropas, escopeteros y otras partidas, con el mando único del Coronel Vergara, dan sus frutos los días 24 y 25 de Julio de 1817.
Pues dada tal continúa persecución, unidas las dos partidas de bandoleros hicieron frente a las fuerzas del Coronel Vergara en la campiña de Santaella (Córdoba) el día 24, y tras larga lucha queda muerto José Martínez el Portugués, preso Sebastián Martín el Hornerillo y tuvimos que dispersarnos los demás. Pero perseguidos, el día 25 fueron presos en varios puntos cercanos a Aguilar (Córdoba) el Fraile, el Cojo, el Minos, el Rojo, el Granadino y el Curita. Y así como también su amigo Luis López y él, aunque pudieron escapar Ojitos, Diego Meléndez, el Candiles y el Becerra, que dejan la campiña y se refugian en Sierra Morena.
No obstante, allí son buscados y en el mes de mayo de 1818, tras una espectacular persecución, fueron muertos Pablo Aroca (Ojitos) y el Candiles, desaparecieron para siempre los dos restantes, su cuñado Diego Meléndez y Francisco Narejo (el Becerra). Pero una vez dado muerto su último jefe, Pablo Aroca (Ojitos), y ejecutados los restantes, se pone fin a la célebre partida de los Siete Niños de Écija.

CAPÌTULO XXIII

Esa noche como tantas otras, no pudo conciliar el sueño y sudoroso y emocionado aun por sus tristes últimos recuerdos. Siguió dándose explicaciones a todo lo sucedido aquel lamentable combate que determino el fin para todos de aquellos largos años donde fueron capaces de traer a las autoridades hacia el máximo ridículo popular. Por eso ahora ya era tarde y sabía que el tribunal le imputaría todo tipo de responsabilidades, pues las autoridades intentarían por con sus ejecuciones atemorizar a los demás bandoleros y a la vez conseguir ante la población una fulgurante autoestima.
Después como reflexionado de nuevo quedo como adormilado, hasta que con él chirrió de la puerta de celda se abrió y dos guardianes le sacaron por la fuerza. El ya él había oído hablar de las torturas de la triste Santa Inquisición, pero recuerda que cuando le penetro a la fuerza en la sala de tortura el alma si es que existe le hizo un nudo en la garganta que de golpe le impidió tragar la saliva.
Pues al fondo había ya varios colgados de los brazos en un modero del techo y sin apoyo en el suelo de los pies. La verdad es que al principio, y descubrir que uno de ellos era su amigo Luis López, pensé que harían conmigo lo mismo; pero no fue así ya que le tumbaron en una especie de alargada mesa y una vez en ella le maniataron los pies y las manos.
Luego apenas recuerda las preguntas que el verdugo le está haciendo, ya que otro dando vueltas a una rueda iba alejando a la vez de su cuerpo las piernas y los brazos. Y como quiera que el convencido de que seria como los demás ejecutado, pensó que si hablara como si no; no tendrían piedad con él. Por eso cada vez que la rueda giraba sus huesos comenzaron a crujir hasta que ya perdió el conocimiento.
La verdad es que no sabe el tiempo que entubo sin conocimiento, pero cuando lo recobro al abrir los ojos encontró un gran alivio al reconocer de nuevo que estaba boca arriba en su camastro. Horas después con unos dolores insoportables en todo el cuerpo de nuevo se abrió la puerta y un guardián dejo un plato con una sopa y un pedazo de pan en el suelo.
Después dado el hambre que arrastraba con gran esfuerzo, recuerda que como pudo que avalo la mísera comida con un devorador apetito. Para luego apoyar la cabeza entre sus rodillas se dijo:- ¿Lo peor no ha pasado todavía, ya que volverán pronto a las andadas? Y así fue pues a la mañana siguiente, volvieron a por él, para conducirle al mismo lugar del día anterior donde le esperaban los mismos verdugos; pero esta vez cambiaron de método.
Sí, fue escalofriante ver como uno de ellos calentaba en una fragua hierros con puntas de distintas formas. – ¿Hemos intentado dejarte una noche, para que reflexiones y nos digas donde se esconden tu jefe y los demás? – ¿Por eso esperamos que ahora nos lo digas y te dejaremos tranquilo de lo contrario te marcaremos el cuerpo como a los toros? – ¿Así que suelta lo que sabes, o porque lo contrario los hierros ya están al rojo vivo para marcarte el cuerpo?
Como era de esperar al ver que él no abría la boca, los muy salvajes, comenzaron por acercarle el hierro en forma redonda en la punta. Habituados a esta clase de tortura, los hijos de puta, lo acercaron al pecho unos minutos con el fin de asustarle. Pero al ver que él seguía sin decir nada terminaron por apoyarlo despacio en el pecho con el fin que el dolor fuera mas intenso. Y recuerda que antes de perder de nuevo el conocimiento y después de varias quemaduras en el pecho como en las piernas, que aun pude observar los rostros sonrientes de los verdugos al observara ese dolor tan insoportable que le hizo perder el conocimiento.
De nuevo con un dolor insoportable desperté en la celda, donde la verdad es que fueron pocas las horas que trascurrieron, pues alguien bien trajeado abrió la celda para comunicarle que según estaba decidido por las autoridades al día siguiente seria ahorcado junto a sus amigos. Si así fue, pero dado el intenso dolor que las quemaduras le estaban produciendo; que pensó que esa noticia para él no era más que un consuelo a su insoportable sufrimiento. La verdad es que luego no obstante, y pese a su insoportable dolor quedo más tranquilo al comprobar que de su celebro semi-apagado seguía nebulosamente viendo a su hijo en los brazos de Juanita y reconoce que esto le aliviaba el dolor.
La verdad es que fue poco lo que tardo de nuevo en perder la memoria, ya que no sabe si fue el cansancio o la perdida de memoria que sin poder calcular las horas pasadas en ese insoportable tormento. Que de nuevo la celda se abrió, pero esta vez dos corpulentos guardianes le arrastraron hasta una plaza repleta de gente que insuflándole gritaban palabrotas que él no llegaba a comprender.
Al llegar al patíbulo, no abrió la boca mientras un frailón leía frases de un misal con la intención que él besara una gran cruz. Pero al no hacer él ningún gesto ni abrir la boca el frailón le propino un golpe seco con el mismo crucifijo en la boca. Después con un gesto desprecio hacia su persona, el bravucón se dirigió a la multitud, para insinuar con gestos que él no se merecía otra cosa que ser descuartizado.






ÈPILOGO

López y Antonio Fernández fueron ahorcados, descuartizados y puestos en los caminos. El resto fue víctima del Garrote Vil, excepto José Alonso Roxo, que fue asesinado en Sevilla. Pues al parecer las autoridades en un bando se vanagloriaban de su buen trabajo, alegando que fue por demás, ya que la cuadrilla por si sola tenía aterrada la baja Andalucía, desde Cádiz hasta los últimos puertos de Despeña-Perros.
Sí, reconocen que llegaron a ser una organización muy activa por decirlo así, si una especie de sociedad numerosa, que tenía sus afiliados en las grandes y pequeñas poblaciones, en los cortijos, en la sierra, en las majadas de los pastores, en las ventas de los caminos, hasta en Madrid. Y además, cuando moría o era preso uno de la cuadrilla, el numero que le seguía era llamado, se le daba uniforme, armas y caballo, e inmediatamente se incorporaba a su partida.
Esto, en cuando a los activos; los pasivos eran espías indagadores, avisadores de cuando algún dinero salía al camino, ocultadores, protectores. Ya que lo que se robaban, se entregaba fielmente a los depositarios, y cuando estos depósitos se hacían fuertes, se repartían, cobrando veinte partes para los siete. Como también una parte de los restantes, activos y pasivos.
Sin embargo, no se puede asegurar que existiera una perfecta organización, ya que nunca se pudo verificar lo que la gente comentaba. Y además, los que hacían este trabajo, aunque reconoce que fue en Écija había nacido la asociación y por lo mismo la partida conservaba el nombre de los 7 niños de Écija. Pero a la vez reconoce que debido a este entramado las autoridades habían perdido ya la esperanza de exterminarlos.

Inútil era cortar una cabeza de aquella hidra, porque en seguida ya nacía otra, producida por una asociación misteriosa que ni ellos mismos conocía. Si fue esto se debió también a que ni los habían sido presos, había ido al patíbulo o habían muerto nadie declaro nada. Nadie declaró el mas leve rayo de luz sobre la asociación de quien eran hijos, porque no la conocían, o por el heroísmo funesto era la de no hacer la más mínima traición.
El mecanismo de esta asociación, no se ha conocido sino después de algunos años de haberse extinguido, por revelaciones in articulo mortis, hechas por la conciencia de personas que se tenían por muy respetables. Y estas relaciones produjeron un proceso tal, que asustada la Chancillería de Granada por la inmensa trascendencia del proceso, que hubiera obligado a pronunciar grandes sentencias sobre un numero infinito de personas, muchas de ellas de alto coturno, consultó al rey, y para evitar un grande escándalo que hubiera perturbado gravemente la moral publica, se mando sobreseer la causa y quemar lo actuado.
Pero en lo que se refiere a su cuñado, después de que fueron muertos Pablo Aroca (Ojitos) y el Candiles. Desaparecieron para siempre los dos restantes, Diego Meléndez y Francisco Narejo (el Becerra). Sobre Diego Meléndez, se supo que este bandolero que fue el que sustituye en la cuadrilla de los Niños de Écija a Alaya, Mesa, El Pintado o Calzado. Y por tanto, es uno de los nombres que aparece en el Edicto de primero de julio de 1817 dado por la Real Audiencia de Sevilla.
Pero como ya sé a dicho, él junto al Becerra, escapa nuevamente de la persecución a que está sometido por los escopeteros del Regimiento de Numancia desapareció sin dejar rastro. Aunque según testigos familiares, Diego consigue llegar a Sevilla, donde con el dinero recuperado por él y su hermana consigue embarcar para la Argentina. Donde después de comprar una gran extensión de terreno en la Patagonia terminaron sus días.
PABLO GARCIA CABRERO
15-09-2013-MARIGNANE
Amar y ser amado


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