INESPERADO REGRESO-Capìtulo-VIII-XI-XV-XVI Y TERMINA

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INESPERADO REGRESO-Capìtulo-VIII-XI-XV-XVI Y TERMINA

Mensajepor pablogarcia » 24 Oct 2012, 15:21

INESPERADO REGRESO


Pablo García Cabrero

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PRÒLOGO


La Guerra Civil Española y sus víctimas desde 1936 a 1939 que después se unieron con las de la Segunda Guerra Mundial, son innumerables. Pero pese a tanto dolor, muerte, desesperación, desolación, hambre, falta de trabajo, falta de familia no se pidió responsabilidades a nadie. Y hoy en el año 2012, todavía siguen apareciendo muertos en cunetas, sin contar los muertos en cárceles, muertos en campos de exterminio, muertos en combate y a los que todavía hoy no se ha hecho justicia.
La realidad de los acontecimientos, late singular-mente, entre el hoy y el ayer y es la escritura la reina de contar todas sus verdades. Por eso repito que merece la pena contar el agravio que sufrió este discreto personaje. Ya que como la mayor parte de los hombres vivimos de una manera o de otra, solo porqué de tal o cual manera nació y fue después sin duda el tiempo que nos toco vivir el que marcó para siempre nuestra existencia.
Por eso la vida del capitán Juan Mendoza se me quedo grabada en la memoria. Sí, y les aseguro que su historia me conmociono, no solo a mi sino que fue un acontecimiento que sorprendió a la totalidad de los presos políticos de la sexta galería de Carabanchel.





CAPÌTULO I


Suele decirse que nadie tiene más edad que la que representa, y esta es una de las muchas mentiras que las personas cubrimos con cierto agradable barniz de la verdad. Pero el caso del capitán demuestra lo contrario, ya que pese a su edad se le veía todavía un hombre dinámico en todos los sentidos.
Su piel aún se conservaba lisa y bronceada, y además de bien parecido era musculoso cuando lo mirabas de perfil, pero largo cuando estaba de frente y capaz de no decir nada pendiente días como si las personas no existiéramos. Posiblemente porque a lo largo de su vida, solo había conocido días tristes de guerra y violencia. Pero su extraordinaria fuerza de adaptación, le había permitido continuar subsistiendo con facilidad a todas las adversidades.
Sí, Juan Mendoza. Era un hombre que pese a sus cerca de cincuenta años se mantenía en plena forma. Todas las mañanas se le podía ver haciendo duros ejercicios de gimnasia, con una precisión matemática y de larga duración. No eran los menos los que dudaban si era uno de los nuestros, pero para mí era un hombre simpático y se me a semejaba un héroe salido de una epopeya de las películas norte americanas.
Pero la verdad es que en realidad, no era más que un simple superviviente inoportuno de aquel incendio inmenso que enterró a escombros los afanes republicanos de una de las partes de nuestra España. Aunque yo sigo creyendo que fue la de las dos Españas, al no dejar escapar más que a unos cuantos para prolongar, sin duda nuestra agonía.
Si Montoya fue un ejemplo de lo que fue esta horrible contienda y su historia no hacía más que acentuar la trágica situación en que se encontraba y que para él todo había no acabada. Todo, si todo, parecía para él conjurarse y dispuesta para destrozarle el alma. Como si del pasado no pudiera sobre ponerse y ahora su existencia no fuera solo más que cuestión de esperar que el tiempo solucionara su situación: - ¿España? -¿Qué España? - ¿Por qué yo un día decide volver, después de lo sucedido?
Al decir estas últimas palabras, me miro y observe en sus ojos que no le importaba iniciarse de repente a sus secretos. Ya que no tardo darme respuesta a mis preguntas, después de mover con agresividad un peón del tablero del ajedrez.
– ¡Contempla lo que queda de este Mariné de la Infantería Americana! Me repetía con cierta incertidumbre y tristeza – ¿Y mira también para qué me sirvieron las medallas ganadas en la guerra contra el Japón y en Europa contra los Alemanes?
Te contaré, para mí todo empezó cuando me entere que mi nombre estaba en la lista para el traslado de un contingente de tropas, a la nueva Base Naval de la OTAN en Rota (provincia de Cádiz). Y por fortuna para mí, es que probablemente mi misión consistiría en hacerme cargo de la Milicia Urbana (PM) y de los sesenta infantes que componía dicho servicio. Por eso aquel día 3 de marzo, ya desde temprano él estaba esperando como agua de mayo todo lo que te llevo dicho y solo al llegar la noche, comprendí que la orden que yo esperaba con tanta ansiedad, no le había llegado.
Preocupado por mis recientes pensamientos en ese próximo viaje a España, recuerdo que se detuvo en el centro del amplio despacho y del que nunca debiera de haber salido. Y recuerdo que al contemplar detenidamente el retrato de Eisenhower que en su momento fue el presidente de los Estados Unidos. Observe como tantas veces que el cuadro se hallaba adornado en sus laterales por dos banderas, una del Estado de California y la otra de los Estados Unidos de América. Los muros laterales se hallaban a la vez también adornados con cuadros de las hazañas victoriosas de las últimas guerras en Europa y Asia.
De esas épocas de guerra, me dice que guarda el recuerdo de un mundo sin piedad. Como un sueño triste y sin color. Fatalidad, humillación, temor y sublevación escondida. Pero reconoce que para ganar, hace falta golpear al enemigo en su propio terreno y en el momento oportuno. –Por eso te aseguro, que la vida no es una cuestión de corazón, sino una simple posición de fuerza y al final los sentimientos hay meterlos en el bolsillo. – Amigo yo espero que ellos puedan servirnos un día, pero me dijo sonriente que en el mundo el dolor es lo eterno y lo inesperado es la felicidad o la dicha.
Después y tras un corto silencio como si intentara explorar mentalmente su pasado, me repite que sus tristes pensamientos se rompieron al oír el sonido de la corneta, al lanzar en la explanada de la base las prolongadas notas que servían para arriar la bandera de los Estados Unidos de América.
Luego a parecer ya más tranquilo, me dice que fue después de abandonar su postura marcial y dirigirse al amplio ventanal de su despacho y arrojar en él vació su grueso cigarro que empezó a calmar sus nervios. Si era un habano martirizado por los dedos y con la punta desmenuzada por el incesante mordisqueo de sus recios dientes. Pero no obstante, reconoce que su actitud nerviosa se debía a esa continua espera por no haber recibido todavía la totalidad los documentos oficiales que le autorizaban a emprender su viaje a España.
No obstante, te aseguro que era reconfortadle seguir observando desde el amplio ventanal; ese sol deslucido que empezaba a montar las palmeras que rodeaban los cuidados jardines del edificio central donde se hallaba su despacho. Te aseguro y no cabe la menor duda que era hermoso observar a lo lejos, las impresionantes instalaciones militares y más al fondo acostados en los muelles, parte de la poderosa flota de guerra americana. Si, fue en esta base naval y hace ya más de dieciséis años que me aliste en el ejército americanos y como ya te dije esta base se halla situada cerca de la ciudad de San Diego.
Luego sigue para decirme que las cosas para él habían cambiado inesperadamente, después de los largos y duros años de su anterior existencia. Por eso ahora reconocía que para él su traslado a España, era el premio a su constancia; después de una vida de intenso sacrificio.
Fue después al quedar de nuevo pensativo, cuando yo me imagine su uniforme cubierto de condecoraciones de las sucesivas batallas libradas en las guerras pasadas que hicieron del capitán Juan Mendoza un héroe indiscutible. Pues al parecer, su incansable y apasionada vida en él ejército, termino por ser reconocida como ejemplo de valentía entre los “Marines”.
Después sigue para decirme que continúo largo tiempo con la mirada en el azul infinito, como queriendo perder con severa disciplina la mirada en sus recuerdos. Y reconoce que si sus ojos muchas veces fueron duros, ahora parecían entristecerse de nuevo al esforzarse en su pasado. Aunque a la vez me vuelve a repetir que las cosas para él cambiaron radicalmente, sobre todo después de su ascenso a capitán. Y que cabe la menor duda que los tiempos presentes resultaran totalmente distintos de los de su sacrificada juventud.
De nuevo Juan quedó largo rato como adormecido mirando las fichas del ajedrez si parecer verlas, para luego ironizan-te como si le siguiera hiriendo su belicoso pasado arrugar su entrecejo. Si, al parecer le dolía recordar su existencia y él vació de una vida familiar, lamentando ahora claramente los engaños de su ahora cómoda existencia. Por eso me dice que el inminente traslado a la Base Naval de Rota en España le devolvía con mayor fuerza que nunca los recuerdos de su infancia.
CAPÌTULO II

De su madre, apenas recuerda que fue una mujer de belleza lánguida, al quedar enferma al nacimiento de su hermana y su repentina muerte y todo pese a que años después adoptaron una preciosa niña que fue la alegría de la casa. De su madre lo que más recuerda es que apenas la vio salir de su casa sin que no fuera para asistir a su misa dominical y en su memoria sigue reteniendo su rostro sufrido y enfermizo.
Su madre era de una gran cultura formada indiscutiblemente por su abuelo. Que fue un hombre de aquella España en la que había mucha gente en el buen sentido de la palabra de ideas liberales. Si, su abuelo fue un hombre muy culto, muy respetado y una figura social de gran relieve en la provincia de Jaén y fue él quien también terminó ocupándose de su educación. Una educación, que marco para siempre su vida, pero especialmente su forma de pensar.
De su padre se acordaba menos que de su abuelo. Era en su memoria una figura cariñosa y complaciente, pero algo imprecisa. De él, recordaba su barba suave y bien cuidada, sus pequeños lentes y su sonrisa dulce. Su padre había sido oficial siguiendo la tradición de la familia, que estuvo en la guerra de Marruecos y don fue capturado en el Anual por las fuerzas rebeldes inferiores e irregulares en número.
La contraofensiva lanzada por el ejército Español tras el desastre del Anual. Dicen que fue para vengar los muertos, tratar de liberar los prisioneros, e intentar parar el avance de los rebeldes. Pero la verdad es que su padre no fue liberado y la ofensiva, elevó la guerra colonial a extremos increíbles de brutalidad. Por eso él ejército Español incapaz de derrotar a los rebeldes, pidió la colaboración Francesa y un ejército de casi medio millón de hombres, desembarcaron en Alhucemas en septiembre del 1925, que marco el fin de Abd el krim, quien se entregó en mayo de 1926 a las autoridades francesas y fue desterrado a la isla de la Reunión.
Al poco tiempo de acabar la guerra colonial de Marruecos, fue liberado y a su regreso a la península. Meses más tarde al sentirse responsable de su rendición y falta de valor, se dio inmediatamente de baja del ejército. Don Jacinto que era como se le conocía a su padre, después dolorido por la actuación de los conservadores en la guerra colonial en el norte de África. Pidió el ingreso en el Partido Republicano Español.
Su padre, dicen que a partir de aquello fue un hombre muy triste, pero con esa tristeza que se procura superar tapándola con expresiones de falsa alegría y de regodeo ruidoso. Este concepto es lo que la gente define como cultura andaluza... A pesar de esto, él me dice que no cree que exista un carácter andaluz. Ni un carácter castellano, ni carácter gallego y ni tan siquiera un carácter norteamericano. Lo que sí existe es una cultura que si es fuertemente religiosa, pueden en algunos casos terminar por moldear perniciosamente a la persona.
Hay quien no cree que los caracteres sean típicos de una colectividad. Pero reconoce que como a todo el hogar es el que nos marca al nacer, así como la ternura en la que se es educado y los acentos escuchados... Todo esto, es verdad que puede contribuir a moldear la personalidad del individuo. Sin embargo, él cree, que son después los avatares que surgen a lo largo de la vida, los que van modificando la persona configurando su idiosincrasia.
De su padre de lo que más se acuerda siendo muy pequeño, es de sus continuos viajes a Madrid, a causa de sus amoríos así como después por su elección como diputado por el Partido Republicano. Y así fue ya que a demás, de su posible trabajo en el congreso a la vez él pudo comprobar más tarde que su padre mantenía ciertas aventuras con una cupletista que ya había conocido con anterioridad en Sevilla. Y que de esta infidelidad al parecer su madre estaba al corrientes de sus desmadres en dicha capital. Y eso fue según él la causa de todas las amarguras y mal carácter de su madre.
Pero para ella todo cambio cuando a docto a su hermanastra Isabel, ya que en ella se entregó en cuerpo y alma todo su tiempo. No obstante, para él su padre no dejaba de ser su padre y por lo tanto a sus ojos no era tan malo. Ya que de él recuerda que siempre que volvía a casa, le traía un regalo aunque uno de ellos; fue una pistola de juguete que a su madre la enfadó mucho. Pero este obsequio de su padre, reconoce que no fue un simple juguete fascinante. Si no, que al recordarlo reconoce que este mortífero instrumento acabó marcándole para el resto de su vida.
Quizás, fue esa una de las imágenes que con más intensidad recuerda. Si fue una experiencia relevante, porque en efecto dicho detalle por parte de su padre se le quedó para siempre grabada en la memoria. No tendría más de seis años, pero aquella maldita pistola, marco para siempre su agresivo carácter.
– ¿Qué obediente e ignorante se es cuando se es niño?–Sí, cuanto me acuerdo de lo infantil que aquel detalle, ya que si para él fue de una bondad totalmente inocente. –Para mí es como si se leyera una novela de aventuras, donde todo le sucede a los demás.
En aquel tiempo no daba ningún valor a los problemas familiares, los suspiros de mi madre me parecían dados por su fe religiosa a ultranza. No obstante, ahora al recordar a mi madre, me viene a la memoria que siempre estaba de mal humor. Pero aunque no lo demostrara con mi hermanastra ni conmigo comprendo que la causa principal de su mal humor era su padre.
De los años que vivió con su madre, bien recuerda que pasaba sus horas sentada detrás de una mesa redonda y al calor de un brasero de carbón de encina. Eso sí, leía muchísimo y siempre se hallaba rodeado de libros que devoraba uno tras otro y sin pausa. Jamás había encontrado en aquel rostro apagado de su madre una sonrisa, por eso siempre creyó que su madre escondía un amargo pasado; pero que él tardo tiempo en descubrir.
Pero eso sí, hasta en los días de su más sufrida enfermedad conservo su aspecto correcto y de una elegancia señorial. Y además, era tan sensible con los demás, que si la dolencia la obligaba a guardar cama; daba órdenes a la criada para que sus hijos no pudieran entrar en su habitación.
Su madre murió de su larga enfermedad poco antes de la guerra, pero dice que sintió después cierto alivio al persuadirse de que ella había muerto ignorante de las atrocidades de lo que ocurrió más tarde en aquella guerra al resto de la familia. Todo lo recordaba perfectamente y aun le parecía ver el impresionante féretro de madera de caoba, rodeado de grandes cirios fijos en resplandecientes candelabros. Todavía veía su entierro como si lo tuviera delante, reviendo en sus ojos el carruaje de cinco mulas, habituadas al paso lento y perezoso.
De su madre sigue diciendo que lo que más recuerda de ella era su rostro moreno, fino y perfecto, con una nariz recta y pequeña, pero con unos ojos negros y hermosos. Si, se decía de ella que se parecía mucho a la virgen que todo el mundo veneraba en Jaén. Aunque reconoce que con el tiempo su rostro se hizo cada vez más impreciso debido a que sufrió mucho cuando a los pocos meses de nacer murió su hija. Lo que la retuvo en cama debido a una gran depresión mucho tiempo.
Pero dentro de su sufrimiento al poco tiempo fue compensada por otra niña preciosa hija de una sirvienta que embarazada y sin novio que dio a luz una hermosa niña y de la que ella no sobrevivió. Isabel tenía tres años menos que él y en los últimos años con ella se había visto rara vez, por lo que entre ellos las relaciones comenzaron cuando ya él contaba más de quince años.
No obstante, de su hermanastra recuerda que también para él fue una alegría, ya que cuando él volvió definitivamente de casa de sus abuelos para establecerse con sus padres ella ya tenía doce años. La noticia de que Isabel era huérfana y su hermanastra, la escucho por primera vez cuando las sirvientas que a la vez de tejer murmuraban bajito la desgracia ocurrida con la madre de Isabel. Mientras ella ignorante corría detrás del gato preferido de mi madre; que atreves de la gatera habían escapado de la casa.
– ¿Seria verdad lo que él había escuchado sobre la madre de Isabel? Se preguntaba una y otra vez mientras Isabel se reía por no poder atrapar al gato. Pero ellas mientras tanto volvieron a chismorrear y aunque él seguía pensando que todo eran producto de las malas lenguas y por tanto falsedades mal intencionadas.
Dolorido por tanta hipocresía decidió interrogar a su madre. Pero reconoce que al observar los ojos de ella comprendió que las acusaciones eran fundadas. Ya que lo primero que hizo para calmarle fue sentarle en sus rodillas para después contarle todo lo referente a su hermanastra.
Esa noche, no recuerda cuál de las versiones se repetía más en su memoria, o lo oído por la servidumbre o las incertidumbres que su madre le había contado. Pero lo que si era verdad que a la luz de sus ojos Isabel era la alegría de su destrozado corazón. Isabel lo que más recuerda es que era más bien rubia, juguetona, risueña como el trigo madurando y tan encantadora para todos que llegaba a darle fama su habilidad por conquistar a todos los que la rodeaban. Y por todo esto, él seguía intentando tratarla como hermana para que ella siguiera siendo feliz.
Su madre pensaba siempre en su porvenir y él pasar el máximo de tiempo jugueteando con sus amigos; pero sobre todo con Isabel. Ya que ella se había convertido en una verdadera obsesión. Si, para él fue uno de los períodos más felices de su vida. Pues pese a que por aquel entonces él ya tenía quince años, pero no obstante seguíamos jugando como dos hermanos y sin mayor malicia por ambas partes. Hasta que un día en el recién estrenado automóvil de mi padre y sobre los asientos posteriores del auto estábamos tan cerca el uno del otro que intente besarla. Fue entonces que al mirarnos intensamente comprendí que me había enamorado de ella.
Sin embargo, y pese a eso su madre, no tardo en percatarse que entre Isabel y él no existía un simple cariño de hermanos. Por lo que decidió enviarle a un internado de la capital. No obstante, no sabes como esperaba mis vacaciones con tal de volverla a ver. Aunque en realidad tenía miedo a que ella me rechazara, por eso me pregunte si debía de contarla todo, pero tras largas vacilaciones por no herirla decidió que no.
Pero su entrega continua de un cariño que de pasaba la simple intimidad ya que existían entre los dos debido a las muchas caricias que no tenían nada que ver como la de dos hermanos. Por eso no tardo en comprender que ella ya no era ignorante de su pasado y que sentía por él la misma pasión. Lo que hizo que se decidiera a proponerla que si quería ser su novia y te seguro que fue tanta la dicha que experimente que no nunca llegó a olvidar ese momento.
Si, ella le escuchó, arrugando su bonito rostro y meneando su cabeza me repitió varias veces: – Juan, no te das cuenta lo que pueden pensar de nosotros. –Por eso yo creo que por ahora todo esto debe de acabar. –Ojalá que más adelante podamos encontrar otra situación más adecuada. –Pero por el momento deberíamos guardar nuestro secreto, continuar amándonos y en muchas ocasiones demostrar a los demás que entre tú y yo no existe nada. Isabel hablo pausadamente y con timidez pero a vez en su rostro observe una tristeza que en ella jamás antes avía visto.
La verdad es que ella personalmente, no podía quejarse ya que la vida hasta ahora no la había causado ninguna amargura ni resentimiento. Dado que su madre se desvivió siempre por ella, siendo en todo momento cariñosa y condescendiente con su ahijada. Y además, fue ella la que ayudo a superar y hacerla fuerte en su desdicha. Por eso pensó que no era el momento de resolver este problema social, ya que podía esperar el momento más significativo para que su madre comprendiera dicha situación.
No obstante, recuerda que fue el período más feliz de su vida. Ya que durante los meses de verano, correteaba con Isabel entre los prados y las colinas de olivares todos los días y nos amábamos con la mayor discreción donde podíamos. Y creo que si me hubiera dejado llevar por mis sentimientos hubiera llegado incluso a besarla. Y además, por las noches inclusive cuando estaba seguro de que mi madre no nos veía, iba a su cuarto me sentaba en el colchón y pasábamos horas enteras charlando.
Pero todo esto sin que ninguno de los dos quisiéramos ir más lejos en nuestros sentimientos y que el estar allí juntos ya era suficiente. No obstante, yo dejaba que me acariciase mientras yo la hablaba como si ella siguiera el hilo de mis pensamientos. Y todo porque yo estaba convencido que ella me amaba como en esos momentos como cuando una mujer se entrega con toda su pasión a un hombre y puedo decirte con gran satisfacción que eso me hacia el hombre más feliz de la tierra.
Aunque si en esos momentos reconozco que era consciente, estaba convencido que tarde o temprano aparecerían los problemas. Pero en ese momento no dude en aceptar su delicada situación, al pensar que ella vivía una dulce clarividencia y esto terminaba por reconquistar su alma. No, no él no quería ver en ese momento nada y con sentir su respiración ya era más que suficiente.
Por eso me asegura que su mayor satisfacción fue que Isabel como si adivinara su pensamiento. Dice que le volvió a tomarle la mano y llevándosela a sus labios la beso, para luego mirarle intensamente a los ojos y decirle: –Tonto no te martirices ya que con el tiempo sabremos superar todos los obstáculos que se atraviesen. Después, continua para decir que se separaron casi huyendo, porque desde el comedor su madre la llamaba y por tanto lo que apremiaba en ese momento era esconderse.
Ese verano recuerda que fue inolvidable, ya que lo considero como un acontecimiento nuevo y esta circunstancia hizo que desde entonces no dejo de soñarla. Pero para él lo más importante de ese verano fue que a primeros de agosto. Dado que su madre decidió pasar en casa de su hermana dos semanas en Málaga.
Fue maravilloso ya que su tía vivía apenas un kilómetro de la playa, en un chalé, un punto donde los pinos terminaban por dejar pasó a las palmeras que bordeaban la costa. Pues al parecer según su madre él marido de su hermana pertenecía como su padre al Partido Republicano y fue elegido teniente alcalde de Málaga en las primeras elecciones que se desarrollaron en la II República.
Una vez instalados en su casa, dice que se asomó a la ventana; observo que desde la colina la luz solar era intensa y recuerda que el sol le deslumbraba tanto que apenas podía divisar el horizonte marino. Eran apenas las diez de la mañana y el sol implacable ya achicharraban. Por eso se dijo que el único lugar que se podría estar bien era en la playa. Y sin esperar más cogió a Isabel y con los bañadores ya bajo la ropa corrieron calle abajo sin parar hasta llegar a la playa.
Cuando llegaron al borde del mar, un grupo de niños de unos ocho años correteaban a su alrededor a la vez que les lanzaban agua con las manos, mientras las madres resguardadas bajo sombrillas les reían la gracia. Por eso los dos no tardaron en lazarse al agua sin mirar que a pocos metros la profundidad superaba ya los tres metros. Pero esto no les impidió que con solo mirarla Isabel comprendiera que deberían seguir nadando hasta una especie de plataforma de madera que se hallaba a menos de treinta. Una vez en ella se tumbaron boca-arriba y a si tendidos no tardo en sentir que los pies de ella rozaban los suyos. Pero su mayor sorpresa fue que al poco tiempo su cuerpo se interponía entre el sol y él.
––Sabes mi gozo fue tal que pensé que si no fuera todo esto producto de una insolación y por eso no pude menos que decirla: – ¿sabes Isabel lo que pienso?... – ¡Qué desde lo que sucedió el otro día en tu habitación, no he dejado de pensar en ti! – ¡Y por tanto solo puedo decirte que cada día te quiero más!
–Mira Juan el otro día me pusiste tan nerviosa, que estoy convencida que si madre no nos hubiera interrumpido estoy segura de que hubiera hecho lo mismo que estoy haciendo ahora.
– ¡Isabel, eso quiere decir que tu también me quieres!
– Si tonto yo te quiero mucho y por tanto estoy convencida que sabremos afrontar las situaciones según aparezcan en el futuro. Nos besamos intensamente, pero te aseguro que ninguno de los dos estábamos dispuestos a ir más lejos. Por eso me dice que desde entonces los días que pasaron en Málaga para los dos fueron inolvidables.
Sin prisa volvimos a la playa y de nuevo cogidos de la mano regresamos al chalé, donde su madre les esperaba en la puerta con cara de pocos amigos. – Llevo toda la mañana inquieta esperando que vuestra ausencia no se hubiera ha largado más de las dos de la tarde y sabéis la hora que es: –Son las tres de la tarde y os aseguro que la próxima vez iremos juntos a todos los lados los tres.
De ella lo que más les asombro y termino por inquietarles fue su insistencia y que si bien no demostraba indignación si una curiosidad muy fuerte por nuestra llegada cogidos de la mano e incluso a su lado no fuimos capaces de soltarlas. –Juan hijo mío esta es mi hija como tú y quiero que se te grave en la cabeza.
– ¿Por favor, madre díganos que es lo que la pasa? – Ya que nuestro comportamiento no da que pensar de la manera que usted lo hace.
– ¿Hijo mío, desde la ventana llevo observado vuestro comportamiento des que dejasteis la playa y ese no es la de simples hermanos? – ¿Y espero que no hayáis cometido una locura?
–No madre le aseguró que mismo si nos queremos, somos conscientes de nuestro problema y por tanto parece que solo es usted la que por el momento se ha dado cuenta de tal situación. – Madre la quiero y le aseguro que estoy locamente enamorada de ella. – Si madre la vuelvo asegurar que nunca creí que pudiera ocurrir esto y pese a que es mi hermanastra la quiero como se pudiera querer a cualquier otra mujer.
– Bueno, hijo mío yo creo que ya está todo dicho y por tanto desde ahora no iréis a ninguna parte solos sin mi consentimiento.
Al día siguiente bajaron de nuevo a la playa, pero esta vez con la presencia de su Tía y madre que no les quitaba el ojo. Y recuerda que traían una sombrilla que colocaron para poder mirarles de reojo. Y mientras ellos se colocaron a unos cuatro metros como leyendo en voz alta un libro, la realidad era que en voz baja conseguían analizar su nueva situación. Sin embargo, su madre siguió implacable con ellos y se sentía orgullosa de ver que lo que había dicho se estaba cumpliendo a rajatabla. Y por eso no tardo en acelerar el regreso a Jaén con el fin de separarnos.
Volvimos a casa de mis padres sin todavía comprender la actitud de mi madre, pero sobre todo Isabel que confusa y disgustada ya no se atrevía siquiera a mirarme y los días que transcurrieron hasta su vuelta al instituto a ojos vistas adelgazo rehuyendo su compañía hasta él extremó de no salir a despedirme. Pues al parecer desde su vuelta a casa todas las mañanas, ella y su madre iban a la iglesia más cercana, donde la obligaba a confesarse y tomar la comunión diaria.
Sí, me asegura que le dolió mucho la actitud de mi madre y todo porque a partir de ahí quedó roto él precario equilibrio que nos unía. Algo así como si en todo su cuerpo, de los pies a la cabeza, hubiera cambiado y su ser soñador de siempre atreves de la religión la estaba creando un repulsivo desprecio a tos las leyes que la naturaleza nos marcó.

CAPÌTULO III
Última edición por pablogarcia el 10 Nov 2012, 16:04, editado 6 veces en total.
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: INESPERADO REGRESO-Capìtulo-III

Mensajepor pablogarcia » 27 Oct 2012, 16:32

Gracias y se sigue
CAPÌTULO III

A primeros del mes de septiembre, regreso al instituto donde ese año sin apenas pasar unas semanas en su casa termino el bachillerato. Pero su madre hizo lo imposible para mandarle ese verano de nuevo con su abuelo. Pero eso no impidió que por mediación del capataz de la finca se carteara con Isabel y esto para los dos era ya muy importante. Ese verano lo paso bañándose en el río y galopando por esos campos repletos de olivos. Pero una vez acabado el verano a mediados de septiembre su padre que pasaba la mayor parte del año en Madrid les inscribió en la universidad y por consiguiente le busco una habitación en la residencia de estudiantes.
En ese transcurso de su vida, recuerda que ya pronto cumpliría los dieciocho años y en esa época en la capital vivía ya los inevitables albores de la guerra. A su padre a penas lo veía, ya que como diputado por el Partido Republicano; apenas tuvieron tiempo para pasar alguna hora juntos. Pues su padre no solamente estaba muy ocupado en el parlamento sino que además, que vivía sus vientos por una tonadillera de cuyo nombre no llega acordarse. Pues al parecer ya años antes de sus misteriosos viajes a Madrid se comentaba que en Sevilla mantenían ya relaciones.
Quizá fuera la poca experiencia de sus 18 años, que en ese Madrid bullicioso que hizo al principio de no saber dónde meterse y lo único que encontraba agradable era escribir cartas a Isabel. Pero reconoce que poco apoco debía ocultar sus sentimientos, revestirse de valor y afrontar su nueva situación con firmeza. Para eso lo primero que hizo fue recorrer detenidamente las dependencias de la residencia, alternar con los demás y sobre todo aprovechar esa espléndida biblioteca con que contaba la residencia.
Su sede se hallaba situada en la Colina los Chopos (nombre que le dio Juan Ramón Jiménez). Dicha residencia se hallaba situada en una serie de edificios modernos de estilo neo-mudéjar provistos de los mejores adelantos de la época con unas instalaciones en las que la luz y el sol eran los protagonistas. En las habitaciones así como en el resto de las instalaciones, la «disciplina» sugerida nunca fue impuesta. Así como la libertad de la que gozaban los residentes causaba admiración en todo aquel que la visitaba. Por eso figuras intelectuales de primer orden eran invitadas a menudo a comer para después a impartir conferencias, e intervenir en las tertulias, o a organizar exposiciones.
El peculiar ambiente que caracterizó a la residencia, fue el talento de sus principales protagonistas y, sobre todo, el proyecto intelectual y moral que la sustentaba, lograron que entre 1910 y 1939. La residencia fue uno de los principales núcleos de modernización científica y educativa de España. Desde el primer momento quiso ser un complemento educativo de una universidad en el que se formaran los hijos de las clases dirigentes liberales. Pero lo más extraordinario de ella era su espléndida biblioteca, así como clases de idiomas gratuitas y varios laboratorios de ciencia experimental.
En lo que se refiere a Madrid sin lugar a dudas fue para él, el haber encontrado a mucha gente agradable, así como esa arquitectura única en España en esa inolvidable Gran-Vía. Que con ese bullicio que la caracterizaba, pero sobre todo en aquéllos años tan difíciles. En esos años, España se vive con esperanza la llegada de la II República en abril de 1931; que pone en marcha las reformas que necesita el país para su modernización. Pero pronto, debido a la crisis económica; los sectores más conservadores de la sociedad y la impaciencia revolucionaria de los obreros se encargarían de frenar y destruir estos progresos.
Pero pese a los crecientes desordenes entre estudiantes y las continúas huelgas, todavía no hacían presagiar que años después todo eso pudiera cavar en un baño de sangre. –Porque te aseguro que si alguien me hubiera dicho en aquel año hasta qué punto yo iba a experimentar muy pocos años después esas consecuencias en mi propia carne. – No lo hubiera creído en absoluto. –No obstante te aseguro que pese este hervidero de pasiones Madrid no perdía su castiza vida cotidiana.
No obstante, yo no era en aquel lejano 1935 más que un joven estudiante venido de provincias y como todo recién llegado sólo me preocupaba el descubrir nuevas gentes. Y uno de los primeros jóvenes que conocí fue Jacinto un malagueño que estudiaba arquitectura y que según él sus padres poseían un comercio de cierto renombre en dicha capital andaluza.
Jacinto como bien dijo a pesar de su juventud, era ya un hombre a carta cabal. Alto fuerte, decidido, íntegro y apasionado y que al poco tiempo les unió una fuerte amistad siendo sin duda alguna, uno de mis mejores amigos durante aquellos años. El ala vez también frecuentaba a otros dos amigos, lo que hizo que a los pocos meses saliéramos juntos por la noche. Lo que me hizo frecuentar por primera vez, los tugurios y las casas de citas más conocidos de la capital.
Esta que me cuenta estaba situada en la calle del Escorial numero 24 y entre los jóvenes según él se decía- si quieres joder bien y barato en la calle Escorial 24. La dueña bien recuerda se llamaba Encarnación y era natural de Úbeda y por tanto paisana suya. Lo que hizo que la pandilla fuera siempre bien recibida pese a nuestra joven edad. Aunque hay que destacar que mismo su amigo Jacinto como él, aparentaban por sus estaturas; más edad de la que tenían. Jacinto como bien cuenta a pesar de su juventud, era ya un hombre a carta cabal: - Alto fuerte, decidido, íntegro y apasionado y como él preparaba también el ingreso en la Escuela de Arquitectura como él.
Otras veces solían ir a los cafés teatros, que no eran otra cosa que los cabarés actuales y donde en uno de ellos actuaba una tal Elvira de la que mi amigo Jacinto quedó al instante embobado de ella y no hacía más que repetir que en ningún lado había visto una hermosura que la igualara. – Aquí estoy señorita y le aseguro que no dejo de pensar qué el porqué Dios no nos día como a los pájaros alas para volar los dos hasta mi tierra que está entre las montañas y el mar.
–Jacinto que simple eres, pero siéntate a mi lado pues de tanto volar ya debes estar cansado. – Pero estas hablan del mar y eso me en cata, ya que nunca vi tanta grandeza. Elvira calló un instante como absorbido en sus ilusiones, a la vez que se desenredaba sus cabellos y se colocaba una rosa que acababa de coger de un florero.
–Ven aquí señorito mío y perdona que haya quedado muda unos instantes imaginándome ese mar, aunque este tan lejos que jamás pueda alcanzarlo. –Anda-siéntate a mi lado y dile a tu amigo que por a verme caído bien os are un precio especial.
Al día siguiente Jacinto volvió a insistir de volver a la calle Escorial ya que Elvira dormía en dicha casa y era amiga de Encarnación y te aseguro que al final pude convencerle de lo contrario. Pero jóvenes metidos en jarana, al final decidieron ir a la Gran –Vía a tomar café a una cafetería de lujo que se hallaba en plena Plaza del Callao.
Pero me asegura que no fue una buena decisión, ya que la sorpresa fue que sentada con un señor mucho mayor que ella se hallaba Elvira. Y al observar el rostro de su amigo descubrió que de repente aquello parecía como herida abierta en un tejido orgánico, ya que su cara se impregnó de un rojo tan fuerte que parecía como si sus venas fueran a estallar formando un chorro de sangre. No creas que exagero, pues era tal su rabia que llego asustarle de que su amigo no fuera capaz de resistirse.
Ella no tardó también en reaccionar ante la mirada asesina de su amigo. – Querido amigo no me cuentes otra vez que no puedes vivir sin mí. –Porque todo eso solo me dice que no dejas de ser un señorito caprichoso.
– ¡Pobre criatura! – ¡Cómo se ve que apenas tienes dieciocho años! –Y todo esto me prueba las singulares costumbres de unos hijos de papa caprichosos. –Dado que tú y tus amigos no os dais cuenta de la miseria de los demás.
–Y te diré también, que para que yo haya llegado a esta situación no es nada extraordinario si a cambió no se tiene un mendrugo de pan que llevarse a la boca.
Juan, cuenta que a él también le dolió aquella reacción por parte de ella, con esa especie de burla y que además, seguirá para justificarse hiriendo la sensibilidad de su migo. Ya que fue tal el dolor que Jacinto experimentó; que tuvo que sujetarle los brazos sobre la mesa.
– ¡Pobre niñato! – ¿Qué sabes tú lo que yo he hecho y lo que yo hago, ni lo que he dejado de hacer? –Que desgracia la mía- para una vez que me gusta un hombre resulta que no es más que un caprichoso que solo me quiere para desahogar sus impulsos sexuales.
– ¿Pero bueno que te has creído tu que si yo hubiera nacido en buena cuna estaría ahora prostituyéndome? –Por favor, sigue tu camino y cuando quieras con unas simples pesetas allí me tienes en Escorial 24.
Bueno la verdad es que la situación se puso tan tensa, que recuerda que termino por seguir sujetando a su amigo por el brazo. A la vez que le decía que estaba entrando en un terreno resbaladizo y que lo mejor era abandonar dicho establecimiento. Jacinto no respondió. Quizás meditaba sobre la triste situación de Elvira con la suya propia y a vez también quizás reconocía que él no tenía ningún derecho sobre ella.
– ¿Jacinto, qué quieres que yo te diga? –Yo no puedo más que pedirte que te resignes y reconoce que mis consejos son acertados.
–Tú lo dices para consolarme; pero reconoce que yo también tengo razón, ya que como bien has visto tú. – Ella cuando hablaba lo hacía llorando.
La verdad es que mi amigo Jacinto, era un hombre muy sentimental; pero te aseguro que no tarde en comprobar que con el tiempo que a la vez le faltaba carácter y sus ambiciones rayaban en el idiotismo. Ya que tardo mucho tiempo en quitarse de la cabeza a una mujer que el infortunio familiar la había conducido a sufrir toda clase de contrariedades.
Y por tanto ya había nacido para ser una maquina del placer y a la vez con un vocabulario grosero. Pero reconozco que mi amigo siguió a su manera amándola. No, no admitía que las circunstancias no eran las adecuadas. Y por tanto si no acababa con su ceguera y continuaba con esas ilusiones estúpidas acabar mal.
Si, fue así, ya que en su cerrada mollera no entraba ni podía entrar otra cosa que el cuerpo y la figura de esa mujer que pocos años después por su culpa se infectó de una enfermedad veneraría y con más detalles la sífilis. No obstante, yo creo que en el fondo los dos se amaron intensamente y esto les hizo olvidar su peligrosa situación. Hasta el extremo de no reconocer que su locura estaba fundada en un prohibido amor que lo conduciría poco tiempo después irremediablemente hasta la muerte.


CAPÌTULO IV

Bueno, él siguió contando que por Navidad, volvió a casa y encontró ya a su madre muy deteriorada y esto le hizo pensar que el rostro no es ningún misterio y que por desgracia a través del aspecto físico podemos medir la perpetua sombra que sin cesar sigue anunciándonos que el tiempo no perdona. Ya se sabe que la muerte es un problema sin solución, pero cuando se trata de un ser querido su misterio se hace intolerable y por eso él llegaba a comprender que pese a su ateísmo, la pobre de su madre estuviera convencida de su propia inmortalidad.
No obstante, sigue convencido que la vida aunque no queramos es pura materia y ella está compuesta de tres estados, estado sólido, estado gaseoso, estado liquido y estos al pasar de un estado a otro producen la vida y la muerte. Por eso dice que inconscientemente se enfrentó si miedo en muchas ocasiones a la muerte y que siempre comprendió el origen de la angustia que da el miedo.
Y esto le acercó más a una realidad muy difícil de asumir, pero al menos, esto le permitió avanzar en los conocimientos necesarios de las raíces profundas de la angustia. Porque en la vida como bien dice:- Hay que tener una convención firme para ser feliz y hay que seguir siendo firme en sus convenciones para morir sin miedo. Y estas afirmaciones fueron según él las que le proporcionaron, vivir con más libertad y no tener tanto miedo a la muerte al convencido que no hay un más allá de lo aquí.
Pero la verdadera enfermedad de su madre era la agonía que su padre la proporcionaba ya que su madre ni en sus últimos días pudo ser consolada por él; que en realidad era lo que más deseaba. La verdad es que esa situación era difícil de comprender ya que mismo esas navidades sabiendo su situación no puso los pies en casa. Por eso ella buscó consuelo en ellos que fueron en realidad los que verdaderamente la querían.
– ¿Hijo, porque esta miserable actuación de tu padre? Exclamo su madre arrastrada por su delirante situación. –No me digas lo contrario ya que tú sabes que tu padre en Madrid vive con otra. –Hijos míos venir aquí que quiero teneros junto a mí y abrazar vuestras preciosas cabezas.
Su hermanastra fue la primera que se arrodilló apoyando su cabeza entre las rodillas de su madre, para luego él sin poder contener sus lágrimas hizo lo mismo. –Hijos míos. –Os quiero con toda mi alma y por eso os pido que os respetéis y seáis prudentes ya que para mí los dos sois hijos míos. –Sobre tu padre deja que se lo lleve el diablo, porque estoy segura que volverá para que no digan el día que le comuniquéis mi fallecimiento.
Siguió mirando a su madre, con esa expresión de tristeza, lo que hizo que no tardara de decirla: –Madre por el amor de Dios, no sea usted tan pesimista. –Ya que usted todavía está para dar mucha guerra y vera como las cosas terminaran por arreglarse.
– ¿Hijo por favor, no intentes engañarme ya que tu bien sabes que en Madrid tu padre vive con esa furcia casi veinte años menos que él? Normalmente los arrebatos, contra mi padre solían ser pasajeros, pero según su enfermedad avanzaba inexorablemente el sufrimiento que su padre la había causado afluía a cada instante y sin por hacer ni su hermanastra y él nada para poderla calmar.
– Si, madre ya sabemos lo que has sufrido, pero debes calmarte, pues el doctor ha dicho que por tu delicada situación si sigues así tu corazón pronto dejara de funcionar. Sí, era dolorosa tal situación ya que todo esto era una prueba de las singulares costumbres en las clases sociales altas. Mientras que los de siempre su único recurso era aliviar lo más fácil posible como llevarse a la boca un mendrugo de pan.
No obstante, él no dejaba de decirse: – ¿Qué es lo que puedo hacer yo por ella? –Nada, más que resignarme ante una situación a la que según el doctor era inevitable; pues él ya nos dijo el día anterior que sus días estaban contados.
Si hacía días que su madre estaba delirante, y todo su delirio se basaba en la actitud de su padre y en que ellos supieran no caer en los mismos perjuicios. Después de estas continuas insinuaciones por parte de su madre, los dos callaron impresionados por la seriedad de sus palabras. Pero al observar el rostro de su hermanastra vio que esta se llevaba a sus ojos la mano para limpiarse las lágrimas. Para después acercándose a mí y en voz baja decirme. – ¡Mi amor! – ¿Qué dices tú a esto?
–Ahora no puedo decir gran cosa, sino que son palabras de una madre que sufrió mucho. –Pero, te aseguro que yo no encuentro motivos suficientes para que tengamos que pensar en nuestro futuro en estos momentos. – Nuestra madre no tiene cura, como bien ha dicho el médico solamente hace unas horas y por tanto debemos hacerla ver que cumpliremos sus deseos.
– ¿Luego Juan - que podemos hacer?
–Nada más que paciencia y esperar que el destino siga dirigiendo sus leyes.
La verdad es que tal situación fue muy dura para los dos y me aseguro que solo pensaba en los terribles días que les esperaban. Con lágrimas en los ojos esperando un sobre salto en cualquier instante. Salió un momento al patio cuando la luna llena alumbraba lo suficiente como para que la sombra de su figura se remarcara en el suelo como anunciándole malos presagios. Además, el perro atado a la puerta de su caseta aullaba emitiendo unos alaridos anunciando las últimas horas de su ama. Y así fue pues al instante su hermanastra salió a la ventana para anunciarle que su madre había fallecido.
Su padre llegò como estaba previsto al otro día, justo para el enterramiento y me asegura que no obstante le vio en más de una ocasión derramar lágrimas. Bueno la verdad es que a él también le dio pena el verle ya que a su manera él cree que siempre quiso a su madre, pero los acontecimientos, su actitud como buen macho ibérico y el espiritualismo de su madre fue sin duda el detonador de su imperdonable comportamiento. No obstante, su padre delante los familiares y amigos supo comportarse como buen marido. Llegando incluso a crear una puesta en escena durante el entierro perfecta.
Su padre no pasó más que dos días en casa alegando que la situación en Madrid era grave y el deber lo reclamaba y él como también su hermanastra apenas pudo intercambiar palabra sobre la nueva situación familiar. Pues su padre les reunió simplemente para pedirlos que debido a la grave situación que atravesaba el país, dejaba en manos de nosotros la dura responsabilidad de la hacienda.
–Sabes Pablo, como comprenderás para mí la situación de pronto se convirtió en una repentina invasión de tristeza. –Por reconocer que al tener también que regresar a Madrid, a la pobre Isabel se le acumulaban ahora unas responsabilidades que ninguno de ellos habían imaginado.
Pero asegura que no tardo en quedar mas tranquiló. Al reconocer qué pese a seguir ella con la misma alma de niña, ahora ante la nueva situación que se había creado. Estaba observando, que a la vez poseía ya el carácter de una mujer hecha y derecha y con la capacidad suficiente para hacer frente a nuevos problemas que se avecinaban.
Después dice que estrecho a Isabel en sus brazos y la dijo: – ¡Mi niña bonita! –Te quiero más que a mi vida y mis sentimientos hacia ti se hacen insoportables al penar que dentro de unos días tendremos que separarnos de nuevo.
Ella al oír sus palabras, palpitante y perturbada le abrazo más fuerte y le dijo al oído: –Juan por favor, sígueme queriendo, porque si no yo no tardaría en morirme también. Para después alargar su cuerpo y besarle intensamente.
Al día siguiente recibieron la visita inesperada de su tío Evaristo hermano de su padre. Don Evaristo como se le conocía por toda la región, apenas tenía trato con su padre. Pero nada más llegar y sin ningún saludo cariñoso, de golpe les dijo con una falsa sonrisa. Que venía a discutir con su padre sobre ciertas desavenencias debido al mal reparto según él de la herencia recibida de sus padres.
– ¡Qué risueño y que diplomático parecía su tío! –Cuando él estaba convencido que su tío sabía que su padre no estaba ya en casa.
–Sabes ni mi padre ni su madre le habían nunca hablado de ciertas rencillas entre ellos y menos sobre el reparto de la herencia de las fincas de su abuelo. –Ya que él siempre pensó que sus diferencias se basaban únicamente en que su tío era él pez gordo de la falange y solo por esto los dos hermanos llevaban ya mucho tiempo sin hablarse.
–Sabes sobrino tu padre, yo creo que vino un poco tarado de la guerra de Marruecos y por eso yo comprendo que no haga nada y por otra milite en un partido que pretende quitarnos las fincas. La verdad es que pese a intentarlo no fui capaz de hacerle comprender que mi padre era solo diputado por el partido republicano y que por lo tanto no estaba de acuerdo con la reforma agraria.
–Bueno tu padre se fue con su amigo el cordobés un tal Alejandro Lerroux de bases ideológicas de un radicalismo populista anticlerical y violento y que les llevó a verse envuelto en los hechos de la Semana Trágica de Barcelona.
–Sí, pero usted no dice que en su posterior republicanismo moderado, tomo una actitud conservadora, que le llevaron a colaborar con la derecha monárquica y confesional, representada por la CEDA.
–Es verdad que es de unas bases ideológicas muy volátiles. –Pero eso no quiere decir que los días cruciales del reinado de Alfonso XIII, el Partido Republicano Radical fue uno de los firmantes principales del Pacto de San Sebastián. – Y como tal participó en el Comité Provisional que comandó el derrocamiento de la Monarquía y en el Gobierno Provisional que sustituyó al Gobierno de la Corona tras la proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931.
–Bueno tío a mí me parece que a usted lo que le inquieta es que la República le pueda quitar las tierras y además le diré que si eso sucediera le aseguro que él no tendrá ninguna responsabilidad. – ¿No obstante sigo sin comprender a que viene usted aquí si sabía de ante mano que mi padre no estaba?
–Vamos a dejar de seguir hablando de política y vallamos al grano. –Porqué tú sabes también como yo que tu padre no para en casa y tiene abandonada la finca y por tanto es normal que yo me preocupe de ella y de vosotros.
–No diga usted tonterías, ya que nuestro capataz es un hombre que toda confianza, porque ya su familia trabajaba con el abuelo.
–Si todo muy bonito, pero tú no sabes que en el pueblo todos saben que frecuenta esa puta casa del pueblo que es solo un nido de rojos. – Y además, me han dicho que tú hermanastra se va a quedar como dueña y señora de la finca. –Si esa vas- tarda que tú la tienes como hermana.
Al oír Isabel que se refería a ella, su rostro al instante quedo turbado y apretando su mandíbula solo se atrevió a decir antes de salir dando un portazo del comedor.
– ¡válgame Dios! – ¿Es eso lo que le enseñan las bestias que comulgan con su causa y que a la vez no dudan en asesinar al primero que se les pone por medio?
–Ves esa muchacha, es de la misma piel que el diablo. – ¿vaya como se ha ido a poner?
–Tío por favor, salga de mi casa y vuelva cuando usted sea más respetuoso con las personas. –Por favor, le pido que me dejé en paz y además. – vallase usted a la mierda.
Después de este altercado con su tío, se puso de nuevo en marcha lo que quedaba de la familia. Pero esta vez por una serie de razones fue en la casa Isabel que tomo las riendas. Por eso cogiéndola por los hombros la dijo: – ¡Hay, hermanita la que te ha caído encima! – ¿Pero espero Isabel, que ese déspota de mi tío no haya doblegado tu temperamento?
–No hablemos más de eso, ya que yo tengo mi propia filosofía y por tanto no creo que me vaya a doblegar como tú dices. –Vete tranquilo, escríbeme todos los días y sobre todo termina tus estudios cuanto antes porque sabes que te estaré esperando con los brazos abiertos.
–No, no te preocupes de nada, hermanita de mi vida. –Yo te escribiré siempre que pueda y te corresponderé con todo lo que esté a mi alcance y tú me prometerás que sabrás supera tu nueva orfandad.



CAPÌTULO V
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: INESPERADO REGRESO-Capìtulo-III-IV-V-VI-VII-VIII

Mensajepor pablogarcia » 28 Oct 2012, 18:06

GRACIAS Y SE SIGUE
CAPÌTULO V

Juan siguió contando para decirme que le costó mucho separarse de ella; pero al día siguiente tuvo que volver a Jaén para de allí coger el tren que le conduciría de nuevo a la capital. Y mientras Juan empezó a contarme su vuelta a Madrid, observe al estrujar entre sus manos una torre del ajedrez que las cosas para él y para el resto del país precipitadamente cambiaron a peor.
Si fue algo sorprendente pues a su llagada a la estación dice que observo como las calles estaban ya tomadas por los milicianos. Que en camiones recorrían las calles cantando y enarbolando banderas de todos los partidos. Y al observar todo este griterío y más de un disparo al aire comprendió que los rumores que corrían en la hacienda, sobre una inminente guerra civil eran acertados y por tanto había que presagiar todo lo peor.
Volvió a encontrarse con su amigo Jacinto y con su amiga Elvira, pero esta vez se la presento de nuevo como su novia. La verdad es que hoy puede juzgarlos con frialdad, pues antes su educación de pequeño burgués no se lo permitía.
A su amigo me sigue contando que por aquel entonces y pese a su-absurdez le consideraba perfecto. En cuanto a Elvira, se percató que quizás ella pese a sus defectos también la atribuí un gran corazón; pero sobre que no puede negar que siempre le demostró un gran afecto. Afecto que entonces él seguía sin entender lo que se tradujo poco a poco en continuas trifulcas tanto con ella que con su amigo.
Él trató en muchas ocasiones de disuadirlo, pero no lo logro y al final como bien ya me contó lo pago muy caro. Mientras tanto también diré que todo esto pronto pasó a segundo plano, pues los acontecimientos en la capital nos precipitaban a una guerra civil que se percataba ya inevitable.
Por eso a finales de abril cuando ya la primavera temprana embellece Madrid las aulas de la universidad dejaron de funcionar correctamente y las clases eran interrumpidas en muchas ocasiones por grupos de milicianos armados intentando imponer por la fuerza sus ideales. Y fue a partir de aquí que su vida no pudo ser más triste; pues se pasaba los días uno tras otro si hacer nada, que no fuera escribir todos los días una carta a Isabel y sin otra esperanza de algo mejor.
El 1 de mayo toda la capital se había volcado a la calle, a la vez que los balcones todos lucían banderas republicanas. Era como si ese día y ese año fuera decisivo para el movimiento obrero. Ya que como nunca, cada gremio y sindicato correspondiente enarbolaba sus banderas o pancartas y detrás su correspondiente banda de música que hacía del desfile una verdadera fiesta popular a lo largo y ancho de la Gran-Vía. Mientras tanto él sin verdaderamente tener ninguna simpatía política todavía definida. Vivió una tarde feliz, sin percatarse que detrás de estos desfiles populares, pronto se descorrería el telón de la mayor tragedia que jamás vivió España.
–Sí, fue muy pronto que se avecinó la barbarie negra de todo un pueblo. –Si amigo, el diablo tenía ya en su mano la guadaña y sin salvación para más de un millón de españoles. –Sí, ese día él no llegaba a imaginarse tal tragedia, pero ahora al recordar se echa la mano a la cabeza y solo de pensarlo le dan escalofríos. –Si Pablo, dijo sacando nerviosamente de su chaqueta un cigarrillo. –Si a partir de aquí ya todo fue diferente.
Poco a poco, sus nervios fueron calmándose, al decirme que no obstante él en ella salvo la pelleja. Y que también en las otras, pese a los acontecimientos internacionales que siguieron marcando su existencia, también tuvo mucha suerte. Por eso ya más tranquilo, debió de pensar, qué debido a su belicoso historial no quiso ya demostrarme ninguna debilidad.
–Bueno amigo no vayas a creer que soy un sentimental y que mi vida trascurrió poéticamente. –Pero te aseguro que la Guerra civil española no fue como las otras ya que aquí fue entre hermanos y con una virulencia digna de otras épocas.
–Mira después yo luche también en el Pacífico contra los japoneses y después en Francia y por fin en Corea. – Pero te aseguro que la nuestra me dolió mucho y ahora al veros aquí encerrados luchando por lo mismo. – Te aseguro que para mí sois de esos y sin ninguna duda que merecéis toda mi admiración.
Después de nuevo guardo silencio y yo creí que ya nada tenía que contarme. Pero no fue así, ya que encendiendo de nuevo otro cigarrillo aspiro el humo para continuar diciendo. –No obstante Pablo, sobre vuestra lucha te diré yo que conozco el poderío de los Estados Unidos, te diré que sobre la situación de España ya está todo decidido.
–También es verdad que como dice tu amigo Marcelino Camacho, los cambios se darán según la carne al asador que los trabajadores echen. –Mira, los Estados-Unidos son más potentes de lo que vosotros os creéis y te aseguro que no solo España, sino toda Europa la seguirá controlando, económicamente pero también militarmente y aquel que no acepte la democracia bipartidista lo destruirá sin ningún miramiento.
La verdad es que sus últimas palabras me sorprendieron, ya que eran las mismas que mi padre me repetía para después decirme que era muy hermoso pensar en mundo mejor, pero que al final ellos como siempre se llevarían la gata al agua. Por eso al verme pensativo, Juan guardó también unos segundos de silencio; para luego dando un pequeño giro a su cabeza expulsar todo el humo acumulado en su boca repetirme: – Mira Pablo hoy la Alemania y el resto de los países de Europa están intentando crear una especie de mercado único y eso es para favorecer el trasiego económico de las multinacionales.
–Es verdad que para eso España tendrá que cambiar sus estructuras políticas, pero todos están esperando que se haga pacíficamente y para eso están convencidos que al dictador le quedan pocos años de vida.
–Si mira no creas que intento desanimarte, todo lo contrario, ya que las formas dictatoriales desaparecerán; pero a la vez se creara un mundo donde las fuerzas en apariencia no represiva creara una constante injusticia totalitaria, que día a día se les irá imponiendo sin apenas resistencia.
–Sí, y todo porque este mundo funcionara a dos velocidades opuestas y sin reconciliación posible: –Una de ellas es la astucia, el clonado. – ósea una especie bipartidismo al estilo americano que será el constante interés de la propia evolución del sistema.
–Sí, amigo el capitalismo salvaje, es ese poder fabulosamente económico; que puede destruir o llevar al poder a los políticos que mejor defienda sus intereses. –Pues lo más horroroso puede ser perdonado, por falta de conocimiento cultural y pronto verás el inmovilismo de los intelectuales que preferirán seguir luchando por sobrevivir en esta sociedad deshumanizada.
–Porque ellos son los que están más convencidos de la imposibilidad de ser oídos y así, como todo el mundo pueden justificarse ante él y los demás, ellos también lo harán. –¿Como no justificarse ante tales circunstancias, si el poder de las multinacionales de la comunicación es tal, que cuando alguien no se deja comprar, ellos pasan a la segunda fase que es la eliminación física del individuo?
–“Porque hoy en los Estados-Unidos no se dice este muchacho es muy culto”. –Hoy se dice un “tío muy preparado” – ¿Preparado, para qué? – Sin duda, preparado para el asalto, la competición, la competitividad. – “Preparado” es casi un participio militar. –Ya que la lucha está latente desde antes de empezar.
–Es verdad también que la otra tendencia seria lo simbólico, el amor, la singularidad y esto es lo que en realidad permitiría reflexionar; pero por desgracia- Pablo eso no es así.
–Tú sabes las razones, del porqué triunfó el anti-socialismo, triunfo en los estados-unidos. –Simplemente porque los obreros estadounidenses "nacieron conservadores" al estar su Historia exenta del pasado feudal que provocó la temprana protesta de sus colegas europeos.
–Sí, fue sin lugar a dudas la enorme movilidad social y una prosperidad económica sostenida durante períodos relativamente largos y la consolidación de una clase media explicarían la falta de atractivo de las ideas Socialistas. –Por eso no hay que olvidar nunca, su pasado de emigrantes en busca de fortuna y sobre todo no olvidar su mentalidad de todos conocida de la ley del más fuerte con el fin de hacer dinero sin mayores escrúpulos.
–Por eso mismo, si ganamos la guerra a los nazis, el fascismo, sigue formando parte de nuestras vidas. –Y la prueba fue que después ni los americanos ni el propio Kinston-Churchill, dejaron que el fascismo siguiera permanente en España y otros países de Europa.
–Y todo porque ahora son ellos los que se siguen sintiéndose algo de Duche, de caudillo y en sus vida privada actúan como tales sin comprender que al final todos son en su foro interno simpatizantes en cadena de este fascismo camuflado. –Si Pablo, porque las querrás no son ideológicas, ni religiosas; sino simplemente económicas.
– ¿Bueno perdóname porque me da la sensación que me estoy viviendo pesado? –Pero te asegura que a mí me hace bien, porque ante mi nueva situación que me sirve de desahogo.
–No estimado amigo, te diré que te equivocas; ya tu historia me apasiona y por tanto siempre estuve convencido. –Que la historia no es siempre como no las cuenta los libros, por muy catedráticos de historia que sean. –Sino, que hay que vivirla como tú y sentir en sus carnes todo un proceso que marco para siempre los destinos de este mundo: –EL DIOS DINERO.
–No, no te ruego que sigas contándome todo, ya que a nosotros nos engañaron no solamente el gobierno si no también nuestros padres. –Juan, déjalo ahora si te sientes cansado y hoy o mañana cuando paseemos por el patio o por la galería como todos los días. –Me seguirás contando que es lo que ocurrió en ese Madrid meses antes de comenzar la guerra y como también como te fue después.
A la mañana siguiente y después del desayuno de nuevo los carceleros nos abren las puertas del patio, donde en hileras de a dos o a cuatro y unos detrás de otros caminamos hasta el fondo para luego dar de nuevo la vuelta y así sucesivamente. Pues era una manera como otra de combatir el frío ya que esa mañana al salir de nuevo al patio, nos envolvió un aire frío anunciando que el otoño ya avanzado nos hiciera recordar que la sierra del Guadarrama no estaba tan lejos. Y esto hizo que como autómatas antes de entablar la conversación nos subiéramos las solapas del chaquetón.
Como siempre la conversación entre nosotros giraba en torno a la situación política que se desarrollaba en el exterior. Esta vez éramos cuatro y yo siempre que podía me colocaba al lado de Marcelino Camacho. Pues su dialéctica me encantaba y además, de ser muy atento con los demás siempre esperaba que terminaras tus objeciones; para que él diera su opinión al respecto.
También tengo que decir que por nuestra edad mi amistad con Gerardo Iglesias se hizo cada día más cordial ya que era un guaje como dicen Asturias muy jovial y yo siempre admiraba sus luchas en las minas de Asturias.
Pero les puedo asegurar en esos momentos lo que más me apasionaba eran los relatos de Juan Montoya. Y esa noche les aseguro que lo pase meditando en todo lo que hasta ahora me había contado. Por eso esperaba con insistencia que él terminara sus ejercicios físicos, para que volviera a contarme sus proezas de aquellos años en los que yo todavía no había nacido.
Al llegar a mi encuentro, Juan lo primero que hizo fue introducir su mano en su chaquetón para encender su habitual cigarrillo. Y al observar su gesto un poco fatigado pensé que no tenía muchas ganas de seguir contándome sus penas. Pero no fue así ya que sin más y aunque un poco contrariado no tardo en reanudar la conversación. – ¿En fin te haré placer, pero te aseguro que me duele recordar todo esto?
–Sabes perdimos la guerra y solo nos queda la ilusión que el enano se muera y las cosas cambien por lo menos a mejor. – Aunque como te dije ayer ellos seguirán en el poder; pero con diferentes collares. – Pero en fin perdona por lo que te conté ayer y te aseguro que no quise desanimarte.
Sus palabras, les aseguro que en mí adquirieron cierto alivio, después de que el día anterior fuera tan pesimista sobre el futuro de nuestro país. Y todo porque en él advertí en su tono un nuevo sentido menos enigmático y más cordial. Si Juan, no tardo en encogerse de hombros, y sin dejar de expulsar el humo de su cigarrillo. Me pregunto con voz apagada y más bien triste si yo seguía en realidad deseando que él continuara contándome sus proezas. – ¡por favor me encantaría seguir escuchándote!
–Bueno, como tú quieras y además, a mí también me servirá para justificarme a mí mismo. –Pues tengo que decirte que mi pasado a partir de la guerra civil fue siempre la de un militar y un militar está formado simplemente para matar antes que los otros te maten.
–Pero yo me digo y esta es mi sola justificación: –Ya que solo quien te ama aceptara tu pasado sin juzgarte. –Y para eso debo intentar vivir mi presente sin avergonzarme. –E intentar seguir soñando en un futuro más humano sin cambiarme.
CAPÌTULO VI
Juan continuo donde lo dejamos la última vez, pero les aseguro que comenzó con un gran pesimismo; para decirme que quizás en ningún país resulta tan angustioso como en España este extrovertido análisis de la realidad nacional. Porque España siempre fue un examen de conciencia y todo porque la dolencia moral para Azorín tantas veces denunciada resultaba crónica y acaso incurable.
Y todo porque somos tierra de grandes pasiones y quizá a la vez de mayores apatías. Por eso en definitiva cree que estos fueron los motivos que hicieron y deshicieron nuestra historia. Pues pese que en la calle todo el mundo hablaba de revolución, como único tema de conversación; sus dirigentes en su mayoría todos pertenecían a la burguesía. Una burguesía que en España controlaba más del 80 % de la riqueza nacional.
Por todo esto los grandes propietarios veían con preocupación la reforma agraria, mientras los jornaleros criticaban su lentitud. La burguesía paralizaba las inversiones y la Iglesia católica se sentía amenazada por la política anticlerical de la izquierda. Lo que dio pie a que durante los meses de febrero a julio de 1936 se incrementara la tensión entre las fuerzas sociales. Situación por lo que al gobierno republicano se le hizo cada vez más difícil mantener el orden público y por tanto la violencia política se hizo cotidiana.
Dado que grupos de extrema derecha, controlados por La Falange, casi diariamente se enfrentaban con la izquierda y el clima término por crisparse con el asesinato a manos de los falangistas del teniente de la Guardia de Asalto José Castillo. La venganza no se hizo esperar, ya que un grupo de los denominados izquierdistas asesino a uno de los líderes indiscutibles de la derecha: -José Calvo Sotero.
No obstante, debido a su juventud con su amigo Jacinto y Elvira su novia como él decía pese a ser un hervidero Madrid. Donde se cocían las ideologías más radicales del momento. Seguía guardando ese encanto verbenero que en ninguna parte volvió a encontrar.
Por eso si bien asistían a las manifestaciones y los mítines continuos que paralizaban desde hacía días la universidad. Ellos aquella primavera avanzada por las tardes y bien entrada la noche buscaban esos barrios tan castizos donde el organillo. Cuando lanzaba sus chotis o pasodobles todos bailaban como queriendo olvidar lo que se avecinaba en toda España, pero especialmente en la capital.
Sin embargo, y pese a que no había tarde que no salieran de parranda, me asegura que él no era hombre de ciudad y, siempre recordaba la naturaleza; sobre todo cuando lo complementaba el recuerdo de su querida Isabel. Por eso mi amigo, siempre que le recordaba a Isabel me decía que era un pobre sentimental y que pese a que a su edad esto no tenía sentido. Ya que él seguía siendo hombre contradictorio, al seguir completamente chiflado por una mujer; que por causa de los acontecimientos que causo la guerra dejo de verla.
Sí, él mismo si los días se seguían y se perseguía no dejo de pensar en volver de nuevo a Jaén. Pero los acontecimientos se precipitaron y a principios del mes del julio. Su padre concertó con él una cita en una cafetería de la Gran-Vía, para comunicarle que la guerra era inminente ya que el general Franco se había trasladado de canarias al norte de Marruecos. Y por lo que los servicios secretos sabían, que preparaba con otros militares una sublevación.
El conflicto se inició el 18 de julio de 1936, con el alzamiento de una fracción del ejército encabezada por los generales Mola y Franco. Quienes se trasladaron desde el Marruecos Español para ponerse al frente de las operaciones militares, con el propósito de acabar con el gobierno republicano constitucional, dirigido en ese momento por la coalición izquierdista del Frente Popular.
Al parecer según siguió contándome, la guerra fue para él, algo terrible pues apenas tenía 19 años, cuando se despidió de su padre para alistarse en el ya constituido V Regimiento. Pero la situación me asegura que desde un principio fue muy complicada ya que el comienzo de la rebelión militar que da lugar a la Guerra Civil, fue tan precipitada que apenas le dio tiempo para reflexionar.
Pues los sublevados además, de obtener un tercio del territorio español e institucionalizan la represión contra quienes se les resisten. No obstante, los defensores de la legalidad republicana y los revolucionarios inician rápidamente la defensa del territorio no sublevado. Por todo esto Madrid, en aquellos días es un continuo desfile de milicianos con fusiles en las manos unas veces a pie y otras en camiones llamando a la población a defender la república. Fue una guerra desde un principio muy desigual, primero porque ellos contaron desde un principio con el apoyo de la Alemania nazi y la Italia fascista de Mussolini.
Y ante esta guerra tan desigual, reconoce que fueron los inhumanos acontecimientos históricos, los que forjaron sin la menor duda su actual personalidad. No obstante, a él, este análisis le deja perplejo al no estar seguro de saber si los acontecimientos le hicieron a él; o él se hizo a través de su propio temperamento aventurero. Que no cabe la menor duda que favoreció el peligroso radicalismo histórico que le toco vivir. La realidad es que sigue dudando de quien fue el responsable de su militar existencia, si fue todo esto o su propio temperamento.
Recuperar la memoria requiere mucho silencio, pero al final sin gran esfuerzo la memoria está ahí, grabada con todas las experiencias de la vida. Reconociendo que él nunca fue pesimista y que jamás fue un hombre que se dejara caer en la fácil desilusión y siempre vio las cosas con serenidad. La falta de pesimismo tiene que ver también con la experiencia que tuvo con los amargos sucesos de nuestra Guerra Civil.
Y si es cierto que él, nunca creyó francamente que la República pudiera salir triunfante de aquella guerra. Sin embargo, hizo todo lo que pudo en la defensa de ella y siempre en primera línea de fuego... Sí, hizo todo lo que pudo que no fue poco, pero era consciente que las luchas por el poder, en los partidos que componían la coalición Republicana y el panorama mundial. Hicieron casi imposible que prevaleciera nuestra causa.
La causa para él que se desencadeno la guerra. Fue el resultado del gran atraso que venía sufriendo España, y que pese a que ya estaba empezando a superar por la República. Al a ver dado un salto importante en poco tiempo, sobre todo en educación fue sin la menor duda esto lo que agudizó las contraposiciones entre lo tradicional y lo nuevo.
Si esa España del torero y la duquesa o la tonadillera y el señorito, pero hay que reconocer que pese a su religiosidad sus aventuras extramatrimoniales las cubrían haciéndose perdonar con los donativos que le daban al Iglesia. Si él se acuerda perfectamente la virulencia de aquella rotura, donde la Iglesia; no tardo en proclamar lo que se denominó. La cruzada de liberación contra los rojos agnósticos.
La guerra civil, es en realidad una imagen que vuelve mucho a su memoria, al formar parte de su primer horrible bautismo de fuego y sobre todo porque la guerra civil se transformó en un trance brutal y espantoso para él. Ya que quien sé de tenga a pensar en ello reconocerá que en esta guerra la mayor parte de los asesinatos, de los errores, de las brutalidades que se cometieron no fue por motivos idealistas. Si no simplemente como resultado de las malas pasiones.
De muchacho, recuerda que devoraba toda la literatura que estaba a su alcance y por aquel entonces el concepto principal era la nación donde se imponía la disciplina moral del individuo. Y por tanto, el país que él se había configurado como nación; se había quebrado y a partir de esa terrible guerra ya no fue igual... Después tuvo otras naciones de referencia, primero la Francia antifascista y por último los Estados Unidos de América.
Las experiencias van moldeando la actitud del temperamento básico de la persona. Pero esta no cambia, si no se producen fuertes desengaños que terminan por moldearla y en ese sentido cabe decir que enseña. O más bien sugiere no pensar demasiado, o no insistir en ciertas cosas, o recibir lo que venga con el ánimo tranquilo.
–Sí, no me veas tan brutal por mi graduación en el ejército. –Porque te confieso que pese a mi vida de continúas guerras, yo siempre sentí un amor desmedido por la literatura en general y la poesía en particular. –Y lo tome tan en serio y disfrutaba tanto que adore siempre a los poetas.
–Algunos años no escribí nada, pero guarde páginas enteras en mi recuerdo. –Sí, sí para mí siempre, entre mis poemas hay un recuerdo tan poderoso que pese al tiempo transcurrido nada cambio mis sentimientos.
Luego y después de un corto silencio prosigue para decirme que fue sin la menor duda su amigo Jacinto quien lo convenció de a listarse en el V Regimiento. Por ser fuera del resto de las milicias quien aparentaba más disciplina como ejército regular constituido. Y dice que aunque fue creado por el PCE, en el Quinto Regimiento se alistaron defensores de la República de todas las ideologías. Incluidos también antiguos militares leales a la República.
Ya que en él los soldados podían elegir a sus sargentos y oficiales por su capacidad y aunque no hubieran salido de las academias militares. Pero luego una vez elegidos, se debían acatar las órdenes sin cuestionarlas. Su competente organización, la buena instrucción y el hecho de que muchos de sus miembros supieran por lo menos algo del manejo del fusil hicieron que pronto se convirtiera en cuerpo de ejército regular más acreditado de la República.
Bueno, también me dice que con estas explicaciones no trataba de justificarse, pero ellos alistaron porque no solo era un cuerpo militar. Sino que sus actividades se extendieron a otras áreas, ya que en él desarrollaban una importante labor social y cultural. Lo que se traducía en un impulso y desarrollo de la educación y de elevar sobre todo la cultura con el fin de irradiar el analfabetismo. Si me asegura que fueron de todos conocidos sus carteles; pero sobre todo sus murales, sus bibliotecas circulantes y las "guerrillas teatrales" que se llevaron a cabo en las calles y en los frentes.
Si en el Quinto Regimiento se alistaron un gran numero universitarios de los que con algunos manteníamos una buena amistad. Pues en la residencia de estudiantes todos se conocían y sobre todo con algunos que después fueron figuras renombradas. Y ya en el frente término por hacer amistad con poetas o escritores como Rafael Alberti, César Acornada, Pedro Garfeas, Miguel Hernández, José Herrera Petera, María Teresa León o Juan Regano. Como también con ingenieros y arquitectos, como Luis Lacase Navarro o Manuel Sánchez Arcas, médicos como Juan Planelles Repolla.
Su primer bautismo de fuego y que él bien recuerdo fue en la toma del Cuartel de la Montaña el 20 de julio de 1936. Pero para eso lo primero que tuvieron que ocupar fue el colegio-convento de los Salesianos y que luego se convirtió en la base de operaciones y de instrucción militar a obreros y campesinos. Por lo que cobró fama debido a su alta capacitación de instrucción militar y la cohesión de sus integrantes ante un mando que desde un principio su lema fue la disciplina. Y por eso sin duda alguna fue el V regimiento el que causo más derrotas a las tropas nacionales.
El número de alistados creció con rapidez según se fueron desarrollando las acciones bélicas en torno a la capital, pasando de 6.000 a 20.000 milicianos entre los meses de agosto y noviembre. Y ya para finales de julio partieron al frente al menos unos 1.000 miembros. Mientras una gran parte permaneció en la retaguardia continuando su instrucción o en otras misiones de la capital.
Puede decirse que el Quinto Regimiento se convirtió en uno de los modelos para la formación del Ejército Popular Republicano y muchos de sus milicianos pasaron a conformar las primeras brigadas mixtas. De ellas salieron jefes destacados del Ejército Popular Republicano, como Juan Guillote León "Modesto", Enrique Blíster, Valentín González "El Campesino" y Etolino Vega Martínez.
Pero hay que destacar por ejemplo, la 11.ª División republicana (durante un tiempo, al mando de Enrique Blíster) que surgió de la integración del Quinto Regimiento en el Ejército Popular Republicano. Éste dejó de funcionar definitivamente el 22 de enero de 1937: -Vittorio Vidala, uno de sus comandantes, proclamó ese día: "¡El Quinto Regimiento ha muerto! ¡Viva el Ejército popular!".
Ellos según cuenta se formaron militarmente en un convento socializado de la madrileña calle de Francos Rodríguez. Donde dice que conocieron y simpatizaron con Lister y con el que él termino la guerra. Y asegura además, que para él fue un estratega en lo militar digno de recordar. Y no te digo ninguna tontería, pues tras la militarización de las unidades de voluntarios y la creación del Ejército Popular de la República Española (EPR), Enrique Lister se convirtió en el comandante de la 1ª Brigada Mixta del Ejército Popular de la República. Alcanzando en el transcurso de la guerra la graduación de Mayor de Milicias, máximo empleo para los procedentes de la escala no profesional.
Pero me siguió contando, que fue en la Batalla de Brunete donde se desarrollaron el conjunto de operaciones más duras desarrolladas, desde el hasta el 25 de julio de 1937. En esta población y otras aledañas del oeste de Madrid durante la Guerra Civil Española. Esta ofensiva lanzada por el ejército republicano, tenía como objetivo disminuir la presión ejercida por las fuerzas del bando («nacional») sobre Madrid y al mismo tiempo aliviar la situación en el frente Norte. El enfrentamiento principal tuvo lugar en una localidad muy próxima llamada Quejona.
Pero me asegura que aunque su amigo cada vez estaba más delicado debido a su rara enfermedad, esto impidió que continuara a su lado en los momentos más peligrosos. Pues para evitar la caída de la capital republicana, las batallas de Somos-sierra como por todo el Guadarrama y más allá de Talavera fueron cruciales. Si fue Quejona, donde su amigo recibió una bala en el antebrazo que hizo que le evacuaran a Madrid. Pero para él las cosas en el frente no cambiaron ya que para la defensa de la capital era muy importante según Listar seguir el plan diseñado por el estado mayor del general José Miaja.
Que consistía en lanzar un ataque desde el sector situado al norte de la carretera que cruzaba Majada Honda, Villanueva del Pardillo, Valdemorillo, y El Escorial. Para poco después avanzar hacia el sur hasta alcanzar Móstoles y Navalcarnero. Esta primera parte del plan correría a cargo de los Cuerpos de Ejército V (dirigido por el líder comunista Juan Modesto) y el XVIII (dirigido por Segismundo Casado).
Tras la toma de Naval-Carnero, un segundo ataque se efectuaría en dirección contraria, partiendo desde Carabanchel y Usera a cargo de fuerzas del II Cuerpo de Ejército las cuales, de acuerdo con el plan trazado, convergerían con las del XVIII Cuerpo de Ejército en Alcorcón. Con esta operación las fuerzas franquistas que sitiaban Madrid debían quedar en situación de aislamiento, reduciendo drásticamente la presión sobre la capital española. Previamente a estos ataques se llevaría a cabo una acción secundaria de diversión en la zona de la Cuesta de la Reina, próxima a Aranjuez y muy al sur de la zona de operaciones prevista en el plan.
CAPÌTULO VII
Después parte de su regimiento volvió a la capital con un permiso limitado pero bien merecido. Juan aquí guardo silencio, puso los ojos en el suelo para después dirigir su mirada en la torre que se alzaba por encima del patio donde en ese momento se efectuaba el cambio de guardia. Para luego continuar contando que fue algo horrible; dado que ahora Madrid al transitar por él se te caía el alma a los pies.
Y más al recordar los meses antes de estallar la guerra, cuando con sus amigos vivían placeres continuos y ahora todo era destrucción en ese estallido desesperación. Pero lo que más le dolía era pensar que él no era culpable de esa tragedia, ya que él era más que un simple peón del ajedrez movido al antojo para llegar lo más rápidamente al jaque mate. Si, por unos señores que solo buscan incluso matando y destruyendo seguir controlando sus privilegios económicos.
Juan sigue, para decirme que aprovechando su merecido permiso de unos días; se dirigió al antiguo hospital de San Carlos. Con el fin de visitar a su amigo Jacinto que hacía ya más de un mes que fue evacuado por una herida en el antebrazo del frente. Para eso y una vez en la plaza de Atocha torció la derecha para tomar la calle del hospital. Para después penetrar en un edificio sombrío que debió ser construido en los umbrales del 1500 y algo.
Para una vez en su interior a un enfermero con cara de pueblerino cansado y que vestía una bata blanca mal abrochada preguntarle si sabía en qué sala se hallaba Jacinto. –Perdone, teniente, pero usted no se hace una idea de cuál puede ser el número de soldados heridos que hay aquí. –Por eso le pido que me dé más detalles de dicho individuo.
Llevaba razón el enfermero, pues los pasillos se hallaban repletos de camas con heridos que no hacían más que lamentarse por sus heridas y que apenas un enfermero y una enfermera les atendían. Por todo eso dice que trago saliva e intento explicarle los datos personales de su amigo. El enfermero guardó unos segundos de silencio para después, asegurarle que dicha persona hacia unos días que había fallecido. –Lo siento, mi teniente pero si quiere más detalles en la primera planta encontrara al médico de turno que le podrá dar más explicaciones.
Con los ojos humedecidos por la triste noticia que acababa de darle el enfermero, le estrecho la mano y se dirigió a la primera planta donde un celador controlaba las entradas y salidas de los visitantes. Al que le pidió si podía hablar con el médico de guardia. El cual le indico una puerta donde al parecer tenía su despacho.
Aunque la puerta estaba entre abierta él sonó con los nudillos la puerta y al instante el médico se levantó y estrechándole la mano le dijo que en que podía servirle. Antes de contestarle, lo primero que hizo fue observarle y me aseguro que dicho médico a la vez que vestía una arrugada chaqueta se hallaba desgreñado como si se hubiera bebido una botella de alcohol él solo.
– ¿Doctor por favor, he venido a verle porque al parecer mi amigo Jacinto ha fallecido hace apenas unos días?
–Ha sí, Jacinto un joven herido sin gravedad en la batalla de Brunete.
– ¿Cómo dice con una herida leve y a fallecido?
–Sí, bueno su fallecimiento no fue la causa de su herida en sí; si no su enfermedad venérea que ya se encontraba en estado muy avanzado. –La vedad es que a Jacinto le visitaba hasta el último día una joven muy pinto-orejeada que según mi parecer también estaba infectada de lo que se conoce como sífilis.
– ¿Dígame si usted la conoce? –Y si puede dar con su paradero, pues hay que evitar a toda costa que pueda infectar a otros de la misma manera. –Y sobre todo ahora que los soldados llegan del frente con ganas de tirar un casquete.
Sin pensarlo más, aquella misma tarde después de dejar el metro en la Plaza del Callao se dirigió hacia la Corredera Baja de San Pablo con el fin después de tomar a la derecha la calle del Escorial. Pero me asegura que debido a los intensos bombardeos tuvo que dar un rodeo dado que varios edificios de la Corredera Baja se hallaban demolidos por las bombas. Y fue al cruzar la Plaza de San Ildefonso que en las escalinatas de la Iglesia encontré acurrucada y con la mano extendida a Elvira.
Elvira al verlo lo miro con una perezosa mirada y con una triste sonrisa en los labios, le dijo: – ¿Juan- eres tú? Para después levantarse con cierta torpeza darle un abrazo. Él saludo con cierta frialdad y ella al observar su actitud se sentó de nuevo en los peldaños para después encender un cigarro.
–Elvira he venido en tu busca porque en el hospital donde ha fallecido Jacinto, me han dicho que tu también estas contaminada de la misma infección que él.
–Sí y no te han engañado, pero te aseguro que yo lo ignoraba hasta que en el hospital me dijeron por lo que él había muerto.
–Bueno y ahora que se puede hacer, ya que si has acabado con la vida de mi amigo puedes a ver contaminado a otros muchos. –Sí Juan - así es y es por lo que me echaron del prostíbulo y ahora ya me ves como estoy-pidiendo para poder comer.
–Bueno Elvira, yo creo que me vas acompañar; porque dada tu situación tienes que ingresar en un hospital para ver si todavía pueden hacer algo por ti.
–Sí - tienes razón y además, a mí no me causa horror ese sitio ya que por lo menos podre comer dada mi situación que como ves es desesperante. –Además, te lo agradeceré el resto de mi vida, ya nadie a excepción de Jacinto y te aseguro que yo hasta mucho después de conocerle no sabía de mi infección.
–Mira Juan, mi vida fue un infierno desde que nací, ya que mi padre además de ser pobre fue un borracho y un hijo de su madre. –Te aseguro que fue un infierno, pues mismo cuando era todavía una niña me violo y a los quince años me prostituyo. –Por eso Juan esperó que ganéis la guerra y los pobres puedan llevar una vida digna.
–No sabes Elvira, lo que tus lágrimas me hieren el corazón y yo te comprendo y te perdono. –Pero que puedo hacer yo más que intentar buscarte el mejor hospital de la capital y para eso buscare la influencia de mi padre.
–Si Pablo, te aseguro que fue muy duro ya que nunca creí que este pasaje de mi vida y la de mis amigos terminara así. –Y además, te diré también que ya no volví verla y tampoco sé si se curó o no. –Pero te aseguro que fue algo tan inhumano y triste que no olvidaré jamás.


CAPÌTULO VIII
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: INESPERADO REGRESO-Capìtulo-III-IV-V-VIII

Mensajepor pablogarcia » 31 Oct 2012, 17:42

Gracias y se sigue
CAPÌTULO VIII

Mientras tanto la población de Madrid, vivía una vida atroz y con continuos sobresaltos ya que era raro el día que los famosos aviones no arrasaran la capital. Mucho sé hablado sobre si la fuerza aérea nacional fue decisiva o no en la guerra, pero en su opinión fue muy decisiva y lo demuestra que ya en los primeros días del conflicto en un telegrama que Yagüe manda a Franco el 14 de Agosto para solicitar aviones que le apoyen en la toma de Badajoz.
Pero lo realmente curioso es que esta ciudad extremeña estaba escasamente defendida por 2.000 milicianos pobremente armados y 500 soldados regulares. Podemos imaginar que su función era la de reducir el número de bajas rebeldes, aunque mi opinión es que el uso de los aviones fue fundamental a la hora de provocar el terror entre las filas de milicianos y también sobre la población civil. El desenlace en Badajoz será así la continuación de los intensos bombardeos y matanzas aleatorias de civiles inocentes sobre todo en la capital.
Pero en la capital todo comenzó el 23 de octubre cuando, ya que ese día fue cuando por primera vez se bombardeó Madrid. Si fuero esos famosos Aviones Junker 52 que se cobraron la primera matanza en la capital española, sus bombas cayeron en Fuencarral, Preciados, en la Calle de la Luna; pero sobre todo en la Corredera Baja de San Pablo. Donde según cuenta, “una cola de mujeres que compraban alimentos sólo quedaron trozos de carne quemada y un hacinamiento de cadáveres”. Estas matanzas indiscriminadas continuaron el 30 de octubre donde 60 niños de una escuela de Getafe saltan por los aires.
El 19 de noviembre se produce un hecho que traerá graves consecuencias para la capital. Al considerar el mando rebelde que la toma de Madrid no iba a ser cosa ni fácil ni rápida. Los franquistas para evitar el derroche innecesario de efectivos, la ciudad fue sometida a un agudo y constante bombardeo tanto artillero como aéreo.
Si, fue aquí donde por primera vez en la Historia una gran ciudad es sometida a un bombardeo intensivo. Por la intervención de numerosos aparatos alemanes e italianos que realizaron un verdadero y macabro experimento de guerra psicológica con el fin de amedrentar a la población madrileña. Pero sin embargo, lo que consiguieron fue todo lo contrario: “aumentar el ardor y rencor de la población”
Según sigue contando en octubre de 1936, el gobierno republicano procedió a reorganizar sus fuerzas armadas sobre la base de las unidades y cuadros militares que habían permanecido leales. Al tiempo que refundía las milicias en unidades regulares del nuevo ejército y por todo esto él una semana después se incorporó en el cuartel de Conde Duque. Donde se incorporarían las seis primeras brigadas mixtas en el nuevo cuerpo de ejército regular (organizaciones que irían sustituyendo a las columnas y a las milicias). Y en la primera (dirigida por el coronel comunista Enrique Líster) y donde a él lo trasladaron.
Pero no será hasta 1937 que se completa la reorganización de las fuerzas republicanas, agrupando unidades armadas. Y fue a Enrique Líster que se le adjudicará por sus méritos el mando del la 11.ª División. Una unidad modélica, que fue la élite del ejército republicano, participando como tropa de choque en todas las batallas importantes de la guerra. Pero pese a estar siempre en lo más duro de la pelea, en la batalla de Teruel y tras tomar la ciudad los republicanos serán derrotados.
En esta batalla Lister se enfrentará personalmente a otro líder de milicias, Valentín González “el Campesino”, un bravucón incompetente que huyó cobardemente de la batalla de Teruel. Pero no obstante, fue a Líster que le responsabilizará directamente de la derrota y le quitarán el mando sobre tropas.
No obstante, los esfuerzos y eficacia de Líster serán recompensados al asignarle poco después todo un cuerpo de ejército a su mando. El V cuerpo de ejército, formado por las divisiones 11. ª, 45. ª y 46.ª y con el cual Juan participara en la última y mayor batalla de la guerra, la batalla ”del Ebro”.
Si él cuenta, que estuvo como siempre en lo más duro de la pelea, defendiendo el sector sur del frente, de la sierra de Pándols y Fatarella una de las más durísimas contraofensivas franquistas. Tras la derrota y la caída de Cataluña, él como tantos otros pasaron a Francia, desde donde contemplará el fin del sueño republicano y la victoria del general Franco el 18 de julio del 1939.
Después sigue para decirme que lo que acababa de contarme, era un apéndice de lo que él vivió en la defensa de Madrid y por eso intento no entrar más en los detalles de esa terrible guerra civil en la capital. Pues como bien me dice después del amargo permiso en Madrid, debido al fallecimiento de mi amigo. También se despidió de su padre y al que me dice que nunca volví a ver. Pues él como la mayoría del gobierno debido al cerco de Madrid y sus continuos bombardeos decidió poner pies en polvorosa e instalarse en Valencia.
No obstante, sigue para recordar que para él la guerra continua, pero esta vez en el sitio más doloroso y horrible de la guerra que fue sin lugar a dudas la batalla de Teruel. Y todo por las condiciones en las que combatieron fue muy extremo. Sí, temperaturas de hasta 18º a 20° bajo cero y un terreno árido y poco dado a las fortificaciones hicieron más duras todavía las condiciones de la Batalla. A
No obstante, el miércoles 15 de diciembre del 1937: - Con una intensa nevada las tropas de Lister deciden bajar de Los Altos de las Celadas tomando los pueblos de Concud y San Blas e intentar así enlazar con las que atacaban el pueblo del Campillo; para poder cortar sí al enemigo el suministro procedente de la carretera de Zaragoza. En el extremo opuesto del frente las tropas republicanas a la vez atacaban Puerto Escandón para intentar cerrar la tenaza sobre Teruel. Pero aunque el 8 de Enero del 1938 se recuperó Teruel para la república, el en 7 días se volvió a perder.
Si fue terrible, para esos pobres campesinos, que obligados los mandaron a la guerra a odiarse con sus vecinos sin disfrutar de su juventud. Y además, la mayoría al ser analfabetos no tenía ni puta idea que diferencia existía entre la derecha y la izquierda y mucho menos conocían las ideologías anarquistas ni comunistas.
Pero la única realidad del momento fue que nunca olvidara ese invierno del 37 al 38 en los alrededores de Teruel. Frecuentes fueron las amputaciones y las muertes ocasionadas por el frío en los dos bandos. Él dice al ser oficial y por tanto estar refugiado en el estado mayor tuvo mucha suerte. Sin embargo, los soldados se congelaban durante la noche al tener que pasarla a la intemperie. La única posibilidad de amanecer vivo era dormir en grupos de a tres y además, uno en el centro y los otros dos dándole la espalda y así al cubrirse con sus mantas a modo de tienda de campaña guardaban un poco de calor. Y fue ese calor humano el que les permitió sobrevivir bajo ese intenso frío siberiano que llego a más 25 bajo cero. -30 ºC, fue la batalla del frio y la nieve.
Pero la realidad de tanta derrota fue sin duda la escasez de material, la defectuosa moral de nuestras unidades y la incompleta organización de las mismas. A sí como la incapacidad o incompetencia de muchos mandos, las dificultades de transporte, la instrucción defectuosa que acusaba nuestras tropas y nuestros jefes. Que fue sin duda la causa, en una palabra de todo lo que constituyo el problema general orgánico en el que estábamos hundidos hacia tiempo y del que sólo se había conseguido hasta el momento una derrota tras otra.
Y aunque por fin el general Rojo intentó frenar el avance en julio con la famosa batalla del Ebro; ya no sirvió de nada. Pues a partir de entonces la guerra ya estaba decidida. Y todo pese que Negrín solo pensó en resistir pensando en el inicio de la guerra mundial; pero que desgraciadamente este objetivo no se alcanzó.
Es verdad, que en la Batalla del Ebro el ejército republicano alcanzaría su máxima organización y su máxima operatividad (llegando a movilizar a la "quinta del biberón”, la generación de soldados con 18 años de edad). Pero las presiones exteriores y los acontecimientos políticos hicieron, que el gobierno encabezado por Negrìn; ordenara la retirada de las brigadas internacionales que frenaría la ofensiva del Ebro.
Sabes la derroto sobrevino en torno a finales de marzo de 1939 los milicianos entregaron las armas a soldados franquistas, siendo muchos de ellos apresados y fusilados (sobre todo los oficiales profesionales y los voluntarios). Pero otros como él y un buena parte de sus soldados formaron una pequeña resistencia en las montañas de los Pirineos. Aunque según dice acabaron por disolverse y cruzar las montañas hasta entregarse a las autoridades de Luchón ya muy cerca de Toulouse.
Cuenta después y reconoce que los republicanos que se exiliaron a partir de la Retirada de 1939 encontraron en Toulouse el mejor exilio y además parte de la cultura de su país de origen. Aunque ciudades como Burdeos, Montpellier o París han podido acoger a más refugiados, Toulouse concentra un capital político y cultural incomparable. Aquí si en su mayoría fueron los socialistas los que más se concentraron, también los comunistas, anarco-sindicalistas y nacionalistas también encontraron en Toulouse y su región, Midi-Pyrénées un "conservatorio de la democracia española"
Pero el país que más defendió a los republicanos, sin lugar a dudas fue México, ya que en su iniciativa de la delegación de México en la Conferencia de San Francisco de las Naciones Unidas se apoya una moción de repudio al gobierno de Francisco Franco. Y además, se reconoce al gobierno en el exilio la representación de España.
La medida es respaldada por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial en la Conferencia de Potsdam. La Asamblea General de las Naciones Unidas confirma dicha moción en febrero de 1946 y vota en diciembre del mismo año excluir el ingreso del Estado Español ("nacional") al organismo internacional.
Si fue México el acogió a cerca de 25.000 refugiados españoles entre 1939 y 1942 y entre ellos estuvo él. Ya que el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río, desde el primer momento no escatimo medios para que muchos españoles refugiados en Toulouse pudieran embarcar para América. De estos refugiados se estima que fue en su mayoría una “inmigración intelectual" o de "élite" compuesta aproximadamente por un 25% del total. Se destaca también que en mayor número llegaron además "competentes obreros y campesinos", así como militares, marinos y pilotos, hombres de Estado, economistas y hombres de empresa, todos ellos vinculados al Gobierno republicano derrotado en la guerra.
La lista de los hombres eminentes es larga: -Pedro Bosch Gimpera, el oftalmólogo Manuel Márquez Rodríguez, Enrique Díez-Canedo, Joaquín Xirau, José Giral, José Puche, Juan Comas, los entomólogos Ignacio y Cándido Bolívar, José Gaos, Adolfo Salazar, el economista Antonio Sacristán, Pí Suñer, Bernardo Giner de los Ríos, Max Aub. Aunque no hay que olvidar también a Luis Buñuel, Rodolfo Halffter, Remedios Varo, Roberto Fernández Balbuena, quien junto con Sánchez Cantón, Alberti, Renau y Ceferino Colinas, salvaron los tesoros del Museo del Prado, transportando sus colecciones a Ginebra, bajo el fuego de bombardeos aéreos, en un enorme convoy formado por más de treinta inmensos camiones.
Las primeras oleadas de refugiados españoles de la guerra civil llegaron a México en los buques Sinaia, Ipanema y Mexique. ÈL dice que se embarco en Snaia y una vez en México fue ayudado por el Comité Técnico de Ayuda a los Refugiados Españoles (CTARE) encabezado por el doctor José Puche Álvarez. Y cuyo objetivo sería recibir, alojar, proporcionar auxilio y distribuir a los inmigrantes por el territorio mexicano.
Pero ya en el buque y mientras la travesía dice que conoció a un americano voluntario de la Brigada Abraham Lincoln que formó parte de las Brigadas Internacionales. Esta estaba compuesta especialmente por voluntarios procedentes de Estados Unidos, Canadá, Irlanda y Reino Unido principalmente, aunque también de otros países. Luchó en algunas de las principales batallas de la contienda, como la del Jarama, Brunete, Belchite, Fuentes de Ebro, Teruel, Aragón y El Ebro.
Al teniente John Gater lo conoció porque en Teruel y en las reuniones que Lister preparaba para nuevas ofensivas acompañaba al comandante Edgar James Cody de la brigada Lincoln al mando mayor. Del que le contó que durante la retirada de Aragón, cuando quedaron colapsados en una zona de viñedo debió de morir porque jamás se supo de él. Lo mismo que según cuenta el testimonio últimamente creado por 12 de los 2.800 voluntarios norteamericanos que lucharon en España y más de 1000 dejaron la vida luchando contra las tropas de Franco.

Al seguir contándome que después de más de una semana de navegación el Sanaia cargado de exiliados republicanos se acercaba al puerto de Veracruz. Observo, con gran tristeza que Juan se le encogió la cara y al instante su voz bajo tanto de tono que apenas podía entender lo que decía.
–Si amigo yo en esta larga travesía creí que navegaba hacia la felicidad, pero recuerdo muy bien que el dejar atrás mi tierra y sobre todo Isabel la persono que más quería. –Pero ¿qué podía hacer, más que resignarse ante tal fatalidad? A partir de aquí y como si ya hubiera recuperado su optimismo y el dolor incesante de su corazón lo hubiera sido ya superado. Se encogió de hombros e intento aparentar de nuevo que él era un hombre fuerte capaz de superar todas las adversidades.
Veracruz debido a la incesante llegada de buques procedentes de Francia cargada con exiliados. Por todas las calles se podían observar familias enteras que después de los trámites necesarios iban acompañados por algún refugiado para acogerlos en sus casas momentáneamente. No obstante, él y su amigo el americano, pese aquel desordenado movimiento de gente para ellos fue tomando poco a poco, una dirección correcta ya que un oficial del consulado de los Estados-Unidos con unos papeles en la mano, se acercó a su amigo para preguntarle si se llamaba John Gater.
Aquella misma tarde, él con su amigo durmió en la embajada norteamericana en una habitación tan limpia que creyó por un instante que estaba soñando y todo porque su amigo desde el primer instante ante los responsables de la embajada se hizo también responsable de su persona. Y a los dos días con los papeles en regla, tomaron el tren de Veracruz con dirección a la frontera norteamericana. Para después volver a coger otro que les conduciría a San Diego (California).

Para él trayecto si bien fue muy largo porque tuvo que atravesar áreas urbanas y desiertos inhóspitos. Reconoce que fue algo que jamás se había imaginado y sobre todo al ir tanto tiempo divisando el río Bravo (Conocido en EE.UU. como río Grande). Para luego cruzar los vastos trazos de los desiertos de Sonora y Chihuahua y donde, después un buen tramo del río Colorado. Lo cruzaron para dirigirse al norte de la Baja California y así llegar a San Diego ciudad situada al borde del Océano Pacífico.








CAPÌTULO IX

Por fin habían llegado a su destino ya que en el consulado norteamericano de Veracruz, él y su amigo firmaron un escrito donde se comprometían a enrolarse en San Diego y en la famosa Infantería de Marina de los estados-unidos. Esta ciudad como bien dice se halla situada en el extremo suroeste del estado de California. Pero según su amigo, San Diego comenzó a ser importante y convertirse en gran ciudad y significativa en 1907 con el establecimiento de una base naval para aprovisionar de carbón a los buques.
Pues al parecer mismo que más de 100 años antes y pese que el puerto no estaba muy profundo para alojar a las embarcaciones grandes de la fuerza naval. Con un tenaz trabajo San Diego se convirtió poco a poco en la base naval más grande del Pacífico. No obstante, dice que ellos por el momento no visitaron la ciudad como tal, ya que su amigo se dirigió sin más al Centro de Reclutamiento de la Infantería de la Marina de Estados-Unidos.
Al llegar a una gran explanada, dice que un buen número de soldados encabezados por un sargento que destacaba de los demás por su corpulencia. Gritaba como un energúmeno a la vez que todos se echaban al suelo, para después incorporarse rápidamente y unos cuarenta pasos volver hacer cuerpo a tierra. Para él dice que esta rígida disciplina, le sorprendió mientras que su amigo al parecer estaba ya habituado a ella. No obstante, aunque él siguió como estupefacto observando tan rígido entrenamiento. Su amigo le tiro del brazo para dirigirse a una oficina donde ya unos diez voluntarios guardaban cola.

Para después de los trámites necesarios los enviaron a un gran almacén donde les entregaron el uniforme y el resto del equipo correspondiente. Y ya una vez en el dormitorio cansado de tantos días de viaje se acostó en un camastro al lado de su amigo. Pero dice que le fue difícil conciliar el sueño dado que a su derecha un fornido voluntario, le olía fuertemente los pies.
Pero por fin y pese a las bromas continuas de su amigo sobre el insoportable olor termino por ganarle el sueño. Aunque reconoce que eso no era nada de lo que le esperaba, ya que apenas se hizo de día el sonido de un cornetín le atravesó los oídos. A la vez que el mismo sargento que vociferaba en el patio el otro día interrumpió en la compañía gritando que dentro de cinco minutos nos esperaba formados en el patio.
–Si Pablo, no puedes imaginarte lo duro de estos entrenamientos, pues las gotas de sudor me caían lentamente ablandándome el rostro y el cansancio era tal que en algunos instantes pensé en tirar la toalla a la vez que pensaba a mis adentros: – ¿Pero qué hecho yo para merecerme este castigo? –Eso era un espanto y algunas veces dudaba si lo podría aguantar.
–También es verdad que a mis 23 años no me faltaba fortaleza, pero te aseguro que es imposible si no se padece imaginarte tal disciplina. – la verdad es que fue muy duro, pero yo con mi uniforme y después paseando por la bonita ciudad de San Diego todo cambiaba y me decía que otros refugiados habían tenido peor suerte que la suya.
Mientras tanto sigue diciendo que las noticias que llegaban de Europa eran alarmantes, ya que como bien decían nuestros dirigentes republicanos. El nazismo Alemán, estaba esperando el final de nuestra guerra para comenzar la que luego se conoció como segunda guerra mundial.

Si, el comienzo del conflicto se suele situar en el 1 de septiembre de 1939, con la invasión alemana de Polonia, el primer paso bélico de la Alemania nazi en su pretensión de fundar un gran imperio en Europa. Y que produjo la inmediata declaración de guerra de Francia y la mayor parte de los países del Imperio británico y la Commonwealth al Tercer Reich. Desde finales de 1939 hasta inicios de 1941. Pero no obstante y merced a una serie de fulgurantes campañas militares y la firma de tratados, Alemania conquistó o sometió gran parte de la Europa continental.
Pero él sigue contando, que todo cambio en diciembre de 1941. Ya que el Imperio del Japón, que había estado en guerra con China desde 1937 y pretendía expandir sus dominios en Asia. Atacó a los Estados Unidos y a las posesiones europeas en el Océano Pacífico, conquistando rápidamente gran parte de la región. Pero el ataque Pearl Harbour fue sin lugar a dudas la causa que permitió el ingreso de los Estados Unidos en la guerra.
Pues el 7 de diciembre de 1941, Japón sin mediar declaración de guerra atacó la base naval de Pearl Harbour, a fin de eliminar la oposición norteamericana a su expansión por el Pacífico Oriental. Ya que después de este intenso bombardeo sobre el puerto de Pearl Harbour; rápidamente los japoneses ocuparon Filipinas, Singapur, Java, Sumatra, Birmania y Nueva Guinea. Pero fue la entrada de Norteamérica al conflicto que transformó en mundial la guerra.
Pero después no tardó él retroceder a los primeros meses de su instancia en la base ya que fueron muy duros. Pues los entrenamientos en este especial cuerpo de Marines eran sin duda famosos por ser el más duro hasta ahora conocido. No obstante, como él siempre fui un hombre corpulento lo llevo mejor que su amigo que tuvo que cesar y pasó más de una semana en el hospital militar. No obstante, reconoce que esa disciplina física era necesaria porque sus superiores en las charlas les remarcaban una y otra vez que la guerra era evidente. Y por tanto pese a que las armas desempeñarían un papel fundamental; pero el entrenamiento y la valentía del soldado era imprescindible.
Antes eran otros tiempos, ya que era la del soldado de aspecto heroico que sabía galopar y a la vez descargar sablazos. Pero ahora ellos eran un cuerpo de infantería que tenían que aprender agacharse cuando silbaban las balas. Si había que estar preparados, ya que esta guerra tendría gran importancia el armamento. Pero no cabe la menor duda que se necesitaba un soldado que supiera tomar por si solo la iniciativa de ocultarse, para después salir al combate y si era necesario confundirse con el color del paisaje.
Al principio se le hizo muy cuesta arriba, pero como bien me dice debido a su capacidad física como también su graduación en el ejército republicano. Le valió para que le mandaran meses después a una academia donde se preparaban a los futuros oficiales. Y de donde salió con la estrella de subteniente para después reintegrarse de nuevo en la compañía.
Hasta que al mes siguiente y precisamente en la mañana del 7 de diciembre de 1941 se produjo el ataque a Pearl Harbor (Puerto de las Perlas) situado en archipiélago de Hawái, un grupo de islas al norte de la Polinesia, en el océano Pacífico. Y que por cierto (desde el 21 de agosto de 1959) es el último de los cincuenta estados que componen la federación Norte- Americana.
Si fue un ataque sorpresa efectuado por la Armada Imperial Japonesa contra la base naval de los Estados Unidos en Pearl Harbor, esta base naval fue atacada por 353 aeronaves japonesas que incluían cazas de combate, bombarderos y torpederos que despegaron de seis portaaviones. Resultaron dañados los ocho acorazados estadounidenses estacionados en el puerto, y cuatro de ellos se hundieron.
De estos ocho, dos fueron reflotados y cuatro reparados, por lo que seis pudieron volver a entrar en servicio más tarde, durante la guerra. El ataque japonés también hundió o dañó tres cruceros, tres destructores, un buque escuela y un minador. Los norteamericanos perdieron 188 aeronaves, murieron 2402 estadounidenses y 1282 quedaron heridos de diversa consideración.
El ataque conmocionó profundamente al pueblo estadounidense y llevó directamente a la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, tanto en los teatros de guerra de Europa como del Pacífico. Al día siguiente del ataque, 8 de diciembre, los Estados Unidos le declararon la guerra al Imperio del Japón. El apoyo interno en Norteamérica a la no intervención en el conflicto mundial, que había sido fuerte, desapareció, mientras que la asistencia clandestina al Reino Unido fue remplazada por una alianza plena. Las operaciones posteriores de la nación americana llevaron a que le declararan la guerra la Alemania nazi y la Italia fascista el 11 de diciembre.
A comienzos de 1941 el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt ordenó el traslado de la Flota del Pacífico a Hawái desde su base anterior en San Diego y ordenó el rearme de las Filipinas con la esperanza de disuadir la agresión japonesa en el extremo oriente. Ya que el ataque a Pearl Harbor buscaba neutralizar la Flota del Pacífico de los Estados Unidos y así proteger el avance de Japón en la Malasia británica y en las Indias Orientales Neerlandesas, donde pretendían acceder a recursos naturales como petróleo y caucho.
Por todo eso los norteamericanos deciden atacar varios objetivos de importancia. En primer lugar, intentaron destruir importantes unidades navales para impedir la interferencia de su Flota del Pacífico en la conquista japonesa de las Indias Orientales Neerlandesas y Malasia. En segundo lugar, no perder tiempo para que Japón no consolidase su posición e incrementase su fuerza naval antes de su reconstrucción naval.
No obstante, tal fue la magnitud de presencia japonesa en el pacífico que en marzo de 1942 las Estados Unidos tuvo que retirar a su comandante en jefe en el extremo oriente ( el general Douglas MacArthur) y destinarlo a Australia con el fin de dirigir las fuerzas aliadas en el pacífico sudoccidental.
Mientras los japonenses seguían con su impasible invasión hasta conquistar Filipinas e intentarlo con Nueva Guinea, en la cual fueron vencidos en la batalla del coral. Tras este logro su objetivo era un punto estratégico en el pacífico y no se trataba de otro que de la base norteamericana del pacífico central conocida como Midway. Este ataque no tuvo el final deseado por lo japoneses ya que fueron derribados a la altura del atolón por aviones estadounidenses que consiguieron hundir hasta 4 portaviones.











CAPÌTULO X

Por todo esto para él y su compañero según cuenta los días estaban contados, ya que dos meses después del bombardeo de Pearl Harbor fueron embarcados en el Portaviones Saratoga era un barco de la clase Lexington que participó y sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. No obstante después fue usado como blanco y hundido el 25 de julio de 1946 en las pruebas atómicas de la Operación Crossroads en el atolón de Bikini.
El Saratoga también fue uno de los catorce barcos que recibieron el nuevo RADAR RCA CXAM-1. Su base inicial se estableció en San Diego, siendo trasladado a Pearl Harbor después de que el Presidente Franklin D. Roosevelt ordenara a la Flota situarse en una base adelantada en el Pacífico.
Y según sigue contando al subir a dicho barco quedo sorprendido por su envergadura, pero luego se sintieron contentos al observar que el interior era confortable y la comida mejor que en el cuartel. Su primera escala fue Pearl Harbor donde pudieron comprobar los destrozos causados por el ataque sorpresa a una de las bases navales más importantes de los Estados –Unidos. Para después de cargar comida y carburante dirigirse con otros acorazados y buques de transporté al continente Australiano que junto con Nueva Zelanda eran los aliados más seguros en esta parte del pacifico. Y ya una vez en Australia tuvieron tiempo de descansar y visitar esta nación que es simplemente todo un continente.
A pocos kilómetros de Sídney que es la ciudad más grande de Australia, desembarcaron unos 16.000 marines con la única misión de prepáralos par un inminente desembarco en un punto del Pacifico a un desconocido por todos ellos. Pero apenas unos días de descanso, de nuevo los entrenamientos cada día se hicieron más duros. Que con unas barcazas especiales para estas misiones, al llegar a las playas se les ordenaba con tácticas ya experimentadas en San Diego. Lo más rápidamente posible desembarcar en la costa y buscar el parapeto más adecuado y cavar nuevas trincheras para que los que desembarcaran después tuvieran donde refugiarse del ametrallamiento enemigo.
Por eso cuenta que el tiempo se contaba allí en la base por las horas que transcurrían entre el tiempo que les quedaba entre un entrenamiento y lo otro. Pero lo que más le dolía, era que apenas le quedaba tiempo para seguir escribiendo a Isabel. Aunque en muchas ocasiones se dé decía que para que sirvieran si él nunca hasta ahora había recibido ninguna contestación y ahora tan lejos y en plena guerra comprendía sería totalmente imposible.
Si fue muy duro para él, ya yo seguía enamorado de Isabel hasta el extremo de que muchas noches pasaba horas y horas con los ojos abiertos como lunas intentando imaginar su bonito rostro al pensar que con el tiempo podía perderse en su recuerdo. Pero me aseguro que por el día las cosas cambiaban tanto que a uno no le quedaba tiempo para trasladar su pensamiento a la otra parte del planeta tierra.
Mientras tanto y tras los duros ejercicios después los reunían con la tropa, para explicarles teóricamente los pormenores de un desembarco en una isla cualquiera del Pacífico. Y donde la velocidad y la astucia consistían en la rapidez de ganar los primeros arboles de la selva. Como también el que cada uno individualmente al iniciar el ataque tiene en ese preciso momento que dar la mayor prueba de heroísmo. Ya que los japoneses les recibirían con un fuego tan intenso como para exterminar el primer grupo del desembarco. Y por eso debían estar preparados para ganar lo más pronto posible las posiciones más adecuadas con el fin de preservar que la segunda oleada siga cayendo como en la primera.
A los pocos días su amigo al verle cabizbajo y meditabundo le dijo que lo que le hacía falta era que le acompañara al bar de los oficiales donde se había organizado una juerga para festejar el día de gracia, (fiesta nacional de los Estados-unidos). Y bien recuerdo que bebió mucho y que las enfermeras que vestían sus respectivos uniformes del cuerpo de sanidad militar se encargaron de que la comida fuera muy agradable.
Pero sigue contando que una de ellas, de cuyo nombre no llega acordarse le llamo mucho la atención por sus bucles negros sobre sus espaldas y que además, no cesaba de sonreírle. Lo que hizo que poco después terminara por acompañarla, no sin antes entre sonrisa y sonrisa lentamente no dejar de echarle más alcohol hasta dejar una de las botellas bacías.
– ¿Perdona y dime como te llamas?
–Bueno aunque intentaré que no seme-trabe la lengua- te diré que me llaman Juan y todo porque yo no me llamo.
– ¡Eres al parecer Español! – ¡Bueno la verdad es que me caes bien! – ¡Porque además, yo soy de origen mexicano y por tanto podemos seguir hablando en castellano!
–Bueno como verás, estoy un poco borracho; pero eso no puede privarme de decirte que desde que te vi me recordaste mi Andalucía.
–Gracias por tus halagos y te diré yo también que a mí también me gustaste entre todos el que más. Dijo ella, sonriente y sintiendo al abrazarla que su corazón latía fuertemente mientras su cuerpo se aflojaba.
– ¿Bueno ahora dime tu como te llamas? A la vez que ella le dio un suave tirón, tratándose de soltarse, pero yo la apretó con tanta fuerza que a la pobre la crujieran los huesos; pero me aseguro que no por eso abandono sus brazos.
– ¿Perdona, pero como verás estoy como medio borracho, pero no obstante me gustaría que me dijeras como te llamas? – ¡Bueno lo primero que te diré es que mismo medio borracho eres encantador y para que te quedes a gusto te diré que me llamo como buena mexicana Guadalupe!
– Y demás, que yo creo que lo que mejor podemos hacer es irnos a la playa y con el agua se te pasara un poco la moña.
–Sí, fue ella que lo llevo hasta un playa solitaria, donde después de refrescarse la cabeza ella comenzó a desnudarse y me asegura que vista por detrás, la muchacha parecía estar completamente desnuda. –Pero no ya que su sexo, estaba cubierto por una reducida tela, y mostraba sin recato sus perfectas nalgas y sus bien formados senos.

– Estarán de acuerdo conmigo que era tentador arrinconarla vergüenza en esa playa desierta. –Y te seguro que estarás más aún de acuerdo conmigo que ante tal situación cualquiera se podía sentir tentado en ese momento de abandonar este mundo hipócrita y dar riendas sueltas a través de ese morboso instante. –Y por tanto no dudar un instante en lanzarse al espacio cósmico y pasear mi cuerpo por ese cálido y sabroso mundo del placer.
– ¡Te aseguro que no era la primera vez que desde hacia tiempo, el placer llamaba a mi puerta! –Pero nunca además, dé ese modo tan tentador. – Y por eso creí normal desnudarme yo a la vez y sustituir las normas de una sociedad fingida.
–Si, por las normas de la naturaleza y pasar a las toscas primordiales, mismo si para algunos fuesen un acto pecaminoso. –Y todo porque lo que sucede en la sociedad hasta ahora. –Es que las relaciones sexuales están en su conjunto, estrechamente supeditadas a la necesidad biológica de transmitir la vida. –Pero socialmente mediatizada para dar satisfacción a los ricos para seguir asegurando la reproducción de esa fuerza viviente manantial de plusvalía.
–Sin embargo, yo pienso que la liberación del morbo a través de lo real demuestra que la naturaleza está por encima de las represiones a las que nos sometemos.
–Sí, y esto estimado amigo nos conlleva a reconocer que la madre naturaleza no sabe de credos. – Al no poder evitar que los fantasmas sexuales se conviertan en una verdadera revolución contra la sociedad clerical y represiva moralmente que vivimos.
–Sabes, el interrogante de lo prohibido; me fue robo poco a poco después de tanto sufrimiento donde la vida de una persona carece de valor y por eso después de estas trágicas situaciones. –Pues como comprenderás al no obtener de mis continuas cartas de Isabel respuesta alguna. –Era sin lugar a dudas el momento merecida, al caer de nuevo en esos momentos tan maravillosos de excitante momento.
–Bueno continuare, ya que me imagino que por tu juventud estarán ansiosos por saber lo que me aguardaba a través de tal situación… – Pero tengo que decirte que cuando no se tienen canas, es una cosa, pero cuando aparecen las primeras, es muy distinto y tengo que aclarar; que yo ya no soy un “jovencito.
–Pero al observar, el movimiento aquella mujer tan bonita y que tan pronto se inclinaban como se incorporaba. –Reconozco que maliciosamente solo esperaba que en un momento a otro pudieran desprenderse de ese velo trasparente que cubría su seso. – Pero te aseguro que lo que más me sorprendió fue cuando ella me dijo: –Ven, te invito a un sitio más discreto y fresco.
El sendero por el que ella le conducía se dirigía hacia una colina y me asegura que lo más hermoso era ver como ella saltaba ágilmente por el sendero. El sequío casi pisándola los talones hasta que llegaron, a lo alto de una elevación junto al sendero. Donde una verde y gruesa alfombra de hierba, se hallaba rodeada por altos tallos de platanales y cuyas anchas hojas formaban un romántico y umbroso dosel.
Para después ella, sentándose en la hierba, cruzo las piernas, con el resultado de que el transparente velo de tela dejaba tentadoramente al descubierto parte de su sexo. Y, él no tarde en preguntarse, si ella conocía bien sus dotes de seducción. Pero no ya que en apariencia lo hacía con toda inocencia. Y por eso y pese al desesperado y tentador anhelo que me dominaba, que se dijo que debía de respetarla.
–Bueno amigo, sigo pensando que tú al llevar tanto tiempo encerrado no debería seguir contándote todo esto. –Pero tengo que recordarte que esto solo fue un apéndice para intentar borrar tanta atrocidad como luego seguiré contándote. –Ya que la mayor parte de mi vida lo pase en diferentes guerras tan atroces que te hace olvidar que seamos seres humanos.
–Juan por mí no lo hagas y además, el silencio es la peor cruel tortura para la memoria –Ya que además yo sigo pensando que el silencio es mentalmente insano: –Porque ahoga la expresión emocional, escondiendo el placer al igual que el dolor sin poder desahogar todas las emociones.
–Si llevas razón, ya que cada vez que recuerdo a Guadalupe la mexicana; me hace olvidar tanta atrocidad y por eso seguiré contándote. –Ya que no fue en ese encantador lugar que llegamos al amor carnal; pues exhausto por un deseo contenido, me tape los ojos al sentir mi omnipotencia, que aquello me producía…
– ¿Puedo preguntarte algo? – ¿Cuándo tuviste por primera vez relaciones sexuales con un hombre?…
– ¿Amor corporal?
–Bueno, la pregunto por simplemente curiosidad… – ¡Amor corporal, es lo que tú quieres saber!... –Pues te diré que no por amor pero si por el simple placer de la aventura…
–Me permites que te tutee ya que no dejas de ser una mujer fantástica y hacía tiempo que no oído nada semejante…
Después de nuevo no trate de discutir los pormenores de su libre convención hasta que embelesada y sin el menor signo de turbación, me pidió que aceptara de nuevo acompañarla a otro lugar donde ella me dijo que era paradisiaco.
– ¿Adónde me llevas? Supongo que no me llevaras muy lejos.
– ¿Aún tienes miedo de mí…?
–«No pero temo que mis reproches puedan desvanecerse en cualquier momento».
– ¡No te asustes, ya que vamos de nuevo a la playa!
El agua de la cerrada laguna, que habíamos dejado a nuestra espalda era tranquila y llana como un espejo; pero seguimos caminando hacia un zona solitaria donde el mar se extendía sin tener horizonte ni fin.
–Es magnífico. –Me alegro que me haya traído aquí…
Ella se dejo caer sobre la arena de la playa y extendió su cuerpo bronceado, para quedarse tendido con la cabeza apoyada en sus manos cruzadas. Y yo me senté a su lado, con las rodillas levantadas y una suave brisa se introducía entre mi bañador acariciando mis partes aumentadas…
– ¿Has traído a alguna de sus conquistas aquí?
– ¿Cómo dices?
–Sí, traje alguna; pero siempre en sueños, ya que en el hospital tengo que atender tanto dolor que soñar me suaviza la mente… – ¡Vamos abañarnos, pues y vera que no es un sueño…!
– ¿A bañarnos?
–Pues claro. –El agua esta maravillosa, al oscurecer. –Y te aseguro que te sentirás mejor y te ayudara a bajar la fiebre de las tentaciones…
–No le gustaría que me bañara desnuda. Y tras una pausa, sonrío amablemente. –Aquí estamos solos. Además, prométeme no mirar…
Yo descendí corriendo alegremente hasta la orilla del mar. Mientras pensé que ella iba a zambullirse de cabeza en el agua, pero se detuvo, se llevo las manos a la cintura y vi como se quitaba la tirita de tela transparente. –Sí, sí que hermosa es la naturaleza, pensé al verla tirar la prenda sobre sus hombros y permanecer erguida ante el mar, como una hermosa estatua. Y acto seguido penetro corriendo en el agua, como una sirena liberada de su cola, se alejo chapoteando en la nebulosidad de la tarde…
A los pocos segundos después se hundió en el agua, permaneciendo cierto tiempo bajo ella, y al instante e inquieto por su tardanza me sumergí hacia les verdes profundidades. Y pude verla entre las brillantes formaciones del fondo del mar, donde todo es como un extraño planeta de movimientos retardados. Después se alejó nadando de nuevo hacia la playa y sin colocarse la tela se extendió en la arena.
– ¿Estás cansada?
–No intento reposarme del gozo que me ha causado el agua…La verdad es que mentía al decir que su fatiga o nerviosismo estaba causado al no poder olvidar que una persona del sexo opuesto la esperaba tendido en la playa... Por eso no tardo en tenderse a su lado y al observarla, reconoce que el agua no había enfriado su ardor. Y al abrir ella sus ojos, se sorprendió al verse arrodillado a su lado y comprender que él estaba también completamente desnudo.
–Sí, te diré que me hallaba completamente desnudo y dispuesto al amor… –Había llegado el momento tan deseado y lo mejor de todo era esa tribulación continuada que había procedido a este esperado momento.
–Y todo porque mientras notaba sus femeninos movimientos, se preguntaba por qué él no la besaba en los labios o calmaba con un beso el dolor de sus erectos pezones.
– Y te aseguro que fue todo tan excitante en ese momento que hasta ella comprendió que no podría soportar aquella situación ni un segundo más. –Pues te aseguro que todos los órganos de mi cuerpo estaban a punto de estallar y por eso al no cesar en mis caricias. –Ella me dijo: – Que si no me estaba quieto, sin poderlo remediar terminaría por entregarse.
–Es verdad que hay quien piensa, que en una relación sexual la ausencia de ternura disminuye el placer sensual, y por tanto la total satisfacción sexual. –Sin embargo, esto solo es cierto a partir de una determinada edad. –Sobre todo cuando las agitaciones de la pubertad han pasado y se ha establecido ya un determinado equilibrio de las emociones sexuales.
–Es doloroso oír algunos hablar de la repugnancia nacida de un mundo que prohibí esta necesidad de amar, o aviva el insaciable deseo de contactos extra-conyugales; pero yo diría: – ¡Qué feliz azar es el amor!
–Y por eso a veces pienso que no existe otra realidad inmediata, otra humanidad tangible que la acaricia de una carne femenina, la suavidad de su piel o la tibieza de un beso. –Sí yo creo, que no existe nada más hermoso y además, esa nada se abre sobre una totalidad que ni una vida eterna en el cielo podría compensar.
–Bueno Juan después, de lo que me cuentas. – Yo creo que después de tanta hipocresía, es necesario acabar con el amor tabú, el amor sacrificio, el amor militante. –Pues amar y estoy contigo es lo más hermoso del mundo y esto es lo que deduzco de tu vivida pasión.
– Y para terminar, te diré que el amor es también una aventura y un acercamiento a través de lo auténtico.







CAPITULO XI
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: INESPERADO REGRESO-Capìtulo--V-VIII-XI

Mensajepor pablogarcia » 05 Nov 2012, 16:25

CAPITULO XI

A últimos del mes de abril, Juan fue convocado en las Alesas por el juez instructor que llevaba su caso, del que según cuenta su abogado defendió ante el juez; que el acusado actuó en legítima defensa. Y por tanto pedía que su defendido fuera repatriado a los Estados–Unidos donde sería juzgado por un tribunal militar. Así que durante tres días no pude jugar de nuevo mi partida de ajedrez con él. Pero al tercer día y después de su dura gimnasia mañanera Juan de nuevo se sentó delante del tablero.
Juan no tardó, en ponerme al corriente de todo lo sucedido en el juzgado, así como la última visita del secretario de la embajada americana. Para luego suspirar y tras una sonrisa con aire de inocente. Repetirme que los americanos tienen muy en cuenta la defensa propia y especialmente en lo que se refiere a los estamentos del ejército. Y que por lo tanto el abogado como el secretario de la embajada le auguraba que después de los trámites pertinentes en unos meses su extradición a los Estados- unidos era inminente.
–Sabes Pablo he pensado mucho de lo que conté ese día con Guadalupe en la playa y todo porque después debido a esa atroz guerra todo fue sufrimiento. Dijo Juan, arrugando el entrecejo. –Y por eso quiero seguir hablando contigo de los pormenores, a la vez que introducía la mano en un bolsillo de su gabán; buscando su cajetilla de tabaco.
–Sí, porque no quiero que tú te hagas una falsa idea mía. Y todo porque no quiero que pese a que tengo a mi favor el todo poderoso gobierno americano. –yo no soy un asesino y que si mi tío cómo los dos guardas espaldas no hubieran intentado matarme. – Te aseguro que yo no les hubiera disparado.
–Bueno Juan no te tortures ya que por mi parte no tenemos más que hablar de esto. –Y sigue colocando las fichas en el tablero. No obstante y al poco tiempo de comenzar la partida, yo no tarde de nuevo en decirle: – No vale la pena recordar lo sucedido ya que si no hubieras actuado con rapidez ahora serias tú quien no lo contarías. –Y además, pon atención a la partida que te estoy dando jaque mate. –Sí, jaque mate y eso para un soldado tan adiestrado como tú sería imperdonable.
–Gracias-amigo. – Porque lo que siento es repugnancia de ese cerdo sin escrúpulos que no solo mato a mi padre. –Sino también a cientos de personas incluidos al parecer niños y mujeres y además, lo de Isabel fue la gota que desbordo el vaso y solo por eso no dejo de sentir un gran-alivio. –No obstante, más tarde te contare con más detalles como sucedió todo.
–Bueno Juan, jaque mate y ahora me gustaría que cambiáramos de tercio y me explicara qué es lo que sucedió después en esas islas de Pacífico que la última vez me prometiste seguir contándome.
Juan puso los ojos en el lado opuesto del patio, para después fijar su vista en el torreón del centinela; que con su fusil al hombro hacia su continuo recorrido vigilando tanto el interior del patio como el exterior de la cárcel. Para después de nuevo aspirar profundamente el humo de su cigarrillo y abriendo al máximo sus ojos. Para poder intentar recordar, agudizo su turbia memoria. Para luego decirme que lo que me iba a contar fue de un sufrimiento tal que solo el pensarlo, una gran tristeza le invadía todo su cuerpo.
Luego ya más troquilo me siguió contando que después de esa hermosa aventura con María, a los pocos días las cosas cambiaron totalmente. Ya que la guerra en el pacífico los combates cada día se iban extendiendo desde la Indochina hasta la totalidad del océano Pacifico.
Por eso ya en el campo de entrenamiento se les preparaba para una inminente ofensiva, pero solo a los oficiales se les hablaba. Que el ataque que se preparaba seria en una isla cerca y sin precisar nada más en el sur de las islas Salomón. Y así fue pues apenas una semana y precisamente el 7 de agosto de 1942, fuerzas aliadas, principalmente estadounidenses, iniciaron desembarcos en las islas de Guadalcanal, Tulagi y Florida en el sur de las islas Salomón.
Pero sin lugar a dudas el acontecimiento histórico más importante sucedido en esta isla fue la batalla de Guadalcanal, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. A comienzos de 1942 la isla se hallaba en poder del ejército japonés. Ellos compuesto en su mayoría de la infantería de Marina de EE.U. Llegaron a Guadalcanal el 7 de agosto y el desembarco no tuvo contratiempos; pero la lucha se complicó poco después al desatarse una de las batallas más violentas de esa guerra.
Al parecer su objetivo era impedir que dichas islas fueran utilizadas como bases desde las que se amenazaran las rutas de suministro entre los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Los Aliados también buscaban utilizar Guadalcanal y Tulagi como bases que pudieran apoyar una campaña que les permitiera capturar o neutralizar las principales bases japonesas en Rabaul, en la Nueva Bretaña.
Por fin llego el dio señalado del desembarco en Tulagi y dos pequeñas islas cercanas, Gavutu y Tanambogo. Que fueron asaltadas por 3.000 Marines de los Estados Unidos donde se encontraban él y su amigo. Pero tuvieron suerte, ya que mismo si el personal de la Armada Imperial Japonesa que estaba a cargo de la base naval y de hidroaviones resistió ferozmente los ataques. Ellas con cierta dificultad también resistieron y aseguraron las tres islas: -Tulagi el 8 de agosto y Gavutu y Tanambogo el 9. Y mientras que en el bando de los japoneses murieron prácticamente todos los defensores, También 122 marines resultaron muertos y entre ellos su amigo.
Él desembarcó fue algo inimaginable, pues las ametralladoras japonesas cubría con sus desgarradoras balas toda la amplia playa y además, los obuses caían uno detrás del otro levantando los cuerpos sin vida a varios metros de altura. Todo esto lo observábamos ya desde las barcazas al acercarnos cada vez más al principio de la playa donde las compuertas se abrían para dar salida a los cientos de soldados que en oleadas continuas antes de poner los pies en el agua eran ya ametrallados. No obstante el reconoce que no fue de los primeros en desembarcar, cosa que no le sucedió a su amigo John Gater que lo encontró tendido en la arena reventado por la metralla de un obús.
Pero la verdad es que no tuvo tiempo de ocuparse del ya que una vez que la arena que termino cubierta de cientos de cadáveres, ellos tuvieron que continuar hasta escalar una pequeña colina. Desde donde ya los más adelantados habían cavado las trincheras pertinentes. Pero lo más duro era cuando se miraba desde la colina que tanto les había costado ganar, lo más duro era ver la playa así como las aguas teñidas de sangre. Si era horrible ver tanta salvajada y no recordar aquellos placeres, pero en otra playa apenas unas semanas que ahora se acababan en un estallido de desesperación.
Bueno la verdad que al parecer al final el desembarco fue un éxito, ya que por fin consiguieron avanzar hasta llegar a la costa norte de Guadalcanal, entre Koli Point y Lunga Point. Si avanzaron a través de Lunga Point y sin encontrar resistencia, aunque si padecieron una recia lluvia tropical. Deteniéndose después para pasar la noche a una distancia de alrededor de 910 metros del aeródromo de Lunga Point. Y al día siguiente nuevamente siguieron avanzando encontrando poca resistencia, lo que les permitió avanzar por todo el río Lunga y capturar el aeródromo alrededor de las 4 de la tarde. Donde se encontraron que las tropas que estaban bajo el mando del Capitán Kanae Monzen habían huido debido al bombardeo de los barcos de guerra y aviones, abandonando posteriormente el área. Pero menos mal que habían dejando comida, suministros, equipo de construcción, vehículos, así como trece muertos.
Al final dice que más de 11.000 Marines de los que quedaron del desembarco de Guadalcanal inicialmente formaron un perímetro defensivo alrededor de Lunga Point y el aeródromo. Con el fin mover los suministros desembarcados dentro de dicho perímetro y finalizar la construcción del aeródromo. En cuatro días de intenso esfuerzo, los suministros fueron llevados desde la playa hasta distintos depósitos dentro del perímetro. El trabajo para culminar el aeródromo comenzó inmediatamente, principalmente mediante el uso del equipo que habían capturado de los japoneses. El 12 de agosto el aeródromo fue nombrado Campo Henderson en honor al piloto Lofton R. Henderson, que había muerto durante la batalla de Midway.
Para el 18 de agosto el aeródromo ya se encontraba listo para la operación. Pero pese a que durante el asalto se había desembarcado solo suficiente comida para cinco días, tuvimos suerte ya que gracias a las provisiones capturadas a los japoneses. Se pudo contar con la suficiente comida para catorce días. Pero con el objetivo de conservar las provisiones, las tropas se vieron limitadas a dos comidas por día. Y esto hizo que tropa pronto se enfrentó a la disentería y para mediados de agosto uno de cada cinco efectivos estaba enfermo a causa de este mal.
Pero además, el ejército japonés seguía lazando ofensivas desde menos de 35 kilómetros de la base donde la mayoría del personal restante de los japoneses se concentró al este del perímetro de Lunga. En una ribera al oeste del río Matanikau; con más suerte que ellos ya que se alimentaban básicamente de cocos y en espera que un destructor japonés proveniente de Rabaul llegara con 113 elementos para reforzar la posición en Matanikau.
La disentería es una enfermedad infecciosa asociada a dolor abdominal, fiebre, cianosis peribucal, diarrea, e inflamación y ulceración de la boca. Además de esto, la disentería puede dar síguenos que son confundidos con una meninge-encefalitis: -que era la causante más corriente de las epidemias en los barcos en la antigüedad; asimismo en las grandes guerras. Que en ocasiones era la causante de más muertes que las que causaba la guerra en sí. Si te aseguro, que aquello era insoportable ya que todos los cinco minutos se lo pasaba con los pantalones en bajo. Y además, la fiebre cada día iba en aumento.
No obstante, y dada la situación en respuesta a los continuos ataques; el 19 de agosto el comandante Vandergrift envió tres compañías del 5° Regimiento de Marines para atacar las tropas japonesas que se encontraban al oeste del Matanikau. Y su compañía atacó a través del banco de arena en la boca del río, mientras que otra avanzó 1.000 metros tierra adentro; donde atacó a las tropas japonesas que se encontraban en el poblado Matanikau. La tercera compañía desembarcó más al oeste y atacó el poblado de Kokumbuna. Que después de ocupar brevemente los dos poblados, las tres compañías regresaron al perímetro, perdiendo cuatro hombres mientras que en el bando japonés se contabilizaron 65 bajas.
Y por fin el 20 de agosto, el portaaviones escolta USS Long Island llego con dos escuadrones de aeronaves destinadas al Campo Henderson, un escuadrón de 19 cazas Grumman F4F Wildcat y un escuadrón de 12 bombarderos SBD Dauntless. Los aviones estacionados en el Henderson fueron conocidos como «Cactus Air Force» (CAF) por el código aliado utilizado para referirse a Guadalcanal.
Donde, los pilotos entraron en acción al día siguiente, bombardeando casi diariamente las posiciones japonesas. El 22 de agosto cinco P-39 Airacobra estadounidenses y sus respectivos pilotos llegaron al Campo Henderson. Y después de esporádicas batallas finalmente, los efectivos estadounidenses comunicaron el 9 de febrero de 1943 la conquista de la isla.
Juan se detuvo aquí para después todo nervioso volver a encender un cigarrillo y continuar diciéndome con toda sinceridad que aquello fue un verdadero infierno y a esto había que añadir que la fiebre pese a los medicamentos no terminaba de bajar. Y que por eso fue evacuado con otros muchos a un acorazado para ser trasladados de nuevo a la base naval australiana. Donde le curaron de aquella maldita infección intestinal que todavía le duro varios meses. Pero como te cuento una vez en el hospital volvió a interesarse por Guadalupe la joven enfermera, pero nadie me dio señales de ella y supongo que andaría en cualquier hospital de campaña del Océano Pacífico.
Debido a los cuidados y el avance de la medicina dos meses después fue evacuado en barco hospital de nuevo a San Diego con un buen número de militares. Donde de nuevo se sentía como en mi casa; pero me dice y me asegura que era volver ni más ni menos del infierno.
Después apretó con fuerza los dedos temblorosos como si su mente se hubiera quedado blanca. Para preguntarme después de un corto silencio de que guerra me estaba hablando, si la del pacífico contra los Japoneses o la de Europa contra los alemanes. –Juan no te esfuerces ya que en otra ocasión podrás menos nervioso, proseguir contándome tu fascinante vida.
–No te preocupes Pablo ya que como veras ahí tienes la prueba de que no sé porque nos llaman humanos; cuando no hay animal más malo en este puto mundo. –Perdona, pero cuando recuerdo todo esto me entra la misma emoción como si siguiera en el mismo instante y en el mismo sitio.
–Pero sobre todo te aseguro de aquellos meses vividos en aquella putrefacta selva donde el olor era tan apestoso. –Que te aseguro que nunca tuve miedo a la muerte pero ese olor descomposición de los cadáveres así como los excrementos debida a la disentería me creo una agorafobia que no he sido capaz todavía de superar. –Y además a esto hay que añadir la pérdida de un buen amigo como fue John Gater.
Después Juan sonrió, como si la pesadumbre que sintiera un poco antes se hubiera desvanecido y arremangándose la camisa se puso de pie y me invito a seguir charlando. Pero esta vez caminando como siempre por el patio y así más tranquilo seguir contando que ya una vez restablecido en la base; su vida cambió totalmente. Ya que además, fue condecorado y ascendido a teniente, lo que le reanimo a vivir de nuevo como si nada hubiera pasado.
Pues reconocía que solo era cuestión de esforzar el cerebro buscando la forma de distraerse y olvidar en cierta parte lo pasado. Y me asegura que lo logro, pues sobre todo en esa magnífica costa californiana, que hacía tiempo que había superado la crisis de los años treinta. Y todo debido a que la fabricación del armamento para la guerra, la fabricación textil y los alimentos fue la causa de que los americanos superaran el derrumbamiento-bursátil de los años treinta.
A esto tengo que añadirte que California en esa época era la capital del cine. Y recuerdo como si fuera hoy, que poco después de mi recuperación con mi nuevo uniforme. Me levante temprano y al salir del cuartel en vuelto en una neblina observe la ciudad de San Diego.
Y que pese a que la noche anterior había llovido al llegar al centro de la ciudad observe como un enjambré de gente caminaban como absorbida por sus que aceras rápidas y sin tropezar unas contra las otras. Pero sobre todo lo que más le sorprendió fue cuando visito la ciudad de Los Ángeles. Que al establecerse durante la década de 1920, las industrias del cine, la ciudad ya contaba por entonces una población que sobrepasaba el millón y medio de habitantes.
Sigue contándome, que de todo ese tiempo lo paso intentando distraerse visitando todo el estado californiano. Que me asegura que para él sigue siendo lo más maravilloso de lo que le ha sucedido. No puedes imaginarte las cosas que puedes descubrir, desde parques con unos paisajes de ensueño como a la vez una temperatura mediterránea. Y sigo asegurándote que hoy por hoy es uno de los principales centros culturales, económicos, científicos y de entretenimiento del mundo.






CAPITULO XII

Después de nuevo guardo silencio y entrecerrar los ojos, para evitar el humo del cigarrillo continuo para mover ligeramente la cabeza para decirme que aquello duro poco. Pues la guerra continuaba extendiéndose por el Pacífico y en Europa los alemanes por primera vez encuentra una feroz resistencia en la Batalla de Stalin-grado.
Batalla que fue un largo y sangriento enfrentamiento entre las fuerzas alemanas y los ejércitos soviéticos por el control de la ciudad de Stalin-grado. Esto sucedió entre el 23 de agosto de 1942 y febrero de 1943. Con bajas estimadas de tres a cuatro millones de personas, entre soldados de ambos bandos y civiles, la Batalla de Stalingrado es considerada como la más sangrienta en la historia de la humanidad.
Pero el triunfo de los soviéticos hizo reflexionar a los aliados y especialmente a los Estados-Unidos que pensaron que si eran los comunistas que llegaban los primeros a Berlín seguirían avanzando hasta Gibraltar. Si ellos lo sabían ya que el cerco de Stalingrado confirmó lo que muchos expertos militares sospechaban:- que las fuerzas alemanas no eran lo suficientemente poderosas como para mantener una ofensiva en un frente que se extendía desde el mar Negro hasta el océano Ártico. Por eso como bien digo la batalla significó además un punto de inflexión en la guerra, ya que, tras Stalingrado, las fuerzas alemanas no volvieron a conseguir victoria alguna en el Este.
Y posiblemente esta fue la causa, por la que días después de nuevo embarcaban; pero esta vez no hacia el pacifico sino rumbo a la Gran-Bretaña. Donde fueron concentrados con una misión no definida en campamentos provisionales a lo largo de la costa que domina el Canal de la Mancha. Los entrenamientos eran interminables y me dice que no puedo imaginarme con la dureza de estos ejercicios donde los más débiles no llegaban a superar. Mientras tanto La USAF bombardeaba sin descanso bombardeaban la costa francesa con el fin de debilitar las fortificaciones Alemanas. Lo que nos hacía presagiar que nos estábamos preparando para un desembarco en cualquier punto de la costa francesa.
Como me sigue contando con una fatiga generalizada y especulación de donde podíamos realizar el desembarco. El 6 de junio de 1944, conocido como el "día D", se inició el desembarco de un ejército con más de 150.000 soldados (73.000 norteamericanos y 83.000 británicos y canadienses) sobre las playas de Normandía. La conocida como Operación "Overlord" y por tanto la invasión aliada de Francia había empezado. A las órdenes del general Eisenhower; que junto a las tropas aliadas superaron las defensas organizadas por el mariscal alemán Rommel.
La supremacía aérea anglo-norteamericana fue clave para entender el éxito de la operación. Los aviones aliados destrozaron la mayor parte de los puentes sobre el Sena y el Loira, impidiendo que los alemanes pudieran enviar refuerzos a Normandía. A ello se unió la dificultad de los alemanes en cubrir una costa de 4800 kilómetros de longitud. Y a esto hay que añadir que las continúas desavenencias y contradicciones en el mando militar alemán sobre dónde tendría lugar el desembarco y cómo se le debía hacer frente. Hizo que el desembarco fuera un éxito permitiendo el rápido avance de las tropas aliadas hacia el corazón de Francia. El desembarco fue uno de los elementos clave de la derrota del III Reich.

Bueno como verás este es el comentario de los medios de comunicación, porque no fue tan fácil como se dijo, ya que a ellos les toco desembarcar en unas playas donde los acantilados eran muy difíciles de escalar. Lo que a los alemanes les permitía desde los famosos búnkeres establecidos a lo largo de la costa hacer blanco contra la tropa con toda precisión.
Si me asegura fue horrible y para parapetarnos mientras llegábamos a la cornisa solo podíamos cubrirnos con los cadáveres de los compañeros. Pero como bien me dice, los continuos bombardeos de la aviación como los buques. Así como los paracaidistas lanzados de antemano; hizo que por fin controlaran la costa.
Bueno sin perder el hilo me siguió contando que la operación costo muchas menos vidas, gracias a que según supo días después. Que el mando alemán se desorientó totalmente sobre el lugar en el que se realizaría el desembarco. Y una de las maneras porque esto se logró fue que aviones aliados lanzaron papel de aluminio al este de donde se iba a realizar realmente para confundir a los radares alemanes.
Pero al parecer fue el espía español Juan Pujol, doble agente nazi y aliado que suministró a los alemanes información falsa, incluso tras el desembarco. Por eso por cada misión de bombardeo preparatorio efectuado sobre Normandía, se hacían dos sobre Calais.
El objetivo se cumplió plenamente, puesto que el 24 de julio de 1944 Hitler todavía convencía a sus generales de que el desembarco de Normandía, no era otra cosa que una maniobra de distracción y que el desembarco principal tendría lugar de un momento a otro en la costa de Calais. Y esto hizo que durante varios días con sus altos y bajos consiguiéramos alcanzar las alturas y al dejar la costa; Para desde allí avanzar por la extensa campiña de Normandía hasta alcanzar unos ochenta km hacia el sur. Este terreno es muy ondulado y está cubierto de grandes praderas, pero ellos consiguieron instalarse en un pueblo muy francés que ahora mismo no llega a recordar.
No obstante antes de llegar allí costó la vida de muchos ya que solo en su compañía cayó más de un veintena. Y todo porque el terreno interior de Normandía era muy apto para la defensa: - y por tanto el atacante se encuentra con grandes dificultades para la actuación de sus fuerzas blindadas. Y todo por lo ondulado del terreno, las cercas de piedra y de arbustos que separan los campos, las cimas de las colinas cubiertas de arbustos.

Era verdad que el mismo problema lo tenía el defensor con sus blindados, pero sus granaderos provistos con artillería ligera pueden quedar ocultos hasta que los blindados enemigos están muy cerca. Basta entonces disparar sobre el primer y el último tanque de la columna para que este quede prácticamente inmovilizada. Por ejemplo, la defensa de Saint-Lô por parte de los alemanes obligó a que ésta población fuera bombardeada durante 9 días antes de poder tomarla, ya en ruinas.
La tranquilidad duró muy poco dado que los Alemanes lanzaron un contraataque, 6-11 de agosto. Ya que ante la ruptura del frente, Hitler ordenó organizar un contraataque en la dirección de Avranches, con el fin de aislar a las fuerzas de Patton. Consiguiendo los alemanes ocupar la población de Mortain, pero se vieron detenidos ante la resistencia estadounidense y el acoso de los cazabombarderos aliados.
Y esto creo el 12-22 de agosto la llamada Bolsa de Falaise, que dejó al ejército alemán en una posición vulnerable, muy extendido hacia el oeste. Por esto Montgomery ordenó que fuerzas estadounidenses de Patton que los rodearan por el sur, mientras que el ejército canadiense atacaba por el norte, en dirección a Falaise. El 20 de agosto se cerró la bolsa, si bien una parte de las fuerzas alemanas había conseguido escapar antes. El resto de las divisiones se rindieron, menos la 57ª de Artillería.
Después de esta importante victoria ellos siguieron avanzando detrás de los tanques a las órdenes del general Patton hasta que una vez que se produjo la retirada de los restos del ejército alemán, consiguieron cruzar el Sena. Y es aquí que donde hicimos contacto con las tropas de la Francia Libre que había en Normandía y donde estaba la 2ª División Blindada del general Philippe Leclerc, cuya 9ª compañía estaba formada íntegramente por republicanos españoles, participaron muy activamente en la liberación de París el 25 de agosto.
Bueno estimado amigo te aseguro que fue aquí donde volví a escuchar de nuevo el verdadero castellano. Y a la vez pude conocer a varios paisanos que preguntando terminaron por darme el nombre de un tal Antonio que coincidió que además era del mismo pueblo que yo. Si era un joven que al parecer una vez los fascistas conquistaron el pueblo se lanzó al monte antes que corriera la misma suerte que su padre que fue fusilado con otros tantos del pueblo. Y que al parecer Antonio con otros y gracias a las continuas cordilleras cruzar los Pirineos para después a listarse en el ejército francés.
Si fue Antonio el que le puso al corriente de familia, asegurándome que su padre había sido fusilado y que Isabel había ingresado en un convento. Ya veis porque casualidad se enteró del porqué sus cartas nunca recibieron respuesta y, por eso ante tanta adversidad y posiblemente darle por muerto optó por ingresar de monja.
Por eso les aseguro que al observar después de estas palabras a Juan, sus firmes pisadas resonaban en la galería con mucha más fuerza. Sí, como si quisiera golpear con sus botas tanto sufrimiento. Pero cuando nuestras miradas se cruzaron de pronto y poniéndose casi firme me sonrió para después decirme que no tardo en superar la situación con resignación debido a que esto para él era una causa más de su continúa tragedia.
Después y cuando ya parecía más calmado el celador golpeo el suelo con un vasto, para recordarnos a toda los de la sexta galería, que las puertas de las celdas dentro de un cuarto de hora se cerrarían. Si, así era ya que al caer la tarde cada uno se colocaba delante de puerta para que los Boquis que era como los presos comunes les denominaban hicieran el recuento correspondiente. Por eso yo de nuevo intente con un leve suspiro dirigirme a Juan, que a la vez se volvió hacia mí, para decirme que me preocupara porque mañana seguiría contándome todo. Pero que me olvidara sobre todo del momento donde él se había situado en esa asquerosa guerra.
Al día siguiente como de costumbre encontré a Juan con el frío que hacía con pantalón corto y en camiseta en su habitual tabla de gimnasia. Y a su lado estaban varios Vascos del Partido Nacionalista vestidos con sus respectivas chaquetas, que intentaban sin lógralo imitar sus movimientos y aunque yo estaba esperando con impaciencia que siguiera contándome sus hazañas no me acerque a él hasta que no terminaron sus ejercicios.
Después Juan se acercó a él y encogiéndose de hombros miro con retorcida sonrisa a los vascos. Para decirme que él creía que entre ellos había alguno que estaba dispuesto afiliarse en algún partido que había decidido la lucha armada. Y te aseguro que después de sus conocimientos en las distintas guerras ninguno de ellos terminaría tomando esa decisión ya que para él. Estos individuos que sin tener ninguna vergüenza hablaban continuamente el vasco entre ellos. Carecían de la sangre fría que se necesita para esa clase de lucha y por tanto esperaba de corazón que por el bien de ellos y de todos no se les ocurriera.
La verdad es que por mi estaba haciendo un esfuerzo para no marcharse, pero observe que debido al frío sus pies no hacían más que despegarse del suelo. Y por eso le aconseje que se cubriera y que como todas las mañas le esperaría en el comedor para nuestra partida de ajedrez. Y así fue pues Juan volvió pronto a la habitual cita y sentándose frente a mí, lo primero que dijo fue: – ¿Yo creo que a ti lo que menos te importa es la partida de ajedrez? – ¿A que no me equivoco?
–Pues llevas razón ya que ayer me dejaste a medias y la verdad es que todo están interesante que incluso en una libreta cogí apuntes, para no perder el hilo.
– Bueno la verdad es que tengo que contarte todavía tantas cosas que deberíamos pasear por la galería, porque si no van a decir que no ha hacemos más que hablar y la partida no tiene ningún valor. – Y es verdad porque yo no llego a concentrarme.
Juan titubeó un instante, pero no tardo en recordar en que parte de Francia dejo la conversación. Pero la verdad, que al recordar de nuevo su relato vi que volvió a entornar los ojos y se restregó la espalda como si tuviera frío. – Mira ya sobre Isabel y mi padre no quiero hablar ahora de nuevo de ellos. –Y por tanto perdona y si no te importa seguiré para decirte que debido a la situación que se estaba cada vez complicando más en el Pacifico. –Pronto fuimos evacuados. –Pues al poco tiempo embarcamos en el puerto de Rouen rumbo de nuevo al Océano Pacifico.










CAPÌTULO XIII

Con las manos hundidas en los bolsillos de su cazadora, Juan siguió caminando a mi lado los sesenta metros del recorrido que correspondían al largo total de la sexta galería. Y como su andar era de una zancada superior a la mía me veía obligado a caminar más deprisa de lo que yo estaba habituado. Y además, no podíamos pararnos porque al no ser muy ancha la galería nos veíamos obligados a no perder el paso para no perjudicar a los tres o cuatro camaradas que caminaba detrás. Si aquello era una rutina diaria que a la vez de permitirnos intercambiar opiniones, nos quitábamos el intenso frío de aquel invierno difícil de olvidar.
–Bueno te seguiré contando, ya que en mi oficio no se puede meditar sobre la moral. Me dijo tan quedamente que llego aparecerme que su voz era de otra persona, ya que con el tono que me había hablado no correspondía a su acostumbrada forma militar de hablar.
–Sí y todo porque no se puede ser más débil que los demás. –Y por tanto te ves obligado como los demás a ser tan canallas como ellos. –Lo que me obligaba delante de la tropa a jugar el papel de un oficial enérgico y profesional, dando ejemplo con una actitud fría de la que te aseguro en mi interior no lo sentía. – Por eso cuando pensaba en la gente que debió de matar dice que en muchas ocasiones le dieron ganas de vomitar.
–Si Pablo si uno se pusiera a pensar en ello, detenidamente, descubriríamos que la dignidad estaría por los suelos. –Si matábamos en aras de no seque sagrados ideales.
–Sí, de joven te sentías pura perfección y todo lo veías diferente y tu impulsó moral era tal que soñabas que tu nunca harías este tipo de barbaridades.
–Y cuando ahora haces un balance hasta donde te ha llevado tu vida aunque ante los demás aparezcas como un héroe y tú camines con la cabeza orgullosamente en alto.
–Te aseguro que al meditar no me queda más que esperar a que cualquier día alguien me escupa y con razón en la cara. –Y aunque no me creas, te aseguro que más de una vez pensé en desertar.
Juan, después de estas últimas palabras quedo como pensativo y al observar su triste actitud. Me dije que de alguna manera tenía que ayudarle, pero como si al pensar en esos más de 100 millones de muertos y los millones y millones de heridos y tanto sufrimiento por esas ansias de expansión y enriquecimientos de unos cuantos. En nombre de una patria de la que gran parte de ellos, llegaron a ella obligados a emigrar para mejor alimentar a sus familias.
Pero fue necesario ya que Juan al verme también pensativo no tardo en decirme: –Pablo, me parece que he ido muy lejos en mis reflexiones; pero no es para menos ya que ahora que vuelvo a mi país y me encuentro en una situación de privilegiado.
–No solo en plan económico sí no que además logro encontrar a la mujer que más he querido. –Tengo que hacer frente pese a actuar en legítima defensa a un tribunal que lleva más 35 años torturando, a fusilando y encarcelando gentes inocentes como es tu caso y la de tantos otros.
Luego yo ya que de más tranquilo, al comprender que precisamente en estas últimas frases se estaba desgarrando su alma; a causa de sus múltiples contradicciones. No obstante, al poco tiempo frunció ceño y volviendo a encender un cigarro, se froto las manos me pidió que le recordara de nuevo donde había cavado su conversación; pero esta vez relacionada con su llegada al Pacífico.
Poco tardo para poner fin a sus preocupaciones presentes y comenzar a explicarme como fue su llegada dos semanas después de salir del norte Francia hasta una base militar situada en las Islas Marianas. Que capturada por Japón mediante una invasión en 1941, fue recuperada por los estadounidenses tras la batalla de Guam que duró del 21 de julio al 10 de agosto de 1944.
Pero me asegura que la tranquilidad fue muy corta, ya que seguían esperando una orden que les condujera de nuevo al campo de batalla. Pues según si contando en esa época estaba viviendo años tan largos y saturados que le parecían siglos. Pero reconoce que hasta ahora tuvo mucha suerte ya que hacía tiempo que ante tantas continuas batallas. Ya debería haberse convertido en cadáver podrido y olvidado en cualquier parte de este mundo.
Como si le diera vergüenza, por sus medallas y graduación militar adquirida en tantas batallas. Se justificó diciendo que no obstante, nadie puede volver al pasado y por tanto cree que las circunstancias y su capacidad adquirida con los años fue según él lo que le permitió seguir conservando su vida. Si todo porque fue aquí y en esta zona del Pacífico donde vivió lo más duro de esta terrible guerra. Ya que nunca olvidara la batalla de Iwo Jima, donde vivió personalmente una de las batallas más duras que él recuerda.
Esta isla se había convertido en un objetivo fundamental para el ejército estadounidense. Era necesario establecer una base aérea para los cazas que escoltaban a los bombarderos que día tras día bombardeaban territorio japonés. Por eso cuenta que cuando las tropas americanas desembarcaron en la playa del Iwo Jim, nada ni nadie llego a predecir que se iban a enfrentar a una de las situaciones más terroríficas de la guerra en el Pacífico. Y todo por un estúpido islote, situado a 1.200 kilómetros al sur de Tokio, que sirvió de escenario en febrero de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial estaba llegando a su fin, a una encarnizada batalla que costó la vida a 6.821 estadounidenses y 22.000 japoneses.
Al parecer y tras la conquista de Filipinas los Estados –Unidos necesitaban este punto estratégico, por eso el 19 de febrero desembarcaron en Iwo Jima. Y vuelve asegurar que esta fue la mayor batalla del todo el pacífico y todo porque el General japonés Kuribayashi. Con gran astucia había renunciado a establecer su defensa en la línea de costa y por contra había decidido luchar en un entramado de túneles, búnkeres y agujeros que se iban a transformar en un infierno para los soldados norteamericanos y por eso el desembarco duro apenas dos días.
La isla Iwo Jima, o "Isla del Azufre" en lengua japonesa, tiene una longitud de 8 kilómetros orientada en el eje suroeste–noreste, con un extremo más estrecho en el suroeste de 900 metros de anchura y el más ancho en el noreste, de 4.500 metros de manera que adquiere una silueta en forma de pera. Su superficie, volcánica, se extiende sobre 20 km² conformando una geografía accidentada compuesta por cerros, montículos, rocas, barrancos, grietas, gargantas, hoyas, depresiones y arenas de lava que la acción del mar ha convertido en polvo.
Por eso lo más duro fue que al no existir apenas vegetación, escaseando las fuentes de agua. De los suelos agrietados surgen emisiones de vapores sulfurosos pestilentes y de ahí su antigua denominación. Pero pese a que una vez desembarcados iniciara la tropa la construcción de trincheras y fortificaciones y trincheras en el sector playero. Tuvieron que seguir construyendo innumerables fortines tanto en las pocas zonas llanas como en las laderas Y en las cumbres de los montículos, en las vertientes de los barrancos y de las cimas para tener una mejor vista del enemigo.
Pero aun tuvieron suerte ya que la poca dureza de la piedra volcánica les permitió cavar con gran facilidad profundos túneles con los que diseñaron una red de galerías y refugios donde protegerse de los duros bombardeos a los que serían sometidos. Así como para comunicar entre sí las posiciones de defensa permitiendo una retirada ha cubierto de una fortificación destruida a otra que defender. El monte Suribachi fue perforado con innumerables galerías.
En esta batalla se tuvo que utilizar masivamente los lanzallamas y las granadas. Aquello fue tan horrible que para el que no lo vivió es muy difícil de imaginar. Pues en apenas dos meses de combates ya habían perdido más de 7.000 soldados entre muertos y heridos. Pero reconoce que los japoneses fueron prácticamente eliminados. Y de los 21.000 soldados japoneses únicamente fueron capturados vivos alrededor de 500.
Por eso intenta convencerme de que nunca olvidara aquellos largos meses en ese asqueroso islote perdido en el Pacífico. Pero sigue para decirme que una vez tomado ese asqueroso islote; poco le duro la tranquilidad. Ya que una vez tomada Iwo Jima fueron trasladados de nuevo a la base de las Islas Marianas. Para que en apenas dos meses de descanso le tocaba el turno a Okinawa que iba a ser también una de las batallas más importante de la guerra en el Pacífico.
Pues los combates navales tomaron cada vez más importancia y se comentaba que los norteamericanos dispusieron 40 portaaviones en esa batalla y además, de 2.000 aviones, 20 acorazados, 200 destructores y otros barcos de combate. Por eso fue todo un éxito ya que la superioridad con respectó al nivel de la tropa japonesa, era enormemente superior, ya que se calcula que intervinieron unos 500.000 soldados en esa batalla. Mientras que en la isla solo estaba guardada por unos 100.000 soldados nipones y 2.000 aeronaves.
No obstante, en esta batalla los kamikazes se emplearon a fondo y lanzaban sus aviones contra los buques americanos causando cuantiosas pérdidas. Pero como bien me dice la superioridad norteamericana llegado este punto de la guerra era manifiesta. Los marines y la infantería americana sufrieron de lo lindo en tierra durante los tres meses que se prolongó la lucha. Pero luego casi todo se jugó a nivel naval.
Pero la dureza de estos combates no pudo compararse a lo ocurrido en Iwo Jima. Y todo pese a que incluso cuando casi todas las defensas japonesas ya habían sido destruidas, unidades de soldados nipones se lanzaban a desesperados ataques suicidas que provocaban enormes bajas por ambos bandos. Pero ya el 21 de junio de 1945 el General Ushijima y su jefe de Estado Mayor que habían recibido la orden por parte de las autoridades del Japón de resistir hasta el final, se hicieron el harakiri.
El resultado de la batalla fue devastador; los japoneses tuvieron bajas en un número superior a los 100.000 mientras que los norteamericanos sufrieron alrededor de 50.000 bajas entre muertos y heridos. Pero sigue contando que los norteamericanos extrajeron una clara conclusión de todas estas batallas. Ya que cada isla que conquistaban por pequeña que fuera suponía miles de bajas para sus fuerzas, debido al arrojo y en cierto modo locura de las tropas japonesas.
Estos hechos son los que desencadenaron la decisión de lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Una invasión convencional hubiera supuesto un número incalculable de bajas y alargar el conflicto en el tiempo estaba siendo muy costoso en vidas humanas. Y por eso ellos y los aliados, pensaron que era la mejor forma de acabar con de una vez con la II Guerra Mundial.
Pero para él después de esta horrible experiencia, al parecer cambio a mejor dado que por hablar el español y que entre la tropa los soldados de origen hispano era numeroso. Le dieron un cargo la famosa Policía-Militar o sea la conocida como P.M. Y fue al contarme este pasaje de su vida que Juan sonríe, mostrando sus blancos dientes para decirme que su existencia desde entonces cambio para siempre. Pues su trabajo ahora consistía en mantener el orden entre los soldados en el interior de la base, pero también en las ciudades de alrededor.
Pues al parecer y después de la rendición japonesa, tras la lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Los norteamericanos intensificaron su presencia en el pacifico. Pero sin la menor duda entre las piedras angulares de la presencia militar estadounidense en el siglo XX fueron sus bases en Filipinas. Y especialmente en base aérea de Clark, que estaba situada junto a la naval de Subik y que fueron las mayores bases de EE.UU en el pacifico.
Donde, alrededor de 500.000 personas viven a unos 40 km de la montaña, con centros poblados que incluyen 150.000 personas en Ciudad Ángeles, y 20.000 en la Base Aérea Clark. Y para más detalles me dice que en el archipiélago de las Filipinas estas bases quedan localizadas en la isla de Luzón, en la intersección de los límites provinciales de Zambales, Tarlac, y Pampanga.
Luego sigue contando que lo más característico de esa región sin lugar a dudas era el monte Pinatubo un volcán muy peligroso que dominaba la base y todos temían que en cualquier momento entrara en erosión como ya lo había hecho anteriormente.
– (Pero permítanme que aquí haga un paréntesis, dado que esos temores que Juan me describía entonces, ocurrieron de verdad el 15 de junio de 1991 donde el volcán Pinatubo entro en erupción siendo además, el más grande y más violenta que el siglo XX haya contemplado.
–Pero afortunadamente fue una catástrofe que se esperaba y pudo evacuarse a gran parte de la población. –Apenas hubo víctimas mortales, pero los daños materiales y la devastación que dejó a su paso son difíciles de olvidar).
Ya más sosegado Juan continúa contándome que su vida fue hasta aquí como una continua pesadilla de la que es difícil despertar. Si, era como una continua repugnancia ante tanto sacrificio de él que solo los de siempre podían justificarse. Pues en realidad, él fue como un animal domesticado que no hubiera tenido otra salida que desertar, lloriquear o morir... Por eso el no se sentía culpable de tanta destrucción y sufrimiento.
Y ahora lo que le quedaba era alegrarse de no haber dejado la pelleja como su amigo y por tanto recomenzar la vida de nuevo. Ya que para él todo se presentaba de diferente manera y por eso debía sentirse más alegre. Dado, que su nueva ocupación le entusiasmaba; al tener que ir siempre aviado de punta en blanco.
Juan volvió a caminar con más entusiasmo y era porque ahora todo estaba cambiando en su contar. Ya que un día después de su paseo cotidiano por la Ciudad de los Ángeles a pocos kilómetros de la base. En uno de los cafés conoció a una nativa con ojos oscuros y soñadores que además se llamaba Camelia y con unos encantos que las demás no tenían. Por eso para él comenzaba una vida nueva y no pensaba más que en esa mujer, tan hermosa que ni en sueños podía imaginarse. Y además, ese día les llegaba la noticia que la guerra después que se lanzaran las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki se había acabado
Bueno me dirás que esto fue una salvajada, pero en este mundo todos nos justificamos y es ahí donde derivan todos los problemas. Dado que se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki aunque al parecer solo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas por causa de la radiación. Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.
Pero como bien te dije estos ataques nucleares fueron ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio de Japón. Y se justificaron porque dicen que evito muchísimos más muertos si la guerra hubiera continuado. Ya que seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial.
Después y apenas unos instantes de silencio, continúo para repetirme qué mismo si todo el mundo les justificaba tal salvajada. Él no porque ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles. Pero el pasado es el pasado y para él como me dice empezaba una nueva vida. Ya que ante él se abría una serie de interminables y magnificas oportunidades además, el clima y el paisaje que eran de ensueño.
Apenas pasaron un instante y después como bien digo su tono de voz como si él meditara su paso por las Filipinas cambio de tal manera que al mirar su rostro me pareció todos anteriores pesares hubieran desaparecido de un golpe. Y así fue pues sus relatos dejaron de ser horribles para según él comenzar de nuevo a disfrutar de la vida y sobre de su juventud.
Sí, todo cambio para él ya que dice que en Ciudad Ángeles, donde vivía Camelia era una ciudad que guardaba los vestigios de la colonización española. Pero eso si todavía llena de cascotes entristecidos por la guerra. No obstante, para él era la ciudad más hermosa de la tierra y además, gran parte de la población hablaba el castellano correctamente y entre ellas su adorada Camelia.
Pues según él, el sentimiento que le inspiraba Camelia era algo especial, ya que si al principio creyó que de ella solo le a tiraba el sexo. Con el tiempo aquel sentimiento sexual se fue convirtiendo en sentimiento cada vez más noble. Ya que según fueron pasando los meses fue descubriendo en ella, ciertos valores que poco a poco fueron enamorándole. Y fue lo que le hizo vivir unos años inolvidables, he incluso llego a pensar en casarse con ella. Pero embebido en esa vida placentera llego a olvidar su situación. Al llegar a reconocer que pese a todo en el fondo existía su real situación en el ejército y que por tanto no podía olvidar. Y por eso no sabía si en cualquier momento y por cuánto tiempo o para siempre tendría que abandonarla.
No obstante, reconoce de nuevo que fueron entre la base militar de la Base Aérea Clark y la naval de subic que paso sin enterarse 5 años inolvidables. Pero fue a partir de aquí que de nuevo su vida cambio, ya que ese mismo año fue ascendido a Capitán y trasladado a la base naval de Kadena en Okinawa. Donde prácticamente tenía el cuartel general Douglas MacArthur y desde donde se dirigía las operaciones militares en Asia.
Esta nueva situación hizo que tuviera que abandonar a su querida Camelia. Para incorporarse como oficial de transmisiones en la plana mayor de mando. Pues fue poco después de su incorporación a dicho destino y que debido a que después del final de la guerra contra el Japón. La situación fue empeorando debido a la llamada guerra fría y donde debido a la presencia y ocupación por parte de los soviéticos de la Corea del Norte. Los norteamericanos como aliados de Corea del Sur también ocuparon el sur justo hasta el llamado paralelo 38 y a partir de aquí las cosas no hicieran más que agravarse.
Pues como me dice Corea del Norte sin visar lanzó un ataque por sorpresa, invadiendo a su vecino en un intento de reunificar la península por la fuerza el 25 de junio de 1950; dando así el inicio a la Guerra de Corea. Por este motivo la Asamblea General de las Naciones Unidas autorizó a las Naciones Unidas a formar una coalición militar internacional para apoyar en su defensa a Corea del Sur.
Y fue el propio MacArthur el que tomó el mando de dicha coalición, primero en la operación de defensa a la desesperada, y luego, una vez detenida la invasión, en una contraofensiva total, destacando un arriesgado pero exitoso desembarco de Inchón, que ha sido calificado por muchos historiadores, y hasta el propio MacArthur, de una muestra de su genio militar y la mejor maniobra estratégica de su vida.
Pero tal ofensiva llevo a las fuerzas de las Naciones Unidas en la iniciada persecución, aproximarse a la frontera con China, establecida en el río Yalu. No obstante el 19 de noviembre de 1950, con las fuerzas norcoreanas prácticamente destruidas, un fuerte contingente de tropas del ejército chino atravesó el Yalu, poniendo en desbandada a las fuerzas de la ONU y obligándolas a retroceder.
La excusa ofrecida para la intervención fue el deseo chino de asegurar sus propias fronteras, alegando que la fuerza internacional podía amenazarlas. Calificando la intervención china como "el inicio de una guerra totalmente nueva". Aunque poco después y más precisamente en marzo de 1951 un contraataque de la ONU liderado por Matthew Ridgway diera un nuevo giro a la situación en favor de los aliados.
Aquí me dice que hay que destacar que a las fuerzas estadounidenses debido a los problemas originados por la desmovilización que había empezado desde 1945. Exceptuando los marines, las divisiones de infantería solo pudieron enviar a Corea el 40% de su capacidad en el papel, y además, la mayoría de su equipamiento era inservible.
Pero menos mal que coco tiempo después se unieron tropas de otros 15 países miembros de la ONU: Australia, Bélgica, Canadá, Colombia, Filipinas, Francia, Reino de Grecia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Luxemburgo, el Reino Unido, Unión Sudafricana, Reino de Etiopía, Turquía y Tailandia.
No obstante el 4 de enero de 1951, las fuerzas comunistas de China y Corea del Norte capturaron Seúl. Y por tanto cuenta que la Batalla de la Reserva de Chosin en el invierno fue una terrible derrota para las tropas de las Naciones Unidas, compuestas principalmente por Marines de Estados Unidos. La situación fue tal que MacArthur llego a mencionar la idea de usarse armas atómicas, lo cual llegó a alarmar a los aliados de Estados Unidos y por esto MacArthur fue relevado de la comandancia por el Presidente Truman en 1951. Pero las tropas de ONU no tardaron en llevar a los norcoreanos de regreso al otro lado del paralelo 38. Que era por tanto el objetivo para salvar a Corea del Sur y este había sido cumplido.
El resto de la guerra sólo tuvo pequeños cambios de territorio y largas negociaciones de paz (las cuales empezaron en Kaesong el 10 de julio del mismo año). Un alto el fuego estableció una Zona Desmilitarizada alrededor del paralelo 38, que aún hoy en día es defendido por las tropas de Corea del Norte por un lado y por las tropas de Corea del Sur y de los Estados Unidos por el otro; no se firmó ningún tratado de paz. Pero por el éxito de una unión de toda Corea bajo un solo mando todavía no se ha cumplido.

CAPÌTULO XIV
Una vez establecido el alto el fuego en el paralelo 38, para él dice que de nuevo cambiaron; pero esta vez para mejor. Ya que a mediados de agosto fueron trasladados a la misma base americana de donde se alistó o sea en San Digo California y ya donde el tiempo dejó de contar de la misma manera. Ya que a la vez él volvió a la base naval y al que fue su anterior destacamento; coronado de medallas. Y además, San Diego dice que tiene un clima mediterráneo agradable y la mayoría de los días en este lugar del mundo son agradables y soleados.
Si ahora cuenta, que de lo que se trataba era de olvidar y, para eso hacía falta una gran fuerza de voluntad y de una tremenda seguridad en uno mismo. Es verdad que ahora le faltaba un bagaje sentimental sincero ya que sus sentimientos por Inés se remontaban hasta donde ya no alcanzan los recuerdos. Y esos recuerdos tendrían que irse olvidando, sobre todo cuando ya no tenían remedia al ingresar ella en ese maldito convento. Si solo le quedaba recordar a aquellos inolvidables días en la playa de Málaga y las cartas que hasta que estalló la guerra recibía de ella.
Que diferente era esto para él de aquellos largos años donde solo contaba la destrucción, con el simple objeto de ganar terreno al enemigo. Ahora tenía dos meses de permiso bien ganados y para eso pensaba que debería aprovecharlos al máximo. Pero de aquellas salidas nocturnas solo recuerda que se deslizaron a una velocidad asombrosa. Si unas veces, eran cuatro que en un automóvil recorrían los mejores garitos de la ciudad e incluso llegaron en más de una ocasión a ciudad de los Ángeles. La verdad, es que fuero años en el que lo acepto todo simplemente como un aspecto más de aquel mundo de fábula en el que vivió durante unos años.
Es verdad que algunos momentos se encontraba triste y ligeramente traicionado, pero cuando dejaba de pensar en el pasado se justificaba pensando que él en definitiva no fue más que un objeto causa de los tiempos que le toco vivir. Pero reconocía que sin embargo habían ocurrido demasiadas cosas y reconoce que los ecos de aquella brutal violencia les seguían todavía atormentando. Por eso pese a que intentaba cambiar su modo de vida, se sentía todavía profundamente traumatizado. Al seguir absorto en sí mismo y por eso reconoce que aún no había llegaba a recuperarse del todo.
No obstante, reconoce que pronto se rodeó de buenos amigos que para olvidar el pasado como él habían creado una especie de juego donde no se les permitía el estar cansados. Ya que deberían en todo mantenerse en forma para no dejar de seguir disfrutando y sobre todo subyugando del género femenino. Por eso cuando llegara el momento en que les flaqueara el aliento después de salir de parranda, no faltaría la solidaridad de los demás. La verdad es que poco importaba si las mujeres eran jóvenes, o más viejas o si eran de origen hispanas o anglosajonas y si pertenecían o no a una clase social determinada.
Por eso al recordar esta época de su pasado terminaba por burlarse de sus razonamientos, tachándolos de estúpidos ya que eran simples frases construidas. Y lo mejor que le quedaba por hacer era seguir olvidando y aferrase a lo que ahora la vida le brindaba. Además, él se hallaba todavía en esa juvenil madurez y por tanto con muchas ganas de divertirse.
Después sigue para contarme que recuerda, que mientras se peinaba se contempló detenidamente en un espejo y se dijo: –Tengo más de treinta años y no puedo quejarse de mi aspecto. –Y además, reconoce que no era mal parecido; ya que esas fueron las afirmaciones de algunas mujeres que él había mantenido compromisos amorosos.
– ¡Ay las mujeres!
E irguió su cuerpo de varón forzudo, algo encorvado por su exceso de estatura. Pues al parecer según él, solo unas leves canas y un ligero pliegue en las comisuras de sus ojos revelaban la existencia de una fatigada vida a toda máquina que le había marcado, para siempre. Después acercándose algo más al espejo, siguió observando con más detalle su nariz aguileña. A la vez que sus labios carnosos que con su especial un hoyito en su saliente barbilla, hacía su rostro más gracioso y varonil.
Juan, sonreía al recordar, los gratos recuerdos que las mujeres le habían otorgado a lo largo de su vida. Es verdad que él siempre fue uno de esos rudos hombres de las guerras y encerrados en sus gloriosos desfiles militares. Pero reconoce al recordar los trances de su agitada vida militar con cierta malicia; que también dedico tiempo a su segunda pasión - que fueron las mujeres. Pero esta vez en una de sus muchas aventuras, reconoce que le falto poco para que a causa de una rubia idealista diera con sus huesos en el calabozo.
Sí, me sigue contando que la había conocido un año después en un hotel de Los Ángeles y que ella fue la que dio los primeros pasos. Pero al parecer ella conocida por sus interpretaciones cinematográficas, por el nombre artístico de Virginia Goldom. Pero lo que no supo hasta casi un año de su inolvidable delirio amoroso, fue que Virginia al simpatizar con los comunistas y trabajar en varias ocasiones con Charles Chaplin. Eran seguidos de cerca por la Comisión de Actividades Antiamericanas.
No obstante, dice que gracias a un buen amigo destinado en los servicios secretos del ejército, le percató del peligro que corría al codearse con ciertos grupos de actores y directores, vigilados intensamente por los servicios especiales del FBI. Lo que hizo que pudiera escapar a tiempo de la llamada «Caza de Brujas».
Pues por lo visto pocos años después de la caída del “Tercer Reich alemán”, brotaron en el seno de la sociedad norteamericana nuevos y vigorosas ramas del fascismo camuflado y por eso el senador McCarthy emprendería en Hollywood una paranoica persecución del comunismo. Sí, todos podían restar sospechosos, sobre todo por las denuncias del sindicato de actores y entre ellos su propio después presidente Ronal Rigan y actores como Robert Taylor entre otros muchos.
Hacía tiempo que intentaba olvidar a su última pasión amorosa. La hija de un conocido productor cinematográfico, afincado en Santa Mónica. Ella, enamorada de él rabiosamente por su parecido con un famoso actor de cine, quería casarse con él y le hablaba de los millones de su padre. Pero él acabó por huirla, antes que la americana lo hubiera dejado por un director de cine que la prometió trabajar en una serie para la televisión.
–Bueno te diré y creo y sin ninguna duda que esta era una sociedad sin otro sentido que el dinero y el sexo. –Sí, una sociedad carente de toda moral y de una gran irresponsabilidad. –Y todo porque no existía ninguna forma simbólica de humanismo moral, que se transformaba en una total confusión de valores.
–Es verdad que pese a que me aterrorizaba todo eso, reconocía que para ellos era la cultura dada por una inmigración salvaje. –Que solo tuvo sentido el dinero sin otra alternativa que la ley del más fuerte.
Juan continuó filosofando sus sentimientos con cierto pesimismo, mientras movía con cautela su pieza preferida en eltablero de ajedrez. Y al observar la inseguridad en el movimiento de su mano advertí que Juan continuaba siendo para mí. “Ese personaje misterioso del que todos creemos que siempre esconde un secreto que puede confundirnos y todo porque eso ocurre como en tantas películas que hemos visto”. Que al final siempre al ser dicho personaje ultrajado y discriminado, solo vive para el día de la venganza.
Y todo porque este mundo funciona a dos niveles opuestos sin reconciliación posible: -Uno es el de la hipocresía virtual y el otro lo paralelo y lo simbólico, la muerte, el amor, la singularidad y esto es lo que nos permite reflexionar. Porque sin lugar a dudas, de una parte está lo fatal y de otra lo banal y la lucha entre ambos pueden resultar dramática al no superar las dificultades entre lo que es justo y en lo que no.

CAPITULO XV
Amar y ser amado

pablogarcia
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Re: INESPERADO REGRESO-Capìtulo-VIII-XI-XV

Mensajepor pablogarcia » 10 Nov 2012, 16:03

Gracias se sigue y termina
CAPITULO XV
Pasaron por lo menos tres días hasta que de nuevo pude conseguir que Juan siguiera contándome su pasado. Y bien recuerdo que comenzó diciéndome que nunca olvidaría el día en que todo estaba preparado para zarpar rumbo a España y recuerda que para él fue un verdadero día de fiesta. Pues el volver a su tierra natal, después de tanto tiempo, reconocía que aunque en España las cosas poco habían cambiado. Él sin embargo, ahora volvía luciendo el uniforme del más poderoso ejército del mundo y sin apariencia alguna de revanchas ni odios.
Pero lo que más le inquietaba era que al hallarse siempre en continuas guerras y muy lejos de España, dice que no sabía más que por otras gentes lo ocurrido en realidad a su familia. Ya que él al perder las fuerzas republicanas Cataluña y verse obligado a cruzar la frontera francesa, de ellos careció de una información creíble.
Y por tanto al haber sufrido tanto él continuaba siendo muy escéptico con las informaciones que otros le habían contado. Sí, él era de esos que no se deja emocionar fácilmente, por las tristes noticias que aparecían en la prensa de la derrota de la España republicana. Y todo porque él dudó que todo fuera simple propaganda montada por el régimen con la ayuda de sus aliadas ahora los norteamericanos.
No obstante, para él fue algo indescriptible lo que experimento a su llegada al puerto y desde donde lo alto del buque comenzó a divisar los extensos muelles. Cruzados estos por potentes grúas, que sonaban a la vez que los buques con una desafinada sinfonía. Mientras al fondo y detrás de una fila de edificios, se veía diminutas y graciosas figuras como salidas de una caja de juguetes, a los soldados llegar del campo de maniobras.
Y esto le recordaba cuando, les amontonaron a los derrotados supervivientes del terrible incendio que destruyó gran parte de España, en unos terrenos cerrados con alambradas. Pero recuerda sin odios que él fue un vencido persuadido de su derrota y por tanto esa humillación fue lo que cambio su vida.
No obstante, para él, lo que más le ofendió era ver como a esos valientes y revolucionarios milicianos. Que cruzaron la frontera por Portbou eran despojados como inofensivos colegiales por esos gendarmes franceses. Para ellos éramos simples combatientes vencidos y gente poco civilizada que solo negros del Senegal armados de látigo y pistola podían encargarse de custodiar a latigazos. Eso era lo que quedaba de sus treinta y tantos meses de resistencia, de moral invencible, de heroísmo sin igual. Por eso le dolía tanto aquella España heroica y sufrida que acabo como él tantos atravesaron derrotados la frontera.
Cuando visito Cádiz recuerda que para él era la verdadera España, esa España del aire libre, de su ambiente poético y su afición a divertirse. Allí todos cantan, lo mejor que pueden y las esquinas están llenas de vendedores particulares. La vista del golfo de Cádiz, según los andaluces, se visita antes de morir, porque después nada hay que merezca la pena.
Llevaba más de una semana de dulce embriaguez. Jamás creyó que su regreso a España le causara tanta felicidad y reconoce que vivía en un dulce aturdimiento. Le parecía todo lo que le rodeaba era tan bonito, que ansiaba seguir visitando la ciudad de Cádiz y sus famosos Carnavales. Él recordaba el renombre de los Carnavales de Cádiz, pero se llevó una desilusión cuando supo, que fueron prohibidos después del triunfo del fascismo en España.
No obstante, asistió a las fiestas de Cádiz y, recuerda aquel año que fueron poco alegres, no obstante, para él no fue novedad el colorido de tal espectáculo. Ya que a lo largo de su vida, había presenciado estas fiestas populares tras sus continuos traslados militares sobre todo en la América Latina.
Cuando él se hallaba solo en su despacho, se acordaba que seguía libre como en la época de soltero, y el recuerdo de su prima Isabel surgía en su memoria con frecuente rapidez y sin que pudiera turbarle los días en que se amaron sin que la familia llegara a saberlo. Después nada, ninguna noticia; la guerra había eclipsado sus vidas, pero impulsado sin duda por su primer amor; ella seguía siendo la mujer preferida. Y reconocía que sentía celos, cual si tuviera todavía algún derecho sobre esa mujer que no dejo de amar.
No, no llego a olvidarla surgiendo de cuando en cuando en su memoria el recuerdo de aquellos años juveniles y pese a los casi más de treinta años transcurridos guardaba como una fotografía, su casa y el entorno de su ciudad natal. - ¿Qué sería de ella? - ¿Y cuál fue la causa para encerarse por vida en ese convento? -¿Qué habrá sucedido después de aquella guerra civil que aún le angustiaba? Por eso se preguntaba que hasta ahora avía vivido soñando, pero ahora había llegado el momento de vivir despierto.
–Créeme amigo mío que el tiempo de las ilusiones, pero confiaba en su buena suerte, seguro de salir airoso de cualquier situación. –Si amigo; mi juventud fue demasiado melancólica y solitaria como para no estimar lo que vale un corazón como el de Isabel; que nunca renuncie a ella y te lo digo con sinceridad.
Así reflexionaba Juan animado por el recuerdo de Isabel. Para seguir contando que al llegar a los hangares para recuperar su automóvil vio cómo el sol se levantaba perezosamente en el horizonte desafiando con sus rayos las densas nubes que cubrían el estrecho de Gibraltar. Y como impaciente de realizar su proyecto se dirigió con su automóvil hacia la puerta principal de la base naval. Cuando eran ya las diez de la mañana, para después dirigirse hacia la carretera general que le llevaría hasta Sevilla. Donde quedo cautivado observar como el sol de mayo barnizaba con su brillo las hojas de los árboles.
Para aquel que no conozca bien Jaén y sea capaz de encajar la geografía española. Les diré que Jaén es una provincia mal distribuida y olvidada en un rincón del mapa español y al que siga interesado en su clima también puedo añadir que aunque Jaén se halle en una zona templada del hemisferio centro; en invierno se hielan hasta las ideas.
Después de atravesar la avenida central, cuenta que torció a la derecha y entro en una amplia plaza adornada con naranjos separados a no más de dos metros. Donde algunas mujeres, vestidas con ropa oscura, cosían y bordaban mientras sus hijos o nietos jugaban a la sombra de los árboles. Cuando llego eran las seis de la tarde, y el sol daba un tinte anaranjado a la cornisa del enorme caserón.
-¡Qué bien respiraba al penetrar en ese silencioso edificio, resonando el eco de sus pasos! -¡Qué grande y hermoso le parecía el patio, con sus olivos y naranjos de verdosas y lustrosas hojas!
- Allí había pasado los mejores años de su niñez y recordaba a los muchachos que esperaban una oportunidad desde el gran portalón, para jugar con el hijo del hombre más influyente de la capital.
Dominado por los recuerdos, al verse de nuevo en su casa, después de muchos años de ausencia, permaneció buen rato inmóvil en el patio, mirando los balcones del primer piso. Para luego al reflexionar en ese contraste entre el pasado y el presente. Preguntarse por qué en su recibiendo había tantas oscuras en las explicaciones de su tío. Si, en aquella casa, solo había encontrado una falsa e irónica sonrisa; como personas obligadas por las circunstancias y el único razonamiento a sus preguntas eran evasiones sin respuesta.
Es verdad que el fundador de esa casa soberana había sido el abuelo de él, un hombre calculador que había amasado la fortuna de la familia con muchos años de explotación de los míseros asalariados y, que además, llamo la atención su enorme tacañería. Mientras que su tío Luis se había solo dedicado a cazar por la mañana en los montes cercanos y por la tarde en los cafés jugándose el dinero a las cartas.
Según él, no había en el mundo persona de más mala intención y con más memoria para recordar nombres y caras. Por eso recordaba de él, que en su juventud lo arreglaba todo con la violencia, y a la menor contrariedad hablaba de echar mano al fusil. Todos sabían de sus ideas, por eso y una serie de razones término militando en los movimientos ultra- derechistas. Por eso a un acaricia a su sobrino cuando lo vio entrar en el patio vestido con el flamante uniforme del Ejército de los Estados Unidos.
A ojos de los demás el prestigio de la familia seguía inalterable y la pregunta de cómo había muerto su padre, la hipócrita respuesta; fue que murió en el frente. Y cuenta que desde un principio le pena no ver por la casa la silueta de Isabel y tentó si tardar averiguar en qué convento se hallaba internada.
La verdad es que siempre buscamos en las cosas que nos son precisas, el reflejo que sobre ellas nos lanza nuestro sentimiento y cuando llega el desencanto de nuestros deseos les préstamos unas ideas falsas a nuestra imaginación. Por eso, él no llegaba a imaginar que la mujer que él siempre había deseado, siguiera encerrada por propia voluntad en un convento.
La primera persona que le habló de Isabel, fue Inés la sirvienta que a través de los años había llegado a gobernanta de la casa y por eso al no poder calmar mis sospechas la pedí explicaciones. Pero fue después de hacerla, con mayor habilidad las preguntas oportunas cuando le confesó sus amores por ella. Por lo que ella no tardo en darle los datos preciso a la vez que le dijo: - ¡valla a verla! -Y por su propia boca sabrá todo lo sucedido en esta casa, ya que a mí me es absolutamente prohibido decirle a usted lo sucedido.
Después se hizo un silencio penoso entre ellos, por lo que continúa diciendo, que ante tal situación dice que lo que deseaba era salir lo antes posible. Ya que le molestaba ver aquella mujer que por el miedo le estaba tratando con una falsa indiferencia. Por eso y ante total enojosa situación, no obstante; se atrevió de nuevo a pedirla con más detalles que le indicara donde exactamente se hallaba Isabel.
A lo que ella al observar el gesto con que él se lo preguntaba no tardo en decirle- ¿Se ve que usted no conoce bien a su tío? - Pero sepa que quiero ayudarle. -Isabel lleva ya muchos años en cerrada en una especie de hospital - convento conocido por Hospital de Santiago de Úbeda.
Sí, me asegura que fue después de las explicaciones de Inés que empezó a comprender porque su tío desde el primer día solo le recibía en su despacho y siempre acompañado todo tipo corpulento que le serbia de guarda espaldas.
Juan ensimismado en sus recuerdos, sigue para decirme que al otro día se dirigía a Úbeda a travesando un inmenso valle de olivos. Y observó, que el paisaje era de una semejanza increíble por toda la provincia, al crearse en sus hileras interminables una geometría casi perfecta de ellos.
Para luego explicarme que el Hospital de Santiago fue construido por Andrés de Vandelvira, que trazó una obra de gran magnitud y complejidad, que supuso la culminación de su manierismo. En su estructura rompe con la planta tradicional de los hospitales en cruz difundida por los reyes Católicos, aunque sus antecedentes debemos buscarlos en el hospital Talavera de Toledo.
En su origen se encontraba alejado del centro de la ciudad antigua porque nació como hospital para enfermos de peste bubónica y que a la vez funciono como residencia del obispo, capilla y funeraria. En el exterior se impone la grandiosidad y sobriedad en la decoración del edificio, sensación acentuada por las cuatro grandes torres que lo estructuran. También basa su estructura en torno a un patio central, donde se combina mesuradamente el Renacimiento Andaluz vandelviriano y el estilo herreriano.
Después, Juan dice que siguió un camino bien adoquinado, hasta llegar al patio central, donde se imaginó el poder de la iglesia en los años en que fue construido este grandioso monumento para seguir con su imaginación. Una época donde miles de personas morían de hambre, pero si había dinero para que unos cuantos se lavaran la conciencia. Más tranquilo abrió la puerta de una sobria galería como una bodega, mostrando en uno de sus laterales un altar barroco de oro deslucido, una pequeña estatua del apóstol Santiago.
El escenario que vio después dice que fue estremecedor, pues la mayoría de los enfermos marchaban de una forma que parecía a un ritual religioso a través de sus cantos desordenados. Él reconocía que en ese mismo instante sintió compasión y todo porque él quizás creía que esa enfermedad forma parte de una especie de alma perdida que anda por ahí suelta, sin llegar a encontrar su verdadero cuerpo.
Después observo como una buena mujer que no seguía el itinerario de las demás recitaba a toda prisa, como quien lo sabe todo de memoria, la vida del apóstol Santiago. Hasta que al poco tiempo llegaron dos mujeres, alas que él saludó quitándose el sombrero.
La más alta que parecía la más señorona, contesto con una leve inclinación, mientras la otra le sacaba la lengua con un gesto provocador. Las dos iban pobremente vestidas, aunque la que hacía de señora se la notaba cierta elegancia en su comportamiento. Parecía joven todavía, y su rostro le pareció al instante familiar pese a su cara pálida y flácida como el papel deslucido.
Así como también las salientes cavidades de su cráneo y sus ojos hundidos y sin brillo, les daba un aspecto más de míseras enfermas. Las dos pese a sus gestos elegantes, caminaban descalzas, con los sucios zapatos en la mano y él dice que las siguió hasta él dentro del edificio. Y dice que marcho intranquilo detrás de ellas, para luego al aproximarse a ellas; busco la ocasión para hacerlas su ansiada pregunta.
– ¿Es usted la señorita Isabel? La pregunto con voz trémula, temiendo que su pregunta no fuese contestada.
–Sí, señor. -Se limitó a contestar ella. – ¿Pero, es extraño que me conozca; porque nunca lo había visto por aquí?
–Señorita la aseguro que nada tiene de extraño; pues llegue ayer.
–Bueno sí, me llamo Isabel Montoya y soy hija de don Luis Mendoza. – ¿Pero dígame como me ha reconocido?
Ya sabía quién era y reconoce que al oírla revelar su nombre se apoyó en él la tesis de que ella se encontraba recluida. Para él era un suspiro de satisfacción comprobar que ella estaba todavía en su sano juicio y además, era todavía una mujer muy guapa. Después, se hizo un silencio penoso al descubrir que Isabel reflexionaba él quiso salir de esta situación lo más pronto posible. Si era muy duro al él ver aquella mujer que tanto había amado intentando forzar su pasado. Pero después y tras una nueva pausa, le miro de frente para decirle que su rostro le recordaba una persona muy querida y que jamás pudo olvidar.
– ¡Dios mío! -Dijo, como si hablase con ella misma. – ¡Qué triste y qué alegría al mismo tiempo!
–Esto es demasiado hermoso para ser real. – ¡Pero- si eres mi primo Juan en persona! – ¡Juan- mi amor! –¿No puedes imaginarte él tiempo que hace que ansiaba tu regreso? Dijo hundiendo aquellos hermosos ojos verdes en el suelo
–Sí, Isabel soy tu primo Juan y pese a los avatares difíciles que me tocó vivir tampoco te olvide.
Después, una monja asustada por su tardanza, daba órdenes desde el ventanal de la galería para que volviera a hacia ella. –Mire, hermana: –Este caballero es mi primo Juan y avenido para hablar conmigo y la aseguro que es muy bueno. -¡Verdad! La hermana se fijó en él; lo examino a la luz de los rayos solares que penetraban por el amplio ventanal como si buscase diferencia con aquel otro señor que la interno y que por su trato ella lo despreciaba con toda su alma.
– ¡Qué cambio y qué alegría ha experimentado este hermoso rostro! – ¡Dios y Señor nuestro! Dijo la monjita, con un supremo esfuerzo de voluntad. –Si caballero los permito que sigan conversando y que cuando quiera venga a visitarla. Juan, cuenta que emocionado, lo primero que admiro fueron los ojuelos y la sonrisa graciosa así como la simpatía que aquella religiosa les había demostrado.
–Vamos, señor Mendoza; sigan hablado y cuide como una rosa a mi reina.
Lentamente volvieron a la sala donde se hallaba un gran balcón, pero tuvieron que abandonarlo debido a que se había formado una ensordecedora algarabía de voces que les hacía imposible entenderse. –Sí-si Juan, vamos fuera que quisiera hacerte ciertas preguntas. –Pues te aseguro llegue a creer que hubieses muerto. Exclamo Isabel para justificar después su impuesta desventura.
– ¿Isabel-yo al principio creí también que hubieras muerto o que estarías casada y con una docena de hijos?
– ¡Muerta! – Te confieso que al principio tuve algún miedo; no de morir ya llegue a desearla muchas veces, dado llegue a estar cansada de la vida.
–Ya te convencerás de lo que le digo cuando te cuente todo lo ocurrido desde tu ausencia. –Sí-te lo aseguro ya busque la muerte como única solución a mis problemas.
–Pero, pese al tiempo pasado y cuando ya sé está desengañada. –Se llega una a contentarse de seguir viviendo simplemente de los recuerdos de la persona amada.
–No obstante, debo reconocer que fue Inés la sirvienta quien me ayudo con sus mimos a continuar mi insoportable tortura.
Bien recuerdo que después de estas hermosas palabras, él tuvo que hacer una pausa a sus atormentados pensamientos; para decirme: -Pablo no creo que puedas figurarte, lo que te voy a seguir contando.
–No digo que no; pero no te tortures, porque te aseguro que a mí ya nada me extraña, lo que me cuentes.
A continuación, Juan, callo un instante, mostrando en su repentina seriedad la molestia que le causaba volver de nuevo a su pasado. Pero no fue más que un momento pues después de guardar un momento de silencio, Juan continúa con su desventura. Para contarme que ella con voz entrecortada y sin atreverse a levantar la cabeza le dijo –No, no puedo seguir contándote mis penas; dado que temo que tú has venido aquí solo porque te doy lastima.
–Te aseguro Pablo que ante estas afirmaciones no fui capaz de levantar la cabeza y quede silencioso. –Y cabizbajo al sentir en mi rostro la mirada de aquéllos ojos verdes cuyas pupilas parecían desgarrarme el alma.
–A ver Isabel, por favor, te ruego que sigas contándome todo, porque yo he venido porque nunca te olvide y estoy dispuesto ayudarte en todo lo que esté a mi alcance.
–Le creo y no sabes lo que te agradezco tu sinceridad, porque lo que te voy a contar necesita de ella. –A tu tío siempre como tú sabes le tuve un gran respeto y mucho miedo y por eso siempre le intente esquivar. –Sobre todo cuando se enfurecía y me pegaba por nada.
–Sí, Juan los años pasaban y ya con apenas con dieciocho años, abuso sexualmente por primera vez de mí. –Es extraño, pero aun hoy me entran unas náuseas como de muerte; cuando me acuerdo de aquellos días y de las palizas que por cualquier cosa me daba.
–Sí, tu tío se convirtió en un enemigo rabioso y llegue a odiarlo, aunque reconozco que por miedo y vergüenza, dada la situación después de la guerra no tuve fuerzas para denunciarlo. – ¡Pero me dije era Dios que lo había ha querido así!
Sí-me asegura que era muy duro seguir escuchando sus palabras, que le herían el corazón como si tuviera un cuchillo dentro. Pero ella como si fuera una terapia estabilizadora siguió contándole sus desventuras.
–No sabes lo duro que es contarte todo esto, pero fueron muchas veces las que abuso de mí ese cerdo, e incluso en presencia de su guarda espadas.
– ¡Juan, no sé como pude fingir tanto tiempo! –Pero te aseguro que nunca llegue a perdonarle y en más de una ocasión pensé en matarlo. –Pero cuando el muy sinvergüenza se hartó de mi me encerró en esta especie de manicomio.
–Si te aseguro que nuca supe como se las arreglo. –Pero la verdad era que cada día yo me encontraba más débil y llegaba a perder la noción del tiempo y del lugar en que me hallaba.
–Y lo que en realidad me impidió también el llegar delatarle de lo mío y de otras cosas más graves que él estaba cometiendo. –Fue mi vida, que al descubrir mis intenciones no dudo en drogarme para poder él justificar mi ingreso por la fuerza en este triste hospital “psiquiátrico”.
–Si querido Juan tu tío, como tu bien sabias era un jugador, un don nadie y termino siendo un podrido falangista. –Pero sin embargo tu padre combatió como tú en los frentes y, al terminar la guerra se refugió en casa del abuelo y transcurrieron pocos días hasta que tu tío supo lo de tu padre. –Sí, él mismo fue quien lo denuncio y se encargó de detenerlo y se cuenta que fue también que le dio el tiro de gracia.
En su memoria sigue como si fuera hoy aquel momento en que Isabel concluye de contar con detalle toda la crueldad que usó su tío para asesinar a su padre y quedarse con la totalidad de la herencia de la familia. Qué dolorido se sentía ante tanto sufrimiento, que Isabel debió de soportar. Y por eso a continuación cuenta, que en ese momento era tal su sequedad en la boca; que por unos instantes fue incapaz de articular una sola palabra.
Normalmente, ante las grandes tragedias, los hombres parecen, que el odio tarda en completarse, pero en el caso de Juan, según me cuenta el odio se aceleró al instante. No obstante, me dijo que tuvo que hacer un gran esfuerzo, para no causarla más tristeza a Isabel.
–Pablo, hay en ocasiones en las que duele contar al detalle los momentos tristes de la vida, pero sin querer exagerarte la situación en que me encontraba en ese momento. –Era tal que te aseguro que fue cuando se me paso por la cabeza acabar con su vida.
–Y amigo continuare diciéndote que fue al observar de nuevo a Isabel. – Cuando se le desataron los nervios y solo atine a despedirme de ella con la promesa de volver muy pronta a verla e intentar sacarla de allí.
Pasó la noche en Úbeda; pero fue incapaz de pegar el ojo. Y por eso, al amanecer de la mañana siguiente, cansado como si le hubieran dado una paliza; me traslade de nuevo a la capital. La verdad era que se hallaba nervioso del paso que estaba decidido a dar y recuerda bien que ese día fue incapaz de controlar sus nervios. Al decirse a él mismo, que si no tenía más remedio lo mataría. Si él era un hombre familiarizado con él peligró y nunca lo había temido y por eso esta vez reconoce que no dudo en ir a por él. Y además, asegura que hasta sentía cierto goce en el riesgo.
Y así fue pues, ya que al llegar junto al antiguo caserón; de nuevo volvieron a sus recuerdos la imagen de Isabel. Y pese a que en ciertos momentos se esfumaban poco apoco, dice que consiguió con gran facilidad que sus ojos verdes y su cabellera brillante le siguieran dando ánimos para seguir con su venganza.
Después con el rostro crispado se dijo que había llegado el momento de pedirle serias explicaciones a su tío de todo lo ocurrido. Y aunque reconoce que aun quedó cierto tiempo indeciso de lo que ya había decidido hacer. Recuerda bien que poco a poco fue mostrando la misma firmeza que como en tantas ocasiones le había llevado al combate.


CAPITULO XVI

Fue esa misma tarde y en el paso cotidiano termino por contarme, lo que yo apenas me imaginaba que pudo a ver sucedido. Ya que al seguir contándome la realidad fue otra y todo porque la situación en la que él se encontraba. Podía ocurrir algo irreparable, ya que su sangre fría para bordar los acontecimientos peligrosos fue lo que en realidad le llevaron a ir a por todas. Pero menos mal que según cuenta su severa preparación militar le salvó de morir acribillado a balazos.
Si él estaba convencido de que de una vez por todas, su tío debía rendir cuentas de todos sus crímenes. Y por eso no dudo en penetrar en su casa y tras golpear la puerta con fuerza, al instante apareció la señora Inés con su uniforme blanco. Que al observar su rostro contraído no tardo en comprender que Juan venia decidido a pedirle cuentas a su tío. Y pese a que ella intentó cortarle el paso, él no la permitió que lo hiciera.
Juan siguió contándole, que la situación en que se enfrentaba era muy complicada y grave. Por eso dice que él iba preparado para cualquiera eventualidad. Y a si fue ya que al penetra si llamar en el despacho, descubrió a su tío abrazado besaba en la boca a su joven guardaespaldas. Juan sonríe ironízate ante tal situación, pero su tío posiblemente advertido de la visita que él había efectuado a Isabel; se colocó al instante en posición defensiva.
– ¿Qué pasa? -preguntó.
– “Vine a ver por qué encerró después de violarla a Isabel”. –Y además, también acabo de enterarme que fue usted el que entre otros muchos asesino a mi padre.
– ¿Cómo? –Jovencito- probablemente, alguien mal intencionado té ha contado cosas que no son verdad.
– ¿Por qué está tan seguro de que todo lo que me han contado, no está relacionado con la herencia del abuelo?
–Por qué no hay pruebas y los protagonistas de que tú historia no existen.
–En mi opinión, usted se resguarda en que las autoridades no declararían en su contra.
–Pero en este caso yo creo que Isabel, podrá atestiguar delante de usted y las autoridades las acusaciones que vengo de hacerle.
Él dice que le miro como si pensara puntualizar algo más, pero guardo silencio, para después acusar a Isabel de esquizofrénica y mujer dada a todos. Su tío siguió insistiendo en sus afirmaciones; para después seguir repitiendo que era una gran falsedad lo que le estaba diciendo y seguía repitiendo una y otra vez que él no tuvo nada que ver con nada de eso.
– ¿Ósea que me quiere decir que usted no tuvo que ver nada con el asesinato de mi padre?
–En efecto. –Y te aseguro que tengo la conciencia tranquila. –Eso si me ordenaron que le enterrase, y yo obedecí. –Y luego, veinte años después, me vienes tu a que lo desentierre.
–Lo siento, pero no lo creo. – ¿Y no comprendo porque sigue mintiendo usted? – ¿Es usted quien lo mato? Le dije con lágrimas que comenzaban a humedecer sus ojos.
–Suelte eso tío. – Levante las manos de la mesa y deje de lado esa escopeta.
Sin venirse a razones cuenta que su tío hizo un movimiento para acercarse a la escopeta. Pero está cayó en suelo y él aprovechó para descargarle varios golpes en el vientre y luego en la mandíbula. Después, se desplomó y él permaneció unos instantes pensando que podría llevar una pistola escondida. Pero en ese instante tuve que abandonar la idea de seguir golpeándole y todo porque él guardaespaldas con cierta rapidez intentaba sacar su revólver de la sobaquera. Y a lo que yo anticipándome respondí con un disparo en el pecho que le hizo desplomarse en el acto.
Si sucedió todo tan rápido que recuerda que mientras se hallaba observando la herida del guardaespaldas, su tío se arrojó sobre él, con su pesado cuerpo. Pero su movimiento torpe hizo que no atinara en ningún instante a golpearle. No obstante, él no volvió a pegarle; pero si retrocedí, empuño de nuevo su pistola y le dijo que no se moviera. Pero él no le hizo caso y corrió con movimientos torpes de nuevo en dirección a su escopeta y al querer dispararme fue lo que me obligo apretar el gatillo con tal certeza que le atravesé el corazón.
Yo estaba lamentándolo, pero me sentí irritado que no era capaz de calmarme y al salir del despacho y me dirigí hacia la puerta principal. Donde la señora Inés me alcanzo antes de que llegara. –Los has matado. – Yo lo vi. –pero te aseguro que los dos se lo merecían. –Y además, eran unos maricones.
–Ya lo sé y lo lamento señora Inés, pero no pude hacer de otra manera.
– ¿Puedo usar el teléfono?
–Juan, no llame a la policía, vallase que yo no diré nada.
–Gracias señora, pero no puedo huir y la agradeceré que me diga dónde está el teléfono.
Ella le llevo a la amplia cocina embellecida rústicamente con ladrillos. Después le ofreció un asiento frente a una enorme mesa cerca de la ventana, donde le acerco un teléfono con un largo cordón.
–Te aseguro Pablo, que me temblaban los dedos cuando comencé a marcar el número que me había dado Inés. Mientras, para calmarse dice que se entretuvo mirando más atentamente la cocina y le sorprendió su modernidad. Y esto le hizo recordar cuando de niño entraban a hurtadillas a quitarle la fruta a la cocinera. Comunicaba y por eso siguió marcando una y otra vez, hasta el cuartel de la Guardia Civil termino por contestar.
–Buenos días, soy Juan Mendoza y les ruego vengan urgentemente; dado que tendrán que detenerme y recoger dos cuerpos sin vida.
Después ante los insistentes sollozos ahogados que dejaba escapar Inés, no pude contestar al resto de las preguntas que seguían haciéndole y termino por colgar el auricular.
Al terminar su revelación, recuerdo que permaneció inmóvil como una estatua de piedra y yo admire como un hombre con ese historial bélico. Ahora se hallaba en una situación triste, apagada y con aspecto de hombre vacío. Pero a la vez descubrí en sus ojos que estaba haciendo un gran esfuerzo por su parte, con el fin de recuperar su gallardía. Pero fueron ya días más tarde que me termino por contar lo que se proponía hacer de ahora en adelante
Sí, el tenia ciertos planes, porque la embajada estado-unidos, se hallaba tramitando su repatriación y, además, el fiscal reconocía la defensa propia. Lo que le permitiría ser juzgado después también por un tribunal militar y que según el abogado en unos años podría estar en libertad. Él tenía ciertos planes, de los que deseaba hacer partícipe a Isabel, como única heredera y además pedirla que se casara con él. Y esto me hizo recordar, una de las canciones que entre los presos politos cantábamos a menudo.
Los americanos son dueños de España- Como también- de los accionistas- del Opus Dei y también de los falangistas. Pero yo soy español- Pero en España me jodo...
No obstante, para mi Juan fue como bien dice él un objeto causa de ese siglo que quedara marcado en la historia para siempre. Y digo esto porque con nosotros y para mí en especial fue todo un caballero. Ya que un año después en la cárcel de Jaén recibí su visita y la de su esposa Isabel. Donde además, dejaron una cierta cantidad de dinero para la comuna y me contaron que habían abandonado el ejército y que después de vender los olivos y la casa volverían a San Diego (California) para el resto de sus días.
FRANCIA- MARIGNANE-25-10-2012
PABLO GARCIA CABRERO
Amar y ser amado


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