¿Quién puso el dinero para el golpe del 18 de julio y la Guerra Civil?

T.J
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¿Quién puso el dinero para el golpe del 18 de julio y la Guerra Civil?

Mensajepor T.J » 11 Feb 2017, 00:29

El banquero y contrabandista Juan March, la Alemania nazi, la Portugal de Salazar y la Italia de Mussolini, entre otros, tuvieron en común haber financiado al bando franquista durante la Guerra Civil. La obra 'La Financiación de la Guerra Civil española' recoge al detalle los apoyos económicos que obtuvieron los golpistas.

Alejandro Torrús | Público.es

El 18 de julio de 1936 se produjo un golpe de Estado militar contra el Gobierno de la II República, cuya legitimidad procedía de las urnas, que condujo a España a una brutal y sanguinaria Guerra Civil. Y este es un dato clave e imposible de pasar por alto: el conflicto estalla y España se desangra durante tres largos años porque un grupo de militares con el apoyo de civiles monárquicos y de la Italia de Mussolini, entre otros, deciden dar un golpe de Estado para imponer su voluntad por encima de las urnas.

Pero un golpe de Estado no se perpetra de la noche a la mañana. Y sobre todo, un golpe de Estado no triunfa sin un apoyo financiero sólido detrás tanto para el armamento necesario, el mantenimiento de las tropas y, sobre todo, el sostenimiento del nuevo Estado que nace después de una Guerra Civil tan devastadora como la que sufrió España.

El economista, banquero, marqués y un sinfín de epítetos más José Ángel Sánchez Asiaín (Barakaldo, 1929) publicó en 2013 la obra La financiación de la Guerra Civil española (Crítica), que, además de ser premiada con el Premio Nacional de Historia de España de ese año, recoge al detalle los apoyos económicos y financieros que obtuvieron por un lado los golpistas del 18 de julio, y, por otro, una vez comenzada la Guerra Civil, los respaldos financieros que obtuvo la República y los franquistas.

En este sentido, cabe destacar que una de las principales conclusiones que se puede obtener de la detenida lectura de la obra es que prácticamente nadie salvo la URSS y de una manera muy discreta Francia se atrevió a comerciar con la República ya sea por miedo al comunismo o a los aliados nazi-fascistas. Mientras que, por otro lado, el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil y que tuvo su única justificación en la consigna de “salvar a España” estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero que impuso altos intereses. Por lo que el autodenominado Movimiento Nacional no era tan Nacional como alardeaba.

Cuando se cumplen 80 años del golpe de Estado militar que arrastró a España a la Guerra Civil, Público recupera la obra de Sánchez Asiaín poniendo el foco en aquellos países, bancos y personajes que financiaron el golpe de Estado del 18 de julio y que le dieron soporte financiero en sus primeros meses, a pesar de haber fracasado en buena parte del territorio y de saber que ese dinero estaba destinado a la destrucción del país.

Juan March

El banquero y contrabandista Juan March, cuya familia sigue disponiendo de una amplia fortuna, era el hombre más rico e influyente de la España de 1936 y no tuvo ningún reparo en financiar todo tipo de acciones para socavar la República. Primero, alentando la “conspiración”. Después, facilitando medios para que la rebelión fuera una realidad en 1936 y, posteriormente, siendo generoso con su dinero especialmente en los primeros momentos a la hora de financiar la compra de todo tipo de material de guerra.

Es imposible cuantificar cuánto dinero puso March a disposición de los militares sublevados. Las cifras de historiadores y periodistas han oscilado entre los mil millones de pesetas y los 15 millones de libras esterlinas más la financiación de buena parte de la intervención italiana en Mallorca. De cualquier modo, sí está claro que ya March en los primeros días del golpe de Estado puso a disposición del general Mola 600 millones de pesetas de la época a través de una cartera de Valores. Así, también pagó el alquiler del avión inglés que llevó a Franco de Canarias a Marruecos y en avalar cuantos créditos fueran necesarios para la causa franquista, no sin antes establecer unos intereses beneficiosos para él y sus socios.

El banquero, asegura la obra de Sánchez Asiaín, también se ocupó de dar solución a una cuestión de tanta importancia para un conflicto militar como el suministro y financiación del petróleo que utilizó el llamado ‘Gobierno de Burgos’. March ofreció las garantías suficientes a la empresa norteamericana Texaco para financiar los primeros envíos de petróleo a los sublevados, que dejaron de suministrar petróleo a la República, a pesar de los acuerdos firmados con ésta. El autor, además, añade: “No está documentado pero parece también claro que España recibió petróleo de Portugal siendo también March el financiador de esas compras”.

El dinero de Juan March también sirvió para sufragar las escuálidas arcas de Falange. El propio José Antonio Primo Rivera había afirmado en 1934 que “uno de los primeros actos del Gobierno de la Falange será colgar al multimillonario contrabandista Juan March”. Sin embargo, 1936 el dinero de March ya fluía en las arcas revolucionarias de los falangistas, primero a disgusto de José Antonio y después con su aprobación.

La Portugal de Salazar

Escribe Sánchez Asiaín que “la ayuda de Portugal a la sublevación fue realmente importante y generosa. Aunque dada la limitación de recursos que Portugal disponía, esa ayuda fue, en su volumen y regularidad, muy inferior a la ayuda prestada por italianos y alemanes”. La importancia de la ayuda de Portugal fue que se produjo en los primeros días del golpe cuando los sublevados estaban en una situación de inferioridad.

El país luso se convirtió, de hecho, en el receptor formal de armas por cuenta de Franco. El país pasó de prácticamente no existir en la lista de receptores de armas a ocupar el tercer lugar mundial en la lista de clientes de la industria bélica de la Alemania nazi y la primera europea. El apoyo fue clave para salvar el pacto de no-intervención y como retaguardia de apoyo logístico ya que servía de comunicación de la zona franquista, que había quedado partida en dos tras el fallido golpe de Estado.

La obra acredita además que el gobierno de la dictadura portuguesa puso a disposición de los franquistas todo tipo de recursos financieros, créditos de bancos portugueses y una amplia protección política y diplomática. “Así, queda constancia de que en 1937 y desde el Banco Espíritu Santo de Lisboa se comunicaba a 37 representantes diplomáticos españoles que les remitían unas determinadas cantidades económicas”.

La Diputación Foral de Navarra

Navarra gozaba de un régimen foral que otorgaba a la Diputación Foral el control económico y fiscal del territorio. El economista y banquero acredita que la Diputación Foral de Navarra mantuvo una “importante, generosa y constante ayuda institucional a los sublevados”. El mismo 24 de julio de 1936, el general Mola dio orden a la Diputación para que le habilitara un crédito por dos millones de pesetas para hacer frente a los gastos originados por “el movimiento emprendido para salvar España”, crédito que posteriormente sería liquidado sin ser abonado.

La Diputación de Navarra también creó una serie de impuestos de guerra que sirvieron para recaudar 13.942.813 pesetas que fueron puestos a disposición de la “causa nacional”. Este dinero sirvió para, entre otras cosas, adquirir aviones para la defensa de Pamplona, cancelar el crédito a Mola, poner un coche blindado a disposición de Franco, motocicletas para el general Varela, una pensión de 1.840 pesetas a las hijas de Mola para gastos educativos o el pago de la factura de 4.700 pesetas presentada por el Colegio de Arquitectos vasco-navarro por la confección del proyecto del chalet para la viuda del General Mola.

Carlistas

Otra importante fuente de financiación de la sublevación fueron los donativos que hizo un grupo muy selecto de carlistas, económicamente bien situados, entre los que pueden citarse Joaquín Baleztena, Miguel María Zozaya y Fernando Contreras. Pero lo que constituyó una excepcional fuente de financiación, explica el autor, fue el sistema regular de cuotas que los carlistas tenían establecidos desde 1934, de acuerdo con el cual todos los afiliados debían pagar al “Tesoro de la Tradición” una suma, “por lo menos igual a la pagada en imposición directa al Estado”.

Francesc Cambó

El político catalán, cofundador y líder de la Liga Regionalista, descrito por Romanones como “el mejor político del siglo XX”, ayudó a recaudar en el extranjero 410 millones de pesetas para financiar la sublevación de los militares golpistas. Asimismo, avaló o ayudó a conseguir créditos que pudieron ascender a 35 millones de dólares.

Aportaciones judías

A pesar de las amenazantes frases lanzadas en Radio Sevilla por Queipo de Llano, las grandes familias judías de Melilla “destinaron cuantiosas sumas de dinero a la causa rebelde”. Franco, que estaba gestionando créditos con la banca judía de Tetuán y Tánger, se vio obligado a desautorizar estas emisiones antisemitas y el 15 de agosto de 1936 dirigió una carta al Consejo Comunal Israelita de Tetuán pidiéndoles que no prestarán atención alguna a las emisiones antisemitas.

La Italia fascista

El autor argumenta que hay dos tipos de razones que justifican la ayuda de Mussolini a los franquistas con la intensidad con la que lo hizo. Unas son razones de tipo político y económico, y se refieren a la voluntad de Mussolini de dominar como fuera el Mediterráneo y, en todo caso, impedir su bloqueo mediante un pacto hispano-francés. Las otras se refieren a la creencia de Mussolini de que su misión en la Historia era luchar contra el comunismo. “En todo caso, también influyó el hecho de que España ofrecía un buen campo de experimentación para el nuevo armamento”, añade el autor.

Más allá de la cuantiosa ayuda militar que Italia destinó a España en forma deaviones Savoia y cazas Fiat, armas y militares de las que el historiador Ángel Viñas ha dado buena cuenta, cabe destacar que una vez acabada la guerra, representantes italianos y españoles, valoraron que el total del crédito que Italia había puesto a disposición de los golpistas ascendía a 6.926 millones de liras.
No obstante, el Gobierno italiano, mucho más generoso que el alemán, propuso fijar en 5.000 millones de liras la deuda total del Gobierno español por suministro de material de guerra de todas clases y diferentes gastos hechos hasta el 31 de diciembre de 1939. El resto quedaba condonado.

La Alemania nazi

El proceso oficial de petición de ayuda de los sublevados a Alemania comenzó el 21 de julio de 1936, cuando Franco, tratando de llegar a Hitler de la forma más directa posible y rápida, recibió a Johannes Bernhard, del que se sabía que estaba en condiciones de contactar con facilidad y sin trámites administrativos con el dictador nazi.

Cuando la petición de ayuda llegó a Hitler, los ministros del Aire, Goering, y de Guerra, Blomberg, animaron a Hitler a prestar ayuda e involucrarse en la operación tanto “por simpatía hacia sus planteamientos anticomunistas, como para utilizar el conflicto español como un laboratorio para mejorar las técnicas de los ejércitos alemanes”. Goering también recordó a Hitler que, a cambio de los aviones, Alemania podría obtener de España los minerales que tanto necesitaba.

De tal manera que la intervención alemana en la Guerra Civil española, dice el autor, no puede entenderse sin tener en cuenta la política de aprovisionamiento de materias primas, especialmente de minerales aplicados a las necesidades de la guerra. Sobre esta base, los rebeldes firmaron con Hitler el 20 de marzo de 1937 un Protocolo de Amistad. Las operaciones entre ambos países durante la guerra fueron múltiples, todas con “olvido sistemático” de las opiniones españolas imponiéndose en todo momento el deseo alemán.

Una parte considerable de la deuda que España contrajo con Alemania fue pagadas por compensación, es decir, con exportaciones españolas a Alemania, sobre todo de minerales. Una vez terminada la guerra Alemania fijó la deuda en 372 millones de marcos, incluyendo el coste de la Legión Cóndor, que los alemanes cifraron en 99 millones de marcos.

No obstante, la dictadura de Franco y la de Hitler jamás llegaron a un acuerdo para calcular el importe de la deuda aunque sí que encontraron una solución política de entendimiento mutuo para demorar el problema. Esta solución fue firmada en 1941 y permitía a los alemanes hacer compras en España sin pagar su importe. “Y minerales, aceite y naranjas, entre otras cosas, fueron enviados a Alemania sin generar divisas para la economía española”, añade el autor.

Sociedade Geral de Comércio, Industria e Transportes Limitada
Este holding de empresas portugués dispuso de un crédito de hasta 175.000 libras esterlinas para los golpistas el 8 de agosto de 1936 con un interés del 5,5% anual.

Compañía General de Tabacos de Filipinas

Dispuso un crédito de un millón de dólares, ampliado en 200.000 dólares más. Fue otorgado el 22 octubre de 1936. Sin intereses.

Kleinwort, Sons & Co

El banco inglés otorgó un crédito de 800.000 libras con una remuneración del 4% anual el 15 de septiembre de 1937. Apenas un mes después, la misma entidad concedió otro crédito de hasta 1.500.000 libras esterlinas con un interés del 3% anual.

Société de Banque Suisse

Concedió otro crédito de hasta un millón de libras esterlinas el 20 de octubre de 1938.

Caixa Geral de Depósitos

La entidad bancaria portuguesa concedió un crédito hasta el límite de 50 millones de escudos portugueses el 28 de febrero de 1939 con un interés del 4% anual.

Consorcio bancos italianos
Independientemente de la ayuda prestada por el Estado italiano, un consorcio de bancos italianos que presidía el Banco de Italia, con la colaboración de los bancos Hispano Americano y Español de Crédito puso a disposición de los sublevados un crédito de hasta 125 millones de liras el 20 de noviembre de 1937 alcanzando un total de 300 millones de liras en 1939.

Alejandro Torrús | Público.es

Fuente: http://www.publico.es

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Fernando
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Re: ¿Quién puso el dinero para el golpe del 18 de julio y la Guerra Civil?

Mensajepor Fernando » 04 Abr 2017, 16:58



De todos los cuentos que he escuchado o leído sobre la Guerra Civil, éste es uno de los más ruines y simplistas....cosa lógica viniendo de Público.

1° El advenimiento de la Segunda República fue tal ilegal como el del gobierno de Franco, o dicho de otra manera, éste fue tan legal como aquélla. ¿Por qué? Porque ambos fueron contrarios a la legalidad vigente en sus orígenes y, ambos se legalizaron después....con sus propias leyes.

2° En las elecciones de 1936 hubo un pucherazo, pues se sabe que no las ganó el Frente Popular. Fue un golpe de estado, como ya lo intentaron en el año 1934.

3° El bando "Nacional" contó con el apoyo de las principales democracias del mundo, efectivo o moral, mientras que el bando "Republicano" contó con el de las dictaduras comunistas, efectivo o moral. ESTO DEBE HACER REFLEXIONAR.

4° Desde el primer momento en que se constituyó la Segunda República en el año 1931, los rojos no pararon de cometer todo tipo de tropelías, amparados por sus inmorales dirigentes. Para ver la calaña de estos personajes basta con conocer algunas de sus actuaciones:

a) Pablo Iglesias llegó a decir en el mismísimo Parlamento: "...Si preciso fuera, habría que recurrir al atentado personal para impedir que su señoría llegue a gobernar". Se refería a Maura, y éste sufrió un atentado pocos días después.

b) Tras los graves sucesos de la quema de iglesias y conventos al poco de constituirse la Segunda República en 1931....Azaña llegó a decir para justificar su inacción: "Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano"

5º Las hipotéticas ayudas económicas que pudo recibir el bando "Nacional", no fue tan pernicioso ni indigno como el robo del oro del Banco de España llevado a cabo por el bando "Republicano" para pagar las ayudas del comunismo internacional. Según expertos, España era en aquellos tiempos la cuarta potencia en reservas de oro.

En manos de esta chusma estaba nuestra nación.

QUIERO DECIR: cualesquiera que fueran los que contribuyeron con su dinero al bando "Nacional", y cualquiera que fuera su cantidad....lo hicieron para librarnos de las garras del comunismo....que ha arruinado a todos los países donde se aposentó. Mucho peor fue el robo del oro del Banco de España por el bando "Republicano", para intentar implantar en nuestra nación la dictadura comunista. Y...dictadura...por dictadura...peor la comunista. Y represión...por represión...peor la comunista. Los bolcheviques no tuvieron compasión ni con la pobre hija adolescente del Zar.

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"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).

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Re: ¿Quién puso el dinero para el golpe del 18 de julio y la Guerra Civil?

Mensajepor Fernando » 04 Abr 2017, 18:51

El 'pucherazo' del 36

Acta manipulada a lápiz para atribuir más votos al FP. Aparece en el libro 1936 Fraude y violencia. Procede del archivo de la Diputación de Jaén

Así fue el fraude en las elecciones del Frente Popular, con falsificaciones en el recuento

Hubo un 'baile' de 50 escaños a favor de las izquierdas

Dos historiadores, tras cinco años de investigación, aportan las cifras y las pruebas del desvío de votos

http://www.elmundo.es/cronica/2017/03/1 ... b457d.html

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Re: ¿Quién puso el dinero para el golpe del 18 de julio y la Guerra Civil?

Mensajepor Fernando » 04 Abr 2017, 18:52



La Desmemoria Histórica

Hoy corren tiempos en los que se nos muestra una historia distorsionada y partidista. Una Ley de Memoria Histórica que con la excusa de compensar a los vencidos en la Guerra Civil, busca en verdad el enfrentamiento entre los españoles y la sacudida de los instintos más pasionales. La Historia del Siglo XX es cruel y los testimonios abrumadores. Ambos bandos cometieron tropelías, ambos. La historia del Frente Popular, la Segunda República y la del PSOE, también tiene sus sombras. Y muy oscuras.

jueves, 5 de agosto de 2010

La Quema de Conventos de mayo del 31

Se conoce como quema de conventos a la ola de violencia, de extrema violencia, diria yo, contra instituciones de la Iglesia Católica (conventos, colegios, seminarios...), que ocurrió entre los días 10 y 13 de mayo de 1931 en España.

Los disturbios comenzaron en Madrid durante la inauguración del Círculo Monárquico, destinado a organizar a los leales a Alfonso XIII contra la recién declarada República y rápidamente se extendieron por otras ciudades del sur y el levante peninsular.

Hay quien dice, que esta reunión dejaba a las claras una especie de boicot a la República, tanto de las derechas, de los monárquicos como de la Iglesia. ¿No se amparaba la libertad de reunión? Sí. Pues entonces, ni boicot, ni nada. Una reunión de gentes con otro pensamiento a la república.Obviamente no comulgaban con ella y deeaba la vuelta de sus valores, pero de ahñi a pensar en una flagrante confabulación, nada de nada.

Con la proclamación de la República, el nuevo orden constitucional debía amparar la libertad de cultos (de todos, también de los católicos) y desarrollar un proceso de secularización que permitiera superar la tradicional identificación entre el Estado y la Iglesia Católica, uno de los elementos clave de legitimación de la monarquía. Esto, en aquella época era sí. Como en marruecos hoy el rey Mohame VI es Comendador de los Creyentes y por tanto goza de la legitimación del Islam, eso y en establecerque son herededor dinásticos del profeta Mahoma. Por tanto, la unión Iglesia Estado, en aqulla época era muy normal, y hoy sigue siéndolo... pero en los países musulmanes.

Los republicanos anunciaron su determinación de crear un sistema de escuelas laicas, introducir el divorcio, secularizar cementerios y hospitales y otras medidas. Pero la Iglesia no estaba dispuesta a dejar que esto ocurriera, o eso dicen los que entonces gobernaban entre ellos el PSOE. Lo que hizo la glesia es el 1 de mayo, el cardenal Pedro Segura, publicó una pastoral en la que instaba a los fieles a unirse para salvar los derechos amenazados de la iglesia. La pastoral fue considerada una declaración de guerra por muchos republicanos, incrementando el sentimiento anticlerical de muchos ciudadanos. Pero esto no deja de ser una vulgar falacia. las pstorales son documentos seculares para los fieles, ni mucho menos para la totalidad de los ciudadanos. Es como hoy la Iglesia Católica cuando dice que sus fieles no pueden aceptar el aborto. Y así debe ser, porque la Iglesia debe luchar por sus principios, de igual forma que los liberales por los suyos. Es decir, ni declaración de intenciones, ni de guerra ni nada. Simplemente una pastoral.

Por tanto, al igualque hoy, se buscó, u encontró, una excusa para atacar a la Iglesia. Sólo que por entonces, cogieron antorchas y quemaron unos cuantos edificios... Hoy, eso sería kale borroka en toda regla, aunque algunos lo calificarían como cosas de chavales. O del pueblo exaltado...

En la mañana del 10 de mayo de 1931 se inauguraba en la calle Alcalá el Círculo Monárquico, con el objetivo de organizar a los leales a Alfonso XIII. Durante el acto sonaron los acordes de la Marcha Real, lo que provocó que algunos viandantes espontáneos intentaran forzar las puertas del inmueble, teniendo que intervenir las fuerzas públicas. Corrió por la ciudad el rumor de que un taxista había sido asesinado por un monárquico durante estos enfrentamientos y hubo un intento de incendiar el edificio del diario monárquico ABC. Aunque la Guardia Civil logró evitar el asalto, varias personas resultaron heridas, lo que contribuyó a preparar los sucesos del día 11.

Entre los días 11 y 12 de Mayo de 1931 se quemaron intencionadamente en Madrid los siguientes edificios religiosos:

• Casa Profesa de Isabel la Católica de los jesuitas de la calle Flor Baja y su iglesia aneja. En este incendió se quemó su biblioteca, considerada en aquel momento la segunda mejor de España. Contaba con más de 80.000 volúmenes, entre ellos incunables irremplazables. En el incendio se perdieron para siempre ediciones príncipe de Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca o Saavedra Fajardo.

• Colegio de la Inmaculada y San Pedro Claver y el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) de la calle de Alberto Aguilera. Se perdieron para siempre 20.000 volúmenes de su biblioteca. Toda la obra del P. García Villada entre ella sus libros particulares, colección Razón y Fe, papeles y todas las fichas. También se perdieron más de 100.000 copias de canciones populares recopiladas por el P. Antonio Martinez.

• El centro de enseñanza de Artes y Oficios de la calle de Areneros regentado también por religiosos de la Compañía de Jesús.

• Parroquia de Santa Teresa y San José de los Carmelitas Descalzos de la Plaza de España.

• Colegio de Sagrado Corazón de Chamartín.

• Colegio de Nuestra Señora de las Maravillas de Cuatro Caminos. Se destruyó su museo de minerología y diverso material científico.

• Convento de las Mercedarias Calzadas de San Fernando. En este edificio, antes de comenzar el incendio, fueron desenterrados y profanados distintos cadáveres de religiosas y sacados a paseo, finalmente fueron lanzados a las llamas.

• Colegio del María Auxiliadora de las Salesianas.

• Convento de las Bernardas de Vallecas.

Además de estos se intentaron incendiar otros 12 edificios religiosos, aunque sin éxito. Durante los altercados algunos religiosos fueron agredidos y expulsados de sus templos. En los incendios de estos edificios se quemaron y destruyeron para siempre obras pictóricas de artistas como Zurbarán, Van Dyck y Claudio Coello. Además se realizaron diversos saqueos y robos antes de producirse los incendios. Las fuerzas de seguridad no intervinieron en ningún caso ante estos atentados.5 El ministro Miguel Maura intentó actuar y emplear la Guardia Civil para sofocar los disturbios antes de que se produjesen, ya que habían llegado rumores a sus oídos de que se preparaba una quema de iglesias. Ante esta reacción el ministro de la Guerra Manuel Azaña, fundador del partido político Acción Republicana, se lo prohibió y le respondió: “si fuera verdad, sería una muestra de la Justicia Inmanente. Esto provocó la dimisión temporal de Maura. Cuando por fin se proclamó el estado de guerra en Madrid, los disturbios se habían extendido a otras ciudades.

Málaga

En Málaga la quema de conventos estuvo precedida por un intento de incendio del Palacio del Obispo en 1930 y varios sucesos el mismo día de la proclamación de la República el 14 de abril con el asalto a la sede del diario La Unión Mercantil y un intento de asaltar la Residencia de los Jesuitas y el Seminario al día siguiente.

Cuando llegaron a la ciudad las noticias de los sucesos de Madrid, las masas se echaron a la calle por la noche y comenzaron los asaltos a la Residencia de los Jesuitas y el Palacio del Obispo. Los incidentes se prolongaron durante la madrugada y todo el día 12, cuando se declaró el estado de guerra, que no logró contener a los saqueadores, por lo que se constituyó una Guardia Cívica con militantes republicanos y socialistas y la CNT publicó un manifiesto pacificador.

Resultaron afectados por incendios: el Palacio Episcopal; las parroquias de la Merced, San Felipe, San Pablo, Mártires, y Sto. Domingo; y los conventos e iglesias Jesuitas, San Agustín, Barcenillas, Ángel, San José, Carmelitas Descalzas, Capuchinas, Hermanas de la Cruz, Maristas, Zamarrilla, Aurora María y Puerto de la Torre.
Igualmente fueron asaltadas y saqueadas las parroquias del Carmen, San Juan , Santiago, Angustias y San Patricio; y los conventos e iglesias de San Manuel, San Lázaro, Catalinas, Reparadoras, San José, Concepción, San Bernardo, Encarnación, Servicio Doméstico, Esperanza, Sagrada Familia, Adoratrices, Mercedarias, Cruz del Molinillo, San Carlos, Terciarias Franciscanas, San Pedro y Santísima Trinidad.

El gobernador militar de Málaga Gómez Caminero envió un telegrama a Azaña con el siguiente contenido: "Ha comenzado el incendio de iglesias. Mañana continuará".

Valencia

En Valencia ardieron los conventos de San José de las Carmelitas, San Julián de las agustinas y el Colegio de la Presentación. Asimismo, fueron asaltados los conventos de Teresianas, la Residencia de los Jesuitas y el Seminario Conciliar.

Sevilla

En Sevilla durante el 11 de Mayo se quemó el colegio de los jesuitas en la Plaza de Villasis, la Iglesia del Buen Suceso, la Residencia de los Capuchinos, la Capilla de San José y los conventos de las Mínimas y los Paules. También se intentó incendiar el Palacio Arzobispal y los conventos de San Buenaventura, San Leandro y San Juan de Dios, aunque estos incendios fueron sofocados por la intervención ciudadana. La Guardia Civil impidió la quema de la iglesia de los jesuitas de la calle Trajano y las iglesias de los Salesianos y Reparadoras.

El día 12 de Mayo se declara el estado de guerra en Sevilla, pero a pesar de ello, la violencia se extiende a los pueblos. En Lora del Río se reproducen los incidentes contra la iglesia parroquial, la ermita de Nuestro Padre Jesús y el convento de las Mercedarias Descalzas. En Coria del Río se incendian tres iglesias. En Alcalá de Guadaíra un grupo de asaltantes expulsa a las franciscanas del convento de Santa Clara. Sucedería lo mismo en Carmona donde tuvieron que abandonar su convento las Agustinas. No sucedió así en otros pueblos como Olivares, Carrión, Puebla del Río y Espartinas donde los propios vecinos hicieron unas "guardias cívicas" y armados impidieron que las partidas organizadas de incendiarios quemaran sus iglesias y conventos.

Granada

En Granada el 12 de Mayo se intenta quemar el diario católico Gaceta del Sur y el monárquico El Noticiero Granadino. Respecto a edificios religiosos se intentan quemar el colegio de los maristas, el convento de los agustinos y el de las monjas de Realejo. Todos estos incendios fueron sofocados por la rápida intervención de los bomberos. Pero los acontecimientos se desbordan cuando los asaltantes consiguen entrar en el citado diario católico, en los luises, la residencia de los redentoristas, la iglesia de Hospitalicos y el convento de las religiosas de Santiago. También estallará un artefacto en el convento de las carmelitas y se intenta agredir a varios sacerdotes en la Gran Vía. El general González Carrasco decreta el estado de guerra y logra impedir la quema del convento de las trinitarias, pero no logra que el convento de los capuchinos sea pasto de las llamas.

En la provincia de Granada se reproducen los actos violentos en Loja donde se queman el convento de Santa Clara, la residencia de los jesuitas en Santa Fe y es saqueada la iglesia de la Macarena. En Atarfe se produce un violento incidente entre vecinos y unos presuntos incendiarios que se salda con seis muertos y varios heridos.8

Córdoba

En Córdoba ardió el Convento de San Cayetano.

Cádiz

• En Cádiz se quemó el Convento de los Dominicos, la Iglesia de Santa María y del Convento del Carmen.

• En Sanlúcar de Barrameda se intentó incendiar el Convento de los Capuchinos.

• En Jerez de la Frontera se asaltó el Convento de San Francisco, el de los Carmelitas y la Residencia de los Jesuitas.

• En Algeciras hubo incidentes en los que se intentó quemar varias iglesias.

Murcia

En Murcia fue quemada la Iglesia de la Purísima y fueron asaltados los conventos de las Isabelas y de las Verónicas. También se incendió el inmueble del diario La Verdad.

Alicante

En Alicante se incendiaron las Escuelas Salesianas, el Colegio de las Carmelitas, la Parroquia de Benalúa, el Convento de San Francisco, la casa de ejercicios de la Compañía de Jesús, el Convento de las Oblatas, la Iglesia del Carmen, la Residencia de los Jesuitas, el Convento de Capuchinos, el Convento de Agustinos, el Palacio Episcopal, el Colegio de Jesús y María, el Colegio de la Compañía de María y el Colegio de los Maristas.

Reacciones
La Agrupación al Servicio de la República condenó los hechos en un artículo publicado en El Sol el 11 de mayo, firmado por Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, R. Pérez de Ayala:

La multitud caótica e informe no es democracia, sino carne consignada a tiranías. Unas cuantas ciudades de la República han sido vandalizadas por pequeñas turbas de incendiarios.

En Madrid, Málaga, Alicante y Granada humean los edificios donde vivían gentes que, es cierto, han causado durante centurias daños enormes a la Nación española, pero que hoy, precisamente hoy, cuando ya no tienen el poder público en la mano, son por completo inocuas. Porque eso, la detentación y el manejo del poder público era la única fuerza nociva de que gozaban.

Extirpados sus privilegios y mano a mano con los otros grupos sociales, las Órdenes religiosas significan en España poco más que nada. Su influencia era grande, pero prestada; procedía del Estado. Creer otra cosa es ignorar por completo la verdadera realidad de nuestra vida colectiva».

«Quemar, pues, conventos e iglesias no demuestra ni verdadero celo republicano ni espíritu de avanzada, sino más bien un fetichismo primitivo o criminal que lleva lo mismo a adorar las cosas materiales que a destruirlas. El hecho repugnante avisa del único peligro grande y efectivo que para la República existe: que no acierte a desprenderse de las formas y las retóricas de una arcaica democracia en vez de asentarse desde luego e inexorablemente en un estilo de nueva democracia. Inspirados por ésta, no hubieran quemado los edificios, sino que más bien se habrían propuesto utilízarlos para fines sociales.

El alcalde socialista de Madrid publicó el siguiente bando:
El pueblo, que siempre dio pruebas de la más noble elevación espiritual (…) no puede olvidar en estos momentos que junto a los edificios que pretende destruir hay casas donde habitan millares de convecinos (…) ancianos (…) a los que las llamas (…) no podrían distinguir ni respetar. Por ello, si la indignación prendió el fuego, apáguenlo los corazones generosos de los madrileños.

El diario El Socialista publicó el 12 de Mayo de 1931:
"La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: ésa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista
También El Socialista publicó el 15 de Mayo de 1931:
(...) los religiosos disparaban contra los obreros (…) las violencias del pueblo (…) han respondido siempre al fuego que se les dirigía desde el interior de las fortalezas conventuales (…) eran arsenales y polvorines, había fusiles, bombas de mano y ametralladoras..."

Sin duda los seminaristas y religiosos en general tendrían una pésima puntería, pues ni un sólo incendiario resultó victima de aquellos disparos. Curioso, muy curioso...

La quema de conventos por parte de la izquierda es una constante bastante tétrica. Ya lo hicieron en el 31, lo repitiron en el 34 y lo afinaron en el 36. Que no se diga que no son constantes con sus tradiciones.

Sin embargo, hay desfachatez hoy todavía con este suceso tan trágico:

http://www.segundarepublica.com/index.p ... 8&opcion=6

En este web, el artículo de El Sol, diaro de la época, es titulado, "Desordenes Monárquicos", con dos... narices.
Por cierto, al parecer ese niño de 13 años (estaba subido en un árbol) y el herido adulto, pudieron serlo por los disparon intimidatorios de la Guardia Civil, y no por los redactores del ABC.

Otra muestra más de esa histeria izquierdista, la protagoniza Santiago Carrillo, ese nauseabundo prócer de la patria, en televisión, todavía en el año 92 decía que la quema de conventos se hizo por la derecha, para derrocar a la II República...

Y el Consejo de Ministros, qué hicieron...
Pues eegún cuentan en sus respectivas memorias de varios de sus rpotagonistas, estos fueron las converaciones y reacciones:

El lunes 11 de mayo de 1931, por la mañana, se reúne el Consejo de Ministros. Sigamos las confesiones de Miguel Maura: «No habíamos aún tomado asiento en torno a la mesa de Consejos, cuando nos llegó la noticia de que estaba ardiendo la Residencia de los Jesuitas en la calle de la Flor. Recuerdo que hubo ministro que tomó en broma la noticia, ya otro le hizo gracia que fuesen los hijos de San Ignacio los primeros en pagar el "tributo" al "'pueblo soberano". La famosa "justicia inmanente" ensalzada por Azana ya estaba ahí. Prieto y yo nos cruzamos una mirada en la que todo lo que teníamos que decirnos quedó dicho».

Maura, confiesa, planteó el tema urgente de tomar medidas y recabó para sí los poderes necesarios; si no se iba a su casa. Complaciente y pacificador, trataba de calmarle Alcalá Zamora:

-Cálmase, Migué, que esto no es sino como desía su padre, «fogatas de virutas». No tiene la cosa la importancia que usted le da. Son unos cuantos chiquillos que juegan a la revolución y todo se calmará en seguida. Usted verá.

-¡Conque «fogatas de virutas»! Es usted un insensato -dice Maura que le contestó- o me dejan ustedes sacar la fuerza a la calle o arderán todos los conventos de Madrid uno tras otro.

-Eso, no -exclamó Azaña- Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano.

Maura quiere tomar medidas, e insiste:

-Con que den la orden a la Guardia Civil de que salga a la calle, yo les garantizo que en diez minutos no queda en ella ningún incendiario.

-He dicho que me opongo a ello decididamente -amenazó Azaña- y no continuaré un minuto en el Gobierno si hay un solo herido en Madrid por esa estupidez.

Relata Miguel Maura que iba a retirarse a su casa, cuando, desde la ventana junto a la que estaba, vio llegar hasta la verja cerrada del edificio de la Presidencia del Gobierno, en el Paseo de la Castellana, a unos veinte mozalbetes descamisados que, a gritos, reclamaban se les abriera la cancela para que entrase una comisión a hablar con el Gobierno. Maura se volvió hacia los ministros y, llamándoles, les apostrofó:

-Vengan y vean a los que han obligado a la República a capitular. ¿No les da a ustedes vergüenza?

-Lo que debemos hacer -dijo Marcelino Domingo- es dejar que una comisión suba, y procurar, por la reflexión, que desistan de sus locuras y se retiren a sus casas. -Y sin esperar más, ordenó al portero mayor que diera paso a la comisión de manifestantes.

Segundos después, apareció en la puerta del Salón de Consejos, en mangas de camisa, despechugado, un individuo, acompañado de otros dos descamisados.

Marcelino fue hacia él y, tendiéndole las manos, exclamó:

-¡Amigo Pablo Rada!

Pero sigamos las confesiones del ministro de la Gobernación: "porque unos cuantos jovenzuelos desalmados sin fe ni ley organizan una salvajada, el Gobierno de la República no encuentra otro medio para dominar el ridículo motín que echarse en brazos del Ejército, y declarar el Estado de Guerra".

Afirma Miguel Maura: «El hecho de que la triste jornada resultase incruenta mostraba, bien a las claras, la calidad de la revuelta. Se había tratado tan sólo de quemar iglesias y conventos, no por espíritu revolucionario, ni por deseo de venganza contra frailes y monjas a quienes respetaron, sino como simple manifestación sectaria de un puñado de falsos intelectuales del Ateneo, y como diversión o entretenimiento de una turba de verdaderos golfos, a quienes se aseguraba la más absoluta impunidad».

Ardieron iglesias y conventos en Madrid, Málaga, donde el gobernador militar general Gómez García Caminero presidió la manifestación de incendiarios; Murcia, Cádiz, Alicante, Sevilla, Córdoba, Granada, Valencia y en pueblos de sus provincias

Por cierto, los integrantes de ese gobierno de la II República deberían acometer os gastos y pagar la Deuda Histórica por las obras de arte quemadas, ¿no creen?
Alberto Pertejo-Barrena en 2:10

http://ladesmemoriahistorica.blogspot.c ... 1.html?m=1

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"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).


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