Monstruos prodigiosos.

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AnxelKoldo
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Monstruos prodigiosos.

Mensajepor AnxelKoldo » 05 Ene 2016, 12:29

Estimado Sr. Subman...

Durante las fiestas navideñas me apresaron en el calabozo de la ignora isla del Baneo, ¿un merecido castigo? tal vez, pero a veces viene bien un retiro forzoso que nos arranque de nuestras costumbres diarias, de nuestra dinámica cotidiana, tan tediosamente mecánica como aburrida. En mi retiro, aterido del frío, mis escuálidos huesos eran taladrados por una inmensa soledad internética, por un eterno "ignore" tertuliano, por un desolado silencio metafísico cuyo poderoso filo cortaba en dos el más mínimo aliento de ánimo de (sobre)vivir. En mi improvisado palacete minimalista, al fondo a la derecha, emergía de un mar de gélidas baldosas un aparatoso y sicodélico orinal metálico lleno de magulladuras y abolladuras, sin brillo, sin tapa! sin cortinilla que pueda ocultar mis necesidades evacuatorias más elementales. Hacia el otro extremo, se extendía un camastro, cuyas dimensiones las calculó el mismísimo diablo que se enseñoreaba en el Infierno Imsomne, me esperaba con el cálido abrazo de un raido cobertor a cuadro escocés (por sus innumerables remiendos y con algún que otro inquilino parasitario), y un esquelético somier cuyos muelles chillaban como mil ratas en medio de la noche. Toda mi celda se enmarañaba de pensamientos y reflexiones que fui tejiendo y destejiendo bajo el parsimonioso reloj del tiempo presidiario. En mi aposento se asentó todo un universo metafísico que se abría camino para engendrar un cuento navideño, o tal vez una teoría del todo, de mi todo, pero no del Todo.

Bajo la robusta e infranqueable puerta de mi celda, una especie de trampilla o gatera mentenía la boca cerrada todo el tiempo, tras ella me esperaba silenciosa la esperanza de la libertad. Tres veces al día, la portezuela se abría para escupir una bandejita con un mohoso mendrugo de pan y algo parecido a un plato de sopa, o engrudo verdoso y humeante salpicado con tropezones negruzcos, un menú tal vez diseñado por algún chef en versión carcelaria. Lo soculento no era el gastronómicamente glamuroso plato en sí, lo apetitoso era la rompedora novedad de sentir que una minúscula trampilla que a modo de grotesca burla abría su boca metálica tres veces al día para conectar con la poderosamente atractiva realidad exterior, con la libertad.

En una de las ocasiones en la que se abrió la maldita gatera, apareció la bandejita, oh prodigiosa novedad! pero tras ella se deslizó una mano femenina que empujaba con delicada decisión un libro. Me encontré con la disyuntiva de elegir si comerme la "decostruida" sopa de guisantes (imaginarios), o zamparme el libro tan sabrosamente aderezado con novedad. Su título: "El Azar Creador" ya fue revelador en sí mismo, -inciso-, hay una leyenda urbana que sostiene que disponemos de una especie de instinto que por revelación captamos una serie de pistas que nos van conduciendo a modo de miguitas de pan hacia toda aquella "Verdad" que todos -supuestamente- llevamos dentro de nosotros mismos desde que salimos del horno nuclear de una estrella. El libro que se abría junto a los guisantes y el mendrugo de pan, intuí que no era un libro de esos de auto-ayuda que te venden en los supermercados junto a los rábanos o los calcetines ejecutivos, ni mucho menos. Ya sé, ya sé que los koldianos no sabemos leer, ni escribir, bueno sí, nuestra ciber-especie solo sabemos leer entre líneas, y, naturalmente, escribimos entre líneas, como no podía ser de otra manera. Somos así de creativos, no tanto como el ingenioso viejo Darwin. Pues bien, rápidamente, sin ojearlo (ni hojearlo) gire el librito para leer la contraportada:

"¿En qué dirección avanza la evolución? Hace mucho tiempo que los científicos se resisten a admitir que la evolución siga una dirección ¨ascendente¨, desde los organismos supuestamente ¨inferiores¨ hasta la ¨compejidad¨(estas comillitas son mías) que, por ejemplo, ofrece el cerebro humano (el cúlmen de la Creación, añadiría yo). De ahí que autores como R. Dawkins o S. J. Gould, tan enfrentados en otras cuestiones, coincidan en comparar la evolución con un camino errático y azaroso". El biólogo (evolutivo, añado) A. García Leal hace una decisiva aportación a esta crucial incógnita: La noción de ¨bomba de complejidad¨ (...) ¨plasticidad fenotípica¨ (...) ". Fin de la cita, lejos de desentrañar la terminología científica, cometo la fea costumbre de abrir los libros aproximadamente por el medio, casualmente, capítulo (o apartado, un libro científico no puede ser literario) 4: Monstruos "esperanzados" y "equilibrios" "puntuados" (comillas de mi cosecha).

Lo que me interesaba realmente no era aprender un curso carcelario de biología en una tarde, lo interesante era la evolución de esa extraña y extravagante "complejidad" que maravillosamente no se dirije hacia Ninguna Parte, mucho más apasionante que el rumbo hacia Alguna Parte, solo podemos intuir que se dirije hacie algo "mejor" con "poderosa capacidad predictiva" ("algo es algo" como así definen los metafísicos intelectuales de estos foros), más "avanzado", es algo así como un rara "prosperidad" biológica cuya criatura primordial u obra cúlmen sería precisamente el cerebro humano.

Me resulta llamativa esa eterna batalla polarizadora que nos extiende la realidad constántemente, tal vez sea la enésima argucia de la sacrosanta Selección Natural que en su mágica coctelera agita a nuestros genes para ponerlos a trabajar en la dura batalla de la supervivencia, en el hervidero de la competición, pero soy consciente de que en todos los aspectos de la vida siempre hay una dualidad, una dicotomía, una disyuntiva...ante un Heracles que con cara de bobo se enfrenta ante el Minotauro de la eterna la duda: o eres rojo o azul, o yo...o la Nada ¿le suena?. De manera que justo en el apartado 4 aparecía esa maldita disyuntiva, gradualismo versus -?- puntualismo... Gen egoista versus altruismo génico. Individualismo neoliberal frente al comunismo cooperativista. Planeta expoliado contra Gaia colonizadora de otros planetas.

Siempre pensamos que la Creación es fruto de un Dios, o, en versión evolutiva, que en realidad la Creadora es la Selección Natural, pero realmente nunca caimos en la cuenta de que el verdadero Creador es precisamente el Azar, todo un artefacto fabricante de "Monstruos prodigiosos", la Necesidad de Perpetuarse los Genes hace el resto del trabajo sucio. Esto me recuerda a las novelas de Ágata Cristie, el asesino resultó ser el silencioso mayordomo, en este caso es el Azar.

Este hermoso "cuento" navideño es el que abrazó el cabecero del camastro de mi remota celda...

[Continuará].
No recordamos aquello que queremos, recordamos solo lo que podemos soportar. [Ariel Joselovsky].

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