La verdad mortalizada

JesRICART
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La verdad mortalizada

Mensajepor JesRICART » 03 Feb 2013, 16:44

De la verdad se viene hablando de siempre, de lo que es y cómo se concibe. El proceso formativo de una persona pasa por su posicionamiento ante ella como un corpus unitario y conceptual de lo que significa y también antes ellas como ítemes o unidades concretas que sustentan aquella. Desde que fuimos bachilleres, por no decir desde antes, se nos enseña el mundo de acuerdo con la interpretación de las verdades dominantes, también desde entonces nos bañamos en aguas revueltas en las que cada cual nada de acuerdo a sus verdades.
A fuerza de discutir el absolutismo de una verdad única se ha caído en el extremo opuesto de un relativismo en el que se cuelan todas las supuestas verdades fragmentarias y subjetivistas. ¿Hay una verdad que descubrir y/o defender? o ¿redescubrir y refrendar? Exista o no tal posibilidad intelectual y científica necesitamos contar con ella para tener un norte metodológico con el que regularnos. Lo qué si es indispensable es vivir en la definición permanente de referencias, las que se basan en verdades y las que se basan en no verdades o mentiras explícitas. Según sea la actitud ante unas u otras así serán nuestras existencialidades y futuros.
Estamos bombardeados con todo tipo de ítemes y entradas informativas y opiniones interpretativas (la palabra deífica incluida, escrita a fin de cuentas por individuos humanos que dejaron sus textos apócrifos). Ante cada uno de estos miles o decenas de miles de imputs el sujeto humano que opta por inteleccionar con ellos ha de tomar posición: esto sí-esto no, lo que se acepta y lo que se rechaza, aquello que se toma como argumento valido y aquello otro que no lo es. La vida personal es un proceso de criba continua del otro (de los otros y de lo que hacen y dicen).
En la actualidad, y no solo la mediática sino la de las fuerzas y actores en juego, prevalecen mas los personalismos y particularismos que no la humildad del aprehendiente para aprender de quien sabe. La humildad como criterio del que quiere saber es lo que le faculta para exhibir los dominios como enseñante cuando los tiene.
La verdad como concepto magno se refiere a muchos parámetros (desde los materialistas a los extramaterialistas; dentro de éstos, los espirituales) e incluye variantes intercolisionistas lo que hace pensar que una verdad estable, eterna e imperecedera posiblemente no exista.
En las controversias analistas sobre la realidad mas tangible y vivible (esa que es dada a los sentidos y a la percepción, las próxima y sensorial pues) resulta no predominar el criterio de flexibilidad para el entendimiento, en lugar de eso se impulsa la teoría de marca o la consigna de partido. En todas las guerras quien sale más perjudicada es la verdad y podemos advertir como todos los escándalos y descréditos se suceden tras destapar informaciones ocultas que enseñan las verdaderas caras de los impostores.

Pablo Martínez Vila, desde el evangelismo, sostiene que la verdad ha muerto y según sea el concepto de verdad así se vivirá la vida. Si en lo primero vitorea la verdad particular o subjetiva en lo segundo conecta con un linaje conceptual histórico que desde distintas autorías ha puesto la dinamo de la realidad en las actitudes de sujeto ante ella. Lo que ha muerto es la proclama de la verdad y lo que está sumamente debilitada es la lucha sistemática por su conquista aunque la ciencia (piano-piano) no deja de hacer esfuerzos para seguirla comprendiendo. En las arenas políticas y la cotidianidad convulsiva la lucha por la transparencia es una constante y los hitos por exigirla suenan más o menos según la dimensión de la catástrofe de cada ocultamiento. En terminología política todos los estados tienen informaciones secretas que no dan y en el colmo de las conversaciones absurdas entre un investigador y un celoso custodio de lo que esta clasificado y no puede ser revelado todas las preguntas acaban por darse de bruces con noes. Por encima de lo que los poderes ocultan las sociedades está el hecho interindividual en el que cada individuo se protege de otro en el que no confía viviendo en la sospecha permanente de que pueda ser victimizado.
Vivimos en una realidad o en realidades en las que el doble flujo de por un lado conseguir el máximo de información y por otro no revelar la propia que proporcione municiones al adversario además de no querer saber la ajena para no sentimentalizar con los demás nos ha convertido en seres opacos además de blindados. El juego consiste en manejar el máximo de extroversión diciendo el mínimo de contenidos verdaderos. El pago de esto es alto ya que se está configurando un nuevo individuo psicológico fraccionalmente presentado en sociedad e internamente fragmentado al no estar dispuesto a averiguarlo todo que le interese tanto como persona humana así como individuo ingresado o integrado en una época social.
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Manuel Pellejero Samitier
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Manuel Pellejero Samitier » 03 Feb 2013, 23:47

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Algenib
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Algenib » 04 Feb 2013, 08:39

Manuel Pellejero Samitier escribió:No entiendo nada.
Saludos,
Manuel.



¿¿Uffff?? Que alivio, don Manuel, a mi me pasa lo mismo. Quizás es que no pretende decir nada.....
Algenib,
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JesRICART
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor JesRICART » 18 Feb 2013, 13:06

Manuel Pellejero Samitier
He releído el micro texto “la verdad mortalizada”. El titulo es suficientemente explicito: cuestiona la tesis de una verdad inmortal. No estás solo en no haberlo comprendido (a don Algenib le pasa lo mismo) . Os agradezco la sinceridad en decirlo para resituar el tema de una manera más explicita.
El texto sostiene que no hay una verdad imperecedera.
De haber seguido algunas aportaciones on line tanto del nombre citado en la segunda nota (que fue insertada en El protestante digital) como del nombre de autor ampliarías la argumentación que no comprendes en la exposición densa de este concepto, crucial por cierto en los debates sobre religiones y en el campo de la filosofía.

Una parte del discurso intelectual apenas es alcanzado por quieenes participan en él. Desde fuera puede parecer que a veces se habla para no decir nada, y es cierto, o lo es en no pocos campos temáticos. Sin una aproximación a cada tema en sí y un dominio de la terminología empleada es difícil enterarse de algo. A diferencia de las discusiones en política, sociología o futbolística, la discusión teológica aún es una de las más crípticas e inalcanzable.

JesRICART
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor JesRICART » 18 Feb 2013, 13:18

Después de tantas inseguridades acumuladas, tal vez las épocas de los decires categoriales han terminado. ¿Qué clase de ministro de qué clase de ministerio teórico puede constituirse en dicente de verdades infalibles? Ni la filosofía en general ni la lógica en particular son cuentos que terminan con moralejas de esos que aún se les cuenta a los niños. Ni todas las historias tienen el mismo relato ni los mismos relatos llevan a las mismas conclusiones. ¿Es difícil entender eso? Pues parece que sí. No se puede descartar quien no lo entenderá nunca más necesitado de sumas o restas aritméticas que organizan la comprensión de una determinada manera y donde el resultado siempre es exacto por lo que cuando es otro distinto al único posible se le puede detectar como erróneo.
En la discusión religiosa como una particularidad de la discusión sobre creencias hay cuando menos dos ámbitos: el más político en cuanto la organización de la iglesia o de las tendencias religiosas y sus corrientes y/o clanes, y la atención centrada en los conceptos mismos. La primera es mucho más asequible que la segunda ya que mientras esta te sumerge en pantasnosas interpretaciones metodológicas sobre cada palabra e idea, la otra sigue los acontecimientos coyunturales de personajes destacados de la curia o hechos curiosos de su manera de defender las creencias y las esperanzas postcorpóreas.
Como que los aparatos de las religiones se sustentan fundamentalmente en presunciones repasar los conceptos centrales de sus predicados ayudará a reactualizar la conciencia a quienes no les basta la oración simple y repetitiva para seguir renovando sus autos y actos de fe.

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trastevere
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor trastevere » 18 Feb 2013, 16:03

¿No podria usted dejar esos conceptos filosoficos tan enrevesados y hablar en lenguaje llano y simple?

¿Que es lo que nos quiere decir en resumen?
lo que piensen los demás de mi , no es de mi incumbencia

Manuel Pellejero Samitier
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Manuel Pellejero Samitier » 18 Feb 2013, 18:38

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JesRICART
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor JesRICART » 19 Feb 2013, 13:58

Saludos.
Viviendo las verdades en plural.
La verdad no implica un solo tema sino que lleva a tratar de ella en todos los temas con los que el ser humano en su tesitura existencial le toca bregar. La verdad referida en singular se presta a equívocos, ya que está presuponiendo que hay una sola (¿un selenita o un venusiano de existir podrían valorar la verdad de la misma manera que un terrícola?). Eso no pasa únicamente con ese concepto, hay la tendencia a singularizar otros grandes términos temáticos (ciencia, pedagogía, psicología e incluso historia, economía, sociedad,…) induciendo a una confusión semántica de partida: la de pretender que existe una sola, es decir, que existe una sola verdad, una sola ciencia o una sola sociedad. Lo mismo se puede decir del concepto de vida. ¿Hay una sola vida? La pregunta es tan filosófica como teológica y ha dado lugar a disertaciones interminables pero también puede ser aplicada desde la biología. De responder que hay una sola vida, los millones de especies existentes con pautas vitales diferentes están contradiciendo ese estrecho marco teórico. Ante unas mismas leyes de la física hay distintas adaptaciones de distintas formas de vida.
La inercia dominante a hablar en singular convirtiendo un substantivo en el único posible de un campo intelectual dado crea enorme confusión, por eso sugiero utilizar el plural para recoger tanta diversidad como exista en los discursos. Hay ciencias y hay pedagogías, así como hay psicologías y hay economías (es decir, distintas concepciones científicas y pedagógicas, así como distintas teorías económicas y psicológicas). Dada la inmensa pluralidad de estilos es interpretaciones y comportamientos ¿por qué ese empeño en tratar a la verdad como una sola verdad? Mi tesis es que no existe una verdad sino verdades y que no hay verdades eternas sino mutables. Esa visión es arriesgada porque nos acerca tangencialmente al relativismo según el cual todo vale. Constatar la pluralidad conceptualística de distintas interpretaciones de las cosas y de sus esencias no significa admitir la validez de todo aquello con lo que nos encontramos. ¿en el campo de las religiones valen todas? ¿en el campo de las ideas en general todas tienen el mismo valor? No, por supuesto. Hay ideas que tienen talla para ser valores y otras que no son ni siquiera de recibo.
Dado el costumbrismo dominante en el uso del vocabulario los hablantes hablan con frases hechas sin detenerse a pensar la validez conceptual de ellas. Las formas dominantes en la singularización solo son una expresión de los déficits expresivos de las culturas. En el hablar es la semántica y sus inercias y pautas la que nos precede antes de pensar seriamente si las frases que usamos están tratando de avanzar en la comprensión ontológica del ser y de sus circunstancias.
Tomada por válida esta premisa que cuestiona la singularidad como un sesgo grave, inevitablemente el debate científico se va a llenar de mucha más matización y una mayor cantidad de prosa para especificar lo que se quiere decir (no siempre con éxito). Como pauta creativa en el debate compartido vale la pena sugerir la atención en el uso de cada substantivo y de cada conjugación verbal evitando los excesos de singularidad.
Una metodología preventiva encenderá la luz roja ante cada afirmación categorial que se presente como inamovible.
Decir, por ejemplo, que “la vida es una verdad imperecedera” comporta un equivoco mientras no se defina el concepto vida. Si se refiere a la biológica y animal en términos terráqueos sabemos –según la cosmología- que el planeta tierra tiene una caducidad (que debe estar a unos 10mil millones de años vista) así como se calculó un origen (hace unos 5mil millones de años). Presumiblemente, las formas de vida (la humana y las otras que comparten la naturaleza) aquí se extinguirán. Para intentar validad la afirmación debería sustituirse la palabra vida por la de existencia y al vocablo “imperecedera” no darle más valor que la de perenne que es un tributo de valor ligado siempre a una condición dada. (un árbol de foliación perenne frente a uno caducifolio no otorga la eternidad al árbol). El mismo concepto de “verdad imperecedera” para todo, absolutamente todo, con expresión material es el que está en juego y que al menos de mi parte pongo en discusión.
Necesitamos creer que el final de una vida no significa el fin de la vida pero se viene atestiguando el fin de determinadas especies de las que nos quedaron restos y fósiles pero que no sobrevivieron. Sí, existe el final de las cosas y de determinadas formas vitales de existencialidad. Pero no hablamos de eso sino de la categoría de verdad vinculada a la vida. Una semilla de leguminosa germinando, ya demuestra la tesis de la vida emergente desde mucho antes que hubiera arquitectos y picapedreros y porteadores de piedras levantando catedrales. Pero para esa vida biológica que tiende a pujar y persistir ahí donde hay condiciones para que exista no tenemos todas las garantías de su permanente renovación.
La discusión sobre el continuismo vital a escala planetaria general permite una comparación con el organismo de un mamífero: durante su existencia va renovando su tejido celular, sustituyendo pues células viejas (cada célula es una unidad de existencialidad en si misma) y eso que debería morfologizar el rejuvenecimiento permanente de hecho no evita lo contrario: el envejecimiento, la senilidad y la muerte.(algo para lo que todavía la investigación científica no tiene una explicación concluyente). El sujeto biológico y todos los procesos bioquímicos que contiene llenos de energía y vida tienen un fin pronóstico. La vida de un compuesto es sustituida por la no-vida de esa identidad en concreto aunque pueda continuar bajo otras formas. El fósil de un cráneo o el de una tibia son formas de existencialidad pero han dejado de ser viva, algo que podemos decir de multitud de restos que aporta la arqueología.
Es cierto que unas formas de vida pueden dar lugar a otras formas continuistas pero desgajadas completamente de las anteriores (un cadáver es alimento de otras formas que lo devoran) pero para una visión epistémica de los dos conceptos que estamos hablando: verdad y vida, ni la vida queda garantizada para siempre no ya a escala de identidad individual que es la expresión de la que mas noticias de sus decesos tenemos, sino tampoco a escala de especie (habida cuenta de las especies vegetales y animales desaparecidas) como tampoco a escala planetaria.
Claro que el fin de un planeta no significa el final del cosmos, pero la misma teoría que avala el fin de un determinado planeta así como la extinción de soles, también avala la retroacción de la expansión cósmica tras llegar a un límite de su máxima extensividad. A efectos de posicionamiento teórico si diéramos por validas las previsiones cosmológicas tanto del final del planeta como del fin del cosmos, incluso la afirmación mas humilde de la existencialidad imperecedera no sería posible de sostener, y la palanca con que apoyarla de verdad irrefutable tampoco.
Esa presunción nos lleva a plantearnos la existencialidad desde la metafísica. Desde este cuadro, la existencia no se limita a lo tangible ni a lo evidente, también refiere lo implícito y lo deducible, lo que no es capturado por los sentidos y probablemente tampoco por el nivel máximo de comprensión alcanzado por la inteligencia humana. Así como la existencialidad incluye lo conocido y lo desconocido, el concepto de vida esta ajustado a unas leyes estudiadas y conocidas aunque no se conozca todo su ámbito (la mayor parte de formas biológicas siguen sin ser estudiadas).
El hecho de que el concepto mas agigantado al mencionar la existencialidad nos permite admitir mas variables de las que conocemos y nos dé mas cancha elaborativa que el concepto más limitado de vida no significa que para aquel podamos usar el concepto un tanto rígido de su verdad inmutable. No sería por la vía científica sino por la vía de la fe poder afirmar la eternidad de una verdad y de un tipo de existencialidad (básicamente la espiritualística). Por ahora y aquí, la concepción del espíritu es multidiversa y se trata de un registro temático diferente que no afecta al uso conceptual de verdad.
La verdad es efectivamente perecedera y lo es dentro de un proceso global de caducidad de todo, algo que se comprueba en el análisis de lo particular con el conocido esquema de nacer-crecer-morir como en el análisis de los grandes fenómenos en sus eclosiones-expectaciones-desapariciones.
Como que no tenemos explicaciones convincentes o al menos unitariamente consensuadas acerca de las continuidades postmortem inventamos o creamos entidades explicativas e imaginativas de cómo pueden ser esos otros planos de existencialidad. Eso permite posicionarnos a favor o en contra o en cómodamente a la espera de un denso agnosticismo. Los tres posicionamientos tienen multitud de variaciones, siendo que hay tantos dioses particularizados como creyentes y tantas teorías de la trascendencia postmaterialista de no creyentes. Esa panorámica tan diversa por si misma ya está atestiguando multitud de verdades relativas o lo que podría ser lo mismo fragmentos de una verdad mas global pero no capturable por la mirada subjetiva de nadie. Lo interesante para el punto de vista humano al morir es la presuposición de dar algunas respuestas a unas cuantas de estas dudas.
El fin de la vida (habrá que ver a que plano está implicando este fin) no supone el fin de las verdades acumuladas. El científico cuando se va a criar malvas deja tras de si sus hallazgos que otros seguirán manejando y sirviendo a la historia de la ciencia o de las ciencias y del pensamiento humano. El literato cuando deja de escribir queda en su lugar la circulación de sus libros o de sus frases maestras. Resumiendo: el que fuera y estuviera vivo haciendo sus actividades al desaparecer deja referencias o hechos demostrados que puedan servir para otros. Eso vale no exclusivamente para quienes dejaron grandes nombres y grandes obras tras su paso sino extensivamente para toda clase de gentes que en sus exitencialidades dadas dejaron tras de si cosas hechas. Por encima de ese conjunto de materialidades o ideas publicadas quedaron dos contextos 1. otras gentes continuistas que se pudieron aprovechar de aquellas herencias y 2. el legado de una forma de entender la verdad a través de asumir un conjunto de verdades tomadas circunstancialmente por referencias estables, que no imperecederas.
Es tan difícil para el debate llegar a una categoría definicional de verdad única como inconsistente suponer que la vida propia es la vida en general o la vida de una especie dominante es la mejor vida de la naturaleza.
En ecologismo se reivindica compartir el planeta, nuestro planeta, con su planeta. Atención a esa indicación a terceros. Del tradicional narcisismo humano como especie elegida y creada directamente por el alfarero divino aún se están pagando las consecuencias intelectuales al creerse los hombres y las mujeres que somos los elegidos para la mejor vida desconsiderando muy negativamente a los demás compañeros de planeta. El solo hecho de mencionar la palabra “vida” el cerebro humano está computando que se refiere a la vida humana lo cual es un craso error. La vida humana solo ocupa una parte insignificante de toda la vida planetaria por muy dominante y peligrosa que pueda ser para el resto de vidas no humanas.
El debate sobre lo que es verdad y lo que no puede ser categorizado de tal se encuentra en aprietos ya que carecemos de lenguaje suficiente para hacerlo. Por eso resulta tan complejo. La filosofía a diferencia de la física y sobre todo de la química maneja categorías que no se pueden demostrar en el tubo de ensayo de un laboratorio o en su microscopio electrónico. Tantea hipótesis y desmonta otras manteniendo lesionando seriamente el principio de certidumbre de los conceptos. Inevitablemente eso lleva a la confusión y a su difícil seguimiento.
La verdad es tan mortal como cualquier otro concepto o registro conceptual. Su obsolescencia que se demuestra a niveles mas políticos y económicos y sociales para distintas verdades en las que creímos y luego nos fallaron se irá reconociendo así que nos pese en planos mas epistémicos cerrando las ortodoxias de distintos tiempos que a cada cual según sus creencias le proporcionaban auxilio.
Psicoanalíticamente, la necesidad de tener verdades referenciales o una verdad remite a una necesidad psíquica segurizante, en definitiva a una demanda de paz interior para no caer en ansiedades. Culturalmente, la costumbre es hablar de la verdad y semánticamente se empiezan muchas oraciones citándola (“la verdad es qué…”), La cuestión es que no tenemos tanto poder de afirmación y prácticamente nulo de verificación. Poca gente se ha atrevido a decir “yo soy la verdad” y cuando alguien lo dijo y fue creído transformó la faz de la tierra. A lo más que llegamos es a mencionar esta frase:”yo digo siempre la verdad”, lo cual hace pensar que tienes la suerte de haber conocido a la persona más honesta del planeta o que el afirmante ya no recuerda la cantidad de pequeñas mentiras que ha ido sumando en su bolsa de enredos.
El concepto mismo de verdad es ambivalente y no tenemos dos o más palabras para referir los distintos tipos de registros de la verdad. Una verdad no se explica nunca completamente por si sola necesitando otras de otras fuentes que tal vez uno no pueda alcanza a lo largo de su biografía por longeva que sea. Los distintos ministerios de la verdad son los primeros en cuestionar cuando tienden a dogmatizarlas y a transcribirla de una manera exacta un siglo tras otro.
Por lo que hace a la discusión sobre su mortalidad no tiene porque servir para dar cobijo a toda clase de mentiras sino más bien para distinguir todas aquellas mentiras que se dicen de la verdad.
¿A que conclusión llego con este razonamiento? A ninguna por ahora, pero sí a un criterio conductual enormemente útil: no dar por válida ninguna afirmación categorial sobre lo que es la verdad (tanto en el plano de una investigación de proximidad en la vida social o médica como en el plano mas conceptualista y epistémico). Es necesario más que correlaciones positivistas entre causas y efectos para establecer la comprensión total de las cosas.
Eso es sumamente difícil de explicar y no es extraño que no sea nada fácil de seguir. Pero la colaboración de otros vocabularios e inteligencias podrá aclarar o enriquecer lo hasta aquí expuesto. Teniendo en cuenta que la cultura está embriagada por los vocabularios politizantes y supervivenciales de las coexistencias de superficialidad, el traslado de la atención a un registro filosófico que maneja constructos que no están en la vida publica ni en la cotidianidad necesita un cierto entreno.

Manuel Pellejero Samitier
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Manuel Pellejero Samitier » 19 Feb 2013, 17:38

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Algenib
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Algenib » 19 Feb 2013, 21:27

Manuel Pellejero Samitier escribió:
JesRICART escribió:Saludos.
Viviendo las verdades en plural.
Una metodología preventiva encenderá la luz roja ante cada afirmación categorial que se presente como inamovible.
Decir, por ejemplo, que “la vida es una verdad imperecedera” comporta un equivoco mientras no se defina el concepto vida. Si se refiere a la biológica y animal en términos terráqueos sabemos –según la cosmología- que el planeta tierra tiene una caducidad (que debe estar a unos 10mil millones de años vista) así como se calculó un origen (hace unos 5mil millones de años). Presumiblemente, las formas de vida (la humana y las otras que comparten la naturaleza) aquí se extinguirán. Para intentar validad la afirmación debería sustituirse la palabra vida por la de existencia y al vocablo “imperecedera” no darle más valor que la de perenne que es un tributo de valor ligado siempre a una condición dada. (un árbol de foliación perenne frente a uno caducifolio no otorga la eternidad al árbol). El mismo concepto de “verdad imperecedera” para todo, absolutamente todo, con expresión material es el que está en juego y que al menos de mi parte pongo en discusión.


Hola Sr. JesRICART.

Nos dice Vd. que decir "la vida es una verdad imperecedera" comporta un equívoco mientras no se defina el concepto de vida. Personalmente en este o en cualquier caso similar, no considero necesario definir el concepto de vida, puesto todos sabemos que es y se da por asentado.

A mi modo de ver el decir "la vida es una verdad imperecedera" implica un equívoco total, pues la vida es perecedera.

En el argumento que Vd. expone, nos dice que el texto sostiene “que no hay una verdad imperecedera”, a lo que yo le respondo que esto en algunos casos podría ser no muy exacto, y le pongo el ejemplo de que “la vida es una verdad perecedera” argumentándole por qué y de forma muy simple, sin necesidad de llenar dos folios DIN A4.

En tal caso, no considero necesario definir el concepto de vida para decir que es perecedera, y si estoy equivocado le agradecería me explicara como se come eso de “que no hay una verdad imperecedera” si por lógica cabe decir “que la vida es una verdad perecedera”. Yo creo que asertar como Vd. "que no hay una verdad imperecedora" es lo mismo que decir "que las verdades son perecederas", algo con lo que no estoy de acuerdo pues las hay imperecederas, por ejemplo 2 + 2 = 4, verdad imperecedora.

Si para responderme a esto, va a extenderse Vd. cuatro folios, le ruego que no lo haga, es demasiado trabajo y no es mi deseo molestarle, trate por favor de hacerlo de la manera más breve y sencilla posible, creo que de este modo nos hará un bien a todos y le entenderemos mejor.

Saludos,
Manuel.


Pues, apreciado don Manuel, una cosa si que quiero agradecerle a JesRICARD. Gracias a su mensaje hemos podido leer su fina ironía contestándole.
También hay que admirar una cualidad de JesRICARD, a saber: su capacidad para escribir los panfletos más extensos de este foro sin decir nada de nada. Solo con una muestra es suficiente: La frase lapidaria de que la vida es una verdad perecedera.
Decir que la vida es una verdad, es tan absurdo como decir que la torre de Pisa es un batido de chocolate. La cualidad de verdadero o falso se aplica a las afirmaciones o negaciones, es decir a los predicados; pero no a los objetos ni mucho menos a los estados. La vida es un estado de la materia y si se quiere de la materia y el espíritu juntos. Pero un estado no es una verdad ni una falsedad, ni es música, ni sonido. La frase semánticamente correcta sería que la vida es un estado perecedero o de duración limitada.
Escribir absurdos yo también sé; pero por respeto a los lectores no voy a hacerles perder el tiempo con frases sin sentido. Pero me voy a permitir una: La vida es una luz curvada por el peso de los pensamientos triangulares que fluyen de la sima del amor inverso, sumergido en el vaivén de la discordia espiral.
Algenib,
La gente cree cualquier cosa con tal de que sea absurda.
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Manuel Pellejero Samitier
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Manuel Pellejero Samitier » 19 Feb 2013, 21:36

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JesRICART
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor JesRICART » 20 Feb 2013, 21:25

Recomiendo la lectura de Logica Simbólica de
Manuel Garrido

Manuel Pellejero Samitier
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Manuel Pellejero Samitier » 20 Feb 2013, 22:58

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libelula
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor libelula » 21 Feb 2013, 12:21

Hola Manuel y compañía!

Yo con lo único que me he quedao es con esto: " El juego consiste en manejar el máximo de extroversión diciendo el mínimo de contenidos verdaderos. El pago de esto es alto ya que se está configurando un nuevo individuo psicológico fraccionalmente presentado en sociedad e internamente fragmentado al no estar dispuesto a averiguarlo todo que le interese tanto como persona humana así como individuo ingresado o integrado en una época social."

Me parece que habla de la falsedad e hipocresía de la gente en general (sobre todo de la excesivamente extrovertida). Y estoy de acuerdo, ¡Que triste!

Un saludo!

Manuel Pellejero Samitier
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Re: La verdad mortalizada

Mensajepor Manuel Pellejero Samitier » 21 Feb 2013, 13:00

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