Superar el tabaquismo

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JesRICART
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Superar el tabaquismo

Mensajepor JesRICART » 01 Oct 2018, 20:26

Deshabituarse al tabaco (el metodo R). JesRICART
Eso del tabaco sigue dando que hablar. Quienes siguen siendo fumadores han organizado en masa su venganza particular: salen a fumar fuera de los locales donde no está permitido, sí, pero montan un piquete en la puerta de tal manera que su humo se introduce dentro. Explicación del fenómeno físico: el ambiente interior tiene el aire quieto y el del exterior no empujando el humo adentro. Además hay una diferencia de temperaturas. Explicación del fenómeno social: se trata de una venganza en toda regla. Ya que no nos dejan fumar dentro, que el humo les llegue a las napias. Estudiosos del tema y autoridades legales han puesto carteles en las entradas de bares y pubs (al menos en el Reino Unido, avisando a los fumadores que hagan un poco de ejercicio y se vayan diez pasos más allá.). En las Españas demoradas los piquete s de fumadores siguen actuando. Lo mismo que picha española no mea sola, fumador/a fumando no lo puede hacer sin estar molestando.
Que conste que para los más libertarios, los fumadores tienen todo su derecho a fumar todo lo que quieran (hojas de patata incluidas o matalahúva sino disponen de tabaco empaquetado o de picadura) siempre que cumplan dos condiciones: que sus enfermadas cardiovasculares no tengan que ser pagadas por los ahorros de los demás y siempre que no molesten a los vecinos contiguos. Por fumar que no quede. El romanticismo de las volutas de humo es admirable. Históricamente la revolución cubana y los guerrilleros seria inconcebible sin los sendos puros de Castro y Che Guevara y sus colegas de armas.
Al mismo tiempo que se fuma, el discurso por dejar de hacerlo no para de prodigarse. “Cualquier dia de estos lo dejo” te dice el amigo a punto de tisis o edema pulmonar y tú piensas que la próxima cita será haciéndole un guiño ante su féretro. Se sigue fumando demasiado, aunque no tanto como cuando los fumadores éramos mayoría y los no fumadores pasaban por poco modernos o no puestos al día con sus vicios. Bueno el tabaquismo fuera del dominio de la voluntad no es un vicio es una enfermedad, lo mismo que el alcoholismo y otras drogadicciones. Los estados han ido interviniendo gradualmente para que se fume menos y asi reducir la tasa de enfermedades debido a ello. ¿Recuerdas cuando tomabas un avión y un autobús y había asientos separados para fumadores y no fumadores? ¿Qué clase de imbecilidad estaría detrás de esa división creyendo que por decreto el humo respetaría la división de los espacios sin mamparas de separación?
La lucha por los espacios liberados de humo lleva años en curso, no ha terminado todavía, porque además de los humos del tabaco hay otros muchos que han alojado partículas en nuestros pulmones y nos han fastidiado para siempre.
¿Recuerdas toda la resistencia ante la ley del tabaco,? Una mala ley , sí, que tuvo que ser revisada. Sus resistentes acudieron a aquellos argumentos tan imperativos de que el estado no podía inmiscuirse en los hábitos personales de nadie. Bueno el estado tampoco daba pautas domésticas de cómo vivir cada cual su vida, solo intervino en una cuestión de medidas sanitarias.
El llamado habito del tabaco era , es y seguirá siendo una adicción, tanto más cuanto más consumidor sea el fumador de tabaco. Una parte de fumadores lo son sociales, es decir son no adictos, lo mismo que hay bebedores sociales, (de licores o vinos) pero que por cuenta propia y solos en casa o en un bar nunca se escancian una copa de vino, un Martini o un whisky. El tabaco a diferencia del alcohol se consume sin necesidad de compartir (eso tenía una excepción: la de la pipa de la paz y otra más: la de los porros liados que pasaban de mano en mano y de boca en boca). ¿Quieres dejar de fumar? ¿lo has intentado ya varias veces poniendo en evidencia ante ti misma la debilidad de tu voluntad? No te preocupes si quieres intentarlo de nuevo hay un método impecable. Coste= 0 euros. Resultado de éxito: elevado. 10 de cada 10 que lo intentan lo logran. La cuestión es quererlo intentar.
El método consiste en acudir a tu caja de mandos y reorganizar tu vida desde ahí. Podríamos hablar que uno fuma para llenar vacios simbólicos y sentimentales (sublimándolos con el llenado del estomago, la boca y los pulmones) pero saltémonos esta parte porque es larga de explicar. Imaginante que estás dentro de tu cabeza en la cabina de conducción. El resto de tu cuerpo es la máquina que va hacia un lado u otro según los botones que pulses y cómo le des al volante. Estamos hablando de que tú eres tu voluntad. Tienes una oportunidad estupenda para ponerla a prueba superando tu adicción. Déjate de chorradas diciendo que te gusta el tabaco y que de algo hay que morir. Si fumas 20 o más cigarrillos por dia estás en peligro, tambien lo están los fumadores pasivos de tu entorno. Si fumas entre 1 y 5, lías los pitillos de tu petaca o fumas en pipa, la cosa la puedes ir campeando.
El método consiste en elegir un dia, el que sea, en el plazo que decidas. Puede ser una fecha significativa para ti (una efemérides, tu cumple, el dia que nació tu hijo, el dia que te dijo tu perro por primera vez guau-guau, el dia de la constitución…) o bien una fecha arbitraria. Puede ser a 12 meses vista, o si quieres tomártelo con calma a 24 o a 36.Los que quieras. Tú eliges. Cuanto más alejes esa fecha más perjudicaras tu bolsillo y tu salud, además de agravar la contaminación atmosféricas. Del dia de la decisión al dia de la ejecución puedes fumar absolutamente todo lo que quieras, alojarte en un fumadero de opio si lo desea y si encuentras alguna. Puedes encenderte los pitillos de dos en dos y hacer todas las inspiraciones que quieras. La condición es que cada vez que fumes, te inviten o invites tienes que decir que tal dia (el de la fecha que hayas dicho) lo vas a dejar. Los demás fumadores se reirán de ti y te contaran sus aventuras fracasadas a intentar dejarlo si conseguirlo. Tu fumarás y fumarás todo lo tuyo. Te zambullirás en las nubes humeantes ahí donde celebres tus encuentros con otros fumadores. Para el dia D, habrás asignado una hora H. Te habrás informado de lo del síndrome de abstinencia y sabrás que al menos durante un mes el coco te jugará malas pasadas, los labios encontrarán a faltar aquello que le metías.
Llegado el dia-tope como fumador, abras dicho tantas veces que lo dejarás que ese dia no podrás por menos que estar a la altura de tu seguridad. Si no quieres pasar por un falsario, cumplirás lo dicho. El poder del verbo hará el resto. Tu simplemente tendrás que declinar las invitaciones a fumar y dejar de comprar lo. Si te ha quedado tabaco lo regalarás o lo tirarás sin filtros al compost. Cuando te pregunten dirás que lo has dejado, si te preguntan cuánto hace, cuenta incluso las horas que llevas sin fumar. Cada dia que no fumes será un victoria sobre ti mismo, es decir sobre tu anatomía cachonda dejada de la mano de dios dedicada a intoxicarse. Pronto empezarás recuperar parte de los sentidos que habías perdido: los besos sabrán a besos y la comida de la buena sabrá a buena.
Dejar el habito de fumador te podrá crear algunos problemas con los colegas que siguen haciendo sus piquetes o fumando a diario. El exfumador se convierte en una amenaza viva para los fumadores.
El método funciona. Es programación neurolingüística en estado puro. ¿Qué pasa si fracasas? Repítase la operación asignándose otra fecha a cortísimo plazo. Aquí hay una pelea entre tu voluntad y tu química. Esta marca la inercia, aquella la replanificación de vida.
¿Qué pasará con los estancos el dia en que todo el mundo deje de fumar? No hay problema, se reciclarán como establecimientos para otras funciones, tal vez para resucitar los herbolarios que están en extinción o para reabrirse como tisanerías para degustar otras hierbas sin pasarlas por la traquea.

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