13D (del 2009). A propósito de la consulta popular.

Un poco de todo.
JesRICART
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13D (del 2009). A propósito de la consulta popular.

Mensajepor JesRICART » 13 Dic 2009, 13:53

Cuando el poder muestra su perfil histérico. JesRICART
A propósito de la consulta popular del 13D (del 2009)
El poder político es una dimensión compleja que extralimita a los ministerios y direcciones generales. Es así que cuando personajes enlistados en esa otra lista de reserva (como la Camacho del PP, -lo siento chica consigues ser odiosa, ¿Por qué no te quitas de una vez de la pantalla televisiva?: eres un tóxico público-) afirma la no legalidad de una consulta popular no hace más que demostrar el terror que le produce la voz del pueblo a los filodemocráticos, perdón, falsos democráticos, ante el peligro de que la realidad se manifieste en todos sus matices. La realidad es eso que producen a base de discursos y apaños de estructura los que la presentan en una sola versión. De una parte tenemos una constitución con una elegante palabrería sobre los derechos básicos, de otra parte cada vez que surgen iniciativas de carácter autónomo separadas de los partidos y de las instituciones, estos y estas se histerizan porque sus chiringuitos quedan fuera de juego. A los voceros de cada sigla no les suele agradar que gente sin nombre, por iniciativa propia, lleven sus propias ideas a los medios.
De la convocatoria del 13D como consulta popular a la sociedad catalana acerca de lo que opina de su independencia del estado español sin romper con la Unión Europea, tanto gubernamentales como opositores coinciden en discursos en oponérsele. Al hacerlo facilitan un propagandismo de resonancia mayor resignifica al hecho más importancia incluso de la que tiene. Es una consulta popular, es decir, una consulta estadística de opinión. ¿A qué viene tanta insistencia es que sus resultados no son vinculantes? Si no lo son ¿Por qué repetirlo tantas veces? Respuesta: para desanimar a la participación. El caso es que salvo sus detractores todo el mundo sabe que es una opinión lo que van a manifestar. Al hacerlo, se da un gran salto cualitativo al poner en el lugar de las impresiones de los intérpretes especializados en titulares periodísticos /(los que no paran de hablar en nombre del pueblo pero sin el pueblo) la opinión numérica de la base votante y la de muchas personas de las vidas políticas locales que no suelen pasar por los medios de difusión generales con visiones distintas de la realidad política.
El gran valor de la iniciativa del 13D, sea cual sea su resultado, es que ha sido posible con la participación de miles de personas que por libre se han sumado a la iniciativa sin seguir consignas de ninguna clase ni pasar por el triste requisito de la obediencia a ningún comité de dirección. Es un encuentro festivo de la sociedad catalana con su verdad. La iniciativa no ha pasado desapercibida a otros países con naciones oprimidas o no reconocidas por falta de estado propio enviando observadores. El referéndum es una institución de infra uso. El franquismo necesitó décadas para organizar uno tras manipularlo convenientemente. Y la meliflua democracia en la que se viene moviendo la España 1976-2009 no acude a su uso no sea que la sociedad se acostumbre a esta forma de ser preguntada. El estado es un aparato de poder especializado en sojuzgar, sea quien sea quien esté al mando. Todo lo que sea la manifestación pública masiva de la sociedad aterra a las minorías que controlan las decisiones cruciales. Las premisas de la carrera política y los predicados de las ciencias sociales, pasan por tal elemental predicado. El referéndum por otras muchas cuestiones de interés público nacional (es decir, plurinacional) tales como participar en guerras de otros, debería ser un instrumento más utilizado como convocatoria ciudadana. En otros países con más tradición democrática acuden al referéndum para preguntar por cuestiones arquitecturales, como la de los minaretes de las mezquitas en suelo europeo.
Gubernamentales y sus previsibles relevos en próximas candidaturas se ponen de acuerdo en producir una imagen de la realidad que no acepta otras versiones y críticas. Como adscritos a la polemología, sus visión panorámica es en términos de guerra, quien no está con ellos está contra ellos, quienes no aceptan la realidad tal como la presentan son excluidos de otra posible realidad alternativa.
En una sociedad tan viciada a acostumbrada a titularismos y frases-fetiche y tan negada para el debate, las reflexiones en profundidad y las confrontaciones cordiales para llegar a síntesis lógicas es difícil reconciliarse con personalidades psicológicas de alta alcurnia que solo aceptan su habla con quienes han compartido mantel o pertenecen a la misma estrofa de su cantico hímnico-imperial. Los que nunca seremos presentados directamente a los trepas que tuvieron o tienen cargos de dominio sobre sus conciudadanos pero seguiremos coincidiendo en el espacio social y pasándonos las moléculas de aire de nuestros pulmones seguiremos presentando opiniones críticas por mucho que les pese a los que se consideren intocables. Lo que lleva a una consulta social de amplio espectro sobre una cuestión crucial de su vida no es más que responder a la pregunta de Catherine Rambert “¿Y si escucháramos a los demás en vez de acabar las frases en su lugar?”
El resultado de una encuesta como todo el mundo sabe (los gubernamentales y los del PP no se han enterado) es un resultado indicativo de las tendencias de opinión o de consumo de la realidad, no es vinculante. Tampoco lo son los millones de conversaciones desiderativas y disertativas que en el momento en que estoy escribiendo eso se producen en multitud de espacios y foros: desde las citas privadas de dos a las reuniones conversacionales de muchos. Sin embargo, no porque no sean vinculantes dejamos de hablarnos los unos a los otros y dejamos de opinar. El instrumento legal que vincula una conclusión tampoco es lo más significativo. La voluntad expresada eso sí es lo significativo. En la mayoría de encuentros verbales con los demás o en situaciones de conflicto todo lo que nos es dado hacer es opinar, expresar sentimientos, sin creer por eso que tenemos el poder de imponerlos o ni siquiera sin desear tener ese poder para imponérselo a los demás que no estén de acuerdo. Para los magnatarios y candidatos a los puestos de mando social, lo que más les duele, como una patada directa a sus partes testiculares, es que la gente compruebe ante sí misma, que mayoritariamente no está de acuerdo con el modelo de política que les ha sido impuesta. La convocatoria del 13D y otras precedentes (como la de la consulta social para la condonación de la deuda externa) puede demostrar la gran capacidad movilizadora que tienen iniciativas de este tipo, la disposición de la sociedad a participar en ellas y la demostración de que el estado de derecho es más que esa filigrana verbal en bocas de inmovilistas sino una metodología fresca de renovación de lo concreto.
Solón ya anunció que hacía falta saber obedecer para saber mandar. Los resultados democráticos de la expresión popular ocupan o deberían ocupar el puesto de mando al que se sometieran los profesionales de la política diaria, convertidos en cumplidores ejecutivos de la voluntad popular y en técnico prácticos para instrumentar la puesta en la realidad de sus decisiones fundamentales.

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CK
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Re: 13D (del 2009). A propósito de la consulta popular.

Mensajepor CK » 14 Dic 2009, 11:54

Hola, JesRICART:

Sabes que me gustan muchos de tus escritos, que los leo aunque no conteste por sobresaturación de ver mi nick o por falta de tiempo.

El caso es que hoy tu expresión escrita me ha defraudado. Me ha defraudado, no en su redacción que en tí la literatura siempre es un canto de sirena, sino en la gran carga de cinismo informativo.

Tu señalamiento a los sectores discrepantes de lo que marcas como territorio "oprimido" , que no es más que el sustituto simple de la represiónm oral de la que padecemos en praxis en esta Cataluña ciega con sus realidades y retomando 30 años mentiras repetidas hasta hacerlas verdad, me han decepcionado en tí, para mí has suspenido este escrito en la línea de tus sobresalientes.

El cinismo servido en bandeja de plata del soslayo de una dictadura hacia la población real y civil de Cataluña, es lo que se lleva haciendo durante más de 30 años sobre ninguneados ,señalados como culpables mochilas históricas de las que son víctimas andantes de la historia convergente de un país y a los que a golpe de leyes ( que no es más que el eufemismo aprendido del franquismo y dando el palo con más sabiduría puesto que no deja márcas físicas).

Rememoras como siempre a Franco, al PP , a la "opresión" y te ha faltado el decálogo de la bibla nacionalista contada por éstos -El DEcreto de Planta. Te recomiendo que leas algo fuera de los Alcázares catalanes, porque lo mismo que criticas , lleva ya muchísimo instaurado en el nepotismo generalitiano con los serviles alimentados y con los rebeldes acallados con el señalamiento.

A veces hacen falta espejos.

Desde mi izquierda democrática,por lo que defiendo derechos básicos universales. Salutacions.

PD: No me respondas que pueden ejercer el libre derecho al voto, parte de esa ciudadanía obrera extranjerizada, porque se llevan más de 30 años intentando que se sientan que Cataluña= No va con éllos o señalados como "inadaptados".
el mismito recurso que el Conde Duque te Olivares.

El mismo recurso al que tú has acudido para señalar disidentes.





JesRICART escribió:Cuando el poder muestra su perfil histérico. JesRICART
A propósito de la consulta popular del 13D (del 2009)
El poder político es una dimensión compleja que extralimita a los ministerios y direcciones generales. Es así que cuando personajes enlistados en esa otra lista de reserva (como la Camacho del PP, -lo siento chica consigues ser odiosa, ¿Por qué no te quitas de una vez de la pantalla televisiva?: eres un tóxico público-) afirma la no legalidad de una consulta popular no hace más que demostrar el terror que le produce la voz del pueblo a los filodemocráticos, perdón, falsos democráticos, ante el peligro de que la realidad se manifieste en todos sus matices. La realidad es eso que producen a base de discursos y apaños de estructura los que la presentan en una sola versión. De una parte tenemos una constitución con una elegante palabrería sobre los derechos básicos, de otra parte cada vez que surgen iniciativas de carácter autónomo separadas de los partidos y de las instituciones, estos y estas se histerizan porque sus chiringuitos quedan fuera de juego. A los voceros de cada sigla no les suele agradar que gente sin nombre, por iniciativa propia, lleven sus propias ideas a los medios.
De la convocatoria del 13D como consulta popular a la sociedad catalana acerca de lo que opina de su independencia del estado español sin romper con la Unión Europea, tanto gubernamentales como opositores coinciden en discursos en oponérsele. Al hacerlo facilitan un propagandismo de resonancia mayor resignifica al hecho más importancia incluso de la que tiene. Es una consulta popular, es decir, una consulta estadística de opinión. ¿A qué viene tanta insistencia es que sus resultados no son vinculantes? Si no lo son ¿Por qué repetirlo tantas veces? Respuesta: para desanimar a la participación. El caso es que salvo sus detractores todo el mundo sabe que es una opinión lo que van a manifestar. Al hacerlo, se da un gran salto cualitativo al poner en el lugar de las impresiones de los intérpretes especializados en titulares periodísticos /(los que no paran de hablar en nombre del pueblo pero sin el pueblo) la opinión numérica de la base votante y la de muchas personas de las vidas políticas locales que no suelen pasar por los medios de difusión generales con visiones distintas de la realidad política.
El gran valor de la iniciativa del 13D, sea cual sea su resultado, es que ha sido posible con la participación de miles de personas que por libre se han sumado a la iniciativa sin seguir consignas de ninguna clase ni pasar por el triste requisito de la obediencia a ningún comité de dirección. Es un encuentro festivo de la sociedad catalana con su verdad. La iniciativa no ha pasado desapercibida a otros países con naciones oprimidas o no reconocidas por falta de estado propio enviando observadores. El referéndum es una institución de infra uso. El franquismo necesitó décadas para organizar uno tras manipularlo convenientemente. Y la meliflua democracia en la que se viene moviendo la España 1976-2009 no acude a su uso no sea que la sociedad se acostumbre a esta forma de ser preguntada. El estado es un aparato de poder especializado en sojuzgar, sea quien sea quien esté al mando. Todo lo que sea la manifestación pública masiva de la sociedad aterra a las minorías que controlan las decisiones cruciales. Las premisas de la carrera política y los predicados de las ciencias sociales, pasan por tal elemental predicado. El referéndum por otras muchas cuestiones de interés público nacional (es decir, plurinacional) tales como participar en guerras de otros, debería ser un instrumento más utilizado como convocatoria ciudadana. En otros países con más tradición democrática acuden al referéndum para preguntar por cuestiones arquitecturales, como la de los minaretes de las mezquitas en suelo europeo.
Gubernamentales y sus previsibles relevos en próximas candidaturas se ponen de acuerdo en producir una imagen de la realidad que no acepta otras versiones y críticas. Como adscritos a la polemología, sus visión panorámica es en términos de guerra, quien no está con ellos está contra ellos, quienes no aceptan la realidad tal como la presentan son excluidos de otra posible realidad alternativa.
En una sociedad tan viciada a acostumbrada a titularismos y frases-fetiche y tan negada para el debate, las reflexiones en profundidad y las confrontaciones cordiales para llegar a síntesis lógicas es difícil reconciliarse con personalidades psicológicas de alta alcurnia que solo aceptan su habla con quienes han compartido mantel o pertenecen a la misma estrofa de su cantico hímnico-imperial. Los que nunca seremos presentados directamente a los trepas que tuvieron o tienen cargos de dominio sobre sus conciudadanos pero seguiremos coincidiendo en el espacio social y pasándonos las moléculas de aire de nuestros pulmones seguiremos presentando opiniones críticas por mucho que les pese a los que se consideren intocables. Lo que lleva a una consulta social de amplio espectro sobre una cuestión crucial de su vida no es más que responder a la pregunta de Catherine Rambert “¿Y si escucháramos a los demás en vez de acabar las frases en su lugar?”
El resultado de una encuesta como todo el mundo sabe (los gubernamentales y los del PP no se han enterado) es un resultado indicativo de las tendencias de opinión o de consumo de la realidad, no es vinculante. Tampoco lo son los millones de conversaciones desiderativas y disertativas que en el momento en que estoy escribiendo eso se producen en multitud de espacios y foros: desde las citas privadas de dos a las reuniones conversacionales de muchos. Sin embargo, no porque no sean vinculantes dejamos de hablarnos los unos a los otros y dejamos de opinar. El instrumento legal que vincula una conclusión tampoco es lo más significativo. La voluntad expresada eso sí es lo significativo. En la mayoría de encuentros verbales con los demás o en situaciones de conflicto todo lo que nos es dado hacer es opinar, expresar sentimientos, sin creer por eso que tenemos el poder de imponerlos o ni siquiera sin desear tener ese poder para imponérselo a los demás que no estén de acuerdo. Para los magnatarios y candidatos a los puestos de mando social, lo que más les duele, como una patada directa a sus partes testiculares, es que la gente compruebe ante sí misma, que mayoritariamente no está de acuerdo con el modelo de política que les ha sido impuesta. La convocatoria del 13D y otras precedentes (como la de la consulta social para la condonación de la deuda externa) puede demostrar la gran capacidad movilizadora que tienen iniciativas de este tipo, la disposición de la sociedad a participar en ellas y la demostración de que el estado de derecho es más que esa filigrana verbal en bocas de inmovilistas sino una metodología fresca de renovación de lo concreto.
Solón ya anunció que hacía falta saber obedecer para saber mandar. Los resultados democráticos de la expresión popular ocupan o deberían ocupar el puesto de mando al que se sometieran los profesionales de la política diaria, convertidos en cumplidores ejecutivos de la voluntad popular y en técnico prácticos para instrumentar la puesta en la realidad de sus decisiones fundamentales.
ImagenYo sería eremita pero no tengo dinero para pagar el Ibi de la choza.

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El conflicto tema del nacionalismo

Mensajepor JesRICART » 24 Mar 2013, 14:01

El nacionalismo como tema conflictivo. Los nacionalismos nos enfrentan o siguen enfrentándonos a los unos y a los otros pertenezcamos a las etnias de origen que sean. Tanto es así que no forman parte de los temas más dotados para la reconciliación humana en tiempos en que objetivamente es complicado, por no decir imposible, llegar a acuerdos de reconstrucción de la realidad basados en principios federalistas respetando las idiosincrasias respectivas. La vision historico politica de una persona con respecto a la organización delfuturo de su pais desde luego está muy marcada por su percepción sentimental de este país, y tal percepción sentimental está configurando por sus experiencias culturales, su lengua madre y su sentido de la victimidad histórica. Antes de reclamar la pertenencia a un origen geo-cultural determinado entiendo que hay que reclamar la pertenencia a un mundo, antes de tener sentido de etnia o patrio hay que tener sentido de pertenencia a la naturaleza, antes de ser miembro de una clase social dada hay que tener sentido de sociedad. Cuando crujen las discusiones a proposito de que nacionalidad se pertenece (que mirada comparativamente al resto del globo terráqueo suele ocupar una minifraccion de su superficie) o de cual tiene derechos o no de independencia de otras importa mas tener una vision amplia de internacionalismo que las referencias historicas. Cada nación en conflicto con otras ha tenido tiempo de coherentizar sus posturas por inasumibles que les parezcan a miradas externas.
La sociedad humana dista mucho de transgredir sus fronteras y mucho más de terminar con el concepto de extranjero o el de nativo. La pulsión patriota más que una autoafirmación nacional es un síntoma deficitario por la desconfianza que acarrea en lo que se refiere a cualquiera que sea de origen diferente. El altercado tradicional entre los nacionalismos español y catalán, entre otros, dentro del mismo territorio español no va a resolverse ni siquiera en la supuesta independencia de una nación como la catalana (actualmente territorio autónomo administrativo pero militarmente aun sometido al poder de España). Las inter diferencias seguirán existiendo como lo están tanto dentro como fuera de las fronteras de la mayoría de los estados modernos. El problema no es de carácter político sino de carácter infrahumanista. A los países por razones de fuerza dentro del conglomerado internacional no les interesan sus desmembraciones ya que perderían nivel económico, nómina poblacional y por añadidura tendrían nuevos competidores al lado. Sin embargo los procesos de unidad histórica que llevaron a reunir bajo un mismo centro distintas tribus y etnias ni quedan tan lejos ni están tan cerrados, siempre queda el peligro de que alguien recuerde la historia y pese a los pactos que se hicieran de compromisos de magnatarios entre ellos en nombre de los pueblos, otros disidentes de estos pueblos no los reconozcan ni obedezcan. Los conflictos entre nacionalidades han existido y seguirán existiendo en los próximos siglos. En el XXI nunca hemos estado tan lejos de una liga internacional de las naciones que permita la libre circulación de las gentes y de las mercancías sin ningún riesgo de belicosidad.
Estar por la independencia de Catalunya no tiene nada que ver con cinismo histórico ni con la subinformación historiográfica, tiene que ver con un sentimiento de emancipación de un conjunto de iconografía que ha llegado un punto de insoportabilidad máxima. A uno se le puede obligar, cuando se obligaba, hacer un servicio militar obligatorio por una bandera en la que no se creía y vestir un uniforme y entrenarse con las armas por no estar de acuerdo con la violencia preventiva ni con los juegos de fuego, lo que no se le puede obligar es a tener ardor patrio. Se siente o no se siente. Las propuestas de consultas a naciones para ver lo que sienten con respecto al patrón político en el que están encuadradas solo servirán para reactualizar los distintos seguimientos sentimentales. Catalunya es una nación en la que sucede algo particular (que posiblemente es recurrente en otras nacionalidades del mundo), parte de sus nativos así como parte de sus residentes adoptivos no tienen el menor sentimiento de pertenencia a España. A su vez en España parte de sus nativos y mucho mas parte de sus adoptivos ya entienden que la marca España incluye varias Españas y que las diferencias interregionales son obvias, por lo que están de acuerdo en esa consulta sentimental-política de lo que se cree a ambos lados, dentro de esa nacionalidad (y por extensión a todas las demás que lo quieran como gentes gallegas están anunciando recientemente con Galicia) y también fuera de ella. Ninguna objeción para que un referéndum sobre la independencia catalana se hiciera a escala de todas las autonomías en el estado español. Otro asunto es el valor político que se le diera a esos resultados. Supongamos que se convoca a toda la ciudadanía de España a un referéndum acerca de una sola pregunta: ¿Estas de acuerdo en la independencia de Catalunya de España y que se constituya en estado propio? Supongamos que la mayoría participativa del resto de España es un no rotundo, y que la mayoría participativa dentro de Catalunya es un sí rotundo. Tendríamos un conflicto reescalado. Reunidos los hermanos en cónclave en una familia numérica deciden que uno de los hermanos (a la postre el que más aporta a la economía familiar) no se emancipe tal como es su deseo. El quiere ver mundo y cambiar de oficio, fundar sus empresas fuera de su lugar de partida. Muy bien, la mayoría puede insistir en que se quede, pero si él quiere la emancipación antes o después se escapará. En todo caso par que no lo haga los otros hermanos tendrán que encerrarlo y vigilarlo para que no huya. ¿En estos términos esa familia será una verdadera familia? Catalunya puede estar un siglo mas bajo el dictum españolista pero las generaciones nuevas que renazcan en este siglo seguirán transmitiendo este deseo nacional o étnico de independencia previendo la interpretación que se seguirá haciendo del pasado histórico. El hecho de estar por la opción independentista tampoco significa tener todas las garantías de un futuro colectivo social mas feliz. Dentro de Catalunya las leyes del mercado capitalista y el imperio del expolio no es menor ni en principio será menor que fuera de Catalunya. La independencia de un país en si misma no garantiza ni más libertades internas ni más justicia social. Eso dependería del nuevo régimen del que se dotara. En el caso español cualquiera de sus independencias nacionales internas automatizaría la separación de la monarquía lo cual, de entrada, ya significaría una gran ventaja. También significaría un incremento de la renta per cápita, otra ventaja. No obstante el sistema seguiría siendo capitalista y mientras no se abran procesos de reorganización económica alternativos a los países independientes de sus antigas metrópolis tal como ha demostrado la historia han servido para que los poderes marginados pasaran a tener más parte de los beneficios.
Desde una perspectiva más individual vivir en un mundo con más o menos nacionalidades es relativamente secundario y puede ser problemático si cada nación-estado sabotea tus viajes y desplazamientos por los trámites burocráticos fronterizos que te toca hacer. Personalmente no creo en los nacionalistas catalanes más de lo que creo en los nacionalistas de cualquier otra parte del mundo y sé que no tendré mas libertad política viviendo dentro de una Catalunya independiente que de una no independiente. En ambas situaciones mis conflictos con el otro y con sus poderes coercitivos seguirán siendo básicamente los mismos, todo lo cual no quieta que si he de contestar a la pregunta independencia conteste con un sí inequívoco, alto y claro y no voy a necesitar mas razón para hacerlo que la de substraerme de una vez por todas a la discusión temática sobre si tiene o no derecho a la independencia. Veamos una ventaja adicional. España al librarse de Catalunya no tendrá que aguantar unas distinciones culturales que no le gustan o no acepta y Catalunya al librarse de España no tendrá que aguantar sus secuelas de imperio. Por lo demás todo seguirá igual, los de ambos territorios podrán visitarse como siempre y tratarse hasta donde la mutua concordia lo permita.


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