Los equívocos del "Nosotros"

Un poco de todo.
JesRICART
Mensajes: 311
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

Los equívocos del "Nosotros"

Mensajepor JesRICART » 19 Ago 2009, 19:11

Los inevitables equívocos del uso del "nosotros". JesRICART
Desde el momento en que existe el pronombre nosotros es porque existe la posibilidad real de usarlo para indicar el ámbito de su definición. De entrada, su mención hace referencia a lo colectivo, a lo plural, pero tampoco a todas las pluralidades que serian captadas por los vocablos “todos” o “todo”. El “nosotros” es una forma denominativa que menciona una parte de la pluralidad referida a unos atributos supuestos o preestablecidos. Los del club, los del barco, los de la sala de teatro, los del grupo de salida, los de la familia, los del barrio, los del partido, los que han participado en una propuesta,..todos esos marcos del nosotros se refiere a la presunción de los que somos, una especie de afirmante de pertenencia a un colectivo dado, Poder usar el nosotros deja al hablante al amparo de un grupo, el que sea, luego ya se verá si es el grupo que le sirve o la identificación que le muestra se corresponde con lo que cree; por de pronto hablar en nombre de un plural desingulariza al hablante saltando del trampolín de su yo escueto que se le antojara como débil a una formulación de una supuesta fuerza o piquete de apoyo con ese grupo que dice o, supuestamente, dirá lo mismo que está diciendo el hablante. Ya no está solo, pertenece a la raza, a la clase de los mancillados, la de los convencidos, la de los elegidos o la de los despreciados, la de los correligionarios, la de los ignorantes, si es preciso, con tal de pertenecer a una colectividad. El temor a la soledad es tal que nadie está dispuesto a sufrir en solitario, prefiere colegiar sus avatares a un colectivo, del tamaño que sea, del estilo o de la moda que toque, pero todo apunta a preferir los grandes tamaños: patria, continente, cultura, forma, creencias…
Cada vez que el hablante usa el nosotros tiene que estar muy seguro que representa el sentir colectivo con el que en este momento envuelve su palabra. En un concierto con Paco Ibañez alguien de una fila cercana gritó u segundo antes de iniciar su siguiente canción: ¡te queremos Paco!, y a mi me pareció bien; expresó en voz alta y con precisión lo que otros sentían pero que no supieron o quisieron –o quisimos- expresar hasta este nivel de identificación. Escuchar esa frase instantáneamente nos juntó en un acto sentimental. No hay que descartar que alguien del público que estaba ahí sin saber porque estaba o haciendo de relleno no se sentiría en absoluto identificado con la fórmula expresiva y en su interior se dijo algo así como: “yo no estoy en ese nosotros y ese sentimiento me parece exagerado”.
Los ámbitos del nosotros son mutiles y admiten tergiversaciones, de tal manera que cuando el hablante lo usa con poca fortuna en lugar de crear un flujo de empatía está consiguiendo uno totalmente contrario, el de antipatía al presuponer que él y los demás forman parte del mismo sentir utilizado un modo manipulativo e impositivo para meter a un grupo heterogéneo en el mismo saco de una afirmación. El uso del nosotros ha de ser muy cuidadoso, casi tanto como el de “todos”. Si usando las variables todo/todos, toda/todas se acude a un absoluto que proporciona el substrato de un discurso lesivo instrumentado por quien se toma libertades conclusivas desautorizadas científicamente, el nosotros/as está a punto de convertirse en un absoluto cuando ese plural no representa auténticamente la realidad a la que se refiere.
Durante una parte de mi vida en la que, desde el ilusionismo adolescentista, consideraba la agitación ideológica como algo esencial para cambiar el mundo usé el plural del nosotros en exceso. Daba por descontado que todos los trabajadores y estudiantes anhelábamos la utopía social. En pequeño comité también me atreví a hablar de grupo ideológico compacto empleando frases del tipo: nosotros los marxistas o nosotros los comunistas. Mi confianza en las ideas y adhesiones de los demás pasaron los límites. La pomposidad de aquel pronombre entró en crisis cuando un repaso más serio de las divisiones sociales y de la sociología de la pluralidad demostró que nadie pertenece a un solo círculo ni se vale de un solo código salvo que sea muy sectario o tenga una mentalidad muy restricta.
El uso del nosotros pasa a ser un absoluto injusto cuando el hablante no tiene en cuenta las variables de diferenciación que aquellos que mete en el arco definicional en realidad se sienten fuera. Ese uso a la ligera es propio tanto de paternalistas como de dictadores, tanto de altruistas como de reduccionistas. Desde la escucha toca vigilar quien lo dice y en qué contexto y si lo hace por un exceso de consideraciones con la pluralidad o por un deceso de respeto en el mismo ámbito.
Obviamente el nosotros empieza a partir del número de dos. El tándem tiene ya la suficiente cuantía para constituirse en grupo. Si uno de los dos, usa el plural que engloba a ambos, indebidamente, a quien está dando más muestras de pereza, falta de conciencia y de sensibilidad es a ese otro del minigrupo. Cuando en una pareja uno de los dos no para de decir “nosotros” y se observa que el otro calla, es posible que haya motivos de sospecha para la autenticidad integral de este pronombre. Por otra parte cuando la alternativa es el uso del pronombre en primera persona en singular sucede que concurre la resistencia de verdaderos maniacos que no quieren pasar por ser seres solitarios en sus ideas, en su pensar o en su decir. En los actos verbales el individuo hablante tiene que medir muy bien sus palabras en todo y especialmente en los diversos sectores pronominales. No hacerlo así ocasiona confusiones y disgustos. Cada vez que alguien desde su yo robusto impone el nosotros para tantear si los demás se sienten identificados con los predicados que enuncia y nadie lo replica está creando posiciones de poder teórico, En principio su atrevimiento es consentido con el seguimiento que se le hace. Hay un flujo de empatía que explica eso pero que no está exento de riesgos. Cada vez que alguien muy impositivo utiliza el nosotros con el que el resto o parte del grupo no se identifica sino aparecen voces u opiniones de disenso para limitar el alcance de esa pluralidad la confusión seguirá rodando como una bola de nieve por la ladera.
Para evitar los equívocos de los usos de pluralidad extrema es mejor acudir a las formas verbales que relativizan los alcances de cada afirmación o negación. Eso supone que toca emplear más prosa para describir un concepto o una anécdota. La economía psicolingüística lleva a cometer errores por la vía de la reducción vocabular y su empleo erróneo. La precisión es lo que da rigor a todo: a la ciencia pero también a la comunicación ordinaria. Declinarla contribuye a la infraculturización. No hay un sentido común para el uso pronominal del plural pero sí una necesidad de marcar la frontera entre un nosotros y un vosotros o un nosotros (que incluso sea el producto de los dos anteriores) y un ellos. De aquí las disputas entre equipos de futbol, entre ciudades o entre naciones y países.
La necesidad imperiosa de pertenecer a un nosotros, a un grupo, esconde la falta de coraje en la autoafirmación del yo y la auto-construcción como persona íntegra reconociendo sus déficits y debilidades. Al instalarse e instalar un plural con el nosotros por delante de algo que en realidad no está consolidado como pensamiento colectivo o practica asumida lo que se hace tramposa es anticipar un futuro que no existe, pensando que con la fuerza de su imaginación es suficiente para que exista. Orison Swett Marden decía que es más fácil imaginar que en el mañana se hará tal o cual cosa que empezar a hacerla desde el presente. Empezar a hacer cosas desde el ahora pasa también por hacerlas dentro del propio campo lingüístico adoptando nuevos criterios de uso de antiguas palabras mal mencionadas. Reivindico el uso pronominal del yo con todo el reconocimiento de individuación que supone pero también con toda la carga de responsabilidad personal que conlleva que no la cobertura de un ostros efímero o ambiguo. En todo caso propongo que se busque el asentimiento gestual o verbal en ese uso del plural en situaciones delicadas. La relatividad del nosotros en situaciones de grupo en el que su alcance numérico no está claro si alcanza a la totalidad o a una parte toca precisarla, la cuestión es que no siempre es reclamada ni necesitada tal precisión como en el caso de la frase gritada en un concierto.
En otros momentos el uso del plural en clave poética si alcanza el sentir general o unánime pero que hace de premisa que no tiene porque coincidir con la conclusión individual a la que llega al hablante apoyándose en ella. Es así que solo la complicidad de la escucha (o de la lectura) con lo que se está diciendo traducirá exactamente el significado preciso del pronombre.
Es tristísimo para el hablante usar el pronombre en cuestión para un colectivo que no se identifica en absoluto con ese uso pero contra el que no se rebela por miedo y es mucho más triste para este colectivo incapaz de una autoafirmación diferenciadora por esta bajo la bota tiránica de quien lo domina. Cuando un hablante de púlpito o escena mete en su discurso el nosotros-todos, por ser de una generación, un idioma o una patria afirma que “debemos o somos”, es momento de desconectar o de levantarse con las propias armas verbales para cuestionar el subjetivismo interpretativo del hablante de turno en su interpretación manipuladora. El discurso ligero y o absolutista se cuida de usar términos englobadores en situaciones que no corresponden. Claro que extirpar eso de los dejes vocabulares es muy difícil ya que inadvertidamente se utilizan siempre genéricos (la gente, los demás, la sociedad…) que enmascaran vocablos absolutizadores pero que son negligentemente consentidos a falta de tener otros o de no saber hablar mejor.

Avatar de Usuario
CK
Mensajes: 525
Registrado: 01 Nov 2008, 15:40
Ubicación: Crisistown.

Mensajepor CK » 20 Ago 2009, 14:43

Ahora, que he acabado de comer y había visto este relato demasiado largo para el tiempo que tenía antes, pues ya me lo he leído y vale la pena. Y tanto que vale la pena, ese vicio tan extendido del "nosotros".

Ha valido la pena leer un texto largo, para explicar ese vicio tan "corto": Nosotros.


He estado en otros foros, pero de verdad que en este la media da mucho de sí y con grandes diferenciales de cuatro sloganistas.


PD: Conste que no soy una pelota camuflada de PD, ehhhhh. :lol:
ImagenYo sería eremita pero no tengo dinero para pagar el Ibi de la choza.

JesRICART
Mensajes: 311
Registrado: 15 Oct 2008, 23:45
Ubicación: world/ciberespacio
Contactar:

Re: Los equívocos del "Nosotros"

Mensajepor JesRICART » 26 Dic 2014, 20:18

gracias CK por la parte que me toca.
Necesitamos de frases cortas para resumirlo todo, pero al hacerlo caemos inebitablemente en una falacia, ya que el mundo es demasiado largo, sus literaturas orales y escritas demasiado extensas, y la historia demasiado densa por no hablar de las psicologias de multiples personalidades como para meter todo ese inmenso paquete dentro de una sola palabra.


Volver a “General”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 5 invitados