V I A J E A M A R R U E C O S (ABRIL 199) (IV) Rueda de nuevo nuestro autocar en dirección a Kenitra, Salé y Rab

Política española y de la UE
Antonio García Fuentes
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V I A J E A M A R R U E C O S (ABRIL 199) (IV) Rueda de nuevo nuestro autocar en dirección a Kenitra, Salé y Rab

Mensajepor Antonio García Fuentes » 16 Ago 2018, 09:40

V I A J E A M A R R U E C O S
(ABRIL 1993)
(IV)

Rueda de nuevo nuestro autocar en dirección a Kenitra, Salé y Rabat, que es nuestro destino y donde pernoctaremos, por tanto aún nos quedan alrededor de doscientos km. de recorrido. Desde que salimos de Tánger, hemos recorrido ya un buen espacio de este territorio y salvo algunos terrenos de malas tierras y donde se da en abundancia el "palmito", se va confirmando lo que nos apuntó Nordín al hacerse cargo de la expedición, o sea que este es un país agrícola y ganadero de gran importancia y en franco auge de su agricultura. Son abundantes los rebaños (grandes, medianos, pequeños, minúsculos) de ovejas, cabras, vacas, asnos, caballos, algunos dromedarios ("el cerdo lo prohíbe la religión islámica"). La feracidad de estas tierras aumenta así como nos adentramos hacia el Sur. Se aprecian incluso grandes instalaciones de riegos por aspersión, amén de los del tipo de canales o "acequias" de diferentes tamaños y construcción, sorprendiéndonos los grandes caudales de agua debidamente canalizados por grandes extensiones de tierras muy fértiles, o que discurren por los ríos que atravesamos. Veo abundantes cultivos de cereal, alfalfa, remolacha, patata, caña de azúcar, naranjos y otros frutales. Se observan gran profusión de bosques de alcornoques, encinas y eucaliptos, éstos últimos y junto a las chumberas, denotan repoblaciones de terrenos antes estériles o poco aprovechados. Se ven desde la carretera huertos y pequeñas parcelas... "todo se labra y cultiva, todo se aprovecha".
Junto a las grandes instalaciones de riegos antes mentadas y explotaciones donde abunda la moderna maquinaria agrícola, también he visto "el arado romano de hace miles de años" (madera y punzón o reja metálicos) tirado por escuálidas bestias de carga o labor (vacas, mulas, asnos, de pequeña alzada pero (al parecer) "bastante fuertes") incluso he visto más de una vez, a una pequeña vaca o buey, "ayuntado" a una también pequeña mula/mulo ó asno/"borrica", los que pacientemente aran el terreno, formando estas extrañísimas "yuntas", las que llevadas (muchas veces) por "algún viejo campesino" que trabaja en el campo... ya que esto parece ser lo normal, aquí trabaja todo el mundo "que puede" y el campo se ve "lleno" de hombres, mujeres y niños de casi todas las edades y "los más débiles", incluso cuidando el minúsculo rebaño (pienso que familiar) posiblemente como "una de las principales riquezas que poseen estas gentes". Circulan gran profusión de carruajes ("carros") de dos (algunos con cuatro) ruedas neumáticas (desechadas de camiones o automóviles) y los que transportan "de todo", incluso hombres en grupo que van o vienen a los campos y es sorprendente, las cargas que llevan en esos "modernos carros", esas "pequeñas bestias" ya mentadas (burros, mulos, caballos) pues generalmente es una sola la que "tira del carro y su carga"... ¡Nunca mejor dicho eso de "tirar del carro"!, de ahí el que diga que deben ser animales de gran resistencia y fuerza, por que dan la sensación de tirar con facilidad de lo que muchas veces parece una carga excesiva para un solo animal.
Observo en la carretera, mejor dicho en las cunetas y en ciertos trechos de las mismas... a unos curiosos vendedores... son hombres, algunos ancianos, también niños o "zagales", los que tienen "montados" sus pequeños o modestos negocios, e incluso expuestos en curiosos "escaparates"; son unas especies de tenderetes, trípodes o "artilugios", fabricados con delgadas pértigas de madera cogida "in situ" y de las que cuelgan unas bolsas de plástico transparente y cuyo contenido debe ser de un peso aproximado a un kilo de... "cacahuetes" ("maní") con su cáscara y las que pacientemente ofrecen al viajero... y digo pacientemente, por que generalmente, están echados en el suelo y esperan... "con esa paciencia", a que se detenga el posible cliente a comprar y de los que yo he visto alguno efectuar la compra (diez dirham la bolsa -dice nuestro guía- unas 120 ptas., por tanto). Como he podido contar varios grupos y en un espacio corto, me pregunto... ¿estas docenas de personas viven "de esto"?... ¿Qué obtendrán por ello, los cultivan ellos, los compran y revenden?... ¿es una forma de vivir transitoriamente y de forma muy precaria?... Misterio... de "uno de tantos (al parecer) míseros negocios de supervivencia y que en este país proliferan" y que dan la sensación al europeo... (Pienso) que "son la frontera de la dignidad del hombre"... antes de pedir limosna... hermosa lucha por la vida (así me lo parece) pues muchas de esas gentes a que me refiero en "un amplísimo abanico de hombres y formas", pululan a tu alrededor intentando venderte "algo" siempre... "otros simplemente ponen su puesto en cualquier lugar "rústico o urbano y esperan, de pie, sentados, echados incluso"... "aquí el tiempo es otra cosa muy diferente a como nosotros lo entendemos".
Más adelante observo también, e igualmente al borde de la carretera, puestos de venta de artesanía variada y rústica y que ofrecen en cantidades y surtidos notables por la extensión que ocupan estas instalaciones, donde puedes comprar útiles de caña, cestería variada, vasijas de cerámica, todo -repito- de variadísimas formas y decoraciones y todo sometido a la intemperie (incluso los vendedores o dueños) al pleno sol, aire, lluvia, etc... "Si...esto es otro mundo y ello a pesar de que nos encontramos en la que se denomina, zona más europeizada"... ¿Qué encontraremos más al interior?... me pregunto con la más ingenua de las espontaneidades, mientras miro, oigo y observo todo lo que se muestra "a mi mente".
Hemos atravesado ríos caudalosos (el Lukus o Loukus, Sebú, algún otro cuyo nombre desconozco) y que me sorprenden, pero que denotan por su caudal que sus fuentes son abundantes y que aquí el agua no es un problema -ni mucho menos- al menos en esta parte del norte de Marruecos... Pienso que esta agricultura competirá con ventaja con la de otros países y... "traerá problemas a esos otros países"... "ya los está trayendo" (Y hoy muy aumentados por las imposiciones “del moro”), puesto que este clima, esta mano de obra tan económica y tan abundantísima...?" y todo tan cerca de la tan… "rica y envidiada Europa"... la que sin embargo decae ostensiblemente... "durmiéndose en unos laureles se le están quedando viejos- muy viejos- y por tanto caducos"... (Por ello mismo aquí se está metiendo toda África y media Asia)… en fin; "es la vida, unos avanzan y otros retroceden, nada nunca está totalmente detenido, todo se mueve hacia alguna parte...?".
Y por fin llegamos a nuestro destino de hoy, o sea "a las dos ciudades" de Salé y Rabat, pues en realidad fueron y son dos, si bien sólo "suena hoy" la que es capital del estado (Rabat) y donde reside el rey, pero curiosamente son dos que fueron "rivales" y que luego "unieron españoles huidos"... Dichas ciudades las separa un río no muy caudaloso ("el Buregrag" ó "Bu-Regreg") en el que curiosamente aún existen lo que aquí denominan hoy como "barcas-taxi" y las que por dos dirhams te trasladan "de una ciudad a otra", por un estratégico paso, ya "en lo que es ría cercana al mar abierto (y que no han anulado "los modernos vehículos del siglo XX") y con cuyo trabajo, "se buscan la vida" unas docenas de marroquíes de estas dos riberas, linde natural de esas antiguas ciudades de las que el guía marroquí, nos ha venido diciendo lo que trataré de contar resumiendo ya que es curioso e incluso afecta a nuestra historia.
Aunque desde mucho antes Salé era un puerto pirata y dedicado a ello con gran intensidad, pero desde principios del siglo XVII y reinando en España Felipe III, se produce la nefasta expulsión de más de medio millón de "moriscos" españoles ("calamidad equiparable a la anterior de los judíos españoles, o sefarditas" y que igualmente, tanta ruina dejó tras de si") los que en 1609 ó 1610 emprenden esa vergonzosa odisea y muchos de ellos (y entre los mismos, muchos ricos) se establecieron en Salé y con sus riquezas "dieron un gran impulso a la piratería"; en parte como negocio y en gran parte como venganza hacia un nefasto rey español al que por lógica odiarían a muerte. Así, aquellos moriscos, que debieron ser bastante inteligentes y poderosos (económicamente) logran fundar una república, que se denominó..."la República de las Dos Orillas", ya que lograron unir políticamente a Rabat y Salé y formar dicha república, que fue independiente hasta el siglo siguiente en que la sometiera uno de los reyes de la actual dinastía reinante (la Alauita) o sea, que fueron independientes durante un siglo o algo más.
Dicha república se dedicó principalmente al asalto de los barcos españoles (de otros países también) que de regreso de "las Américas" y vía Canarias, pasaban por las cercanías de este puerto y aquí los asaltaban y desvalijaban; y los que de este paso se libraban... "más al Norte y en el puerto de Larache", otros piratas terminaban las operaciones de saqueo, las que continuaron después de desaparecer esta curiosa república de piratas, pues según libros consultados, se mantuvo hasta nada menos que 1818.
Hemos pasado por Salé, sus bien conservadas murallas y medina; y donde se nota ese "halo" de siglos pasados y el que resalta a la hora que la vemos, pues es la caída de la tarde y en la hora de la puesta del Sol, lo que embellece el conjunto con los dorados, las sombras y el misterio de la ya próxima anochecida... y de inmediato entramos en Rabat y llegamos al hotel "Safir Rabat", en el que tras los trámites "policiales de las ya mentadas hojitas", recibimos las llaves y ocupamos las habitaciones, las que pese al "lujo exterior del establecimiento"... tienen bastantes deficiencias y alguna suciedad que se detecta a simple vista.
Después del aseo y una reconfortante ducha, en un agua de "un sospechoso color terroso" y de la que nos advierte (nuestro guía) que no debemos beber (en realidad nos ha dicho que "mejor beber agua embotellada en todo el recorrido")... Salimos a reposar un poco y ver el "movimiento" en el hall del hotel, el que es muy acogedor y está muy bien decorado con motivos, obra y mobiliario que recuerdan perfectamente que estamos en Marruecos. Después subimos al comedor del hotel, el que situado en la última planta del no muy alto edificio, es contiguo a unas terrazas y piscina, desde las cuales se disfruta de unas magníficas vistas de las dos ciudades y algunos de sus monumentos más destacados (la denominada "Torre de Hassán", "gemela de la Giralda de Sevilla y la Kutubía de Marrakech, el mausoleo y tumba de Mohamed V, algunas otras torres de diferentes mezquitas, otros monumentos, las murallas y medina de la vecina ciudad ya descritas)... En verdad, la situación de este hotel ha sido estudiada al detalle y han conseguido todo cuanto se propusieron en ello... "lástima que no lo cuiden más".
Como la cena es de las de tipo "bufé" y hay "la clásica cola de comensales ante el mismo" y ello me desagrada enormemente, ya que "lo malo se extiende con gran rapidez" (reitero lo ya dicho sobre este tipo de servicio de comidas, en mi reciente relato, sobre mi viaje a México y en el que hablo sobre este engendro de la moderna gastronomía)... Salgo de nuevo a la terraza a disfrutar con más detenimiento de lo que desde ella se aprecia y mientras va "aclarándose la cola de comensales"... Me asomo al exterior y aprecio el gran ruido existente, producido por la gran circulación de vehículos a motor que pasan por este lugar, que debe ser muy céntrico o "nudo de comunicaciones", entre este estruendo oigo lejanas, las voces de los almuédanos, las que procedentes de los altavoces instalados en los alminares de las mezquitas... "llaman a los fieles a la oración" (quizá la última del día)... siento una extraña sensación al oír estas llamadas del almuédano a su "feligresía", mientras muchos de estos circulan en los cientos o miles de vehículos que por aquí están cruzando y armando infernal ruido... (pienso)... "El Profeta no lo comprendería... Alá, creo que tampoco"... Sonrío, miro a la lejanía, a las murallas, al mar cercano y que intuyo... vuelvo al comedor, me sirvo de las viandas que hay, ceno bien, ya que la comida que se nos ofrece es variada y suficiente, de comida sana y donde hay de la de tipo europeo y de la cocina marroquí, también hay fruta y una dulcería variada y del tipo que me recuerda la de muchas partes de Andalucía, tomo después un té marroquí "con menta" ("yerbabuena" ó "hierbabuena" para nosotros) y en cierta manera, "me siento feliz por todas las experiencias vividas hoy", estoy cansado, muy cansado, pero "boy a agotar este día inolvidable" y pese a ese cansancio, bajo al hall del hotel y allí sentado en un comodísimo butacón, me fumo "un largo puro de las cercanas Islas Canarias", mientras algunos de mis compañeros de viaje, salen "a dar una vuelta por la ciudad y ver ciertos lugares de noche"... Yo viajo con la mente, la imaginación, los recuerdos de las lecturas de libros leídos y lo que hoy he visto... "aunque estoy en otro mundo, yo aquí no me siento extraño", parece como si "yo hubiese vivido en lugares parecidos a éste"... ¿Será verdad "lo de la reencarnación y las reminiscencias de vidas pasadas"...?... Mientras el tabaco se va quemando y consumiendo en esa lentitud beatífica en que se debe fumar un puro y el que "así alimenta", al menos "eso creo yo" y aunque esté equivocado...¡¿Que más da?!

Antonio García Fuentes
www.jaen-ciudad.es (aquí muchos más temas)
Jaén: 16 de Agosto del 2018
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