Usos y Abusos de la libertad de Expresión

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JesRICART
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Usos y Abusos de la libertad de Expresión

Mensajepor JesRICART » 04 Oct 2018, 19:43

Usos y abusos de la libertad de Expresión. JesRICART
Cuanto más habla la gente, cuanto más hablamos, mayor es la evidencia de que no se encuentran fórmulas ideales para hacerlo mejor, antes bien se encuentran razones para escapar del concierto de palabras que no pretenden la comprensión sino la imposición. Esa imposición no se manifiesta siempre por la vía del autoritarismo, también es impositivo dar con un grupo cerrado que ya tiene las decisiones tomadas o que aceptar sin valorar otras las pautas dadas por su líder.
A pesar de esa falta de fórmulas, como sea que el arte de hablar sigue siendo un placer y la ilusión comunicativa de entendernos con el habla una gran ilusión, seguimos practicándolo, mejor que peor, porque es muy difícil y desagradable aceptar que otro de la misma especie animal que tú no puedes aceptarlo como hablante. La verdad es que la mayoría de gente termina considerando que ese arte hay que gestionarlo con mucha prudencia si no se quiere caer en el horror de los malentendidos y los confusionismos por no decir el de las falsedades e injurias.
Los ensayos democráticos en los que vivimos, esos que vienen socializando los recursos intelectivos humanos y las fuentes de noticias, también democratizan las inculturas y subculturas dando permiso a toda clase de niveles y de ideas por extrañas que puedan parecer al principio a que se expresen como quieran o consideren apropiado. A menudo, los abusos en la libertad de expresión llevan a pensar aunque no se diga que determinados hablantes harían mejor en estar callados o bien concluimos ante ellos, lo digamos o no, que no los tendremos en cuenta en posteriores debates.
La libertad de expresión incluye la libertad de expresar lo que a ti jamás se te ocurriría expresar en un espacio público y te avergonzaría de ti mismo haciéndolo en privado ante tu espejo. ¿Qué haces cuando esa libertad te proponen cosas como: “ ¡exprésense en mayúscula todos quienes entren aquí que todo es más claro! “ (transcribo de un foro) Pues: A. Sonreír y callarte B. Contestar y explicar que hay un programa que puede aumentar las minúsculas a un tamaño adecuado a las dioptrías de cada cual C. Discutir lo que hay detrás de la demanda. Adoptaré C que no está en oposición a B y a C. Tengo un rato que puedo compartir si lo sigues.
Las controversias sobre forma han existido, existen y existirán en todas las latitudes. No siempre las cosas que se hacen comúnmente se hacen por acuerdos previos, pero sí porque se terminan consensuando en la práctica unas maneras tácitas de hacerlo. Es así que las minúsculas han sido y son las maneras habituales de expresarse por escrito salvo en los momentos como los principios de oración en que la gramática indica que sean en mayúsculas. Si no recuerdo mal, esto es así desde antes de Gutenberg cuando en los monasterios los encorvados y persistentes monjes iban llenando miles de páginas con esmero, pulcritud y máxima paciencia.
De pronto, ruge alguien desde su estrellato diciéndonos que escribamos en mayúscula porque así se lee mejor, incluso se añade que las mayúsculas evitan poner acentos. Al vago hay que sospecharle el insolente que se atreve a defender su vagancia.
Me consta que la ley del menor esfuerzo sigue haciendo furor en esta cultura nuestra en la que caben tantas medianías y mediocridades. . Hay dos detalles que delatan quien es quien en las formas de expresarnos: 1. el uso del reflexivo “se” (se entiende mejor, se lee mejor, se hace mejor,…) 2. dar por supuesto que lo que le apetece a uno o siente ,concuerda con lo que le apetece o sienten los demás. Como que el anonimato y el derecho permanente y recurrente a la palabra para todo nos permite oir voces que antes callaban por autoinhibición y vergüenza o simplemente porque pensaban las cosas antes de decirlas, nos encontramos con todo tipo de propuestas insólitas.
Vivimos momentos aciagos en los que la libertad de expresión es tomada por los ignorantes como la libertad de la ignorancia. De algun modo hay que parar eso, pero ¿cómo? Schumann aconsejaba oponerse en la medida de las propias fuerzas, a la divulgación de todo esperpento musical. Podemos aconsejar lo mismo por lo que hace a todo esperpento literario expresivo. No faltará quien diga que todo es lícito y que a falta de cambiar las cosas en substancia las cambian en apariencia1 reproduciendo el mismo fondo la dramaticidad humana.
En cierta ocasión, alguien que se declaró a si mismo estratego (con o final) intervino en un foro (en aquella ocasión presencial) para decirnos a los demás fuera del orden temático que seguíamos de conversación que él sí hacia cosas prácticas y los demás no, pasando a hacer un despliegue de camisetas y gorras timbradas con eslóganes del movimiento de las plazas. Le agradecí que nos hubiera hecho aquella cuña publicitaria para asi descansar por un rato de la densidad de los temas en curso. No recuerdo que nadie tomara en serio al chico de lo que hablaba, tras cuya exposición de productos, como si de un agente de AMC o de Tuperware se tratara, replegó su muestrario y se fue. A ver, hay cosas para las que no hace falta decir no, simplemente se autoexcluyen. A menudo, el último en llegar a un sitio quiere que las cosas se hagan de otra manera pensando que si no las alcanza por déficit visual u otro tipo de déficit es que los demás tampoco deben alcanzarlas, entonces ¿qué mejor fórmula que cambiarlas a la medida de cada usuario?
Trasladada la demanda a otros espacios, un espectador debería abandonar la sala del cinematógrafo porque el tamaño de los subtítulos no serian de su agrado (o incluso porque el final de la película no le complaciera) o tampoco podría usar las bibliotecas porque nos consta que la edición de los libros no pasa por la mayúscula continuada. Es así que la mayúscula se usa como excepción, como lo contundente y la minúscula como el formato ordinario. Una mayúscula destaca tanto más cuanto sobresale de la ordinaria pauta de las minúsculas, además en la grafía es el equivalente al grito o a la exclamación puesto y asi se entiende en su correlato acústico.
Cuando con un nick desconocido inicias un chat y al otro lado te escriben en mayúsculas continuadas (teniendo la oportunidad de engrandecer o disminuir el tamaño del cuadro de diálogo y por tanto de las letras) puedes apostar por tener un interlocutor superficial, poco expansivo y algo agresivo. Además de esto también puedes conjeturar que tiene bastante inseguridad en la forma de escribir y poca definición en sus opiniones. Como nadie nace enseñado habrá que articular segundas oportunidades para que te alcancen en la letra pequeña lo que nunca dirás en el grito sonoro.
Antes de la plaga de narcisismos que lesiona la sociedad la libertad de expresión, además de por razones políticas se auto moderaba de alguna manera. Actualmente, la idea más irracional tiene su oportunidad en el balance de ser seguida Los usos y abusos de la libertad de expresión llevan a un fenómeno de cuya cuantía se irá informando las siguientes décadas: más y más personas se autoexcluyen de seguir más y más ofrecimientos de farándula. La farándula en su sentido amplio incluye la política, la televisión, los conciertos, la moda,….y todo lo demás. Farándula es el teatro de todas las ofertas.

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