El propagandismo simplista

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JesRICART
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El propagandismo simplista

Mensajepor JesRICART » 28 Sep 2018, 13:35

El propagandismo simplista. jesRICART
Los estudios sobre medios de información y publicidad hablan de que diariamente una persona puede estar sujeta diariamente a miles de estímulos visuales que pretenden influirle en su comportamiento, sea como consumidor o como elector. La eclosión de este fenómeno estimulario es de tal envergadura que ha sido teorizado como contaminación visual. Lo que en principio era colorido, luces de neón o señoritas atractivas proponiendo la compra de productos se ha convertido en un verdadero tostonazo.
No contentas con sepultarse bajo el hormigón, el plástico y el asfalto las ciudades también lo están bajo millones de carteles compitiendo los unos con los otros intentando conseguir adeptos para lo que sea.
Al problema de la modificación de la imagen urbana hay que añadir que una buena parte de esa publicidad es percibida aunque no evaluada lo que supone que puede actuar subliminalmente en el modo de decidir una compra por una reacción inconsciente de los nombres de marca inoculados.
Hay cosas de las que hacer cartelismo para facilitar la vida y para no colisionar, pero llevarlo todo a las vallas publicitarias es bochornos. Es posible que las ciudades tan saturadas de todo eso hayan llegado a un punto de no retorno y ya nunca mas serán pacificadas con tanto rollo gramatical no solicitado. Admitimos un tipo de información icónica, significa y fr5aseológica para hacernos más fácil la vida, especialmente en grandes aglomeraciones, pero no toda esa fanfarria para sonsacar comportamientos determinados o adhesiones.
El publicismo ha sido muy criticado, pero al final todos terminamos llegando al slogan. Incluso de los filósofos y de los más insignes pensadores lo que más se retiene es la frase corta.
En política, dejando a un lado las ideologías concurrentes, la formas propagandistas son muy parecidas. En todo caso están reguladas por las leyes implícitas de buscar la máxima audiencia. Una de esas leyes demuestra que a mayor complejidad del mensaje mas resistencia intelectual a aceptarlo. Si se quiere masificar la atención y conseguir así un seguimiento de multitudes se amputan parte de las explicaciones, llevando esa eliminación hasta la mínima expresión del slogan. Eso ha activa la originalidad creativa que ha parido maravillosas frases, pero nunca han sustituida las argumentaciones. El resultado es este: la consigna para las masas, las explicaciones para los círculos de iniciados y entendidos. Ese solo hecho marca una fractura entre dos velocidades diferentes de intelección con la sociedad y con los cambios. El slogan en política y en publicidad busca comportamientos inducidos a acciones precisas mientras que el argumento busca pensantes que lo enriquezcan independientemente de si participan o no en activismos, dejando de hecho la actividad política más a la consideración personal que a la decisión colectiva.
El paralelismo metodológico en las convocatorias de lo político sigue pautas de marketing y a su vez los mensajes de las agencias comerciales para inducir a las compras de lo que sea no renuncian a utilizar imaginería e ideologías reinvindicativas con tal de conseguir su propósito.
El resultado de esa intención de crear unos ejes pivotantes resumidos al máximo para facilitar la unidad de un amplio espectro social lleva a darle la espalda al análisis, al considerar que la mayoría de gente si bien reconoce una existencia del malestar no lo está por maximizar una conciencia social, crítica y brillante, todo lo cual exige dedicación al conocimiento y al pensamiento. En el mejor de los casos cuando las gentes se activan en lo social lo que quieren son soluciones rápidas con fórmulas simples. Ni el estado tiene las soluciones ni sus críticos tampoco o al menos no de una forma tan garantista como para resolver todos los problemas cruciales en el término de un año de tener el poder político y económico para hacerlo. Y no las tiene porque parte de esas soluciones pasa(ría)n por pedir cambios radicales en las formas de vivir personales.
Ese propagandismo acaba por formularse de tal manera que llega a ser un desprecio a la inteligencia al con situar eslóganes reduccionistas como el ya famoso que somos el 99% y que hay que acabar con el régimen del 1%. Esa cábala numérica -de cuya discusión vengo participando, pero que sigue siendo pasada por alto- está informando al mundo entero de un concepto que ni siquiera en las democracias institucionales ha sido resuelto, el de presuponer que las cosas se tienen que decidir por mayoría y que las minorías, mucho más a ese nivel de insignificancia de un uno por ciento, tienen que ser terminadas. Si de la cuestión numérica se hace un principio cardinal se olvida que muchas diferencias étnicas en todo el planeta humano pasa por minorías culturales que quedan muy lejos de constituir un uno por ciento poblacional y no por su condición de minoritariedad nadie se puede atribuir su liquidación aunque la fuerza no esté de su parte.
Ese otro 1% del poder del que se habla al que se puede y ha de vencer porque se le atribuye el control de todo además de ser no correctamente calculado, es un mero slogan publicístico y científicamente equivocado (el 1 por ciento en un país como España totaliza en torno a medio millón de personas, lo cual de ser cierto, que no lo es –el porcentaje de quienes han de pagar impuestos especiales por un patrimonio de 1millon de euros en su haber esta en torno a las 100mil personas, no es precisamente poca gente; en un país como Islandia seria de unas 3mil). De hecho, no es tanto el número de personas que tengan ni tanta fortuna económica ni tanto poder político en sus manos pero tampoco es cierto que haya un uno por ciento que esté completamente de acuerdo con el sistema en todos sus términos, el sistema es un monstruo contradictorio con muchos clanes en sus interior, ni tampoco es cierto que el 99 ciento quiera acabar con él y mucho menos sepa acabar con él (no habría sistema capitalista sin sociedad burguesa que le hace de aliado y secretora siendo que la sociedad burguesa está compuesta no solo por quienes tienen dinero y elitismo social sino por quienes aspiran a tener de lo uno y de lo otro, es decir las clases asalariadas aspirantes a medias, es decir protoburguesa). En el fondo el problema del sistema es un problema de mentalidad pública, de hábitos de vida, de inercias laborales y sociales, de esculturización concreta marcada por el individualismo, el egoísmo y el materialismo. Pueden haber muchas movilizaciones protestatarias en los años venideros en contra de ese supuesto 1 porciento superpoderoso pero si la parte movilizada del supuesto 99 por ciento (que a su vez no alcanza tampoco otro 1%) no cambia de filosofía existencial todo planteamiento revolucionario para engendrar un mundo estupendo será una mera quimera, y a esa quimera habrán contribuido las plataformas propagandísticas con sus eslóganes simplistas escasamente educativos.
Hay un problema aun más grave de la agitación tan reduccionista y es que copia las formas publicistas de un sistema mercantil en que ve a la gente como consumidores de eslóganes y no de conceptos, consignas para inducir a una acción de compra sin plantearse sus consecuencias.
Nuevas formulas simplistas1 que quieren conseguir ser catalizadores de toda una franja de gente critica, extrapartidista y disgustada con el estado de las cosas lejos de conseguir su propósito pueden poner en fuga a otros que las reflexionan antes de ir a primeras reuniones a oír hablar de los mismo. .Los optimismos de los eslóganes (mucho más de las formaciones) suelen confundir el triunfalismo de los menos con el deseo de cambio de los más, pero desde la duda y el fatalismo. Suelen hipervalorar los límites puestos por el poder e infravalorar los límites propios que suelen ser mucho más graves. Eso pone en fuga a simpatizantes y coincidentes con las mismas ideas y hasta con un programa pero que ponen en duda la capacidad de sus principales propagadores. Tal como están las cosas cada detalle cuenta. Ver un cartel de convocatoria de una idea con la que simpatizantes y de una gente, en principio amiga, tapando otro cartel vigente es algo que indica estrés y no respeto, dos razones de peso como para no acudir al acto, independientemente de su interés. Resumiendo: las formas propagandistas pueden hacer un flaco favor a aquello que quieren difundir si no tienen en cuenta detalles básicos como los mencionados. Es a niveles muy sutiles y a veces hasta por detalles que sea considerados secundarios donde se cuecen las tomas de posición sean o no comunicadas.
Última edición por JesRICART el 02 Oct 2018, 20:22, editado 1 vez en total.

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Fernando
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Re: el propgandismo simplista

Mensajepor Fernando » 28 Sep 2018, 20:29



A mí, más que el propagandismo simplista me preocupa el propagandismo falsario.

Si una empresa dice que "Soberano es cosa de hombres", simplemente me río. Si otra dice que uno de sus productos homeopáticos cura el cáncer, me enfado.

Si un partido político promete que con él en el gobierno los niños y las niñas nacerán más guapos y guapas, simplemente me río. Si un partido político dice que "Cataluña tiene derecho a decidir", me enfado.

"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).

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Re: el propgandismo simplista

Mensajepor JesRICART » 02 Oct 2018, 19:22

Simplismo presupone un reduccionismo conceptual tal que en su esfuerzo de esquematizar las complejidades reales llega a no tener en cuenta sus variables. Así pues la falsedad le viene dada con su simpleza. No cabe confundir simple con sencillo que son palabras y conceptos distintos. No es que los conceptos mas gruesos, densos y complejos no puedan llegar a la esquematización. Las pizarras de trabajo matemático y cosmofísico están llenas de formulas no reconocibles por el lego y nadie diría que se trata de cosas simples aunque la apariencia formula de una formula final pueda parecerlo.
Como que el texto largo y complejo así como el discurso conceptual y filosófico no llega a la mayoría es por lo que la industria del propagandismo no importa si es comercial o político (la politica también maneja sus ideas o propuestas como mercancías) llega al slogan. La estructura del slogan es la misma tanto si induce a que no puedes vivir sin un determinado producto que el fabricante se empeña en que se lo compres como si te induce a un acto electoral que un partido propaganda para conseguir el máximo apoyo de la mayor cantidad memos. Ideologías e Intereses aparte, unas y otras empresas (los partidos políticos son variantes de empresas del mercado que trafican con políticas en lugar de hacerlo con productos tangibles) en lo que coinciden es en la práctica para la manipulación del cliente, sea un comprador, un consumista, un elector o un seguidista. Lo que menos importa es el holding al que pertenezca la empresa, su razón social o a que hacienda tribute, lo mismo vale para los partidos sean de izquierdas o de derechas. Puestos a comparar los eslóganes de las unas y de las otras, todas caen en el simulacro de hacerse pasar por lo que no son, aunque haya una clara balanza a favor de una mayor honestidad de aquellas que de éstas sin ser fiable ninguna.

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Re: El propagandismo simplista

Mensajepor Fernando » 03 Oct 2018, 09:30



El simplismo no tiene nada que ver con la falsedad. El simplismo es una simplificación, o una manifestación absurda, que NO necesariamente conlleva la intención de engañar.

simplismo
1. m. Cualidad de simplista.
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simplista
De simple e -ista.
1. adj. Que simplifica o tiende a simplificar. Apl. a pers., u. t. c. s.
2. m. y f. Med. Persona que escribe o trata de los simples.
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No es que "un texto largo y complejo así como el discurso conceptual y filosófico no llegue a la mayoría"; lo que ocurre a veces es que "un texto largo y complejo así como un discurso conceptual y filosófico"...puede tener por objeto intentar enredar y engañar a la gente. Es lo que se conoce como "técnica del enmarañamiento".


enmarañar Conjugar el verbo enmarañar
De en- y maraña.

1. tr. Enredar, revolver algo. Enmarañar el cabello, una madeja de seda. U. t. c. prnl.

2. tr. Confundir, enredar un asunto haciendo más difícil su éxito. Enmarañar un pleito, un negocio. U. t. c. prnl.

3. prnl. Dicho del cielo: Cubrirse de celajes.

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"La prensa de izquierda le fabrica a la izquierda los grandes hombres que la naturaleza y la historia no le fabrican" (Nicolás Gómez Dávila).

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Re: El propagandismo simplista

Mensajepor JesRICART » 04 Oct 2018, 19:58

¿Qué es la complejidad?¿Qué es lo simple? Lo complejo queda constituido con la concurrencia en un mismo tema o campo de investigación de un numero alto de factores y variables que no pueden ser pasadas de largo si se quiere profundizar en el tema dado. Factores y Variables que solo teniéndolas en cuenta todas se puede avanzar en esa investigación en la comprensión de la trama. Lo simple en cambio es eso que permite centrarse en un solo aspecto o variable de cada tema. Si la conversación en la que estás habla de gustos o predilecciones, de lugar de nacimiento, de lugares visitados, de aficiones y hobbies, de pesos y medidas, de menús y restaurantes, posiblemente las conversaciones y opiniones a que den lugar van a ser simples sin menoscabo ni insulto para la gastronomía o la fisiología. Si los temas son sobre lógica, ética o filosofía su complejidad queda garantizada. La filosofía se atreve a tratar de cuestiones de las que el simplismo huye como la quema. Es cierto que el metadiscurso que propone lleva las consideraciones mucho mas lejos de lo aparente, no en vano trato de metafísica, y para el que no se envía tarjetas de invitación a todo el mundo. Cada lector elige sus lecturas. El predominio de la lectura de las temáticas políticas y del lenguaje específicamente político viene dificultando la formación para el acceso al lenguaje filosófico.
No hay que descartar una maraña o un viaje laberíntico por los conceptos como tampoco la limitación comprensiva de la lectura de determinadas autorías, que finalmente encuentran la salida laberíntica. Ni todas las literaturas son para todos los lectores ni todos los lectores ayudan a enriquecer aquello que leen sacando sus propias inferencias además de complementándolo por sus déficits expresivos.
Dependiendo del nivel intelectivo de cada cual lo complejo empieza desde el mismo momento en que una oración lejos de presentarse como simple y escueta, viene con el añadido de sus oraciones subordinadas o tiene el atrevimiento de incluir suboraciones entre paréntesis o entre guiones. La complejidad sigue con la cosa tratada. En cuanto se habla de conceptos y no de materias o hechos hay mas probabilidad de incomprensión que si el texto es de carácter narrativo y anecdótico.


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